viernes, 21 de marzo de 2014

CUESTIONAR LA POBREZA

La comparación es obligada pero casi nadie la quiere hacer. Una simple suma, el cruzar los datos de fuentes diferentes pero equivalentes puesto que se está sumando lo mismo: el simple ingreso de unos cuantos contra el vergonzoso ingreso de otros muchos. El resultado alcanzó para ser la nota principal en La Jornada de este 19 de marzo ¿por qué en el resto de los medios de comunicación no lo fue? Vamos a la fuente original aunque esté en inglés, total los números no entienden de idiomas. Pidámosle a la computadora que abra el sitio http://www.forbes.com/billionaires/#tab:overall_country:Mexico y sumemos las fortunas representadas “principalmente por el valor de sus empresas en los mercados accionarios” de los diez mexicanos más ricos. Si la computadora no miente y no tiene por qué hacerlo, la suma de sus fortunas es de 132.9 en miles de millones de dólares. Si consideramos las cifras oficiales y hacemos la comparación pertinente resulta que: “15.7 millones de hogares tienen un ingreso anual que equivale a menos de dos terceras partes (57.2 por ciento) de la fortuna de los diez mexicanos más acaudalados.” La Jornada. Que suertudos dirían algunos, es el destino podrían decir otros, pero como decía el mexicano Heberto Castillo, los ricos no tienen dólares machos y dólares hembras como para juntarlos en sus bóvedas y ponerlos a reproducirse; ese dinero se traslada de los bolsillos de muchos para caer en los de muy pocos. ¿Cómo se logra eso? Con un sistema económico que favorece la concentración de la riqueza por un lado, mientras que socializa la pobreza por el otro. Ejemplos hay muchos. Si se grava con impuestos a los contribuyentes cautivos que son los trabajadores y empleados que cobran por nómina y se permite que las grandes empresas puedan deducir, o simplemente evadir el pago de los impuestos que les corresponden; o cuando ese dinero ineludiblemente recolectado del trabajo de los más se usa para “rescatar” las empresas de esos ganones, haciendo deuda pública lo que es deuda privada ─el caso descarado del FOBAPROA-IPAB─; o teniendo salarios muy bajos con una productividad media o alta; o pagando en exceso servicios y productos que además son de mala calidad, como la telefonía, el acceso a internet, los refrescos y la comida chatarra, el crédito bancario y comercial, nuestras disque modernas autopistas que nunca terminan de repararse, el exceso de precio del pan y sus derivados, la destrucción de grandes extensiones de tierra para sacar minerales a cambio de un pago miserable por hectárea, el espantoso y caro transporte público, el ineficiente sistema de salud, la carencia de prestaciones laborales, el discriminador sistema educativo y mejor le paramos antes de caer en la desesperanza. A cambio de esas desigualdades nos quieren conformar con políticas sociales diseñadas no para detener y revertir la pobreza, sino para incrementarla. En otras latitudes planetarias causan asombro nuestros programas gubernamentales de “apoyo” al campo, a los más jodidos, a los ancianos, a las madres solteras, las becas estudiantiles y ahora el seguro a los desempleados. Pero ese asombro no es por la cuantía ya que están muy pichicateadas, o su cobertura geográfica que atiende más a criterios electorales que de verdadera necesidad, mucho menos a su contradictorio impacto ─según la OCDE “En México el gasto social es equivalente a 7.4 por ciento del producto interno bruto (PIB), el más bajo del bloque. El promedio para todos los países que pertenecen a ese organismo es 21.9 por ciento del PIB. El más alto es el Francia, que equivale a 32.8 por ciento de su producto”─; sino a que su diseño no toca, para nada, los intereses y privilegios de esos que concentran la riqueza que producimos entre todos, al contrario, los refuerzan, porque esos “apoyos” terminan también en los bolsillos de los más ricos, ya que no hay donde más se puedan ir. Allí está la transa del seguro de desempleo, limitado a un miserable salario mínimo mensual y además financiado con los propios recursos de los trabajadores a través de su subcuenta de vivienda que cada trabajador tiene en el IMSS o ISSSTE, que además está integrada al bajo salario que cada uno recibe y equivale al 5 por ciento del mismo. Otra vez, se buscó no afectar los intereses de los empresarios, no tocar el presupuesto destinado a programas sociales, que como ya vimos es el más bajo de todos los países que integran la OCDE, y sacar una “prestación” a costa de las pocas e insuficientes que ya tienen los mismos trabajadores. Recuerde el “programa social” que más le guste o del que sea beneficiario, dele una revisadita comparándolo con las cifras y argumentos aquí presentados, juzgue si corresponden a lo que se dice en su, esa sí, excesiva propaganda. Escribe Roberto Saviano en su libro CeroCeroCero, que la delincuencia organizada encontró que la democracia es un sistema político donde todos tienen un precio; entonces, y aquí ya nos separamos de ese autor, nuestro precio está determinado por el miedo a perder lo poquito que tenemos de esas “ayudas” sociales, a ser un paria más que ni siquiera aparece en alguna lista de “beneficiarios” de las limosnas oficiales. Habría que agregar que entre más pobres somos, como país, más barato es el precio que se paga por nuestro voto. Mientras, esos 10 mil millonarios y los que les siguen seguirán creyendo que pueden vivir con la seguridad de seguir disfrutando de sus privilegios, pero las personas, hasta las más miserables, tienen un límite y no son infinitamente maleables, que no se nos olvide, a todos.

