sábado, 17 de octubre de 2009

DETRÁS DEL DISCURSO

De plano el tema es la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en plena crisis económica, metidos en el rechazo al plan de incremento de impuestos de un poco imaginativo e ineficaz Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, cuando la estrategia de guerra contra el narcotráfico está haciendo agua por todos lados, se abre un nuevo frente.
Vamos a los argumentos expresados en el discurso presidencial a ver qué encontramos: “Los recursos que recibía Luz y Fuerza del Centro (LFC) se destinaban no a mejorar la calidad del servicio, sino a pagar privilegios y prestaciones onerosas de carácter laboral, además de que las decisiones de operación de la empresa obedecían a las preocupaciones e intereses del sindicato” Si existían esos “privilegios”, que es lo más seguro ¿con quién se pactaron y por qué? ¿Sólo se beneficiaban los trabajadores o alguien más? Pero además preocupa el fuerte tufo antisindical, en el sentido de que se descalifica que los trabajadores puedan organizarse para defenderse de forma más efectiva frente al capital expresado en los intereses de los empresarios, de los accionistas, que buscan los rendimientos mayores a costa de lo que sea, aunque eso sea la calidad de vida y un ingreso digno de cientos o miles de familias. ¿Qué los trabajadores no pueden aspirar a organizarse para tener buenas condiciones de trabajo, vivir bien sólo debe ser aspiración de empresarios, políticos y narcotraficantes? ¿No se va a castigar a los directores y funcionarios que permitieron que esa empresa pública cayera en la ineficiencia y en la insolvencia?
Calderón enfatizó que el servicio eléctrico no se privatiza, de ninguna manera; ni en el centro del país ni en ninguna otra parte, y que las indemnizaciones a los trabajadores se darán conforme a la Ley Federal del Trabajo y al contrato colectivo, con un bono adicional a las prestaciones establecidas ¿entónces? Si las prestaciones eran onerosas dar un bono extra suena contradictorio. Es como denunciar a alguien porque me está pegando y retirar la denuncia a cambio de darle la oportunidad de pegarme otra vez. Hay otra cosa que está surgiendo con los días, Luz y Fuerza del Centro era el concesionario de una red de fibra óptica con capacidad de transmisión de datos suficiente como para abarcar electricidad, telefonía, internet y televisión. Misma que se quiere privatizar.
