viernes, 22 de junio de 2012
ADIVINANZA LABORAL
viernes, 15 de junio de 2012
SENTIR EL CORAZÓN
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
¡ya no siento el corazón!
Antonio Machado
Inventamos reglas con la desesperada idea de que las pasiones no nos dominen; aprendemos hábitos en un intento fútil de no pensar y justificar todo lo que hacemos, para reducir nuestro margen de acción y portarnos bien sin necesidad de caer en dudas.
Antes de seguir en un aparente divagar, es necesario dejar en claro el motivo de este texto. Surgió de examinar, después de observar, la conducta de algunos de los muchos candidatos que son protagonistas en este proceso electoral. Intenté ponerme en el lugar de alguno pero no pude, la pasión por el poder no es lo mío, imaginar la vorágine de actividades que se tienen que cumplir en una campaña electoral, el recorrer todos los municipios del país como ya lo ha hecho uno de ellos, el tener la agenda llena por semanas y meses, el recibir presiones, sufrir espionaje, estar en la boca de todos y en algunas de ellas sólo para ser maltratado.
Es creencia pública que quien se dedica a la política es impulsado por ese lado corrupto que como humanos todos tenemos, que sólo quieren dar rienda suelta a sus bajos instintos aprovechándose del dinero ajeno, de nuestro dinero.
Pero quizás estemos pasando algo importante por alto, el filósofo español José Antonio Marina, que ya mencionamos en otro momento, se atreve a asomarse a ese mundo interno que tanto tememos, donde se encuentran esos poderosos motivos para hacer cosas que nos sobrepasan y que no aparecen por arte de magia, o que traemos con nosotros por el simple hecho de creer que somos una especie aparte: “Olvidamos que gran parte de las cosas que pensamos, sentimos y creemos son resultado de un largo proceso de invención, de descubrimiento o de ambas cosas, y que si desconocemos esto, desconocemos también por qué pensamos, sentimos o creemos lo que pensamos, sentimos o creemos.”
Es cierto que detrás de lo político, como un gran escenario, están los intereses de personas, grupos, facciones, que se disfrazan de colectivos para imponerse en las mentes de los demás. También damos por cierto que nuestros candidatos están al tanto de ello y son parte, pero habría que plantearse otras posibilidades, entre ellas que esos intereses, algunos inconfesables públicamente, se valgan de la pasión de los verdaderos políticos para lograr sus fines. Pero puede que el apasionado se entere demasiado tarde de estar siendo utilizado o de utilizar a los demás. Regresemos tantito: “Pasión puede definirse como una conmoción afectiva, vehemente, intensa, con gran capacidad movilizadora, que se adueña tiránicamente de la conciencia y que hace perder el control de la conducta”. Así dice en el Pequeño tratado de los grandes vicios y nos recuerda algo que no podemos olvidar, esas pasiones hacen perder el control de la conducta, se saltan la conciencia como filtro para diferenciar el bien del mal.
Ya nos metimos en más problemas, parece haber una relación entre la pasión y el mal, por lo menos así lo creen algunos de los pensadores que han moldeado nuestro sistema de valores: “Tomás de Aquino encuentra tres causas internas del mal: la ignorancia, la pasión, la malicia (que es la inversión en la escala de valores).” ¿Qué hacer cuando las pasiones se desbordan, cuando se rompen las reglas o se cae en excesos públicos? ¿Tenemos que resignarnos a que todo se vale?
No. No podemos justificar el daño que los otros o nosotros hacemos cayendo en la inacción o en la omisión. Por ejemplo, quedarnos sin reaccionar ante la forma en que se lleva el proceso electoral por la alcaldía de Querétaro no se vale, se están sobrepasando los límites que aceptamos todos. Lo mismo en el caso de la contienda presidencial, hasta inventamos términos como “guerra sucia” para rechazarla al tiempo que la justificamos, como si existieran las guerras limpias. Un proceso electoral tiene contendientes no enemigos, es una competencia por convencer y lograr la voluntad de los electores convertida en voto, pero no puede ser una guerra donde no existen límites, porque nos lastimamos todos. Otra vez Marina: Malo es lo que hay que evitar porque produce dolor, malestar, insatisfacción o muerte. Y esa idea es completamente humana: “Pero el mal surge por oposición a un Bien pensado, de la misma manera que la injusticia sólo tiene sentido si previamente hemos pensado la Justicia.”
