viernes, 8 de marzo de 2013

REALIDADES OPUESTAS

Nuestros sentidos son los enlaces del cerebro con lo que nos rodea, pero no son fieles porque, de entrada, no sabemos si todos vemos, oímos, olemos, saboreamos, o sentimos lo mismo; además, nuestro cerebro interpreta toda la información que le llega y esa interpretación es diferente de un individuo a otro. Por eso algunos pensadores dicen que la realidad está dentro de nosotros, no afuera. Que lo que nos rodea es una cantidad infinita de signos, de símbolos, que de acuerdo a lo que aprendemos podemos leer o no. Y esa “lectura” constituye nuestra realidad. El lenguaje es una extensión de nuestros sentidos, con la capacidad de ponernos en contacto con lo más lejano, inaccesible, increíble y asombroso, así sea nuestra cotidianidad. Por eso podemos opinar sobre cosas que no conocemos “concretamente”. Podemos tener una idea sobre París sin haber ido hasta ese lugar, porque lo conocemos a través de otros, que quizás tampoco estuvieron allí físicamente. ¿Quién, que haya leído Cien años de soledad, no tiene una imagen de la mágica Macondo? ¿Quién no se identifica con alguno de los Aureliano Buendía o con alguno de los entrañables personajes femeninos de esa novela que ya forma parte de nuestra realidad? Y todo esto provocado por el 86 aniversario de un colombiano universal, el de Gabriel García Márquez. No conozco Venezuela pero tengo una idea de ese país, de su gente ─a través de dos venezolanas radicalmente diferentes─, también una opinión sobre Hugo Chávez alimentada por otras, a las que puedo acreditar cierto valor, o de plano desechar. Lo que sí es que el tema no puede sernos indiferente. En un mundo dominado por un brutal neoliberalismo que amenaza con destruirlo todo, y no es una exageración, que alguien defendiera una alternativa necesariamente diferente resultaba atractivo y esperanzador. Pero vamos a los datos y vivencias ajenas que pude conseguir a bote pronto: “En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo”. Atilio A. Boron en Rebelion.org Según Pascual Serrano: “el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres […] subió el gasto social al 60% de todos los ingresos nacionales percibidos […] Venezuela, entre 1998 y 2008, vio una disminución del 17.9% de esta desigualdad social, según la CEPAL […] Durante 2011 el gobierno venezolano ha repartido 146.022 viviendas entre los más empobrecidos”. www.eldiario.es Del trovador Guillermo Velázquez que celebra sus 35 años de componer, cantar y zapatear con los Leones de la sierra de Xichú, que publicó este 6 de marzo en su perfil de Facebook: Finalmente, les comparto esta décima con motivo del fallecimiento de Hugo Chávez presidente de la patria hermana que es Venezuela: Hugo Chávez: te distingo y por digno te aquilato fuiste piedra en el zapato del imperialismo gringo, te extrañaremos un chingo compañero, amigo, hermano, con amor bolivariano y en tu nombre, Comandante, grito con voz exultante: ¡SOY LATINOAMERICANO! También estaba el Hugo Chávez calificado de dictador a pesar de ganar sucesivos procesos electorales; el que dibujaban como orangután algunos caricaturistas que no apreciaban las expropiaciones de empresas privadas, algunas mexicanas y pertenecientes a los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes; el que disfrutaba de la música mexicana aunque no fuera entonado como Vicente Fernández. O el niño pobre que llegó a dirigir una de las potencias petroleras y que a pesar de eso vivió en un país que no reflejaba tal bonanza. O como cuenta Juan Hernández Navarro en La Jornada del 6 de marzo: “Sus narraciones seguían el modelo clásico de las sonatas musicales, en el que dos temas contrastantes se desarrollan en tonalidades vecinas. En sus discursos echaba mano por igual de la poesía y el canto. “Yo canto muy mal –se justificaba–, pero, como dijo aquel llanero, Chávez canta mal, pero canta bonito”, para, a continuación, interpretar una canción ranchera o una balada […] Antimperialista, antineoliberal, comenzó a hacer el milagro de construir los cimientos de la utopía en un país que imaginariamente estaba más cerca de Miami que de La Habana. Llanero de pura cepa, fabulador incansable, Chávez soñó revivir el ideal socialista cuando muy pocos querían hablar de él. Y lo hizo, para no traicionar nunca su infancia de niño pobre de Sabaneta.”

