sábado, 13 de abril de 2013

DEBATE NECESARIO

Quién sabe cuántas veces haya que repetirlo, la presunta reforma educativa propuesta por el actual gobierno federal no es tal, es apenas una reforma laboral aplicable a los profesores del sistema educativo público. No se tocan contenidos, ni enfoques pedagógicos, ni las condiciones materiales de todas y cada una de las escuelas del país, eso lo impondrán después. Sí es una respuesta a las presiones de organizaciones empresariales disfrazadas como meramente civiles, a sus intereses, a sus posibles negocios. Uno de los especialistas más respetados, a través de su blog eduardoandere.net pone las cosas en claro: “Cuando la palabra educación se hace genérica y se le utiliza como panacea de todos nuestros problemas, es muy fácil desde cualquier trinchera: política, empresarial, internacional, acusar a la mala educación y a las malas escuelas, como las culpables de nuestra ignorancia y estancamiento […] Es mucho más probable que nuestros males y carencias provengan de una desafortunada sucesión de malos gobiernos y pésimos líderes que de malas escuelas y malos maestros […] La educación, ya sea en forma de crianza o instrucción, sólo nos entrega la oportunidad de ser mejores; pero no nos saca de todos nuestros escollos.” Cuando los políticos y empresarios, con toda su ignorancia sobre el tema, se ponen a pontificar, legislar o a decidir sin más límites que sus prejuicios, provocan más problemas que los que creen resolver. Es cierto que una organización sindical no debe tener injerencia en asuntos ajenos a la defensa de los derechos de los trabajadores, no debe repartir plazas a su antojo, mucho menos venderlas. Tampoco debe, como sindicato, repartirse puestos directivos, ni defender corruptos o inútiles. La sociedad, sea lo que signifique eso, no puede permitir que se descalifique o denigre a sus maestros, ni permitir que cualquiera, por muy buenas intenciones que tenga, o por mucha que sea su necesidad laboral, ocupe una posición frente a un grupo de niños o jóvenes, o sea director o supervisor. Los planes de estudio ─contenidos, tiempos, actividades, formas de evaluar─, los enfoques pedagógicos, el sistema de premios y castigos deben ser parte de un proyecto de país, de estado, de comunidad, de ser ciudadano; y tampoco puede estar a capricho de cualquier grupo de presión, independientemente del disfraz que se ponga. Por ello, los cambios, las reformas, deben contar con la participación de los profesores, porque deben ser los primeros convencidos de modificar su actuar frente al grupo de estudiantes, cosa, esta última, que no ha sucedido. Es cierto, la evaluación es importante, pero cualquier medición no es evaluación, otra vez Eduardo Andere ─No a la evaluación universal, en Educación a debate, 2 de junio de 2012─ «Para empezar, cualquier evaluación con el apellido universal es antitética, y quizá, antiética. Los maestros sí deben evaluarse pero a través de otros instrumentos. La evaluación magisterial debe ser