¿Cuál es nuestra idea del Bien, de lo permitido, de lo aceptado? Parece que nuestros jóvenes universitarios tienen una mejor idea de ello, no se vale manipular, no se vale imponer, no se vale mentir, no todo lo que se puede hacer se debe hacer. Hay que intentar encausar las pasiones, dominarlas absolutamente puede ser castrante, frustrante e inútil, lo dice bien el poema de Antonio Machado, se deja de sentir el corazón.
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viernes, 8 de junio de 2012
LA CIUDAD EDUCA
“Las ciudades no pueden construirse ni gobernarse al margen de la gente que la compone, que vive en ellas, es necesario tratar de propiciar el ejercicio de la democracia, de favorecer la participación de la población en la gestión de la vida pública, de permitir la reflexión en relación a lo que la gente vive, aprende, experimenta. La ciudad que educa es aquella que logrará convertir sus calles, sus plazas, sus espacios públicos y privados, sus instituciones, sus establecimientos en un constante y permanente aprendizaje, pero un aprendizaje consciente, creciente y de cambio permanente, en el cual el individuo es uno de los elementos principales en función de esta tarea.” Bárbara Gaete Cáceres en http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Ciudad-Que-Educa/2154603.html
La disputa electoral en los municipios más poblados del estado tiene mucho que ver con temas metropolitanos, con los que tienen que ver con las ciudades, más el de Querétaro cuya mancha urbana ya lo rebasó y se extiende por otros que ven afectado su desarrollo, para bien o para mal. Por eso resalta la importancia del proceso electoral en este último, porque no se trata de ver a quién se le ocurren cosas disparatadas o que se oigan bonito, si no a la posibilidad de construir espacios habitables y disfrutables para todos.
Hagamos un corte temporal anterior. Todo espacio territorial tiene, originalmente, una élite gobernante nativa que construye un discurso que la legitima en esa posición por los siglos de los siglos, en nuestro caso, la “queretanidad” se refiere a esa vieja aristocracia, que por un lado apela a un origen extranjero para marcar un deslinde con los habitantes originarios, principalmente indígenas, y por otro, a su origen por nacimiento en estas tierras. Pero ese discurso comienza a perder efecto cuando la llegada de los fuereños implica la pérdida de control sobre porciones importantes del desarrollo de la región que se refiera. Para decirlo de otro modo, los apellidos ilustres son desplazados por plebeyos desconocidos o por venidos de otras tierras. En el caso de nuestra gubernatura el primer punto de quiebre reciente fue la candidatura y después gobierno de Rafael Camacho Guzmán, más por motivos políticos del partido hegemónico, el PRI, que por voluntad de esa rancia aristocracia que le negó el apoyo durante todo su sexenio, pero las aguas volverían a su curso con otra salvedad, Enrique Burgos, que negoció con esa élite y ubicó a algunos personajes con ese perfil tradicional en puestos importantes de su gabinete. Pero los apellidos ilustres han regresado al gobierno.
En un nivel más cercano para el ciudadano, el municipio, ese proceso de sustitución es más notable. Aprovechando la existencia de un partido de oposición más testimonial que efectiva, el PAN, los fuereños han logrado desplazar, poco a poco pero con paso constante, a esas familias que decidían a favor de quién y cómo se gobierna. Seguramente veremos de forma cada vez más frecuente la aparición de nuevos actores políticos en los municipios; por lo pronto, los expresidentes municipales de lugares como la sierra y el semidesierto queretano pueden seguir imponiendo sus apellidos y sus intereses, pero eso se está acabando.
Ese rompimiento es el que vemos nuevamente en el caso del proceso electoral por la alcaldía queretana, los nuevos conservadores queriendo mantener el poder político a través de alguien que aprueban y responde a sus intereses, y los no queretanos por nacimiento que buscan satisfacer los propios, en medio, una ciudadanía que reclama la desatención de necesidades básicas y que sólo es convocada para emitir su voto entre alternativas que le son ajenas.
