sábado, 24 de noviembre de 2012

LOS EDUCADORES

“La educación es corregir siempre cosas. La idea de que la libertad de expresión se debe dar desde niño no es viable porque simplemente no educaríamos. El asunto es quién lo va a educar, ¿las personas que lo quieren y que se van a preocupar por él o lo va a educar el medio ambiente, la banda del barrio, el tipo que quiere aprovecharse de ellos? Los que se aprovechan de los niños y los convierten en niños soldados y a los ocho años les dan un fusil también los están educando, los están educando para el horror, para la muerte o la esclavitud. Nosotros lo que queremos es educar para otras cosas. Eso naturalmente exige que al niño le quites el Kaláshnikov, y que si le ves que quiere estrangular a su hermanita le digas que no se puede hacer, y si quiere estar todo el día apretando un botón en vez de aprender a leer o a sumar, tienes que decirle que tiene que aprender a leer y a sumar. Los educadores tenemos que caer antipáticos porque el que halaga y da la razón no educa. Lo más repugnante para mí son los viejos que siempre se pasan la vida dándoles la razón a los jóvenes.” Fernando Savater. A cierta edad dejas de ser vendible y eres como un florero. Por Juan Cruz Ruiz, en Revista Ñ 16 de Octubre del 2012. ¿Quién educa? La pregunta no es ociosa porque detrás del quién está el para qué. Aprovechando los malos resultados en evaluaciones internas y externas, nuestro sistema educativo sufre el embate de organizaciones supuestamente preocupadas y bien intencionadas. Nada más falso. Se nos olvida que no solo la escuela educa, también lo hacen las familias, las integradas y desintegradas, las tradicionales y monoparentales, las violentas y las indiferentes, las colaborativas y las castrantes; pero también educan los medios de comunicación, sus estúpidas telenovelas, sus enajenantes reality shows, sus sermoneantes noticieros, sus interesadas ignorancias. Poner el acento únicamente en un sistema educativo público que sufre del desmantelamiento compartido con el de salud, el de generación de energía, el financiero, y demás, es injusto y nada casual. Como sustituir de golpe y porrazo a casi dos millones de profesores es imposible en el corto plazo, se utiliza un atajo, arrancar al Estado la capacitación y actualización de los mismos, reeducarlos para que lleven a las aulas los intereses particulares de los grupos de poder que se quieren eternizar utilizando la democracia formal. Por eso y de forma creciente, la capacitación y actualización están encargándose a empresas privadas, de esas que asesoran bancos, refresqueras, grandes corporativos. Se trata de darles chamba con el dinero de nuestros impuestos a la vez que inoculan la visión de sus dueños y accionistas en el pensamiento y actuar de los educadores, para que estos hagan lo mismo en las mentes y acciones de los niños y jóvenes que contribuyen a formar. Renegamos de nuestro sistema educativo mientras queremos implementar unas reformas que nos son ajenas. Es cierto, el mundo de hoy no es el mismo al de hace algunos años, nunca lo ha sido. Pero el modelo, el currículo no es lo único importante, Fernando Savater ahora premiado por su obra literaria con el premio Octavio Paz, reflexiona sobre su experiencia docente: “Se les educa a los jóvenes en unas realidades que cambian, puedes cambiar de canal, utilizar el photoshop para quitar arrugas, pero la realidad no tiene mando ni zapping posible. Es importante manejar ordenadores pero también es importante la relación de tú a tú, por eso creo que el aula es más importante que todo lo que se enseña en ella. El hecho de estar ahí sentado con 40 personas a las que no conoces, a las que tienes que respetar pero con las que no tienes por qué tener ningún tipo de relación afectiva y que sean lo más variadas posible es muy importante. Separar a los niños de las niñas es un disparate. El aula debe darte esas divergencias que hay en la realidad, de género, de etnias, de estratos sociales, y cuanto más variados sean más te educan. Luego, además, aprendes geografía pero lo importante es la educación que te da la pura convivencia dentro del aula. No puedes modificar al otro como tú quieras”. Esa rica experiencia colectiva puede fastidiarse echando mano de intentos repetidos que busquen la uniformidad de pensamiento, si los educadores se muestran persistentes en inculcar interpretaciones de la realidad que atenten contra los intereses colectivos. No estamos hablando solo de sumas y restas, de puntos cardinales, de ríos y cordilleras, de átomos y moléculas, de hardware y software: “Mientras que la técnica se preocupa de las cosas que pasan y se transforman, la ética se preocupa de lo que no pasa, de lo que está ahí permanentemente. Esos principios se ejercen sobre cosas que están modificándose. La ética de Aristóteles está llena de reflexiones importantes sobre la vida humana pero no habla de biogenética porque Aristóteles no la podía conocer. La combinación es que hables de biogenética pero sabiendo que en el fondo estás vinculado a Aristóteles […] la visión ética más profunda es la que ve la parte invulnerable que hay en el hombre, el sentido de su vida. El entender que efectivamente estamos amenazados por muchas cosas pero que en cambio en nosotros mismos hay algo que no va a pasar o que no va a morir. El que es generoso, solidario, tierno, está actuando desde el lado invulnerable que hay en él, no desde el lado de lo perecedero y asustadizo”. También se privatiza la educación cuando pierde su esencia crítica, cuando mata la diversidad, cuando se culpa y se asusta a los educadores para después adularlos y volverlos dóciles. Para que acepten lo que sea sin cuestionar.