viernes, 14 de marzo de 2014

INERCIAS Y DEBATES

"Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?" Impertinencia significativa de un alumno a su maestro contada por el semiólogo Umberto Eco. La pregunta es válida mientras no nos quede claro para qué sirve la escuela en tiempos actuales, y quienes menos saben la respuesta parecen ser nuestros funcionarios y directivos educativos, pero la pertinaz ignorancia hace que todos dudemos y eso sí es riesgoso. El pasado 6 de marzo nuestra capital queretana fue sede regional del Foro Nacional de Consulta del Modelo Educativo, con dedicatoria al nivel medio superior, ─es decir, a los bachilleratos y preparatorias─, la participación docente fue nutrida, tanto que sobrepasó las expectativas, pero, siempre hay un pero, su dinámica siguió reflejando las malas inercias de las que necesitamos deshacernos si queremos cambiar, para bien, las cosas. Primero, los funcionarios estatales y directivos generales del subsistema de educación media superior estuvieron más interesados en su propia pasarela, en dejarse ver en los exclusivos y apartados lugares de las primeras filas del Teatro Metropolitano, que en las ponencias y propuestas presentadas, como si fueran asuntos ajenos a sus trabajos. Ojalá podamos presenciar algún evento donde estos funcionarios queden esparcidos entre el resto de los asistentes, que alcancen lugar sólo si llegan a tiempo y se tomen la molestia de escuchar lo que dicen los maestros. Segundo, el reglamento de participación y el tiempo escaso para la presentación de las ponencias ─en 5 minutos no se pueden leer 5 cuartillas─ hicieron que esta actividad fuera un atropellamiento continuo de la lógica, la coherencia y la sintaxis. No hubo la mínima posibilidad de discusión y acuerdo, sólo una simple relatoría superficial y sin posibilidad de corrección. En los asistentes quedó la sensación de que sólo sirvió para legitimar lo que un gabinete de “expertos” propondrá, para que un grupo minúsculo de funcionarios filtre lo que quiera pasar y a final de cuentas imponer. Tercero y ya lo han señalado algunos analistas del tema: “Por escuchar nuestro eco, no hemos advertido el hueco de los olvidados. No echamos de menos a esos que a diario van a una escuela o remedo de tal. Niños y niñas, ya muchos jóvenes, que son, se supone, los que importan: es su aprendizaje la preocupación expresa de todos los parlantes. Ni intención, menos creatividad para oírles, escuchar sus pareceres, atender sus relatos, el modo de ver lo que viven cada día en una mundo en que los adultos hablan, mandan, califican, proponen y examinan; descalifican, desordenan, y aplastan exigiendo respuestas y prohibiendo preguntas. ¿Hablan cuando llenan bolitas en los exámenes de reiteración múltiple? No es su voz: es la del otro ladrillo en la pared.” Manuel Gil Antón en http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2014/03/68983.php Cuarto, la presentación atropellada de las ponencias se dividió en 5 temas que pretendieron ser generales, cuando es obvio que su relación estrecha implica que los posibles consensos en uno de ellos afecta a los otros cuatro, sin embargo se hizo imposible tener una visión global e integradora. Podríamos seguir señalando las inercias, mejor veamos algunas de las propuestas. Hay que rescatar que en la SEP ya se dieron cuenta que los programas de estudio están saturados y sobrecargados, que hay que señalar y recuperar los aprendizajes imprescindibles, asegurarlos y que sirvan de plataforma para adquirir, incluso de forma autónoma y por interés propio, los siguientes. Por lo mismo, las planeaciones no debieran ser los mamotretos actuales, con dos cuartillas sería suficiente, con asegurar 2 o 3 competencias básicas y con esas avanzar en las demás que se pueda. El profesor debe tener reconocida libertad de cátedra para asegurar esos saberes imprescindibles, que su formación continua le sirva para hacer flexible el programa, la planeación y su actuar en el aula, decidiendo la mejor forma de evaluar, todo con el conocimiento detallado del contexto en que se encuentran los estudiantes y su centro educativo. Por lo pronto pasa lo que señala Feyerabend en su Filosofía Natural: “Podríamos decir que la incompetencia, ya estandarizada, se ha convertido ahora en una parte esencial de la excelencia profesional. Ya no tenemos profesionales incompetentes, tenemos incompetencia profesionalizada”. Regresemos a la pregunta inicial del estudiante impertinente a su maestro: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?", Umberto Eco responde: “Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información. […] Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).” También podemos recurrir a Fernando Savater en El Valor de Educar: “Porque lo propio del hombre no es tanto el mero aprender como el aprender de otros hombres, ser enseñado por ellos. Nuestro maestro no es el mundo, las cosas, los sucesos naturales, ni siquiera ese conjunto de técnicas y rituales que llamamos «cultura» sino la vinculación intersubjetiva con otras conciencias […] Por decirlo de una vez: el hecho de enseñar a nuestros semejantes y aprender de nuestros semejantes es más importante para el establecimiento de nuestra humanidad que cualquiera de los conocimientos concretos que así se perpetúan y transmiten.” Finalmente rescatar un dato terrible por su significado, en donde hubo coincidencia, y una propuesta del experimentado Edmundo González Llaca: “El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) coinciden en los resultados de sus encuestas en los diversos niveles educativos: existe un rechazo masivo a la escuela. La estadística es dramática, menos del diez por ciento de los alumnos estudia por gusto. El reto es que la escuela deje de ser un espacio de tortura y mortificación y se convierta en un lugar de renacimiento; una sucesión permanente de instantes que despierten con alegría todas las potencias del alumno. Una educación que postula la dignidad y seriedad del humor, para que los alumnos dejen de ser estalactitas sentadas y regrese el movimiento a su rostro y a su cuerpo; para que los maestros desistan en representar el papel, solemne y taciturno, de quien narra un inacabable y triste cuento de navidad.” La letra con HUMOR entra. Ed. Trillas.