local, conducida por los directores de las escuelas y realizadas por consejos, grupos o redes de pares. Nunca universal y nunca con base en pruebas estandarizadas que sólo lastiman al maestro y lo ponen en el banquillo de los acusados innecesariamente […] La evaluación es un instrumento poderoso de aprendizaje; no sólo la de los estudiantes sino también la de los maestros. Es algo que los pedagogos y aprendólogos deben decidir; es su tema, su recinto epistemológico. Ni los políticos ni los empresarios pueden y deben meterse en el lenguaje del aula y la docencia. Su tarea debe ceñirse a facilitar que la buena pedagogía y los buenos maestros florezcan. Y no a pasarlos por la báscula de los intereses políticos o ideológicos. Los maestros tienen razón al rechazar este tipo de evaluación populista y propagandística que descansa sobre una premisa totalmente falsa: “que los maestros son el principal factor asociado al aprendizaje de los niños y jóvenes y, por tanto, si el aprendizaje es deficiente, es por culpa de los maestros” […] La evidencia de más de 50 años de evaluación educativa de los aprendizajes medidos por pruebas estandarizadas en el mundo muestra que lo que sucede fuera de la escuela es tan o más importante que lo que sucede en la escuela para explicar la varianza de los resultados educativos.» Quizás algunas de las demandas de los maestros que se han estado movilizando, principalmente en el sur de nuestro país, no estén tan fuera de la realidad como algunos medios de comunicación han estado machacando, el no reconocer que tienen algo de razón, el cerrar las vías del diálogo y la negociación hasta que se llega a situaciones límite, enconará los enfrentamientos, o peor aún, hará que conflictos sociales que han sido parte de un contexto de desigualdad y pobreza, confluyan y requieran respuestas integrales que el sistema político no esté dispuesto a dar porque se afectan sus intereses. Es cierto que impedir el tránsito por carreteras y autopistas no será bien visto, menos por los directamente afectados; formas y fondo se confunden. Considerar formas diferentes de ver la educación puede ser útil y esperanzador, concluyamos con Andere: “Pensemos en una nueva educación y forma de educar, donde, las personas sean más importantes que las instituciones; donde no importa cuáles sean los arreglos de políticos y cúpulas, mi aprendizaje, mi quehacer diario, mi libertad para tomar un libro en lugar de prender la televisión, esforzarme en lugar de pasmarme, o ejercitarme en lugar de sentarme, es lo que hace la diferencia y el cambio. De esta manera, la solución al fracaso educativo de México no vendrá por un plan de reforma sino por el esfuerzo del hogar, el aula, la escuela, la comunidad; los padres de familia, los maestros, los educandos. Aprender es una fascinación. Sólo cada uno de nosotros puede construir los edificios del conocimiento, inteligencia, creatividad y sabiduría. ¿Cómo? Mediante el desarrollo de ambientes desafiantes y poderosos de aprendizaje.”