viernes, 16 de noviembre de 2012

NO DESAPARECEN, ALLÍ ESTÁN

«Al menos catorce mujeres han desaparecido en un período de 37 días (del 1 de octubre al 6 de noviembre de 2012), en el estado de Querétaro, es decir, dos por semana […] Se trata de Andrea Zermeño Hernández de 17 años de edad; María Magdalena Hernández Ayala de 16 años; Ximena Andrea Ramírez Reséndiz de 16 años; Diana Jiménez Ordaz de 15 años; Brenda Luna Hernández de 17 años; Teresa de Jesús García Sánchez de 15 años; Andrea Alejandra Camacho Amaro de 15 años; Verónica Tovar Sánchez de 16 años; Samantha Costello N. de 14 años (a la que se le agrega en su ficha de datos que es originaria de la ciudad de Guadalajara y que “anda en Querétaro con un joven”); María Fernanda Trejo Sánchez de 16 años; Vanessa Pozos Hernández de 15 años; y Vanessa Tapia Moreno de 17 años de edad (consultar http://www.pgjqueretaro.gob.mx/Extraviados/Ext_MujMen.html).» Iván Alcama Garnica, Libertad de Palabra 13 de Noviembre del 2012. Lo que pasa en Querétaro ya lo vimos y seguimos viendo en otras partes de nuestro país, en los estados donde predomina la incorporación femenina al mercado laboral. Es uno de los muchos productos perversos de un modelo neoliberal que beneficia a los grandes capitales que se mueven con el modelo maquilador. Todavía no lo digerimos, estamos metidos en un solo ángulo del problema que no puede ser desdeñado pero que no es suficiente. Las alertas queretanas se prendieron con la creciente violencia dentro de las familias y en las relaciones de noviazgo, algo estamos haciendo mal como sociedad que producimos, toleramos, callamos ante el maltrato y la desigualdad contra la mujer. Parece que nuestro machismo no alcanza a soportar y solucionar, de manera inteligente, el que las mujeres puedan tener oportunidades laborales, ingresos propios no sujetos al capricho del hombre ─sea el padre, el esposo, el novio o cualquier otra forma que adquiera una relación sentimental o de pareja─, que puedan decidir sobre su maternidad, el ejercicio de su sexualidad, en fin, que se produzca un desequilibrio en esa relación de poder que tradicionalmente beneficia y fortalece al lado masculino. Eso hay que conocerlo, asumirlo, solucionarlo. Pero las llamadas “desapariciones” o el encontrar con mayor frecuencia los cuerpos maltratados de jovencitas en lugares apartados o abandonados, puede que obedezcan a otros factores. Es un problema grave que ya vimos aparecer y crecer en Tijuana, Ciudad Juárez, en muchas ciudades y municipios del norte y centro del país cuyo común denominador parece ser el asentamiento de numerosas empresas maquiladoras de capital extranjero, de esos enclaves manufactureros que se benefician de privilegios fiscales que casi nadie conoce, de la mano de obra numerosa, barata, dócil y con un elevado grado de eficiencia, de la impunidad que se les garantiza por debajo de la mesa, de la existencia de sindicatos fantasma que hacen todo menos proteger a las trabajadoras, porque su mano de obra es mayoritariamente femenina y muy joven. Al menos algunos de nuestros lectores opinan que por esa línea investigativa puede encontrarse algo. Reproduzco un mensaje electrónico que me llegó como reflexión al texto titulado “Crímenes sin sentido” publicado en este semanario en el número correspondiente a