sábado, 30 de marzo de 2013

REFORMAS IDEALES

Festejamos las reformas creyendo que cualquier cambio es bueno, no cuestionamos su profundidad social, solo nos atrae lo económico, nos preocupa cómo los grandes multimillonarios se van a repartir el botín que siempre han tenido. Por más atención que pongamos no encontraremos una línea que muestre la existencia de un proyecto educativo para ser difundido o promovido a través de los medios de comunicación, ya lo decíamos en esta columna apenas el mes pasado y vale la pena volver a citar al italiano Fabrizio Andraella ─La Jornada, 10 de febrero del 2013─, que como víctima de la teledictadura impuesta por el zar de las telecomunicaciones Silvio Berlusconi, conoce del tema: “esa importante conquista moderna, que es la educación laica, obligatoria y gratuita para todos, se enfrenta hoy con otra autoridad formativa muy poderosa que ha florecido en particular en los últimos treinta años. Esta institución educativa ha logrado marginar la escuela y meter en sus pupitres a toda la población. Son los medios masivos, en particular la televisión y las redes sociales.” Aunque la “conquista moderna” a que se refiere Andraella también sea objeto de análisis y críticas, no podemos negar la influencia que tienen los medios y las redes sociales en el pensamiento y actuar cotidiano de sus consumidores. Tanto, que cada vez queda más claro que la debacle educativa se concibe frente a las pantallas brillantes de nuestro artilugios modernos, porque la escuela ya pasó a un segundo o tercer plano; «llevan nuestra atención a cultivar la curiosidad trivial, el curioseo sin dirección, para aturdir la mente en un nirvana de leve y constante excitación. Esta vibración neuronal es provocada por “noticias” o “eventos” que no necesitan una reflexión, sino solamente una afiliación maquinal e impulsiva a una congregación de anónimos consumidores de la misma sustancia. Información que nunca se transforma en conocimiento.» Pero no todo es culpa de los medios, los demás también los hemos dejado hacer lo que se les pega la gana y entre eso está el difundir modelos de comportamiento que no obedecen a ética alguna, todo con la intención de acicatear una curiosidad fácil y tener cautivos a una gran cantidad de espectadores o usuarios que se traducen en dinero. En este sentido, el español Javier Gomá Lanzón señala que, al menos desde el lado de la filosofía, carecemos de un ideal de hombre posmoderno. Coincide con el italiano en que estos últimos 30 años han sido críticos en la construcción de ese hombre que ─como especie─, pueda habitar la democracia liberal que tanto nos empeñamos en defender para después renegar de ella. Gomá lo plantea así: “Un genuino ideal aspira a ser una oferta de sentido unitaria, intemporal, universal y normativa. Ha de componer una síntesis feliz a partir de muchos elementos heterogéneos y aun contrapuestos. Además, debería estar dotado de intemporalidad y universalidad porque, aunque nacido en un contexto histórico concreto, siempre pretende tener validez para todos los casos y todos los momentos, por mucho que inevitablemente de facto quede relativizado por otros posteriores de signo opuesto. Por último, el ideal no describe la realidad tal como es —ése es el cometido de las ciencias— sino como debería ser y señala un objetivo moral elevado a los ciudadanos que reconocen en esa perfección algo de una naturaleza que es ya la suya pero a la vez más hermosa y más noble, como una versión superior de lo humano que despierta en quien la contempla un deseo natural de emulación”. Estas ideas, apenas planteadas por los pensadores citados, han estado completamente ausentes en las discusiones y acuerdos de nuestras grandes reformas, que se quedan en las formas sin entrar en los contenidos, por eso planteamos que estamos ante una política de aparador, donde cuentan las apariencias no la sustancia. No se pueden negar las aportaciones de las diferentes ciencias sociales en el examen de una realidad que parece cambiar continuamente, el mismo Gomá las toma en cuenta en su texto titulado “Dónde está la gran filosofía” publicado en el diario El País apenas el 13 de marzo de este año, pero él mismo tiene que recurrir a intentar encontrar esa filosofía en pensadores de otros campos relacionados, porque, se queja, la filosofía que se desarrolla en las universidades apenas se está quedando en historia de la filosofía. Pero la misma queja la podemos encontrar en la pedagogía, la sociología, la psicología, el psicoanálisis, la antropología, la comunicación y demás, apenas hacemos su historia, nos explicamos cómo estamos, pero no planteamos a dónde queremos llegar; parecemos cínicos: “La consciencia nos hace libres, pero ¿y después? Quien hoy hace alarde de su resignación suele recibir el aplauso general”. Resignarse no es opción, quejarse y oponer resistencia a los cambios que empujan en reversa es el primer paso, pero faltan los otros, los de las propuestas, los de los ideales que nos seducen a perseguirlos, que le dan sentido a nuestros afanes. Podremos estar o no de acuerdo con lo que los diferentes pensadores proponen, pero no hay que negar que pegan donde más duele: “La hipercrítica es paralizante si seca las fuentes del entusiasmo y fosiliza aquellas fuerzas creadoras que nos elevan a lo mejor. Sólo el ideal promueve el progreso moral colectivo; sin él estamos condenados a conformarnos con el orden establecido. Preservar en la vida una cierta ingenuidad es lección de sabiduría porque permite sentir el ideal aun antes de definirlo.”

