viernes, 21 de febrero de 2014
A REMATE
Hasta parecíamos alpinistas invadidos por los espíritus de los más atrevidos trepa montañas, ansiosos por alcanzar el difícil objetivo; de un día para otro y sólo por unas horas, nueve para ser precisos, fuimos la sede de la Cumbre de América del Norte, que no fue otra cosa que la instalación del tianguis a que fueron invitados los presidentes de Canadá y Estados Unidos de América para venderles lo único que nos queda, nuestro subsuelo y todas sus riquezas. ¡Bara, bara, pásele a llevarse el petróleo, el oro, la plata y lo que se encuentre! A cambio aceptamos espejitos y portadas de revistas.
Los descolones en privado se alcanzaron a hacer públicos, nada de quitar las visas para viajar a Canadá declaró míster Harper, es un asunto interno y de seguridad nacional; nada de promesas migratorias de míster Obama, quien ostenta el ridículo honor de ser el presidente que más deportaciones ha hecho en la historia de ese país, lleva más de 2 millones más las que se acumulen diario porque, como ha trascendido, los funcionarios y jueces migratorios tienen, cada uno, que cumplir una cuota de 75 deportaciones diarias sin importar razón humanitaria alguna. Mientras, nos tragamos la excusa de que es un tema doméstico donde no tenemos porqué repelar. Y nuestro cobarde gobierno federal cumple con esa expectativa.
Hubo otra visita que no alcanzó las primeras plenas que los angloparlantes anteriores. Pero fue una visita incómoda, de varios días, recorriendo parte de la geografía nacional y viéndose cara a cara con ciudadanos que tienen mucho qué decir. Además, se reunió con nuestro presidente, no en Toluca, sino en sus oficinas, nada más por eso la noticia alcanzó a trascender en algo.
El Secretario General de Amnistía Internacional, Salil Shetty, vino a decir lo que todos sabemos pero preferimos ignorar porque las malas noticias no nos gustan, preferimos mantenernos en una burbuja de ignorancia a menos que los problemas nos afecten directamente y sea demasiado tarde prevenirlos. En un documento de 12 cuartillas ─que se puede consultar en: http://ir.amnistia.mx/mexico─, se nos recuerda, a todos, que “En marzo de 2014, el gobierno anunciará formalmente cuáles recomendaciones adoptará de las 176 realizadas en 2013 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La adopción de aquellas recomendaciones coherentes con los estándares internacionales de derechos humanos, seguida de su rápida implementación con acciones concretas que garanticen efectos duraderos, representará una prueba de qué tan seriamente considera el gobierno sus obligaciones en materia de derechos humanos.”
Asombra la cantidad de recomendaciones hechas por un organismo especializado en derechos humanos a las autoridades de nuestro país, afortunadamente hay una fecha precisa para su respuesta, habrá que darle seguimiento porque son sobre aspectos muy importantes y dolorosos. Mientras, el memorándum que tratamos, titulado Los retos de México en materia de derechos humanos, dirigido directamente a Enrique Peña Nieto en su carácter de presidente, señala entre otras cosas que: “La alarmante situación de inseguridad en muchos lugares del país y las consecuencias del combate al crimen organizado y a los cárteles de la droga por parte de las fuerzas armadas, iniciado en la administración anterior, han aumentado la inseguridad y la violencia en muchas regiones, dejando a muchas comunidades desprotegidas y en riesgo. Los reportes sobre abusos de derechos humanos cometidos por la policía y las fuerzas de seguridad, incluyendo desapariciones forzadas, tortura y detenciones arbitrarias continúan y la impunidad en todos los crímenes sigue siendo la norma. Las y los defensores de derechos humanos y periodistas, quienes frecuentemente tratan de apoyar a las víctimas y revelan los abusos, enfrentan cada vez mayores ataques. Las mujeres, los pueblos indígenas y las personas migrantes sufren discriminación y violencia, pero sus posibilidades de obtener reparación son escasas. El sistema de justicia continúa defraudando a las víctimas, a quienes se acusa de los delitos y a la sociedad en general […] para mostrar que la impunidad dejará de ser tolerada, debe demostrar en la práctica que cualquiera que esté implicado directa o indirectamente en abusos de derechos humanos será llevado ante la justicia y que las víctimas tendrán acceso a la verdad y a la reparación. Amnistía Internacional exhorta al presidente y a su gabinete a mostrar fuerte determinación y compromiso para abordar la situación crítica de derechos humanos en el país […] La prometida base de datos, a escala nacional, de personas desaparecidas sigue sin operar […] En 2013, las autoridades migratorias detuvieron a 82.269 migrantes y deportaron a 75.704 de ellos, la gran mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador. Muchas más fueron las personas que intentaron cruzar hacia los Estados Unidos. En México, muchas personas migrantes continúan sufriendo abusos a manos de la policía y otras son víctimas de secuestros, trata, abuso sexual y homicidio por parte de las bandas criminales que a menudo operan en colusión con las autoridades locales […] Las personas defensoras de derechos humanos y periodistas se enfrentan a ataques, amenazas, intimidación, secuestro y ejecuciones en represalia por su legítima y valiosa labor. Aquéllos detrás de los ataques casi nunca son llevados ante la justicia […] La violencia y la discriminación violan los derechos humanos de mujeres y niñas y comprometen severamente su salud y derechos sexuales y reproductivos. La violencia de género sigue penetrando las vidas de mujeres y niñas en todo México. La impunidad de tal violencia, incluyendo el abuso sexual y el feminicidio, es generalizada […] muchas comunidades indígenas en el país siguen sufriendo discriminación, además de acceso limitado a la justicia, a la salud, a la educación, a la vivienda y a la tierra. Hasta ahora, las medidas que ha tomado el gobierno no han sido las adecuadas para enfrentar los obstáculos estructurales más grandes que les impiden disfrutar de estos derechos.”
