sábado, 1 de mayo de 2010

TRABAJOSO PRIMERO DE MAYO

“Los trabajadores y trabajadoras y sus familias siguen soportando el peso de una crisis económica de la que no son responsables. Desde 2007, cuando estalló la crisis, 34 millones más de hombres y mujeres quedaron sin empleo. Muchos otros millones han abandonado la búsqueda de trabajo a medida que disminuyen las perspectivas de empleo. La situación a la que se enfrenta la juventud es particularmente grave, con tasas de desempleo en ocasiones hasta tres veces superiores a las de los adultos. Se calcula que en 2010 se incorporarán a la mano de obra mundial 45 millones de jóvenes mujeres y hombres. De acuerdo con las proyecciones actuales, habrá muy pocos empleos disponibles. Este es un drama social de proporciones incalculables”. SUPERAR LA CRISIS DEL EMPLEO Declaración de la Agrupación Global Unions a las reuniones de los Ministros de Empleo y Trabajo del G20. Washington, 20-21 de abril de 2010.

El sistema económico actual resulta ya insostenible, sus reiteradas crisis enseñan que carece de una lógica interna que lo haga viable y conveniente para las mayorías que cada vez resultan más empobrecidas.
Según la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua, uno de los significados de “trabajo” es: “Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza”, aspecto que se mantiene convenientemente oculto. Los trabajadores generamos riqueza, misma que debe ser distribuida a través de un salario digno que permita vivir plenamente, no sólo al trabajador, también a su familia, pero una economía que basa su supuesto éxito en la concentración de esa riqueza encuentra fácil deprimir los salarios al máximo e incrementar los precios lo más que se pueda, así como destruir las políticas sociales por la vía de apropiarse de los recursos destinadas a las mismas vía la privatización de los servicios básicos, como la salud, la educación, la generación de energía, la producción de alimentos, comunicación, transporte y todo lo que se pueda, con el falso argumento de que los gobiernos son ineficientes para manejarlos.
Para rematar, las propuestas que se hacen en países como México, donde a pesar de las múltiples evidencias en contra siguen existiendo neoliberales ortodoxos ocupando importantes puestos públicos, siguen por el camino de hacer más precarias las condiciones de empleo, más difícil el acceso a trabajos “decentes” y a ingresos justos.
Para darnos una idea del tamaño del problema que se enfrenta desde hace rato y que empañan una celebración real del Día del Trabajo, está el dato de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dependiente de las Naciones Unidas que calcula que nada más el año pasado “100 millones de hombres y mujeres han quedado sumidas en la más extrema pobreza”.
Si la pobreza ya es de por sí grave, el daño a la economía de los países más vulnerables o dependientes de las grandes potencias hace peligrar otros aspectos de la vida cotidiana. Por ejemplo, diversos analistas han advertido que la democracia moderna se diseñó para sociedades de “pleno empleo”, es decir, en donde la gran mayoría de la población tenga un trabajo satisfactoriamente remunerado, permanente, con posibilidades de desarrollo y capacidad de consumo, de manera que pudiera estar libre de esas preocupaciones y poder ejercer su capacidad de elección en una democracia; de no ser así, analizar entre diversas opciones políticas sería un lujo que no se puede dar. Otro efecto es el crecimiento desmedido de una “economía informal” que no paga impuestos pero que tampoco garantiza derechos mínimos a quienes se ven obligados a refugiarse en ella, además de que la ilegalidad que suele caracterizarla la hace presa fácil del crimen organizado. Si se es mujer o joven la situación es aún más complicada, en el primer caso sus ingresos son muy inferiores a los de sus pares masculinos y la hace vulnerable a situaciones de acoso y abuso, en el segundo, el desempleo y la frustración resultante de tener que aplazar los planes de vida por tiempo indefinido y seguir dependiendo de los demás es una pesadilla recurrente que se vuelve realidad cada mañana. Ya ni mencionar los casos extremos que se vuelven cada vez más atractivos, dedicarse a actividades que combinan el riesgo, la ilegalidad y la violencia desmedida.
La globalización del modelito económico está impulsando una competencia entre países y regiones, por atraer a las empresas y capitales que han resultado beneficiados hasta ahora, el problema es que es a costa de los cada vez más escasos fondos públicos; así, se les ofrecen condiciones como: una mano de obra dócil, barata y dispuesta a casi todo con tal de conservar un empleo, una infraestructura que no les cuesta, acceso barato e ilimitado a recursos naturales no renovables, exenciones fiscales por muchos años, tránsito libre de sus capitales y ganancias, secreto bancario pase lo que pase, etc.
Todo esto y más está obligando a hacer propuestas globales desde el lado de los trabajadores, se habla de un “empleo de calidad”, la recuperación de los derechos de los trabajadores que se han perdido en el afán de sostener una economía desigual e insostenible, defender las negociaciones colectivas porque su pérdida ha resultado en condiciones de trabajo cada vez más precarias, además: “incrementar las medidas de protección social existentes, incluso extendiendo el nivel y la duración de las prestaciones por desempleo y apoyando a la juventud por medio de medidas estatales determinadas, y garantizar, globalmente, que exista un piso mínimo de protección social para todos (…) Acordar el establecimiento de salarios mínimos por ley o convenios colectivos, en base a un nivel que garantice un “salario que permita condiciones de vida dignas” (…) Intensificar los esfuerzos para eliminar la brecha salarial de género y garantizar que alcanzar la equidad de género y la eliminación de la discriminación contra la mujer en el empleo sea una prioridad en la agenda política nacional e internacional (…) Los Gobiernos faciliten la transición de la escuela al trabajo mediante la garantía de que los trabajadores y trabajadoras jóvenes tengan la oportunidad de acceder a puestos de trabajo en el contexto de una relación laboral estable (…) Se establezcan incentivos para que los/las jóvenes completen la enseñanza superior o profesional y disponer de recursos para incrementar la capacidad de las instituciones de educación profesional y universitaria a aceptar un número cada vez mayor de estudiantes; Se apliquen medidas para reducir el número fracaso y el abandono escolar prematuro de jóvenes, mediante una mejora de las condiciones de aprendizaje y enseñanza, centrándose de manera particular en la necesidades de los/las jóvenes de sectores sociales desfavorecidos y de origen migrante”. Al menos esas son algunas de las propuestas que se les presentarán a los ministros de Empleo y Trabajo del G-20, que agrupa a las economías más grandes del mundo en su próxima reunión del mes de Junio en Toronto, Canadá, por parte de la International Trade Union Confederation.
En el supuesto de que hubiera algo de sensibilidad política y se aceptaran las principales propuestas, tardarían varios años en surtir el efecto esperado, mientras, los trabajadores serán los encargados de cargar con lo peor de las crisis, “en primer lugar porque son los trabajadores quienes soportan todo el costo de la crisis del empleo, en segundo lugar, como contribuyentes que sostienen la carga de la deuda y, en tercer lugar, como ciudadanos que padecen los efectos de los recortes del sector público impuestos por las medidas de austeridad postcrisis”.
En esas condiciones ¿qué se puede celebrar este primero de mayo?

