viernes, 24 de febrero de 2012
CUESTE LO QUE CUESTE
“Estamos asustados por la fragilidad y la vacilación de nuestra situación social, vivimos en la incertidumbre y en la desconfianza en nuestros políticos e instituciones. Estudiar una carrera ya no se corresponde con adquirir unas habilidades que serán apreciadas por la sociedad, no es un esfuerzo que se traduzca en frutos. Toda esta precariedad se expresa en problemas de identidad, como quién soy yo, qué pasará con mi futuro.” Zygmunt Bauman entrevistado por Ima Sanchís, publicado en Revista Ñ.
Nadie se salva. Es el mundo de todos contra todos. Las ganancias excesivas sólo se pueden lograr exprimiendo a los demás, abusando de ellos, explotándolos al límite, todo en nombre de la eficiencia y la productividad.
Ejemplos hay muchos, nos hemos convertido en un laboratorio en vivo de la aplicación de políticas económicas devastadoras, del medio ambiente, de lo que hemos logrado como humanidad. El progreso como muestra de que los retrocesos pueden disfrazarse de avances, hasta que sea demasiado tarde y no haya vuelta atrás. Allí están países completos fracasando, Grecia y España están de moda, pero antes fueron otros y mañana será cualquiera. Cuando dudamos de la certeza de nuestro futuro, de la pertinencia de nuestros esfuerzos, lo poco que queda se derrumba.
En un espléndido artículo publicado en el New York Times el 25 de enero de este año, los reporteros David Barboza, Peter Lattman y Catherine Rampell, desnudan las nuevas formas de producción en este ambiente donde la globalización está al servicio de los grandes corporativos y en contra de la gente común, comienzan preguntándose si la innovación tecnológica de las grandes empresas de su país benefician al mismo e investigan, como muestra, a Apple y la producción masiva del iPhone: "Las empresas sentían antes la obligación de apoyar a los trabajadores estadounidenses, incluso cuando no era esa la mejor opción en términos económicos", señaló Betsey Stevenson, que se desempeñó como economista jefa del Departamento de Trabajo de EE.UU. hasta septiembre. "Eso ha desaparecido. Las ganancias y la eficiencia se han impuesto a la generosidad." La historia es simple y a la vez aterradora, el genio de Apple Steve Jobs buscó la manera de sustituir las pantallas de plástico de ese artefacto electrónico por las de vidrio, ese cambio aparentemente mínimo llevó a sus ejecutivos a visitar China en búsqueda de opciones a pesar de tener un contrato casi listo con una empresa norteamericana ―Corning. Inc―; una de las características del iPhone es que su margen de ganancia es muy alto, abaratar su fabricación no debería ser prioridad en un sistema mínimamente solidario. Como no es el caso, los ingenieros de la empresa de la manzana encontraron que los chinos habían decidido subsidiar la fabricación de ese tipo de vidrio y que tenían todo preparado: “El gobierno chino había aceptado subsidiar los costos de numerosas industrias, y esos subsidios comprendían a la fábrica de corte de vidrio. La compañía tenía un depósito lleno de muestras de vidrio que ponía a disposición de Apple de forma gratuita. Los propietarios proporcionaron ingenieros prácticamente sin costo. Habían hecho construir dormitorios en el predio, de modo tal que los empleados estarían disponibles las 24 horas del día. La planta china obtuvo el contrato.”
Curioso que en un sistema de supuesto libre mercado se acepte que un país del tamaño de China subsidie áreas de su producción, en teoría eso va en contra del modelito, pero el capital no tiene ética, ni moral, ni buenas costumbres, es más, le estorban para ser exitoso. Ojalá que todo quedara en infraestructura material, pero subsidiar mano de obra significa atentar contra la sobrevivencia de miles y millones de seres humanos: “A 8 horas en auto de la fábrica de vidrio hay un complejo, que se conoce con el nombre informal de Foxconn city, donde se monta el iPhone. Las instalaciones cuentan con 230.000 empleados, muchos de los cuales trabajan seis días por semana y suelen pasar hasta 12 horas diarias en la planta. Más de la cuarta parte de la fuerza de trabajo de Foxconn vive en dormitorios de la compañía, y muchos trabajadores ganan menos de 17 dólares por día […] Foxconn tiene decenas de instalaciones en Asia y Europa oriental, además de en México y Brasil.”