Definitivamente había que hacer algo con esa empresa, desde hace años era insolvente y no se modernizaba, se trabaja con equipos obsoletos e incapaces de dar un servicio eficiente y con una demanda en continuo ascenso. Simplemente manteniéndola como estaba: “Este año era necesario un presupuesto de más de 42 mil millones de pesos, además del dinero que la empresa cobra a los usuarios a través de las tarifas de luz. Cantidad equivalente al presupuesto del Programa de Oportunidades, o que duplica los recursos que se entregan a la Universidad Nacional Autónoma de México”. A ver, ahorrándose esa lana ¿existe el compromiso de destinarle más dinero a esos dos rubros, o fue simplemente para comparar sin que exista compromiso de por medio? Pero además hay otras instancias u organismos financieros que consumen y seguirán requiriendo mayores recursos ¿cuánto cuesta el IPAB-FOBAPROA, también se va a liquidar? ¿Y las cúpulas de los sindicatos de PEMEX, del SNTE?
“Lo peor de todo es que las pérdidas económicas venían aumentando año con año hasta hacerse impagables. Para seguir manteniendo a la empresa hubiera sido necesario subir desproporcionadamente las tarifas eléctricas o aumentar constantemente los impuestos”. El argumento no convence, las tarifas que maneja la CFE resultan impagables para muchos negocios pequeños y para gran número de familias que gracias al mal manejo de la economía nacional han caído en la pobreza ¿qué miscelánea chiquita, de esas de barrio o de pueblo, aguanta un pago bimestral de más de 3 mil pesos de energía eléctrica? ¿Cuántas familias, en varios estados del país se están organizando para enfrentar los incrementos abusivos y las prácticas “comerciales” de la CFE que criminaliza el no pago?
Se dijo también que “en poco tiempo LFC no hubiera podido pagar ni siquiera sus propias jubilaciones, además de que el número de trabajadores seguía creciendo no porque lo necesitara el servicio eléctrico, sino porque así lo exigía el contrato colectivo de trabajo”. ¿Quiénes firmaron esos contratos colectivos de trabajo, a poco los dirigentes sindicales se mandaban solos, allí no hay responsabilidades qué fincar?
Definitivamente hay que legislar para que cualquier tipo de organización tenga mecanismos transparentes y rutinarios de elección de dirigentes, que se prohíba la reelección y el brincoteo de una posición a otra, que se sepa en qué se gastan las cuotas sindicales y en qué se usa el patrimonio de sus integrantes, pero allí no le quieren entrar.
Podemos seguir con varias citas textuales y por varios párrafos más pero parece ser suficiente, el discurso oficial es incongruente porque además no se avanza por la vía de garantizar el respeto a las organizaciones sindicales, ciudadanas, de vecinos, de consumidores y otras muchas que existen a pesar de los intentos rudos por ignorarlas, desprestigiarlas y desaparecerlas al costo que sea. Estos gobiernos neoliberales insisten en pulverizar el tejido social sin importarle los costos en el corto y largo plazos, con una visión y un mensaje elitista: las buenas condiciones de trabajo, los salarios dignos, las ventajas de estar organizados sólo son para los empresarios, los políticos y la delincuencia.