Pero las cosas no serán tan fáciles como han sido hasta ahora, el mismo concepto de ciudad ha tenido cambios importantes que las élites, aristocráticas o no, tendrán que ir tomando en cuenta. La profesora Bárbara Gaete da cuenta de ello, se trata de: “convertir cada uno de sus espacios no solo en el lugar que se circula para ir a alguna parte, sino convertirla en lugar para estar, para pararse, para sentir, para compartir, para expresarse relacionándose con la gente que circula en ella, que forma parte importante de un bagaje de información, experiencias que son parte del desarrollo de un individuo […] Junto con esto, es necesario afirmar que la ciudad es un espacio de cultura, reconociendo que la ciudad es la que educa a la escuela y la escuela la que educa a la ciudad. Ella dispone de innumerables posibilidades educadoras, donde la información aparece de manera explícita e implícita. Así, vivir en la ciudad se constituye en un espacio cultural de aprendizaje permanente por sí solo donde todo lo existente puede ser un vehículo de educación.”
En fin, hay que actualizar los conceptos y teorías para construir un gobierno que cumpla con lo que se espera en términos de satisfacción de necesidades públicas básicas, de desarrollo urbano incluyente, que sepa construir una ciudad que eduque en la democracia, que favorezca la convivencia, el esparcimiento, la tolerancia y reconozca la diversidad; que busque la expresión de nuevas formas de ciudadanía; que fomente las expresiones artísticas y culturales. Se trata de proyectos integrales, no de ocurrencias de momento o de ejes estratégicos que no se comunican entre sí. Hay que ser más exigentes como ciudadanos en su doble sentido, como individuos con capacidad de organizarse y defender intereses colectivos y como habitantes de espacios urbanos cada vez más extendidos con la posibilidad de ser disfrutables.
viernes, 25 de mayo de 2012
DESBOCADOS
“Ante una situación, hay que pedir opiniones diferentes. Si tengo un solo televisor en mi habitación, veré las cosas de una sola manera; pero si tengo diez aparatos en distintos canales, serán diez visiones distintas”. Gianni Vattimo filósofo italiano en Revista Ñ digital, mayo 2012.
El filósofo italiano tiene cierta razón, no toda. Con optimismo supone que cada canal de televisión ofrece una interpretación distinta de los mismos hechos, quizás eso funcione en otros países, en México no.
La creciente movilización de los jóvenes universitarios mexicanos agarró a todo mundo por sorpresa, y es que nuestro mundo está conformado por lo que nos dicen nuestros medios de comunicación masiva, todos alineados, todos siguiendo el mismo modelo, todos controlados en los diferentes niveles de cobertura. Las excepciones son muy escasas y por lo mismo casi heroicas, pero hay un factor que antes no existía y que ahora tiene un papel crucial para evadir el cerco informativo: las redes sociales.
En el día internacional de Internet, corroboramos que México sigue siendo uno de los más atrasados en cuanto a la cobertura de ese servicio, que apenas el 30 por ciento de los hogares tienen acceso a esa forma de comunicación, además, que el conectarse es más caro que en la mayoría de los países de la OCDE y que la velocidad y calidad es muy mala. Aún así, resulta un medio atractivo para que los estudiantes busquen información y generen la propia para compartirla con quien quiera encontrarla. A pesar de que no todo lo que aparece en la red mundial es cierto o que carezca de un enfoque desinteresado, la ventaja es que se encuentran múltiples versiones distintas, hay de donde contrastar, de donde elegir. Si a lo anterior le sumamos el desarrollo de habilidades de pensamiento diferentes por novedosas que los adultos encontramos inexplicables, se entiende esa sorpresa en torno a la movilización juvenil.
Tal vez si hubiéramos estado atentos a lo poco que se colaba en los medios de comunicación acerca de los movimientos populares en Chile, en España, a los indignados de gran cantidad de países, a los levantamientos en el norte de áfrica, ese asombro sería menor, porque buena parte de los activistas fueron y siguen siendo los jóvenes. Esos que sienten que el presente se les arrebata de las manos, que no pueden planear un futuro siquiera a mediano plazo por la incertidumbre respecto de su empleo, que dudan de la capacidad adquisitiva de salarios cada vez más raquíticos, que observan con coraje cómo desaparecen sus derechos frente a una pequeña casta de banqueros y empresarios que quieren todo para ellos.
Muchos saben, y algunos empiezan a intuir, que serán la generación que viva en peores condiciones que sus padres. Allí están las muestras, jóvenes que llegan a su tercera década sin poder independizarse del hogar paterno o materno, según el caso; que tienen una vida de pareja incompleta porque uno o ambos carecen de empleo seguro y viven arrimados con quien se puede; que no terminan de pagar sus estudios de licenciatura, maestría o doctorado y se consumen viendo crecer las deudas; que ven las angustias de sus mayores por no perder sus viviendas o las escasas posesiones que han logrado conseguir.