sábado, 8 de marzo de 2014

IMAGINAR EL FUTURO

Algo está por suceder, escribimos hace algunas semanas. Antes de que se declararan en pie de sobrevivencia las autodefensas michoacanas y guerrerenses. Antes de que se diera la captura del Chapo Guzmán, de que se destapara la cloaca de Oceanografía y el derrumbe de toda una estructura fundada en ese “capitalismo de compinches” que es la verdadera cara del neoliberalismo. Antes de muchas cosas que están pasando a pesar del entorno de impunidad y corrupción extrema que nuestro sistema político ha fabricado desde hace décadas. Algo está sucediendo. En los albores de este siglo XXI, escribimos que uno de los principales peligros de las actividades ilegales de la delincuencia organizada era su capacidad de penetración y corrupción. Que desmantelar en serio una estructura criminal llevaría consigo el riesgo de afectar todas las actividades comerciales, industriales, políticas, religiosas y demás donde tuviera presencia importante. El caso de la multimillonaria empresa Oceanografía y de su caprichoso dueño es un ejemplo de lo anterior, porque con dinero, producto no de la competitividad sino del tráfico de influencias, se compró todo lo que se quiso, un buque para uso exclusivo, relojes de marca muy caros para los cuates, diversiones estúpidas sin límite, prestigio social en ciertos círculos hambrientos de este tipo de personajes, hasta un equipo de futbol. Bien dice el analista político Rafael Cardona: “No conozco ningún empresario mexicano exitoso que no le deba su éxito a una relación privilegiada con el gobierno, ninguno.” Antes de que los muy sensibles respinguen, hay que aclarar que se refería a los empresarios grandotes, a los que forman parte eterna de las cúpulas empresariales, a los que aspiran a aparecer en listas como las de la revista Forbes, no al micro empresario que sufre para mantenerse al día, de esos que sí pagan impuestos y producen empleos seguros, que aspiran a la permanencia, que valoran a sus trabajadores. Nos tragamos la idea de que el conocimiento es cada vez más efímero, que los avances científicos, impulsados más por la comercialización que por su utilidad práctica, le ponen caducidad a lo que sabemos, eso no es cierto. No podemos construir nada nuevo sin tomar en cuenta lo ya logrado, no caminamos en el vacío ni en la ingravidez. Hace 14 años ─en 1993─ se publicó un libro titulado La Miseria del Mundo del sociólogo francés Pierre Bourdieu, en el que examina los efectos de la puesta en marcha de este capitalismo salvaje en que seguimos viviendo. La situación actual ha producido la necesidad de volver a leerlo, aquilatarlo, reconocer que se adelantó a su tiempo, o bien que el tiempo no avanza tan rápido como parece ser. Al menos no en lo que tiene que ver con la desigualdad económica, con la miseria de buena parte de la población mundial, con la inequidad social y con la brutal concentración de la riqueza en el pequeño extremo que forman los híper ricos. Estamos redescubriendo a Ulrich Beck y su claridad analítica en Libertad o Capitalismo, publicado en alemán en el año dos mil, con la sensibilidad que le permite advertir sobre fenómenos que algunos no alcanzan a comprender y que pondrían en duda los resultados de sus afanes reformistas. Como ejemplo, los efectos de una reforma laboral como la aprobada en nuestro país para los trabajadores en general: “Mientras que la sociedad del pleno empleo fue un riesgo calculado para los individuos, el trabajo flexible se convierte ahora en un riesgo más o menos incalculable […] Una madre que educa sola a sus hijos, que está siempre en trance de cambiar de trabajo y de ajustar su horario con el fin de estar permanentemente disponible para el mercado laboral, y que también está dispuesta, de semana en semana, de mes en mes, a cambiarlo todo de cabo a rabo, acaba convirtiéndose en una madre cuervo, pues el ritmo del mercado laboral la obliga a descuidar a sus hijos”. También necesitamos releer y redescubrir a autores como Marx y muchos otros que fueron satanizados porque su forma crítica de analizar se saltaba los controles de una ciencia reduccionista, porque hay que saber que estamos ante un cambio radical en la forma de hacer ciencia, de producir conocimiento, que como primer efecto pone en duda todo lo que damos por sabido, entre eso, que la realidad no puede reducirse a la suma de sus componentes, que las leyes “universales” tienen límites al igual que los modelos matemáticos conocidos. Falta considerar las interacciones múltiples y al parecer ilimitadas que se dan en los planos físicos y sociales, que además se afectan mutuamente. Mientras en algunos ámbitos académicos se construyen las nuevas formas de producir conocimiento, nuestro sistema político sigue metido en las simulaciones, aferrado a imponer soluciones que no atenten contra los intereses sectarios y particulares que defiende. Cuando interviene es porque las cosas se le salieron de control y los exhibe o los pone en peligro, como los escándalos que se conocen día con día y que siguen sin castigo ni solución real, apuntalando la impunidad y las prácticas anti éticas. Desafortunadamente habrá que comentar en ocasión futura lo sucedido en el Foro de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo, que con sede en nuestra ciudad se llevó a cabo el 6 de marzo pasado, la esperanza ingenua es que no sea una simulación más.

