lunes, 16 de marzo de 2020

PÁNICO INFORMADO


PÁNICO INFORMADO
Joaquín Córdova Rivas

Mejor vivir en el error y el pánico que buscar el conocimiento. Las páginas de instituciones científicas o de divulgación no son tan visitadas, ni siquiera para informarnos de qué es un virus, sus características, y lo que pueda sernos útil en momentos como este, que no son los primeros ni serán los últimos en que se presente una pandemia con el grado de enfermedad y mortalidad que le corresponda. En cambio, las páginas sensacionalistas que anuncian catástrofes basadas en la ignorancia y desinformación son millonarias en visitas.

Vamos por partes. No se ha podido rastrear el origen de los virus, hay varias teorías, pero solo coinciden en que están desde el principio de los tiempos conocidos, así que hemos convivido con ellos desde nuestro origen como especie y más allá.

Echando memoria de nuestras clases de biología para comprender la información: «Un virus es un agente infeccioso que está en el límite de lo que consideramos un organismo vivo. Es una partícula mucho más pequeña que una célula bacteriana, y consiste en un pequeño genoma de ADN o ARN rodeado por una cubierta proteica. Los virus entran en las células huésped y secuestran las enzimas y los materiales de dichas células huésped para producir más copias de sí mismos. Los virus causan una amplia variedad de enfermedades en plantas y animales, incluido el SIDA, el sarampión, la viruela y la poliomielitis. Los virus son submicroscópicos, lo que significa que no se pueden ver en el microscopio (óptico). […] Los virus son muy interesantes en cuanto que sólo pueden sobrevivir dentro de una célula viva. Necesitan una célula viva para poder sobrevivir y replicarse. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, pero sí lo son las vacunas, así como algunos antivirales.» https://www.genome.gov/es/genetics-glossary/Virus

Esa dependencia de una célula viva para sobrevivir y replicarse es, en opinión de algunos estudiosos, la responsable de que los virus efectivos no “maten” a todos sus huéspedes, porque si lo hacen atentan contra ellos mismos y desaparecen. Por ello no es raro encontrar virus que sobreviven en gran número de especies, el problema con el covid-19, que pertenece al conjunto de coronavirus, es que parece haber “saltado” de portadores animales al humano, por tanto, este último carece de los mecanismos para defenderse o amortiguar los efectos y entonces el riesgo de propagación es muy alto, más en estos casos donde la vía de transmisión es aérea, se esparce con un simple estornudo o tos.

«Un amplio rango de animales pueden haber servido de "huésped" del virus, especialmente el murciélago, conocido por portar un número considerable de distintos coronavirus. De los excrementos de los murciélagos el virus puede haber pasado a los pangolines, cuya piel se usa para fines medicinales en China. Pero todavía no se sabe exactamente qué animal lo transmitió a las personas.» https://www.bbc.com/mundo/noticias-51469198

El conjunto completo de material genético de un organismo es su genoma, esto es importante porque los virus se vuelven inefectivos si crecen mucho en tamaño, como todos los organismos, tienen errores al momento de replicarse y por eso “mutan” y pueden evitar las defensas de sus huéspedes o la efectividad de una vacuna diseñada para un virus en específico.

«El tamaño del genoma varía mucho entre especies. […] Los virus ARN suelen tener genomas más pequeños que los virus ADN debido a una tasa de error más alta a la hora de replicarse, y tienen un límite superior de tamaño. Por encima de este límite, los errores en la replicación del genoma hacen que el virus sea inofensivo o incluso, incompetente. Para compensar esto, los virus ARN a menudo inician un proceso de segmentación en el que el genoma es separado en moléculas más pequeñas, reduciendo así las posibilidades de error. En cambio, los virus ADN tienen genomas mayores gracias a la elevada fidelidad de sus enzimas de replicación.» https://es.wikipedia.org/wiki/Virus

Si bien su capacidad de propagación depende de una gran cantidad de factores, hay cifras que contradicen el estado extremo de alarma manejado por medios de comunicación poco conocedores que prefieren la venta de información, aunque sea inexacta y hasta estúpida, que los datos duros y cercanos a una realidad cambiante.

«Todavía no se sabe cómo o cuándo el virus se volvió infeccioso para las personas. Pero sí se sabe que el virus se transmite de persona a persona. Según los científicos, cada persona infectada puede transmitir el virus a entre 1,4 y 2,5 personas, desde antes que los síntomas aparezcan. […] Según un informe publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés), la edad media de los pacientes en el actual brote es de entre 49 y 56 años. Los casos de niños son raros, dice el estudio. […] Otro estudio publicado en la revista médica británica Lancet sobre los datos de 99 pacientes infectados con el virus reveló que la edad media era de 55,5 años y que había infectados tres veces más hombres que mujeres.» https://www.bbc.com/mundo/noticias-51469198

