“No hemos sabido explicar qué estamos haciendo, por qué lo estamos haciendo, qué es lo que estamos viendo a nuestro alrededor; no tenemos tampoco el control de la información estatal […] la comunicación no ha sido propiamente lo fuerte […] créanme que no hay mucho tiempo para la reflexión y el análisis.” Felipe Calderón Hinojosa en la segunda sesión del “Diálogo por la seguridad” realizada el 03 de Agosto del 2010.
Cualquiera se preguntaría, cómo es posible en las condiciones planteadas arriba se haya declarado una “guerra” contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.
Pero vamos por partes. Un conflicto interno del tamaño que estamos viendo y con las consecuencias macabras resultantes, según el CISEN 28 mil asesinatos en lo que va del sexenio actual, se enfrenta en diferentes campos de batalla, uno de ellos y de los más importantes es la percepción de la ciudadanía y aquí el papel de los medios de comunicación es crucial.
Hace casi dos años, el dos de septiembre del 2008, el mismo Felipe Calderón declaró y sus palabras fueron difundidas por todos los medios impresos y electrónicos, que: “parte del compromiso que hemos pedido a los medios en no caer en la propia estrategia comunicacional del crimen organizado, que también libra contra nosotros una guerra mediática. No voy a entrar ahorita a la responsabilidad de los medios, pero hay un tema… sabemos exactamente por qué les está doliendo y qué les está doliendo del tema, y la estrategia, precisamente, marca el error de engancharse en su propia lógica mediática”. Lo que significa que se han perdido por lo menos dos años en establecer una estrategia eficaz para que la comunicación generada desde el gobierno federal pueda contrarrestar la percepción de que se libra una guerra –ahora llamada lucha—, que se declaró abiertamente por motivos que tenían más que ver con darle legitimidad a un gobierno emanado de un proceso electoral seriamente cuestionado, con poca información de inteligencia, con cuerpos de seguridad infiltrados y con la complicidad de poderosos integrantes de las esferas políticas, empresariales y religiosas a quienes no se ha tocado. Pero también, que el echarle la culpa a los medios de los errores gubernamentales en cuanto a la cobertura de ese conflicto no el algo nuevo.
En una minuciosa investigación el comunicólogo Raúl López Parra, quien además es editor de la Revista Mexicana de Comunicación de la Fundación Manuel Buendía A.C., nos dice que: “En toda guerra se pelea en dos frentes, el físico y el simbólico. Las acciones bélicas se acompañan de propaganda cuyo fin es acelerar la rendición del enemigo, minando su moral, cuando se difunden las derrotas, y sembrando miedo, cuando se publicita la violencia. La guerra del gobierno federal contra el crimen organizado no ha sido la excepción. Quien aventaja en esta guerra mediática gana la percepción sobre el acontecimiento. Las percepciones de la opinión pública están construidas a partir de la conjunción de hechos, discursos e imágenes. Los medios de comunicación dan forma a estos tres elementos en sus contenidos” (RMC mayo-junio 2009). El mismo autor ubica el inicio formal de esta guerra en los medios con la entrevista de Carlos Loret de Mola, en vivo y desde el penal de La Palma, al jefe del cártel del golfo Osiel Cárdenas Guillén el 18 de octubre del 2004 donde se acusaba a los funcionarios encargados de la seguridad de proteger al Chapo Guzmán y su organización además de difundir acusaciones de corrupción y complicidad entre esas dos partes. A la osadía de tener acceso a un noticiero televisivo nacional desde un penal de alta seguridad el gobierno foxista respondió difundiendo las imágenes de los internos de La Palma, formados en el patio del mismo y escuchando las nuevas medidas disciplinarias a que serían sometidos.
De esas imágenes del 2004 a las de Felipe Calderón pasando revista a las tropas de la base militar en Apatzingán Michoacán (11 de diciembre del 2006) ataviado con gorra y chaqueta militar apenas pasaron un poquito más de dos años, tiempo más que suficiente para articular una política de comunicación que sirviera como contrapeso a las “narcomantas” y a los videos difundidos a través de YouTube y después reproducidos por algunos medios nacionales y extranjeros, subidos por los diferentes cárteles con un evidente afán mediático. Bueno, pues dadas las lamentaciones presidenciales ese tiempo no se aprovechó, incluso han entrado al quite revistas como Forbes que ubican al Chapo Guzmán como uno de los más ricos del mundo y del país, y hasta el presidente estadunidense Barack Obama quien comparara a Calderón con Elliot Ness aunque terminara de forma más que lapidaria: “Con frecuencia eso causa más violencia, y estamos viendo que eso está aflorando”.
Los vaivenes comunicativos de una y otra parte, la necesidad de posicionarse favorablemente ante una opinión pública cada vez más crítica ha tomado a los medios de sorpresa, a pesar de las experiencias internacionales que podían ayudar a prever lo que estamos viendo ahora: el amedrentamiento, el asesinato, el secuestro de periodistas para forzar a sus medios a transmitir “mensajes” que impacten de determinada manera a una ciudadanía que siente lo duro y lo tupido y que ha convertido al trabajo del periodista en uno de los más peligrosos en este país.
Ojalá que los profesionales de la comunicación, que los medios para los que trabajan y los ciudadanos a los que sirven manteniéndolos informados, puedan formar un frente común que evite la pérdida de libertades en un entorno poco apto para su ejercicio.
viernes, 6 de agosto de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
ES UN ESCÁNDALO
Tan pronto se conocieron se desataron las críticas, los resultados del examen nacional de conocimientos y habilidades docentes 2010-2011 reflejan sólo una parte del derrumbe del sistema educativo mexicano. Las cifras parecen dejar poco a la duda, según el reporte oficial y atendiendo a los resultados globales, apenas 39 mil 143 sustentantes de un total de 145 mil 983 alcanzaron un desempeño calificado como “aceptable”, en lenguaje común y corriente y para el consumo en los medios masivos de comunicación ese desempeño se tradujo en “aprobado” y constituye el 26.8 por ciento, lo que en automático se convirtió en la nota principal de periódicos y revistas que no dudaron en titular: “73 por ciento de profesores reprobados”.
Sin embargo hay varios factores más que hay que considerar. Primero, que sólo presentaron dicha prueba los que quisieron concursar a una plaza diferente a la que ya tienen o que la tendrán por primera vez, no el total de la planta magisterial que es mucho más numerosa. Segundo, que el desempeño de un docente es imposible medirlo con sólo una prueba escrita dado que su actividad básica es frente a un grupo de alumnos, no sentado en un escritorio y atendiendo preguntas de opción múltiple. Tercero, que dicho examen apenas reconoce tres tipos de resultados: aceptable, elegible (condicionado a nivelación académica) y no aceptable; en este último caso se encuentra apenas el 1.52 por ciento del total. Meter a los elegibles en una inexistente categoría de “reprobados” parece un exceso por evidente falta de precisión.
Quizás un poco más preciso pudiera ser el número o porcentaje de aciertos en dicho examen, aunque también existieron de dos tipos, para docentes en servicio y para los de nuevo ingreso, aunque resulta obvio que un promedio es sólo eso, y que existen resultados individuales distribuidos hacia arriba y hacia abajo del mismo. Pero además, en el caso queretano se le olvidó a nuestra secretaría de educación (por lo menos hasta el miércoles 28 de julio) advertir que nuestro estado ocupa, otra vez, el primer lugar en la tabla que consigna el “porcentaje promedio de aciertos según tipo de concurso por entidad” con un 60.18 mientras que el promedio nacional fue de 54.31. Si sólo atendemos a este indicador, a cualquiera se le puede ocurrir decir que “en promedio” sólo los “concursantes” o “aspirantes” de Querétaro pasaron el examen, porque ningún otro estado tiene un promedio arriba de 60 (el que más se acerca es Colima con el 58.26 y el más bajo es Tabasco con el 47.1).
Hay otras combinaciones que aparecen en las tablas de resultados del informe que comentamos y que si no se saben interpretar pueden dar lugar a percepciones equivocadas, baste lo señalado como ejemplo de que no es fácil llegar a conclusiones si no se toman en cuenta una serie de variables que, por sintetizar la información, se omiten quizás de forma poco responsable.