Aquí entra otra parte de lo que dice Bauman en la cita introductoria, estudiar una carrera ya “no es un esfuerzo que se traduzca en frutos”, hasta tener una ingeniería es entrar en el mundo de la precariedad: “Los ejecutivos de Apple habían estimado que necesitarían unos 8.700 ingenieros industriales para el proyecto del iPhone.
Analistas de la empresa habían pronosticado que llevaría 9 meses encontrar tantos ingenieros en los EE.UU. En China, sólo hicieron falta 15 días.” Es decir, esos empleos seguros para la clase media también están desapareciendo, los despidos aparecen como inevitables y la contratación de profesionales con sueldos mucho más bajos es la regla. Mientras encontramos una alternativa hay que saber que: “Hemos trasplantado unos patrones de comportamiento creados para servir a las relaciones entre cliente y producto, a otros órdenes del mundo. Tratamos al mundo como si fuera un contenedor lleno de juguetes con los que jugar a voluntad. Cuando nos aburrimos de ellos, los tiramos y sustituimos por algo nuevo, y así ocurre con los juguetes inanimados y con los animados” ―Bauman―.
INSEGURIDAD PARALIZANTE
“La capacidad de aprender es un arma poderosa, quizás la más poderosa del arsenal humano; sin embargo, eso vale solamente para un entorno predecible, en el que, como regla general, siempre o casi siempre se premian ciertas conductas y se castigan otras. La capacidad humana de aprender, memorizar y adoptar como hábito un tipo de conducta que en el pasado demostró ser exitosa (es decir, que resultó gratificante) puede ser sin embargo suicida si las relaciones entre los actos y sus consecuencias son aleatorias y efímeras y cambian sin previo aviso”. Zygmunt Bauman La Sociedad Sitiada.
La incertidumbre es la principal enemiga de una sociedad que quiere desarrollarse, porque afecta todo, hasta al aprendizaje. La gran tragedia de nuestro sistema educativo es que nuestros niños y jóvenes están renunciando a su capacidad de aprender, de leer, de interpretar y disfrutar del mundo que les tocó vivir. Los problemas que causan la deserción y reprobación no pueden reducirse a ser tratados con el simple asistencialismo en el que estamos metidos. Las miles y miles de becas para que a nuestra juventud le alcance el dinero para transportarse a las escuelas, para conseguir el uniforme que no es obligatorio pero sin el cual no los dejan entrar a su centro de estudios, para comprar libros de texto “opcionales” pero sin los cuales no pueden mantenerse al paso de sus compañeros, para no estar más horas con el estómago vacío, para no ser una carga más para sus familias que difícilmente soportan la presión para no desarticularse más de lo que ya están, no serán motivación suficiente para cumplir con el papel que históricamente se les encomienda, desarrollar las aptitudes y actitudes para saber lo básico del conocimiento que hemos acumulado como especie y contribuir para desarrollar conocimientos nuevos, con ética y responsabilidad para con los demás y el planeta que nos hospeda temporalmente.
Tampoco serán muy eficientes los cursos y talleres de regularización, más horas de clase, el incremento en las tareas e investigaciones, el uso de poca o mucha tecnología, sin un motivo cierto para esforzarse, para pasar horas y días poniendo atención, adquiriendo hábitos de estudio, levantándose temprano año tras año, aguantando presiones, regaños, frustraciones; claro, sin eliminar la convivencia gratificante y los buenos ratos junto a los demás.
Esa visión amplia que revela el papel de este sistema económico disfrazado de un liberalismo al extremo, no la tienen nuestros reformadores del sistema educativo, tampoco los gobernantes que confían ciegamente en falacias como el mercado libre y que este se equilibra solo, eliminando las desigualdades sociales. Lo que hemos estado viendo desde el inicio del desmantelamiento del “Estado de bienestar”, es que las certezas se desvanecen: “Cuando la confianza no tiene un terreno firme para echar raíces, el coraje necesario para correr riesgos, asumir responsabilidades y contraer compromisos a largo plazo, se desvanece” (Z. Bauman).