la semana del 4 al 10 de noviembre de este año, me reservo la dirección electrónica y el nombre del remitente: “acabo de estar por Tijuana este fin de semana y a propósito de tu artículo crímenes sin sentido, quiero mandar una alerta. Allá comenta la gente que los casos de las muertas de Juárez son producto de empresas orientales que le dan gran precio a la virginidad y que hay grupos de trata de personas que les consiguen a las mujeres y una vez vendidas las matan pues ya cumplieron su función, desde luego se comenta que esto es avalado por políticos corruptos desde la época de Fox porque como uno de sus negocios, está el favorecer el capital chino en varias de sus modalidades aquí en México… Cierto o no, más de uno lo comentó en la plática del aeropuerto, hotel, etc. Y cuando el río suena… Yo solo mando la alerta, no sé si sirva de algo, solo soy un ciudadano sin más interés que la seguridad en Querétaro.” Este comentario hay que considerarlo como eso, no se trata de contribuir a la creación de una ola xenofóbica por su coincidencia temporal con los maltratos sufridos por un trabajador en una empresa coreana y que fue ampliamente difundido, en contraste con otros muchos de los que no se quiere saber nada; anteriormente señalamos que difícilmente se puede creer que la narco delincuencia “caliente las plazas” nada más por el capricho de algún descontrolado, lo que sí, es que estos crímenes incrementan su frecuencia y salvajismo a partir de la negligencia de las autoridades que deben investigarlos, esa es la experiencia manifestada por luchadoras sociales como Marisela Ortiz de Nuestras Hijas de regreso a casa A.C.: “En Ciudad Juárez desaparecen mujeres y no se vuelve a saber más de ellas, a menos que sus raptores decidan hacer aparecer sus cuerpos sin vida y con evidencias claras de haber sido brutalmente torturadas y asesinadas, violadas de manera tumultuaria y arrancadas partes de su cuerpo o quemadas. Es un dolor terrible para esta sociedad. ¿No hay nada que mueva a quienes pueden hacer algo al respecto? La desesperación y miedo de las familias de vivir en tal inseguridad al ver a las hijas salir del hogar sin saber si van a regresar, no son motivo que afecte la voluntad de nadie de poner un freno a estos hechos. A la fecha estos crímenes están impunes, y a las mujeres desaparecidas nadie las busca... y los asesinatos y desapariciones continúan sin que a la fecha haya responsable alguno.” Ya no son “incidentes aislados”, es algo mucho más grave que hay que encarar abiertamente, no ocultándolos alegando un falso ambiente de paz y tranquilidad que se resquebraja aún más por el desconocimiento. Una nota triste. Los que conocimos a don Salvador Canchola Pérez no podemos hacer otra cosa que lamentar su muerte, este gran viejo se caracterizó por la congruencia con sus ideales, con sus luchas, con su visión optimista de que el mundo puede cambiar para mejorar, ser más justo e igualitario. Aunque muchos pretendieron abusar de su buena fe, los exhibidos fueron esos otros porque don Salvador nunca transó ni se traicionó, tampoco se envenenó guardando rencores. Su firme compromiso con los más pobres y necesitados marcó su vida desde muy joven, desde su ministerio religioso y después con su testimonio cotidiano, 87 años bien vividos y bien merecidos.