Pero no todo es tan malo como parece. Apenas va a alcanzar el espacio para contrastar esos datos con los obtenidos en otras formas de evaluación, por ejemplo el “Estudio Internacional sobre enseñanza y aprendizaje de la OCDE” (Organización para la Cooperación y el Desempeño Económico) aplicado a docentes y directores de escuelas secundarias generales, técnicas y privadas de 24 países, mejor conocido como TALIS, nos da a conocer, entre otras muchas cosas, que: “México tuvo el porcentaje más alto de maestros trabajando en escuelas en donde el director reportó los disturbios en clase como un factor de entorpecimiento para la educación, con un 72%. Un porcentaje mayor de maestros reportó llegadas tarde y absentismos (cerca del 80% respectivamente) como un comportamiento importante de los estudiantes que entorpece la calidad de su educación. Maestros mexicanos reportan que el 70% del tiempo de clase se ocupa en la enseñanza y aprendizaje mientras que el 17% del mismo se pierde a causa de las tareas administrativas (media nacional 9%), y el 13% se ocupa poniendo orden en el salón”. Sobre esos factores –trabajo administrativo, principalmente el llenado de formatos que exigen los sistemas de calidad; las ausencias y los retardos de los alumnos; los problemas cada vez más frecuentes de disciplina dentro y fuera del salón de clases—, los docentes tienen poco control. A pesar de lo anterior: “México tiene el porcentaje más alto de maestros entre los países de TALIS, quienes están totalmente de acuerdo en que pueden progresar con los estudiantes más difíciles, y del mismo modo, desarrollar su capacidad para comunicarse con ellos. México también reporta el porcentaje más alto de maestros, después de Noruega, quienes reconocen hacer una importante diferencia educativa con sus estudiantes”, aquí es donde aparece la docencia como una vocación y no sólo como un trabajo que asegure la sobrevivencia económica, aunque también hay inconformidades: “Cuando a los maestros mexicanos se les hizo la pregunta “¿En general estoy satisfecho con mi trabajo?”, respondieron de manera más negativa en comparación con los maestros de los países participantes. A diferencia de algunos de estos países, los maestros en México no relacionan su satisfacción laboral a un tipo específico de confianza en la enseñanza, sino a otros factores tales como: el entorno del salón de clases, las relaciones maestro-alumno y el ser eficiente como maestro. En contraste, por sus percepciones de auto eficacia (haciendo una diferencia en el aprendizaje de los estudiantes), los maestros mexicanos reportaron ser ligeramente más positivos que los maestros en la media”.
Dicen que los maestros mexicanos están mal preparados y que además no se quieren actualizar ni capacitar, TALIS nos dice que: “El porcentaje de maestros mexicanos que reportan haber tomado un curso de desarrollo profesional durante los 18 meses anteriores al estudio es relativamente alto en México (92%, con un promedio del 89% entre los países). México también tiene más de dos veces el promedio de días para el desarrollo profesional entre los maestros de TALIS (34 frente a 15 del promedio del TALIS). Sin embargo, los patrones de participación son muy desiguales en el país. México muestra una marcada diferencia en la participación de maestros en el curso de desarrollo profesional en función de su anterior nivel de calificación, en maestros con elevadas calificaciones iníciales mostrando mayores niveles de participación: En México, aquellos con por lo menos una Maestría o mayor grado académico recibieron casi dos veces la cantidad de días de desarrollo que aquéllos sin licenciatura. Los maestros de los pueblos, en promedio tomaron 8 días menos que aquéllos que viven en una pequeña comunidad o en una gran ciudad”.
Los maestros parecen estar haciendo su chamba, pero un mal sistema de incentivos, la capacitación orientada a temas que a los docentes no les sirven tanto como otros, la imposición en lugar de la sensibilización, los directivos que desconocen su trabajo y que están allí por cuestiones políticas, la falta de equipamiento en las aulas, los grupos excesivamente numerosos y las continuas campañas de desprestigio atentan directamente contra la educación, y hacia eso pocas miradas voltean.
Sin embargo hay varios factores más que hay que considerar. Primero, que sólo presentaron dicha prueba los que quisieron concursar a una plaza diferente a la que ya tienen o que la tendrán por primera vez, no el total de la planta magisterial que es mucho más numerosa. Segundo, que el desempeño de un docente es imposible medirlo con sólo una prueba escrita dado que su actividad básica es frente a un grupo de alumnos, no sentado en un escritorio y atendiendo preguntas de opción múltiple. Tercero, que dicho examen apenas reconoce tres tipos de resultados: aceptable, elegible (condicionado a nivelación académica) y no aceptable; en este último caso se encuentra apenas el 1.52 por ciento del total. Meter a los elegibles en una inexistente categoría de “reprobados” parece un exceso por evidente falta de precisión.
Quizás un poco más preciso pudiera ser el número o porcentaje de aciertos en dicho examen, aunque también existieron de dos tipos, para docentes en servicio y para los de nuevo ingreso, aunque resulta obvio que un promedio es sólo eso, y que existen resultados individuales distribuidos hacia arriba y hacia abajo del mismo. Pero además, en el caso queretano se le olvidó a nuestra secretaría de educación (por lo menos hasta el miércoles 28 de julio) advertir que nuestro estado ocupa, otra vez, el primer lugar en la tabla que consigna el “porcentaje promedio de aciertos según tipo de concurso por entidad” con un 60.18 mientras que el promedio nacional fue de 54.31. Si sólo atendemos a este indicador, a cualquiera se le puede ocurrir decir que “en promedio” sólo los “concursantes” o “aspirantes” de Querétaro pasaron el examen, porque ningún otro estado tiene un promedio arriba de 60 (el que más se acerca es Colima con el 58.26 y el más bajo es Tabasco con el 47.1).
Hay otras combinaciones que aparecen en las tablas de resultados del informe que comentamos y que si no se saben interpretar pueden dar lugar a percepciones equivocadas, baste lo señalado como ejemplo de que no es fácil llegar a conclusiones si no se toman en cuenta una serie de variables que, por sintetizar la información, se omiten quizás de forma poco responsable.
Pero no todo es tan malo como parece. Apenas va a alcanzar el espacio para contrastar esos datos con los obtenidos en otras formas de evaluación, por ejemplo el “Estudio Internacional sobre enseñanza y aprendizaje de la OCDE” (Organización para la Cooperación y el Desempeño Económico) aplicado a docentes y directores de escuelas secundarias generales, técnicas y privadas de 24 países, mejor conocido como TALIS, nos da a conocer, entre otras muchas cosas, que: “México tuvo el porcentaje más alto de maestros trabajando en escuelas en donde el director reportó los disturbios en clase como un factor de entorpecimiento para la educación, con un 72%. Un porcentaje mayor de maestros reportó llegadas tarde y absentismos (cerca del 80% respectivamente) como un comportamiento importante de los estudiantes que entorpece la calidad de su educación. Maestros mexicanos reportan que el 70% del tiempo de clase se ocupa en la enseñanza y aprendizaje mientras que el 17% del mismo se pierde a causa de las tareas administrativas (media nacional 9%), y el 13% se ocupa poniendo orden en el salón”. Sobre esos factores –trabajo administrativo, principalmente el llenado de formatos que exigen los sistemas de calidad; las ausencias y los retardos de los alumnos; los problemas cada vez más frecuentes de disciplina dentro y fuera del salón de clases—, los docentes tienen poco control. A pesar de lo anterior: “México tiene el porcentaje más alto de maestros entre los países de TALIS, quienes están totalmente de acuerdo en que pueden progresar con los estudiantes más difíciles, y del mismo modo, desarrollar su capacidad para comunicarse con ellos. México también reporta el porcentaje más alto de maestros, después de Noruega, quienes reconocen hacer una importante diferencia educativa con sus estudiantes”, aquí es donde aparece la docencia como una vocación y no sólo como un trabajo que asegure la sobrevivencia económica, aunque también hay inconformidades: “Cuando a los maestros mexicanos se les hizo la pregunta “¿En general estoy satisfecho con mi trabajo?”, respondieron de manera más negativa en comparación con los maestros de los países participantes. A diferencia de algunos de estos países, los maestros en México no relacionan su satisfacción laboral a un tipo específico de confianza en la enseñanza, sino a otros factores tales como: el entorno del salón de clases, las relaciones maestro-alumno y el ser eficiente como maestro. En contraste, por sus percepciones de auto eficacia (haciendo una diferencia en el aprendizaje de los estudiantes), los maestros mexicanos reportaron ser ligeramente más positivos que los maestros en la media”.