sábado, 23 de marzo de 2013

TRAGEDIAS HUMANITARIAS

“Caminaron por las vías del llamado Tren de la muerte cargando los carteles con las fotos de sus familiares ausentes y saludando a los migrantes que encontraban a su paso agarrados del techo de los vagones, como moscas. Pegaron anuncios en los postes con la petición: Ayúdennos a encontrarlo, seguidos de un teléfono. Plantaron cruces y lloraron por la tumba que no pueden tener los suyos. Se abrían paso con una manta que mostraba una pregunta: ¿Dónde están? Vieron fotos de cadáveres hallados a la intemperie, intentando reconocer en alguno a su familiar. Recorrieron carreteras. Rezaron en memoria de los que nunca regresarán a casa”. Marcela Turati en su libro Fuego Cruzado, Grijalbo-Proceso. El desgarrador libro de Marcela Turati trata sobre las víctimas de la “guerra contra el narco”, sobre los “levantados”, secuestrados, desaparecidos, asesinados, ejecutados, torturados, en fin, sobre cualquier ser humano con vida, con esperanzas, con sueños, con un futuro truncado por haber tenido la mala suerte de haber quedado en medio del fuego cruzado. Trata de esas “víctimas colaterales”, denominación que se pretende neutra y carente de sentimientos y humanidad, cuya única desgracia fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Pero regresemos al tema que nos ocupa en este momento. Uno de los ramales de “la bestia”, ese tren que cruza nuestro país de frontera a frontera, pasa por nuestro estado. Conocidos y documentados están los casos de solidaridad de las queretanas que se afanaban por darles comida, un lugar para descansar y quizás la bendición para que siguieran su viaje hacia el sueño americano. Solidaridad que ha sido sofocada y reprimida por las mismas autoridades mexicanas que las acusan de polleras, de traficantes y les inventan delitos y condenas, que después requieren de la presión social para que sean rectificadas. También se les acusa de “falsos migrantes”, de ser un peligro para nuestras comunidades, de ser delincuentes camuflados, todo para aislarlos y quitarles el poco apoyo que reciben, para convertirlos en extraños a nosotros. Los pocos datos disponibles son espeluznantes, tan solo en el plazo de seis meses, entre 2008 y 2009, nos referimos al tiempo abarcado por la CNDH en su Informe especial sobre el caso de secuestros a migrantes, al menos 2758 de ellos, en su trayecto para cruzar el país, fueron secuestrados, aunque la cifra podría llegar a más de 20 mil porque la inmensa mayoría de los casos no se denuncian ante autoridad alguna, frecuentemente porque las propias autoridades mexicanas son cómplices de los hechos. Los rescates de esos “secuestros” les costaron a las familias una cantidad que varía entre mil 500 y 5 mil dólares, por cada uno. Quien no tuvo algún familiar que pagara fue asesinado para escarmiento de los demás. También hay migrantes queretanos cuya suerte y paradero se desconoce, no se subieron a “la bestia”, pero nuestras carreteras son igual de peligrosas y desaparecieron en grupo. Entre más tiempo pase sin saber de ellos menos esperanzas hay de un final feliz. Las organizaciones humanitarias no se dan abasto ante la gravedad del problema, muchas de ellas dependen de la pastoral católica que ni siquiera en bien vista por la jerarquía eclesial. El caso del padre Solalinde es uno entre varios, cada vez menos, cada vez más aislados y sujetos a amenazas de muerte y a exilios temporales porque las autoridades no pueden garantizar su vida. Pero nuestras autoridades son omisas en todos los niveles, ante la presencia de delincuentes y pandilleros entre los migrantes honestos, que son la mayoría, se lavan las manos o de plano actúan para dejarles el terreno libre para que hagan lo que quieran; ante el fenómeno de los vagos y adictos que se disfrazan de migrantes para pedir dinero en las calles, fingen indiferencia y toleran robos, agresiones, acoso a niñas y jovencitas y desacreditan a líderes vecinales que piden una mayor intervención preventiva. A los gobiernos municipales les viene de perlas la excusa de que las vías del ferrocarril son propiedad privada para quitarse de encima cualquier responsabilidad, si eso se da a lo largo de miles de kilómetros la situación se vuelve caótica e incrementa los riesgos. Esto último viene a colación por que los vecinos de la Delegación Cayetano Rubio (Hércules), del municipio de Querétaro han estado denunciando la presencia de vagos y adictos que con frecuencia se plantan en los numerosos topes de la avenida que corre paralela a la vía férrea, sin ser migrantes, que se han apropiado de terrenos baldíos cercanos al panteón municipal y que ocupan para drogarse y refugiarse cuando cometen otros ilícitos en la zona, sin que el Delegado y la Presidencia Municipal den solución alguna, solo se han dedicado a descalificar a los quejosos como si eso desapareciera los problemas. No se trata de fastidiar a esos desplazados por la represión política, a esos exiliados económicos porque en sus países hay menos trabajo que en el nuestro, a esos esperanzados en conseguir una vida mejor poniendo en juego lo único que les queda, su vida. Se trata de no convertir en tierra de nadie buena parte de nuestra geografía y tolerar abusos de delincuentes de cualquier tamaño o nacionalidad. Se trata de apoyar solidariamente a unos y prevenir que los sinvergüenzas hagan de las suyas. Sin engaños, sin simulaciones.