¿Qué les queda? El sistema les tiene preparada una primera salida, según el psicoanalista Eric Laurent ―entrevistado por Pablo E. Chacón, revista Ñ digital―: “Los síntomas son los que aparecen, los que ya aparecen: toxicomanías en general; todo (o casi todo) puede transformarse en algo adictivo; el juego, el sexo, el trabajo, etcétera; y como respuesta, al interior del discurso del amo, una mayor voluntad de vigilar, castigar, prohibir, que provoca en el sujeto, lógicamente, una creciente voluntad de destrucción. ¿Quieren prohibir? Entonces quiero más. Esto es muy común entre los jóvenes. Pero no sólo entre los jóvenes. Pero los jóvenes, de esa manera, demuestran la impotencia del otro, su megalomanía, sus maneras de sobrevivir a la punición.” Por eso no es casualidad que en el discurso de algunos de los candidatos presidenciales de diferentes países aparezca, como si fuera novedad pero aprovechando el clima de miedo, el fortalecimiento de los cuerpos de seguridad del estado, en lugar de enfocarse en otras alternativas menos costosas en vidas humanas, menos represivas y más acordes con los derechos humanos, que resultan los primeros “sacrificados” en aras de una seguridad ilusoria. Se atacan los síntomas y no las causas.
La otra salida es la participación política. En México se está dando aunque en una coyuntura diferente, los estudiantes chilenos y españoles, por ejemplo, intensificaron su movilización después de las elecciones en sus países, después de que los partidos y candidatos de la derecha política resultaran vencedores en las urnas y emprendieran, con singular empeño, la aplicación criminal de las medidas neoliberales de un capitalismo que está desbocado. Aquí se mueven antes del proceso electoral con la posibilidad de influir en sus resultados, el rechazo abierto a uno de los candidatos lo rebasa, porque lo sienten como la personificación de esa manipulación que ya los tiene hartos. Pero el enemigo es ese modelito económico que el investigador Amador Fernández-Savater ilustra con una imagen cinematográfica ―diario El País 08 de mayo 2012―: "¡Más madera, es la guerra!” El tren de los Hermanos Marx es hoy la imagen más exacta del capitalismo. Desbocado, en fuga hacia adelante, desmantelándose a sí mismo para seguir alimentando el fogón de la máquina. Derechos, garantías, vidas, riquezas, recursos, cuidados, vínculos, el edificio entero de la civilización social moderna. La loca carrera del capitalismo amenaza con devorarlo todo. No hay ningún plan de conjunto ni a largo plazo: sólo echar toda la madera necesaria para que la máquina siga funcionando. El capitalismo se ha vuelto completamente punk: “no future”. Algo muy profundo se ha roto. Hacemos como si nada, pero lo sabemos.
viernes, 18 de mayo de 2012
UN MUNDO SIN NOMBRE
Me fascinan los cambios que estamos viviendo. ¿Quién iba a decirle a usted que los cambios iban a empezar en el norte de África? Y de ahí se ha extendido a buena parte de Europa y a los Estados Unidos, donde muchos de mis estudiantes me dicen: “Yo soy doctor y no encuentro trabajo”. O… “Mi padre ascendió a la clase media y yo siento que estoy bajando a la clase trabajadora”. En América Latina también hay cambios muy grandes, aunque se ha mantenido cierta estabilidad. Antes los problemas empezaban en América Latina. Ahora parece que van a llegar a América Latina. Y es un mundo que no sabemos nombrar. Si uno le dice a Dante, ¿qué se siente estando en plena Edad Media?, él nos diría: “¿Y qué es la Edad Media?” No podemos nombrar esta época pero sentimos que todo está cambiando. El Renacimiento sabía que era el Renacimiento, la Edad Media no sabía que era la Edad Media. Carlos Fuentes entrevistado por Francisco Peregil en Buenos Aires, publicado en El País el 14 de mayo del 2012.