martes, 6 de octubre de 2009

MERCEDES SOSA

Dicen los filósofos, que si hay algo que a los humanos nos diferencie de los animales es saber que nuestra vida tiene un límite, que hagamos lo que hagamos o dejemos de hacer de todas formas vamos a morir. Esa certeza, quizás la única que nos queda, debiera llevarnos a convivir de una forma racional, a prever las consecuencias de nuestras acciones sobre los demás, a identificarnos con los que tendrán el mismo fin, a no hacernos daño pase lo que pase.
Pero algunos se creen inmortales y lo racional se lo dejan a los demás, creen que como pueden comprar casi todo también pueden comprar la vida, la suya y la de los otros.
Todo este rollo lo provocó la muerte de la cantante y excepcional ser humano Mercedes Sosa, esa que le daba voz y gracias a la vida, la que le cantaba canciones de cuna a los niños olvidados y sacrificados por estas ansías desmedidas que tienen algunos de riqueza y poder, la que le prestó sus pies cansados a esos miles de refugiados para volver a su tierra aunque fuera con la imaginación, la que protestaba contra los gorilas militares que sólo piensan en hacerse dictaduras enarbolando falsamente el bien común.
Mercedes Sosa no fue cualquier cantante, su importancia está más allá de cantarle a las aventuras y a las desventuras, a oponerse a los abusos de los que se creen dueños de los demás, a cantar a favor de los derechos humanos de todos y para todos, a confiar, quizás vanamente en el resto de sus congéneres. Sino porque fue un referente para una generación que ve el mundo de forma diferente, que cree que hay más cosas que nos unen y que la riqueza y el poder son para compartirlos, porque si se concentra en pocas manos se pudre y envenena todo lo que lo rodea.
Las dictaduras no se llevan con la inteligencia, son profundamente ignorantes y le temen hasta a su sombra, lo decía la propia Mercedes Sosa: "Los premios no son sólo porque canto, son porque pienso. Pienso en los seres humanos, en la injusticia. Pienso que si yo no hubiera pensado, otro sería mi destino", para los ignorantes con poder quienes piensan son más peligrosos que sus más profundas pesadillas, por ello dan muestras de su saña cuando detienen y asesinan a personajes como el obrero Víctor Jara, que por cantarle a sus semejantes, por desnudar artísticamente la explotación laboral fue objeto de tortura e incluso le cercenaron las manos para que no pudiera tocar su guitarra antes de matarlo. Pero su obra queda allí, como reproche a esos que le tuvieron miedo.
El tema da para mucho pero hay otro que se atraviesa, esta vez sobre el desvío de fondos públicos para pagar, ilegalmente, comisionados sindicales y aviadores en la secretaría de educación del estado, con fondos federales transferidos. Coincido con los comentarios escritos hasta el momento, falta darle una buena revisada a todas las instituciones educativas, no creo que alguna se salve del cuestionable manejo de sus finanzas, en todas se crearon puestos de alto nivel, con salarios altísimos para repartirlos entre los cuates, se privilegió el amiguismo a la eficiencia y al conocimiento del tema, fueron verdaderos cotos de privilegios para los compadres e incondicionales, que se sirvieron de los presupuestos públicos sin desquitar los sueldos y prestaciones, ¿para qué si estaban seguros de que se iban a quedar otros seis años? Y luego nos sorprendemos de que el país esté como está. Con más pobres, con más desempleo, con menos acceso a los servicios públicos porque ya hay miles de familias que no pueden pagar las tarifas del agua potable, de la electricidad, las carreteras, los combustibles y ese largo etcétera que adorna los discursos vacíos para meterle más la mano a nuestros bolsillos.
En fin, como cantan todavía, desde algún lugar de la conciencia de miles de seres humanos, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Gabino Palomares y esa gran cantidad de cantautores la inteligencia y su canto son como la cigarra, que a pesar de que algunos la dan por muerta resucita y sigue cantando.