viernes, 1 de marzo de 2013

DE REFORMAS Y PRETEXTOS

La gran nota de la semana, seguramente una de las más importantes del presente sexenio, es la decapitación del sindicato más poderoso del país. No es cualquier cosa, se había convertido en un factor de poder que rebasaba sus muy amplias atribuciones como producto de gobernantes débiles que lo utilizaron para sus propios fines, sabiendo que lo fortalecían, que incrementaban los abusos contra sus agremiados, que se metía en asuntos que no le correspondían. Para comprender la importancia y sus efectos en el largo plazo tenemos que echar mano de algunas hipótesis e irlas comprobando en el camino. No es que el abuso del excesivo poder de la dirigencia del SNTE pueda soslayarse, eso ya lo sabíamos todos, se notaba, el cinismo era y es impresionante. Pero hay que tomar algo de distancia para no enredarnos con los detalles, con las cifras, con las fechas. Hay distintas formas de entender al PRI, como partido político, como necesario producto histórico de un entorno turbulento, como manera dinástica de transmisión y concentración del poder; como sea y quizás mezclando las características anteriores y otras más, en su código genético está el que necesita del poder para subsistir y reproducirse, pero no mucho, siempre será su signo que sean poquitos los que deciden todo. Eso no es sorpresa. Lo que sí es una sorpresa es que el diccionario de la Real Academia de la Lengua defina lo que es el poder fáctico, según esta venerable institución se trata de: “El que se ejerce en la sociedad al margen de las instituciones legales, en virtud de la capacidad de presión o autoridad que se posee; p. ej., la banca, la Iglesia, la prensa”. Y agregaríamos: los sindicatos nacionales, los duopolios televisivos, las corporaciones empresariales, la delincuencia organizada y demás. Existen otras definiciones que pueden traerse a cuento, el sociólogo uruguayo Hugo de los Campos dice que el poder es: “En tanto mecanismo, toda definición de una situación en virtud de la cual un individuo o grupo puede imponerse a otro individuo o grupo. En tanto relación, toda forma de interacción en la que del total de sus participantes unos pueden imponerse a los otros más de lo que los otros pueden imponerse a los unos. El ejercicio del poder (o de la cuota relacional de poder) descansa no solo en la naturaleza de su ejecutor sino también, y en buena medida, en cierta disposición de parte de su objeto. Se ha sostenido así, que el amor y el temor operan positivamente a la ocurrencia del poder. Pero tales estados del espíritu resultan en todo caso condición suficiente, pero no necesaria, ya que el poder puede, en última instancia, prescindir de esos sentimientos” (http://ciberconta.unizar.es/leccion/sociodic/tododic.pdf). Como sea y siguiendo una línea de argumentación en textos publicados en números anteriores de este semanario, va a resultar que el pacto propuesto desde la presidencia de la república, las reformas que se manejan como urgentes e indispensables, no son el fondo, si no las formas que sirven, a la vez, de coartadas para volver a concentrar un poder que se dispersó y fragmentó desde el salinato para acá. Vamos por partes y recuperando lo escrito. El PRI no puede perder su esencia porque se disuelve, se desmorona, corre el riesgo de desaparecer. Su esencia es concentrar el poder y utilizarlo para crearse los apoyos que le permitan permanecer con el mismo el mayor tiempo posible; no puede haber un “nuevo” PRI porque necesita seguir siendo el mismo. Lo que cambió es el entorno histórico y por eso necesita fingir que muta las formas, le es indispensable hacer ver que propone, provoca y acuerda cambios aunque tenga que renunciar a sus principios. Requiere parecer reformista, lo suficientemente audaz como para romper dogmas que en realidad nunca lo fueron, hay que parecer flexible aunque la rigidez sea su marca de fábrica. La detención de Elba Esther Gordillo tiene que ver, como apunta Hugo de los Campos, con los sentimientos asociados con ese poder que se recupera, con el temor que busca provocar en el resto de los poderes fácticos, es la recuperación de un territorio perdido y es una amenaza para todos los demás. Mientras, se juega en varias bandas. Resulta difícil negar que sacar del juego a una de las villanas favoritas atraerá simpatías. La audacia se verá como algo positivo independientemente de lo bien sustentada, en términos jurídicos, que en realidad esté. Existen poderes fácticos que de antemano arriaron sus banderas, el sindicato petrolero es uno de ellos, veremos que trato se le da. Hay otros que aún estando dentro del diseño institucional, prefirieron, desde ya, hacerse a un lado y disputar las migajas, como el PRD de los chuchos. Habrá que estar atentos a lo que hagan el resto de ellos, el duopolio televisivo, que en realidad está metido en otros muchos temas ─revistas, disqueras, antros, casinos, internet, telefonía, estaciones de radio, etc.─, la banca, las cúpulas eclesiásticas, los monopolios de distinto tipo, los grupos delincuenciales que controlan amplias zonas de la geografía nacional y los que faltan por enterarnos. La mala noticia es que las reformas no serán las que se necesitan para potenciar el desarrollo del país, para responder a los intereses de la mayoría, solo serán el simple pretexto para desplazar a los poderes fácticos y concentrar el poder, por todo el tiempo que se pueda.