Parece paradójico pero no lo es, pero los países en donde las reformas neoliberales han encontrado más resistencias es donde la crisis económica actual global menos ha podido golpear. Esa “parálisis legislativa”, esa falta de acuerdos en nuestros congresos de América Latina para implementar, de una vez por todas, los cambios que exigen los grandes capitales para venir a exprimirnos al límite, han sido el mejor escudo para no caer en los problemas que tienen actualmente sociedades como la griega, la española, la italiana, la portuguesa y las que se acumulen en la semana. La resistencia ha estado disfrazada de una aparente improductividad según los medios de comunicación más poderosos, según las empresas que quieren manga ancha para despedir trabajadores sin alegato ni indemnización, para contratar temporalmente y sin responsabilidades, sin prestaciones que mermen sus ya considerables ganancias.
Por eso hay que cuestionar y resistir los embates reformistas que tan de moda están, esos que buscan convertir todo en un negocio, hasta los servicios sociales más elementales que han sido criminalmente descuidados para argumentar su obsolescencia, para que nos cansemos de su intencionada ineficiencia, para que nos resignemos a su privatización y hasta la pidamos ―por ejemplo “si el IMSS no te da la medicina, que te la pague”―.
Mientras todo se está reflejando en conflictos continuos, otra vez Bauman: “Los hogares familiares se vuelven campos de batalla sustitutos para el juego de la autodeterminación que ha sido desalojado de la escena pública… Lo mismo ocurre con los lugares de trabajo, que fácilmente dejan de ser refugios para la solidaridad y la cooperación, y se convierten en un ámbito de competencia salvaje en la que cada uno se las arregla como puede”. Qué decir de las escuelas, que proclamando lo contrario perpetúan las desigualdades sociales y con el enfoque por “competencias” desechan el conocimiento que no tiene una utilidad inmediata, y lo útil es lo que produce ganancias para los mismos de siempre.
viernes, 10 de febrero de 2012
LENGUAJE Y POLÍTICA
“Cuando pronuncio la palabra Futuro,/ la primera sílaba ya se fue al pasado./ Cuando pronuncio la palabra Silencio,/ lo estoy destruyendo./ Cuando pronuncio la palabra Nada,/ estoy creando algo que ya existe.” Wislawa Szymborska, poeta polaca.
La política no espera, tiene plazos fatales que por lo mismo se deben cumplir. Ya tenemos tres virtuales aspirantes a la presidencia, falta el cuarto, el incómodo, el que no estaba invitado. Pero la poesía tampoco puede esperar, por eso el recuerdo a la cotidiana presencia polaca. Lástima que comencemos a conocerla porque su muerte se convierte en noticia en un mundo aparentemente desencantado.
¿Qué tienen que ver la política y la poesía? Lo dijo un italiano que conjuntaba ambas actividades, Dante Alighieri en la voz de uno de sus reseñistas Mariano Pérez Carrasco ―El Clarín Digital―: “para que surja un orden político más pleno tiene que haber un cambio radical en el lenguaje”. Porque detrás de cierto lenguaje político está el ocultamiento de intereses inconfesables, el discurso de las mezquinas intenciones, la retórica de los privilegios indebidos, pero también, si lo cambiamos, está la bondad, la belleza, los intereses comunes, las otras verdades.
Dante busca, escribiendo en un muy joven italiano, traspasar la barrera del latín culto, hacerse accesible para las grandes masas, referirse a las cosas cotidianas que a todos importan; esto último lo hace también Szymborska apenas fallecida el pasado primero de febrero, no importa que escriba en polaco, al reflexionar y embellecer las cosas más sencillas les da otro sentido, las vuelve accesibles, nos reconocemos en ellas.