Ese fue una selección de algunas partes del memorándum, organizado por temas, cada uno con un diagnóstico breve y con las mínimas e indispensables exigencias que se deben cumplir para normalizar el respeto a los derechos humanos en México. El panorama que dibuja y que conocemos porque lo padecemos es sombrío, hay que unirnos para forzar a que las cosas cambien, porque así como están a algunos, poquitos, les convienen.
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viernes, 14 de febrero de 2014
EDUCACIÓN Y LAS MENTIRAS VERDADERAS
Ya se volvió lugar común afirmar que nuestro sistema educativo privilegia la memorización sobre la capacidad de aplicar los conocimientos; de tanto repetirlo todos lo damos por cierto, y no es cierto.
Cualquiera con un poco de sensibilidad y conocimiento de la didáctica y pedagogía, que trabaje frente a grupo y no detrás de un escritorio, puede darse cuenta que nuestros estudiantes no son capaces de aplicar lo que saben por la simple y sencilla razón de que no saben. ¿Cómo se quiere que aprendan a aplicar algo que no conocen?
Lo anterior es producto de dos cosas que se han combinado, la primera, en tiempo, fue la masificación de la educación. Nuestro país, ante el fuerte incremento poblacional de la segunda mitad del siglo veinte, privilegió incrementar la cobertura y de un día para otro contrató una gran cantidad de profesionistas ─que no profesionales─, que quizás sabían del contenido de lo que habían estudiado en las universidades o institutos tecnológicos, pero que no tenían, y muchos siguen sin tenerla, la menor idea sobre didáctica y pedagogía. De cualquier forma, como se hacen muchas cosas en este país, se les habilitó como maestros frente a grupo. Algunos han ido aprendiendo reflexionando sobre su experiencia, otros se han limitado a “administrar” planes de estudio diseñados desde las buenas intenciones y el desconocimiento del estado real de nuestros niños y jóvenes.
Pero dijimos que eran dos cosas, la segunda tiene que ver con el acceso cada vez más generalizado a fuentes de información fuera del ambiente escolar. Esa revolución científica y tecnológica ha propiciado que los estudiantes sean simples buscadores de información, mal procesada y nada jerarquizada, con la que pueden simular que saben y pueden hacer tareas sin comprender en absoluto lo que están haciendo, escribiendo y presentando; todo se reduce a mal copiar y mal pegar.
Antes de que se inventara un sistema de escritura lo suficientemente simple para ser masificado, según enseña la historia, nuestros antepasados eran capaces de memorizar gran cantidad de información que circulaba de forma oral, así nacieron grandes civilizaciones que nos siguen asombrando. Por ejemplo, los vedas tenían la necesidad de conservar y transmitir sus tradiciones y costumbres oralmente; sus dos grandes obras el Mahabharata y el Ramayana resaltan por su complejidad y extensión, tan solo la primera «no consta de menos de 215 000 versos» (http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/fondo2000/vol1/codigo-de-manu/html/12.html) y dado que el sánscrito no estaba al alcance de cualquiera, de hecho según la infaltable wikipedia, «la mayoría de los textos sánscritos que se conservaron hasta la actualidad fueron transmitidos oralmente (con métrica y ritmo nemotécnicos) durante varios siglos, hasta que fueron escritos en la India medieval». La Biblia es otro ejemplo claro, todavía hay quien se atreve a memorizar versículos y capítulos completos, lo siguiente es aplicar lo que se sabe. Pero, ¿si ni siquiera se sabe?