Dicen que los maestros mexicanos están mal preparados y que además no se quieren actualizar ni capacitar, TALIS nos dice que: “El porcentaje de maestros mexicanos que reportan haber tomado un curso de desarrollo profesional durante los 18 meses anteriores al estudio es relativamente alto en México (92%, con un promedio del 89% entre los países). México también tiene más de dos veces el promedio de días para el desarrollo profesional entre los maestros de TALIS (34 frente a 15 del promedio del TALIS). Sin embargo, los patrones de participación son muy desiguales en el país. México muestra una marcada diferencia en la participación de maestros en el curso de desarrollo profesional en función de su anterior nivel de calificación, en maestros con elevadas calificaciones iníciales mostrando mayores niveles de participación: En México, aquellos con por lo menos una Maestría o mayor grado académico recibieron casi dos veces la cantidad de días de desarrollo que aquéllos sin licenciatura. Los maestros de los pueblos, en promedio tomaron 8 días menos que aquéllos que viven en una pequeña comunidad o en una gran ciudad”.
Los maestros parecen estar haciendo su chamba, pero un mal sistema de incentivos, la capacitación orientada a temas que a los docentes no les sirven tanto como otros, la imposición en lugar de la sensibilización, los directivos que desconocen su trabajo y que están allí por cuestiones políticas, la falta de equipamiento en las aulas, los grupos excesivamente numerosos y las continuas campañas de desprestigio atentan directamente contra la educación, y hacia eso pocas miradas voltean.
miércoles, 28 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
ADMINISTRAR PARA NO CAMBIAR
Las frases se desgastan rápido, hay que inventarse una a cada rato, que resulte pegadora, que diga todo aunque de fondo no tenga casi nada. Primero fue el gobierno sin colores –descolorido pues—, después el “cerca de todos” que se desgastó con la placeada frente a las pantallas gigantes durante el decepcionante mundial futbolístico, así que había que buscar otra cosa, y ya está aquí la “actitud de cambio”. ¿En qué se sustenta la nueva frase? A ver si hay alguna pista en el primer informe de este domingo 25, mientras, tenemos el “Plan Querétaro 2010-2015, Soluciones cercanas a la gente”. Sin más preámbulo se establece el objetivo: “fijar las bases para la construcción de un estado democrático, transparente, respetuoso de la diversidad, solidario y cuidadoso”. Buenas noticias, se reconoce que hace falta camino por recorrer en esto de la democracia y de la transparencia, que somos más diversos de lo que algunos se empeñan en ocultar, se rescata la solidaridad como un aspecto importante del tejido social, sólo nos queda una duda, ¿qué es eso de cuidadoso? Parece que lo metieron con calzador porque no encontraron como terminar el párrafo, de otra forma haría falta que lo expliquen.
“Nuestro compromiso es gobernar para todos los sectores sociales, sin distinción alguna”, se oye bien pero nada más, da la impresión que no se sabe que desde hace años y desde instancias internacionales diversas se impulsa la consideración de que no se puede tratar igual a desiguales, que no reconocer las desigualdades es la primera injusticia que se comete y de la que se desprenden muchas otras. Abajito se remienda el entuerto, pero sólo de forma parcial, “mejorar los niveles de bienestar de la gente, en especial de los grupos vulnerables”, como si ser pobre o discriminado fuera algo casual y no producto de una forma de gobernar beneficiando a unos a costa de otros.
Le tomamos la palabra al titular del poder ejecutivo: “Es un instrumento de trabajo que deberá remodelarse con el tiempo”. El Plan comentado parece no tener definiciones ideológicas, neutro, para darle gusto a todos y ese es un problema, porque un gobierno emanado de un partido que se dice heredero de la Revolución Mexicana no puede apostar por el conservadurismo, por el todo está bien y sólo hay que mantener el estado actual de las cosas; se supone que una “visión” es a futuro, lo que se quiere lograr, no lo que es sino lo que será, veamos la “visión” que propone el documento: “Querétaro es un estado con paz social, que ofrece alternativas para mejorar el nivel y calidad de vida de la gente, así como condiciones favorables para fortalecer la identidad con su pueblo y su historia.” Primero, está redactado en presente, como si ya fuera una realidad que hay que preservar, no hay a donde ir, ya llegamos y hay que evitar moverse, ¿habrá algún admirador de Talcott Parsons entre los redactores del documento o entre los asesores del gobernador? Porque esa visión tradicional de la modernidad está pasada de moda. Un sociólogo más actual, menos caduco como Zygmunt Bauman comenta: “Según la traducción al inglés común y corriente de la lengua notoriamente esotérica de Parsons que le debemos a C. Wright Mills, ese saber (el saber administrativo) consistía en proveer al sistema de todos los medios que este necesitaba para mantener su equilibrio, esto es, para mantenerse incondicionalmente pasara lo que pasara, idéntico a sí mismo”.
Si alguien cree que Querétaro es el paraíso y que lo único que hay que hacer es recortar el pasto y expulsar a los vándalos que lo vienen a ensuciar, porque, curiosamente, todos los malos son foráneos, hace falta que utilicen el transporte público, que salgan del primer cuadro de la ciudad a las colonias populares y a las comunidades que es donde viven la mayoría de los queretanos; que revisen las condiciones de trabajo en las maquiladoras, más parecidas a una hacienda porfirista que a una industria moderna, o que vean los recibos de nómina de obreros y empleados, además del largo etcétera que todos conocemos pero que nos resistimos a ver.
Quizás por eso el cambio en las frases publicitarias, que obedecerían más a una necesidad del modelo elegido para gobernar, que al simple desgaste. El propio Wright Mills en un libro publicado en 1959 escribió: “Decir que ‘el verdadero objetivo, el objetivo final de la ingeniería humana’ o de la ‘ciencia social’ es ‘predecir’ significa sustituir lo que debiera ser una elección moral razonada por un eslogan tecnocrático”.
En fin, el “Plan Querétaro 2010-2015. Soluciones cercanas a la gente” organiza su accionar en 5 ejes de desarrollo, explicita 9 valores de gobierno que supuestamente deben ir en orden de importancia, de mayor a menor, iniciando con sensibilidad, cercanía y honestidad, sin mencionar nunca el valor que hace posible la existencia de todos los demás que es el de la libertad, que para algunos estaría sobrando si todo está bien diagnosticado y administrado para que nada cambie, bueno, nada más la “actitud”.
La intención también era comentar algo de lo más importante del informe de gobierno municipal de “El Marqués”, pero uno propone y el diablo lo descompone. Creyendo que dicho documento estaría disponible en la página de internet de ese municipio me confíe y no lo conseguí antes, porque no está, es más, el único plan de desarrollo municipal que aparece (hasta el miércoles 21 de julio a las 12 horas) es el de la administración anterior ¿será que la actual lo adoptó para darle continuidad, o que ni siquiera cuentan con ese documento base para establecer las prioridades actuales y la visión de futuro? Quizás por eso se le difunde como informe “de resultados” y no “de gobierno” como es lo usual. También puede ser que haya sintonía con el gobierno estatal y sólo se propongan administrar lo que hay y nada más, que los cambios, si existieran, que vengan de fuera, de esa modernización que arrasa con todo y entra sin pedir permiso.
Hay algo que no admite discusión, mientras que el municipio de Querétaro presume de estar ejerciendo un presupuesto multimillonario cercano a los 3 mil millones de pesos, lo que más se difunde del que tiene como sede La Cañada es el haber realizado obras por un total de 97 millones, cantidad que su vecino del poniente puede disponer en 10 días. Este es otro municipio pletórico de desigualdades, el sur cambió su vocación agrícola por la industrial y el norte está abandonado, además su capital está arrinconada y su geografía la vuelve poco accesible, más ahora que está rodeada, desde las alturas, por fraccionamientos de lujo, exclusivos, que no tienen la menor intención de permitir vías de comunicación con ese pueblito que no tiene siquiera una sucursal bancaria y que sus negocios no pueden dar facturas porque son contribuyentes chiquitos. Eso sí, las antiguas haciendas lecheras se convierten en colonias populares y sus verdaderos polos de desarrollo están despuntando muy lentamente en lugares más propicios como La Griega y Amazcala, quizás alguna otra cercana al aeropuerto, las demás estarán pegadas a las industrias que muestren algo de permanencia. Ya que haya documentos habrá la oportunidad de comentar algo más.