Información apegada a los hechos hay mucha, solo hay que buscarla y dejar de acudir a sitios o fuentes poco serias o especializadas en provocar alarma. Es cierto que la probabilidad de una pandemia y los esfuerzos por controlarla aislando las fuentes de contagio provocará efectos económicos, por razones simples. China, donde se originó el primer contagio en humanos es el principal fabricante de y proveedor de productos que se han vuelto indispensables, como pantallas, computadoras, teléfonos celulares y demás artilugios tecnológicos, por ejemplo, los productos de Apple se manufacturan mayoritariamente en China y, asómbrese usted, el 80 por ciento de los vestidos de novia de diseñador, también se fabrican allá, así que vaya haciendo sus previsiones. De rebote «China es el mayor proveedor de turistas del mundo. Y el dinero que gastan supera a cualquier otra nacionalidad. Las cifras más recientes de la Academia de Turismo de China muestran que los turistas chinos hicieron casi 150 millones de viajes al extranjero en 2018. También gastaron más de US$270.000 millones, muy por delante de los US$ 144.200 millones que los turistas estadounidenses gastaron en el extranjero, según la Organización Mundial de Turismo de Naciones Unidas (OMT).» https://www.bbc.com/mundo/noticias-51645409

Mejor informarse que andar despavoridos haciendo compras de pánico de inefectivos cubrebocas o de cubetas completas de gel antibacterial, inútil contra los virus.

viernes, 21 de febrero de 2020

VIOLENCIA EXTREMA


VIOLENCIA EXTREMA
Joaquín Córdova Rivas

Mucho de lo que nos pasa, como sociedad e individuos, no debería ser considerado normal, aunque esté fincado en creencias, tradiciones y costumbres milenarias. La violencia feminicida ha dejado de ser invisible por el trabajo y la perseverancia de mujeres y hombres que han luchado por cambiar la realidad que, a veces, se nos quiere presentar como monolítica y hasta eterna. Además, no es indispensable ser mujer para reflexionar o traer opiniones informadas sobre el tema.

Marcela Lagarde, la mexicana que elabora el concepto de feminicidio en complemento con el de femicidio nos dice, en una entrevista publicada apenas este 19 de febrero:

«La violencia se produce por la desigualdad entre mujeres y hombres. Y funciona para mantener esa desigualdad, para atemorizar al resto de mujeres y lograr que no salgamos de los límites que se nos fija en cada sociedad. Cuando se mata a una mujer hay pedagogía: sirve para que las demás nos enteremos, nos aterroricemos y cojamos miedo. Que no seamos dueñas ni siquiera del espacio privado. Dígame tres grilletes invisibles que encadenan a las mujeres de hoy. -Uno es el llamado “velo de la igualdad”. Muchas mujeres creen que ya están en condiciones de igualdad y que no tienen que luchar más por sus derechos. Es preciso que seamos conscientes de lo que hemos avanzado para darnos cuenta de cómo hay que sostenerlo. Hay otro grillete que preocupa: la falta de implicación de hombres en la defensa y construcción de la igualdad. Y otro grillete importante es que no hay una educación por la igualdad mientras que sí existe un bombardeo comunicativo y publicitario que se basa en la cosificación de las mujeres, en el uso sexual de las mujeres y la violencia contra las mujeres asociada a las ideologías de éxito y del amor romántico actualizado. […] Yo aspiro a que dentro de 50 años ya no haya feminicidio. Pero en cinco años va a seguir habiéndolo. Porque es imposible hacer transformaciones tan hondas en poco tiempo. Falta mucho, pero vamos por el buen camino. https://billieparkernoticias.com/marcela-lagarde-se-mata-a-una-mujer-para-aterrorizar-a-todas/?fbclid=IwAR1jb235tUUjxIlD43m_hCM7-1CZvFmzjojGoO5cnm_e_c8PQ2yBfnzF_X4

En otra entrevista la escritora argentina Mariana Enríquez parece responder a las opiniones de que el actual sistema económico, para justificarse, se mete hasta en la construcción de subjetividades, en el desarrollo de “verdades” que lo normalizan:

«El desamparo es inherente al capitalismo, es inherente al abandono por parte del Estado de las personas y es inherente a la gran mentira capitalista de que todos nosotros construimos nuestro futuro. Se ha instalado la idea de que “si querés, podés” y es falso, no es así: te condiciona tu género, te condiciona tu clase, te condiciona tu condición geopolítica. El discurso de la autoayuda es propio del capitalismo liberal para, de alguna manera, culparte de tu desamparo, para culparte de tu miseria, de tu condición… lo que te dice la autoayuda es que si no consigues determinada cosa es porque no has tenido las herramientas necesarias. Sin embargo, lo individual, el esfuerzo individual, nunca basta. ¿La vida, como parecen decir tus relatos, es un camino de perversión? Creo que todas nuestras sociedades tienen una suerte de pedagogía de la crueldad, de la indiferencia. Se nos enseña a ser crueles e indiferentes para sobrevivir. Nuestra falta de empatía es la falta de empatía del Estado, que representa la violencia institucional. https://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/todas-nuestras-sociedades-tienen-una-pedagogia-la-crueldad?fbclid=IwAR2Ju4kxKADgJrApO2LTnjNL3xVgLGQYCYf6YWk8u_nlvN7ZWcQYMOlJMkI

En un ambiente social tan complejo y contradictorio, las simplezas ganan adeptos que con el tiempo se vuelven un lastre porque impiden, con su ignorancia, avanzar o siquiera mantener lo ya caminado. Por eso voces como la de Marta Lamas pretenden ser desautorizadas por quienes saben menos del tema o presumen de una radicalidad engañosa y hasta inconveniente.