En su momento la escritura también fue considerada como un problema, en el Fedro de Platón, se recuerda el mito de su invención y sus posibles efectos, quien tenga curiosidad puede recurrir al texto del filósofo griego (http://www.filosofia.org/cla/pla/azc02261.htm) o a una de las explicaciones más detalladas del mismo: «Teuth (nombre egipcio del dios Thoth) es el dios egipcio de las cosas ocultas: la magia, la astrología, las matemáticas, la medicina, los juegos de azar y la escritura. Cuenta el mito que Teuth acudió al rey de Egipto Thamus para mostrarle sus artes y explicarle porqué creía necesario que fueran propagadas entre los egipcios. Frente al entusiasmo de Teuth que describió a la escritura como un pharmakon (remedio) para la memoria deficiente y la sabiduría limitada, el rey Thamus la definió, como un pharmakon, como un “remedio” que envenena la memoria al reemplazar el proceso vivo e inmediato de la memoria auténtica. La escritura, ─le explicó el rey al dios─ haría a los hombres perezosos porque ya no se preocuparían por su capacidad interna para recordar, sino que se apoyarían en lo escrito. La escritura sería un pharmakon para la rememoriación, más no para la memoria auténtica. Impediría a los hombres distinguir entre lo verdadero y lo falso, y les haría arrogantes pero no sabios.» Breve introducción al pensamiento de Derrida por Zenia Yébenes, Universidad Autónoma Metropolitana, Biblioteca Básica.
La memorización no es mala y la hemos satanizado. La situación es a tal punto grave que si tomamos los libros de texto y las libretas de apuntes de nuestros estudiantes y los tiramos a la basura, vamos a encontrar que en su cerebro quedó… nada. Tampoco son capaces de hacer una búsqueda eficiente en internet, no utilizan los buscadores porque no saben qué buscar cuando se les deja investigar y estudiar cualquier cosa, no pueden diferenciar una fuente de información confiable de otra que publica pura basura, es más, pocos son los que leen lo que seleccionan, copian y pegan; menos son los que lo comprenden, lo pueden relacionar con su vida cotidiana ─porque el proceso no es automático, como se suele creer─ o lo visto en clase.
Para colmo, las evaluaciones estandarizadas tienden a reforzar las desigualdades, entre individuos, entre grupos, entre escuelas; porque es injusto y poco realista medir y tratar igual a desiguales.
viernes, 7 de febrero de 2014
ESTRIDENTES
Molestos, llamativos, exagerados y hasta violentos; así son los estridentes. Y así son los llamados de algunas organizaciones para que se reponga la aplicación de la prueba ENLACE en la educación básica con el argumento supremo de “es que no hay otra”, a pesar de que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa prefiriera cancelarla por su baja confiabilidad y utilidad.
La organización empresarial Mexicanos Primero a la cabeza de la estridencia, detrás los funcionarios públicos que mal diseñaron la prueba, que pervirtieron su uso, que toleraron su mala aplicación y el despilfarro consecuente, como Josefina Vázquez Mota.
Hay voces expertas que sí tienen credibilidad en el tema educativo, que han investigado el propio y los supuestamente exitosos, Eduardo Andere escribe: “Por supuesto que debe existir evaluación educativa. Pero, en el mejor de los casos ¡ENLACE debe cambiar! Debe dejar de ser: censal para todo el país; obligatorio como si fuera un culto; de alto impacto como si fuera verdadero; y, sobre todo, obsesivo. Ni en los Estados Unidos de América epítome de la medición y evaluación, existe una prueba censal nacional. Y la resistencia a este tipo de estandarización no sólo es fuerte sino que gana terreno en EEUU y el mundo. México tiene el riesgo de ser anacrónico antes de tiempo, lo cual es un pleonasmo, aún con un INEE y una SEP repletos de expertos. ¡La política mata a los expertos!” (http://www.educacionfutura.org/si-a-la-evaluacion-no-a-enlace/#sthash.DkUPuv3j.dpuf). Macario Schettino también es contundente: “ENLACE es una prueba corrupta, y su uso no ayudaría en nada en el futuro próximo. Por el contrario, sólo está reforzando prácticas que deseamos erradicar lo más pronto posible. El INEE tiene razón al cancelarla, y los grupos que se molestaron por la cancelación tienen que dirigir su justo enojo a promover nuevos instrumentos de medición, pero no a restaurar ése.” (http://www.educacionfutura.org/confusiones-intelectuales/#sthash.NROqigX2.dpuf). Manuel Gil Antón prefiere ser más comparativo: ¿Qué hacer si se tienen elementos de duda, fundados, sobre la calidad de un laboratorio clínico, de tal manera que sus resultados no son confiables?, ¿Es adecuado medir, una y otra vez, la temperatura de un hijo que se siente mal, con un termómetro que arroja datos con cambios inverosímiles de una toma a otra? Lo más inteligente, creo, es evitar ese laboratorio, así como desechar el termómetro de marras. Argumentar que es imprescindible seguir usándolos pues «no tenemos de otra», insistir en que aunque malos han de emplearse, ni modo, en lo que se generan alternativas, no es, de nuevo a mi parecer, conveniente. (http://www.educacionfutura.org/enlace-en-lios/#sthash.UjnpJdh6.dpuf).