viernes, 22 de febrero de 2013

CAMINANDO JUNTOS

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Eduardo Galeano. Las utopías resisten casi todo porque son sueños colectivos, aspiraciones que nos guían a través de la turbulencia de los tiempos y de las crisis, que le dan sentido a nuestra vida individual y colectiva. Para eso son y para eso se construyen, no importa que sean inalcanzables, entre más lejanas mejor porque parecen eternas. Pero en el casi está el problema, si hay algo que ha demostrado que las desfigura, las corroe hasta disolverlas echando nuestros afanes al vertedero de la historia, es el capitalismo de compinches, este neoliberalismo que se impone con el pretexto de que funciona solo, sin la intervención humana, aunque eso sea más falso que la aceptación y la intervención divina en la legitimidad de las escandalosas fortunas de los privilegiados de siempre. En textos anteriores nos referimos al abandono de los principios que nos formaron como Nación, esos que resultaron de conflictos armados como la Independencia, la Reforma, la Revolución y las insurgencias civiles sindicales, estudiantiles, naozapatistas y demás. Todo con la coartada del desarrollo, de la modernidad, de seguir el ritmo inexorable de la historia. Como si únicamente hubiera un camino, una sola dirección. Afortunadamente las utopías tienen quien las persiga, las tome en serio y se alimente con ellas, desde ciudadanos que no son comunes ni corrientes, hasta personajes que por su actividad tienen mayor visibilidad mediática y quizás algo de influencia. En el caso de la Europa de nuestro tiempo la alarma también cunde, lo dicen algunos de sus intelectuales, de distinto signo, de diferente formación profesional, que apenas el pasado 28 de enero publicaran un manifiesto en los principales diarios de ese viejo continente. Reproducirlo íntegro no tiene caso, se puede ver en internet, pero lo principal no tiene desperdicio: “Europa no está en crisis, está muriéndose. No Europa como territorio, naturalmente. Sino Europa como Idea. Europa como sueño y como proyecto. Europa como voluntad y representación, como sueño y como construcción, esta Europa que pusieron en pie nuestros padres, esta Europa que supo transformarse en una idea nueva, que fue capaz de aportar a los pueblos que acababan de salir de la Segunda Guerra Mundial una paz, una prosperidad y una difusión de la democracia sin precedentes, pero que, ante nuestros propios ojos, está deshaciéndose una vez más”. Suena dramático pero no lo es, la calidad y seriedad de los firmantes está más allá de cualquier suspicacia. Ellos son: Vassilis Alexakis, Hans Christoph Buch, Juan Luis Cebrián, Umberto Eco, György Konrád, Julia Kristeva, Bernard-Henri Levy, Antonio Lobo Antunes, Claudio Magris, Salman Rushdie, Fernando Savater, Peter Schneider. Hacer un recuento de los problemas europeos sería demasiado extenso, los vemos en los medios de comunicación que están más allá de la simple estridencia y de la más grosera manipulación; están en la multitud de blogs que reflejan, con fidelidad no carente de emoción, desesperación y desencanto una realidad externa que duele, también en algunos medios alternativos. El diagnóstico no puede ser peor: “Se deshace en Atenas, una de sus cunas, en medio de la indiferencia y el cinismo de sus naciones hermanas […] Se deshace en Roma, su otra cuna, su otro pedestal, la segunda matriz (la tercera es el espíritu de Jerusalén) de su moral y su saber […] Se deshace en todas partes, de este a oeste, de norte a sur, con el ascenso de los populismos, los chauvinismos, las ideologías de exclusión y odio que Europa tenía precisamente como misión marginar, debilitar, y que vuelven vergonzosamente a levantar la cabeza”. Para el caso mexicano no parece haber un diagnóstico de lo que pasará si abandonamos nuestras utopías, quizás porque ya lo estamos viviendo: incremento en la pobreza extrema, tolerancia de la impunidad y la corrupción, pérdida del monopolio del uso de la violencia, franco descontrol en amplias zonas del territorio, militarización creciente, falta de respeto a los derechos humanos, pérdida de valores y demás. Los europeos todavía se mueven en otras coordenadas: “Europa saldrá de la Historia. De una u otra forma, si no se hace algo, desaparecerá. Esto ha dejado de ser una hipótesis, un vago temor, un trapo rojo que se agita ante los europeos recalcitrantes. Es una certeza. Un horizonte insuperable y fatal. Todo lo demás —trucos de magia de unos, pequeños acuerdos de otros, fondos de solidaridad por aquí, bancos de estabilización por allá— solo sirve para retrasar el fin y entretener al moribundo con la ilusión de una prórroga”. Ellos defienden sus utopías, nosotros también aunque sea con otros métodos, a ritmos diferentes, esperando que no sea demasiado tarde para ninguno.