viernes, 28 de febrero de 2014

CHAPUCERÍAS

El tema es obligado, por la importancia de las actividades delincuenciales que se le acreditan, por el blindaje de impunidad que requiere, por la tentación de aceptar dinero en una economía en estancamiento y crisis permanente, por la simple y cochina búsqueda inescrupulosa de poder. Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo Guzmán, logró ser la cabeza visible de un emporio económico y empresarial difícil de cuantificar, aunque Forbes lo calcule en más de mil 200 millones de dólares, se cree que con presencia en más de 50 países y ramificado en múltiples empresas y actividades económicas. Porque hoy, hasta la política es una cuestión de compra y venta. Las investigaciones serias, aunque divergentes en aspectos puntuales, permiten asomarnos a lo que apenas alcanzamos a atisbar de un imperio construido con la participación, complicidad, complacencia y silencio de muchos actores importantes, allí están los libros de Anabel Hernández Los señores del narco, de José Reveles El cártel incómodo, y de Héctor de Mauleón Marca de sangre. Sin restar méritos, el primero es el más comentado por la profundidad lograda en la búsqueda de esos datos y nombres que algunos pretenden ocultar. Por lo que se sabe, el narcotráfico como negocio multinacional y controlado por grupos poderosos no existió en México hasta el gobierno de Miguel de la Madrid, antes existía una especie de connivencia ─que según el diccionario es: Disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven─ y convivencia con quienes se encargaban de pasar los cargamentos de droga por territorio nacional con destino a nuestro ansioso y pacheco vecino del norte. El acuerdo incluía el respectivo “impuesto”, que no anduvieran armados y la condición de que los narcóticos no se vendieran aquí. Pero el neoliberalismo tenía pensada otra cosa. Según los testimonios recogidos por Anabel Hernández, el gobierno norteamericano de Ronald Reagan, con toda la perversidad de la que fue capaz y con la paranoia desatada por el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua, decide entrarle al negocio para que parte importante de las ganancias se utilizaran para financiar la contrarrevolución en nuestro vecino centroamericano. La consecuencia fue obvia, el tráfico de estupefacientes creció como nunca antes y los grupos delincuenciales mexicanos adquirieron el poder que ahora, en muchos países, estamos padeciendo. Otro analista que vale la pena traer a cuento es Edgardo Buscaglia autor del libro Vacíos de poder en México, quien lleva años alertando sobre las consecuencias de permitir y hacerse cómplices de los grandes capos de la droga. En la entrevista más reciente con que contamos al momento de escribir este texto, a pregunta expresa sobre la importancia de la detención del Chapo aclara que «para no resultar cínicos, hay que señalar que el objetivo de una detención de esta naturaleza es bajar la frecuencia con que se cometen delitos económicos. En este sentido, podemos dejar de lado los homicidios, no porque carezcan de importancia, sino porque no pueden ser un adecuado indicador del poder de un cártel del crimen organizado. La red de Sinaloa comete menos homicidios que otras menos poderosas porque tiene un claro poder arraigado en su zona, de suerte que pueden prescindir más fácilmente de medidas tan violentas. Así, pues, no se trata simplemente de que bajen los índices de crímenes violentos, sino de dar un golpe fuerte al sistema de delitos económicos que estos grupos mantienen, y que son, por supuesto, el principal motivo por el que cometen atrocidades de cualquier otra clase […] la detención del Chapo es inconsecuente, pues no se traduce en un golpe para el cártel en ningún sentido. La experiencia internacional enseña que cuando la detención de líderes criminales no se traduce en desmantelamientos patrimoniales, el sistema al que pertenece sigue expandiendo sus fronteras. Esto lo explicó muy bien “el Mayo” Zambada cuando fue entrevistado por Julio Scherer en 2010. Él dijo “a mí me pueden matar justo ahora. Tenemos mecanismos de remplazo”. En efecto, se trata de redes sumamente organizadas, con franquicias en más de 50 países. Así, no se les daña capturando a un miembro de su directorio, por más importante que sea, de la misma manera que un banco internacional no se vendría abajo por la detención de uno de sus grandes ejecutivos […] La opción de la extradición podría ser más rápida para aplicar justicia, pero representa un escenario muy triste, pues termina siendo una válvula de escape para los vacíos de estado. En el fondo, no sería una negociación entre gobiernos para ver cuál está en condiciones de juzgar más adecuadamente al criminal, sino un dispositivo para que México siga prescindiendo cómodamente de una estructura adecuada de justicia.» http://www.sopitas.com/site/293851-la-captura-del-chapo-no-se-traduce-en-un-golpe-para-el-cartel-entrevista-con-edgardo-buscaglia/ En el fondo, detrás de la incapacidad del estado mexicano, quedarían sin tocar las estructuras que han permitido la expansión de la delincuencia organizada a grados que amenazan la existencia ordenada y democrática del mismo. Cada vez son más las voces que denuncian y aseguran que vivimos ya en un narco estado por los índices de impunidad y corrupción que están a la vista de todos. No queda más que presionar para que la detención, que amenaza en convertirse en una telenovela más de cansados y repetitivos capítulos donde todos sabemos el final aunque finjamos no hacerlo, tenga un desenlace sorpresivo, ajeno a los guiones diseñados desde un poder ─político y empresarial─ anquilosado e inútil para los ciudadanos comunes y corrientes.