jueves, 29 de abril de 2010

EL LIBRO Y LA LECTURA

En estos días anteriores cayó una conmemoración que es más importante de lo que parece, el Día Internacional del Libro no festeja nada más ese invento como lo material, como ese amasijo de páginas que gracias a otro invento, la imprenta, se convirtió en popular.
Si recordamos nuestras lecciones escolares, sabremos que antes de los griegos, esa civilización que todavía nos maravilla porque recogió buena parte de la sabiduría de la época sin destruirla, inventó un sistema de signos con los que se podía representar todo y que admitía la creación o combinación de los mismos para nombrar lo que se iba conociendo. El alfabeto, que después, en nuestro caso adoptó otro código muy parecido que conocemos como abecedario, nos permitió, como especie humana, apropiarnos de la realidad, entenderla y transformarla.
Ese código escrito y verbal nos permite entender lo material y frecuentemente superarlo, nuestra convivencia sería imposible sin ese lenguaje que se atesora en las páginas de millones de libros que circulan, se leen y se guardan en todos los lugares posibles e imaginables.
Este día del libro se celebró con conferencias, encuentros académicos de alto nivel y de lectores que son los más importantes, de ferias del libro, de rescate de los mismos antes de que se reconvirtieran en papel sin más valor que su precio por kilo, en la sensibilización de que leer no es una actividad más de la que se puede prescindir. A la lectora y escritora Ángela Pradelli le interesa la manera en que se trata a la lectura y al libro dentro de las aulas, se pregunta si en realidad lo que se dice en los discursos oficiales se concreta en la práctica de diario en las escuelas y el provecho que tiene en los estudiantes. Pradelli parte o más bien llega a un hecho contundente: "Los alumnos que leen y escriben poesía en el aula se acercan al secreto más misterioso de la creación".
Pero vamos por partes y hasta donde el tiempo lo permite. En voz de la misma escritora: “Los profesores, en nuestras clases, tenemos que valorar la vacilación de la lengua como algo sagrado, preservarla en lo insondable de la materia que enseñamos. Escribir una oración breve puede ser una operación compleja y dificilísima. Se ponen en juego no sólo la circulación de las palabras, también los silencios, las jergas, la cadencia, el fraseo. El lenguaje corre allí con su energía creadora. La polisemia de la lengua es casi permanente: es imposible hablar sin matices, es imposible desatender a la vitalidad de ciertas frases y tonos. Los acentos de un poema nos revelan un mundo y nos ocultan otros. La intensidad de una prosa que nos afecta puede perturbarnos (…)
Los alumnos que leen y escriben poesía en el aula se acercan al secreto más misterioso de la creación. Cuando los estudiantes elaboran argumentaciones y construyen relatos hablan también, siempre, de su propia identidad. Vivimos en un mundo que se desborda de señales, que está repleto de mensajes. Cada gesto, cada color, las posturas, incluso los silencios tienen algo para decirnos.” Y sin embargo, un sistema educativo malo como el mexicano, no admite esas consideraciones, los profesores consideramos el uso del habla dentro del aula como desorden, como una falta a la disciplina, como un reto a la autoridad del docente quien es el único que puede hablar. Hace poquitos años escuché a un director de un plantel del Colegio de Bachilleres de nuestro estado decir que a él le gustaba que la escuela estuviera en silencio, que pareciera que no había nadie, que no había clases, él creía que el uso del lenguaje en el aula era simple ruido que había que acallar.
Conozco también el caso de una profesora que para ahorrarse trabajo prefiere reprobar a sus alumnos en lugar de motivarlos para que desentrañen esos misterios que los rodean y que también existen en su riquísima vida interior, que tiene índices de reprobación, en la materia de Literatura, del 50 al 80 por ciento, ni qué decir que esos alumnos terminan por aborrecer la lectura y la literatura en general, ni esperar que aprendan algún día a escribir correctamente. Sus directivos lo saben y no hacen nada por cambiar la situación, prefieren evitarse una bronca a cambio de que generaciones completas de muchachos terminen deformados y sin la posibilidad de encontrarle el gusto a algo que nos sirve, como ninguna otra cosa, para ser mejores seres humanos.
Vamos otra vez con Pradelli: “La riqueza de una clase puede ser ilimitada si valoramos los espacios de los diálogos "interlinguales". La capacidad del lenguaje es tremenda. Por la lengua construimos una mirada personal sobre el universo, nuestra propia humanidad depende de nuestras palabras”. Un poeta, el nicaragüense Ernesto Cardenal nos recuerda que: “En el aula, cuando el lenguaje circula con vida entre alumnos y profesores -en las bocas, los cuadernos, las pantallas- se construye, sobre todo, una visión del mundo.”
Necesitamos entonces, que nuestro niños y jóvenes sean los protagonistas del aprendizaje dentro y fuera de las aulas, debemos de facilitarles los espacios para que se comuniquen, que hablen, que opinen, que escriban, que compartan con los demás ese mundo que están construyendo, entender que el diálogo no es desorden, que si hay alguna reacción a lo que se ve en el aula puede ser la sorpresa que encuentran en conocer y comprender algo que desconocían, su capacidad de asombro, a pesar del maltrato escolar, todavía existe y puede desarrollarse, sólo así su mundo y el nuestro tendrán sentido. De eso se trata el libro y la lectura.