viernes, 15 de marzo de 2013

RUPTURA Y CONTINUIDAD

“En la vida hay muchos que tiran cada uno para su lado, como si uno pudiera tener una bendición para él solo o para un grupo. Eso no es una bendición sino una maldición. Y fíjense qué curioso, el que tira para su lado y no para el bien común suele ser una persona que maldice: que maldice a los otros y que mal-dice las cosas. Las dice mal, miente, inventa, dice la mitad". Jorge Mario Bergoglio cuando era Cardenal argentino. El tema no se puede eludir, menos en esta región geográfica y cultural en donde, todavía, predomina el catolicismo. La todavía poderosa Iglesia Católica con sus rituales ancestrales, esos que parecen a prueba del paso del tiempo, acaba de hacer otro de sus relevos en su pequeñísima cúpula. Tan escasa que apenas 115 electores escogen, entre ellos, al próximo Papa. Dicen los vaticanólogos que el entonces Cardenal Bergoglio era de los favoritos en el cónclave anterior, que le disputó palmo a palmo al Cardenal alemán Ratzinger algunas de las rondas electivas. Difícil afirmarlo, las boletas se queman inmediatamente después de usarlas, porque el misterio, la falta de certeza apoyada en documentos es parte de la vida interna de esta institución religiosa. Dicen que la periferia de la curia le ganó la partida al núcleo duro que apostaba a la más estricta continuidad, sin embargo, tampoco hay una ruptura abierta, hay las dos cosas, hay margen para moverse, dependerá de las presiones y de las simpatías. Por ejemplo, se menciona que un quiebre estaría en que la elección se inclinó hacia un Cardenal latinoamericano, en contra de los europeos que parecían no querer ceder ni un ápice de terreno. Es cierto, es argentino y eso parece una ruptura, pero es de padres italianos y en eso hay continuidad. No es un Papa joven pero parece en buena condición física, también es cierto, le falta un pulmón pero no fue escogido para correr un maratón, será otra vez de transición ¿hacia dónde? Parece ruptura porque la historia de los jesuitas en los terrenos de esta antigua Nueva España no está exenta de polémica, hay que recordar que fueron expulsados de todos sus territorios, de sus misiones, incautados todos sus bienes, embarcados con lo que traían puesto, se les acusaba de intentar o justificar magnicidios en Europa, de poseer enormes riquezas; también de lo contrario, de ser ridículamente pobres. El nuevo Papa ha sido provincial de los jesuitas argentinos entre 1973 y 1979 precisamente en los inicios de la dictadura militar, y fue en esas tierras donde, muchos años antes, el proceso independentista de España en particular, y de Europa en general produce su regreso después de años de destierro y de refugiarse en tierras pontificias. Parece continuidad, la expulsión de los jesuitas es seguida por su reemplazo en las misiones californianas por los franciscanos. El nombre de Francisco como Papa apela a esa tradición franciscana, a ese desprecio a los bienes terrenales seguido por su fundador. Se critica fuertemente a la Iglesia Católica por ser impermeable al reconocimiento de los derechos de la mujer, de ser una institución machista, pero el propio Francisco de Asís no solo funda la orden de los franciscanos, también una orden femenina, las clarisas. Con los límites propios de su contexto histórico ambas órdenes religiosas rompen con usos y costumbres enraizados en una Europa en crisis, son los refugios ante una devastadora crítica reformista. Como concluye su biografía publicada en Catholic.net: “Nos enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales. Saber encontrar en la pobreza la alegría, ya que para amar a Dios no se necesita nada material”. Y este recordatorio hace buena falta con los recientes escándalos de la “banca de dios” y con una iglesia que ha tenido que pagar millonarias cuentas como indemnización por las acusaciones de proteger o ignorar prácticas de homosexualidad y pederastia. Parece ruptura respecto del perfil del Papa emérito, más inclinado a la teología, al estudio y a la investigación; al contrario, el Papa Francisco parece tener un perfil más evangelizador sin olvidar la sólida formación académica de los jesuitas, su metáfora inicial no tiene desperdicio: “Y ahora comencemos este viaje, el obispo y el pueblo. Este viaje de la Iglesia de Roma, que guía a todas las iglesias, un viaje de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros”. Ratzinger tuvo un detalle que ahora parece importante y que apunta a esa continuidad, antes de renunciar nombró a Bergoglio como integrante de la Pontificia Comisión para la América Latina. Si hubiera habido alguna duda o animadversión ese nombramiento simplemente no se hubiera hecho, pero se hizo y regresó al argentino a los reflectores internos, le dio la plataforma, la bendición pues. Ambas caras de la moneda pontificia más presentes que nunca, la ruptura y la continuidad, que valen más que los gestos, que las anécdotas que rellenan la falta de información seria. Por fin el aparente reconocimiento de que América Latina es el futuro del catolicismo aunque su financiamiento más fuerte venga de la estructura eclesial en los Estados Unidos. En resumen, echar mano de lo bueno que pueda encontrarse entre extremos que parecen irreconciliables. Y eso, si se hace bien, será una genialidad.