viernes, 21 de febrero de 2014

A REMATE

Hasta parecíamos alpinistas invadidos por los espíritus de los más atrevidos trepa montañas, ansiosos por alcanzar el difícil objetivo; de un día para otro y sólo por unas horas, nueve para ser precisos, fuimos la sede de la Cumbre de América del Norte, que no fue otra cosa que la instalación del tianguis a que fueron invitados los presidentes de Canadá y Estados Unidos de América para venderles lo único que nos queda, nuestro subsuelo y todas sus riquezas. ¡Bara, bara, pásele a llevarse el petróleo, el oro, la plata y lo que se encuentre! A cambio aceptamos espejitos y portadas de revistas. Los descolones en privado se alcanzaron a hacer públicos, nada de quitar las visas para viajar a Canadá declaró míster Harper, es un asunto interno y de seguridad nacional; nada de promesas migratorias de míster Obama, quien ostenta el ridículo honor de ser el presidente que más deportaciones ha hecho en la historia de ese país, lleva más de 2 millones más las que se acumulen diario porque, como ha trascendido, los funcionarios y jueces migratorios tienen, cada uno, que cumplir una cuota de 75 deportaciones diarias sin importar razón humanitaria alguna. Mientras, nos tragamos la excusa de que es un tema doméstico donde no tenemos porqué repelar. Y nuestro cobarde gobierno federal cumple con esa expectativa. Hubo otra visita que no alcanzó las primeras plenas que los angloparlantes anteriores. Pero fue una visita incómoda, de varios días, recorriendo parte de la geografía nacional y viéndose cara a cara con ciudadanos que tienen mucho qué decir. Además, se reunió con nuestro presidente, no en Toluca, sino en sus oficinas, nada más por eso la noticia alcanzó a trascender en algo. El Secretario General de Amnistía Internacional, Salil Shetty, vino a decir lo que todos sabemos pero preferimos ignorar porque las malas noticias no nos gustan, preferimos mantenernos en una burbuja de ignorancia a menos que los problemas nos afecten directamente y sea demasiado tarde prevenirlos. En un documento de 12 cuartillas ─que se puede consultar en: http://ir.amnistia.mx/mexico─, se nos recuerda, a todos, que “En marzo de 2014, el gobierno anunciará formalmente cuáles recomendaciones adoptará de las 176 realizadas en 2013 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La adopción de aquellas recomendaciones coherentes con los estándares internacionales de derechos humanos, seguida de su rápida implementación con acciones concretas que garanticen efectos duraderos, representará una prueba de qué tan seriamente considera el gobierno sus obligaciones en materia de derechos humanos.” Asombra la cantidad de recomendaciones hechas por un organismo especializado en derechos humanos a las autoridades de nuestro país, afortunadamente hay una fecha precisa para su respuesta, habrá que darle seguimiento porque son sobre aspectos muy importantes y dolorosos. Mientras, el memorándum que tratamos, titulado Los retos de México en materia de derechos humanos, dirigido directamente a Enrique Peña Nieto en su carácter de presidente, señala entre otras cosas que: “La alarmante situación de inseguridad en muchos lugares del país y las consecuencias del combate al crimen organizado y a los cárteles de la droga por