sábado, 10 de noviembre de 2012

EDUCACIÓN GENIAL

“¿Cómo reprobar personas? Todos los niños y las niñas que asisten a una escuela regular de educación básica poseen todas las disposiciones para aprender, a menos que un diagnóstico médico diga lo contrario: ¿Cuál es la razón entonces para que un niño no aprenda? ¿Quién es el responsable por ello?” Julio César Gómez en el texto llamado: Acuerdo 648: fin de la reprobación. En Educación 2001, septiembre 2012. Otros temas le habían quitado oportunidad al acuerdo de la SEP respecto del cambio en la forma de evaluación en la educación básica, que abarca de preescolar hasta secundaria. Ese Acuerdo 648 cuyo propósito es evitar la reprobación como una medida para acabar con la deserción escolar, así lo dijo y lo reportó el diario La Jornada el 21 de agosto de este año, el secretario respectivo en funciones: “los países más desarrollados como Estados Unidos, Finlandia, Suecia y Noruega, no reprueban a los alumnos para abatir la deserción”. Quizás lo que habría que reprochar, en primer lugar, es que se mezclen sistemas educativos tan distintos y con resultados tan divergentes; nuestros vecinos del norte no dan pie con bola mientras que Noruega y Finlandia están en la cima de los resultados de pruebas tan reputadas como PISA. Pero dejemos los detalles, la nueva forma de evaluar para saber si un estudiante acredita un curso se alarga a cada 3 años, aunque se argumenta que en realidad, con el nuevo modelo educativo, la evaluación es constante y el acompañamiento permanente. Ojalá la teoría y la práctica se alinearan tan dócilmente. Aunque la preocupación aumenta después de conocer los resultados de la evaluación universal a los docentes de educación básica, que acabó siendo voluntaria, que indica que el 38 por ciento de los profesores queretanos necesitan de un curso inmediato de capacitación, según la nota de Gamaliel Contreras en Libertad de Palabra del 24 de agosto, porque su desempeño es considerado como insuficiente para estar frente a un grupo de escolapios. Ni qué decir que la prueba fue duramente cuestionada por varios frentes, especialistas como Eduardo Andere del ITAM se refirió a ella de esta forma: “decir que esta política educativa pretende mejorar la educación en México es una afirmación que pertenece al terreno exclusivo de la retórica”, como reseñó Héctor Rojas de La Jornada. De cualquier manera los datos arrojados son preocupantes, en el país y en el estado. ¿Cómo se implementa una reforma educativa cuando casi la mitad de los docentes ni siquiera están capacitados para estar frente a grupo? Al menos se reconoce que no tienen los conocimientos disciplinares y mucho menos pedagógicos para asegurar, guiar o acompañar, el aprendizaje de los alumnos puestos bajo su cuidado y responsabilidad. Ya que mencionamos al especialista Eduardo Andere, que ha tenido la voluntad y los recursos para viajar y analizar los sistemas educativos mejor posicionados internacionalmente, ha llegado a la siguiente conclusión: “No importa el método o la teoría pedagógica, no importa el enfoque o la técnica de instrucción, lo que importa es el maestro. Claro, importan más los padres de familia y la interacción con los adultos, pero dentro de los factores asociados al éxito o fracaso educativo, el maestro es primero y luego el director, ya que son los que más importan […] En el siglo XXI ser buen docente no es suficiente, es preciso ser excelso […] importa la capacidad de liderazgo del maestro para entender y adaptarse, para motivar y encauzar. Pero cada alumno, es como el agua, y toma la forma del contenedor, y cada contenedor debe ser distinto. Ahí radica la genialidad del maestro: en detectar qué tipo de cauce necesita cada alumno, según el contexto y la situación. Y como las huellas digitales, cada uno será distinto” ─Pedagogía (a)pedagógica y los maestros del siglo XXI, en Educación 2001, junio 2012─. Desgraciadamente, el sistema educativo mexicano está lleno de trampas que bloquean el trabajo de ese tipo de docentes, los programas de estímulo a su desempeño consideran todo menos los aprendizajes de los estudiantes; la meritocracia atenta contra el liderazgo, la soberbia contra la motivación, la mala dirección ahoga la genialidad, la excesiva reglamentación fomenta la uniformidad y atenta contra la diversidad. Para terminar, los discursos oficiales, que dicen tener en alta estima a la educación, finalmente la desdeñan, como sucede en Querétaro y en casi todos los estados del país.