viernes, 15 de febrero de 2013

EDUCACIÓN FRUSTRADA

Despacio que llevo prisa. Quién sabe quién lo diría, pero no erraba en advertir que a las cosas que urgen también hay que darles tiempo para que maduren, que cuando algo se hace al aventón, con el pretexto de la premura, se tardan más porque, frecuentemente, hay que regresarse para corregirlas. Pero no solo se pierde tiempo, hay que agregar la desconfianza que produce algo mal hecho, la pérdida de energía, el desencanto. Así está nuestra manoseada reforma educativa. Y es que en principio se “olvidó” el detalle más importante, que cualquier cambio de ese tamaño necesariamente involucra al verbo convencer. Nadie se ha tomado la molestia de convencer a los maestros de la pertinencia de los cambios propuestos, no solo en los contenidos de las materias, en su organización, en su fallida integración en un nivel ─el de educación básica─ y en el amontonamiento de programas, en la implementación de la obligatoriedad de la educación media superior ─preparatoria o bachillerato─, también en la elección del modelo de “competencias”, que muestra graves carencias teóricas y que se presume, falsamente, como ideológicamente neutro. Y no es que los maestros se resistan nada más por molestar, si no que la falta de convicción lleva a “traducir” lo nuevo para meterlo en los moldes viejos. Es decir, cambia en algo el lenguaje pedagógico, pero las prácticas en el aula siguen siendo las mismas y hasta peor, terminan revolcadas. Lo que sí se incrementa hasta la asfixia es el trabajo administrativo con el pretexto de medirlo todo, controlarlo todo, de asegurar una “calidad” importada del lenguaje empresarial y que poco tiene que ver con un contexto educativo. La uniformidad es otro factor que se quiere hacer pasar como deseable. Al contrario de lo que recomiendan otras reformas educativas aparentemente exitosas, que buscan alimentarse de la diversidad y que la promueven, aquí buscamos que todos los maestros hagan lo mismo, vean los mismos contenidos, en el mismo orden, evalúen de la misma forma y propongan las mismas actividades obteniendo los mismos resultados. Por eso el afán de estandarizar las planeaciones, para facilitar, de rebote, el control de directivos que carecen de conocimiento pedagógico y de contenido de las materias, pero que son buenos para “palomear” listas de cotejo. Esta esquizofrenia educativa se resuelve fácilmente mediante el uso abusivo de libros de texto que, como complejas recetas, pretenden elaborar productos de alta cocina sin más ingredientes, recursos ni conocimientos que las hojas en que están impresos. Un negociazo para los nuevos mercaderes de la educación y una manera subrepticia de privatizarla. Y aquí reside otro problema mayor, no solo educa la escuela, también los medios de comunicación, también las familias integradas o no, también las cúpulas eclesiásticas