viernes, 23 de abril de 2010

LA ÚLTIMA TRINCHERA

Caminito de la escuela fue la canción adecuada para la semana que recién termina, el genial compositor mexicano Francisco Gabilondo Soler anticipó la alegría que sería el regreso a clases en un país con una sociedad que apreciara el trabajo en las aulas. Esa alegría, esa seguridad de que lo aprendido tiene que servir para tener una vida mejor se ha estado perdiendo con los años, es más, desde fines del siglo 20 y principios de este 21 la utilidad de la dedicación escolar se está poniendo en duda y es que tenemos uno de los sistemas educativos más malos del mundo. Qué esperanzas que el trabajo docente tenga la influencia de transformar la realidad nacional como lo hacía allá por los años 50 y 60, ese acceso a la alfabetización, esa capacidad para descifrar lo que decían los libros y de transformar la vida, la propia y la de los demás, se ha perdido gracias a unos gobernantes y un sindicato que sólo ven por su conveniencia temporal y perdieron los objetivos y proyectos nacionales.
Mientras, la cifras son impresionantes, tan solo en nuestro estado regresaron a clases 440 mil estudiantes en el nivel básico y 17 mil trabajadores entre docentes y administrativos, en la UAQ 27 mil estudiantes y 3 mil trabajadores académicos y administrativos, en el curso de la semana se fueron incorporando los 27 mil estudiantes de educación media superior del sistema COBAQ. Y falta contar los de escuelas privadas de todos los niveles.
Antes de salir a este periodo vacacional los alumnos de las preparatorias de todo el país hicieron su evaluación llamada ENLACE, que significa Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares, fueron 12 mil 231 las escuelas participantes con una cobertura del 99.5 por ciento de los centros escolares, aunque no se indica el número de aplicantes porque ese es un truco que algunas escuelas practican, sus estudiantes de mejor desempeño son citados para resolver la evaluación y a los que tienen un bajo desempeño les dan el día libre, todo para salir bien evaluados aunque estén haciendo trampa.
A partir de esta semana los escolapios de primaria y secundaria estarán entrenando para saber cómo resolver esa evaluación, que como todo hemos distorsionado a extremos inadmisibles, ahora no importan sus resultados como un insumo importante para cambiar lo que haga falta y conservar lo que está funcionando, todo porque esos gobernantes y ese sindicato decidieron repartir más de 900 millones de pesos entre los maestros de los grupos que salgan mejor puntuados y entre las escuelas donde estén esos grupos y alumnos. Ya no vamos a saber qué tanto saben, sino que tan bien fueron preparados únicamente para resolver una prueba que puede tener o no algo de sincronía con los conocimientos, habilidades y actitudes que se requieren en la vida real, fuera de la escuela, que es de lo que se trata.
No nos podemos quejar de que no se producen datos suficientes para diagnosticar y planear cada curso escolar, porque además de ENLACE existen, desde hace años, otros instrumentos de evaluación que no se toman con la seriedad y atención suficiente como PISA, de la que se encarga la OCDE y la propia EXCALE ligada a la SEP.
El tener funcionarios educativos que no conocen el sector y les importa un pepino la trascendencia en el desarrollo de cada mexicano, de sus familias, de sus comunidades y del país entero, ha hecho que las planeaciones estén basadas en puras ocurrencias de personas que no tienen la menor capacidad para encargarse de el diseño, la programación y aplicación de esos planes y programas educativos. Nuestro sistema escolar está lleno de profesionistas que saben algo sobre las materias con que se titularon en las universidades pero que ignoran lo más elemental del proceso de enseñanza aprendizaje, o aprendizaje enseñanza, en el orden que lo quieran poner; y esos mismos son los que desde su ignorancia no reconocida quieren planear y establecer lo que debe ocurrir dentro del aula, el resultado es obvio, los docentes no saben enseñar y los estudiantes no saben aprender, pero allí los tenemos, haciendo lo que no saben porque llegaron a sus puestos por favores, por facturas políticas, porque lograron colarse a buenos puestos con mucho mejores salarios aunque no sepan hacer lo que se supone que deben hacer.
Y entonces la alegría del regreso a clases se opaca y se convierte en un calvario para miles de niños y jóvenes que sólo encuentran en la escuela un lugar dónde convivir, aunque no aprendan gran cosa sobre las materias académicas.
Lo peor del caso es que se está viendo a la escuela como la única institución que puede volver a tejer el desgarrado tejido social, a los docentes se les exige que no solo garanticen la adquisición de conocimientos y competencias, sino que también tomen el papel que no cumplen las familias desintegradas, los padres ausentes o mal preparados para ejercer su paternidad, las distorsiones provocadas por la publicidad y la superficialidad de los medios de comunicación. Si el ingreso familiar no alcanza hay que implementar clases de economía básica en las escuelas; si la alimentación es poco nutritiva y muy “engordadora” que la escuela se encargue de promover lo nutritivo, de vetar la “chatarra”, de poner a hacer ejercicio a los gorditos actuales y potenciales; si los niños y jóvenes consumen cigarrillos, bebidas alcohólicas, portan objetos para agredirse, hay que esculcarles las mochilas; si discriminan, si son objeto de violencia intrafamiliar, si carecen de modelos sanos de comportamiento, si están deprimidos, desmotivados o tienen alguna adicción, si no saben diferenciar y expresar sus sentimientos de manera sana y responsable pues que la escuela lo arregle, en lugar de que las otras instituciones y personas que influyen en su comportamiento le entren al quite, todo hay que dejárselo a la escuela y a los profesores.
Pero como vimos antes, toda la carga se deja a una institución que está también en una grave crisis de la que nadie se quiere hacer responsable, así ni como esperar buenos resultados. Sería conveniente que se dejara en manos de conocedores y estudiosos, de esos que saben procesar los datos, hacer diagnósticos, que conocen del trabajo dentro del aula, que son sensibles a las necesidades sociales y de los alumnos, la dirección de los sistemas educativos, de cada escuela. De otra manera seguiremos cerrando el círculo vicioso que nos asfixia. Por lo visto, en un país con una terrible desigualdad social como el nuestro, con altos niveles de violencia, corrupción e impunidad, la escuela es la última trinchera y la estamos destruyendo.