Es cierto, estamos en “un mundo que no sabemos nombrar”, donde los llamados países desarrollados se están derrumbando lenta pero inexorablemente como producto de una gula neoliberal. Estamos en un mundo que se consume y se acaba porque apuesta al desastre para enriquecer a unos cuantos a costa de todos los demás; que vive de prestado aunque sabe que no podrá pagar, porque como está diseñado no tiene futuro, es irracional, no tiene moral ni ética, y entonces los países atrasados parecen islas momentáneas en medio de ese mar de locura. Curioso, si algo nos protege es que nos hemos tardado en aplicar esas reformas estructurales que aparecen como los grandes remedios en las plataformas electorales de 3 de los 4 candidatos presidenciales, o a que estamos desandando el camino de las privatizaciones como en varios países sudamericanos, por eso nos estamos jugando el futuro el próximo primero de julio. Si algún salvavidas se ve en el horizonte es el rescate de ese estado de bienestar que irresponsablemente hemos ido desmantelando.
La cultura fue noticia por motivos contrastantes, primero el 80 aniversario de la entrañable Elena Poniatowska, la que rescata del olvido y la indiferencia a personajes y episodios históricos que nos han definido como los mexicanos que somos. La Noche de Tlatelolco y los imprescindibles testimonios de los participantes en ese movimiento social, El Tren pasa primero como la biografía novelada del líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo, La Piel del Cielo y los prestigiados astrónomos mexicanos, las vidas de Tina Modotti, Gaby Brimmer y muchos más, los principales exponentes de la literatura de la onda, entre ellos Carlos Fuentes quien pereciera apenas este 15 de mayo y a quien recordamos con la cita inicial de este texto. Otro aniversario, el 95 del nacimiento de Juan Rulfo con su mundo mágico del Llano en llamas y Pedro Páramo por nombrar las más conocidas.
También se atravesó el pretexto ideal para traer a la reflexión nuestro maltrecho sistema educativo, el día del maestro trasciende más allá de las pugnas palaciegas entre el que sigue cobrando como presidente y la candidata de su partido, y la que se autonombró líder vitalicia de un esclerotizado sindicato magisterial. Fuera de ese ámbito de ignorancia podemos encontrar posiciones como la de Paulo Freyre: Pedagogía de la Autonomía.
Allí está presente la curiosidad en los estudiantes de las universidades visitadas por los candidatos presidenciales, sus simpatías y antipatías, esa curiosidad que incomoda a quienes pretenden que todo siga igual porque así les conviene, que con el pretexto de salvaguardar las tranquilidad y las buenas costumbres no quieren que se cuestione la historia de los pretendidamente inmaculados, sus propuestas vacías y contradictorias. La “spotización” por encima de los proyectos que deben armonizar lo que se diga, lo que se haga y lo que se logre.
El diagnóstico lo conocemos: “La educación es un derecho humano fundamental, esencial para poder ejercitar todos los demás derechos. La educación promueve la libertad y la autonomía individual, la autorrealización; genera también importantes beneficios para el desarrollo colectivo […] La educación en México muestra signos preocupantes de rezago: hay 5.4 millones de analfabetas, 10 millones de personas que no terminaron la primaria, otros 16 millones no pudieron terminar la secundaria; y el promedio de escolaridad de la población mexicana es de 8.6 años. 42% de la población no ha concluido la educación básica […]
De cada 100 niños que inician la primaria sólo 13 terminan la educación superior y únicamente dos concluyen un posgrado. La deserción es grave y aunque sus causas son diversas, la económica sigue siendo la principal” Juan Ramón de la Fuente, Educar Mejor, Revista NEXOS mayo del 2012. Allí están las propuestas y hay que conocerlas. Vamos a ponerle nombre al mundo que nos tocó vivir.
viernes, 11 de mayo de 2012
ADIÓS AL MÉXICO MÁS FEO
Los cuatro candidatos presidenciales tienen pasado, no nacieron el día que sus partidos los registraron ante la autoridad electoral, por eso se vale apelar a su historia para cuestionar su congruencia. Nuestra escasa cultura política y la manipulación mediática han producido un rechazo a los cuestionamientos directos, a los que tienen que ver con los resultados alcanzados o a las fallas. Ese “lloriqueo ciudadano” reprochando que en el primer intento de debate haya habido “ataques” y no puras propuestas es parte de ese intento por borrar un pasado mediocre, culpable o en algo exitoso; entonces ¿cómo conocemos los intereses que en realidad defienden? ¿Cómo sabemos que sus intenciones son reales y no simple mercadotecnia?