Los que tenemos un contacto más cercano con las tripas de nuestro sistema educativo, conocimos de cerca muchas de las formas que se ingeniaron para pervertir los resultados; lástima que nuestro sistema político, corrupto y convenenciero, no permite medirlas, denunciarlas y, además, que se corrigieran oportunamente y con consecuencias, quizás porque involucraban hasta a escuelas privadas que buscan cualquier forma de incrementar su “prestigio” y rentabilidad. Eduardo Backoff, consejero del INEE menciona algunas de ellas: “son muchas las formas en que, según la investigación educativa, se puede corromper una prueba. Algunas son muy sutiles y difíciles de percibir, mientras que otras son muy obvias. Entre las sutiles se encuentran: 1) enseñar para la prueba y practicar las respuestas y 2) asegurar que los estudiantes de bajo rendimiento no se presenten a clases el día de la prueba. Entre las formas abiertas de corrupción se encuentran: 1) robar y destruir las pruebas, 2) dar a conocer y distribuir los cuadernillos antes del examen, 3) dictar las respuestas correctas a los alumnos, 4) permitir que los estudiantes se copien y 5) cambiar las respuestas de los estudiantes, una vez que éstos entreguen el examen. (http://www.educacionfutura.org/todo-lo-que-quiso-saber-sobre-enlace-y-nunca-se-le-informo/#sthash.ApCW6eIl.dpuf).
Tratar de evaluar las habilidades, actitudes, valores y conocimientos que se adquieren en la escuela no es nada fácil, primero, porque están intensamente relacionados con aprendizajes provenientes de otras fuentes: la familia, los medios de comunicación, las iglesias, los políticos, las empresas, las ciudades y demás. Segundo, porque pretender medir lo que alguien tiene dentro de su cabeza depende de factores que son imposibles de controlar: estado de ánimo, nutrición adecuada, motivación para responder a una evaluación en un momento arbitrario, expectativas, etc. Se dirá que la estadística intenta prever esos factores y por eso se calcula un índice de confiabilidad, pero eso sólo introduce un factor de incertidumbre más, no soluciona los anteriores.
Sí, hay que evaluar, pero los cómos, los cuándos y para qué no pueden estar ajenos a las peculiaridades de cada escuela, de cada grupo de estudiantes, de los profesores, de cada asignatura y de su relación con las otras y con el mundo extraescolar, que a final de cuentas es el que cuenta.
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viernes, 31 de enero de 2014
FELIZ OBSESIÓN
Cada grupo social de acuerdo a su desarrollo cultural, a sus tradiciones y costumbres, a sus creencias ancestrales y adquiridas, a sus valores compartidos, tenía sus propias ideas sobre conceptos abstractos que son importantes, como la honestidad, el amor, la justicia, la felicidad. Pero hay procesos que tienden a desaparecer esa diversidad e imponer una sola forma de ver y sentir el universo del que somos parte. La globalización propiciada por los avances científicos y tecnológicos recientes cumple con lo anterior.
