sábado, 25 de julio de 2015

VUELTA A LA DERECHA EN REVOLUCIÓN

El sistema educativo nacional siempre ha sido utilizado para intentar legitimar una forma de gobernar, para imponer unos intereses por encima de otros, para construir una “historia oficial” que le dé algo de congruencia a lo que pasa con lo que ya pasó. Durante décadas se trató de presentar a un partido político como el representante único de una Revolución (así, con mayúsculas) que costó miles de vidas y que se hizo en nombre de la democracia y la justicia social. El corporativismo sindical fue sólo uno de los efectos de esa manera de educar y de gobernar. Las grandes conquistas educativas tuvieron ese efecto en la mira, los libros de texto gratuito servirían para poner al alcance de miles de niños esa mirada oficialista sobre nuestra historia, sin regatearles la influencia cientificista que se oponía al pensamiento mágico-religioso que permanentemente pone trabas al desarrollo del conocimiento racionalista. Por eso la oposición interesada a esos libros de sectores ultraderechistas encubiertos en argumentos religiosos. Cuando al partido de la Revolución hecha institución le interesaron los maestros de educación básica como correa de transmisión de sus intereses, hizo todo lo que podía, hasta caer en la ilegalidad y falta de ética, para fortalecerlos y otorgarles dádivas muy por encima de las condiciones salariales normales, el pretexto tenía, y sigue teniendo, sustento: las condiciones de trabajo de miles de maestros no eran las propicias para educar. Largas distancias a recorrer sin tener una infraestructura de caminos o servicios de transporte, escuelas en condiciones paupérrimas, comunidades sumergidas en la pobreza generacional, cacicazgos arraigados y violentos, prácticas sociales que fomentan la discriminación sexual, racial, económica y todas las demás. Echarles la culpa a los dirigentes de la CNTE sin mirar al otro lado es bien fácil. Si el SNTE y la CNTE son lo que son se debe a que cuidaron, en su momento, los privilegios de una clase política, empresarial y religiosa que los utilizó sin recato alguno. Pero hubo un quiebre que algunos ubican temporalmente durante el ascenso de los tecnócratas al gobierno federal, en el sexenio de Miguel de la Madrid y con Carlos Salinas de Gortari como representante del mismo, el de las grandes y corruptas privatizaciones que produjeron a los multimillonarios que ahora se empeñan en imponer su visión de país. Así, un sistema educativo al servicio de un discurso revolucionario, tiene que ser sustituido por otro que reniegue de los cambios sociales que tengan como eje el servicio y beneficio de las mayorías. Las dádivas y privilegios anteriores ahora se utilizan contra los anteriores guardianes de la justicia social, ya no son imprescindibles, es más, se constituyen en el principal estorbo para legitimar las corrupciones y ambiciones de esos “poderes fácticos” que se fortalecen frente a un Estado que reniega de sus responsabilidades. Y entonces todo cambia. «Los sistemas meritocráticos como Carrera Magisterial y el reciente Servicio Profesional Docente, pese a que centran su atención en los profesores y profesoras como eje nodal para alcanzar la “calidad” educativa, no contemplan una auténtica profesionalización magisterial, porque tienen relación con mecanismos de productividad laboral-empresarial y ninguna formación didáctica, ética, pedagógica y epistemológica del magisterio […] Una vez que la visión economicista de organizaciones ajenas a la educación prevalece por encima de los proyectos pedagógicos, las instituciones responsables de la formación y actualización del magisterio han mutado de la formación pedagógica a la capacitación técnica e instrumental para la aplicación de las reformas curriculares, administrativas y laborales en el sector educativo. Ya no se están formando educadores, sino técnicos, carentes de sensibilidad frente a los problemas sociales y las necesidades humanas, sin compromiso político en la construcción de nuevas y mejores realidades […] Esta es la realidad que queremos cambiar, y se sustenta en una posición ética y política ante la degradación de la figura y el papel histórico de las maestras y maestros mexicanos, quienes han sido de importancia toral en el desarrollo nacional, y que hoy en día se ven amenazados por la lógica mercantilista de los empresarios y su proyecto de ocupación transnacional. “Educación Alternativa como propuesta contrahegemónica ante la reforma educativa del Estado” 11 de marzo del 2015, cntesección 9. Caemos entonces en una “evaluación docente” que no busca identificar las necesidades de actualización y capacitación del magisterio, sino en encontrar quiénes no están aplicando los preceptos de una política educativa (y deshacerse de ellos o domesticarlos lo más pronto posible) diseñada desde los organismos empresariales, por eso el papel protagónico de “Mexicanos Primero”, del Instituto Mexicano por la Competitividad y otros muchos con nombre rimbombantes y que con el pretexto de cuidar los derechos a la educación de los niños y jóvenes buscan construir otra “historia oficial”, que normalice las desigualdades sociales, el despojo del salario remunerativo, de una salud digna, de una jubilación decente y acorde con los servicios prestados, de una educación liberadora y acorde a una Nación incluyente y tolerante; además de volver legítima y hasta deseable la excesiva concentración de la riqueza y la destrucción de lo que sea a cambio de un progreso ilusorio. Otra cosa queda clara, el gobierno federal y sus partidos aliados en un cupular y excluyente “pacto por México”, han optado por la represión ante las fallas continuas de gobernantes y empresarios ineficaces, incultos e inflados por los medios masivos de comunicación, propiedad de ellos mismos. Comienza la escalada de violencia ante el fracaso de sus otras “reformas” y el hartazgo e impaciencia de una ciudadanía que, a veces, no acierta a armar el rompecabezas completo.