Con la magia de las palabras lo dice otro de sus admiradores, Jesús Silva-Herzog Márquez ―Reforma 8 de febrero 2012―: Wislawa Szymborska abre la mano a una gota de agua que cae del cielo. En la gota está el Ganges y también el Nilo, la humedad en los bigotes de una foca y el líquido de una vieja vasija china. En esa gota, todo el mundo y todos los tiempos: alguien que se ahogó y quien fue bautizado. En una gota de lluvia, siente que el mundo la toca, delicadamente”. Quién de nosotros logra sentir lo mismo ahora que nos ha llovido recientemente, apenas comenzamos a valorar la lluvia después de meses de angustiosa sequía, de que la sed y el hambre ronda detrás de los más vulnerables, nuestros pueblos originarios, nuestros campesinos que saben del amor al terruño. Cuántos nos olvidamos que somos “polvo de estrellas” como decía Carl Sagan, que por eso mismo, quizás, merecemos ser más de lo que ahora somos.
Lo menos que habría que exigir a nuestros políticos, a esa multiplicidad de rostros que no nos significan nada, es que su lenguaje sea completamente diferente, que abandonen las buenas intenciones antes de que ellas les huyan, que se ahoguen de realidades aunque no sean agradables, aunque duelan; que recurran a la simplicidad de lo complejo, que despierten las esperanzas aletargadas y provoquen la participación de los apáticos. No para manipularlos, sí para tener un presente que valga la pena vivir y revivir.
La recuerda Elena Poniatowska ―La Jornada 3 de febrero 2012―: “En su discurso al recibir el Nobel de Literatura, el 3 de octubre de 1996, Szymborska dijo que cualquier saber que no provoca nuevas preguntas se convierte muy pronto en algo muerto, pierde la temperatura que proporciona la vida. También habló de dos palabras que siempre la estimularon: no sé. Y se refirió a otra polaca insigne: “Si mi compatriota María Sklodowska-Curie no se hubiera dicho ‘no sé’, probablemente se habría convertido en profesora de química en un pensionado de señoritas de buena familia; en este respetable trabajo habría transcurrido su vida. Pero ella se dijo ‘no sé’ y fueron exactamente estas dos palabras las que la condujeron, no una sino dos veces, a Estocolmo, donde se galardona con el premio Nobel a las personas de espíritu inquieto en constante búsqueda”.
Ojalá que nuestros políticos, que todo lo saben, abandonen esa falsa idea, que se dejen de sonrisas perpetuas y vacías, que reconozcan sus casi increíbles limitaciones, que sepan que la imaginación es algo que hay que trabajar, que hablen del presente, que conozcan el pasado, que ignoren el futuro que todavía no existe.
miércoles, 8 de febrero de 2012
RELIGIÓN Y ESTADO
“Con un homenaje solemne en Domrémy-la-Pucelle, la comuna francesa donde nació Juana de Arco hace 600 años, el presidente Nicolas Sarkozy en nombre de Francia rendirá homenaje a la figura mítica de su historia militar y religiosa, quemada en 1431 y cuya existencia siempre inspiró al cine, la literatura, el arte y la política.” Agencia EFE.
La “historia” de la humanidad está llena de mitos religiosos que, curiosamente, las iglesias son las más reacias a reconocer, aunque, a final de cuentas, son las primeras en sacarles jugo. Dicen los historiadores franceses que Juana de Arco es el único mito fundacional con que cuenta su país que se convirtió en mundial, de allí su aparición profusa en la literatura, la escultura, la arquitectura ―existen miles de plazas y calles llamadas Jeanne d'Arc―, la ópera, el teatro y el cine. Además ese mismo mito de la doncella que guía ejércitos hasta la victoria aparece en otras culturas, como la canadiense y la coreana.
A pesar de su raigambre popular fue, según la tradición, quemada por graves acusaciones en su contra, decir que la iglesia católica tuvo un papel importante en esta historia es decir lo menos, basta advertir que tuvo que rectificar y ser rehabilitada por la misma iglesia 25 años después de su muerte, hasta que en 1920 ―a 486 años de esa fecha― fue canonizada por Benedicto XV.