“Nuestro compromiso es gobernar para todos los sectores sociales, sin distinción alguna”, se oye bien pero nada más, da la impresión que no se sabe que desde hace años y desde instancias internacionales diversas se impulsa la consideración de que no se puede tratar igual a desiguales, que no reconocer las desigualdades es la primera injusticia que se comete y de la que se desprenden muchas otras. Abajito se remienda el entuerto, pero sólo de forma parcial, “mejorar los niveles de bienestar de la gente, en especial de los grupos vulnerables”, como si ser pobre o discriminado fuera algo casual y no producto de una forma de gobernar beneficiando a unos a costa de otros.
Le tomamos la palabra al titular del poder ejecutivo: “Es un instrumento de trabajo que deberá remodelarse con el tiempo”. El Plan comentado parece no tener definiciones ideológicas, neutro, para darle gusto a todos y ese es un problema, porque un gobierno emanado de un partido que se dice heredero de la Revolución Mexicana no puede apostar por el conservadurismo, por el todo está bien y sólo hay que mantener el estado actual de las cosas; se supone que una “visión” es a futuro, lo que se quiere lograr, no lo que es sino lo que será, veamos la “visión” que propone el documento: “Querétaro es un estado con paz social, que ofrece alternativas para mejorar el nivel y calidad de vida de la gente, así como condiciones favorables para fortalecer la identidad con su pueblo y su historia.” Primero, está redactado en presente, como si ya fuera una realidad que hay que preservar, no hay a donde ir, ya llegamos y hay que evitar moverse, ¿habrá algún admirador de Talcott Parsons entre los redactores del documento o entre los asesores del gobernador? Porque esa visión tradicional de la modernidad está pasada de moda. Un sociólogo más actual, menos caduco como Zygmunt Bauman comenta: “Según la traducción al inglés común y corriente de la lengua notoriamente esotérica de Parsons que le debemos a C. Wright Mills, ese saber (el saber administrativo) consistía en proveer al sistema de todos los medios que este necesitaba para mantener su equilibrio, esto es, para mantenerse incondicionalmente pasara lo que pasara, idéntico a sí mismo”.
Si alguien cree que Querétaro es el paraíso y que lo único que hay que hacer es recortar el pasto y expulsar a los vándalos que lo vienen a ensuciar, porque, curiosamente, todos los malos son foráneos, hace falta que utilicen el transporte público, que salgan del primer cuadro de la ciudad a las colonias populares y a las comunidades que es donde viven la mayoría de los queretanos; que revisen las condiciones de trabajo en las maquiladoras, más parecidas a una hacienda porfirista que a una industria moderna, o que vean los recibos de nómina de obreros y empleados, además del largo etcétera que todos conocemos pero que nos resistimos a ver.
Quizás por eso el cambio en las frases publicitarias, que obedecerían más a una necesidad del modelo elegido para gobernar, que al simple desgaste. El propio Wright Mills en un libro publicado en 1959 escribió: “Decir que ‘el verdadero objetivo, el objetivo final de la ingeniería humana’ o de la ‘ciencia social’ es ‘predecir’ significa sustituir lo que debiera ser una elección moral razonada por un eslogan tecnocrático”.
En fin, el “Plan Querétaro 2010-2015. Soluciones cercanas a la gente” organiza su accionar en 5 ejes de desarrollo, explicita 9 valores de gobierno que supuestamente deben ir en orden de importancia, de mayor a menor, iniciando con sensibilidad, cercanía y honestidad, sin mencionar nunca el valor que hace posible la existencia de todos los demás que es el de la libertad, que para algunos estaría sobrando si todo está bien diagnosticado y administrado para que nada cambie, bueno, nada más la “actitud”.
La intención también era comentar algo de lo más importante del informe de gobierno municipal de “El Marqués”, pero uno propone y el diablo lo descompone. Creyendo que dicho documento estaría disponible en la página de internet de ese municipio me confíe y no lo conseguí antes, porque no está, es más, el único plan de desarrollo municipal que aparece (hasta el miércoles 21 de julio a las 12 horas) es el de la administración anterior ¿será que la actual lo adoptó para darle continuidad, o que ni siquiera cuentan con ese documento base para establecer las prioridades actuales y la visión de futuro? Quizás por eso se le difunde como informe “de resultados” y no “de gobierno” como es lo usual. También puede ser que haya sintonía con el gobierno estatal y sólo se propongan administrar lo que hay y nada más, que los cambios, si existieran, que vengan de fuera, de esa modernización que arrasa con todo y entra sin pedir permiso.
Hay algo que no admite discusión, mientras que el municipio de Querétaro presume de estar ejerciendo un presupuesto multimillonario cercano a los 3 mil millones de pesos, lo que más se difunde del que tiene como sede La Cañada es el haber realizado obras por un total de 97 millones, cantidad que su vecino del poniente puede disponer en 10 días. Este es otro municipio pletórico de desigualdades, el sur cambió su vocación agrícola por la industrial y el norte está abandonado, además su capital está arrinconada y su geografía la vuelve poco accesible, más ahora que está rodeada, desde las alturas, por fraccionamientos de lujo, exclusivos, que no tienen la menor intención de permitir vías de comunicación con ese pueblito que no tiene siquiera una sucursal bancaria y que sus negocios no pueden dar facturas porque son contribuyentes chiquitos. Eso sí, las antiguas haciendas lecheras se convierten en colonias populares y sus verdaderos polos de desarrollo están despuntando muy lentamente en lugares más propicios como La Griega y Amazcala, quizás alguna otra cercana al aeropuerto, las demás estarán pegadas a las industrias que muestren algo de permanencia. Ya que haya documentos habrá la oportunidad de comentar algo más.
viernes, 16 de julio de 2010
HECHOS Y DECLARACIONES
Gobernar una ciudad es cada vez más complicado, principalmente porque estas tienden a crecer sin que parezca haber un límite. Por lo mismo los recursos de cualquier tipo terminan por ser insuficientes y la pérdida en la calidad de vida aparece como irremediable. El problema es que las ventajas y desventajas no se reparten por igual, la desigualdad campante en un estado y en una ciudad como la de Querétaro es un lacerante ejemplo de ello.
“El trabajo del periodista no es repetir, sino informar: no copiar dichos, sino investigar hechos”. Héctor Aguilar Camín (Contra la Prensa, Revista EstePaís, Junio 2010) y con él muchos lectores, escuchas o espectadores de noticias se quejan de lo mismo: nuestros medios de comunicación están plagados de “declaracionitis”. Los dichos no se contrastan con los hechos, no se sabe si hay algo de verdad detrás de una declaración de un político, de una figura pública que tiene espacio en los medios y que los aprovecha para su beneficio personal, para estar en las pantallas, micrófonos y notas escritas.
La ventaja de los documentos públicos es que son más permanentes, se pueden leer varias veces y contrastar con los hechos aunque sea paulatinamente, más si estos son informes de gobierno de una administración electa con las prácticas democráticas vigentes.