sábado, 11 de julio de 2015

PERDIENDO TERRENO

Palmo a palmo se empieza a ceder terreno, que por beneficiar a los parientes, a los amigos, que por quedar bien con los otros, por pagar facturas políticas, por simple presunción y soberbia. Se les dan puestos de responsabilidad a quienes no saben, a los que no trabajan, a los que entran a abusar de los demás para hacerse la vida fácil. Se respetan indebidamente cotos de poder, que por no buscarse broncas, por controlar a los agremiados, por flojera. Un sábado reciente en un tianguis cualquiera, supongamos el de Hércules, un flamazo proveniente de un puesto de comida desata la alerta, sin víctimas afortunadamente. Para que eso suceda (el flamazo) tiene que existir una cadena de negligencias, primero de la encargada del puesto que no hace la instalación con el cuidado necesario o utiliza mangueras para gas inadecuadas. Segundo, del líder tianguista que no supervisa a sus agremiados pero que sí les cobra cuotas, 8 pesos diarios a los credencializados, 20 a los “libres”. Aclarando que el susodicho líder controla 5 tianguis en diferentes lugares de la ciudad, habría que sacar las cuentas de cuánto se embolsa por ejercer una supuesta autoridad en vía pública que no debería de tener, y sin asumir responsabilidad alguna. Tercero, de los integrantes de Protección Civil Municipal, mal capacitados, sin instrucción técnica y que no supervisan las instalaciones eléctricas, de gas y demás que se hacen en la vía pública, que actúan inoportunamente, ya que pasó algo que no debería de haber pasado, y reaccionando mal porque obstaculizan las actividades de quienes sí están en regla. RedQ y sus paros locos, porque ni la autoridad ni los concesionarios han tenido la delicadeza de informar y explicar adecuadamente a la ciudadanía de su situación y sus demandas. Una ciudad del tamaño de la capital queretana no es posible sin la existencia de un transporte público eficiente, digno y al alcance de cualquier usuario. No todo se resuelve con incrementos en las tarifas, no en un país con las desigualdades sociales que padecemos. Pero no les importa que los trabajadores lleguen tarde o no lleguen, que pierdan parte de su sueldo porque les descuenten el día o no alcancen los incentivos por puntualidad y asistencia; o que los estudiantes no lleguen a presentar un examen, que reprueben una materia que quizás si saben; o que un enfermo no llegue a su cita, que lo reprogramen hasta días o semanas después; que cientos o miles de obreros tengan que doblar turno porque sus reemplazos no llegaron incrementando las probabilidades de accidentes laborales por simple cansancio. Nada importa con tal de cobrar 8 pesos por persona y seguir explotando una concesión pública que perdió su razón de ser. Los maestros contra una reforma educativa hecha a la medida de lo que quieren los multimillonarios de este México en ruinas, sin considerar las necesidades vitales de los estudiantes, de sus familias. Un sistema educativo “diseñado” para perpetuar las desigualdades, para acotar e imposibilitar las posibilidades de una vida segura y disfrutable. Unos medios de comunicación parciales y abiertamente manipuladores que perdieron, hace mucho y salvo honrosas excepciones, su principal razón de ser, acercar las diferentes opiniones sobre cualquier tema, reflejar la pluralidad y diversidad de una sociedad viva y en ebullición, pero prefieren quedar como simples portavoces de sus anunciantes y dueños. Los múltiples territorios perdidos y donde impera la ley del más corrupto, del más sinvergüenza, del más influyente; con sus desapariciones no investigadas, con sus robos con o sin violencia, con las extorsiones permanentes, con sus chupaductos, con sus litros que no son litros, con los kilos que no son kilos, con la justicia que no es justicia, con los levantones, con sus ejecutados; con la pérdida de derechos laborales, a la salud, al trabajo estable, a una vivienda digna, a seguir estudiando. Pero no lo queremos ver hasta que nos convertimos en víctimas y entonces es demasiado tarde. Desde afuera las cosas se ven diferentes y las opiniones y juicios duelen, pero peor es no reaccionar, seguir como si lo que pasa fuera normal, como si no se pudiera caer más profundo en el abismo: “México tiene un déficit democrático mayor que el de Venezuela. Si en Venezuela hubieran sido secuestrados 43 estudiantes y estuvieran desaparecidos y hubiera evidencias de haber participado miembros del Ejército de Maduro, Alcaldes de Maduro, funcionarios de Maduro, la presión para Venezuela sería prácticamente inasumible. Habría gente que estaría considerando incluso una intervención militar externa en el país. Los problemas de México yo creo que son más graves y afectan a más millones de personas que los problemas de Venezuela. Esto no significa que no se asuman los errores que se están cometiendo en Venezuela, pero no tienen ni punto de comparación con los errores que al día de hoy siguen cometiendo países como México y Colombia, que son tratados con amabilidad por formar parte del engranaje del norte”. Cofundador del Partido Podemos, Juan Carlos Monedero en entrevista con Luis Mendez desde España, diario Reforma, 29 de junio 2015, página 11. Este país apenas sigue funcionando porque la mayoría es lo suficientemente racional, solidario y humano como para no caer en salvajismos, corrupciones y cinismos, aunque haya que padecer la estupidez y conveniencia de muchas autoridades, de las perversiones de los poderes fácticos, de los ataques de una delincuencia tolerada y cada vez más organizada. Pero la paciencia también tiene límites.