viernes, 8 de marzo de 2013

REALIDADES OPUESTAS

Nuestros sentidos son los enlaces del cerebro con lo que nos rodea, pero no son fieles porque, de entrada, no sabemos si todos vemos, oímos, olemos, saboreamos, o sentimos lo mismo; además, nuestro cerebro interpreta toda la información que le llega y esa interpretación es diferente de un individuo a otro. Por eso algunos pensadores dicen que la realidad está dentro de nosotros, no afuera. Que lo que nos rodea es una cantidad infinita de signos, de símbolos, que de acuerdo a lo que aprendemos podemos leer o no. Y esa “lectura” constituye nuestra realidad. El lenguaje es una extensión de nuestros sentidos, con la capacidad de ponernos en contacto con lo más lejano, inaccesible, increíble y asombroso, así sea nuestra cotidianidad. Por eso podemos opinar sobre cosas que no conocemos “concretamente”. Podemos tener una idea sobre París sin haber ido hasta ese lugar, porque lo conocemos a través de otros, que quizás tampoco estuvieron allí físicamente. ¿Quién, que haya leído Cien años de soledad, no tiene una imagen de la mágica Macondo? ¿Quién no se identifica con alguno de los Aureliano Buendía o con alguno de los entrañables personajes femeninos de esa novela que ya forma parte de nuestra realidad? Y todo esto provocado por el 86 aniversario de un colombiano universal, el de Gabriel García Márquez. No conozco Venezuela pero tengo una idea de ese país, de su gente ─a través de dos venezolanas radicalmente diferentes─, también una opinión sobre Hugo Chávez alimentada por otras, a las que puedo acreditar cierto valor, o de plano desechar. Lo que sí es que el tema no puede sernos indiferente. En un mundo dominado por un brutal neoliberalismo que amenaza con destruirlo todo, y no es una exageración, que alguien defendiera una alternativa necesariamente diferente resultaba atractivo y esperanzador. Pero vamos a los datos y vivencias ajenas que pude conseguir a bote pronto: “En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo”. Atilio A. Boron en Rebelion.org Según Pascual Serrano: “el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres […] subió el gasto social al 60% de todos los ingresos nacionales percibidos […] Venezuela, entre 1998 y 2008, vio una disminución del 17.9% de esta desigualdad social, según la CEPAL […] Durante 2011 el gobierno venezolano ha repartido 146.022 viviendas entre los más empobrecidos”. www.eldiario.es Del trovador Guillermo Velázquez que celebra sus 35 años de componer, cantar y zapatear con los Leones de la sierra de Xichú, que publicó este 6 de marzo en su perfil de Facebook: Finalmente, les comparto esta décima con motivo del fallecimiento de Hugo Chávez presidente de la patria hermana que es Venezuela: Hugo Chávez: te distingo y por digno te aquilato fuiste piedra en el zapato del imperialismo gringo, te extrañaremos un chingo compañero, amigo, hermano, con amor bolivariano y en tu nombre, Comandante, grito con voz exultante: ¡SOY LATINOAMERICANO! También estaba el Hugo Chávez calificado de dictador a pesar de ganar sucesivos procesos electorales; el que dibujaban como orangután algunos caricaturistas que no apreciaban las expropiaciones de empresas privadas, algunas mexicanas y pertenecientes a los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes; el que disfrutaba de la música mexicana aunque no fuera entonado como Vicente Fernández. O el niño pobre que llegó a dirigir una de las potencias petroleras y que a pesar de eso vivió en un país que no reflejaba tal bonanza. O como cuenta Juan Hernández Navarro en La Jornada del 6 de marzo: “Sus narraciones seguían el modelo clásico de las sonatas musicales, en el que dos temas contrastantes se desarrollan en tonalidades vecinas. En sus discursos echaba mano por igual de la poesía y el canto. “Yo canto muy mal –se justificaba–, pero, como dijo aquel llanero, Chávez canta mal, pero canta bonito”, para, a continuación, interpretar una canción ranchera o una balada […] Antimperialista, antineoliberal, comenzó a hacer el milagro de construir los cimientos de la utopía en un país que imaginariamente estaba más cerca de Miami que de La Habana. Llanero de pura cepa, fabulador incansable, Chávez soñó revivir el ideal socialista cuando muy pocos querían hablar de él. Y lo hizo, para no traicionar nunca su infancia de niño pobre de Sabaneta.”