Aún así, la historia y el mito se confunden, a grado tal que el mismo filósofo francés Voltaire “la resucitó no muy positivamente en un poema épico con episodios cómicos, donde narraba como se esforzó por salvar su virginidad y luego, en sus escritos históricos, en los que consideró que su existencia fue fruto de una intriga".
Pero estamos ejemplificando con Francia, un país que teniendo un presidente católico ―Giscard D’Estaing― despenalizó el aborto porque, argumentó, una cosa eran las creencias personales y otra las políticas de Estado. Por eso el primer mandatario Sarkozy se puede dar el lujo de participar en un evento que recuerda a la doncella de Orleans.
Pero la historia de la Nueva España no es igual, la conquista comenzó con un genocidio y con la imposición violenta de un nuevo dios a cargo de órdenes religiosas con una larguísima experiencia en el disfrute desmedido del reino terrenal, con sus escasas y notabilísimas excepciones. Aquí, el papel de la iglesia católica es, por lo menos, muy polémico, siempre se ha asociado a causas impopulares, del lado de los poderosos en turno, olvidándose de su función supuestamente liberadora y a favor de los desposeídos, para que salgan de su situación, no para que se eternicen mansamente en ella.
En este contexto, la visita de ―¿Estado, religiosa?― del papa Benedicto XVI tiene como antecedente inmediato la propuesta de reforma al artículo 24 constitucional, ya aprobada por los diputados federales y pendiente de dictamen en la de senadores. El proceso de cambio, si es que se logra, no será terso ni carente de discusiones; el día primero de febrero, en la prensa escrita nacional, apareció un desplegado, a página completa, firmado por personalidades y organizaciones no gubernamentales, su posición puede resumirse en los puntos 2 y 5: “La reforma al 24 constitucional es una meta acariciada por la jerarquía católica interesada en recuperar privilegios que le reportarían beneficios inmensos en los campos de la educación pública y la posesión y control de los medios masivos de comunicación, y en perjuicio de otras creencias religiosas, de la población católica que no comparte la visión dogmática de la jerarquía eclesial y de quienes no profesan ninguna religión… La mejor manera de garantizar no sólo la libertad religiosa sino la igualdad entre todos los creyentes es un Estado laico, que regule los actos sociales emanados de las creencias religiosas y no privilegie a ninguna religión ni se oponga a ella. El Estado laico, que va más allá de la separación entre el Estado y las iglesias, establece la igualdad real y la no discriminación a partir de la autonomía de lo político frente a lo religioso”. También son cinco el número de exhortos que hacen, rechazando la reforma del artículo 24 y pidiendo “la laicidad como garantía esencial de la República Mexicana” a incluirse plenamente en el artículo 40 de la misma Constitución.
Vamos a ver en qué termina el estira y afloja, porque en plena época electoral todos los partidos saben que declararse a favor de la visita papal, por inoportuna que sea, les garantiza la simpatía de buen número de votantes, aunque se empate con el capricho calderonista de “regalarle” la reforma al 24 a Benedicto XVI, sin importarle las consecuencias, total, ya se va.
domingo, 29 de enero de 2012
APOSTAR CONTRA EL FUTURO
“No, claro que no me voy. Me voy a mi casa a dormir en las noches, nada más. Me voy a ir hasta 2015”. Humberto Moreira, 17 de noviembre del 2011.
A la hora de hacer cuentas las certezas se derrumban. Esa podría ser la lección de las últimas semanas en un proceso electoral federal que ya arrancó, aunque las campañas presidenciales, como tales, todavía no existen.
Fuera de lo virtual y ateniéndonos a lo real, los diferentes partidos políticos, o por lo menos los 3 más grandes, están anticipando que la contienda será muy reñida. Aún el que presume una amplia ventaja y pretende dar por seguro lo incierto, realiza preparativos para allegarse esas décimas de punto porcentual que pueden marcar la diferencia entre ganarlo todo y perder miserablemente.