sábado, 26 de septiembre de 2009

LOS RETOS Y LOS DÍAS

Con gozoso abandono, el Estado se deshace de sus ambiciones pasadas, y cede las funciones que alguna vez había guardado celosamente contra los competidores existentes o aún por surgir. La “desregulación” es el lema, la flexibilidad (léase: no a los compromisos a largo plazo) el eslogan, y el “recorte del gasto público” la sustancia de la vocación del Estado. La tentadora imagen de la “buena sociedad” que se esperaba que el Estado construyera, y que se prometería que este construiría, se ha esfumado. La responsabilidad de hacer feliz la vida ha pasado de las oficinas estatales a los innumerables escritorios y dormitorios privados. Aquellas tareas que alguna vez habían sido declaradas a cargo de la Política Estatal (con invariable “P” mayúscula) han caído bajo la jurisdicción de las políticas de vida. LA SOCIEDAD SITIADA Zygmunt Bauman.

El tema es: los retos del nuevo gobierno estatal. Encontrar un hilo conductor que entrelace lo mucho que se puede decir no es fácil, algunas son hasta contradictorias y tejer en reversa para algunos es más complicado.
La cita textual puede ayudar en algo, nuestros gobernantes no asumen compromisos concretos de largo plazo, lo dejan a la imaginación colectiva, a la creación de expectativas basadas en quién sabe qué. Hay muchas esperanzas ¿en qué? Si es en un gobierno diferente al anterior se ha respondido con el eslogan de “un gobierno sin colores”, ¿será lo mismo que un gobierno descolorido, sin perfil definido? Ojalá que no. Este gobierno debe comenzar con hacer una declaración, no de fe, sí de principios que van a vertebrar sus acciones, debe dar a conocer ese hilo que servirá para unir las diferentes partes, que la van a dar congruencia, que van a estar por encima de los hombres y que será la base de la institucionalidad. No puede prometer la felicidad pero sí recuperar la convivencia sobre bases sanas, de tolerancia y respeto mutuo.
Doce años fuera de la jugada, nadando de muertito porque nunca se aprendió a ser oposición tiene sus costos. La “nueva generación” del PRI queretano se nota demasiado ligado a las viejas formas de hacer política, esas que se rechazaron y produjeran la pérdida electoral del 97. Por eso es indispensable un doble deslinde, por un lado con la “política parroquial” de la cúpula panista, que no encontró otra forma de protegerse que cubrir sus huellas detrás de la confusión y la trasgresión de las fronteras entre política y religión. Por el otro, con ese priismo viejo que buscará reactivar sus cacicazgos, que quiere repartirse hasta las cooperativas de las escuelas públicas.
En doce años el mundo cambió radicalmente, el estado también. Un reto central es el de la inteligencia, la capacidad de leer diferente un entorno diferente, no recurrir a las formas tradicionales de pensar, que ya no sirven. No un gobierno sin colores sino multicolor, donde quepamos todos, donde todos los intereses sean escuchados y estén representados, donde los espacios de acción política sean construcción colectiva y no concesión graciosa del gobernante.
Como dice la sociología moderna, el principal problema de nuestros Estados es el “desafío ético”, en un mundo globalizado con una agenda ecológica que compete a todos, esas, que antes eran oportunidades, ahora son limitantes. Si algo se reprocha al gobierno saliente es su sometimiento y complicidad con los poderes fácticos que resultaron excesivamente fortalecidos, al grado de comprometer el desarrollo armónico, inexistente, de los queretanos, y responsables de que seamos uno de los estados más desiguales del país.
Más de los que parecen recuerdan esa época de fines del sexenio de Enrique Burgos donde una sola familia concentraba el poder económico, político y religioso del estado; esa época y esos personajes están por reactivarse en cargos sensibles del gobierno, aunque con el panismo gozaron de cabal salud.
El Querétaro del siglo 21 debe transitar a una separación efectiva entre los asuntos políticos y religiosos, las cúpulas religiosas nunca se conforman con perder su poder temporal, la queretana todavía no asimila lo que Max Weber encontró hace tiempo, que la moral protestante se adapta mejor al capitalismo, que ese sistema económico terminará por desplazar a las instituciones que menos le convienen y las sustituirá por otras que les resulten más eficientes.
También se requiere ponerle límites claros a los voraces fraccionadores ligados a personajes políticos, porque están destruyendo el entorno ecológico, porque están lucrando con recursos naturales escasos y comprometiendo cuantiosos recursos públicos para vender miles de casas y fraccionamientos que, en un futuro mucho más cercano de lo que parece, no tendrán ni agua.
Los retos son más que el espacio disponible, el de la seguridad pasa por el de la impunidad y la corrupción. ¿Cómo mantener un entorno seguro cuando los aparatos de administración y procuración de justicia están cruzados de intereses familiares y de grupo? No es bronca sólo de los policías y militares, es un problema de convivencia diaria, donde los mecanismos de mediación entre ciudadanos han sido sistemática e intencionalmente destruidos. Hay que reconstruir el tejido social, ese, junto con el de la inteligencia, son los principales retos, los días son escasos, los plazos sexenales ya no sirven como referencia.