viernes, 2 de noviembre de 2012

CRÍMENES SIN SENTIDO

No se vale. Hasta hace muy poco tiempo, dele vuelo a la memoria y verá, sabíamos de asesinatos sin sentido por las series extranjeras, principalmente norteamericanas, y nos asombrábamos de los grados de locura a los que podía llegar una sociedad desequilibrada, dividida entre un puritanismo extremo por falso y una liberalidad muy localizada geográficamente ─California, Nueva York quizás─ o bien instalada, comercialmente, en los medios de comunicación. Los asesinos seriales eran casos que brincaban de las investigaciones policiales a los tribunales y a la conciencia colectiva que los veía como símbolos de fuerzas externas ─malignas─ descontroladas. Pero la mitología primero y las ciencias sociales después, encontraron que lo maligno vive dentro de nosotros, de todos, no afuera como una amenaza que simplemente hay que reconocer y evitar. Esos comportamientos aparentemente absurdos que cuestionan nuestra humanidad, porque hacen que predomine nuestra animalidad, se están presentando entre nosotros, pero su mañoso manejo mediático evita que encontramos o siquiera ensayemos explicaciones. El caso más reciente son los restos humanos femeninos encontrados, casualmente, en un pequeño cuerpo de agua en la delegación de Santa Rosa Jáuregui. Las notas periodísticas producto de la “información” oficial son intencionalmente imprecisas, detrás del lenguaje aparentemente técnico y cauto se ocultan datos que la ciudadanía, por su lado, está obligada a completar. La crítica al manejo noticioso tendrá que esperar aunque no hay que olvidarlo. Por ahora recuperemos el hilo de este texto. Como lo demuestran diferentes investigaciones recientes ─por ejemplo “Narcotráfico” de Ioan Grillo, por muchos años corresponsal de medios de comunicación ingleses y europeos en nuestro país─, los descuartizamientos son utilizados por fuerzas militares y paramilitares para producir terror en sus enemigos, el ejemplo más cercano es el de los kaibiles guatemaltecos cuyas atrocidades han sido adoptadas por los “zetas” mexicanos. En ese contexto, el de la delincuencia muy organizada que aprovecha los altísimos niveles de corrupción de nuestra clase política, empresarial y religiosa; la saña respondería a un escalamiento en esta guerra entre grupos opuestos de narcos buscando el control territorial de un mercado en expansión continua. Eso no le quita lo aberrante, pero, aparentemente, estaría contenida a dos bandos que se identifican mutuamente con cierta precisión. Aunque su desbordamiento finalmente es inevitable. Pero nos estamos refiriendo a eventos que no tienen relación con un lucro inmediato, hablamos de crímenes a los que no les encontramos algún sentido, por así decirlo, en términos de una disputa por un mercado ilegal. Parece que la sombra de los feminicidios ─término que ni siquiera reconoce la Real Academia de la Lengua Española─, de la violencia extrema dirigida hacia las mujeres por el simple hecho de serlo, se escapó de Ciudad Juárez para expandirse por todo el país, sin ser Querétaro la excepción. La primera vez que se denunció un evento de tales características fue en el 2009 en San Juan del Río, a grado tal que agrupaciones sociales de distinto signo hicieron el reclamo público como lo reseña “Libertad de Palabra” del 2 de Noviembre de ese año: “El feminicidio no debe quedarse sólo en cifras. Debemos denunciarlo como parte de una política de control contra las mujeres. La violencia contra las mujeres es una forma de control social. Además, la crisis económica y la inestabilidad política desatan la violencia y las principales víctimas son las mujeres. Queremos que la memoria de Alí Cuevas y María Fernanda Loranca Aguilar, no sean sólo una cifra, como no lo deben ser los asesinatos de mujeres. Ni cifra, ni nota amarillista.” Las redes sociales, los medios de comunicación alternativos generados por la propia ciudadanía, son abundantes en alertas que denuncian desapariciones de mujeres, muy jóvenes en su gran mayoría, que contrastan con el silencio o el desprecio por el tema de las diferentes instancias oficiales. En el 2009 siquiera sabíamos los nombres de las víctimas, ahora hasta eso se quiere ocultar. Al menos hasta la redacción de este texto no se sabía.