parte de las fuerzas armadas, iniciado en la administración anterior, han aumentado la inseguridad y la violencia en muchas regiones, dejando a muchas comunidades desprotegidas y en riesgo. Los reportes sobre abusos de derechos humanos cometidos por la policía y las fuerzas de seguridad, incluyendo desapariciones forzadas, tortura y detenciones arbitrarias continúan y la impunidad en todos los crímenes sigue siendo la norma. Las y los defensores de derechos humanos y periodistas, quienes frecuentemente tratan de apoyar a las víctimas y revelan los abusos, enfrentan cada vez mayores ataques. Las mujeres, los pueblos indígenas y las personas migrantes sufren discriminación y violencia, pero sus posibilidades de obtener reparación son escasas. El sistema de justicia continúa defraudando a las víctimas, a quienes se acusa de los delitos y a la sociedad en general […] para mostrar que la impunidad dejará de ser tolerada, debe demostrar en la práctica que cualquiera que esté implicado directa o indirectamente en abusos de derechos humanos será llevado ante la justicia y que las víctimas tendrán acceso a la verdad y a la reparación. Amnistía Internacional exhorta al presidente y a su gabinete a mostrar fuerte determinación y compromiso para abordar la situación crítica de derechos humanos en el país […] La prometida base de datos, a escala nacional, de personas desaparecidas sigue sin operar […] En 2013, las autoridades migratorias detuvieron a 82.269 migrantes y deportaron a 75.704 de ellos, la gran mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador. Muchas más fueron las personas que intentaron cruzar hacia los Estados Unidos. En México, muchas personas migrantes continúan sufriendo abusos a manos de la policía y otras son víctimas de secuestros, trata, abuso sexual y homicidio por parte de las bandas criminales que a menudo operan en colusión con las autoridades locales […] Las personas defensoras de derechos humanos y periodistas se enfrentan a ataques, amenazas, intimidación, secuestro y ejecuciones en represalia por su legítima y valiosa labor. Aquéllos detrás de los ataques casi nunca son llevados ante la justicia […] La violencia y la discriminación violan los derechos humanos de mujeres y niñas y comprometen severamente su salud y derechos sexuales y reproductivos. La violencia de género sigue penetrando las vidas de mujeres y niñas en todo México. La impunidad de tal violencia, incluyendo el abuso sexual y el feminicidio, es generalizada […] muchas comunidades indígenas en el país siguen sufriendo discriminación, además de acceso limitado a la justicia, a la salud, a la educación, a la vivienda y a la tierra. Hasta ahora, las medidas que ha tomado el gobierno no han sido las adecuadas para enfrentar los obstáculos estructurales más grandes que les impiden disfrutar de estos derechos.” Ese fue una selección de algunas partes del memorándum, organizado por temas, cada uno con un diagnóstico breve y con las mínimas e indispensables exigencias que se deben cumplir para normalizar el respeto a los derechos humanos en México. El panorama que dibuja y que conocemos porque lo padecemos es sombrío, hay que unirnos para forzar a que las cosas cambien, porque así como están a algunos, poquitos, les convienen.