Parece una obsesión de nuestra civilización occidental el querer ponerse como meta la felicidad de los ciudadanos, se supone que todo nuestro aparato institucional ─gubernamental, económico, religioso y demás─, debe estar orientado hacia tal fin. Aun así, en octubre del año pasado, el imperio norteamericano se burló del presidente venezolano cuando creó, entre otros muchos, el viceministerio de la “suprema felicidad social del pueblo”. No pocos lo calificaron de una locura más, olvidándose de que existen organizaciones internacionales que pretenden medir tal emoción. Por ejemplo, la agencia IPSOS midió la felicidad de los países de la unión europea y encontró que “La media europea de ciudadanos que dice ser feliz se sitúa en el 73 por ciento, con los suecos a la cabeza, seguidos de los belgas (82 por ciento), británicos (80 por ciento), franceses (79 por ciento), alemanes (77 por ciento) e italianos (69 por ciento)”, con los españoles en el último lugar con apenas el 59 por ciento (http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/espanaa-cola-felicidad-union-europea-20140128). Otro más, apenas el 29 de enero de este año la empresa española Adecco presenta los resultados de su cuarta encuesta llamada “la felicidad en el trabajo”, los mismos resultan ajenos al presente texto, basta mencionar que hay empresas y gobiernos que buscan medir tal cosa. Cercano a nuestros afectos porque acaba de otorgársele la máxima condecoración mexicana a una persona de otro país, el presidente uruguayo José Mujica advirtió, en un discurso que no tiene desperdicio y que vale la pena conocer (http://www.frenteamplio.org.uy/node/9505): “Tenemos que integrarnos por nuestro propio desarrollo, pero este no es solo sumar riqueza, aumento del consumo, es la lucha por la felicidad humana. La única cosa trascendente para cada uno de los seres humanos es la vida real y concreta y esta no se puede esclavizar, no se debe perder y es la meta de cada ser y no puede intentarse un desarrollo contra la felicidad humana. Eso no sería desarrollo”.
¿Qué nos hace felices en este mundo que tiende a la estandarización, que presume de una libertad absoluta donde todo se vale porque todo se puede? Desde la sociología hay posibles respuestas que vale la pena considerar: “He recogido material de diferentes investigaciones sobre la idea común que relaciona felicidad y riqueza. Cuando aumenta el PIB, aumenta la felicidad. Y se dice que la gente que gana más parece más feliz. Pero hoy sabemos que la felicidad no se mide tanto por la riqueza que uno acumula como por su distribución. En una sociedad desigual hay más suicidios, más casos de depresión, más criminalidad, más miedo. O sea que la afirmación de que la riqueza de unos nos beneficia a todos es doblemente errónea. Por un lado, no es verdad porque para eso la gente tendría que invertir su riqueza, cosa que no ocurre siempre, y por otro, porque no revierte en más felicidad porque, como hemos dicho, la felicidad depende de la igualdad, de la equidad”. Zygmunt Bauman en entrevista con el reportero Cristóbal Manuel de El Clarín con motivo de la presentación en español de su libro ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?
Hasta nuestra sociedad queretana, tan conservadora y bien intencionada, está alarmada por la cantidad de ciudadanos que prefieren el suicidio a seguir luchando por una felicidad que está fuera de su alcance, hay que considerar que ese comportamiento extremo es apenas la punta de algo más amplio y profundo, la depresión que refleja la infelicidad provocada por la brutal inequidad. Por eso, formar comisiones interinstitucionales sólo sirve para fingir que se ataca un problema que en realidad no se atiende.
Ahorita mismo vivimos una situación extrema, causada por la corrupción y complicidad generalizadas, que presenta como una necesidad la pérdida de libertades en aras de una seguridad ilusoria y una felicidad inflada mediáticamente: “Estamos constantemente presionados por dos valores opuestos y necesarios: libertad y seguridad. Seguridad sin libertad nos convierte en esclavos, y si tienes libertad sin seguridad eres una especie de plancton, flotando por ahí, no un ser humano. Los dos extremos son insoportables, hay que combinarlos […] Vivimos en la cultura del consumismo, no es ya simplemente consumo, porque consumir es totalmente necesario. Consumismo significa que todo en nuestra vida se mide con esos estándares de consumo. En primer lugar el planeta, que es visto como un mero contenedor de potencial explotable. Pero también las relaciones humanas se viven desde el punto de vista de cliente y de objeto de consumo. Mantenemos a nuestro compañero o compañera a nuestro lado mientras nos produce satisfacción, igual que un modelo de teléfono. En una relación entre humanos aplicar este sistema causa muchísimo sufrimiento. Cambiar esta situación exigiría una verdadera revolución cultural. Es normal que queramos ser felices, pero hemos olvidado todas las formas de ser felices. Solo nos queda una, la felicidad de comprar. Cuando uno compra algo que desea se siente feliz, pero es un fenómeno temporal”.
Es tiempo de recuperar esas otras formas, que ya olvidamos, de ser felices. Nuestro sistema educativo, no sólo el escolar, debería estar enfocado en esa dirección, ahora se limita a producir frustraciones y desgracias. Pero los cambios propuestos caminan en sentido contrario porque refuerzan un modelo de desarrollo depredador e infeliz. La meta allí está, parece que ser feliz es una tarea social que nos rebasa como individuos. La felicidad, para ser tal, debe ser compartida.