sábado, 27 de octubre de 2012

OCTUBRE EN ROSA

Octubre se vistió de rosa, no es su color usual, esa tonalidad se eligió como símbolo de la lucha contra el cáncer de mama, una de las enfermedades más devastadoras en el sentido biológico y psicológico y casi, casi propia de las mujeres. Sumergirse en las estadísticas no tiene caso, ya se han repetido en otros medios y sabemos de la importancia del tema, de su forma de prevención y atención temprana, pero involucra aspectos que tocan algo más trascendente y que damos por hecho o que evitamos remover. A fines de la década de los 70 del siglo pasado, nuestro país y buena parte del mundo, llamado occidental, estaba metido en la dinámica de la discusión de los derechos propiamente femeninos. Detrás de la fachada de los derechos sin distingos, de la generalidad, estaban escondidos los derechos de, por lo menos, la mitad de la humanidad. De repente descubrimos que nuestro machismo estaba inextricablemente unido a nuestro desarrollo histórico de casi 2 mil años, que lo que dábamos por “natural” era, en realidad, un artificio socialmente construido, pero deshacerse de inercias que convienen a la otra mitad de esa totalidad de la que hablamos, no es nada fácil. Octubre de 1976 es importante en ese feminismo que se ha ido decantando, que decidió investigarse, definirse, plantearse metas; es la fecha en que aparece el primer número de la revista “fem”, sus fundadoras y artífices intelectuales fueron Alaíde Foppa y Margarita García Flores, quienes plantearon en la editorial de ese primer número, hace apenas 36 años: “Fem se propone señalar desde diferentes ángulos lo que puede y debe cambiar en la condición social de las mujeres; invita al análisis y a la reflexión. No queremos disociar la investigación de la lucha y consideramos importante apoyarnos en datos verificados y racionales y en argumentos que no sean sólo emotivos” (como nos recuerda Alejandra Parra Toledo en La Jornada del 03 de Octubre del 2005). Su intención era evidente, además de lo expresado en la cita anterior había que concentrar los textos y las luchas que parecían dispersas: “hacía falta un medio que hablará de los asuntos de las mujeres, aunque en ese entonces varias feministas escribían en periódicos nacionales; allí estaban, por ejemplo, Marta Lamas en El Universal, Angeles Mastreta en Últimas Noticias de Excelsior, Antonia Tarrascón en Excelsiór y Esperanza Brito en Novedades. También era cierto que hacía falta un vehículo que diera especial protagonismo a los temas de las mujeres. Por ello se dieron a la tarea de fundar un proyecto editorial de corte feminista.” En el camino hubo que deshacerse de prejuicios, apelar a la razón sin desconectar al sentimiento, quitarse de hembrismos y develar situaciones que a muchos nos convenía, aparentemente, dejar ocultas. Las preocupaciones iniciales estaban reflejadas en los primeros 21 artículos de la revista, señaladamente, según Alejandra Parra Toledo «de Alaíde Foppa, “Anatomía no es destino”; Elena Poniatowska, “Castillo en Francia”; Elena Urrutia, “Del trabajo invisible al trabajo visible”; Margo Glantz “¿Quién terminará con el fascismo amoroso”; de Simone de Beauvoir una entrevista a Jean Paul Sartre; una de Carmen Lugo a la psicoanalista Marie Langer; el artículo de Marta Lamas, “Las taquilleras del Metro ganan una batalla”» A 36 años mucho se ha avanzado, ese “feminismo” fue ganando terreno también en los hombres, se transformaron muchas relaciones de pareja, se abrieron nuevas posibilidades, se reivindicó el derecho al trabajo dignamente remunerado y en igualdad, a la participación en terrenos políticos y laborales antes exclusivos para los machos de la especie; al conocimiento del propio cuerpo sin culpas, a su disfrute, a la toma de decisiones respecto del mismo. Se han trastocado muchas cosas, el mundo no es el mismo. Pero las conquistas no han sido parejas y continuamente se cuestiona su permanencia, por eso no se puede descuidar lo ganado, no se puede dejar de avanzar, de investigar, de reflexionar, de convencer. Por eso la lucha contra las enfermedades que aparentemente son propiamente femeninas simboliza muchas cosas que no se pueden quedar en las corbatas de los conductores de noticias de la televisión, en el color temporal de los uniformes de algunos equipos de futbol, en la iluminación de edificios históricos o comerciales, en la compasión. La última edición impresa de “fem” fue en el 2005, hace 7 años, por problemas de matrocinio (es que patrocinio como que desentona), de distribución; en lo personal prefiero pensar que fue porque sus contenidos ya no cabían en sus numerosas páginas, en sus leales colaboradoras y público lector, que se filtraron en otros medios, en el surgimiento de organizaciones no gubernamentales de distinto tipo, y lo mejor, en nuestras vidas.