viernes, 14 de febrero de 2014

EDUCACIÓN Y LAS MENTIRAS VERDADERAS

Ya se volvió lugar común afirmar que nuestro sistema educativo privilegia la memorización sobre la capacidad de aplicar los conocimientos; de tanto repetirlo todos lo damos por cierto, y no es cierto. Cualquiera con un poco de sensibilidad y conocimiento de la didáctica y pedagogía, que trabaje frente a grupo y no detrás de un escritorio, puede darse cuenta que nuestros estudiantes no son capaces de aplicar lo que saben por la simple y sencilla razón de que no saben. ¿Cómo se quiere que aprendan a aplicar algo que no conocen? Lo anterior es producto de dos cosas que se han combinado, la primera, en tiempo, fue la masificación de la educación. Nuestro país, ante el fuerte incremento poblacional de la segunda mitad del siglo veinte, privilegió incrementar la cobertura y de un día para otro contrató una gran cantidad de profesionistas ─que no profesionales─, que quizás sabían del contenido de lo que habían estudiado en las universidades o institutos tecnológicos, pero que no tenían, y muchos siguen sin tenerla, la menor idea sobre didáctica y pedagogía. De cualquier forma, como se hacen muchas cosas en este país, se les habilitó como maestros frente a grupo. Algunos han ido aprendiendo reflexionando sobre su experiencia, otros se han limitado a “administrar” planes de estudio diseñados desde las buenas intenciones y el desconocimiento del estado real de nuestros niños y jóvenes. Pero dijimos que eran dos cosas, la segunda tiene que ver con el acceso cada vez más generalizado a fuentes de información fuera del ambiente escolar. Esa revolución científica y tecnológica ha propiciado que los estudiantes sean simples buscadores de información, mal procesada y nada jerarquizada, con la que pueden simular que saben y pueden hacer tareas sin comprender en absoluto lo que están haciendo, escribiendo y presentando; todo se reduce a mal copiar y mal pegar. Antes de que se inventara un sistema de escritura lo suficientemente simple para ser masificado, según enseña la historia, nuestros antepasados eran capaces de memorizar gran cantidad de información que circulaba de forma oral, así nacieron grandes civilizaciones que nos siguen asombrando. Por ejemplo, los vedas tenían la necesidad de conservar y transmitir sus tradiciones y costumbres oralmente; sus dos grandes obras el Mahabharata y el Ramayana resaltan por su complejidad y extensión, tan solo la primera «no consta de menos de 215 000 versos» (http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/fondo2000/vol1/codigo-de-manu/html/12.html) y dado que el sánscrito no estaba al alcance de cualquiera, de hecho según la infaltable wikipedia, «la mayoría de los textos sánscritos que se conservaron hasta la actualidad fueron transmitidos oralmente (con métrica y ritmo nemotécnicos) durante varios siglos, hasta que fueron escritos en la India medieval». La Biblia es otro ejemplo claro, todavía hay quien se atreve a memorizar versículos y capítulos completos, lo siguiente es aplicar lo que se sabe. Pero, ¿si ni siquiera se sabe? En su momento la escritura también fue considerada como un problema, en el Fedro de Platón, se recuerda el mito de su invención y sus posibles efectos, quien tenga curiosidad puede recurrir al texto del filósofo griego (http://www.filosofia.org/cla/pla/azc02261.htm) o a una de las explicaciones más detalladas del mismo: «Teuth (nombre egipcio del dios Thoth) es el dios egipcio de las cosas ocultas: la magia, la astrología, las matemáticas, la medicina, los juegos de azar y la escritura. Cuenta el mito que Teuth acudió al rey de Egipto Thamus para mostrarle sus artes y explicarle porqué creía necesario que fueran propagadas entre los egipcios. Frente al entusiasmo de Teuth que describió a la escritura como un pharmakon (remedio) para la memoria deficiente y la sabiduría limitada, el rey Thamus la definió, como un pharmakon, como un “remedio” que envenena la memoria al reemplazar el proceso vivo e inmediato de la memoria auténtica. La escritura, ─le explicó el rey al dios─ haría a los hombres perezosos porque ya no se preocuparían por su capacidad interna para recordar, sino que se apoyarían en lo escrito. La escritura sería un pharmakon para la rememoriación, más no para la memoria auténtica. Impediría a los hombres distinguir entre lo verdadero y lo falso, y les haría arrogantes pero no sabios.» Breve introducción al pensamiento de Derrida por Zenia Yébenes, Universidad Autónoma Metropolitana, Biblioteca Básica. La memorización no es mala y la hemos satanizado. La situación es a tal punto grave que si tomamos los libros de texto y las libretas de apuntes de nuestros estudiantes y los tiramos a la basura, vamos a encontrar que en su cerebro quedó… nada. Tampoco son capaces de hacer una búsqueda eficiente en internet, no utilizan los buscadores porque no saben qué buscar cuando se les deja investigar y estudiar cualquier cosa, no pueden diferenciar una fuente de información confiable de otra que publica pura basura, es más, pocos son los que leen lo que seleccionan, copian y pegan; menos son los que lo comprenden, lo pueden relacionar con su vida cotidiana ─porque el proceso no es automático, como se suele creer─ o lo visto en clase. Para colmo, las evaluaciones estandarizadas tienden a reforzar las desigualdades, entre individuos, entre grupos, entre escuelas; porque es injusto y poco realista medir y tratar igual a desiguales.