viernes, 1 de marzo de 2013

DE REFORMAS Y PRETEXTOS

La gran nota de la semana, seguramente una de las más importantes del presente sexenio, es la decapitación del sindicato más poderoso del país. No es cualquier cosa, se había convertido en un factor de poder que rebasaba sus muy amplias atribuciones como producto de gobernantes débiles que lo utilizaron para sus propios fines, sabiendo que lo fortalecían, que incrementaban los abusos contra sus agremiados, que se metía en asuntos que no le correspondían. Para comprender la importancia y sus efectos en el largo plazo tenemos que echar mano de algunas hipótesis e irlas comprobando en el camino. No es que el abuso del excesivo poder de la dirigencia del SNTE pueda soslayarse, eso ya lo sabíamos todos, se notaba, el cinismo era y es impresionante. Pero hay que tomar algo de distancia para no enredarnos con los detalles, con las cifras, con las fechas. Hay distintas formas de entender al PRI, como partido político, como necesario producto histórico de un entorno turbulento, como manera dinástica de transmisión y concentración del poder; como sea y quizás mezclando las características anteriores y otras más, en su código genético está el que necesita del poder para subsistir y reproducirse, pero no mucho, siempre será su signo que sean poquitos los que deciden todo. Eso no es sorpresa. Lo que sí es una sorpresa es que el diccionario de la Real Academia de la Lengua defina lo que es el poder fáctico, según esta venerable institución se trata de: “El que se ejerce en la sociedad al margen de las instituciones legales, en virtud de la capacidad de presión o autoridad que se posee; p. ej., la banca, la Iglesia, la prensa”. Y agregaríamos: los sindicatos nacionales, los duopolios televisivos, las corporaciones empresariales, la delincuencia organizada y demás. Existen otras definiciones que pueden traerse a cuento, el sociólogo uruguayo Hugo de los Campos dice que el poder es: “En tanto mecanismo, toda definición de una situación en virtud de la cual un individuo o grupo puede imponerse a otro individuo o grupo. En tanto relación, toda forma de interacción en la que del total de sus participantes unos pueden imponerse a los otros más de lo que los otros pueden imponerse a los unos. El ejercicio del poder (o de la cuota relacional de poder) descansa no solo en la naturaleza de su ejecutor sino también, y en buena medida, en cierta disposición de parte de su objeto. Se ha sostenido así, que el amor y el temor operan positivamente a la ocurrencia del poder. Pero tales estados del espíritu resultan en todo caso condición suficiente, pero no necesaria, ya que el poder puede, en última instancia, prescindir de esos sentimientos” (http://ciberconta.unizar.es/leccion/sociodic/tododic.pdf). Como sea y siguiendo una línea de argumentación en textos publicados en números anteriores de este semanario, va a resultar que el pacto propuesto desde la presidencia de la república, las reformas que se manejan como urgentes e indispensables, no son el fondo, si no las formas que sirven, a la vez, de coartadas para volver a concentrar un poder que se dispersó y fragmentó desde el salinato para acá. Vamos por partes y recuperando lo escrito. El PRI no puede perder su esencia porque se disuelve, se desmorona, corre el riesgo de desaparecer. Su esencia es concentrar el poder y utilizarlo para crearse los apoyos que le permitan permanecer con el mismo el mayor tiempo posible; no puede haber un “nuevo” PRI porque necesita seguir siendo el mismo. Lo que cambió es el entorno histórico y por eso necesita fingir que muta las formas, le es indispensable hacer ver que propone, provoca y acuerda cambios aunque tenga que renunciar a sus principios. Requiere parecer reformista, lo suficientemente audaz como para romper dogmas que en realidad nunca lo fueron, hay que parecer flexible aunque la rigidez sea su marca de fábrica. La detención de Elba Esther Gordillo tiene que ver, como apunta Hugo de los Campos, con los sentimientos asociados con ese poder que se recupera, con el temor que busca provocar en el resto de los poderes fácticos, es la recuperación de un territorio perdido y es una amenaza para todos los demás. Mientras, se juega en varias bandas. Resulta difícil negar que sacar del juego a una de las villanas favoritas atraerá simpatías. La audacia se verá como algo positivo independientemente de lo bien sustentada, en términos jurídicos, que en realidad esté. Existen poderes fácticos que de antemano arriaron sus banderas, el sindicato petrolero es uno de ellos, veremos que trato se le da. Hay otros que aún estando dentro del diseño institucional, prefirieron, desde ya, hacerse a un lado y disputar las migajas, como el PRD de los chuchos. Habrá que estar atentos a lo que hagan el resto de ellos, el duopolio televisivo, que en realidad está metido en otros muchos temas ─revistas, disqueras, antros, casinos, internet, telefonía, estaciones de radio, etc.─, la banca, las cúpulas eclesiásticas, los monopolios de distinto tipo, los grupos delincuenciales que controlan amplias zonas de la geografía nacional y los que faltan por enterarnos. La mala noticia es que las reformas no serán las que se necesitan para potenciar el desarrollo del país, para responder a los intereses de la mayoría, solo serán el simple pretexto para desplazar a los poderes fácticos y concentrar el poder, por todo el tiempo que se pueda.