Viajemos al pasado, al fin que como ya pasó allí está para ser revisado, revivido y reinterpretado. Era septiembre del 2011 y el todavía, hasta la actualidad, precandidato del partido tricolor, tenía concentrado todo el poder interno para hacer y deshacer a su arbitrio, sin más límite que su voluntad, así impuso al presidente de su partido y su equipo cooptaba las decisiones de una precampaña más que tempranera. Con esa facilidad señaló con su dedito quién sería “su” candidata al gobierno del Distrito Federal, también ofreció candidaturas importantes a sus posibles aliados. La oferta era importante, total, se trata de asegurar lo que se pueda al costo que sea y sin oposición interna manifiesta, pues a darle. Y le dieron aunque después no le cumplieron, pero es que cambiaron las condiciones políticas, la correlación de fuerzas, al partido-sindicato de Elba Esther Gordillo le tocaban ―ahora sí en pasado―, 24 diputaciones federales de las consideradas más “seguras”, además, senadurías para la hija de la maistra y su yerno, junto con otras en estados que le resultan estratégicos. El problema es que esas candidaturas son muy codiciadas y hay priistas que sienten que tienen más méritos para ocuparlas. Igual de cuestionados están los espacios ofrecidos al partido del tucán, pero la rebelión todavía no lo toca.
Mejor veamos de qué estamos hablando. Si consideramos la votación para diputados federales de mayoría relativa en el 2006, recordando que el PANAL dejó morir a su candidato presidencial llamando a votar por Felipe Calderón, al tiempo que se movilizaba con todo lo que tenía, haciendo énfasis de que era necesario votar por sus propios candidatos en la modalidad mencionada para conservar el registro, estaríamos hablando de casi 2 millones de votos (1,872,283 para ser exactos), lo que significa el 4.54 por ciento de la votación total, solo que en la elección intermedia del 2009 sus resultados se fueron a la baja, apenas alcanzó un 3.57 por ciento con un total de 1,234,497 votos. Los números son relativos si no los comparamos con algo más, y ese “algo más” es la diferencia de votos con que se declaró ganador al candidato panista a la presidencia, que fue de 243,934. ¿Poquitos verdad?
Así, pedir 24 candidaturas a diputados federales y participar en 4 fórmulas ― la primera fórmula en Chiapas y de la segunda en Nayarit, Sinaloa y Puebla―, a senadores no parece mucho. Pero a los números, más si son apuestas a un futuro por sí mismo incierto, hay que agregar otros factores presentes, que ya están y los influyen. El primero, la caída estrepitosa del presidente del CEN tricolor y, con él, de parte del equipo cercano a Peña Nieto, con ello resurgieron los bloques desplazados de las decisiones; segundo, el desprestigio creciente del poder real detrás del partido nueva alianza, incrementado por los malos resultados, una y otra vez ratificados, de nuestro sistema educativo; tercero, la rebelión creciente dentro de las filas del SNTE por los acuerdos cupulares con el régimen calderonista respecto de los cambios en la carrera magisterial, y la amenaza de castigo de una evaluación docente decidida y diseñada en lo oscurito. En muchas partes del país, la participación de los afiliados a ese sindicato en esos procesos se ha despeñado.
Aún así, hay estados donde esa alianza recibe oxígeno de emergencia, Querétaro es uno de ellos. Volviendo a las cifras y sabiendo que la apuesta principal del SNTE – PANAL es el segundo distrito federal con sede en San Juan del Río, encontramos que en el 2006 alcanzó una votación de 11,039 y un porcentaje de 7.15, todavía apetecible, pero tres años después la historia no fue tan buena, pues su votación disminuyó a 4,813 siendo el 2.97 por ciento de la votación total, con esa tendencia está difícil “regalar” ese distrito, además hay que tomar en cuenta que esa rebelión silenciosa dentro del SNTE es particularmente fuerte en esa región, por lo que no está garantizada la maquinaria magisterial.