viernes, 5 de abril de 2013

EL BIEN Y EL MAL

Que a los buenos les vaya bien y a los malos les vaya mal. Suena fácil, pareciera que después de miles de años de experiencia como especie, de construcción de leyes, reglamentos, textos sagrados y no tanto, de instituciones encargadas de diferenciar una cosa de la otra, no habría mucho problema para llegar a eso. Pero no. ¿Qué es el mal? Desde que el homo sapiens presume de serlo ha dejado testimonio de aquello que le ocupa y preocupa: en cierto momento, cuando pudo desprenderse de sus necesidades más inmediatas, tuvo la oportunidad de destinarle más tiempo a pensar en su origen, en su forma de trascender una vida finita, en alimentar su temor a la muerte. Explicarse lo que no entendía lo llevó a buscar las razones de su existencia, buscar la felicidad o la paz como maneras de vivir lo mejor posible; creer que portarse bien debe tener alguna recompensa que valiera la pena. Pretender resolver el dilema sería exageradamente pretencioso, si acaso es una provocación para pensar en el tema. Recordar, por ejemplo, que para nuestra academia de la lengua, el mal ─desde la perspectiva que nos interesa─ es: “Lo contrario al bien, lo que se aparta de lo lícito y honesto.” O también: “Contrariamente a lo que es debido, sin razón, imperfecta o desacertadamente, de mala manera.” En lugar de decirnos lo que es, nos dicen lo que no es, bonita forma de definir algo. Pero hay otros enfoques que debieran evitar tal maña. En un mundo digital recurrir a la casi sagrada Wikipedia resulta obligado: “El Mal o la Maldad es una condición negativa relativa atribuida al ser humano que indica la ausencia de moral, bondad, caridad o afecto natural por su entorno y quienes le rodean, actuar con maldad también implica contravenir deliberadamente usando la astucia, los códigos de conducta, moral o comportamiento oficialmente correctos en un grupo social.” Esta última parte resulta más clara, porque implica que existe la voluntad para ir en contra de lo que es correcto o moral en un grupo social determinado, además, tan es un asunto de opción que hasta se hace trampa para ello, es decir, no es por ignorancia o imposibilidad física o mental; son las ganas de sacar ventaja a costa de los otros, de su buena fe, de sus esfuerzos, de su buen comportamiento. El catolicismo en especial, resume en 10 mandamientos lo que se debe y no hacer, pero las cosas se han complicado más de lo que parecen. El beato Juan Pablo II, tan apreciado para muchos, en su encíclica Veritatis Splendor recurre a otras fuentes: “81. La Iglesia, al enseñar la existencia de actos intrínsecamente malos, acoge la doctrina de la sagrada Escritura. El apóstol Pablo afirma de modo categórico: «¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el reino de Dios» (1 Co 6, 9-10).” Por si hiciera falta sigue diciendo: “Si los actos son intrínsecamente malos, una intención buena o determinadas circunstancias particulares pueden atenuar su malicia, pero no pueden suprimirla: son actos irremediablemente malos, por sí y en sí mismos no son ordenables a Dios y al bien de la persona: «En cuanto a los actos que son por sí mismos pecados (cum iam opera ipsa peccata sunt) —dice san Agustín—, como el robo, la fornicación, la blasfemia u otros actos semejantes, ¿quién osará afirmar que cumpliéndolos por motivos buenos (bonis causis), ya no serían pecados o —conclusión más absurda aún— que serían pecados justificados?»” El bien y el mal están presentes en todas las filosofías y en la totalidad de los textos sagrados de las diferentes religiones, un ejemplo más, porque el espacio, como la vida, también es limitado, lo podemos encontrar en el Baghavad Gita de los Vedas, nos limitaremos a una parte del capítulo 16 en su versión en prosa: “9. Siguiendo tales conclusiones, los seres demoníacos, quienes están totalmente perdidos y no tienen inteligencia, se ocupan en obras perjudiciales y horribles, destinadas a destruir el mundo. 10. Los seres demoníacos, refugiándose en la lujuria, el orgullo y el falso prestigio insaciables, y encontrándose así ilusionados, siempre están entregados a trabajos sucios, atraídos por lo que no es permanente. 11-12. Ellos creen que gratificar los sentidos hasta el final de la vida es la primera necesidad de la civilización humana. De esa manera no existe fin para su ansiedad. Estando atados por cientos y miles de deseos, por la lujuria y la ira, ellos acumulan dinero por medios ilegales para la complacencia de los sentidos. 13-15. La persona demoníaca piensa: “Hoy yo tengo tanta riqueza y ganaré más de acuerdo a mis ardides. Tanto es mío ahora, e incrementará más y más en el futuro. Él es mi enemigo y lo he matado, y mis otros enemigos también serán muertos. Yo soy el Señor de todo, soy el disfrutador, soy perfecto, poderoso y feliz. Soy el hombre más rico rodeado de parientes aristócratas. No hay nadie tan poderoso y feliz como yo. Ejecutaré sacrificio, daré alguna caridad y así me regocijaré”. De esta forma, tales personas están alucinadas por la ignorancia. 16. Confundido así por diversas ansiedades y atado así a una red de ilusiones, uno se apega demasiado al disfrute de los sentidos y cae al infierno.” Valgan estas breves reflexiones para unas fechas vacacionales que se originaron con una intención religiosa que cada vez menos siguen, pero es que reflexionar en el bien y el mal debiera ser algo más frecuente, incluso desde la ciencia o con un enfoque laico. Nuestra felicidad, paz y hasta trascendencia están en riesgo.