domingo, 5 de julio de 2015

PERDER EL MIEDO

Semana de movilizaciones magisteriales, por fin los maestros queretanos se sacudieron el miedo y salieron a las calles, denunciaron y dejaron en claro que la mal llamada “reforma educativa” se está haciendo sin su participación, que están hartos de las campañas de desprestigio intencionadamente dirigidas desde las poderosas organizaciones empresariales que sólo buscan su particular beneficio, que ese rollo de utilizar el derecho de los niños a una educación de calidad es eso, puro rollo, puesto que ni siquiera saben dar una definición de “calidad” en la educación. Hay que insistir, lo que nuestro país necesita es una “revolución educativa”, que destine recursos a donde más se necesita para empezar a ser equitativa, que no vea como gasto susceptible de recortes continuos el acercamiento de las escuelas a las comunidades, que permita la diversidad de enfoques atendiendo al contexto sociocultural de los estudiantes, que considere un proyecto de país que no legitime y perpetúe las desigualdades sociales, que trabaje para hacer realidad los 58 derechos humanos considerados por la ONU a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y los convenios internacionales firmados por la mayoría de los países que lo integran. ¿Por qué no se educa de esa manera? Quizás la razón se encuentre en que de esos 58 derechos humanos, en México no se respetan 44 de ellos, y esa omisión está trabajando a favor de la desigualdad, de un sistema político y económico que concentra la riqueza despojando a millones del producto de su trabajo. Una educación que haga evidente lo anterior no conviene a nuestros políticos y empresarios. No es un invento, los datos de la desigualdad se encuentran en nuestras calles, en nuestras familias, en nuestras escuelas: “Nuestro país está inmerso en un ciclo vicioso de desigualdad, falta de crecimiento económico y pobreza. Siendo la decimocuarta economía del mundo, hay 53.3 millones de personas viviendo la pobreza. La desigualdad ha frenado el potencial del capital físico, social y humano de México; haciendo que en un país rico sigan persistiendo millones de pobres. ¿En dónde está esa riqueza mexicana? En términos de renta y capital, se encuentra concentrada en un grupo selecto de personas que se han beneficiado del poco crecimiento económico del que ha gozado México en las últimas dos décadas. Así, mientras el PIB per cápita crece a menos del 1% anual, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplica por cinco.” Desigualdad Extrema en México. Concentración de poder económico y político, en www.oxfammexico.org La reforma educativa tan defendida por Mexicanos Primero oculta esa realidad. ¿Cómo tener una educación estandarizada y esperar los mismos resultados en el aprendizaje de nuestros niños y jóvenes en esas condiciones extremas? Lo primero es desviar la atención, denigrar a los maestros, decir que son flojos, no idóneos, faltistas, revoltosos, vándalos; en la misma línea hacer que los profesores se desquiten con sus alumnos, tacharlos de desinteresados, desmotivados, flojos, tramposos; seguir con los padres de familia y responsabilizarlos de no atender a sus hijos por preferir salir a trabajar que cuidarlos, atender que hagan tareas, que no salgan a las calles a adquirir vicios. Todos tenemos la culpa menos los gobernantes y legisladores que propician ese brutal desequilibrio en el reparto de la riqueza que producimos todos, como país. ¿De qué tamaño es el desastre provocado por la política económica que defiende nuestro gobierno, con el Pacto por México como mecanismo principal, con las cúpulas de los partidos políticos y los legisladores de por medio? Difícil calcularlo, la opacidad es una regla que siguen escrupulosamente, pero algo de lo mucho que tienen se alcanza a ver: “La obtención de datos oficiales de lo que ocurre en las clases más altas es cuasi imposible, de ahí que se recurra, por ejemplo, a las declaraciones fiscales. Así, de manera indirecta y por medio de métodos estadísticos, autores