sábado, 14 de septiembre de 2013
CAMBIAR PARA QUEDAR IGUAL O PEOR
Hay urgencia, las prisas parecen inevitables, nos deja el tren de la posmodernidad porque nuestras estructuras materiales y mentales son viejas, atienden a tiempos idos donde ideas como nacionalismo y soberanía tuvieron vigencia, pero se fueron desgastando con el uso y hasta el abuso, y ahora yacen apolilladas en el baúl de la historia patria.
Lo primero que habría que cuestionar es si lo anterior es cierto, si la reformitis del gobierno actual y sus partidos políticos está motivada por una necesidad histórica cuyo camino está perfectamente señalado, que sabemos con certeza hacia dónde ir, que solo basta ponernos de acuerdo y dar los primeros pasos.
Entonces, vamos por pasos. El primero, saber que una reforma es, para los efectos de lo que estamos tratando: “Aquello que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora en algo” (DRAE). Si los cambios que se proponen son la simple copia de los hechos en otras geografías, además con resultados contraproducentes o cuestionables, no se cumple ninguna de las condicionantes. La primera reforma, la laboral, se nos vendió como la solución inmediata al desempleo, pero produjo lo contrario, la precarización de los ya existentes y el despido de miles de trabajadores con antigüedad y derechos reconocidos, ahora desconocidos por una legislación “reformada”. Le siguió la mal llamada reforma educativa, que se quedó en un retroceso de 50 años en los derechos y condiciones de trabajo de los docentes, que es una mala copia del modelo estadunidense impulsado por el pasmado de George Bush Jr., y relanzada por los dueños de los grandes corporativos tecnológicos, quienes necesitan de mano de obra calificada, barata, dócil y que sea fácil deshacerse de ella; que además está siendo rechazada por una sociedad cada vez más crítica por desencantada. La supuesta reforma hacendaria estaría llamada a corregir la grave desigualdad económica en un país que tiene a los millonarios más grandes del mundo, dueños de monopolios que se esparcen por varios países, destruyendo y absorbiendo empresas más pequeñas o con menos privilegios; mientras más de la mitad de la población mexicana está en pobreza y otro porcentaje significativo va para allá. Pero esta también se quedó corta, de una posible reforma está cayendo en miscelánea fiscal.
Viene la energética, la privatización presentada como la única solución posible al despilfarro, a la supuesta carencia de conocimiento técnico, a la falta de tecnología para explorar y extraer de aguas profundas cuando no hemos terminado de aprovechar lo que existe debajo de nuestra plataforma continental; las ansias por “compartir” la renta petrolera y por extraer excedentes que nuestro desarrollo interno no necesita. Eso sí, sin tocar las corrupciones del sindicato petrolero, sin exigirle cuentas del despilfarro porque buena parte terminaba en las arcas electorales de numerosos candidatos oficiales.
Entonces ¿de qué se trata? De cambiarlo todo para que todo siga igual, diría el italiano Lampedusa. De las ansias ?estas sí?, de un sistema político y económico que no quiere perder sus poderes y privilegios, de un partido político, el PRI, que no sabe cambiar, que sigue con las mismas mañas y usando las mismas trampas; que, a pesar de las apariencias, no ha resuelto el trauma de saberse rechazado por la población en el proceso electoral de 1988 hasta perder, sin duda alguna en el 2000; que sabe que este sexenio puede durar dos años si se le cae el maquillaje y se le malogran las reformas, o ganar el tiempo suficiente, antes de que las verdaderas razones queden al desnudo, para afianzarse en el 2015 y hacer un salto mortal al 2018. El resto de las fuerzas políticas, el PRD de los chuchos y el PAN de los maderistas, calderonistas y del Yunque, también se juegan la sobrevivencia, por eso se treparon al pacto por México y desde allí, sin respeto alguno por los poderes constitucionales ?que tampoco lo exigen?, empujan cambios para ellos no cambiar.
Espeluznantes las declaraciones presidenciales que, en el mismo acto donde anuncia la reforma “educativa” promete que, ahora sí, se revisará el modelo de enseñanza y los planes de estudio, ¿Qué no se supone que una reforma debería comenzar por eso?
Hay una irracional fascinación por cambiar lo que da buenos resultados, como si el mero hecho de ignorar el pasado y renegar del presente lograra que cualquier cosa fuera mejor. Ya lo vimos, reformar tiene una intencionalidad que no siempre se cumple, menos si las reformas están envenenadas porque son simples copias, mal hechas, de lo que otros ya han aplicado con resultados disparejos. Parece que no aprendemos en cabeza ajena y necesitamos equivocarnos para, muchos años después, corregir, sin que importen los costos sociales.