Vamos a los ejemplos, en el informe de Querétaro capital, como quieren que se le conozca ahora, se afirma que: “Seguridad y Cultura de la Legalidad, mano firme y cero tolerancia para preservar el orden y el respeto a las normas, sociedad y gobierno sumamos esfuerzos para dejar en claro que en Querétaro Capital no hay cabida para quien cometa actos delictivos;…” Difícil no estar a favor de la afirmación en abstracto, pero si al mismo tiempo consideramos que la desigualdad que caracteriza a esta demarcación no es sólo económica sino que abarca todos los aspectos de la relación con las autoridades y todavía más, pues la promesa de “cero tolerancia” se convierte en una amenaza que únicamente se le aplicará a los más vulnerables, porque no se conoce demanda alguna en contra de los exfuncionarios que dejaron al municipio prácticamente quebrado. Las cifras y lo que hay detrás de ellas son increíbles: “En el inicio de la presente Administración nos encontramos con una difícil situación financiera caracterizada por un déficit operativo, deuda de corto plazo exigible en forma inmediata por adeudos con proveedores y acreedores diversos, insuficiencia de recursos en tesorería para hacerle frente a los compromisos financieros y el fuerte gasto operativo del cuarto trimestre del año” El asunto es tan importante y la situación tan angustiosa que casi con las mismas palabras se reitera: “Al inicio la Administración presentó una difícil situación en la posición financiera caracterizada por una reducida tesorería, elevada deuda exigible y compromisos inmediatos de gasto. Ante este escenario, y para hacerle frente a las obligaciones de pago con proveedores y acreedores diversos, fue necesaria la contratación de una Línea de Crédito por 400 millones de pesos, a un plazo de ocho años con uno de gracia, con una tasa de TIIE más 1.75, misma que se contrató con ScotiaBank Inverlat, S.A.” Atención a varias cosas, primera el desequilibrio entre lo que debería de haber y en realidad había ¿no hay responsables?, no se dice de cuanto es la “elevada deuda exigible” y los compromisos de pago, ni con quien, ni la razón, de hecho se reconoce que no alcanzaba para el gasto corriente y el pago de aguinaldos de diciembre del año pasado; segundo, se contrata otra deuda, esta vez por 400 millones a un plazo que excede el término temporal de la actual administración.
Pero no es todo, “Durante el periodo de octubre 2009 a junio 2010, se obtuvieron ingresos ordinarios por un monto de 1,920 millones 170 mil 705 pesos e ingresos extraordinarios por un monto de 689 millones 459 mil 791 pesos dando un total de ingresos de 2, 609 millones 630 mil 496 pesos. Cabe mencionar que de los ingresos ordinarios en el periodo que se informa, el 52% correspondió a ingresos propios y el 48% a ingresos de origen federal […] En el periodo que se informa, la presente Administración ejerció 1,379 millones 856 mil 213 pesos. Adicionalmente a lo anterior, se erogó un importe superior a los 482 millones de pesos que se aplicó para el pago de los adeudos con proveedores, acreedores, entidades financieras y gubernamentales que recibió la presente Administración, así como las afectaciones a resultados de ejercicios anteriores.” Eso significa que de los ingresos ordinarios apenas se gastó poquito más de la mitad en la administración del municipio (52.8), a la deuda se fueron esos 482 millones que se mencionan y quedan más de 747 millones para gastar ¿de aquí a diciembre? ¿Dónde quedó la tolerancia cero para los responsables de este desbarajuste? Ahora resulta que el dinero no alcanza ni para asegurar servicios tan básicos como la recolección de basura y se nos va a cobrar a los ciudadanos a través de una mañosa privatización.
Pero sí hay tiempo y esfuerzo para que con el pretexto del Bicentenario se haga una cápsula del tiempo “que contendrá documentos u objetos que expresen el sentir de los habitantes del Municipio de Querétaro”, en plena revolución tecnológica vamos a enterrar papelitos de contenido “sensacional” por aquello de las sensaciones que se sienten, perdón, no tengo ni idea de lo que se pretende. Mejor presumir y con razón, la atención a temas como la trata de personas, delito y comercio cruel característico de sociedades apegadas a un modelo económico que termina justificándolo todo mientras haya ganancia, de lo cual hay una propuesta de iniciativa de ley impulsada desde el cabildo.
El citado informe rebasa con mucho la extensión de este texto, sirve para darnos una idea de la complejidad de la organización y lo complicado del manejo eficiente de una ciudad como la asentada en este municipio que es también capital del estado, de todo lo que hay que cuidar, mantener, desarrollar y demás para asegurar un entorno mínimamente habitable y, si se puede, disfrutable. Por ello vale un reconocimiento a los trabajadores que en las diversas áreas se encargan de mantener la ciudad funcionando, a los jardineros, recolectores de basura, los de bacheo, los de los cuerpos de seguridad, los profesores de las casas de la cultura, las secretarias y demás empleados que a pesar de las carencias de las jefes hacen que las cosas funcionen día tras día, haya o no recursos suficientes.
“El trabajo del periodista no es repetir, sino informar: no copiar dichos, sino investigar hechos”. Héctor Aguilar Camín (Contra la Prensa, Revista EstePaís, Junio 2010) y con él muchos lectores, escuchas o espectadores de noticias se quejan de lo mismo: nuestros medios de comunicación están plagados de “declaracionitis”. Los dichos no se contrastan con los hechos, no se sabe si hay algo de verdad detrás de una declaración de un político, de una figura pública que tiene espacio en los medios y que los aprovecha para su beneficio personal, para estar en las pantallas, micrófonos y notas escritas.
La ventaja de los documentos públicos es que son más permanentes, se pueden leer varias veces y contrastar con los hechos aunque sea paulatinamente, más si estos son informes de gobierno de una administración electa con las prácticas democráticas vigentes.
Vamos a los ejemplos, en el informe de Querétaro capital, como quieren que se le conozca ahora, se afirma que: “Seguridad y Cultura de la Legalidad, mano firme y cero tolerancia para preservar el orden y el respeto a las normas, sociedad y gobierno sumamos esfuerzos para dejar en claro que en Querétaro Capital no hay cabida para quien cometa actos delictivos;…” Difícil no estar a favor de la afirmación en abstracto, pero si al mismo tiempo consideramos que la desigualdad que caracteriza a esta demarcación no es sólo económica sino que abarca todos los aspectos de la relación con las autoridades y todavía más, pues la promesa de “cero tolerancia” se convierte en una amenaza que únicamente se le aplicará a los más vulnerables, porque no se conoce demanda alguna en contra de los exfuncionarios que dejaron al municipio prácticamente quebrado. Las cifras y lo que hay detrás de ellas son increíbles: “En el inicio de la presente Administración nos encontramos con una difícil situación financiera caracterizada por un déficit operativo, deuda de corto plazo exigible en forma inmediata por adeudos con proveedores y acreedores diversos, insuficiencia de recursos en tesorería para hacerle frente a los compromisos financieros y el fuerte gasto operativo del cuarto trimestre del año” El asunto es tan importante y la situación tan angustiosa que casi con las mismas palabras se reitera: “Al inicio la Administración presentó una difícil situación en la posición financiera caracterizada por una reducida tesorería, elevada deuda exigible y compromisos inmediatos de gasto. Ante este escenario, y para hacerle frente a las obligaciones de pago con proveedores y acreedores diversos, fue necesaria la contratación de una Línea de Crédito por 400 millones de pesos, a un plazo de ocho años con uno de gracia, con una tasa de TIIE más 1.75, misma que se contrató con ScotiaBank Inverlat, S.A.” Atención a varias cosas, primera el desequilibrio entre lo que debería de haber y en realidad había ¿no hay responsables?, no se dice de cuanto es la “elevada deuda exigible” y los compromisos de pago, ni con quien, ni la razón, de hecho se reconoce que no alcanzaba para el gasto corriente y el pago de aguinaldos de diciembre del año pasado; segundo, se contrata otra deuda, esta vez por 400 millones a un plazo que excede el término temporal de la actual administración.
Pero no es todo, “Durante el periodo de octubre 2009 a junio 2010, se obtuvieron ingresos ordinarios por un monto de 1,920 millones 170 mil 705 pesos e ingresos extraordinarios por un monto de 689 millones 459 mil 791 pesos dando un total de ingresos de 2, 609 millones 630 mil 496 pesos. Cabe mencionar que de los ingresos ordinarios en el periodo que se informa, el 52% correspondió a ingresos propios y el 48% a ingresos de origen federal […] En el periodo que se informa, la presente Administración ejerció 1,379 millones 856 mil 213 pesos. Adicionalmente a lo anterior, se erogó un importe superior a los 482 millones de pesos que se aplicó para el pago de los adeudos con proveedores, acreedores, entidades financieras y gubernamentales que recibió la presente Administración, así como las afectaciones a resultados de ejercicios anteriores.” Eso significa que de los ingresos ordinarios apenas se gastó poquito más de la mitad en la administración del municipio (52.8), a la deuda se fueron esos 482 millones que se mencionan y quedan más de 747 millones para gastar ¿de aquí a diciembre? ¿Dónde quedó la tolerancia cero para los responsables de este desbarajuste? Ahora resulta que el dinero no alcanza ni para asegurar servicios tan básicos como la recolección de basura y se nos va a cobrar a los ciudadanos a través de una mañosa privatización.