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viernes, 24 de enero de 2014
LODOSA REALIDAD
“Se presumirá como defensa legítima, salvo prueba en contrario, el hecho de causar daño a quien por cualquier medio trate de penetrar, sin derecho, al hogar del agente, al de su familia, a sus dependencias, o a los de cualquier persona que tenga la obligación de defender, al sitio donde se encuentren bienes propios o ajenos respecto de los que exista la misma obligación; o bien, lo encuentre en alguno de aquellos lugares en circunstancias tales que revelen la probabilidad de una agresión.” Artículo 15 del Código Penal Federal en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/9.pdf
Se vale dudar, sospechar de las supuestas buenas intenciones de unos y otros, pero había que hacer algo y lo tenía que hacer alguien, porque la situación lo amerita, porque ya no se soporta, porque perdemos lo que tenemos de humanos. El riesgo es detenerse por creer que el peligro tiene fronteras, tiene fechas o caducidad nada más porque alguien lo dice o porque hay que cuidar personas que ostentan cargos o representación que no se merecen, o por mantener vigente un entramado institucional rasgado e imposible de remendar. Le tenemos miedo a reconocer que hacen falta cambios profundos si no queremos que el actual estado de cosas empeore, porque puede deteriorarse aún más aunque parezca ─ ¿a quién le parece?─, que ya se tocó fondo. Tenemos que repensar y experimentar nuevas formas de convivencia, rescatar la solidaridad social que tan buenos resultados nos ha dado, y actuar en colectivo. Aplicar y fomentar la tolerancia con quienes quieren encontrar su espacio de paz y felicidad sin afectar negativamente a los otros, recordar que tenemos derecho a una vida privada aunque las redes sociales y las cúpulas religiosas nos dicten lo contrario. Pero hay cosas que deben ser intolerables: callar y mantenerse inactivos ante la injusticia creyendo, falsamente, que nunca resultaremos afectados si fingimos ignorancia; celebrar y considerar como un éxito las ganancias mal habidas, las transas que catapultan a los cínicos esperando que también nos beneficien; tolerar la violencia creyendo que nunca nos va a tocar porque somos suertudos o cuidadosos o buenos.
Como lo dice el investigador y fundador de la Universidad de la Tierra Gustavo Esteva: «hemos caído en una forma de lodo social y político. Del mismo modo que el lodo no pertenece al mundo terrestre ni al acuático porque está en los dos, vivimos en un régimen en que resulta imposible distinguir con claridad entre el mundo del crimen y el de las instituciones. Este hecho espeluznante, que seguimos negando, es tan peligrosamente evidente en Michoacán que genera un esfuerzo múltiple y frustráneo de ocultamiento […] Esos empeños producen lo contrario de lo que buscan, porque tiene cada vez mayor fundamento la hipótesis de que se ha vuelto imposible deshacerse de ese lodo. Las instituciones han sido a tal grado contaminadas por la lógica del crimen, cuyo catálogo es interminable, que la única opción efectiva es desmantelarlas, construir otras. Tal es la conclusión a que ha estado llegado un número creciente de personas. Para mucha gente, empero, particularmente en las clases políticas, aceptar esto es más intimidante que el violento enredo actual que no logran entender y mucho menos encauzar y resolver. Por eso rechazan las pruebas de la ¬evidencia.» El espejo michoacano. La Jornada 20 de enero del 2014.
Aunque el artículo 15 del Código Penal Federal admite la legítima defensa, más cuando: «se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocación dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido o de la persona a quien se defiende», no podemos estar a expensas de que cada quién se rasque con sus propias uñas o consiga su AK-47 para defender su integridad física o sus bienes. No se puede vivir continuamente en la excepción porque se convierte en regla, y eso se llama guerra civil. Existen fundamentos teóricos suficientes para ello, como lo demuestra María Cruz Camacho Brindis: «Sin embargo, hay casos excepcionales en que la justicia estatal no puede brindar ninguna protección; En estos casos el sujeto no puede esperar; si no hay nadie que le salve, tendrá que actuar por cuenta propia para salvar bienes que están en peligro de ser lesionados y actuando totalmente en forma legítima. Ya Hegel fundamentó la legitimidad de la defensa privada en la absoluta nulidad de la injusticia: "la agresión injusta es la negación y la defensa, la afirmación del derecho. Por tanto, ésta niega la negación y anula la injusticia, afirma así el derecho."» Legítima defensa, en: http://www.azc.uam.mx/publicaciones/alegatos/pdfs/29/32-12.pdf
Afortunadamente la capacidad de indignación sigue presente, nos sigue lastimando ver y saber de injusticias, de los escándalos de nuestras cúpulas gobernantes, empresariales y religiosas; pero más nos indigna que no haya consecuencias, que sigan abusando de un poder que se han robado impunemente y que lo utilicen para ensañarse con los más vulnerables, que a fuerza de costumbre y mala tolerancia, somos casi todos.