«Entonces lo que es interesante de distinguir entre el movimiento de mujeres y movimiento feminista, es que te lleva a entender que cuerpo de mujer no garantiza pensamiento feminista. Elba Esther Gordillo es mujer; Marta Sahagún es mujer; la Gaviota es mujer, digo, no pensemos que el ser mujer automáticamente te convierte en feminista ni te da una esencia especial. Yo he sido muy crítica de algunas posiciones feministas, que se llaman feministas, que creen que las mujeres tenemos una conexión especial con la tierra o somos más limpias y menos corruptas que los hombres, digo no leen los periódicos, pero bueno. Uno de los ejes de reflexión del feminismo más interesante ha sido justamente el antiesencialismo; no hay una esencia de mujer ni una esencia de hombre. Somos resultado de procesos culturales, procesos psíquicos, hay mucho de inconsciente de cómo fuimos troquelados por la feminidad y por la masculinidad, por eso vivimos esto que Bourdieu llama la violencia simbólica que es que reproducimos pautas que nos hacen daño a nosotros mismos, a los hombres y a las mujeres porque hemos sido troquelados y pensamos que eso es lo natural… creo que es muy importante leer, estudiar, estar en la punta de la discusión, estar formados para en un momento determinado cuando se da la coyuntura, poder intervenir con conocimiento.» http://www.redmovimientos.mx/2016/wp-content/uploads/2017/12/Conversatorio-FEM.pdf

Tiene razón Marta Lamas cuando acude a la metáfora del troquel en nuestra formación masculina o femenina, el troquel requiere de violencia, de fuerza, mientras que el moldeamiento sería un proceso mucho más blando, más de dejarse, de convencerse y menos de imponerse.

Hay estudios muy exhaustivos de lo que se ha avanzado en el tema de la protección de los derechos, de su conquista y en contra de la violencia contra la mujer. «Feminicidio en México» es una investigación de Patricia Olamendi donde da cuenta de las reuniones internacionales, desde los años 70 del siglo pasado, de los avances en legislación y acuerdos dentro y fuera del país, son 264 cuartillas de valiosa información, publicado en 2016 por INMUJERES. Ya en 1976 se define: «El femicidio representa el extremo de un continuum de terror anti-femenino que incluye una amplia variedad de abusos verbales y físicos tales como violación, tortura, esclavitud sexual, abuso sexual infantil incestuoso o extra-familiar, golpizas físicas y emocionales, acoso sexual, mutilación genital, operaciones ginecológicas innecesarias, heterosexualidad forzada, esterilización forzada, maternidad forzada. Siempre que estas formas de terrorismo resultan en muerte, ellas se transforman en femicidio».

Unos cuantos años después: «Mary Anne Warren en 1985 denominó el problema de las muertes sistemáticas de las mujeres, como un genericidio al comprobar que estadísticamente las mujeres en edad reproductiva tienen mayores probabilidades de ser asesinadas por hombres que morir por cuestiones de salud, accidentes de tráfico, laborales y guerras, todas las anteriores juntas.»

Patricia Olamendi da cuenta de la investigación de Julia Monárrez en Ciudad Juárez y otros estudios sobre el fenómeno de violencia en contra de las mujeres, y encuentra que la violencia contra las mujeres puede catalogarse en 14 maneras diferentes, entre ellas la Infantil, que: «Es la muerte de una niña menor de 14 años de edad cometida por un hombre en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder que le otorga su situación adulta sobre la minoría de edad de la niña.»

En fin, información hay mucha, propuestas teóricas, prácticas y metodológicas también, lo que no se vale es retroceder en cualquiera de ellas por simple ignorancia escudada en una indignación inmediata que puede ser justificada. Pero reaccionar sin reflexionar es muy peligroso y genera más resistencias que simpatías.

EL AVIÓN


EL AVIÓN
Joaquín Córdova Rivas

Ni modo. Los signos significan y los símbolos sirven para ser interpretados y darle sentido a lo que parece no tenerlo. Nuestro pensamiento se monta en el lenguaje, pero las letras, sus sonidos, las palabras solo evocan las imágenes que están escondidas en ellas. Si decimos o escribimos “avión” cada uno se imaginará lo que le signifique más en ese momento. Para alguien será el avioncito de papel aprendido en la convivencia con los parientes más cercanos, para otro el caza de combate de la segunda guerra mundial construido a escala a partir de numerosas piezas que había que pintar y pegar con particular meticulosidad, otro recordará el visto en tamaño casi real en alguna sala cinematográfica y que se abalanzaba contra los espectadores, en fin, sea de motor a hélice, de turbina, de plástico o el planeador de papel, todos están contenidos en la misma palabra, lo que cambia es quien lo imagina y la experiencia de la que parte para hacerlo.