sábado, 30 de marzo de 2013

REFORMAS IDEALES

Festejamos las reformas creyendo que cualquier cambio es bueno, no cuestionamos su profundidad social, solo nos atrae lo económico, nos preocupa cómo los grandes multimillonarios se van a repartir el botín que siempre han tenido. Por más atención que pongamos no encontraremos una línea que muestre la existencia de un proyecto educativo para ser difundido o promovido a través de los medios de comunicación, ya lo decíamos en esta columna apenas el mes pasado y vale la pena volver a citar al italiano Fabrizio Andraella ─La Jornada, 10 de febrero del 2013─, que como víctima de la teledictadura impuesta por el zar de las telecomunicaciones Silvio Berlusconi, conoce del tema: “esa importante conquista moderna, que es la educación laica, obligatoria y gratuita para todos, se enfrenta hoy con otra autoridad formativa muy poderosa que ha florecido en particular en los últimos treinta años. Esta institución educativa ha logrado marginar la escuela y meter en sus pupitres a toda la población. Son los medios masivos, en particular la televisión y las redes sociales.” Aunque la “conquista moderna” a que se refiere Andraella también sea objeto de análisis y críticas, no podemos negar la influencia que tienen los medios y las redes sociales en el pensamiento y actuar cotidiano de sus consumidores. Tanto, que cada vez queda más claro que la debacle educativa se concibe frente a las pantallas brillantes de nuestro artilugios modernos, porque la escuela ya pasó a un segundo o tercer plano; «llevan nuestra atención a cultivar la curiosidad trivial, el curioseo sin dirección, para aturdir la mente en un nirvana de leve y constante excitación. Esta vibración neuronal es provocada por “noticias” o “eventos” que no necesitan una reflexión, sino solamente una afiliación maquinal e impulsiva a una congregación de anónimos consumidores de la misma sustancia. Información que nunca se transforma en conocimiento.» Pero no todo es culpa de los medios, los demás también los hemos dejado hacer lo que se les pega la gana y entre eso está el difundir modelos de comportamiento que no obedecen a ética alguna, todo con la intención de acicatear una curiosidad fácil y tener cautivos a una gran cantidad de espectadores o usuarios que se traducen en dinero. En este sentido, el español Javier Gomá Lanzón señala que, al menos desde el lado de la filosofía, carecemos de un ideal de hombre posmoderno. Coincide con el italiano en que estos últimos 30 años han sido críticos en la construcción de ese hombre que ─como especie─, pueda habitar la democracia liberal que tanto nos empeñamos en defender para después renegar de ella. Gomá lo plantea así: “Un genuino ideal aspira a ser una oferta de sentido unitaria, intemporal, universal y normativa. Ha de componer una síntesis feliz a partir de muchos elementos heterogéneos y aun contrapuestos. Además, debería estar dotado de intemporalidad y universalidad porque, aunque nacido en un contexto histórico concreto, siempre pretende tener validez para todos los casos y todos los momentos, por mucho que inevitablemente de facto quede relativizado por otros posteriores de signo opuesto. Por último, el ideal no describe la realidad tal como es —ése es el cometido de las ciencias— sino como debería ser y señala un objetivo moral elevado a los ciudadanos que reconocen en esa perfección algo de una naturaleza que es ya la suya pero a la vez más hermosa y más noble, como una versión superior de lo humano que despierta en quien la contempla un deseo natural de emulación”. Estas ideas, apenas planteadas por los pensadores citados, han estado completamente ausentes en las discusiones y acuerdos de nuestras grandes reformas, que se quedan en las formas sin entrar en los contenidos, por eso planteamos que estamos ante una política de aparador, donde cuentan las apariencias no la sustancia. No se pueden negar las aportaciones de las diferentes ciencias sociales en el examen de una realidad que parece cambiar continuamente, el mismo Gomá las toma en cuenta en su texto titulado “Dónde está la gran filosofía” publicado en el diario El País apenas el 13 de marzo de este año, pero él mismo tiene que recurrir a intentar encontrar esa filosofía en pensadores de otros campos relacionados, porque, se queja, la filosofía que se desarrolla en las universidades apenas se está quedando en historia de la filosofía. Pero la misma queja la podemos encontrar en la pedagogía, la sociología, la psicología, el psicoanálisis, la antropología, la comunicación y demás, apenas hacemos su historia, nos explicamos cómo estamos, pero no planteamos a dónde queremos llegar; parecemos cínicos: “La consciencia nos hace libres, pero ¿y después? Quien hoy hace alarde de su resignación suele recibir el aplauso general”. Resignarse no es opción, quejarse y oponer resistencia a los cambios que empujan en reversa es el primer paso, pero faltan los otros, los de las propuestas, los de los ideales que nos seducen a perseguirlos, que le dan sentido a nuestros afanes. Podremos estar o no de acuerdo con lo que los diferentes pensadores proponen, pero no hay que negar que pegan donde más duele: “La hipercrítica es paralizante si seca las fuentes del entusiasmo y fosiliza aquellas fuerzas creadoras que nos elevan a lo mejor. Sólo el ideal promueve el progreso moral colectivo; sin él estamos condenados a conformarnos con el orden establecido. Preservar en la vida una cierta ingenuidad es lección de sabiduría porque permite sentir el ideal aun antes de definirlo.”