viernes, 19 de octubre de 2012

LOS MATICES CUENTAN

La oportunidad para enfocar el tema cayó solita. La nueva villana favorita, por obvias razones, emite una declaración que no está completamente desacertada, pero yerra en un punto importante: se le olvidan varias décadas de lucha continua a favor de los derechos de las mujeres. Matizar se vuelve difícil, estamos acostumbrados a aceptar discursos o tomas de posición completas o a rechazarlas absolutamente. Las críticas interesadas de asociaciones como Mexicanos Primero parten de situaciones reales, pero sus interpretaciones son sesgadas y mañosas; a pesar de que se esfuerzan por ocultar sus intereses empresariales, legítimos si nos los negaran, sus propuestas ignoran el desarrollo de la educación en México, como si no hubiera historia, como si todo se resolviera aplicando la voluntad autoritaria por encima de la construcción institucional democrática. ¿Qué parte de la declaración de la indigerible líder formal magisterial sirvió para descalificar todo lo que dijo?: “El abandono de la madre en la formación de los hijos, convirtió a las escuelas en guarderías juveniles, a los maestros, en solidarios responsables de la educación, y vació de contenido educativo y de convivencia humana, enormes cantidades del tiempo familiar, el cual fue ocupado por el excesivo consumo de la televisión chatarra y el abusivo uso de instrumentos lúdicos envueltos en ropajes de tecnología, también chatarra”. Sólo que la señora Elba Esther Gordillo no habla de un abandono intencional, por flojera o irresponsabilidad; tampoco se refiere a una sociedad ideal donde la educación familiar de los hijos es tarea intencionalmente compartida, habla de realidades evidentes. No las culpa, por lo menos no se ve eso en el sentido del texto, simplemente retrata, a su manera, lo que está pasando. ¿Por qué no se cuestiona lo que dice acerca de la televisión chatarra, o del desplazamiento de la tarea educadora de la familia tradicional, que cada vez es menos, a la escuela? Tampoco se niega que las escuelas se hayan convertido, en muchos casos y por periodos de tiempo cada vez más prolongados, en guarderías. Tal vez habría que reprocharle que no lo dijera antes porque no convenía a sus intereses personales, porque el texto de referencia habla de hechos muy evidentes: "Cuando la familia dejó de ser el centro de la formación de los valores, éste fue ocupado por otros sistemas de comunicación con otros objetivos […] Ello nos remite a reflexionar lo que implica y seguirá implicando, la desvalorización que la sociedad ha experimentado en las últimas décadas y que hoy se materializa en formas diversas, dramáticas, como son los homicidios múltiples, el incremento en las adicciones, el trágico aumento del número de NiNis o el fracaso del Estado para garantizar la seguridad". Hay que aprovechar para que diga claramente cuáles son los valores “desplazados” y qué intereses los sustituyeron y de quién son. Creo que todos lo intuimos si no es que los conocemos. El que nuestros niños y jóvenes no practiquen los valores que se consideran deseables e importantes, que aborrezcan la lectura y por eso no comprendan lo que leen y lo que viven, que carezcan de las más elementales habilidades matemáticas, que la ciencia les parezca algo extraño e inútil, no puede ser accidental. Las otras instancias educadoras de la sociedad, no solo la familia y la escuela, están aprovechando su desarrollo tecnológico, su omnipresencia, para atentar contra un proyecto de país o de humanidad si se quiere, que sea incluyente, equitativo, plural, tolerante, respetuoso del planeta que habitamos. Quizás sí habría que reprocharle que evitara referirse a los cambios acelerados en la composición e integración familiar, el reconocimiento de los otros modelos de familia provocados no por la inmoralidad, la irresponsabilidad, la flojera, sino por un modelo económico que propicia la concentración de la riqueza y de los medios de comunicación, y de todo lo que resulte rentable ─el esclavismo moderno, la trata de personas, el narcotráfico, bueno, lo que sea que pueda ser negocio─. Ni siquiera la “maestra” tiene la capacidad y el poder para desaparecer de un plumazo la lucha y los avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, aunque todavía sobrevivan las dobles o triples jornadas de trabajo, frecuentemente mal remuneradas; el que se discutan abiertamente sus derechos sexuales y reproductivos, se acepten, se practiquen; el que deje de considerarse su potencial y realidad de dar vida como una desventaja, como un destino impuesto por una sociedad machista que la valora idealmente y la desvaloriza realmente. No se trata de defender al personaje, poco hay que hacer en ese sentido. Sí de mencionar que quizás tenga algo de razón porque hasta ella se da cuenta de cosas como esta: “"¿Cuándo se socializan los problemas, las aspiraciones y aún los miedos y fracasos de quienes forman la familia? Porque estamos claros que en los pocos momentos disponibles para ello, es cuando la televisión, con su monótono e insulso ruido, avasalla con el entretenimiento".