viernes, 22 de febrero de 2013

CAMINANDO JUNTOS

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Eduardo Galeano. Las utopías resisten casi todo porque son sueños colectivos, aspiraciones que nos guían a través de la turbulencia de los tiempos y de las crisis, que le dan sentido a nuestra vida individual y colectiva. Para eso son y para eso se construyen, no importa que sean inalcanzables, entre más lejanas mejor porque parecen eternas. Pero en el casi está el problema, si hay algo que ha demostrado que las desfigura, las corroe hasta disolverlas echando nuestros afanes al vertedero de la historia, es el capitalismo de compinches, este neoliberalismo que se impone con el pretexto de que funciona solo, sin la intervención humana, aunque eso sea más falso que la aceptación y la intervención divina en la legitimidad de las escandalosas fortunas de los privilegiados de siempre. En textos anteriores nos referimos al abandono de los principios que nos formaron como Nación, esos que resultaron de conflictos armados como la Independencia, la Reforma, la Revolución y las insurgencias civiles sindicales, estudiantiles, naozapatistas y demás. Todo con la coartada del desarrollo, de la modernidad, de seguir el ritmo inexorable de la historia. Como si únicamente hubiera un camino, una sola dirección. Afortunadamente las utopías tienen quien las persiga, las tome en serio y se alimente con ellas, desde ciudadanos que no son comunes ni corrientes, hasta personajes que por su actividad tienen mayor visibilidad mediática y quizás algo de influencia. En el caso de la Europa de nuestro tiempo la alarma también cunde, lo dicen algunos de sus intelectuales, de distinto signo, de diferente formación profesional, que apenas el pasado 28 de enero publicaran un manifiesto en los principales diarios de ese viejo continente. Reproducirlo íntegro no tiene caso, se puede ver en internet, pero lo principal no tiene desperdicio: “Europa no está en crisis, está muriéndose. No Europa como territorio, naturalmente. Sino Europa como Idea. Europa como sueño y como proyecto. Europa como voluntad y representación, como sueño y como construcción, esta Europa que pusieron en pie nuestros padres, esta Europa que supo transformarse en una idea nueva, que fue capaz de aportar a los pueblos que acababan de salir de la Segunda Guerra Mundial una paz, una prosperidad y una difusión de la democracia sin precedentes, pero que, ante nuestros propios ojos, está deshaciéndose una vez más”. Suena dramático pero no lo es, la calidad y seriedad de los firmantes está más allá de cualquier suspicacia. Ellos son: Vassilis Alexakis, Hans Christoph Buch, Juan Luis Cebrián, Umberto Eco, György Konrád, Julia Kristeva, Bernard-Henri Levy, Antonio Lobo Antunes, Claudio Magris, Salman Rushdie, Fernando Savater, Peter Schneider. Hacer un recuento de los problemas europeos sería demasiado extenso, los vemos en los medios de comunicación que están más allá de la simple estridencia y de la más grosera manipulación; están en la multitud de blogs que reflejan, con fidelidad no carente de emoción, desesperación y desencanto una realidad externa que duele, también en algunos medios alternativos. El diagnóstico no puede ser peor: “Se deshace en Atenas, una de sus cunas, en medio de la indiferencia y el cinismo de sus naciones hermanas […] Se deshace en Roma, su otra cuna, su otro pedestal, la segunda matriz (la tercera es el espíritu de Jerusalén) de su moral y su saber […] Se deshace en todas partes, de este a oeste, de norte a sur, con el ascenso de los populismos, los chauvinismos, las ideologías de exclusión y odio que Europa tenía precisamente como misión marginar, debilitar, y que vuelven vergonzosamente a levantar la cabeza”. Para el caso mexicano no parece haber un diagnóstico de lo que pasará si abandonamos nuestras utopías, quizás porque ya lo estamos viviendo: incremento en la pobreza extrema, tolerancia de la impunidad y la corrupción, pérdida del monopolio del uso de la violencia, franco descontrol en amplias zonas del territorio, militarización creciente, falta de respeto a los derechos humanos, pérdida de valores y demás. Los europeos todavía se mueven en otras coordenadas: “Europa saldrá de la Historia. De una u otra forma, si no se hace algo, desaparecerá. Esto ha dejado de ser una hipótesis, un vago temor, un trapo rojo que se agita ante los europeos recalcitrantes. Es una certeza. Un horizonte insuperable y fatal. Todo lo demás —trucos de magia de unos, pequeños acuerdos de otros, fondos de solidaridad por aquí, bancos de estabilización por allá— solo sirve para retrasar el fin y entretener al moribundo con la ilusión de una prórroga”. Ellos defienden sus utopías, nosotros también aunque sea con otros métodos, a ritmos diferentes, esperando que no sea demasiado tarde para ninguno.