como Campos, Esquivel y Chávez (2014, 2015) han obtenido estimaciones de lo que sucede en ese México, podríamos decir, desconocido: al 1% más rico le corresponde un 21% de los ingresos totales de la nación. El Global Wealth Report 2014 señala, por su parte, que el 10% más rico de México concentra el 64.4% de toda la riqueza del país. Otro reporte de Wealth Insight afirma que la riqueza de los millonarios mexicanos excede y por mucho a las fortunas de otros en el resto del mundo. La cantidad de millonarios en México creció en 32% entre 2007 y 2012. En el resto del mundo y en ese mismo periodo, disminuyó un 0.3%.” El informe de Oxfam es abundante en datos, en cifras, en investigaciones; los resultados son atroces e indignantes: “El número de multimillonarios en México, no ha crecido mucho en los últimos años. Al día de hoy son sólo 16. Lo que sí ha aumentado y de qué forma es la importancia y la magnitud de sus riquezas. En 1996 equivalían a $25,600 millones de dólares; hoy esa cifra es de $142, 900 millones de dólares [...] Ésta es una realidad: en 2002, la riqueza de 4 mexicanos representaba el 2% del PIB; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió al 9%. Se trata de un tercio del ingreso acumulado por casi 20 millones de mexicanos [...] Para darnos una idea de la magnitud de la brecha en México veamos este ejemplo: para el año 2014, los cuatro principales multimillonarios mexicanos podrían haber contratado hasta 3 millones de trabajadores mexicanos pagándoles el equivalente a un salario mínimo, sin perder un solo peso de su riqueza [...] Las implicaciones de lo anterior no son sólo de índole social. Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca. Los cuatro han hecho sus fortunas a partir de sectores privados, concesionados y/o regulados por el sector público. Estas élites han capturado al Estado mexicano, sea por falta de regulación o por un exceso de privilegios fiscales.” Ese es el retrato, incompleto, de un país que presume un conjunto de reformas que buscan apuntalar los privilegios de unos poquitos a costa de todos los demás. No buscan el desarrollo de todo el país, de todos los mexicanos, están detrás de lo que les falta por explotar, por despojar, por concentrar para seguir teniendo fortunas que no se pueden gastar en toda su vida ni en varias generaciones. Aquí es donde se desarrolla la batalla por una reforma educativa que oculte los efectos perversos de las desigualdades o que las denuncie y cierre la brecha entre los superricos y los mexicanos en pobreza extrema. Aquí está la pugna por una evaluación que haga que el estado se deshaga de sus responsabilidades con cientos de miles de trabajadores de la educación, que tenga pretextos para despedir sin respetar antigüedad, experiencia, jubilaciones y pensiones; o una evaluación de veras formativa que, sin temer a la diversidad de enfoques, priorice esos 58 derechos humanos que no pueden ser respetados con las desigualdades señaladas. Habría que aprovechar los datos disponibles para remediar lo retorcido. Como dice el prólogo del informe mencionado: “Es hora de cambiar las reglas del juego, tanto económicas como políticas, que benefician a unos cuantos. La desigualdad se puede revertir a partir de la colaboración entre actores políticos, sociedad civil y sector privado. México necesita un gran pacto nacional por la IGUALDAD en donde la acción de la ciudadanía es clave para la construcción de un Estado más eficaz. México necesita un Estado que trabaje para los muchos y no para los pocos, en donde se gaste con sentido en educación, salud y servicios básicos. Que impulse políticas para que las personas no trabajen para seguir siendo pobres, para que paguen más los que más tienen y para hacer un Estado más transparente […] Reducir la desigualdad en México tiene sentido para garantizar el futuro de todos.” Por eso los maestros, los médicos, los trabajadores siderúrgicos, los padres y familiares de los desaparecidos, los ciudadanos interesados están saliendo a las calles. Hay que perder el miedo.