y empresariales, también los partidos políticos y las instituciones públicas. Pero la reforma solo se refiere a la escuela, exentando de responsabilidad al resto de los personajes. Lo publicó Fabrizio Andraella ─http://www.jornada.unam.mx/2013/02/10/sem-fabrizio.html─ apenas el pasado 10 de febrero: “A lo largo de la historia, los sujetos encargados de educar a las nuevas generaciones han sido los padres, los sabios, los gurús, los eclesiásticos, los filósofos y los preceptores. Ahora, los maestros son reemplazados por los programas televisivos y los sitios web. Esta aseveración aparentemente exagerada e inverosímil se sustenta en el simple hecho de que el único conocimiento que nos moldea y nos acompaña por mucho tiempo es el conocimiento que nos fascina. Por eso el maestro verdadero es quien sabe despertar y alimentar la pasión. El conocimiento se filtra en el alma solamente a través de la seducción, y hoy en día el adolescente encuentra al seductor de su intelecto más en las tardes frente a las pantallas que en las mañanas frente a las pizarras”. Es que las palabras pasión y seducción están prohibidas en nuestras aulas, pareciera que el aprendizaje no tiene nada que ver con los sentimientos y emociones, con la curiosidad y la fascinación. Ya no somos educadores, nos hemos quedado como simples administradores de programas y contenidos que nos son completamente ajenos y peor, nos son indiferentes. Y eso lo están aprovechando unos medios de comunicación que producen telebasura. No es teoría, es la constatación cotidiana de una devastación mental: “No es difícil imaginar cuál es el papel de la televisión en esta envilecida desviación de la curiosidad hacia lo inútil. Puedo afirmarlo con amarga certeza, ya que tengo frente a los ojos las ruinas morales y los escombros antropológicos de veinte años de televisión italiana sometida al dominador de la política de mi país. Los italianos hemos comido felizmente la basura mediática vomitada en nuestros hogares: barata, alegre, sexy, americanizada. Así, los valores inyectados en nuestro cerebro han destruido todos los elementos comunitarios, depositando en los corazones y en las cabezas solamente aspiraciones individuales”. Nuestro duopolio televisivo y sus tentáculos en el resto de los medios de comunicación no se salvan, ni tantito, de esa crítica, por eso buscan desviar la atención hacia temas que son importantes, pero no los únicos, ya hasta se ampararon a nombre de un interés general del que carecen pero pretenden enarbolar. Todo para que nadie se fije en las distorsiones educativas que producen, intencionalmente o no. No es mala idea presionar para que la reforma educativa, una en serio, incluyente y convincente, incluya a los medios de comunicación, finalmente son concesionarios que deben cumplir con un fin social que insisten en ignorar, para privilegiar sus intereses.