Hay símbolos que trascienden la individualidad, más en el caso de las sociedades interconectadas como las nuestras, donde los significados se masifican casi al instante. Ahora, para cualquier ciudadano mexicano medianamente informado esos caracteres que forman la palabra “avión” llevan al Boeing 787 dreamliner de superlujo comprado en 212 millones de dólares en el sexenio calderonista y usado en el peñista, con autonomía de vuelo de hasta 20 horas y con una velocidad de crucero de 912 kilómetros por hora, con capacidad para llevar entre 210 y 250 pasajeros, aunque en el comprado por nuestro austero gobierno apenas caben 80 por los espacios amplios y acabados de lujo. https://cnnespanol.cnn.com/2020/01/17/lopez-obrador-sugiere-rifar-el-avion-presidencial-de-mexico/ y https://www.boeing.es/productos-y-servicios/commercial-airplanes/787.page?

Para unos será la consecuencia lógica de un régimen político faraónico, algo que provoca envidia, que se festeja como parte de ese país real donde “el que no transa no avanza”, donde la corrupción parece producto de una genialidad, del arrojo de unos sobre la mediocridad de otros, de eso que hay que tener como plan de vida sin percatarse que gozar de corrupciones chiquitas lo vuelven víctima de las corrupciones grandotas y en ese juego inevitablemente terminará perdiendo. Para otros será un símbolo palpable, concentrado en una sola imagen de algo injusto, insultante, vergonzante, antiético e indeseable porque se burla de las desigualdades, de la pobreza generacional, de la indigna sobrevivencia a costa de la posibilidad de una vida mínimamente disfrutable.

Las maromas lopezobradoristas respecto de la forma de recuperar lo estúpidamente gastado en el avión, con todo y memes y burlas, logró el objetivo de centrar el debate en los malditos usos y costumbres de una casta política cuyo corrupto modus vivendi se veía como suprema muestra de inteligencia, como una serie de travesuras que a nadie afectaban. Ahora ya no.

La contradicción entre esos sinvergüenzas y el ciudadano común y corriente quedó de manifiesto y produjo ese encabronamiento ya reseñado por analistas políticos y académicos que resultó en 30 millones de votos y en una amplia corriente de simpatía que ha resistido múltiples embates.

La polarización social no es un invento reciente, es una consecuencia de décadas de abusos, de intencionales y fallidas “estrategias” de gobierno, de discursos hipócritas que velaban la dolorosa realidad de una pobreza injustificable dados los recursos naturales y humanos de un país que es la economía 12 del mundo.

Y así, como no queriendo, tomando en cuenta los insultos y las críticas a lo que parecía una locura, la ocurrencia de alguien con demencia senil, se convirtió en una genialidad más. Los premios del sorteo, ya no por el avión, sino por su costo económico, porque el social tardará mucho en resarcirse, están garantizados por la recuperación de 2 mil millones de pesos de una transa mayor a otra instancia gubernamental, el INFONAVIT, lo que volvería superfluo el sorteo, pero este se mantiene como una forma en que casi cualquiera pueda sentirse parte de esa solidaridad social que se dio por perdida, de ser parte de ese rechazo a una forma de gobernar para unos cuantos a costa de todos los demás, y eso no es cualquier cosa.

Participar en el sorteo no será por la posibilidad de ganar alguno de los 100 premios de 20 millones de pesos cada uno, la motivación será más simbólica, como una forma de mostrar el rechazo a esas prácticas de saqueo sistemático y despojo desvergonzado de la riqueza nacional, contra el desmantelamiento de las instituciones sociales y de ese Estado de bienestar que se mantiene exitosamente en otras latitudes, en países más equitativos, más justos. Quizás se tenga que hacer algún ahorro o sacrificio para destinar 500 pesos para comprar uno de los 6 millones de boletos anunciados, para muchos valdrá la pena porque mostrará la voluntad de lograr un cambio radical, aunque tarde en lograrse.

EDUCAR PARA CONVIVIR


EDUCAR PARA CONVIVIR
Joaquín Córdova Rivas

Luego se quejan de que no se les entiende, o de que se les interpreta mal, o de que no dijeron lo que quisieron decir. Ser padre, madre o tutor de un menor de edad no es tarea fácil, menos cuando la brecha entre una generación y otra se ensancha hasta parecer insalvable y entonces hay la necesidad de capacitar a algunos adultos para que se hagan cargo de los saberes y aprendizajes que rebasan a las familias o cualquier otro núcleo social por básico que parezca. Y esos son los profesores.

Y no es que no se quiera, es que muchas veces no se puede. En términos académicos y de saberes, que para profundizar en ellos se requiere de alguna especialización, abstenerse de recurrir a los que más saben es un error que eterniza la ignorancia y legitima las desigualdades sociales.