domingo, 11 de abril de 2010

VÍCTIMAS SIN JUSTICIA

A pesar de las crisis o quizás gracias a ellas, el periodo vacacional anterior lució las playas y ciudades turísticas abarrotadas, como que nos urge aprisionar y exprimir el presente porque el futuro es mejor no verlo. Con todo, sí hubo temas noticiosos en un contexto poco propicio para producirlas. Allí está, como muestra la entrevista entre el periodista Julio Scherer García y el Mayo Zambada, lo que se puede resaltar de lo poco que dijo el poderoso operador de la delincuencia organizada y que coincide con lo que muchos percibimos desde hace tiempo, es que esta guerra está perdida porque tenemos buen rato consintiendo la corrupción cotidiana, la impunidad, las apariencias en lugar de la sustancia, los favores en lugar de los méritos, el hacer como que hacemos sin hacer en realidad nada. Mientras el narcotráfico sea negocio para las élites empresariales, políticas y religiosas, para los jóvenes que no ven un futuro seguro con base en el esfuerzo, esto está perdido.
Y no podemos refugiarnos en la sorpresa, un antecedente inmediato pero que se pierde en la desmemoria, es aquel, cuando los hermanos Carrillo Fuentes encontraron refugio en la sede apostólica de Gerónimo Prigione y desde allí negociaron con el cuestionado señor Carlos Salinas, que cobraba como presidente de la república, desde entonces y desde antes la delincuencia y la corrupción deciden todo lo importante. Y es que es igual de corrupto que un narco el empresario que goza de información oficial privilegiada y juega con la especulación cambiaria para enriquecerse a costa de los demás, el que concentra los favores político en turno y de varios turnos para fortalecer sus prácticas monopólicas, ya sea en telefonía, en líneas aéreas, en la distribución de combustibles, en la concentración de medios de comunicación, en la producción y distribución de pan o tortilla, o el político que cierra los ojos y abre la cartera para recibir financiamiento de actividades ilícitas y queda debiendo y pagando favores, o el jerarca de cualquier iglesia que recibe dinero producto de actividades ilegales, aunque esté sucio de sangre, con el pretexto de que se blanquea y santifica cuando pasa por sus alcancías y sus cuentas bancarias, en fin, las corrupciones son muchas y diarias, y todos hemos caído en la trampa.
Por eso es importante lo que reseña Julio Scherer y su revista Proceso, que además de la entrevista con el capo también dibuja las relaciones con políticos que quieren ser gobernadores y con empresarios que los apoyan. El mismo día el diario Reforma nos muestra, con los trazos de los asistentes, esa fiestecita naca con prostitutas, con fajos de dólares que se convierten en confeti verde y grupos musicales populares que les cantan y reflejan la admiración de amplias capas de la población por el enriquecimiento fácil y sin medida, aunque no dure mucho, aunque se fastidie a los prójimos que son los próximos, aunque el país se vaya al carajo.
Otra muestra de corrupción e impunidad internacional ha quedado al descubierto, pero las justas críticas y el descrédito correspondiente se disfrazan de “cristianofobia”, nada más alejado, se habla mal de una jerarquía opaca, vertical y autoritaria, no de otra cosa, no de las creencias populares que son respetables y siguen siendo eso y no pretexto para delinquir. No nos vayamos con la finta y defendamos lo indefendible.
Los que sí se fueron con la finta y las críticas cayeron de todos lados son los medios de comunicación, pero es que el caso de la niña asesinada y cuyo cuerpo fue sembrado en una lujosa residencia de Huixquilucan muestra, como pocos, la incompetencia de nuestras policías y disque procuradurías. La atención de los medios sirvió para eso, para evidenciar a quienes se supone que tienen todos los recursos y hasta el respaldo de las leyes para cuidar el orden social y para castigar a quienes delinquen. Vale la pena recordar que nuestra Constitución dice, en su Artículo 17: “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho” que para hacer justicia existen una serie de instituciones y mecanismos aplicables para todos, que: “El Ministerio Público deberá garantizar la protección de víctimas, ofendidos, testigos y en general todas los sujetos que intervengan en el proceso. Los jueces deberán vigilar el buen cumplimiento de esta obligación”, recordar que en el Artículo 21 se dice: “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función”. Que existe un Artículo 22 que establece: “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales. Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione y al bien jurídico afectado”. Que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua la primera acepción de “infamia” es: “descrédito, deshonra” y que la pésima actuación del ministerio público y de la procuraduría mexiquense han permitido que los medios de comunicación y la opinión pública potencializada por internet y las múltiples redes sociales, se hayan cebado metiéndose en la vida privada de las personas sin cuidar y hacerle justicia a la principal víctima del caso. El mismo diccionario dice que “inusitado, inusitada” es un adjetivo que indica a lo “no usado, desacostumbrado” y así es la condena social que evade los controles institucionales, que se han mostrado ineficaces para establecer una verdad jurídica creíble y apoyada en hechos y pruebas incuestionables.
Finalmente, a manera de homenaje, traer a la memoria que hace 13 años desapareció físicamente uno de los personajes importantes y valiosos de este país, tan urgido de ejemplos reales, el 5 de abril de 1997 muere el Ing. Heberto Castillo Martínez, dirigente de maestros universitarios en 1968, creador de un partido político que se resistió a caer en corrupciones, inventor y científico. Que por su esfuerzo y de miles de mexicanos logró llegar al Senado de la República a servir a los demás y no a servirse de los otros.