sábado, 23 de marzo de 2013

TRAGEDIAS HUMANITARIAS

“Caminaron por las vías del llamado Tren de la muerte cargando los carteles con las fotos de sus familiares ausentes y saludando a los migrantes que encontraban a su paso agarrados del techo de los vagones, como moscas. Pegaron anuncios en los postes con la petición: Ayúdennos a encontrarlo, seguidos de un teléfono. Plantaron cruces y lloraron por la tumba que no pueden tener los suyos. Se abrían paso con una manta que mostraba una pregunta: ¿Dónde están? Vieron fotos de cadáveres hallados a la intemperie, intentando reconocer en alguno a su familiar. Recorrieron carreteras. Rezaron en memoria de los que nunca regresarán a casa”. Marcela Turati en su libro Fuego Cruzado, Grijalbo-Proceso. El desgarrador libro de Marcela Turati trata sobre las víctimas de la “guerra contra el narco”, sobre los “levantados”, secuestrados, desaparecidos, asesinados, ejecutados, torturados, en fin, sobre cualquier ser humano con vida, con esperanzas, con sueños, con un futuro truncado por haber tenido la mala suerte de haber quedado en medio del fuego cruzado. Trata de esas “víctimas colaterales”, denominación que se pretende neutra y carente de sentimientos y humanidad, cuya única desgracia fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Pero regresemos al tema que nos ocupa en este momento. Uno de los ramales de “la bestia”, ese tren que cruza nuestro país de frontera a frontera, pasa por nuestro estado. Conocidos y documentados están los casos de solidaridad de las queretanas que se afanaban por darles comida, un lugar para descansar y quizás la bendición para que siguieran su viaje hacia el sueño americano. Solidaridad que ha sido sofocada y reprimida por las mismas autoridades mexicanas que las acusan de polleras, de traficantes y les inventan delitos y condenas, que después requieren de la presión social para que sean rectificadas. También se les acusa de “falsos migrantes”, de ser un peligro para nuestras comunidades, de ser delincuentes camuflados, todo para aislarlos y quitarles el poco apoyo que reciben, para convertirlos en extraños a nosotros. Los pocos datos disponibles son espeluznantes, tan solo en el plazo de seis meses, entre 2008 y 2009, nos referimos al tiempo abarcado por la CNDH en su Informe especial sobre el caso de secuestros a migrantes, al menos 2758 de ellos, en su trayecto para cruzar el país, fueron secuestrados, aunque la cifra podría llegar a más de 20 mil porque la inmensa mayoría de los casos no se denuncian ante autoridad alguna, frecuentemente porque las propias autoridades mexicanas son cómplices de los hechos. Los rescates de esos “secuestros” les costaron a las familias una cantidad que varía entre mil 500 y 5 mil dólares, por cada uno. Quien no tuvo algún familiar que pagara fue asesinado para escarmiento de los demás. También hay migrantes queretanos cuya suerte y paradero se desconoce, no se subieron a “la bestia”, pero nuestras carreteras son igual de peligrosas y desaparecieron en grupo. Entre más tiempo pase sin saber de ellos menos esperanzas hay de un final feliz. Las organizaciones humanitarias no se dan abasto ante la gravedad del problema, muchas de ellas dependen de la pastoral católica que ni siquiera en bien vista por la jerarquía eclesial. El caso del padre Solalinde es uno entre varios, cada vez menos, cada vez más aislados y sujetos a amenazas de muerte y a exilios temporales porque las autoridades no pueden garantizar su vida. Pero nuestras autoridades son omisas en todos los niveles, ante la presencia de delincuentes y pandilleros entre los migrantes honestos, que son la mayoría, se lavan las manos o de plano actúan para dejarles el terreno libre para que hagan lo que quieran; ante el fenómeno de los vagos y adictos que se disfrazan de migrantes para pedir dinero en las calles, fingen indiferencia y toleran robos, agresiones, acoso a niñas y jovencitas y desacreditan a líderes vecinales que piden una mayor intervención preventiva. A los gobiernos municipales les viene de perlas la excusa de que las vías del ferrocarril son propiedad privada para quitarse de encima cualquier responsabilidad, si eso se da a lo largo de miles de kilómetros la situación se vuelve caótica e incrementa los riesgos. Esto último viene a colación por que los vecinos de la Delegación Cayetano Rubio (Hércules), del municipio de Querétaro han estado denunciando la presencia de vagos y adictos que con frecuencia se plantan en los numerosos topes de la avenida que corre paralela a la vía férrea, sin ser migrantes, que se han apropiado de terrenos baldíos cercanos al panteón municipal y que ocupan para drogarse y refugiarse cuando cometen otros ilícitos en la zona, sin que el Delegado y la Presidencia Municipal den solución alguna, solo se han dedicado a descalificar a los quejosos como si eso desapareciera los problemas. No se trata de fastidiar a esos desplazados por la represión política, a esos exiliados económicos porque en sus países hay menos trabajo que en el nuestro, a esos esperanzados en conseguir una vida mejor poniendo en juego lo único que les queda, su vida. Se trata de no convertir en tierra de nadie buena parte de nuestra geografía y tolerar abusos de delincuentes de cualquier tamaño o nacionalidad. Se trata de apoyar solidariamente a unos y prevenir que los sinvergüenzas hagan de las suyas. Sin engaños, sin simulaciones.