Por eso, iniciativas como la presentada por la diputada local Elsa Adané Méndez Álvarez no puede dejarse pasar sin comentarla. Vayamos a la información oficial presentada por su oficina el 28 de enero de este año, disponible en: http://legislaturaqueretaro.gob.mx/presenta-diputada-elsa-mendez-iniciativa-denominada-ley-pin-parental-que-reforma-y-adiciona-el-articulo-58-de-la-ley-de-educacion-del-estado-de-queretaro/

Según su entender y la de supuestas organizaciones de padres de familia, existe «la urgente necesidad de participar de manera directa y activa en la educación que reciben de manera extracurricular nuestros hijos al interior de instituciones educativas públicas y privadas. [...] he decidido presentar la iniciativa que denominaremos Ley PIN Parental que reforma y adiciona el artículo 58 de la Ley de Educación del Estado de Querétaro. [...] Este proyecto de ley genera las libertades para que los tutores decidan sobre programas, cursos o pláticas que reciban nuestros hijos en lo referente a educación básica (preescolar, primaria y secundaria), a través de una autorización por escrito a la institución educativa a la que pertenezcan. [...] Queremos una educación libre de ideologías, queremos una educación que se fundamente en conocimiento científico, y que sean los padres de familia quienes atiendan las responsabilidades y obligaciones que la ley les confiere. [...] La educación es responsabilidad de los padres y como Presidenta de la Comisión que presidió (sic) lucharé incansablemente para que se cumpla que esta obligación y responsabilidad y reiteró (sic): “No te metas con mis hijos”.»

Es cierto, es responsabilidad de los padres que los hijos reciban educación, pero esta no puede quedar atada a lo que ellos, los padres, saben u opinan, porque ese saber o ese ignorar quedaría como tope para los vástagos que no podrían rebasarlo por el temor o fanatismo de quienes, protegiéndolos, los limitan o echan a perder.

Se argumenta querer una educación libre de ideologías, pero no se dice cuál es su definición o qué se entiende por eso, hasta el diccionario de la real academia española dice que es el «1. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. 2. Doctrina que, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, tuvo por objeto el estudio de las ideas.» Al parecer no habría nada qué objetar, o ¿de qué están hablando?

Se habla de una educación que se fundamente en el conocimiento científico, pero no hay mayor precisión, más si tomamos en cuenta que la forma de hacer ciencia cambia constantemente y que para progresar en ese campo hay que admitir que las certezas de hoy serán desmentidas mañana, de otra forma no hay avance. Además, falta admitir que hay cuestiones que han escapado a la explicación científica, como los valores, los sentimientos, las emociones...

Podemos recurrir a quienes saben sobre el tema educativo porque lo han practicado, lo han pensado, reflexionado, y opinan públicamente sobre ello. Por ejemplo, el filósofo y catedrático Fernando Savater.

«Creo que uno de los más importantes objetivos de la educación es que los niños conozcan las alternativas que existen a los prejuicios de sus padres. Sobre todo, en el campo de los valores cívicos: educamos para vivir en sociedad, no solo en familia. En democracia, las leyes liberan y las tradiciones y costumbres esclavizan. [...] ¿quién enseña a los maestros lo que debe ser enseñado? Desde luego, los padres no.»

«Que los padres puedan elegir un adoctrinamiento religioso para sus hijos en escuelas privadas me parece bien, siempre que se presente como religioso y no como verdades científicas de nuevo cuño. Y desde luego mientras no se imponga dicha catequística en la escuela pública, donde no pinta nada. Pero no cualquier enseñanza religiosa es lícita, aunque se empeñen los padres: las creencias que postulan la guerra santa, la persecución contra los homosexuales, la censura contra obras consideradas blasfemas o que en general recomiendan tratar como delitos lo que ellos consideran pecado, no deben ser financiadas con dinero público. [...] Los padres pueden y deben asegurar los valores familiares, afectivos y piadosos que crean convenientes. Pero se educa no sólo para vivir en familia, sino también en sociedad, que es plural y ofrece alternativas distintas a las de casa. Los neófitos tienen derecho a conocerlas, aunque sus papás se encabriten.» https://elpais.com/elpais/2019/11/28/opinion/1574944546_349119.html?prod=REGCRART&o=cerrado&event_log=oklogin

En fin, como las cosas no pueden ir contra los programas de estudio es hora de atacar por el lado de lo “extracurricular”, es decir, los servicios, información y diagnósticos que se ofrecen a través de otras instancias del Estado. Pero, ¿por qué estar en contra o poner la duda sobre una plática, conferencia o curso para prevenir las adicciones; o a favor de una cultura por la paz y la no violencia; o contra la discriminación y a favor de la tolerancia y el respeto; o contra la violencia intrafamiliar o en el noviazgo, o contra el acoso escolar, o a favor de la integración de las personas con alguna discapacidad temporal o permanente, o para fomentar la autoestima? Sembrar la sospecha es cosechar los prejuicios, la intolerancia, la ignorancia, la violencia, la corrupción. Se educa para vivir en sociedad.