viernes, 26 de marzo de 2010

MÁS INTELIGENCIA Y MENOS BRUTALIDAD

La injusticia se pone de moda, lo decimos porque no hay medio de comunicación local que no se ocupe del lamentable caso de las indígenas otomíes encarceladas 4 años por un proceso que hasta la Comisión Nacional de Derechos Humanos reconoce que fue prefabricado, que hubo dolo, que resultó armado para castigar a alguien por un error, un exceso, una ilegalidad manifiesta por parte de la policía federal preventiva. Después de 4 años todos se trepan a la demanda de excarcelación, pero nadie se quiere meter a la bronca de proponer y aplicar sanciones a los policías que detonaron el problema, los que falsearon sus testimonios, los abogados y el ministerio público que fueron parte del agravio, al juez que sin tener pruebas ciertas de culpabilidad emitió una sentencia que todos reconocen es injusta. Esos policías, sus jefes, los funcionarios de la PGR, el juez siguen en sus funciones haciendo lo que saben hacer, metiendo personas inocentes a la cárcel mostrando la corrupción y la discriminación que permea las instituciones.
Si la ley no se negocia, si el proceso estuvo “viciado de origen”, entonces ¿porqué no se aplica y se castiga con todo rigor a los responsables de esta injusticia? Mientras haya impunidad el caso de Teresa y Alberta, como antes el de su compañera Jacinta que saliera apenas hace algunos meses, o la mujer cuyo delito fuera darle de comer a los migrantes que pululan a lo largo de la vía del tren que supuestamente los llevará al “sueño americano”, quedarán como meramente anecdóticos, apenas para que algunos se alcancen a lucir.
Nos resistimos a creerlo, seguimos creyendo que la realidad se puede amoldar y no rebasar nuestros miedos. Cuando las víctimas eran cualquier hijo de vecino muchos no hicieron caso, cuando eran mujeres jóvenes, obreras de maquiladoras, a veces madres solteras, que aparecieron muertas en terrenos baldíos propiedad de las buenas conciencias chihuahuenses, se habló de algún loco; varios aparentemente fueron encontrados culpables y encerrados en esas cárceles que renunciaron, desde hace mucho, a la rehabilitación y readaptación social. Y los crímenes siguieron. Desde entonces las denuncias apuntaban hacia grupos de la delincuencia organizada que eran tolerados mientras sus víctimas no fueran de las familias importantes. A las élites políticas, económicas y religiosas no les importó el crecimiento de los delitos y la impunidad mientras no les afectara.
Pero ahora las cosas están cambiando y se salieron de control. El asesinato de ciudadanos americanos vinculados al consulado en Ciudad Juárez fue una provocación, pero lo peor vino después: la demostración descarada de que se miente cuando víctimas inocentes quedan en medio del fuego cruzado entre delincuentes y las fuerzas armadas, en automático, todos se convierten en merecedores no de su mala suerte, sino del accionar irresponsable de los encargados de cuidar el orden y la vida de las personas, que convierten en blanco todo lo que se les atraviese, sin importar el lugar, la hora, sin la menor duda de que hay que tirar a matar. El tiroteo que se alargó por varias calles de la ciudad de Monterrey hasta llegar a las puertas de uno de sus principales centros educativos, el ITESM campus Monterrey, donde la actividad académica nunca duerme y por tanto sus instalaciones están abiertas y funcionando a toda hora, tuvo entre sus consecuencias la muerte, más bien el asesinato de 2 de sus alumnos de posgrado. Inmediatamente, sin la menor duda, reflejando que se declara en automático porque hay línea para hacerlo así, los boletines oficiales les acreditaron la categoría de sicarios, o sea, que merecían morir y que fueron muertos por las disque fuerzas del orden, tuvo que haber la protesta y exigencia de la madre de uno de ellos, Ingeniero en Mecatrónica por el Instituto Tecnológico de Saltillo, para que la rectoría del Tecnológico de Monterrey emitiera un comunicado desmintiendo la información oficial y reconociendo que eran alumnos de excelencia de esa institución.