sábado, 27 de junio de 2015

MIRÁNDOSE AL ESPEJO

No nos confundamos, los profesores no estamos en contra de ser evaluados, de hecho lo somos a través de múltiples mecanismos y por una diversidad de actores, en educación media y superior hasta los estudiantes nos evalúan; el problema es que dichas evaluaciones no son tomadas en cuenta, pesan más otros criterios como los sistemas de estímulo que propician el individualismo, el obtener diplomas o posgrados hasta de instituciones patito, el servilismo a los jefes inmediatos, el sindicalismo corrupto. Pero la solución que se plantea tampoco es la adecuada, una evaluación estandarizada que sólo sirve para reforzar un sistema educativo deficiente, es como cambiar de amo y pensar que eso es ser libre. Pero la deficiencia de ese sistema educativo no está centrado en los contenidos de los programas de estudio, obsoletos, aburridos, saturados; tampoco en la grave carencia en el dominio de algún modelo pedagógico, aunque sea del memorista; estamos encubriendo lo que Erwin Fabián García López y Alejandra Jaramillo Morales del Instituto de Investigación en Educación IIEDU, de la Universidad Nacional de Colombia ponen de esta manera «Es evidente que todo proyecto político, autoritario o no, utilizará la escuela para transmitir e imponer (en algunos casos) su propia comprensión del mundo, su propia idea de la convivencia, su propia manera de entender el uso de los recursos y su forma de organizar la sociedad. El gran problema de esa “utilización” de la escuela radica en que se naturalizan esas comprensiones, al punto que se intenta constituirlas en un discurso oficial que no se pone en duda.» http://reevo.org/externo/siete-temas-imprescindibles-siguiendo-a-un-gran-maestro/ Y ese discurso trae detrás la forma neoliberal de entender el mundo, ese que justifica la inmensa concentración del poder económico y político en pocas manos, el que presenta como natural e inevitable el crecimiento de la pobreza de las mayorías como efecto de “la mano invisible del mercado”, y no de sus especulaciones financieras, de sus convenientes conflictos de intereses, de sus relaciones perversas con el poder público; ese discurso que justifica la explotación inmisericorde de la naturaleza y de los hombres, en lugar de la convivencia armoniosa y equitativa; ese que promueve el despojo del trabajo, de la salud, de la seguridad, de la vida plena de miles de millones de personas sin más pretexto que el consumo desenfrenado de unas élites insensibles y corruptas. Para eso está diseñada la evaluación que imponen, hasta constitucionalmente, la SEP y el INEE, que con la pretensión de la objetividad y la transparencia sólo están reforzando un sistema educativo excluyente, que refuerza las desigualdades sociales y las oculta detrás del derecho “de los niños” y jóvenes a ser educados, y de una calidad que sale del ámbito laboral para transitar por las aulas de las nuevas fábricas de empleados y obreros sin derechos laborales, a merced de lo que piensen y hagan los poderes fácticos organizados en cúpulas empresariales, en los monopólicos medios de comunicación, en Mexicanos Primero y sus tentáculos con diferentes denominaciones. Si alguien de otro planeta viniera y mirara nuestras escuelas, no distinguiría entre éstas y una prisión, pues el modelo arquitectónico es el mismo, advierte el arquitecto indio Prakash Nair. http://reevo.org/externo/la-escuela-no-debe-ser-una-prision/ “Hace 25 años el maestro era alguien que venía a la escuela para aprender de él, pero ahora ha cambiado con Internet, ahora pasó de ser alguien para dar información, a ser algo más: él tiene la sabiduría, él puede ayudarte de forma emocional y social; enfocar los esfuerzos del estudiante en las necesidades y no en lo meramente académico, ayudar al niño a encontrar algo por lo que se sienta motivado, si tiene un deseo estará feliz, pero a veces son muy aburridas las escuelas. No podemos forzar la atención en algo que de por sí es aburrido”. Tiene razón el arquitecto especialista en el diseño de espacios educativos, en escuelas pues, porque todo espacio educa, significa, provoca sensaciones y facilita ciertos aprendizajes, o impide otros: “Donde un adulto controla 50 pequeños en un salón… eso fue diseñado para las fábricas, donde querías que las personas trabajaran sin pensar por sí mismos, sin retar al jefe, pero ¿cómo puedes decir que te importa cada niño si lo pones en una prisión? Eso no tiene sentido, deben ser libres; no es un problema de dinero sino de decisiones, hay que tratar a los niños como queremos que nos traten a nosotros”. Hay otras formas de pensar el mundo y el universo, de vivirlo, de disfrutarlo, pero la visión oficialista quiere ignorarlas porque no sirve a los intereses de los grupos dominantes y entonces los sataniza, los presenta como indeseables, como subversivos —que sí lo son pero en buen sentido—. ¿Más claro? Va el fragmento del discurso del que trabaja como presidente de la república durante la instalación del Consejo Nacional de Transparencia apenas el pasado 23 de este mes y año: “lo que hemos o lo que estamos haciendo, y a lo mejor le voy a dar con ello material a más de un caricaturista, pero el Estado mexicano y su sociedad, lo que estamos haciendo es domar auténticamente la condición humana, llevarla por nuevos caminos, estableciendo parámetros, estableciendo límites, controles…”. Bueno, pues parte de esos límites y controles se llama “reforma educativa”, con “esa” evaluación docente incluida. Lastima que un presidente piense y crea que los mexicanos tenemos que ser “domados”, nos cree perversos, tramposos, deshonestos, desordenados nada más porque sí, quizás se está mirando al espejo y no alcanza a reconocerse.