viernes, 25 de septiembre de 2009

ENTRE LA VIOLENCIA Y LA LOCURA

Muy Buena Semana
Esta reflexión podría llevar un titulo, quizás el más adecuado pueda ser entre la violencia y la locura. Me estoy refiriendo a los episodios recientes de todos conocidos, el apoderamiento de un avión de AeroMéxico, los disque explosivos medio detonados a las puertas de algunas tiendas de marca por supuestos grupos ecoterroristas, el asesinato de usuarios del sistema de transporte público de la ciudad de México y la nota sobre el incremento de suicidios en nuestro estado de jóvenes menores de 15 años.
Desde hace algún tiempo hemos estado insistiendo en que vivimos en un sistema económico que genera frustración, de hecho esa capacidad de hacer que nadie esté a gusto con nada es su principal motorcito. No estamos conformes con nuestra familia, con nuestra pareja, nosotros con nuestros hijos y ellos con nosotros. Renegamos cuando hay que hacer algo más que lo que estamos acostumbrados aunque sepamos que eso nos va a redituar en mayor capacidad de consumo. Y entonces todo truena.
Revienta la familia, explotan las instituciones sociales basadas en la solidaridad social y son reemplazadas por otras que sólo quieren el lucro a costa de sus integrantes o tradicionales beneficiarios.
El académico Roger Bartra acaba de regresar a nuestro país, es de los analistas sociales más polémicos y más constantes, también parece correr por la vía de que un estallamiento social, en estos momentos, difícilmente ocurrirá, dice que los mexicanos nos estamos tragando todas nuestras frustraciones y que eso puede producir, y aquí ya meto a algunos psicólogos de los que sí saben, arranques de furia, de violencia o de locura que antes poco se veían.
Cuando somos espectadores de series policiacas norteamericanas nos sigue asombrando que por allá estén tan locos, la conclusión siempre es, que qué bueno que eso no ocurre aquí; bueno, pues mala noticia, comienza a suceder y está atacando a la población más vulnerable, niños o casi niños, a personas con escaso repertorio social para hacerse oír por los demás y que, entonces recurre a pequeños cilindros de gas, a matar a personas que tienen más cosas en común con él de las que quisiera saber, a armar bombas con latas y foquitos o de plano a suicidarse. Qué curioso que los locos que dicen que Dios les habla hayan querido comunicarse con el presidente de esta república deshilachada ¿para pedirle qué?
Pero saben qué, a nuestra clase política sólo le interesa saber de dónde sacará más dinero para intentar sofocar la reacción colectiva de tanto pobre que hay, les interesa que los grandes capitales se sigan paseando por todos lados y exprimiendo a quien se pueda al amparo de las leyes, que esos no corran riesgos y así es mejor repartir algunas migajas entre los posibles desesperados. No es una obra de caridad, tampoco es justicia social, es simple y llanamente una reacción de autodefensa, para eso quieren nuestro dinero.
Mientras, sin encontrar una explicación a lo que está sucediendo, la población se ataca a sí misma.
Y no, no estamos copiando lo que vemos en la tele, estamos sufriendo los efectos de lo mismo pero en condiciones más precarias, tampoco es una pérdida de valores, como si fueran cosas que se quedan olvidadas al salir de casa o el bajarse del transporte, son los mismos valores de siempre vividos de manera totalmente diferente, Tampoco la locura es algo nuevo, excluidos ha habido siempre, pero no era como la actual de extendida y peligrosa.
Lo peor que podemos hacer es fingir que no pasa nada o hacer diagnósticos erróneos. Para entender la realidad también hace falta actualizarse, estudiarla, analizarla y no adoptar una opinión a bote pronto y defenderla como si fuera la única verdad posible. Nuestros locos, nuestros muertos, nuestras familias no están como para jugar con ellos.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