No podemos seguir tolerando que haya enfrentamientos en lugares públicos, que con el pretexto de que “estamos en guerra” cualquiera se convierta en blanco de las fuerzas armadas, sean las policías, la marina o el ejército, no podemos seguir tolerando que haya víctimas inocentes, se supone que todos los medios con que cuenta el Estado, bien usados, deben evitar que la ciudadanía resulte afectada, pero no, disparan donde quieren y contra quien les da la gana. Parece que el terror quiere imponerse para que aceptemos la pérdida de libertades, que aceptemos los toques de queda, los retenes que detienen todo menos delincuentes, los tiroteos, la invasión ilegal de domicilios, los levantones por simple capricho, por meros rumores mal intencionados, por ajustes de cuentas particulares. No es cierto que “todo se vale”, ese es el mensaje detrás de los detenidos, de los “presuntos responsables” de algún delito que aparecen muertos después de estar en poder de alguna autoridad, lo dicen analistas como Denise Maerker: “Así por casualidad, y por primera vez, los periodistas tenemos evidencia de que una persona detenida por las autoridad es después encontrada muerta y abandonada en el más puro estilo del crimen organizado. Denuncias en este sentido habíamos recibido antes, pero eran imposibles de verificar. El caso del hombre de la camiseta café, cuyo nombre ayer se supo es José Humberto Márquez, no prueba la veracidad de esos casos, ni es por sí misma una prueba de que se trate de una práctica tolerada o promovida dentro de ciertas corporaciones, pero despierta dudas legítimas… Pedir cuentas de estas muertes no es estar del lado de los narcotraficantes, como algunos afirman buscando así acallar las quejas y denuncias. Efectivamente son ellos los enemigos de la sociedad, pero el Estado pelea en nuestro nombre y lo debe hacer dentro de la legalidad y de forma transparente. Por el bien de todos”. Por el bien de todos coincide, desde otra perspectiva el filósofo y catedrático Fernando Savater: “Un país es tanto más seguro, cuantos más ciudadanos tienen interés en cumplir la ley, es decir, hay que crear una complicidad entre los ciudadanos para que les interese cumplir la ley… en México el problema central es la corrupción, porque es lo que impide que el resto de los problemas se resuelvan… El cumplimiento de la ley es el código genético de las democracias… el ciudadano gana si todos cumplen la ley”.
Lo anterior contrasta con la posición calderonista que pierde de vista el bosque por mirar los árboles: "Los mexicanos no nos vamos a dejar dominar por una bola de maleantes que son una ridícula minoría montada sobre el miedo, la corrupción, con la cobardía de muchos durante mucho tiempo… Aquí se combate porque estamos decididos, precisamente a limpiar México. Que va a costar, sí, y lo dije desde el 1 de diciembre de 2006: Va a costar dinero, tiempo, porque esto no puede hacerse en una administración y va a costar por desgracia vidas humanas, pero lo tenemos que hacer… Quiero una nueva infraestructura legal; un nueva infraestructura de instituciones de seguridad pública, policías más confiables y métodos de investigación, sobre todo una recuperación plena de la autoridad del Estado en cada punto del territorio nacional. Eso es lo que quiero". Eso es lo que quiere, no lo que el país necesita, no le declara la guerra a la corrupción ni a la impunidad, no le interesa la causa, prefiere atacar los síntomas aunque eso signifique mexicanos muertos, mientras que lo otro, la pelea contra la corrupción, implicaría funcionarios, jueces, empresarios, banqueros y poderosos encarcelados, allí no se quiere meter.
Hay que recuperar esa tradición liberal que supuestamente se conmemoró con el natalicio de Benito Juárez. Que no se deje de pelear contra el crimen organizado, pero que se cambie de estrategia por una o varias que sí les hagan mella, no que terminen fortaleciéndolos y dejando mal paradas a las supuestas fuerzas del orden. Más inteligencia y menos brutalidad.