sábado, 13 de junio de 2015

NOS FALTA TINTA ROJA

Una mezcla que resultó letal por lo sorpresiva, el nuevo PRI quiso reinventar sus viejas prácticas y se desdibujó, en estas elecciones fue como verlo, otra vez, en una televisión en blanco y negro. Múltiples factores que explican una derrota, pero además estos no se presentaron aislados sino interactuando entre sí, lo que dificulta el análisis. Además, este texto se escribe mientras se llevan a cabo los escrutinios oficiales y se leerá cuando hayan concluido. Lo que me consta: Las campañas oficiales de la SEDESOL, encaminadas a posicionar favorablemente a su titular, Manuel Pozo, en la percepción pública. Ya se sabía, desde hace mucho, que sería el candidato a la presidencia municipal queretana. Entrega de cubetas de pintura e impermeabilizante basadas en listas entregadas por comités vecinales que quién sabe quién designó. También de despensas con productos viejos y casi incomibles a personas de la tercera edad. Las primeras insuficientes para la azotea de una casa un poquito más allá del “interés social”, la pintura en colores francamente feos, como de saldos que nunca saldrán de otra manera; de todas formas la mira de los programas se veía medio chueca, muchas de esas “ayudas” se fueron en coches y camionetas último modelo, para vecinos con poder adquisitivo de sobra, no para los más fregados. Aun así los ciudadanos “beneficiados” saben que no son gratis, que se pagan con sus impuestos, nada qué agradecer. No se puede estar en todas partes y en todo momento, se puede confiar en fuentes cercanas, sin interés partidista pero todavía con capacidad de asombro, y que vieron como corría el dinero a raudales, que la pobreza de más de la mitad de la población es terreno fértil para la compra del voto; me cuentan y les creo, que la cotización del mismo estuvo entre los un mil y tres mil pesos, dependiendo del sapo era la billetiza. También que no fueron todos los candidatos y partidos quienes recurrieron a tales mañas, pero sí, que a quienes lo hicieron no les alcanzó para ganar, salvo casos excepcionales, casi aislados. Otra práctica que no tiene la efectividad de otras épocas pero que se tiene que investigar, porque existe la duda de que fueran del bolsillo de esos candidatos, más bien huele a dinero público, que no aparecerá registrado en la contabilidad electoral. Candidatos acartonados, con discursos desconectados de los posibles votantes, insinuando una continuidad que ya no podía sostenerse. Se advirtió desde tiempo antes, los dos principales no hacían empatía con la ciudadanía; los supuestamente “nuevos” apenas llegaron a poner su apellido en los traseros de las mallas de sus edecanes, después se hicieron los chistosos, los deseados, los pirrurris guapos que nadie puede resistir, por eso iban a ganar. Al parecer, todas y cada una de las viejas prácticas del partido oficial, después copiadas por sus contrincantes cuando se vuelven gobierno, se quedaron ya sin aliento, no alcanzaron para ganar y la debacle fue inevitable. Ojalá y eso sea signo de una ciudadanía menos ingenua, un poquito más crítica, aunque la elección no podría decirse que se “polarizó” porque no hubo polos diferenciados, sigue siendo el mismo proyecto neoliberal que se olvidó de principios e ideología. Apenas un pleito familiar por ver quién manda. El desgaste de una forma de gobernar que se fue quedando obsoleta, y entonces se fracasa en la reorganización del transporte público. No hubo cambios significativos, esos que permitieran olvidarse del auto para moverse colectivamente, sin ocupar el espacio que ya resulta insuficiente, sin contaminar tanto, de forma digna, cómoda y al alcance de cualquiera. Ni hablar del transporte suburbano, ese que mueve a los queretanos de las comunidades, caro, inseguro, sin corridas suficientes, sin control alguno y monopolizado, nadie se atreve a tocarlo y buena falta que hace. La inseguridad galopante porque va en incremento, el desprecio por las denuncias de desapariciones, el ocultamiento de sucesos propios de la nota roja, el férreo control sobre la prensa y los medios de comunicación por la vía del presupuesto de comunicación social, todo eso se acumula, deja agravios que no se olvidan. Peor todavía, el insultante espectáculo de las desigualdades sociales, la presunción de riquezas sin diferenciar su origen, las notas rosas que inventan sus fallidos príncipes azules y sus princesas de adorno. No hay izquierda, apenas un enjambre de organizaciones sociales corporativizadas para el beneficio de sus líderes, que sólo buscan cómo acomodarse, de dónde sacar dinero. De esas que hasta dejan solo a sus candidatos, ni siquiera tienen la congruencia de votar por ellos. Y se fueron al quinto lugar electoral, detrás de Morena y los votos nulos, una vergüenza. A los “morenos” les falta ser más incluyentes, apenas alcanzan a proponer la vuelta al estado de bienestar y eso hace falta, pero no incorporan luchas por los derechos humanos de nueva generación. Las minorías sexuales, religiosas, generacionales, apenas fueron escenografía de algún evento de cualquier partido, pero no se toman en serio. Hay que salirse del viejo molde de que todo tiene que ser optimista, de que en todo hay que privilegiar lo supuestamente bueno y fabricar percepciones que se alejan de los normales matices de toda actividad política, me permito compartir un fragmento de una reseña de Diego Erlan para la revista Ñ: Ocurre con un viejo chiste de la difunta República Democrática Alemana, en el que un obrero alemán consigue un trabajo en Siberia. Sabiendo que todo su correo será leído por los censores, les dice a sus amigos: “Acordemos un código en clave: si les llega una carta mía escrita en tinta azul, lo que cuenta es cierto; si está escrita en rojo, es falso. Al cabo de un mes, los amigos reciben la primera carta y está escrita en azul. Dice: “Aquí todo es maravilloso: las tiendas están llenas, la comida es abundante, los apartamentos son grandes y con buena calefacción, en los cines pasan películas de Occidente y hay muchas chicas guapas dispuestas a tener un romance. Lo único que no se puede conseguir es tinta roja.” Žižek se pregunta si no es ésta nuestra situación. “Contamos con todas las libertades que queremos; lo único que nos falta es la tinta roja: nos sentimos libres porque carecemos del lenguaje para expresar nuestra falta de libertad”. http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Zizek-stand-up-chistes-finos_0_1366663339.html