APUNTES MÁGICOS

Joaquín Córdova Rivas

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado. Denise Dresser.

¿Cómo se celebra una fiesta en un país en guerra? En el Zócalo de la ciudad de México hay una barrera física que separa 70 metros al que cobra como presidente de la República y los ciudadanos; la vigilancia es extrema en el resto de las capitales estatales y municipales del país.
Plaza de Armas de la ciudad de Querétaro a las 21:00 horas, hay más policías y soldados que festejantes, las calles están cerradas y sólo se permite el paso por unos cuantos lugares con arcos detectores de metales, esculcan las bolsas, morrales y todo lo que a “alguien” le parezca “sospechoso”, en el único acceso que comunica el jardín Zenea y la Plaza hay que hacer fila para ser revisado, a un costado de la tienda departamental hay una fila de granaderos equipados, los grupos policiacos que deambulan entre la gente son más numerosos que cualquier familia de paseo por el lugar.
Las arengas a los héroes patrios, los fuegos artificiales, los efectos especiales luminosos no pueden ocultar que el enemigo es invisible a menos que se quiera dejar ver. Como lo advirtieran desde hace años diversos analistas como Umberto Eco, las guerras modernas se libran entre fuerzas regulares y enemigos que no pueden distinguirse porque no tienen un territorio delimitado, ni usan uniformes, no pertenecen a grupos étnicos o religiosos diferentes; es más, el principal poder de fuego no es el calibre de las armas sino la ambición humana, el miedo, la capacidad de corromper, la necesidad de ser exitoso en una sociedad que cierra casi todas las posibilidades de hacerlo legalmente pero que, increíblemente, facilita la evasión fiscal, el movimiento de capitales de gran tamaño sin que se les toque e investigue, el derroche público que suscita admiración y envidia, sin preguntas sobre su origen.
El gesto adusto, la pose envalentonada, el “viva” a una revolución en que no se cree sólo funcionan para consumo interno, para reforzar el ego, para tratar de hacer creer a los demás que se gana aunque no se sepa si se está perdiendo.
Detrás están quedando los “daños colaterales”, los ejecutados, los detenidos arbitrariamente, los “levantados”, los derechos humanos que a todos estorban, el autoritarismo que se instala como “normalidad” y todo con el pretexto de ganar una guerra que entre más prolongada sea será más difícil diferenciar entre vencedores y vencidos.
A la falta de táctica y estrategia hay que suplirlas con algo y para eso está el pensamiento mágico que desde hace 9 años se instaló hasta en la presidencia de la república, habiendo permeado antes todos los niveles de gobierno.
Su mecanismo es muy sencillo, se consigue alguien que crea que tiene buenas intenciones aunque sea un ignorante en lo que se le encomienda hacer, esas buenas intenciones son el pretexto básico para que el pensamiento autoritario se dé vuelo. Como no saben sustentar sus decisiones en datos objetivos, como no saben interpretar el curso histórico del país y de la institución para la que trabajan y los ciudadanos a los que deben servir, se ponen a decidir con base en lo que se les ocurre en el momento. Ni qué decir que sus buenas intenciones los convierten, en automático, en los líderes jamás soñados por sus subordinados, que sólo deben plegarse a las ordenes del jefe aunque no las conozcan, porque esa es otra característica, hay que adivinarles el pensamiento ya que consideran una pérdida de tiempo comunicar lo que se les ocurrió.
Hasta aquí lo dicho parece una ociosidad, pero no se crean, si lo pensamos tantito encontraremos muchas áreas de gobierno que se supone que funcionan así. La falta de preparación de sus titulares tiene que disfrazarse para no caer en el ridículo, es más, nunca se equivocan, si las cosas no salen como se les ocurrió es porque los astros están desalineados --¿le suena la fracesita?--, porque el destino no lo quiso, porque los dioses no estuvieron de acuerdo o, lo más fácil, porque los subordinados boicotearon las genialidades del jefe, porque no le adivinaron el pensamiento, porque no supieron que cuando decía una cosa es que pensaba otra y lo pensado es lo que vale.
Cada vez más se popularizan argumentos como este: hay problemas, hay que hacer algo y ese hacer algo sustituye al análisis serio de la situación, y ese algo que hay que hacer será cualquier cosa que se le ocurra porque, total, algo bueno saldrá, y si no sale ya vimos los pretextos.
A ese pensamiento mágico le estorban las críticas, si algo no va como las neuronas del bienintencionado quiere, es porque sólo nos fijamos en lo malo y no en lo bueno, es más, en el pensamiento presidencial si todos hablamos bien del país y eso incluye a su desgobierno, el país en automático tendrá que mejorar. Pero si sus tonterías hacen que todos hablen mal entonces el país irá mal, no por su culpa o responsabilidad por tomar malas decisiones, sino porque las energías negativas de las críticas obscurecen los múltiples e imaginarios aciertos.
Habría que hacerle caso a un personaje tan luminoso como Elba Esther Gordillo y convertir las escuelas normales –esas donde se forman los profesores--en academias de magia, a ver si así salimos de broncas.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¡Es la economía estúpido!