viernes, 15 de marzo de 2013

RUPTURA Y CONTINUIDAD

“En la vida hay muchos que tiran cada uno para su lado, como si uno pudiera tener una bendición para él solo o para un grupo. Eso no es una bendición sino una maldición. Y fíjense qué curioso, el que tira para su lado y no para el bien común suele ser una persona que maldice: que maldice a los otros y que mal-dice las cosas. Las dice mal, miente, inventa, dice la mitad". Jorge Mario Bergoglio cuando era Cardenal argentino. El tema no se puede eludir, menos en esta región geográfica y cultural en donde, todavía, predomina el catolicismo. La todavía poderosa Iglesia Católica con sus rituales ancestrales, esos que parecen a prueba del paso del tiempo, acaba de hacer otro de sus relevos en su pequeñísima cúpula. Tan escasa que apenas 115 electores escogen, entre ellos, al próximo Papa. Dicen los vaticanólogos que el entonces Cardenal Bergoglio era de los favoritos en el cónclave anterior, que le disputó palmo a palmo al Cardenal alemán Ratzinger algunas de las rondas electivas. Difícil afirmarlo, las boletas se queman inmediatamente después de usarlas, porque el misterio, la falta de certeza apoyada en documentos es parte de la vida interna de esta institución religiosa. Dicen que la periferia de la curia le ganó la partida al núcleo duro que apostaba a la más estricta continuidad, sin embargo, tampoco hay una ruptura abierta, hay las dos cosas, hay margen para moverse, dependerá de las presiones y de las simpatías. Por ejemplo, se menciona que un quiebre estaría en que la elección se inclinó hacia un Cardenal latinoamericano, en contra de los europeos que parecían no querer ceder ni un ápice de terreno. Es cierto, es argentino y eso parece una ruptura, pero es de padres italianos y en eso hay continuidad. No es un Papa joven pero parece en buena condición física, también es cierto, le falta un pulmón pero no fue escogido para correr un maratón, será otra vez de transición ¿hacia dónde? Parece ruptura porque la historia de los jesuitas en los terrenos de esta antigua Nueva España no está exenta de polémica, hay que recordar que fueron expulsados de todos sus territorios, de sus misiones, incautados todos sus bienes, embarcados con lo que traían puesto, se les acusaba de intentar o justificar magnicidios en Europa, de poseer enormes riquezas; también de lo contrario, de ser ridículamente pobres. El nuevo Papa ha sido provincial de los jesuitas argentinos entre 1973 y 1979 precisamente en los inicios de la dictadura militar, y fue en esas tierras donde, muchos años antes, el proceso independentista de España en particular, y de Europa en general produce su regreso después de años de destierro y de refugiarse en tierras pontificias. Parece continuidad, la expulsión de los jesuitas es seguida por su reemplazo en las misiones californianas por los franciscanos. El nombre de Francisco como Papa apela a esa tradición franciscana, a ese desprecio a los bienes terrenales seguido por su fundador. Se critica fuertemente a la Iglesia Católica por ser impermeable al reconocimiento de los derechos de la mujer, de ser una institución machista, pero el propio Francisco de Asís no solo funda la orden de los franciscanos, también una orden femenina, las clarisas. Con los límites propios de su contexto histórico ambas órdenes religiosas rompen con usos y costumbres enraizados en una Europa en crisis, son los refugios ante una devastadora crítica reformista. Como concluye su biografía publicada en Catholic.net: “Nos enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales. Saber encontrar en la pobreza la alegría, ya que para amar a Dios no se necesita nada material”. Y este recordatorio hace buena falta con los recientes escándalos de la “banca de dios” y con una iglesia que ha tenido que pagar millonarias cuentas como indemnización por las acusaciones de proteger o ignorar prácticas de homosexualidad y pederastia. Parece ruptura respecto del perfil del Papa emérito, más inclinado a la teología, al estudio y a la investigación; al contrario, el Papa Francisco parece tener un perfil más evangelizador sin olvidar la sólida formación académica de los jesuitas, su metáfora inicial no tiene desperdicio: “Y ahora comencemos este viaje, el obispo y el pueblo. Este viaje de la Iglesia de Roma, que guía a todas las iglesias, un viaje de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros”. Ratzinger tuvo un detalle que ahora parece importante y que apunta a esa continuidad, antes de renunciar nombró a Bergoglio como integrante de la Pontificia Comisión para la América Latina. Si hubiera habido alguna duda o animadversión ese nombramiento simplemente no se hubiera hecho, pero se hizo y regresó al argentino a los reflectores internos, le dio la plataforma, la bendición pues. Ambas caras de la moneda pontificia más presentes que nunca, la ruptura y la continuidad, que valen más que los gestos, que las anécdotas que rellenan la falta de información seria. Por fin el aparente reconocimiento de que América Latina es el futuro del catolicismo aunque su financiamiento más fuerte venga de la estructura eclesial en los Estados Unidos. En resumen, echar mano de lo bueno que pueda encontrarse entre extremos que parecen irreconciliables. Y eso, si se hace bien, será una genialidad.