viernes, 12 de octubre de 2012

DESPEDIDAS Y ARREPENTIMIENTOS

Los testimonios son escalofriantes por emotivos, porque destilan vergüenza y culpa. Toda una generación de ciudadanos que se descubren engañados y que han condenado a otra de ellas a la migración, a la pobreza, a la desesperanza. No por nada Europa hierve de indignación en manifestaciones multitudinarias. Hay que prestarles el espacio y sumar nuestra voz: “Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no ha podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar […] Marchar le ha costado quedarse sin pareja, por lo que el llanto, apagado, que oía por la noche desde mi cama, se me hacía aún más amargo […] Como muchos jóvenes de su edad, mi hija ha completado su formación profesional con el paso cambiado. En la primavera regresó a España con la intención de buscar un empleo, en lo que fuese pero a poder ser "de lo suyo". Consiguió algunas entrevistas de trabajo, pero las condiciones siempre eran abusivas: salario de becario, 400 € al mes, para una persona con una licenciatura, un master, que domina cuatro idiomas y con experiencia laboral en el extranjero. Estos sueldos no le darían ni para comer ni para alquilar una habitación en las ciudades donde le ofertaban estos empleos. Tendría que tener una ayuda de sus padres, a lo que, por supuesto, estamos dispuestos. Pero ella no quiere seguir dependiendo de nosotros, con una ayuda que, de hecho, estaría subsidiando a los empresarios que abusan de nuestros jóvenes. Este verano han pasado por casa, para despedirse, muchos amigos suyos. Sus conversaciones siempre giraban en torno a lo mismo: la depresión de la crisis, los despidos o el miedo a ser despedido, los abusos de los empresarios que, aprovechándose de la crisis imponen condiciones leoninas, despidiendo a buena parte de la plantilla para que los "supervivientes" hagan el trabajo del resto, intimidados por la amenaza de ir a la calle […] En Mallorca, donde vivo, ha sido un año espectacular de turismo, con cifras récord de viajeros e ingresos. Un amigo que tiene un restaurante me dice que este verano ha hecho un 15% más de caja. Sin embargo, muchas empresas del sector han despedido a buena parte de sus plantillas, de nuevo forzando al resto a asumir las tareas de los despedidos, aprovechándose del miedo a perder el empleo para aumentar sus márgenes de beneficios. ¿Es esto lo que ha conseguido la reforma laboral?” Es el lamento ─tardío pero honesto─, de Carlos M. Duarte profesor investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, publicado en el Huffington Post del 5 de octubre de este año. Es la voz de esa generación que ha visto sus expectativas y los sueños de sus hijos despedazados, que se creyeron el rollo de que la reforma laboral que abarata los despidos, restringe hasta casi desaparecer los derechos laborales, posibilita los contratos a prueba y el pago por horas, era la gran solución contra el desempleo, y que vieron los efectos ahora vistos y padecidos. Los grandes beneficiarios, otra vez, los grandes empresarios, que no pueden ocultar, ni operándose, la sonrisa de la cara. Pero, en el desastre, no todo puede estar perdido: “Hay quien se felicita, estúpidamente, de que muchos seguimos en silencio, pero algo está cambiando. Ya no nos vale más de lo mismo, ya no nos aplacan con mentiras calculadas, engaños burdos, eufemismos y la cantinela de que lo que nos pasa es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos merecemos lo que pasa”. En esta coyuntura estamos los mexicanos, está a punto de aprobarse una reforma laboral casi calcada de la aplicada sin piedad en los países europeos que se encuentran en crisis profunda y de la que tardarán años en salir. Ojalá alcancemos a vernos en ese espejo y no persistamos en los mismos errores. Me gustaría haber viajado en el tiempo, hasta 1492, encontrar una historia más convincente del encuentro de dos mundos, no del “descubrimiento” de uno sobre el otro. Compartir otras versiones e interpretaciones que nos permitan revalorarnos, ya no ser el pueblo vencido, humillado, que tiene que renegar de su pasado, de sus dioses, de su forma de ver y explicar el universo, pero el presente se nos viene encima y hay que dar espacio a la reflexión y a la crítica, seguramente habrá oportunidad para viajar en otro momento, que para eso sirve la Historia ─esta vez con mayúsculas─.