Pero sí hay tiempo y esfuerzo para que con el pretexto del Bicentenario se haga una cápsula del tiempo “que contendrá documentos u objetos que expresen el sentir de los habitantes del Municipio de Querétaro”, en plena revolución tecnológica vamos a enterrar papelitos de contenido “sensacional” por aquello de las sensaciones que se sienten, perdón, no tengo ni idea de lo que se pretende. Mejor presumir y con razón, la atención a temas como la trata de personas, delito y comercio cruel característico de sociedades apegadas a un modelo económico que termina justificándolo todo mientras haya ganancia, de lo cual hay una propuesta de iniciativa de ley impulsada desde el cabildo.
El citado informe rebasa con mucho la extensión de este texto, sirve para darnos una idea de la complejidad de la organización y lo complicado del manejo eficiente de una ciudad como la asentada en este municipio que es también capital del estado, de todo lo que hay que cuidar, mantener, desarrollar y demás para asegurar un entorno mínimamente habitable y, si se puede, disfrutable. Por ello vale un reconocimiento a los trabajadores que en las diversas áreas se encargan de mantener la ciudad funcionando, a los jardineros, recolectores de basura, los de bacheo, los de los cuerpos de seguridad, los profesores de las casas de la cultura, las secretarias y demás empleados que a pesar de las carencias de las jefes hacen que las cosas funcionen día tras día, haya o no recursos suficientes.
PRIMER TERCIO
Para evaluar la acción de un gobierno hay que comparar lo que se dice con lo que se hace, y lo que se hace con lo que se necesita. El Plan Municipal de Desarrollo 2009-2012 del municipio de Querétaro comienza con un mensaje de 17 párrafos del presidente municipal, 17 párrafos escritos de forma que no parezcan tener relación entre sí, encontrar un hilo conductor se complica pero no es imposible. Hay una primera declaración que da la pista para ello: “Es tiempo de enraizar nuestras convicciones y acciones en valores firmes, en diagnósticos precisos y en razones fundadas en el humanismo político para que, llevado al ejercicio de gobierno, genere acciones muy concretas que coloquen a la persona y a la familia, con toda su dignidad, en el centro de nuestras decisiones.” Sin mayor definición ni explicación de qué es ese “humanismo político” o a qué tipo de familia se refiere, porque la fotografía de ese núcleo social que aparece antes del mensaje, en la página 1, es una pareja mayor, de la tercera edad, con la que parece ser su hija y dos nietos, el marido de la señora pareciera que no está, que ya no existe o nunca existió, ¿es madre soltera?
El individuo por delante, la persona, no el ciudadano, no el grupo social específico al que pertenece, a él, en solitario, está dedicado el Plan Municipal de Desarrollo 2009-2012 del municipio de Querétaro: “Habremos de garantizar la seguridad y consolidar la cultura de la legalidad; responder a nuestra deuda histórica con la pobreza ocasionada por la desigualdad de oportunidades; además de generar obras y acciones al servicio de la persona que se traduzcan en mejores condiciones de vida para los habitantes del municipio.” Además hay una opinión de fondo que no sabemos de dónde sale, la pobreza no es el resultado del gobierno a favor de unos cuantos, es apenas el resultado de una “desigualdad de oportunidades” que quién sabe cómo se dio, como si no hubiera una responsabilidad y un proceso histórico de beneficio a poquitos a costa de la desatención de los muchos. Hay otro mensaje que no deja dudas, ahora sí se habla de ciudadano pero para hacerlo responsable de lo que le pasa en su presente y de lo que le vaya a pasar en ese futuro incierto: “hacer a cada ciudadano agente de su propio destino para conformar una sociedad más próspera, justa y equitativa.”
El uso del lenguaje en la política resulta paradójico, porque si comunicar significa hacer común algo, compartirlo, facilitar el acercamiento y el acuerdo, en este tipo de documentos sólo basta con que suene bonito aunque su uso, y por tanto el mensaje, sea confuso e inentendible. Por ejemplo: “El Plan Municipal de Desarrollo 2009-2012 enuncia un conjunto de políticas, estrategias y líneas de acción que en su totalidad ajustan una agenda social sin exclusiones, conformada por temas capitales para la vida municipal que articulan un camino apropiable por todos, asertivo e innovador, al alcance de presentes y futuras generaciones.” Un camino es para transitar por él, no para quedárselo, un camino no puede ser asertivo en el sentido de afirmar o dar por cierto algo, como dice el diccionario de la real academia de la lengua, o como diría el poeta, se hace camino al andar no se “articula”, pero bueno, hagamos que como entendimos algo y sigamos.
Por lo menos hace explícita la forma de organizar lo planeado: “Propicia un nuevo sentido de corresponsabilidad y un nuevo espíritu de comunidad a través de sus cuatro Ejes Estratégicos de Gobierno: Seguridad y Cultura de la Legalidad, Economía Humanista y Sustentable, Sociedad Participativa para Vivir Mejor, Excelencia en el Gobierno; todos, postulados fundamentales de acción y participación, y premisas básicas de solidaridad que habrán de guiar este proyecto de gobierno a sus mejores términos.” O sea, el individuo, la persona, el ciudadano, siempre en singular, es el motivo del plan, pero ahora aparece la “solidaridad” no como concepto integral de algo, como una cualidad o comportamiento a desarrollar, sino fracturado y sólo tomando en cuenta algunas “premisas básicas” ¿Cuáles serán y por qué la discriminación?
El documento sigue y las 4 estrategias se convierten en 3 temas, pero antes se nos aclara e informa que el origen de Querétaro es: “k’eri irétarho: “lugar del gran pueblo” o “lugar del pueblo grande”, mismo que al paso del tiempo derivó en el vocablo actual.” Si bien hay una aparente actualización en lo anterior, la reseña histórica sigue tercamente apegada a la historia oficial de los disque vencedores: “al alba del 25 de Julio de 1531, en la colina del Sangremal se encontraron frente a frente los dos bandos. Don Fernando de Tapia dio la señal de combate y trabose éste, entre ambos grupos, y en lo más enconado de la batalla, cuando el ejército conquistador desfallecía, sucedió un hecho prodigioso, con la polvareda producida por la lucha y la humareda provocada por el reventar de la pólvora se oscureció el día, como si fuera un eclipse de sol, haciéndose por ello visibles las estrellas y la lucha se prolongó sin que ninguno de los dos bandos se diera por vencido, hasta que apareció en el cielo, como a un llamado de los conquistadores, una cruz luminosa y el Apóstol Santiago Matamoros, sobre brioso corcel. Cesó la porfía y los chichimecas cedieron, abrazando la fe cristiana”.
Después de la reseña histórica, de narrar el origen del escudo y demás asuntos preliminares el documento se divide en tres grandes temas, el primero llamado diagnóstico que abarca de la página 31 a la 118, luego el titulado “Decisión” que comienza con la plataforma de gobierno que apenas da para abarcar de la página 119 a la 131 con todo y fotos y grandes espacios en blanco, el tercero titulado “Mando” de la 133 a la 137 con todo y foto de los integrantes del cabildo y adornos por el estilo, como los directorios de las dependencias, para terminar con el último punto de ese apartado que tiene que ver con el seguimiento y evaluación del plan, apenas dos paginitas.
Pero a ese ciudadano solito le queda la percepción de un gobierno municipal que derrochó sus fortalezas presupuestarias en nadie sabe qué, que comenzó con graves penurias económicas y así sigue sin que nadie nos dé una explicación, que no alcanza a mantener los servicios públicos siquiera en el nivel en que estaban en la administración anterior quizás porque está pagando los errores o desvíos presupuestarios, que los baches se multiplican y se eternizan, que la infraestructura se deteriora a ritmo alarmante y no hay mantenimiento que lo evite, que la recolección de basura es deficiente y que se está usando como pretexto para privatizar el servicio, que las grandes obras están a cargo del gobierno estatal y ni como colgarse de las mismas, que la inseguridad comienza a ser tema que preocupa, que los grandes parques inaugurados antes resultan una trampa por la falta de mantenimiento, en fin, que lo presumido antes era una burbuja que temblorosa está por estallar salpicándonos a todos.