La estrategia está muy cantada, se busca tener una buena dosis de resignación en cuanto se implemente, mientras, hay que distraer la atención y para lo mismo sirven secuestros de aviones por parte de cualquier loco, los romances y truenes de los futbolistas con estrellitas del firmamento artificial, hasta los resultados de la disque selección nacional, pero antes hay que darle vuelo a la memoria para descifrar lo que está por pasar.
En 1992 un al parecer imbatible George Bush padre, estaba por volver a ganar las elecciones presidenciales, su segundo periodo parecía inminente debido a sus éxitos en política exterior; pero los estrategas del posible perdedor, Bill Clinton, decidieron enfocarse más en lo que afectaba al bolsillo de los ciudadanos, y para que no se olvidara ese objetivo apuntaron en cada casa de campaña tres puntos específicos, uno de ellos rezaba así, ¡es la economía, estúpido! Con ese vuelco en la estrategia, Bill Clinton inició una presidencia marcada por consistentes incrementos en el poder de consumo de las familias estadunidenses, un saneamiento a fondo de las finanzas públicas dejando incluso un superávit no repetido hasta la fecha.
Esa frase se ha repetido en muchas ocasiones, mostrando que cuando a la población de cualquier país occidental se le golpea en su capacidad de consumo el costo político es demasiado grande, pero además, esa percepción de insatisfacción demuestra el fracaso de cualquier administración pública. Por eso, porque demuestra un fracaso, ningún gobierno de cualquier país medianamente democrático acepta fácilmente incrementar los impuestos al consumo. Pero a los que cobran como presidente y secretario de hacienda de este país eso no les importa, saben que dentro de tres años tendrán que formalizar la entrega del poder a otro partido, mientras, tienen que seguir protegiendo los intereses de quienes los pusieron en ese lugar que hoy ocupan.
Y es que los neoliberales nos han estado engañando diciéndonos que están a favor de las libertades mientras legislan en sentido contrario, pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que la libertad de la que hablan es la de elegir entre diferentes objetos de consumo, es la libertad de comprar cosas, porque nos hacen creer que entre más cosas tengamos o entre más costosas sean, más felices seremos.
Pero esa es una promesa permanentemente incumplida, porque en cuanto compramos algo ya salió otra cosa supuestamente mejor y más cara, aunque no nos sirva más que para presumir. Pero como es una carrera sin sentido lo normal cambia de significado, ahora el que está endeudado, el que gasta más de lo que gana, el que no le alcanza para ahorrar, ese es el normal. Si usted hace lo contrario es una rareza en peligro de extinción. Obvio decir que esta forma de vida, siempre insatisfecha, no puede durar para siempre, y uno de los síntomas es la crisis mundial actual que tuvo que ser sorteada con fondos públicos, con bajas en los impuestos para que se reflejaran en incrementos en el consumo y así dar la percepción de una felicidad efímera.
Pero hay que seguir insistiendo en que esa forma de querer vivir afecta la forma de pensar de todos aunque no nos demos cuenta. Por ejemplo: como buena noticia se reporta que más de 500 parejas formalizarán su relación en una boda colectiva en este municipio de Querétaro, el compromiso de cultivar una relación basada en el afecto, que se acepta por consentimiento mutuo, con la esperanza de durar mucho tiempo, quizás para toda la vida, pronto se verá embestido por esa presunta libertad de elección y entonces, a las primeras dificultades o insatisfacciones surgirá la tentación de cambiar al viejo por uno nuevo, por uno más guapo, por uno más rico, aunque todo sea una ilusión y al rato incrementen los números de parejas divorciadas, de violencia intrafamiliar, de robo y tráfico de niños y niñas.
Todo se convierte en objeto de consumo inmediato para los demás y por eso no se respetan la privacidad de las personas, ni los ductos de PEMEX, ni los manglares, ni los terrenos propiedad de la Nación, ni la familia, ni la salud, ni los pobres, ni los migrantes, ni la vida, ni nada.
Un tejido social desgarrado y difícil de reparar en el largo plazo. Si a las dificultades le sumamos una limitación grave en la libertad de consumo pues todo truena, comenzando por la estructura familiar ya muy minada.
Dentro de poco en lugar de preguntarle a alguien quién eres, qué sabes, a qué te dedicas nos van a preguntar: hoy, ¿cuánto vales?