viernes, 8 de febrero de 2013

NEGAR EL PASADO

Hay ocasiones en que la propia historia se convierte en un estorbo, y no nos referimos a problemas mentales o de conducta producto de una infancia difícil, aunque se podría hacer la comparación. En ese caso estaríamos hablando de un anciano que está por cumplir 85 años, que se niega a reconocer su edad y que queriéndose poner a la moda reniega de su pasado y recurre a los implantes, a los peluquines, a los tintes para el cabello, al viagra, a la amnesia selectiva. Eso le está pasando al Partido Revolucionario Institucional. Claro que cualquiera puede decir que no es lo mismo el paso del tiempo en un ciudadano cualquiera, que en un partido político que busca la eternidad en el poder, y puede que tenga razón. Pero las instituciones están formadas por personas y estas le imponen su sello. Posterior al proceso electoral federal de julio del año pasado, en una mesa radiofónica de análisis en RADAR FM, sostuvimos que se habían enfrentado solo dos proyectos de país, uno, ubicado en la derecha política y representado por el PAN, el PRI y sus convenencieros aliados; el otro, por una izquierda variopinta con escasa consistencia ideológica. Lo que significaba que el PRI se había corrido hacia la derecha dejando ese amplio espectro que ocupaba oscilando del centro hacia ambos extremos, esa ambivalencia que le había permitido, entre otras cosas, mantener el poder durante 72 años. Pero en un mundo neoliberal, un pasado revolucionario que cristaliza en una Constitución como la firmada en Querétaro hace 97 años, puede ser percibida como un lastre que impide el salto a esa eterna juventud, que supuestamente estaría detrás del “nuevo PRI”. Negar el pasado nunca será buena idea, menos cuando se ha estado presumiendo y se ha convertido en la historia oficial de varias generaciones de mexicanos, se puede reescribir, pero tomará años y requiere de mucho talento que no se ve por ningún lado. Aunque el intento se hará. Parte de ese intento tomará 3 años, esa es la intención de pasear las distintas constituciones por todo el país y de formar una comisión que se encargará de la celebración del centenario de la de 1917. No será una fiesta, será un sepelio con un duelo prolongado en el tiempo y en la geografía. Todo será de “cuerpo presente” para que no haya dudas del fallecimiento. Nuestra clase política prefiere ignorar los principios que quedaron plasmados en ese texto constitucional, en lugar de realimentarse de ellos, de buscar la manera de construir un modelo de país diferente al impuesto por la globalización y un neoliberalismo que presume de ser “el fin de la historia”. El cambio en su lenguaje es una muestra más de ello, se dice que hay que cambiar los principios del partido, revisar sus estatutos, deshacerse de traumas históricos. Simplificarlo todo porque hay “demasiada ideología”. Hay situaciones que la Constitución de 1917 no podía prever, sus adecuaciones y reformas tendrían que estar enfocadas en la aplicación de sus principios a esos temas nuevos. No en renunciar a ellos con el manido argumento de una modernización que obliga a renunciar a todo, porque entonces quedamos a merced de esos intereses particulares que se quieren hacer pasar por generales. Cambiar la solidaridad social por el individualismo, el derecho a un empleo seguro con las seguridades sociales que lo acompañan por la precariedad, la tutela de los intereses mayoritarios por la indefensión absoluta, el reparto equitativo de la riqueza producida por todos por su antitética concentración, la propiedad social de los recursos naturales por su privatización, no parecen ser pasos lógicos ni apegados a esa justicia social de la que ahora se reniega. Por lo pronto parece haber terminado ese lapso de tiempo que caracteriza cada inicio de sexenio, esa hipotética “luna de miel” entre la ciudadanía y el nuevo gobierno apenas aguantó 75 días. Una de las dudas que había durante la campaña electoral era si el aparato político que quedara en el poder tendría la capacidad suficiente para contener y después disminuir los efectos del crimen organizado; más de mil setecientos muertos en lo que va de la administración y su protagonismo en la zona urbana de la ciudad de México ─con prevalencia en los municipios del estado de México─, parecen indicar que no. A lo anterior se suma el excesivo protagonismo presidencial, la explosión en el complejo administrativo de PEMEX y la falta de conclusiones, la renuncia a fincar responsabilidades contra administraciones municipales y estatales con pésimos manejos presupuestales, más cuando son de su propio partido, son factores que no abonan en el optimismo. Mientras, vale la pena darle seguimiento al texto de la semana pasada con la siguiente nota de Ulises Zamarroni, tomada del diario El Universal del 6 de febrero de este año: “A la niña de nueve años que dio a luz a una bebé el pasado 27 de enero en el Hospital General de Occidente (HGO), conocido como hospital de Zoquipan en Zapopan, le fue implantado un anticonceptivo antes de abandonar el nosocomio.”