Además, no se especifica, en la información dada a conocer ¿cuál de los veinte párrafos del artículo 58 de la Ley de Educación del Estado quieren reformar o qué pretenden agregar? ¿Será que les molesta el décimo?, que dice que entre los derechos y obligaciones de quienes ejercen patria potestad o tutela está: «X. Participar en los programas, cursos y talleres que determine la Secretaría de Educación, los cuales serán tendientes a fomentar la vinculación con los educandos en temas de sexualidad, nutrición, valores, seguridad y demás que se requieran, acorde a la realidad social que se va presentando» http://legislaturaqueretaro.gob.mx/app/uploads/est-leg/leyes/017_59.pdf


sábado, 25 de enero de 2020

NO ALCANZAN LAS PALABRAS


NO ALCANZAN LAS PALABRAS
Joaquín Córdova Rivas

Cambia el país y se desdoblan los discursos. No el relato imaginario de las instituciones que desdeñan lo anecdótico tachándolo de subjetivo y por tanto seguramente falso, sino también porque el entramado mediático, cercano al poder, aunque no lo reconozca, lo rechaza porque carece de control sobre ese “murmullo social” y su manera de propagación.

La espiral de violencia no se ha detenido, el coletazo, producto de un primer rompimiento en las redes de complicidad, de allí las detenciones de exfuncionarios de primer nivel de los gobiernos federales anteriores, está dejando ver que el clamor de las víctimas —colaterales según el discurso oficial— de esa falsa “guerra contra el narcotráfico está presente desde hace muchos años, al grado que se desarrollaron investigaciones muy serias al amparo de instituciones que forman parte de ese Estado calificado de represor y corrupto.

Para agobio de los beneficiarios reales y supuestos de ese estado de cosas, el desnudar la estrategia oficial de comunicación que hacía ver como “necesaria” la violencia y sus efectos cada vez más amplios y cruentos, no es una ocurrencia de la llamada 4T.

Es el año de 2016 y se edita el libro de Miriam Bautista Arias titulado El murmullo social de la violencia en México, en una colaboración entre la Universidad Autónoma Metropolitana y el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados / LXIII Legislatura, que se puede descargar completo desde http://www5.diputados.gob.mx/index.php/camara/Centros-de-Estudio/CESOP/Estudios-e-Investigaciones/Libros/El-murmullo-social-de-la-violencia-en-Mexico

Por supuesto que no es la única publicación que busca, y lo logra, recuperar esas historias, esos testimonios de los ciudadanos que, sin advertencia previa, sin haber sido consultados, sin tener nada que ver con el tema, se encuentran inmersos en un contexto de violencia extrema.

Su autora se plantea una pregunta básica: «¿cuáles eran las experiencias relacionadas con hechos violentos que los medios de comunicación no estaban narrando?» Los primeros relatos remiten al inicio de esa violencia que se vuelve institucional, cotidiana, opresiva, paralizante en muchas ocasiones, aunque en otras la reacción social se salta el miedo y lo convierte en indignación movilizadora.

«Este trabajo parte del supuesto de que en México la excepcionalidad ha sido siempre la regla, en tanto que la violencia de Estado es una constante histórica, una práctica común que en el momento actual ha alcanzado dimensiones dramáticas al impactar a la ciudadanía en general.»

Pero los ciudadanos saben, se dan cuenta, aunque su lenguaje no sea tan claro, hay que hablar de las cosas, pero en confianza, no de forma directa para no caer en peligro, para no alertar a alguien que se mezcla o puede ser un familiar, un compañero de trabajo, un vecino o hasta el jefe en la empresa, y entonces hay que desentrañar significados.

«es mediante el discurso que los sujetos dan testimonio de la violencia; en éste puede desentrañarse el sentido que le dan y la forma en que la violencia modifica sus subjetividades y sus relaciones cotidianas.»

Los especialistas y hasta las personas comunes sabemos que el lenguaje no puede expresarlo todo, que hay experiencias emotivas que no pueden transmitirse o siquiera pensarse en palabras. El desconcierto, la incertidumbre, el querer sentirse mínimamente seguro o normal en la inseguridad y la anormalidad atraviesa lo que alcanzamos a decir.