sábado, 6 de junio de 2015

TODO POR NADA

No se da algo a cambio de nada, menos el gobierno federal que tiene negociadores expertos hasta para imponer lo impensable. No lo pueden todo pero no regalan nada. Por eso no tienen sustento las interpretaciones de que la suspensión indefinida de la evaluación a los docentes de educación básica y media superior, se debe exclusivamente a las presiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y su boicot electoral en las regiones donde tiene presencia. Un escenario más realista hubiera sido que las secretarías de gobernación y la de educación, propusieran un simple intercambio, por un lado se emite el comunicado de dicha suspensión indefinida y, a continuación, la CNTE anunciaría la suspensión de sus movilizaciones hasta un próximo encuentro y negociación. Con eso se salvaba la jornada electoral y la CNTE tendría una victoria para presumir y afianzar su posición. Pero nada de eso sucedió y entonces podemos sospechar que los motivos del comunicado que tiene a todos alborotados, son otros completamente diferentes. El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) no tiene la infraestructura necesaria para operar por su cuenta, está montado en la de la SEP y allí es donde aparece un primer problema ¿Se tiene la infraestructura suficiente para realizar la prueba de opción múltiple a cientos de miles de profesores de manera simultánea? Porque se requieren computadoras y la plataforma que soporte tal tráfico de datos sin colapsar. Parece que no. No queda claro hasta dónde o qué abarca el comunicado de dos renglones de la SEP. Si se refiere a todas las evaluaciones y convocatorias planeadas o sólo a las dirigidas a los profesores en activo. Porque el calendario del INEE tiene en las fechas más próximas lo siguiente: Concurso para la Promoción a cargos con funciones de Dirección y Supervisión de Educación Básica y Media Superior 2015 (15 al 30 de junio para Básica, 4 al 19 de julio para Media); Concurso para la Promoción a Funciones de Asesoría Técnica Pedagógica Educación Básica y Media Superior 2015 (¬15 al 30 de junio para Básica, 4 al 19 de julio para Media); Concurso de Asignación a la educación media superior en la zona metropolitana de la Cd. de México COMIPEMS (27 y 28 de junio); Evaluación al personal de Nuevo Ingreso al término del primer año escolar en Educación Básica y Media Superior 2015 (4 al 19 de julio para Básica, al 25 de julio para Media), y así por seis convocatorias más, hasta llegar a lo que parece el meollo del asunto: Evaluación del Desempeño Educación Básica y Media Superior 2015 (Fecha Límite: 9 de septiembre al 30 de noviembre de 2015 para EB y EMS 1er Grupo, 1 de febrero al 31 de mayo de 2016 para EB y EMS 2do Grupo). Lo que sí hay que señalar es que quienes se han mostrado más interesados en que se aplique la reforma laboral en la educación —mañosamente a eso le llaman “reforma educativa”—, son las organizaciones promovidas por los verdaderos poderes fácticos en este país, las cúpulas empresariales, señaladamente TELEVISA a través de Mexicanos Primero y la COPARMEX. Y es que el mercado educativo es muy atractivo, porque después de desprestigiar a los maestros, echándoles la culpa de los resultados obtenidos en pruebas estandarizadas como PISA y PLANEA (antes conocida como ENLACE), lo siguiente es imponer un modelo que en lugar de educar para la vida, produzca mano de obra barata y obediente. ¿Cómo se hace? Fácil. Con los poderosos grupos editoriales de los que son dueños o accionistas, retacar las escuelas públicas y privadas de libros de texto hechos como recetas de cocina, donde se especifique, hora por hora y día por día, lo que los profesores y estudiantes deben hacer, decir y aprender. En los mismos ya están “diseñados” los exámenes y la forma de calificar el “desempeño” de los niños y jóvenes. Nada de diversidad de interpretaciones, nada dejado al criterio del profesor que sabe, de inicio, que no hay mayor injusticia que tratar igual a desiguales, nada de tomar en cuenta la infraestructura física de cada centro escolar, nada de conocer a los alumnos para identificar sus fortalezas y debilidades, sus estilos propios de aprendizaje; ¿para qué interesarse en ellos si van a ser etiquetados y tratados como un número más en un mar de “indicadores académicos”? Mejor hagamos negocio con ellos y posteriormente explotémoslos como obreros o empleados. Esa es su reforma. Por lo anterior, la base magisterial, en educación básica y media, se siente agredida y está dejando, si es que algunos lo han hecho, de participar en las diferentes convocatorias; por ejemplo, se sabe que la respuesta a formarse como “evaluadores del desempeño”, así nomás dice, o como apoyos técnicos pedagógicos, no tuvieron la respuesta esperada, y es que “evaluar” el desempeño en aula de los propios compañeros es algo equivalente a hacerla de esquirol —según la RAE: “L'Esquirol, localidad barcelonesa de donde procedían los obreros que, a fines del siglo XIX, ocuparon el puesto de trabajo de los de Manlleu durante una huelga”— a servir de pretexto para que haya castigos por no seguir al pie de la letra un formato que a alguien se le ocurrió que era el ideal para conducir una clase, sin importar el nivel, la materia, los contenidos, ni las características propias de cada grupo y de cada niño o joven. Mucho menos se atiende al contexto sociocultural en que está inmersa cada escuela. Hay que llenar formatos y ya. Pues que lo hagan los directivos, para eso están, para eso se les paga, que asuman los costos de sus decisiones. En fin, una “reforma educativa” hecha sin el mínimo respeto a la opinión y conocimiento de los estudiantes, a sus expectativas de vida; menos consultar a los profesores, que son los directamente encargados de implementar los cambios en el aula, que deben estar convencidos y apasionados por su labor; tampoco preguntar a los padres de familia, para qué si se les convence a través de la telebasura que se les receta hora tras hora. Bueno, pues así no resultan las cosas. Ya que se detuvo el proceso, por la razón que sea, hay tiempo para corregir lo que está mal planteado desde el principio, sólo falta voluntad, visión de futuro y que prevalezcan los intereses de la mayoría sobre la de los grupos interesados en seguirse hinchando de billetes a costa de los demás.

viernes, 8 de mayo de 2015

¿QUIÉNES ESTÁN EN LAS ESCUELAS?