viernes, 7 de febrero de 2014

ESTRIDENTES

Molestos, llamativos, exagerados y hasta violentos; así son los estridentes. Y así son los llamados de algunas organizaciones para que se reponga la aplicación de la prueba ENLACE en la educación básica con el argumento supremo de “es que no hay otra”, a pesar de que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa prefiriera cancelarla por su baja confiabilidad y utilidad. La organización empresarial Mexicanos Primero a la cabeza de la estridencia, detrás los funcionarios públicos que mal diseñaron la prueba, que pervirtieron su uso, que toleraron su mala aplicación y el despilfarro consecuente, como Josefina Vázquez Mota. Hay voces expertas que sí tienen credibilidad en el tema educativo, que han investigado el propio y los supuestamente exitosos, Eduardo Andere escribe: “Por supuesto que debe existir evaluación educativa. Pero, en el mejor de los casos ¡ENLACE debe cambiar! Debe dejar de ser: censal para todo el país; obligatorio como si fuera un culto; de alto impacto como si fuera verdadero; y, sobre todo, obsesivo. Ni en los Estados Unidos de América epítome de la medición y evaluación, existe una prueba censal nacional. Y la resistencia a este tipo de estandarización no sólo es fuerte sino que gana terreno en EEUU y el mundo. México tiene el riesgo de ser anacrónico antes de tiempo, lo cual es un pleonasmo, aún con un INEE y una SEP repletos de expertos. ¡La política mata a los expertos!” (http://www.educacionfutura.org/si-a-la-evaluacion-no-a-enlace/#sthash.DkUPuv3j.dpuf). Macario Schettino también es contundente: “ENLACE es una prueba corrupta, y su uso no ayudaría en nada en el futuro próximo. Por el contrario, sólo está reforzando prácticas que deseamos erradicar lo más pronto posible. El INEE tiene razón al cancelarla, y los grupos que se molestaron por la cancelación tienen que dirigir su justo enojo a promover nuevos instrumentos de medición, pero no a restaurar ése.” (http://www.educacionfutura.org/confusiones-intelectuales/#sthash.NROqigX2.dpuf). Manuel Gil Antón prefiere ser más comparativo: ¿Qué hacer si se tienen elementos de duda, fundados, sobre la calidad de un laboratorio clínico, de tal manera que sus resultados no son confiables?, ¿Es adecuado medir, una y otra vez, la temperatura de un hijo que se siente mal, con un termómetro que arroja datos con cambios inverosímiles de una toma a otra? Lo más inteligente, creo, es evitar ese laboratorio, así como desechar el termómetro de marras. Argumentar que es imprescindible seguir usándolos pues «no tenemos de otra», insistir en que aunque malos han de emplearse, ni modo, en lo que se generan alternativas, no es, de nuevo a mi parecer, conveniente. (http://www.educacionfutura.org/enlace-en-lios/#sthash.UjnpJdh6.dpuf). Los que tenemos un contacto más cercano con las tripas de nuestro sistema educativo, conocimos de cerca muchas de las formas que se ingeniaron para pervertir los resultados; lástima que nuestro sistema político, corrupto y convenenciero, no permite medirlas, denunciarlas y, además, que se corrigieran oportunamente y con consecuencias, quizás porque involucraban hasta a escuelas privadas que buscan cualquier forma de incrementar su “prestigio” y rentabilidad. Eduardo Backoff, consejero del INEE menciona algunas de ellas: “son muchas las formas en que, según la investigación educativa, se puede corromper una prueba. Algunas son muy sutiles y difíciles de percibir, mientras que otras son muy obvias. Entre las sutiles se encuentran: 1) enseñar para la prueba y practicar las respuestas y 2) asegurar que los estudiantes de bajo rendimiento no se presenten a clases el día de la prueba. Entre las formas abiertas de corrupción se encuentran: 1) robar y destruir las pruebas, 2) dar a conocer y distribuir los cuadernillos antes del examen, 3) dictar las respuestas correctas a los alumnos, 4) permitir que los estudiantes se copien y 5) cambiar las respuestas de los estudiantes, una vez que éstos entreguen el examen. (http://www.educacionfutura.org/todo-lo-que-quiso-saber-sobre-enlace-y-nunca-se-le-informo/#sthash.ApCW6eIl.dpuf). Tratar de evaluar las habilidades, actitudes, valores y conocimientos que se adquieren en la escuela no es nada fácil, primero, porque están intensamente relacionados con aprendizajes provenientes de otras fuentes: la familia, los medios de comunicación, las iglesias, los políticos, las empresas, las ciudades y demás. Segundo, porque pretender medir lo que alguien tiene dentro de su cabeza depende de factores que son imposibles de controlar: estado de ánimo, nutrición adecuada, motivación para responder a una evaluación en un momento arbitrario, expectativas, etc. Se dirá que la estadística intenta prever esos factores y por eso se calcula un índice de confiabilidad, pero eso sólo introduce un factor de incertidumbre más, no soluciona los anteriores. Sí, hay que evaluar, pero los cómos, los cuándos y para qué no pueden estar ajenos a las peculiaridades de cada escuela, de cada grupo de estudiantes, de los profesores, de cada asignatura y de su relación con las otras y con el mundo extraescolar, que a final de cuentas es el que cuenta.