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viernes, 17 de enero de 2014
NOS JUGAMOS LA VIDA
“Si me dieran a elegir, yo elegiría / esta salud de saber que estamos muy enfermos, / esta dicha de andar tan infelices. / Si me dieran a elegir, yo elegiría / esta inocencia / de no ser un inocente, / esta pureza en que ando por impuro. / Si me dieran a elegir, / yo elegiría / este amor con que odio, / esta esperanza que come panes desesperados. / Aquí pasa, señores, / que me juego la muerte.” Juan Gelman. El juego en que andamos.
Nos jugamos la muerte y otras cosas como dice el poeta, el exiliado argentino, el que padeció la brutalidad de la dictadura, el que eligió vivir y morir en México, el que visitaba Querétaro con cualquier pretexto y se podía ver relamiéndose el bigote en el patio de los naranjos de nuestra UAQ al ritmo de los dichos de Hugo Gutiérrez Vega o de las décimas de Juan Carreón.
Eso y más está en juego en nuestro entrañable Michoacán y en cada rincón del país, carcomido por la corrupción y la impunidad; a ver cuándo aprendemos que ningún tejido social aguanta que las cúpulas del crimen organizado, las empresariales, las políticas y las religiosas emparenten y se diluya la diferencia entre unas y otras. Una impunidad del 98 por ciento destruye cualquier intento de convivencia pacífica, porque todo se vale mientras todo se pueda según enseña el modelo económico, ese que justifica hasta el tráfico humano, las nuevas formas de esclavitud, los no tan nuevos vicios y las viejas perversidades, mientras haya dinero circulando por sus envenenadas venas.
Ese es el ambiente que impregna la intervención militar en el estado vecino, donde el ciudadano común y corriente está a merced de lo que hagan otros hasta para asomarse a la calle, donde no se sabe con certeza quienes son los buenos y quienes los malos, porque estos últimos están en todos lados. Los discursos no alcanzan ni para aplacar a las pocas buenas conciencias. Los llamados grupos de autodefensa no se desarmarán nunca, porque no son un ejército regular al mando permanente de alguien; seguirán como tales hasta que pase la emergencia, después entrarán en un periodo de hibernación colectivo. El riesgo es que alguien armado tiende a resolver los conflictos con lo que le resulta más conveniente, y si la justicia no existe porque las instituciones encargadas de procurarla y administrarla actúan a conveniencia, entonces lo más fácil será hacer uso de los recursos disponibles, y las armas aparecerán como la mejor opción, si no es que la única, como ahora.
El llamado “efecto cucaracha” no existiría si en todo el país se aplicara la ley y esta fuera justa, no habría para donde escapar. La delincuencia, más el crimen organizado, necesitan de una estructura extensa y una base social que las protejan. Una organización como los caballeros templarios o la familia michoacana no se desarrollan ni sobreviven como tales en un ambiente diferente, requieren de la fertilidad e inaccesibilidad de la sierra, de su clima cálido, de sus costas y puertos; de sus brechas, carreteras y autopistas; de sus policías y gobiernos corruptos. Por eso el famoso “blindaje” de las fronteras estatales está destinado a impedir, si la cosa va en serio, que los delincuentes escapen y haya que corretearlos por todos lados, porque cada región tiene sus propios delincuentes que se benefician de los recursos particulares: geográficos, comerciales, bancarios, gubernamentales, y no los comparten. A lo más, harán alianzas para no estorbarse o expandirse. Pero son excluyentes y a la menor oportunidad buscarán el exterminio del otro, con la ciudadanía indefensa en medio sufriendo las consecuencias.
Correrá mucha tinta, interminables discursos televisivos, manipulaciones groseras y descaradas, pocos análisis serios que serán ignorados porque desnudan personajes e intenciones; hay que recuperar la palabra, es lo poco que nos queda y puede servir para salir de la sima en que estamos hundidos. Juan Gelman lo sabía, lástima que ya no pueda contarlo, pero podemos terminar con un fragmento de la Oración de un desocupado: “Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, / que me muero de hambre en esta esquina, / que no sé de qué sirve haber nacido, / que me miro las manos rechazadas, / que no hay trabajo, no hay, / bájate un poco, / contempla esto que soy, este zapato roto, / esta angustia, este estómago vacío, / esta ciudad sin pan para mis dientes, / la fiebre cavándome la carne, / este dormir así, / bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido / te digo que no entiendo, Padre, bájate, / tócame el alma, mírame el corazón,! / yo no robé, no asesiné, fui niño / y en cambio me golpean y golpean, / te digo que no entiendo, Padre, bájate, / si estás, que busco / resignación en mí y no tengo y voy / a agarrarme la rabia y a afilarla / para pegar y voy / a gritar a sangre en cuello.”