viernes, 15 de febrero de 2013

EDUCACIÓN FRUSTRADA

Despacio que llevo prisa. Quién sabe quién lo diría, pero no erraba en advertir que a las cosas que urgen también hay que darles tiempo para que maduren, que cuando algo se hace al aventón, con el pretexto de la premura, se tardan más porque, frecuentemente, hay que regresarse para corregirlas. Pero no solo se pierde tiempo, hay que agregar la desconfianza que produce algo mal hecho, la pérdida de energía, el desencanto. Así está nuestra manoseada reforma educativa. Y es que en principio se “olvidó” el detalle más importante, que cualquier cambio de ese tamaño necesariamente involucra al verbo convencer. Nadie se ha tomado la molestia de convencer a los maestros de la pertinencia de los cambios propuestos, no solo en los contenidos de las materias, en su organización, en su fallida integración en un nivel ─el de educación básica─ y en el amontonamiento de programas, en la implementación de la obligatoriedad de la educación media superior ─preparatoria o bachillerato─, también en la elección del modelo de “competencias”, que muestra graves carencias teóricas y que se presume, falsamente, como ideológicamente neutro. Y no es que los maestros se resistan nada más por molestar, si no que la falta de convicción lleva a “traducir” lo nuevo para meterlo en los moldes viejos. Es decir, cambia en algo el lenguaje pedagógico, pero las prácticas en el aula siguen siendo las mismas y hasta peor, terminan revolcadas. Lo que sí se incrementa hasta la asfixia es el trabajo administrativo con el pretexto de medirlo todo, controlarlo todo, de asegurar una “calidad” importada del lenguaje empresarial y que poco tiene que ver con un contexto educativo. La uniformidad es otro factor que se quiere hacer pasar como deseable. Al contrario de lo que recomiendan otras reformas educativas aparentemente exitosas, que buscan alimentarse de la diversidad y que la promueven, aquí buscamos que todos los maestros hagan lo mismo, vean los mismos contenidos, en el mismo orden, evalúen de la misma forma y propongan las mismas actividades obteniendo los mismos resultados. Por eso el afán de estandarizar las planeaciones, para facilitar, de rebote, el control de directivos que carecen de conocimiento pedagógico y de contenido de las materias, pero que son buenos para “palomear” listas de cotejo. Esta esquizofrenia educativa se resuelve fácilmente mediante el uso abusivo de libros de texto que, como complejas recetas, pretenden elaborar productos de alta cocina sin más ingredientes, recursos ni conocimientos que las hojas en que están impresos. Un negociazo para los nuevos mercaderes de la educación y una manera subrepticia de privatizarla. Y aquí reside otro problema mayor, no solo educa la escuela, también los medios de comunicación, también las familias integradas o no, también las cúpulas eclesiásticas