El individuo por delante, la persona, no el ciudadano, no el grupo social específico al que pertenece, a él, en solitario, está dedicado el Plan Municipal de Desarrollo 2009-2012 del municipio de Querétaro: “Habremos de garantizar la seguridad y consolidar la cultura de la legalidad; responder a nuestra deuda histórica con la pobreza ocasionada por la desigualdad de oportunidades; además de generar obras y acciones al servicio de la persona que se traduzcan en mejores condiciones de vida para los habitantes del municipio.” Además hay una opinión de fondo que no sabemos de dónde sale, la pobreza no es el resultado del gobierno a favor de unos cuantos, es apenas el resultado de una “desigualdad de oportunidades” que quién sabe cómo se dio, como si no hubiera una responsabilidad y un proceso histórico de beneficio a poquitos a costa de la desatención de los muchos. Hay otro mensaje que no deja dudas, ahora sí se habla de ciudadano pero para hacerlo responsable de lo que le pasa en su presente y de lo que le vaya a pasar en ese futuro incierto: “hacer a cada ciudadano agente de su propio destino para conformar una sociedad más próspera, justa y equitativa.”
El uso del lenguaje en la política resulta paradójico, porque si comunicar significa hacer común algo, compartirlo, facilitar el acercamiento y el acuerdo, en este tipo de documentos sólo basta con que suene bonito aunque su uso, y por tanto el mensaje, sea confuso e inentendible. Por ejemplo: “El Plan Municipal de Desarrollo 2009-2012 enuncia un conjunto de políticas, estrategias y líneas de acción que en su totalidad ajustan una agenda social sin exclusiones, conformada por temas capitales para la vida municipal que articulan un camino apropiable por todos, asertivo e innovador, al alcance de presentes y futuras generaciones.” Un camino es para transitar por él, no para quedárselo, un camino no puede ser asertivo en el sentido de afirmar o dar por cierto algo, como dice el diccionario de la real academia de la lengua, o como diría el poeta, se hace camino al andar no se “articula”, pero bueno, hagamos que como entendimos algo y sigamos.
Por lo menos hace explícita la forma de organizar lo planeado: “Propicia un nuevo sentido de corresponsabilidad y un nuevo espíritu de comunidad a través de sus cuatro Ejes Estratégicos de Gobierno: Seguridad y Cultura de la Legalidad, Economía Humanista y Sustentable, Sociedad Participativa para Vivir Mejor, Excelencia en el Gobierno; todos, postulados fundamentales de acción y participación, y premisas básicas de solidaridad que habrán de guiar este proyecto de gobierno a sus mejores términos.” O sea, el individuo, la persona, el ciudadano, siempre en singular, es el motivo del plan, pero ahora aparece la “solidaridad” no como concepto integral de algo, como una cualidad o comportamiento a desarrollar, sino fracturado y sólo tomando en cuenta algunas “premisas básicas” ¿Cuáles serán y por qué la discriminación?
El documento sigue y las 4 estrategias se convierten en 3 temas, pero antes se nos aclara e informa que el origen de Querétaro es: “k’eri irétarho: “lugar del gran pueblo” o “lugar del pueblo grande”, mismo que al paso del tiempo derivó en el vocablo actual.” Si bien hay una aparente actualización en lo anterior, la reseña histórica sigue tercamente apegada a la historia oficial de los disque vencedores: “al alba del 25 de Julio de 1531, en la colina del Sangremal se encontraron frente a frente los dos bandos. Don Fernando de Tapia dio la señal de combate y trabose éste, entre ambos grupos, y en lo más enconado de la batalla, cuando el ejército conquistador desfallecía, sucedió un hecho prodigioso, con la polvareda producida por la lucha y la humareda provocada por el reventar de la pólvora se oscureció el día, como si fuera un eclipse de sol, haciéndose por ello visibles las estrellas y la lucha se prolongó sin que ninguno de los dos bandos se diera por vencido, hasta que apareció en el cielo, como a un llamado de los conquistadores, una cruz luminosa y el Apóstol Santiago Matamoros, sobre brioso corcel. Cesó la porfía y los chichimecas cedieron, abrazando la fe cristiana”.
Después de la reseña histórica, de narrar el origen del escudo y demás asuntos preliminares el documento se divide en tres grandes temas, el primero llamado diagnóstico que abarca de la página 31 a la 118, luego el titulado “Decisión” que comienza con la plataforma de gobierno que apenas da para abarcar de la página 119 a la 131 con todo y fotos y grandes espacios en blanco, el tercero titulado “Mando” de la 133 a la 137 con todo y foto de los integrantes del cabildo y adornos por el estilo, como los directorios de las dependencias, para terminar con el último punto de ese apartado que tiene que ver con el seguimiento y evaluación del plan, apenas dos paginitas.
Pero a ese ciudadano solito le queda la percepción de un gobierno municipal que derrochó sus fortalezas presupuestarias en nadie sabe qué, que comenzó con graves penurias económicas y así sigue sin que nadie nos dé una explicación, que no alcanza a mantener los servicios públicos siquiera en el nivel en que estaban en la administración anterior quizás porque está pagando los errores o desvíos presupuestarios, que los baches se multiplican y se eternizan, que la infraestructura se deteriora a ritmo alarmante y no hay mantenimiento que lo evite, que la recolección de basura es deficiente y que se está usando como pretexto para privatizar el servicio, que las grandes obras están a cargo del gobierno estatal y ni como colgarse de las mismas, que la inseguridad comienza a ser tema que preocupa, que los grandes parques inaugurados antes resultan una trampa por la falta de mantenimiento, en fin, que lo presumido antes era una burbuja que temblorosa está por estallar salpicándonos a todos.
sábado, 3 de julio de 2010
SENTIDO DE URGENCIA
“La violencia aumenta por muchas razones que ya muchos sociólogos explican, pero con el tráfico de drogas no hay que ser muy ingenioso para saber quién tiene que ver.” Fernando Savater, Revista EstePaís, Junio 2010.
No es por presumir pero es algo que ya se sabía. En colaboraciones anteriores prestábamos espacio a los estudios de especialistas en el tema del narcotráfico y de la delincuencia organizada como Edgardo Buscaglia y sus advertencias, que se están cumpliendo de forma terroríficamente acertada. El asesinato del candidato priista a la gubernatura de Tamaulipas se inscribe en este macabro contexto. También el incremento en la actividad delictiva en estados considerados como “tranquilos” como es el nuestro y que en fechas recientes ha visto secuestros, hallazgos de presuntas casas de seguridad, decomiso de armamento de alto poder, asesinatos de secuestrados y policías, etc.
El señor Buscaglia anticipaba que la crueldad del narco escalaría hasta poner en riesgo cierto la gobernabilidad del país, y que sólo comenzaría a detenerse en el momento en que las élites política y económica se convencieran de que los costos de seguirla consintiendo eran mayores que las ganancias. Las primeras advertencias de que la delincuencia organizada ya estaba tocando a los integrantes de esas élites se dispararon con el secuestro y homicidio del joven Martí, después las amenazas, chantaje y cooptación de funcionarios de distintos niveles de gobierno siguiendo con la ejecución en emboscadas de integrantes de las fuerzas de seguridad. Pero nuestros empresarios queretanos siguen diciendo que son “hechos aislados”, revelando que falta ese sentido de urgencia que la situación requiere, que no quieren darse cuenta que ya no se puede convivir con la ilegalidad a pesar de las enormes sumas de dinero que esta la inyecta a una economía en permanente crisis como la mexicana.
La presidencia de la república (así, con minúsculas) quiere apagar la violencia desatada por la corrupción y la impunidad con mensajes televisivos, con huecos llamados a la unidad y con algo de cambio en la terminología utilizada hasta el momento. Veamos algunos ejemplos.
A raíz de las críticas por los excesos cometidos en aras de la recuperación de territorio, personajes como Fernando Savater, en plática a modo de entrevista con Carlos Elizondo Mayer-Serra, Federico Reyes Heroles y Jesús Silva-Herzog Márquez tuvo que venir a decirnos que: “Hay un lenguaje que se debería evitar, ese de “guerra contra el narcotráfico”. Un Estado nunca está en guerra con ninguno de sus ciudadanos. Por muy malos que sean, los Estados persiguen a los delincuentes y hacen cumplir las leyes, pero no están en guerra con sus ciudadanos. Hay que quitarle esa terminología militar que supongo puede agradar a algunos.” Y es que esa terminología se acompaña por conceptos como “daños colaterales” como se denomina a las víctimas inocentes, o se quiere justificar la ilegalidad argumentando que es necesaria para combatir a los ilegales. También se ha insistido en que el origen de todo este relajo es un sistema económico que supedita todo a la concentración de la riqueza, donde todo se vale: el tráfico de personas con fines de esclavitud, de sustancias prohibidas porque hacen daño y causan dependencia; la compra de candidatos y autoridades, los monopolios y duopolios, las privatizaciones a precios de regalo, los rescates de empresarios ineficientes y corruptos, la criminalización de la protesta social, la alianza con dirigentes sindicales transas; también se valen la pobreza, la miseria, la injusticia.