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viernes, 10 de enero de 2014
2014 OPTIMISMO O INDIFERENCIA
Buscamos certezas, nos aferramos a aquello que nos dé la impresión de que podemos adivinar lo que viene, inventamos el tiempo como una trampa que impida que se nos acabe la vida o que nos diga que lo que hicimos valió la pena. Pero las fechas no cambian inercias, si acaso sirven como marcas arbitrarias para desear cambios, como si la historia corriera en línea recta hacia la misma dirección: el progreso individual, familiar o nacional. Puros buenos deseos que esperamos que de algo sirvan.
Si algo está quedando claro y el 2014 lo reafirmará, es que estamos montados tercamente en un modelo de desarrollo que no se puede sostener. Consumir cada vez más inventándonos necesidades que no son vitales sólo crea insatisfacción permanente, infelicidad y una estúpida competencia que nos convierte en enemigos hasta de nosotros mismos; además de que estamos devastando al único planeta en que podemos vivir. Si alguien dudaba de los efectos perniciosos que estamos provocando aquí está la locura climática con la que comenzamos el año.
De algo no hay duda, los avances tecnológicos seguirán hasta donde nuestros propios sentidos les pongan un límite, o hasta que la falta de ética en su manejo nos condene a la desaparición por soberbios. Hemos perdido de vista que nuestra principal meta o ambición debiera ser el convertirnos en mejores seres humanos, en recuperar los saberes ancestrales que abandonamos persiguiendo una modernidad que quizás no valga la pena alcanzar. Puede ser un buen deseo para este año, que con la filosofía por delante nos demos el espacio y el tiempo para repensarnos como individuos y como especie, en relación estrecha con las otras, con el planeta, como un todo que viva en armonía.
La resignación y la indiferencia no son alternativa, ya lo decía Antonio Gramsci (http://es.scribd.com/doc/111612385/Odio-a-los-indiferentes-Antonio-Gramsci): “Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.”
Nuestro país seguirá sumiéndose más en ese modelo de desarrollo que ha mostrado, desde 1994, si no es que desde antes, que provoca la concentración de la riqueza en poquísimas manos mientras socializa y expande la pobreza; pero esa polarización puede ser el germen de nuevos movimientos sociales que intenten poner freno a los abusos y construyan acuerdos que, basados en la equidad, en la racionalidad y el uso ético de la inteligencia y la tecnología, permitan un manejo pacífico de los conflictos y el combate frontal contra la corrupción y la impunidad. De otra manera, la espiral de crimen y violencia aumentará sus efectos, ganará territorios y seguirá afectando nuestra vida cotidiana. Ya existen caminos alternos, las presiones por una mayor transparencia en el uso de los recursos públicos, la organización autónoma para asegurarse territorios libres de la influencia del crimen organizado, las valientes denuncias e investigaciones que falta se traduzcan en consecuencias contra los delincuentes, pero se va avanzando.
Querétaro, sin sustraerse a esa dinámica, estará marcado por la agenda política. Los afanes futuristas de las cúpulas partidistas intentarán acaparar todos los espacios en los medios de comunicación. La rudeza dependerá de la cola que tengan y les puedan pisar, del tamaño de sus ambiciones personales o de grupo, de su soberbia y desesperación. En ese ambiente, una agenda ciudadana sólo será considerada si coincide con sus oportunismos, lo bueno es que las redes sociales todavía escapan a su control aunque las pretendan saturar con mensajes y apoyos artificiales y pagados.
Es falso que el simple paso del tiempo asegure el progreso, o que cualquier cambio sea benéfico para todos o siquiera para la mayoría. Ya no sabemos si la frase es una contribución local al lenguaje político porque se la atribuye hasta el “filósofo de Güemes” (http://www.oem.com.mx/oem/notas/n1332083.htm): En política, la reversa… también es cambio. De cualquier forma no hay que entusiasmarse mucho con la reformitis del sexenio actual, igual ha estado haciendo el salinismo transexenal y miren los resultados, en ningún indicador internacional, salvo los negativos, estamos bien evaluados.
Lamentamos no ser absolutamente optimistas, pero es que no se puede a menos que caigamos en la irresponsable indiferencia. Un cambio de fechas, de año en este caso, no garantiza que las cosas serán mejores. Mejor estar alertas a lo señalado por Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos.”
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