Seguramente habrá más sorpresas, jugar con el futuro es mal negocio.
viernes, 20 de enero de 2012
CITADINOS ENFERMOS
“Una ciudad puede entenderse como un tipo de experiencia vital: la experiencia del tiempo y el espacio, de uno mismo y de los demás, de las posibilidades y los peligros de la vida.” Marcelo Pisarro comentando el libro del sociólogo Marshall Berman “Todo lo sólido se desvanece en el aire”
Seguramente los urbanistas, esos estudiosos de la organización de las ciudades, de las urbes cada vez más extendidas y complicadas, estarían de acuerdo con la cita anterior, es más, hasta podrían decir cosas más interesantes y contundentes, pero comencemos con esa idea aparentemente simple: una ciudad es una experiencia vital.
Por eso, la organización de una ciudad, de un poblado, no puede dejarse sólo en manos de los políticos y de sus empleados más cercanos, porque ellos piensan en otra cosa cuando “planean” una obra, cuando invierten el sentido de una calle, cuando tumban árboles que distinguen una avenida para crear un distribuidor vial de dudosa reputación, cuando crean “paradores” para el transporte público con recorridos que semejan la concha de un caracol, cuando llenan la ciudad de topes, ellos están pensando casi en la inmortalidad, en que los adefesios que construyan con dinero público asegurará el recuerdo de varias generaciones. Allí está el tanque del agua en plena avenida Zaragoza, justo antes de bajar a los arcos, que repite monótonamente las siglas de un presidente municipal que nadie recuerda quién fue, es más, ni tiempo ni ánimo hay de descifrarlas.
No solo las escuelas educan, también las ciudades. ¿Qué dice una ciudad con un anillo vial cuyo simple diseño, mal hecho, provoca accidentes? ¿Qué nos enseña un “distribuidor vial” que obliga a atravesar varios carriles en un espacio muy corto para cambiar de ruta apenas 90 grados? La trampa mortal le dicen algunos taxistas al distribuidor bicentenario cuando hay que cambiar de dirección de norte a sur, o viceversa, para ir hacia el oriente o poniente. ¿Qué dice el hecho de que para llegar, en automóvil, por la ruta más corta a mi trabajo, tenga que pasar 42 topes? Porque hacerlo utilizando el transporte pública implica utilizar 3 rutas diferentes, con camiones sobresaturados, en mal estado, manejados con la irresponsabilidad de quien cree conducir un carrito de feria, y en el triple de tiempo.
Se nos repite que la saturación de calles y avenidas se debe a que decenas de familias llegan diario al paraíso queretano, que miles de autos cambian de lugar de tránsito para llenar nuestras tradicionales calles y escasos estacionamientos, pero no nos dicen que hay otras ciudades que reciben un mayor flujo de migrantes que no tienen los problemas de movilidad que aquí padecemos.
“Un cambio en las pautas cotidianas de la ciudad supone pues una transformación en las categorías de espacio y de tiempo que actúan como condicionantes, que vuelven inteligibles sus sucesos más mundanos” Con toda la experiencia que existe en otras grandes urbes del mundo y aquí con una ciclovía, hecha a regañadientes, se revela el desperdicio de millones de pesos en algo que no deja satisfecho a nadie. Esa obsesión de cada tantos años por adornar un charco largote que ni en temporada de lluvias cuenta con agua limpia, se nos olvida que en su trayecto, antes de llegar a la capital, se vierten aguas negras provenientes de industrias y drenajes de otros municipios.
Lo peor sucede cuando las autoridades encargadas del tránsito forman parte de los atascos viales porque ni siquiera se bajan de sus vehículos para intentar dar cierto orden. Pero eso es parte de un problema mayor, la construcción de grandes edificios a los que hay que estarles inventando utilidad para que parezcan rentables, la falta de respeto por los espacios que sirven para recargar los mantos acuíferos, para atraer las lluvias y no quedarnos viendo como las nubes nos pasan por encima para descargar en otros lugares. La voraz especulación inmobiliaria que no respeta las reglas mínimas para una convivencia sana y pacífica.
Nuestras ciudades están enfermas y con ellas quienes las habitamos, perdemos parte importante de nuestra vida porque cada día son menos disfrutables.
sábado, 7 de enero de 2012
LA GUERRA DE LAS PALABRAS
“Esta es una guerra, y tengan la seguridad de que vamos a ganar”. Felipe Calderón 11 de diciembre del 2006.