viernes, 8 de marzo de 2013

REALIDADES OPUESTAS

Nuestros sentidos son los enlaces del cerebro con lo que nos rodea, pero no son fieles porque, de entrada, no sabemos si todos vemos, oímos, olemos, saboreamos, o sentimos lo mismo; además, nuestro cerebro interpreta toda la información que le llega y esa interpretación es diferente de un individuo a otro. Por eso algunos pensadores dicen que la realidad está dentro de nosotros, no afuera. Que lo que nos rodea es una cantidad infinita de signos, de símbolos, que de acuerdo a lo que aprendemos podemos leer o no. Y esa “lectura” constituye nuestra realidad. El lenguaje es una extensión de nuestros sentidos, con la capacidad de ponernos en contacto con lo más lejano, inaccesible, increíble y asombroso, así sea nuestra cotidianidad. Por eso podemos opinar sobre cosas que no conocemos “concretamente”. Podemos tener una idea sobre París sin haber ido hasta ese lugar, porque lo conocemos a través de otros, que quizás tampoco estuvieron allí físicamente. ¿Quién, que haya leído Cien años de soledad, no tiene una imagen de la mágica Macondo? ¿Quién no se identifica con alguno de los Aureliano Buendía o con alguno de los entrañables personajes femeninos de esa novela que ya forma parte de nuestra realidad? Y todo esto provocado por el 86 aniversario de un colombiano universal, el de Gabriel García Márquez. No conozco Venezuela pero tengo una idea de ese país, de su gente ─a través de dos venezolanas radicalmente diferentes─, también una opinión sobre Hugo Chávez alimentada por otras, a las que puedo acreditar cierto valor, o de plano desechar. Lo que sí es que el tema no puede sernos indiferente. En un mundo dominado por un brutal neoliberalismo que amenaza con destruirlo todo, y no es una exageración, que alguien defendiera una alternativa necesariamente diferente resultaba atractivo y esperanzador. Pero vamos a los datos y vivencias ajenas que pude conseguir a bote pronto: “En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo”. Atilio A. Boron en Rebelion.org Según Pascual Serrano: “el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres […] subió el gasto social al 60% de todos los ingresos nacionales percibidos […] Venezuela, entre 1998 y 2008, vio una disminución del 17.9% de esta desigualdad social, según la CEPAL […] Durante 2011 el gobierno venezolano ha repartido 146.022 viviendas entre los más empobrecidos”. www.eldiario.es Del trovador Guillermo Velázquez que celebra sus 35 años de componer, cantar y zapatear con los Leones de la sierra de Xichú, que publicó este 6 de marzo en su perfil de Facebook: Finalmente, les comparto esta décima con motivo del fallecimiento de Hugo Chávez presidente de la patria hermana que es Venezuela: Hugo Chávez: te distingo y por digno te aquilato fuiste piedra en el zapato del imperialismo gringo, te extrañaremos un chingo compañero, amigo, hermano, con amor bolivariano y en tu nombre, Comandante, grito con voz exultante: ¡SOY LATINOAMERICANO! También estaba el Hugo Chávez calificado de dictador a pesar de ganar sucesivos procesos electorales; el que dibujaban como orangután algunos caricaturistas que no apreciaban las expropiaciones de empresas privadas, algunas mexicanas y pertenecientes a los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes; el que disfrutaba de la música mexicana aunque no fuera entonado como Vicente Fernández. O el niño pobre que llegó a dirigir una de las potencias petroleras y que a pesar de eso vivió en un país que no reflejaba tal bonanza. O como cuenta Juan Hernández Navarro en La Jornada del 6 de marzo: “Sus narraciones seguían el modelo clásico de las sonatas musicales, en el que dos temas contrastantes se desarrollan en tonalidades vecinas. En sus discursos echaba mano por igual de la poesía y el canto. “Yo canto muy mal –se justificaba–, pero, como dijo aquel llanero, Chávez canta mal, pero canta bonito”, para, a continuación, interpretar una canción ranchera o una balada […] Antimperialista, antineoliberal, comenzó a hacer el milagro de construir los cimientos de la utopía en un país que imaginariamente estaba más cerca de Miami que de La Habana. Llanero de pura cepa, fabulador incansable, Chávez soñó revivir el ideal socialista cuando muy pocos querían hablar de él. Y lo hizo, para no traicionar nunca su infancia de niño pobre de Sabaneta.”