domingo, 6 de septiembre de 2009

ENTRE THRILLER Y UNA MUJER DESNUDA

ENTRE THRILLER Y UNA MUJER DESNUDA
Joaquín Córdova Rivas

El título no es ninguna broma ni el fallido intento de hacer drama, con un poquito de suspicacia alguien podría decir que entre esa marca Guiness por bailar en bola lo mismo y al mismo tiempo, y la mujer que descubrió sus pechos en el congreso local está el tercer informe del gobierno calderonista y podría tener razón.
A ver si logro articular algo medianamente comprensible. La sociedad de consumidores en que vivimos está desordenando nuestras neuronas, modificando los esquemas mentales que ya construimos a lo largo de nuestra vida y los sustituye, sin pedir permiso y sin avisar, por otros nuevos. El que no nos demos cuenta de que eso está pasando hace que nuestro pensamiento se vuelva “líquido”, creo que por allí va la teoría del sociólogo polaco Zygmunt Bauman.
Recientemente está circulando la hipótesis de que la situación del país está tan mal que es esperable un estallido social, lo dudo, el neoliberalismo bestial está imponiendo su propia lógica, las ideas de comunidad y de grupo, en donde todos debemos ser solidarios con todos porque nos identificamos unos con otros, porque nos importa el presente y el futuro colectivos, han quedado hechas pedazos, y fueron sustituidas hace rato por el concepto de multitud, con todos los problemas que ello significa. Porque una “multitud no es un equipo, las multitudes nada saben de la división del trabajo […] En una multitud no hay especialistas, ni poseedores de habilidades individuales […] En la multitud no hay intercambios, ni cooperación, ni complementaridad, tan sólo la proximidad física y la coordinación de la dirección del movimiento en curso”, pero más importante “Las multitudes, a diferencia de los grupos, no saben nada de disensos y rebeliones”. Por eso hay poder de convocatoria para juntar a miles de mexicanos a bailar Thriller en la explanada del Monumento a la Revolución, lo que es una contradicción ideológica; o a desnudarse en la plancha del Zócalo para que el inglés Spencer Tunick tome sus fotos o cualquier otra que se le venga en mente. Pero no para protestar por la pobreza indignante y la riqueza insultante a sabiendas que se dan juntas y una depende de la otra.
El vivir en una sociedad de consumidores trae otras consecuencias que la ignorancia disfraza de inmoralidad o de pérdida de valores, cuando en realidad es algo más profundo y grave.
Querétaro se ha distinguido por el alto índice de divorcios, por el porcentaje de menores solteras embarazadas, por la desintegración familiar. Lo curioso es que la queja venga de los mismos que han impuesto al neoliberalismo como forma de vida, de los que le temen a los grupos y los disgregan y exigen tratar con individuos, sin quererse dar cuenta de que actuando así están propiciando lo que les asusta y de lo que se quejan.
Ya lo advertían tiempo antes teóricos de las ciencias sociales como Anthony Giddens, en esta sociedad de consumidores “El impacto en la diferencia de una relación de pareja y un acto de compraventa de artículos comunes –distinción por cierto profunda que nace de la mutualidad del consentimiento requerido para que la relación se inicie—resulta minimizado o abiertamente descartado por la cláusula que dictamina que basta con la decisión de una de las partes para que esta termine. Esa cláusula saca a la luz la similitud anulando la diferencia: en un modelo de «pura relación», como en los mercados, las partes tienen derecho a tratarse entre sí como tratan a los objetos de su consumo. Una vez que se ha extendido a las relaciones de pareja el derecho (y la obligación) que uno tiene de deshacerse y reemplazar un objeto que ya no le satisface plenamente, las partes pasan a tener el rango de objetos de consumo […] Obviamente, una «pura relación» focalizada en la utilidad y la gratificación está en las antípodas de la amistad, la dedicación, la solidaridad y el amor, de esas relaciones de «nosotros dos» consideradas como la argamasa del edificio de la unión humana”. Porque en esta sociedad los humanos vemos a lo demás y ellos nos ven como objetos de consumo es que estamos como estamos, no por esas simplezas de una moralidad o unos valores ahistóricos que en los hechos no pueden existir sin estar anclados en un contexto específico. La solución no está en hacer más difícil la decisión de divorciarse, sino en cambiar la organización social desde sus bases económicas. Por eso tampoco se vale que el estado decida sobre el cuerpo de una mujer tratándola como menor de edad, pero eso no lo va a entender el diputado Urbiola y porras que lo acompañan; los tiempos en que las creencias se imponen a través de los aparatos represivos del estado no pueden ser la base de una sociedad que recupere los vínculos de solidaridad. Si esa mujer no se hubiera descubierto en la vergonzosa sesión del congreso local, los medios de comunicación ni caso hubieran hecho de la existencia de esos disensos, no de membretes como se les pretende descalificar, sino de los pocos grupos sociales que todavía responden a intereses comunes y se mueven para defenderlos.
Aquí caemos en el tercer informe de un gobierno que nació atado a los intereses de los que se benefician, en lo inmediato, de una sociedad de consumidores. Un gobierno que no entiende que no puede utilizar las formas viejas para explicar problemas nuevos aunque les ponga el mismo nombre. Un gobierno que ya no gobierna porque se creó enemigos por todos lados, porque se aisló, porque desprecia a los que no piensan como él. Así tenemos un presidente que quiere imponer su visión rosita sobre una realidad que brinca de lo negro al rojo sangre.