Hace 5 años el discurso gubernamental dio un giro que después quiso negarse, pero el daño está hecho y no hay vuelta atrás. El calderonismo sintió la necesidad de inventar un enemigo común que uniera a los mexicanos a su alrededor, que permitiera que se olvidaran las hondas diferencias políticas mal resueltas por un proceso electoral todavía cuestionado. Un núcleo duro, agrupado en la cúpula panista, básicamente en los amigos e incondicionales del recién estrenado y cuestionado presidente, prefirió desviar la atención y evitar las posibles movilizaciones sociales militarizando al país. Los efectos aquí están, más de 50 mil muertos, el ejército en las calles perdiendo el prestigio bien ganado y siendo presa de condiciones para las que no ha sido entrenado. Aún así, las drogas siguen fluyendo hacia nuestro vecino del norte sin grandes fluctuaciones en precio y disponibilidad, lo reprochable, nosotros ponemos los muertos y la pérdida de derechos y libertades mientras ellos utilizan la estructura gubernamental para traficar armas y lavar dinero.
Lo peor del caso es que el jueguito ya nos lo sabíamos, la experiencia de otros países que han transitado por el mismo camino y las advertencias del experto de la ONU en el tema Edgardo Buscaglia, revelaban lo que algunos no querían que se supiera, hasta existen protocolos internacionales, ya probados, para enfrentar al crimen organizado y el ambiente de impunidad y corrupción necesario para que se desarrolle, pero se prefirió no aplicarlos porque el objetivo no era sólo ese. Según Gustavo Ogarrio en La Jornada Semanal del 20 de noviembre de este año: “Sin embargo, este lenguaje es más que una simple construcción retórica o una manera de enfrentar la crisis de legitimidad del Estado mexicano en su proceso de transformación política de la última década. Estaríamos también ante una manera de narrar la secuencia de hechos, acciones y consecuencias de un Estado que, en su ciclo más agresivo y conservador, pasó de la retórica del “libre mercado”, con la que entendía y practicaba la transición a la democracia, a la abierta defensa militar, interna, de su ideología”. Detrás de esa forma de presentar, de narrar, una descarada “guerra” interna contra un enemigo que de manera inexorable resultará derrotado, porque se disfraza como un enfrentamiento, moral y mortal, entre buenos y malos aunque luego no hay forma de saber quiénes son unos y quiénes los otros, se esconde otra, la ideológica, la que ya no encuentra otras formas de legitimarse, la que ya no tiene más argumentos y sólo le queda el “estás conmigo o contra el país”, la entronización del camino único, ese mismo que para imponerse ha recurrido a la militarización en Argentina, Chile, Paraguay, Centroamérica y demás.
No es casual que el discurso que supuestamente aboga por la seguridad se dé el espacio suficiente para machacar sobre las reformas legales que son su real razón de ser, esas que castigan las pensiones, los salarios, los derechos laborales, las instituciones sociales que garantizaban una vida más o menos digna, las libertades individuales y ciudadanas, todo con el pretexto de ganar una guerra que está mal planteada desde el principio. Lo peor es que las recientes crisis económicas han puesto en duda ese neoliberalismo que nuestro gobierno empuja con singular disciplina, no se aprende de la experiencia, se sujeta todo a un marco mental, ideológico, que por definición tiene que ser el único correcto, aunque todo señale lo contrario.
La disyuntiva allí está, el proceso electoral federal ya iniciado es la oportunidad pacífica para rectificar el rumbo, atacar en realidad la corrupción, la impunidad, la desigualdad, con métodos probados y sin castigar a la población en general. Reforzar las libertades sin permitir ataques a los derechos humanos. Lograr empleos suficientes con salarios dignos aprovechando la participación de obreros y los pocos campesinos que quedan. Garantizar educación para todo el que tenga actitud y aptitud. Fortalecer al empresariado nacional, al que produce empleos, el que compite lealmente. Pero… la retórica gubernamental seguirá arando por el mismo surco, ahora amenaza al proceso electoral si el resultado no le conviene, así, como en Michoacán.
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