sábado, 20 de marzo de 2010

LOS TIRANOS Y LA LIBERTAD

Los tiranos y los déspotas, [dice Kant], prometen felicidad a la gente sólo si permanecen en un estado de subordinación. El despotismo es paternalista, proporciona, como mínimo a sus sujetos, las necesidades elementales de la vida. Vivir bajo la capa protectora del padrinazgo, es cómodo mientras que el camino de la libertad es difícil. […] En el momento en que empezamos a preguntarnos si los tiranos pueden cumplir sus promesas, si es o no razonable sacrificar las libertades a cambio de la satisfacción de ciertas necesidades urgentes, si tenemos que posponer o no nuestras ansias de libertad hasta que tengamos cubiertas ciertas necesidades, voluntaria o involuntariamente estamos preparando el camino para que la tiranía nos someta. Felicidad y Libertad en la filosofía política de Kant. Ágnes Heller.

Citar un ensayo como el anterior no es usual, se parte de la creencia de que el lector promedio evitará meterse en temas “espesos”. Pero no hay nada más espeso que nuestra realidad mexicana y como muestras allí están los botones que aparecen cotidianamente en los medios de comunicación.
Por ejemplo: la guerra contra el crimen organizado se está perdiendo en todos los frentes abiertos, se equivocó la estrategia y la única que ha mostrado efectividad no se quiere implementar. Hasta nuestro convenenciero vecino del norte tuvo que reconocer, después de la muerte de su personal ligado al consulado en Ciudad Juárez, que la presencia del ejército en las calles de esa ciudad había sido un error. Afortunadamente no ha habido voces que expresen, abiertamente, la posibilidad de de suspender las garantías individuales con el pretexto de implantar el orden, aunque en los hechos la violación de tales garantías se está volviendo común. Por eso son importantes los ciudadanos, principalmente mujeres, que habiendo “perdido” algún familiar en manos de cualquiera de los bandos que se enfrentan no sólo en los lugares públicos sino también dentro de los hogares, centros de trabajo, escuelas y demás; se siguen manifestando por el respeto a un estado de derecho vulnerado pero que sigue vigente.
En un texto anterior escribimos que la única manera de distinguir a los buenos de los malos en este tipo de “guerra”, es que los buenos respetan los derechos humanos y se conducen dentro del marco legal, los malos no. Por tanto, para saber si esa guerra se está ganando es necesario que la legalidad se extienda e impida las actividades que se salen de ella. Quizás esa visión sea simplista, pero es lo básico para ubicarnos en medio de tanto desastre y desesperación.
Hace 122 años el Congreso del Estado de Chihuahua decidió cambiarle el nombre a la Villa Paso del Norte por el de Ciudad Juárez en homenaje al Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García, ya que allí se refugió a la instauración del Imperio de Maximiliano apoyado por los conservadores. No puede haber nada más paradójico que sea en esa ciudad donde se vulnere con tal gravedad ese valor de libertad tan defendido por los liberales.
Comencé con Kant y terminé con Juárez, ahora hay que buscar la forma de relacionarlos, no en lo personal porque les separan más de 100 años de distancia, pero quizás, sí en las ideas. Ágnes Heller escribe que Kant “descubrió el inmenso poder político de ideas orientadas hacia el futuro en la vida moderna y la centralidad de la idea de libertad entre ellas. Quiere asegurar también el uso «legal» de este impresionante poder de la imaginación colectiva”. La historia “oficial” nos ha enseñado la terquedad de un Juárez que cargaba con una presidencia, más simbólica y legal que real, en su carruaje, pero no se nos dijo que mucha de esa persistencia pudiera tener como origen esa imaginación colectiva que se detonara en las Leyes de Reforma, un paréntesis histórico significativo en un país ansioso de superar los agravios de una clase política y religiosa que sólo ve por sus intereses, a costa de lo que sea.
Regresemos a la interpretación que hace la filósofa húngara de su colega alemán: “Los tres principios de libertad en que se apoya toda república y para siempre son los siguientes: la libertad de todos los hombres como miembros de la sociedad, la igualdad de las personas como sujetos, y la independencia de cada miembro de la comunidad como ciudadano. […] Los tres principios son fundacionales. No contienen una constitución sino que todas las constituciones de cualquier república deben fundarse en ellos independientemente de sus diferencias”. En este contexto, el que la Ciudad de México reconozca la legalidad de los derechos de las personas, respetando su libertad de elegir cómo relacionarse, independientemente de su sexo o preferencia, es una bocanada de aire puro en un ambiente contaminado por prejuicios disfrazados de buenas intenciones.
Abusando de las citas podemos terminar con esta que no tiene desperdicio: “nadie debe hacer (o estar en posición de hacer) feliz a otra persona en contra de su voluntad” por la simple razón de que la felicidad no se puede imponer, tiene que ser una elección en ejercicio de la libertad.