Sigamos con Savater: “…crear sociabilidad es crear las condiciones para que la gente tenga más razones para cumplir las leyes que para no cumplirlas, que la mayoría de la gente saque ventaja de la legalidad en vez de sacarla de la ilegalidad… Si el Estado no funciona inmediatamente se crea otra forma de sociabilidad, porque la gente no puede vivir sin sociedad; si no funciona la sociedad democrática, detrás funcionará otra, oscura, de economía sumergida, de violencia, de protección, etc.” No parece aventurado afirmar que esa otra sociedad, esa forma diferente a la democrática de convivir ya está entre nosotros, las muestras están en los procesos electorales de este año, las intervenciones telefónicas, el espionaje, el uso de recursos públicos para comprar el voto, el intercambio de favores de gobernadores y órganos electorales supuestamente independientes y autónomos, los delitos exhibidos con esas actividades de espionaje y que no se sancionan, el cinismo y oportunismo de los partidos políticos que sólo cuidan sus arcas y se olvidan de los ciudadanos, las decisiones polémicas de la suprema corte de justicia que se niega a señalar responsables de tragedias y ese largo etcétera que todos conocemos.
Pero le seguimos haciendo caso a nuestro vecino del norte aunque no predique con el ejemplo, “… hace treinta años, yo escribía que la cruzada irracional que promovía Estados Unidos contra las drogas no iba a acabar con las drogas pero podría acabar con las libertades de las repúblicas latinoamericanas y, desgraciadamente, todas mis profecías políticas han fallado menos ésa.” La pinza se cierra y nos exprime, por un lado el modelo económico en el que todo se vale, por el otro la pérdida de libertades con el pretexto de mantener la paz social, de “guerra” contra la delincuencia aunque a veces no se sabe quién está con quién.
Mientras, salvemos lo salvable: “El laicismo es uno de los rasgos necesarios, no es una cuestión optativa, de la democracia, es decir, dentro de una democracia las creencias religiosas o la ausencia de ellas son un derecho de cada cual, pero no es un deber de nadie, y mucho menos un deber de la sociedad. Las leyes, las discusiones, etc., deben erigirse por principios internacionales que deban comprender una persona religiosa y una no religiosa, no se pueden invocar mandatos divinos para orientar una sociedad.”
No es por presumir pero es algo que ya se sabía. En colaboraciones anteriores prestábamos espacio a los estudios de especialistas en el tema del narcotráfico y de la delincuencia organizada como Edgardo Buscaglia y sus advertencias, que se están cumpliendo de forma terroríficamente acertada. El asesinato del candidato priista a la gubernatura de Tamaulipas se inscribe en este macabro contexto. También el incremento en la actividad delictiva en estados considerados como “tranquilos” como es el nuestro y que en fechas recientes ha visto secuestros, hallazgos de presuntas casas de seguridad, decomiso de armamento de alto poder, asesinatos de secuestrados y policías, etc.
El señor Buscaglia anticipaba que la crueldad del narco escalaría hasta poner en riesgo cierto la gobernabilidad del país, y que sólo comenzaría a detenerse en el momento en que las élites política y económica se convencieran de que los costos de seguirla consintiendo eran mayores que las ganancias. Las primeras advertencias de que la delincuencia organizada ya estaba tocando a los integrantes de esas élites se dispararon con el secuestro y homicidio del joven Martí, después las amenazas, chantaje y cooptación de funcionarios de distintos niveles de gobierno siguiendo con la ejecución en emboscadas de integrantes de las fuerzas de seguridad. Pero nuestros empresarios queretanos siguen diciendo que son “hechos aislados”, revelando que falta ese sentido de urgencia que la situación requiere, que no quieren darse cuenta que ya no se puede convivir con la ilegalidad a pesar de las enormes sumas de dinero que esta la inyecta a una economía en permanente crisis como la mexicana.
La presidencia de la república (así, con minúsculas) quiere apagar la violencia desatada por la corrupción y la impunidad con mensajes televisivos, con huecos llamados a la unidad y con algo de cambio en la terminología utilizada hasta el momento. Veamos algunos ejemplos.
A raíz de las críticas por los excesos cometidos en aras de la recuperación de territorio, personajes como Fernando Savater, en plática a modo de entrevista con Carlos Elizondo Mayer-Serra, Federico Reyes Heroles y Jesús Silva-Herzog Márquez tuvo que venir a decirnos que: “Hay un lenguaje que se debería evitar, ese de “guerra contra el narcotráfico”. Un Estado nunca está en guerra con ninguno de sus ciudadanos. Por muy malos que sean, los Estados persiguen a los delincuentes y hacen cumplir las leyes, pero no están en guerra con sus ciudadanos. Hay que quitarle esa terminología militar que supongo puede agradar a algunos.” Y es que esa terminología se acompaña por conceptos como “daños colaterales” como se denomina a las víctimas inocentes, o se quiere justificar la ilegalidad argumentando que es necesaria para combatir a los ilegales. También se ha insistido en que el origen de todo este relajo es un sistema económico que supedita todo a la concentración de la riqueza, donde todo se vale: el tráfico de personas con fines de esclavitud, de sustancias prohibidas porque hacen daño y causan dependencia; la compra de candidatos y autoridades, los monopolios y duopolios, las privatizaciones a precios de regalo, los rescates de empresarios ineficientes y corruptos, la criminalización de la protesta social, la alianza con dirigentes sindicales transas; también se valen la pobreza, la miseria, la injusticia.
Sigamos con Savater: “…crear sociabilidad es crear las condiciones para que la gente tenga más razones para cumplir las leyes que para no cumplirlas, que la mayoría de la gente saque ventaja de la legalidad en vez de sacarla de la ilegalidad… Si el Estado no funciona inmediatamente se crea otra forma de sociabilidad, porque la gente no puede vivir sin sociedad; si no funciona la sociedad democrática, detrás funcionará otra, oscura, de economía sumergida, de violencia, de protección, etc.” No parece aventurado afirmar que esa otra sociedad, esa forma diferente a la democrática de convivir ya está entre nosotros, las muestras están en los procesos electorales de este año, las intervenciones telefónicas, el espionaje, el uso de recursos públicos para comprar el voto, el intercambio de favores de gobernadores y órganos electorales supuestamente independientes y autónomos, los delitos exhibidos con esas actividades de espionaje y que no se sancionan, el cinismo y oportunismo de los partidos políticos que sólo cuidan sus arcas y se olvidan de los ciudadanos, las decisiones polémicas de la suprema corte de justicia que se niega a señalar responsables de tragedias y ese largo etcétera que todos conocemos.
Pero le seguimos haciendo caso a nuestro vecino del norte aunque no predique con el ejemplo, “… hace treinta años, yo escribía que la cruzada irracional que promovía Estados Unidos contra las drogas no iba a acabar con las drogas pero podría acabar con las libertades de las repúblicas latinoamericanas y, desgraciadamente, todas mis profecías políticas han fallado menos ésa.” La pinza se cierra y nos exprime, por un lado el modelo económico en el que todo se vale, por el otro la pérdida de libertades con el pretexto de mantener la paz social, de “guerra” contra la delincuencia aunque a veces no se sabe quién está con quién.
Mientras, salvemos lo salvable: “El laicismo es uno de los rasgos necesarios, no es una cuestión optativa, de la democracia, es decir, dentro de una democracia las creencias religiosas o la ausencia de ellas son un derecho de cada cual, pero no es un deber de nadie, y mucho menos un deber de la sociedad. Las leyes, las discusiones, etc., deben erigirse por principios internacionales que deban comprender una persona religiosa y una no religiosa, no se pueden invocar mandatos divinos para orientar una sociedad.”
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