El que todavía cobra como presidente de la república acaba de declarar que no hay más proyecto que el que él representa y aplica a rajatabla, en coincidencia, el candidato tricolor presenta una falsa disyuntiva: “El próximo primero de julio, los mexicanos van a decidir lo que va a pasar en los próximos seis años (hasta aquí va bien porque parte de una verdad para después vender una mentira, el paréntesis en mío JCR). Creo que de las opciones que se tienen hay una que representa más de lo mismo, es una opción que no representa cambio; y otra, que genera incertidumbre, podría significar un salto al vacío, al no saber con claridad qué esperamos” Enrique Peña Nieto citado textualmente por la reportera Claudia Guerrero del diario Reforma del 09 de mayo de este año, página 4. Otra vez el miedo, fundado en claras mentiras disfrazadas de suposiciones, como argumento para provocar un voto de castigo al rival más serio.
No es necedad, es el saber que las elecciones mexicanas y sus resultados se desarrollan en medio de una pugna global, que influirán y son influenciadas por lo que pasa en otros países que enfrentan, cada uno a su modo, las graves consecuencias de un modelo neoliberal que los tienen en una espiral descendente de desarrollo. Traducido, cada día están peor.
Por ejemplo, antes de las elecciones presidenciales francesas, una derrota de Sarkozy y la victoria del izquierdista Hollande provocaba, en algunos, la misma reacción que a nuestro candidato tricolor: los gurús del liberalismo británico […] creen que Hollande es “muy peligroso para Francia y para Europa porque quiere mantener a toda costa el Estado social más caro del continente”, y es que “el Estado aún paga sueldos a los artistas (ya sean nacionales o extranjeros) mientras estos no trabajan, los funcionarios hacen 35 horas semanales y mantienen el sueldo intacto, y en plena campaña electoral, con los dos candidatos compitiendo en promesas proteccionistas, París lleva dos semanas paralizada y sin coches porque ha habido vacaciones escolares de primavera. Francia asiste como si fuera una isla desmembrada del continente a la decadencia europea y al nuevo reparto de la influencia mundial decidido por la globalización ―Miguel Mora Un país rico con miedo al futuro, El País 06 de mayo del 2012.
En correspondencia, las elecciones mexicanas se realizan en un subcontinente que ha mostrado voluntad y aspiraciones que están fuera de la imposición neoliberal, el Brasil izquierdista que tanta admiración causa de Lula da Silva primero, de Rousseff ahora; la Argentina rebelde que renacionaliza su producción petrolera después de una pésima experiencia con las corporaciones privadas; la Bolivia de Evo Morales y su nacionalización eléctrica; en fin, esas ansias por recuperar un futuro que el neoliberalismo se roba a la mala. Ese es nuestro contexto más cercano, y es el que algunos se empeñan en ocultar, porque no admiten que haya otras formas de hacer las cosas. Por eso el candidato de las izquierdas mexicanas plantea la defensa del estado de bienestar, un mejor reparto de la riqueza que generamos todos con nuestro trabajo y que se está quedando en las cuentas bancarias y lujos descomunales de unos cuantos multimillonarios que solo responden a sus intereses; por volver a hacer realidad derechos como el del acceso universal a un sistema de salud de calidad; a un sistema educativo que nos saque de mediocridades y reduzca las desigualdades; a un trabajo seguro y decente; al desarrollo científico, tecnológico y cultural; a una vivienda digna, sin recurrir a expropiaciones, propiciando la competencia para bajar precios inflados y desaparecer servicios que apenas existen en el papel pero se cobran en efectivo.
Las “propuestas” de los candidatos apenas son pedacitos de un rompecabezas, de algo mayor que se llama proyecto de país, por eso es tarea de los medios y de los ciudadanos discriminar entre la demagogia que admite propuestas que son mutuamente excluyentes y las que sí son parte armónica de algo más grande, más completo, más esperanzador, aunque a algunos les dé miedo porque pierden sus privilegios.
Ojalá que pasado el primero de julio podamos decir: adiós al México más feo, así como puede estar pasando con nuestros vecinos allende el océano: “La lección más importante de estas elecciones es que la democracia no puede ser suspendida: la crisis se tiene que gestionar desde la democracia. Y la democracia significa que la gente manda sobre la crisis, no la crisis sobre la gente. El viernes titulé mi columna “Que hable la gente”. Pues la gente ya ha hablado. Adiós a la Europa más fea. José Ignacio Torreblanca en El País, 07 de mayo 2012.”