y empresariales, también los partidos políticos y las instituciones públicas. Pero la reforma solo se refiere a la escuela, exentando de responsabilidad al resto de los personajes. Lo publicó Fabrizio Andraella ─http://www.jornada.unam.mx/2013/02/10/sem-fabrizio.html─ apenas el pasado 10 de febrero: “A lo largo de la historia, los sujetos encargados de educar a las nuevas generaciones han sido los padres, los sabios, los gurús, los eclesiásticos, los filósofos y los preceptores. Ahora, los maestros son reemplazados por los programas televisivos y los sitios web. Esta aseveración aparentemente exagerada e inverosímil se sustenta en el simple hecho de que el único conocimiento que nos moldea y nos acompaña por mucho tiempo es el conocimiento que nos fascina. Por eso el maestro verdadero es quien sabe despertar y alimentar la pasión. El conocimiento se filtra en el alma solamente a través de la seducción, y hoy en día el adolescente encuentra al seductor de su intelecto más en las tardes frente a las pantallas que en las mañanas frente a las pizarras”. Es que las palabras pasión y seducción están prohibidas en nuestras aulas, pareciera que el aprendizaje no tiene nada que ver con los sentimientos y emociones, con la curiosidad y la fascinación. Ya no somos educadores, nos hemos quedado como simples administradores de programas y contenidos que nos son completamente ajenos y peor, nos son indiferentes. Y eso lo están aprovechando unos medios de comunicación que producen telebasura. No es teoría, es la constatación cotidiana de una devastación mental: “No es difícil imaginar cuál es el papel de la televisión en esta envilecida desviación de la curiosidad hacia lo inútil. Puedo afirmarlo con amarga certeza, ya que tengo frente a los ojos las ruinas morales y los escombros antropológicos de veinte años de televisión italiana sometida al dominador de la política de mi país. Los italianos hemos comido felizmente la basura mediática vomitada en nuestros hogares: barata, alegre, sexy, americanizada. Así, los valores inyectados en nuestro cerebro han destruido todos los elementos comunitarios, depositando en los corazones y en las cabezas solamente aspiraciones individuales”. Nuestro duopolio televisivo y sus tentáculos en el resto de los medios de comunicación no se salvan, ni tantito, de esa crítica, por eso buscan desviar la atención hacia temas que son importantes, pero no los únicos, ya hasta se ampararon a nombre de un interés general del que carecen pero pretenden enarbolar. Todo para que nadie se fije en las distorsiones educativas que producen, intencionalmente o no. No es mala idea presionar para que la reforma educativa, una en serio, incluyente y convincente, incluya a los medios de comunicación, finalmente son concesionarios que deben cumplir con un fin social que insisten en ignorar, para privilegiar sus intereses.