viernes, 1 de febrero de 2013

EL LENGUAJE DEL CUERPO

“La edad promedio de inicio de una relación sexual es a los 14 años, tenemos aproximadamente en el estado de Querétaro 30 mil madres solteras, 10 mil de ellas son menores a los 19 años” Andrea Spinolo Prieto Secretaria de la Juventud del Estado de Querétaro. El cuerpo es el mensaje. La frase original ya conocida en los medios de comunicación no es esa, la teoría de Marshall McLuhan se parece mucho y por eso utilizamos la semejanza. El teórico canadiense elabora la propuesta que se resume en: El medio es el mensaje, pero no nos meteremos en ella, porque cambiar medio por cuerpo parece lo más indicado en esta ocasión. ¿Qué están queriendo decir nuestros adolescentes con sus cuerpos? Lo más fácil es hablar de falta de información, de descuido familiar y excesiva permisividad, de pérdida de unos valores que se añoran sin saber dónde ni cuándo los perdimos, de una educación incompleta porque los prejuicios y las intolerancias impiden que se toquen estos temas en las diversas materias académicas. Pero… “El 28 por ciento de los embarazos, tienen que ver con un embarazo a temprana edad” y seguimos hablando de Querétaro. Los escasos estudios de que se dispone colocan a nuestro estado y a nuestros municipios más urbanos con tasas de embarazo adolescente por arriba del promedio nacional, al menos es lo que han dicho los medios de comunicación. Lo que sí es inevitable notar es la presencia de casi niñas y adolescentes embarazadas en nuestras secundarias y preparatorias, que afortunadamente ya no desertan tanto como antes e intentan terminar sus estudios en el nivel en que se encuentran, aunque después ya no continúen, aunque no se casen o hagan vida de pareja con el cómplice del embarazo, aunque se vean orilladas a iniciar una vida laboral con escasos recursos intelectuales y en situaciones muy precarias. Antes nos preocupamos por la bulimia y la anorexia, aparentemente la problemática ha dejado de ser esa aunque no ha desaparecido del todo, ahora es la obesidad y el comportamiento sexual sin detenerse en las posibles consecuencias. En dos ocasiones distintas mencionamos una investigación llevada a cabo en Argentina que intentaba una interpretación diferente, más por el lado de las carencias materiales y afectivas de una población que veía desaparecer sus expectativas de vivir mejor y tenía que sustituirlas por la cruel realidad de la pobreza creciente, el impacto sobre la población infantil y juvenil es brutal, lo único que tienen seguro es su cuerpo, frecuentemente es su única “posesión” y el único medio para paliar o resolver temporalmente una situación familiar y personal que no entienden. En otras latitudes o en otros grupos sociales las obsesiones son otras, pero hay un punto común: “hay otros discursos que atraviesan la problemática del cuerpo, que proponen distintas representaciones, formas de represión que lo escatiman o exhiben, obsesiones médicas, prácticas donde se juega ese raro borde entre la salud y la enfermedad. El cuerpo que en principio debería ser un espacio mudo termina por ser una superficie donde se pueden leer distintos significados y sobre el cual se pueden inscribir una variedad de sentidos”, al menos eso proponen teóricos como Nikolas Rose, sociólogo y experto en biopolítica en una entrevista publicada en la Revista Ñ apenas el pasado 4 de enero de este año, donde habla y analiza esa excesiva preocupación por retardar el envejecimiento, por modificar la apariencia haciendo uso de cirugías, la cosmética, de bótox, de implantes, de anábolicos, de psicofármacos, de viagra, de actividades físicas llevadas al extremo. Pero el discurso tiene el mismo lienzo, el cuerpo. Nikolas Rose parece irse a un extremo al que todavía muchos no llegamos, aunque algunas de sus ideas puedan sernos útiles y esclarecedoras «¿Cómo decirle “coma frutas y verduras” a una persona que tiene tres chicos, no tiene dinero y está rodeada de restaurantes de comida rápida, donde se pueden comer cantidades de calorías instantáneas por menos de dos dólares? Decirle a esa persona: “tiene que hacerse responsable del manejo de su relación con el cuerpo” es, por supuesto, totalmente cínico.» ¿No estaremos siendo igual de cínicos cuando les exigimos a nuestros adolescentes que si van a ejercitar su sexualidad lo hagan de forma responsable? ¿Será que no nos queremos dar cuenta que no hemos podido construir el contexto social y cultural para que eso sea posible? Y conste que tampoco nos estamos metiendo en territorios frecuentados actualmente en nuestro México, en los mensajes macabros que expresan los cuerpos de las asesinadas de Ciudad Juárez o de otros lugares donde el feminicidio inaugura una forma enferma de expresión, o en las distintas maneras de deformarlo, sacrificarlo para que sirva de mensaje a grupos delicuenciales rivales, ya habrá ocasión para hacerlo. La interrogante subsiste ¿qué están queriendo decir nuestros adolescentes cuando inician su vida sexual a edades cada vez más tempranas sin atender a precauciones y responsabilidades que parecen básicas, sin hacer caso a condenas religiosas ni a tímidos discursos familiares, escolares e institucionales? Quizás ni ellos mismos lo puedan expresar y habrá que intentar diferentes interpretaciones. Lo peor es ignorarlos y dejarlos solos.

viernes, 25 de enero de 2013

ESPEJITO ¿QUIÉN ES EL MÁS BONITO?