viernes, 1 de marzo de 2013

DE REFORMAS Y PRETEXTOS

La gran nota de la semana, seguramente una de las más importantes del presente sexenio, es la decapitación del sindicato más poderoso del país. No es cualquier cosa, se había convertido en un factor de poder que rebasaba sus muy amplias atribuciones como producto de gobernantes débiles que lo utilizaron para sus propios fines, sabiendo que lo fortalecían, que incrementaban los abusos contra sus agremiados, que se metía en asuntos que no le correspondían. Para comprender la importancia y sus efectos en el largo plazo tenemos que echar mano de algunas hipótesis e irlas comprobando en el camino. No es que el abuso del excesivo poder de la dirigencia del SNTE pueda soslayarse, eso ya lo sabíamos todos, se notaba, el cinismo era y es impresionante. Pero hay que tomar algo de distancia para no enredarnos con los detalles, con las cifras, con las fechas. Hay distintas formas de entender al PRI, como partido político, como necesario producto histórico de un entorno turbulento, como manera dinástica de transmisión y concentración del poder; como sea y quizás mezclando las características anteriores y otras más, en su código genético está el que necesita del poder para subsistir y reproducirse, pero no mucho, siempre será su signo que sean poquitos los que deciden todo. Eso no es sorpresa. Lo que sí es una sorpresa es que el diccionario de la Real Academia de la Lengua defina lo que es el poder fáctico, según esta venerable institución se trata de: “El que se ejerce en la sociedad al margen de las instituciones legales, en virtud de la capacidad de presión o autoridad que se posee; p. ej., la banca, la Iglesia, la prensa”. Y agregaríamos: los sindicatos nacionales, los duopolios televisivos, las corporaciones empresariales, la delincuencia organizada y demás. Existen otras definiciones que pueden traerse a cuento, el sociólogo uruguayo Hugo de los Campos dice que el poder es: “En tanto mecanismo, toda definición de una situación en virtud de la cual un individuo o grupo puede imponerse a otro individuo o grupo. En tanto relación, toda forma de interacción en la que del total de sus participantes unos pueden imponerse a los otros más de lo que los otros pueden imponerse a los unos. El ejercicio del poder (o de la cuota relacional de poder) descansa no solo en la naturaleza de su ejecutor sino también, y en buena medida, en cierta disposición de parte de su objeto. Se ha sostenido así, que el amor y el temor operan positivamente a la ocurrencia del poder. Pero tales estados del espíritu resultan en todo caso condición suficiente, pero no necesaria, ya que el poder puede, en última instancia, prescindir de esos sentimientos” (http://ciberconta.unizar.es/leccion/sociodic/tododic.pdf). Como sea y siguiendo una línea de argumentación en textos publicados en números anteriores de este semanario, va a resultar que el pacto propuesto desde la presidencia de la república, las reformas que se manejan como urgentes e indispensables, no son el fondo, si no las formas que sirven, a la vez, de coartadas para volver a concentrar un poder que se dispersó y fragmentó desde el salinato para acá. Vamos por partes y recuperando lo escrito. El PRI no puede perder su esencia porque se disuelve, se desmorona, corre el riesgo de desaparecer. Su esencia es concentrar el poder y utilizarlo para crearse los apoyos que le permitan permanecer con el mismo el mayor tiempo posible; no puede haber un “nuevo” PRI porque necesita seguir siendo el mismo. Lo que cambió es el entorno histórico y por eso necesita fingir que muta las formas, le es indispensable hacer ver que propone, provoca y acuerda cambios aunque tenga que renunciar a sus principios. Requiere parecer reformista, lo suficientemente audaz como para romper dogmas que en realidad nunca lo fueron, hay que parecer flexible aunque la rigidez sea su marca de fábrica. La detención de Elba Esther Gordillo tiene que ver, como apunta Hugo de los Campos, con los sentimientos asociados con ese poder que se recupera, con el temor que busca provocar en el resto de los poderes fácticos, es la recuperación de un territorio perdido y es una amenaza para todos los demás. Mientras, se juega en varias bandas. Resulta difícil negar que sacar del juego a una de las villanas favoritas atraerá simpatías. La audacia se verá como algo positivo independientemente de lo bien sustentada, en términos jurídicos, que en realidad esté. Existen poderes fácticos que de antemano arriaron sus banderas, el sindicato petrolero es uno de ellos, veremos que trato se le da. Hay otros que aún estando dentro del diseño institucional, prefirieron, desde ya, hacerse a un lado y disputar las migajas, como el PRD de los chuchos. Habrá que estar atentos a lo que hagan el resto de ellos, el duopolio televisivo, que en realidad está metido en otros muchos temas ─revistas, disqueras, antros, casinos, internet, telefonía, estaciones de radio, etc.─, la banca, las cúpulas eclesiásticas, los monopolios de distinto tipo, los grupos delincuenciales que controlan amplias zonas de la geografía nacional y los que faltan por enterarnos. La mala noticia es que las reformas no serán las que se necesitan para potenciar el desarrollo del país, para responder a los intereses de la mayoría, solo serán el simple pretexto para desplazar a los poderes fácticos y concentrar el poder, por todo el tiempo que se pueda.