lunes, 8 de marzo de 2010

DÍA DE LA MUJER Y PACTOS VERGONZOSOS

Hoy es 8 de Marzo, desde 1975 se celebra en esta fecha el Día Internacional de la Mujer, una lucha de muchos años se reconocía, desde las sufragistas de principios del siglo 20 hasta las feministas de fines del mismo siglo la recuperación y el reconocimiento de las mujeres y de su actividad social, laboral, científica, artística y familiar ha sido una pelea constante. Y es que hemos aprendido que el camino avanzado hay que seguirlo caminando, porque si no se tuerce y terminamos muy atrás de donde comenzamos. Cada generación tiene que mantener y consolidar lo ya logrado, pero para eso falta conservar la memoria y respetar lo que hicieron quienes empujaron, con muchos sacrificios, el reconocimiento de derechos constantemente negados.
Las mexicanas contribuyeron en serio con esas luchas a favor de los derechos de las mujeres, un año después de instituido internacionalmente su día, en 1976, salió el primer número de la revista fem, que sería una buena muestra de esas luchas que aparecían aisladas y desarticuladas pero que tenían el mismo trasfondo: recuperar ese papel que a lo largo de la historia han tenido y que se les ha negado su reconocimiento, ni modo, las sociedades machistas tienen que fastidiar a alguien para poderse imponer.
Cómo no recordar a Alaíde Foppa, quien fuera asesinada por la dictadura guatemalteca, a su otra cofundadora Margarita García Flores, a Marta Lamas, Ángeles Mastreta, Berta Hiriart y tantas que escribieran en sus páginas y le dieran visibilidad a la actividad femenina, a las injusticias, a los problemas de violencia, al desprecio cotidiano y al no dejarse, a la recuperación de esos espacios, a desvelar la dignidad que parecía escondida. 29 años duró el proyecto editorial de la revista fem, después, por breve tiempo, intentó subsistir en formato electrónico pero ya no fue posible, faltó el relevo y empuje generacional, se creyó que lo ganado ya no se perdería, que no habría vuelta atrás.
Las conmemoraciones comenzaron de muchas maneras, desde lo comercial y de entretenimiento hasta lo político, desde las ferias callejeras hasta las manifestaciones del grupo Eureka exigiendo la aparición de las desaparecidas en esa guerra sucia que todavía nos avergüenza y de sus hijos, que desaparecieron junto con ellas. Desde los festejos oficiales que buscan más congraciarse y recuperar votos para los candidatos guapos pero con cerebro de chorlito, hasta la fundación de grupos como “Las Insurgentes”, mujeres políticas que no encuentran un espacio donde puedan desarrollar propuestas de género y desligarse de las prácticas políticas a lo macho.
En este tema, del que se puede todavía hablar y escribir mucho, me quedo con una conclusión, las generaciones actuales, de hombres y mujeres que piensan que la igualdad de derechos debe ser reconocida, tienen que dar sus propias peleas, tienen que recuperar esas luchas porque la igualdad es algo que se practica, no solo que se festeja un día al año para caer después, en feminicidios como los de Ciudad Juárez y otras muchas ciudades y hogares que han sido poco documentados pero que existen y se están extendiendo.
Necesito cambiar de tema, no nos hemos dado cuenta porque la polvareda levantada por los políticos para ocultar sus vergüenzas ha resultado efectiva, pero poco a poco está quedando al descubierto que ese pacto entre el PRI y el PAN donde se reparten gubernaturas para el partido tricolor a cambio de nuestro dinero recolectado con impuestos para el PAN, de ese que nos ganamos con tanto esfuerzo, estrés y frustraciones, puede ser un punto de ruptura tan importante como algunas fechas emblemáticas, como el 68, como julio del 88, de ese tamaño puede ser la reacción en el corto y largo plazo. Los máximos dirigentes de esos dos partidos más el secretario de gobernación que no tenía nada que hacer allí en sentido ético y de dignidad política, que ya vimos que no tienen ni él ni si jefe; pactaron los resultados de unas elecciones que todavía no se efectúan, haciendo prácticamente nulo el derecho a elegir a los gobernantes, clave en una democracia, tanto que sin él, sin ese derecho real a elegir entre diferentes candidatos con posibilidades de ganar, no se puede hablar de un régimen democrático y todas las decisiones tomadas con ese pretexto pueden cuestionarse seriamente.
Por lo menos las elecciones de estados como los de México y Oaxaca son procesos falsos porque los ciudadanos no tendrán opciones reales para votar, será un candidato oficial y algunos paleros que sólo van a legitimar lo que Beatriz Paredes y el señor Nava ya habían acordado y firmado, con la mirada vigilante del personaje que debería evitar, a toda costa, que ese tipo de cosas sucedan, que todo se tenga que hacer de acuerdo con las reglas de la democracia y se comportó como cuentachiles, el secretario de gobernación del régimen calderonista. Por eso los intentos vanos de dejar al presidente de la república fuera de esta cochinada, ¿con qué cara se planta frente a los presidentes de otros países sabiendo que tranza con los resultados electorales a cambio de incrementos en los impuestos, de más pobreza, de más violencia, de más ilegalidad y corrupción?
El problema es que ahora la tranza se puso por escrito, se firmó y hasta hubo testigo no de honor, sino de la desvergüenza y la absoluta falta de ética.