Tanto consenso, tanta aparente unanimidad quiere aparecer como esperanzadora, pero vivir toda una vida sorteando y padeciendo crisis recurrentes nos hace resistentes a los espejismos. Por lo menos a los cincuentones nos pasa eso, ignoro si las generaciones siguientes ─las más jóvenes─ todavía tengan guardada la duda suficiente como para otorgársela a ese nuevo PRI que sigue firmemente anclado a su pasado. Apenas a fines del año pasado y principios de este sostuvimos que el partido en el gobierno seguía el mismo camino de siempre: concentrar el poder y solo repartirlo, o aceptar que alguien más lo tenga, si daba la impresión de estar haciendo algún favor. Para ello tiene que maniobrar en el reino de las apariencias, como si fuera la consecuencia natural de las promesas de campaña, como un sustituto de realidades que necesariamente tienen que posponerse porque son deseables pero no posibles. En la estratosfera política, allá en las alturas, se practica algo que ya tiene nombre, al menos la politóloga Denise Dresser ya le puso nombre, “política de aparador” le llama y es el acaparamiento, un día sí y el otro también, de toda la atención de los medios sobre la figura del presidente de la república, que aparece como el gran hacedor, el gran reconciliador, el gran salvador, el indispensable. Pero eso no es nuevo, en Querétaro lo hemos visto por años, nuestros medios de comunicación, comenzando por la prensa escrita, tenían ─ ¿porqué lo pongo en pasado? ─ que poner en sus ocho columnas cotidianamente al titular del poder ejecutivo estatal o municipal aunque no hiciera nada importante o trascendente, sin importar el partido que gobernara. Los casos más ridículos por obvios eran los anuncios recurrentes de autoridades dando a conocer programas sociales que solo existían en el acto protocolario, en el boletín de prensa, en la pose “espontánea” para la fotografía rodeado de ciudadanos agradecidos. Y después la nada. De allí la importancia de los casos que logran salir del marasmo informativo a fuerza de constancia, de una desesperante paciencia, de inmerecidas injusticias, esos que desnudan al príncipe en turno y dejan al descubierto todas sus miserias. Son los casos, en su respectivo nivel de escándalo, de Florence Cassez, del indígena mazahua Hugo Sánchez Ramírez, de los campesinos ecologistas reprimidos en diferentes partes del país, de las queretanas solidarias con los migrantes acusadas de tráfico de personas, del par de indígenas amealcenses que solitas disque sometieron y sobajaron a una decena de policías federales, del presunto culpable que tuvo que llegar a los cines de México y el mundo, del “madreado” de plaza de armas, y de tantos otros que se escapan a la tinta y a este espacio; y para allá van los casos del “tortillas” de El Colorado, de Daniel Ramírez de La Griega, de las desaparecidas. Se quiere que cuenten los espejismos por encima de una terca realidad, la intencional fabricación de percepciones. Pero lo penal es solo un aspecto, los espejos terminan por reflejarlo todo, hasta las desnudeces. El control en un mundo que desaparece muchas de sus fronteras es también ilusorio, momentáneo, que se revierte cada vez más fácilmente. Antes nos veíamos en esos espejos chiquitos porque eran los únicos al alcance, ahora parece la casa de los espejos, esos que había en las ferias y que multiplicaban al infinito y deformaban las imágenes: “nuestra confianza en las estrategias vitales, los modos de conducta, y hasta los estándares de éxito y el ideal de felicidad que, según se nos repetía constantemente en los últimos años, valía la pena perseguir, se han trastocado como si, de pronto, hubieran perdido una parte considerable de autoridad y atracción. Nuestros ídolos, las versiones modernas líquidas de las bestias sagradas bíblicas, se han ido a pique junto con la confianza en nuestra economía”. Así lo plantea el sociólogo Zygmunt Bauman ─ La globalización del miedo, Revista Ñ 30 enero 2012─, habitual visitante de estas páginas. De allí la necesidad de contrarrestar la soberbia, el control absoluto ya no es posible, aunque para algunos sea un buen negocio. Javier Sicilia, el poeta que está recuperando su voz que también tiene silencios, lo ve claro: “México –no han dejado de mostrarlo los zapatistas y los diversos movimientos sociales que no han dejado de emerger del derrumbamiento de un mundo cuya violencia ha destrozado los significados– está hecho en más de un sentido de los excluidos, es decir, de las víctimas tanto estructurales como de la guerra, de las víctimas que ese mundo que se derrumba no ha dejado de crear y cuyo rostro está condensado en el paliacate y el pasamontañas zapatista. Por lo mismo, México, para resurgir, tiene que contar con ellos. Son esos anónimos, esos excluidos que silenciosa y sorprendentemente tomaron de nuevo las carreteras y las calles de las ciudades, los que pueden, junto con todos los demás, hacer de la noche el día.”