«[…] sí, sí me aterroricé en ese momento, o sea que uno ya se acostumbra a la violencia ¿no?, o qué, no lo sé, es que como me provoca coraje, mira hasta creo que el hígado me está doliendo de lo que estoy diciendo, como que me siento así “a ver, pues no, a mí no me van a provocar miedo” ¿no?, claro, nos lo provocó, pero procuro tampoco demostrar así tanto miedo.
[…] cómo es posible que la autoridad no sepa dónde están cuando todo mundo, si tú te vas a Apatzingán, todo mundo te dice dónde viven todos ¿no?, aquí mismo en Morelia, o sea, saben dónde y quiénes son esas personas ¿no?, y entonces cómo es posible que no los encontremos, que no sepamos, que no los atrapamos y que sigan con esa impunidad ¿no?, porque ellos son parte de esa situación.
[…] de repente uno platica con los que son policías o son militares y te dicen: “ah sí, pero ese guey ya sabíamos, o sea, ya sabíamos dónde vive y todo y el jefe pues nos dijo y si declaras algo pues tienes que decir esto”, entonces ya te imaginas el teatro de “a ver fórmese y a ver tú, agárralo y a ver, vamos a tomarle una foto”, entonces todo lo que presentan pues realmente no sé, si, tengo un conocido que es judicial y cada que hay un decomiso llena su casa de shampoo o de pantallas planas o de cereal, lo que se decomise, ¿qué no puede pasar con ese tipo de cosas?
[…] de repente cerraban la discoteque, porque estaba ya la bola de cuates, suponemos que narcos ¿verdad?, mandaban cerrar la discoteque y que decían: “quiero ésta, quiero ésta, quiero ésta”, las muchachas y se las llevaban y no volvían a saber de ellas.»

Los testimonios, las anécdotas, ese murmullo social de las malas experiencias que buscan la forma de comunicarse como una forma de exorcizarlas, de evitar que nos suceda algo que nos afecte gravemente. Encubrir lo que sabemos y no encontrar explicación a la indiferencia, a la justificación a veces, a normalizar algo que sabemos que no debiera ser normal. Todo eso nos rodea desde hace muchos años. No es nuevo, pero sí se puede contener y después disminuir a su mínima expresión. Esa es la tarea y hay que hacerla colectivamente. No tolerar lo que nos hace daño, no quedarse callado y saber que no hay corrupciones sin víctimas.

VALORAR LA ESCUELA


VALORAR LA ESCUELA
Joaquín Córdova Rivas

De vez en cuando nos horrorizamos, queremos creer que existe una frontera definida e infranqueable entre lo que hacen los demás y lo que nosotros somos capaces de hacer; también nos sirve negar lo evidente, “normalizarlo” para que no nos afecte, sentir que lo que les pasa a otros es imposible que nos pase, hasta que sucede.

Dice un proverbio africano que se necesita de un pueblo entero para criar a un niño, estamos fallando como pueblo, le estamos fallando a nuestros niños y nuestra responsabilidad no se desvanece en el escándalo mediático, en las explicaciones fáciles que tienen como base la ignorancia colectiva. La semana pasada trajimos a colación la cifra de medio millón de menores de edad que “trabajan” para el crimen organizado en este dolorido y amnésico país, esos niños y adolescentes que carecen de formas de negarse a realizar actividades que los dañarán para siempre, que los estigmatizarán, que los convertirán en víctimas de la saña colectiva. Pero también en el otro extremo hay niños dañados, aunque no tengan carencias económicas, aunque sean buenos estudiantes, aunque los manden a educarse a escuelas privadas con prestigio, porque esas aparentes ventajas pueden llegar a funcionar en sentido contrario cuando el ambiente social y familiar distorsiona las formas de ver la vida y de vivirla, o de morirla, como desgraciadamente ocurrió.

No deja de sorprender que nuestras escuelas sigan siendo espacios que amortiguan en mucho las influencias perversas de las narcoseries, de las telenovelas, de la violencia cotidiana que se sufre calladamente dentro de muchas familias, en las relaciones “románticas” de miles de parejas, de los abusos cotidianos de cualquier autoridad, de las corruptelas de propios y extraños, del falso mundo “feliz” de las redes sociales.

Las escuelas, a pesar de los malos resultados académicos en supuestas evaluaciones estandarizadas y “objetivas”, siguen siendo el principal —y frecuentemente único— factor de protección de millones de estudiantes contra la desesperanza, el miedo, la soledad, la intolerancia, las adicciones. Sin embargo, es inevitable que ese contexto violento y corrupto se cuele a los salones de clase, a las relaciones desiguales que se disfrazan de prácticas discriminatorias contra el que piensa o se ve diferente a un ideal que nos es ajeno y artificial.

No existe barda, alambrada, sistema de vigilancia que impida que el odio, la mentira, los prejuicios, entren a los salones de clase, y qué bueno, porque allí deben desarmarse, cuestionarse, rechazarse, ofrecerse alternativas y entonces, influir sobre ese contexto que apabulla, que atemoriza, que corrompe. Pero esa resistencia no puede sostenerse por tiempo indefinido, la sociedad en general, todos, debemos cambiar para estar en sintonía.

Lo peor del caso es que se está poniendo de moda robar a las escuelas, ese escaso capital cultural al que pueden tener acceso cientos o miles de familias es blanco de los rateros que, por unos cuantos pesos, despojan a niños y jóvenes de material didáctico que no tienen en otra parte. Los daños educativos son mucho mayores que las pérdidas económicas que tampoco hay que desdeñar.

Uno de los fines de la nueva escuela mexicana es disminuir las desigualdades sociales tan exageradas en este México de principios de siglo, y eso se logra con el acceso a tecnología y conectividad a la web, no se vale quitar esas oportunidades a nuestros escolapios porque ese factor de protección que es la escuela puede derrumbarse.