Resulta fácil hablar del sistema educativo nacional sin conocerlo, las frases huecas rellenas de aparentes buenas intenciones surgen a la menor provocación, lo que sí no deja de extrañar es que el gobierno federal se haya planteado una disque reforma educativa sin haber tenido actualizado el estado de su planta docente, el perfil de sus profesores en cuanto a dónde están, los promedios de edad, su origen académico, capacitación y demás detalles importantes; pero ya estamos acostumbrados, y eso es malo, a que las cosas se hagan al fregadazo y si algo funcionan pues es su mérito, y si no, es culpa de los maestros o de los padres de familia. Vamos con algunos datos duros. “La mayor parte de los docentes de educación básica (86.8%) labora en escuelas de sostenimiento público: 81% en preescolar, 90% en primaria y 86% en secundaria. Es importante destacar la casi nula existencia de un mercado de servicios educativos privados en las modalidades indígena, comunitaria y para trabajadores.” A pesar de los pesares la educación pública sigue siendo estratégica en este país, los esfuerzos por incrementar la oferta y que más niños y jóvenes tengan acceso a la escuela ha sido importante, pero las cosas cambian de un momento al otro, la escuela de hace 50, 20 o 10 años no puede seguir siendo la misma que la de este siglo 21, y sin embargo, sigue metida en esquemas viejos porque al gobierno así le ha convenido, y ha convertido la antes crítica presencia magisterial en corrupción sindical, con los altísimos costos sociales que padecemos. De la información anterior hay que señalar que para las organizaciones privadas la educación no es un servicio, sino un negocio que hay que explotar al máximo, por eso su nula presencia en las modalidades educativas indígena, comunitaria y de trabajadores, allí no hay lana. “Para la prestación del servicio en educación media superior concurren diversas instancias federales, estatales, universitarias y privadas. La oferta privada es mayor que en la educación básica, al contratar a 34 de cada 100 docentes y atender a casi una quinta parte del total de los alumnos. Respecto de los profesores que laboran en el servicio público, 17.6% lo hace en planteles federales, 37.5% en estatales y 11% en escuelas dependientes de universidades autónomas”. Aquí si hay más negocio, por eso 1 de cada 5 estudiantes en bachilleratos y preparatorias están en escuelas privadas, aprovechando también que el presupuesto público es limitado respecto de la cantidad de egresados del nivel básico que debieran, en un proceso lógico en la décimo segunda economía mundial, continuar sus estudios escolarizados. Continuamente escuchamos que la productividad del país depende de la vinculación entre la educación y la empresa privada. Que si los estudiantes son motivados para desarrollar habilidades y tener conocimientos técnicos tienen asegurado un trabajo y un ingreso seguro. Pero esa supuesta guía hacia lo técnico parece que existe desde hace mucho: “Mientras la gran mayoría de los docentes de planteles federales imparte clases en bachilleratos tecnológicos (87%), los profesores estatales participan de forma importante en el bachillerato general (69%) y, en menor medida, en el tecnológico (30%). En contraste, 86% de quienes laboran en planteles autónomos y casi 80% de quienes lo hacen en los privados se encargan fundamentalmente de impartir el bachillerato general”. Y es que no podemos seguir engañándonos, nuestras escuelas siguen siendo parte importante del mecanismo de desigualdad y marginación social, mientras por un lado buscamos que existan más probabilidades de acceso a las carreras que requieren una licenciatura o ingeniería de buen nivel, la educación tecnológica está orientada hacia los estudiantes de familias de bajos ingresos y mayor grado de marginación, y esa aparente ventaja de empleos más seguros y salarios mejores no más no cristaliza. Mientras la educación privada se enfoca en preparar a los aspirantes a mirreyes o a profesionistas de alta especialización. “Se sabe que los docentes ubicados en contextos de alta vulnerabilidad social enfrentan mayores retos que sus pares que laboran en ambientes de menor marginación y pobreza. En educación preescolar, casi dos terceras partes de los docentes en la modalidad general (65.7%) laboran en localidades de marginación media, baja o muy baja. En contraste, casi todos los de escuelas indígenas (96.2%) y cuatro quintas partes de aquellos docentes en comunitarias (81.4%) se encuentran en zonas de alta y muy alta marginación”. Otra vez los datos duros revelan las increíbles desigualdades sociales que padecemos, y luego nos asombramos de que esas escuelas no obtengan los mismos resultados en las pruebas estandarizadas que sí tienen los finlandeses. Los indicadores de marginación resultan poco creíbles y aun así, como son oficiales, hay que usarlos para la organización de los datos: “tres cuartas partes de los docentes de telesecundaria y 89.6% de los instructores de secundarias comunitarias prestan sus servicios en localidades de alta y muy alta marginación. En el caso de la educación media superior, sin importar el modelo educativo al que están adscritos, más de tres cuartas partes de los docentes se encuentran en zonas de reducida marginación”. Eso revela que ese nivel medio sigue estando inaccesible, hasta geográficamente, para una parte importante de la población de nuestro país, con el problema de que nuestros legisladores, por dedazo, decidieron que para el 2020 será obligatorio. La buena intención de ofrecer educación media para todos los egresados de las secundarias puede quedar en un obstáculo más que agrave la desigualdad social si las escuelas de bachillerato no se acercan a las comunidades más pequeñas y apartadas. Se termina el espacio, nada más dejamos las siguientes cifras para ir precisando el perfil de nuestras maestras y maestros: “Las escuelas de educación preescolar y primaria son preferentemente atendidas por mujeres. En preescolar hay 93 educadoras por cada 100 docentes; en primaria la presencia femenina disminuye a 67%, mientras que en secundaria es ligeramente superior (52%) a la de los varones […] En educación media superior, la participación de las mujeres es menor a la de los varones en los planteles federales, estatales y autónomos. En los privados esta relación se invierte”. No se puede negar la participación femenina en nuestro sistema educativo, sea por cultura o por oportunidad, nuestras mujeres han estado encargadas de hacernos lo que somos, con nuestras cualidades y defectos, considerando que la participación femenina como estudiantes es cada vez más importante hasta ser mayoritaria, el dato es significativo. Pero seguiremos después.