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viernes, 4 de mayo de 2012
DOS PROYECTOS
“Pero en el fondo son incapaces de alejarse del marco neoliberal (impulsado desde la Unión Europea, claro, que ésa es otra). Así, los principales partidos de la democracia no han sabido reconocer que por mucho invertir en el sector privado y empoderar a los empresarios, no significa que vaya haber más trabajo, porque la riqueza no se expande hacia la sociedad, sino que los beneficios se almacenan a buen recaudo en las arcas de unos pocos. Lo que quieren es ser competitivos en Europa a través de las exportaciones, y para eso los trabajadores tenemos que ser baratos para reducir costes. Una ruina […] He perdido la fe en la política de las corporaciones, la democracia del capital y de la clase privilegiada. He perdido la fe en que ustedes, con sus discursos paternalistas manidos, gobiernen por el bien común, no creo en un sistema democrático impuesto para silenciar a la clase obrera, pan y circo, eso es lo que durante años nos ha mantenido entretenidos, ajenos a lo que se cocía en política. Ahora que adelgazan el Estado del Bienestar, el pan escasea, y el circo, pues como que no nos lo podemos pagar, ahora, despertamos del letargo y pensamos reivindicar nuestros derechos hasta que no podamos más: el derecho a tener una vida digna, un trabajo y una vivienda en nuestro país. Eso les diría.” Nuria García en www.pepasypepes.blogspot.mx
Nuria García es parte de esta generación de jóvenes desencantados de la política y del modelo neoliberal, española de origen ha tenido que emigrar a 4 países diferentes en busca de trabajo, es periodista, apenas con 24 años cumplidos y refleja con precisión lo que pasa cuando se aplican reformas que terminan por desmantelar ese estado de bienestar que comenzó a fastidiarse desde las dirigencias de los partidos derechistas encabezados por Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher en Inglaterra, contando con sus fieles seguidores en el resto del mundo; en México el modelito comienza a imponerse con el recientemente fallecido Miguel de la Madrid y su fiel escudero Carlos Salinas de Gortari, y así hasta la fecha sin importar el partido que gobierne.
Las reformas que impulsan tanto el PRI como el PAN, que paradójicamente no han podido caminar con la velocidad que les gustaría por estarse peleando su paternidad ―porque maternidad no tienen―, buscan seguir en el mismo caminito que en otras partes del mundo ya se demostró que provocan gravísimas crisis económicas que terminan golpeando a las mayorías para beneficio de unos cuantos grandes corporativos.
Veamos más cifras, ahora locales. De acuerdo con el investigador David Lozano del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM: “En la última década, el outsourcing o subcontratación ha crecido de manera exponencial en México, hasta registrar un nivel del 60 por ciento, principalmente en el sector de los servicios. A partir del 2001, se intensificó su utilización en el mercado laboral nacional. Por ejemplo, el 90 por ciento de los trabajadores de la industria manufacturera electrónica son reclutados por este medio […] Las personas contratadas bajo este esquema –mediante el cual las empresas recurren a un tercero para la contratación– carecen de condiciones dignas de trabajo y del 82 por ciento de prestaciones, lo que restringe su acceso a salud, vivienda, pago de aguinaldo y prima vacacional […] El 23 por ciento de quienes prestan servicios educativos laboran mediante subcontratación; en la industria, el porcentaje es del 18 por ciento, y en la agricultura, del 27 por ciento […] La economía nacional se caracteriza por su precarización y el abandono de prestaciones, en detrimento de las familias y, en consecuencia, el tiempo de vida productiva de los mexicanos se reduce por los niveles de estrés, y porque la subcontratación provoca un exceso de actividad laboral.” http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2012_275.html
Eso y más, como la manida reforma energética, la del régimen de pensiones y jubilaciones, la educativa, no carecen de un fuerte trasfondo ideológico, por eso la posición del candidato presidencial de las izquierdas: sí a las reformas, pero no a esas; sí a las que protejan y amplíen ese estado de bienestar, los trabajos seguros con prestaciones sociales, la protección a los derechos sindicales, no a los dirigentes; sí a la evaluación educativa pero sin influyentismos, convenciendo y haciendo participar a los profesores, porque los cambios impuestos nunca van a funcionar y sólo se cae en simulaciones.
No se trata de votar por el menos peor, tampoco de elegir entre más de lo mismo, se están confrontando dos formas radicalmente diferentes de pensar, de ver al país, al mundo y la relación de la especie humana con todo su entorno
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