Finalmente hay que enfatizar que contra lo que a veces parece, nuestras 243,450 escuelas —a las que asisten casi 31 millones de estudiantes de educación obligatoria— siguen siendo lugares seguros, con sus 1,515,526 docentes más miles de administrativos empeñados en hacer su mejor esfuerzo a pesar de las carencias campañas de desprestigio, sacando provecho de todo lo disponible. Fuente: Principales cifras nacionales Educación básica y media superior 2017.

Y eso hay que valorarlo.


sábado, 21 de diciembre de 2019

SUFRIR NO ES APRENDER


SUFRIR NO ES APRENDER
Joaquín Córdova Rivas

Buda casi se muere de inanición buscando el origen del sufrimiento para saber cómo evitarlo, otras filosofías orientales predican el gozo y el disfrute como una forma de vivir mejor la vida, no solo de sobrevivirla, pero nosotros no, como dignos hijos de la cultura occidental y cristiana creemos, equivocadamente, que sufrir es un mérito que no hay que evitar, sino que hay que buscar afanosamente.

Es más, cuando nos divertimos, cuando alguna actividad solitaria o colectiva nos causa agrado o placer nos sentimos culpables, porque casi todo es pecado, y si no, debería serlo.

Desde el Génesis, ese mito que buscaba explicar el origen del universo, del mundo, del día y la noche, de las especies animales y del hombre –y de la mujer como subordinada de este–, el dolor y el sufrimiento son la solución de un dios celoso de su creación, y se la aplica a la pretensión de querer saber más de lo que supuestamente debiera:

Capítulo 1. «15. Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17. mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
(Capítulo 3). 16. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
17. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.» https://www.bibliatodo.com/la-biblia/Reina-valera-1960/genesis

Bonito dilema, querer saber más está penado y el sufrimiento se incorpora como parte importante –por decreto divino– de toda la especie por la curiosidad de una pareja que representa a todos por los siglos de los siglos.

Ese sufrir ha permeado todos nuestros afanes, hasta el aprendizaje debe sufrirse para ser de excelencia, solo los masoquistas prevalecen, ese parecer ser el mensaje de un sistema educativo para justificar las desigualdades sociales que normaliza y legitima; un buen profesor es el sádico que hace sufrir a sus alumnos, el que inspira terror con su sola presencia, el que tiene altos índices de reprobación; los otros son “barcos”, blandengues, consentidores, poco capaces o ineficientes.

Pero la sufridera no está solo en el sinsentido de una supuesta exigencia académica, sino también en el trato déspota, prepotente, antipedagógico, porque muchas veces lo que se logra es que los estudiantes abominen los saberes y prácticas que les apasionaban, para lo que creían tener habilidades y aptitudes, se trata de “reventar” al más pintado ridiculizándolo, usando el sarcasmo para herirlo hasta que no pueda más.

Un buen teórico, un magnífico científico, un profesional destacado no siempre es un buen profesor, y entonces hay que esconder la falta de vocación o la ignorancia pedagógica con el maltrato cotidiano, con la falta de congruencia, que para eso es el poder, y aunque sea chiquito es muy bonito.

La experiencia y la teoría apuntan en sentido contrario. ¿De qué sirve tener graduados en disciplinas o instituciones de alta exigencia –tomada como sufrimiento–, si van a replicar los modos de sus profesores en su actividad profesional? ¿De qué nos sirven científicos sin ética, más que dispuestos a usar sus conocimientos en contra de sus semejantes? Porque el ejemplo de aquellos que creemos dignos de ser admirados pesa más que cualquier plan de estudios.

Como decíamos, ya hay evidencia “científica” de que los aprendizajes que más valen la pena se logran si se relacionan con sentimientos agradables, esos que provocan emociones que empujan a hacer las cosas. Sí se aprende sufriendo, se aprende a odiar, a temer, a pasmarse ante las dificultades o a tomar decisiones precipitadas que salven el momento; de allí a creer que el fin justifica los medios hay un suspiro doloroso, y entonces se vale hacer trampa para pasar una materia, copiar en el examen, tratar de robárselo o amenazar a alguien más listo para que se deje copiar o pase las respuestas, a drogarse para mantenerse despierto disque estudiando, o caer en la desesperación y abandonar... hasta la vida.

Eso no se vale, hay que cambiar la forma de ver el aprendizaje como parte del sufrir; si algo nos apasiona, nos conmueve, lo disfrutamos, aprenderlo debe ser agradable, potenciador de nuestras aptitudes y actitudes. Saber que el conocimiento se logra colectivamente y debe ser para el beneficio de todos nos vuelve empáticos y solidarios, tolerantes con los demás porque nos sabemos diferentes, y no esas competencias —de competir, no de competente— individualistas donde alguien sobresale por encima y a costa de todos los demás. Y la docencia debe estar en sintonía con ello.

Dejemos de sufrir y mejor disfrutemos.