El neoliberalismo es el nuevo dios que pide sacrificios humanos sin parar, sin satisfacerse nunca: “En la actualidad se impone un ideal consumista, propuesto desde la economía occidental, que afecta a todo el planeta. En apariencia vivimos en una sociedad más justa e igualitaria, pero en la práctica ocurre todo lo contrario: una vuelta más en la espiral lampedusiana. Lamentablemente vamos a peor; esta certeza aciaga de un resultado final negativo también es revelada en El gatopardo con una sentencia clara y precisa que no necesita comentario: “E dopo sarà diverso, ma peggiore”, es decir, “y después será diferente, pero peor”. Xabier F. Coronado El gatopardismo de la existencia. La jornada semanal 01 sept 2013.
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jueves, 5 de septiembre de 2013
MAGAZINE Y EL CONTEXTO MEXICANO
Hacer periodismo en Querétaro no es fácil, me consta. Por lo que cumplir 15 años aguantando los vaivenes económicos y políticos tiene su mérito. No solo hay que hacerla de equilibrista con los anunciantes y patrocinadores, también hay que cuidar la excesiva sensibilidad de una clase política que personaliza el análisis de los asuntos públicos, que no sabe utilizar la crítica para mejorar y que prefiere, en muchos casos, vivir como los erizos de mar, agrupados pero sin tocarse, listos para hacer daño si alguien se les acerca.
Por eso hay que celebrar los 15 años de Magazine con la dirección de Andrés Estévez, el formato de semanario ha permitido traspasar las simples coyunturas y mirar los acontecimientos importantes con mayor profundidad, escapando de las tentaciones de las opiniones fáciles o a bote pronto. Al lector le da la oportunidad de darse cuenta que detrás de cualquier noticia pueden coexistir múltiples interpretaciones, que le toca ejercer su criterio y libertad para jerarquizarlas y elegir la que su inteligencia le dicte. No es alguien pasivo, se requiere de su conocimiento, esfuerzo y curiosidad.
Esta celebración coincide con acontecimientos políticos turbulentos, tanto, que el presidente de la república tuvo que leer su mensaje con motivo del primer informe de gobierno desde su residencia temporal, en una carpa instalada en un jardín preparada como set televisivo. No en Palacio Nacional, tampoco en el congreso, no frente a los diputados y senadores, apenas ante unos supuestos e ideales ciudadanos instalados, si acaso, en la lejanía de sus televisores y sin posibilidad de réplica.
Es cierto que había que romper con el pasmo legislativo, con la ausencia de cambios, con la anomia gubernamental. Por eso la ventaja con que comenzó un sexenio que pareció preferir el dinamismo creando una primera estructura para llegar a acuerdos. El llamado Pacto por México puso en la mira algunas reformas estructurales que valía la pena trabajar, pero la urgencia por legitimarse ha llevado a sus integrantes ─la presidencia y las cúpulas de los 3 principales partidos políticos─, a suplantar y pasar por encima de las instituciones legales y procedimientos democráticos para presumir su eficacia. Es una vergüenza ver, en vivo y en directo, cómo nuestros supuestos representantes populares dejan pasar cambios constitucionales a modo de los poderosos de este país y del extranjero, sin siquiera haberlas leído, analizado, discutido y asegurando que se salvaguardara el interés de las mayorías empobrecidas de este país. Por ejemplo, escribir este texto llevó el doble de tiempo que les tomó a los senadores discutir la ley general del servicio profesional docente. Más de un millón de profesores de educación básica y media superior, vieron afectados sus derechos laborales en apenas 25 minutos de “trabajo legislativo” en el Senado; para no referirnos al papel lamentable de más de 400 diputados federales que aprobaron lo mismo con un supuesto dictamen que ni conocían.
Nos vendieron la reforma laboral general con la promesa de miles de empleos instantáneos, porque la pérdida de derechos de los trabajadores facilitaría, haría más barata y rápida, la creación de empleos; en la cruda realidad produjo lo contrario, se abarataron los despidos. Estamos ya en plena recesión económica en muchos sectores productivos, pero nuestros políticos pactistas nos quieren hacer creer que es, apenas, un bache mundial, huyendo de toda responsabilidad por obstinarse con un modelo neoliberal depredador e insostenible.
¿Qué tiene que ver lo laboral, lo educativo, lo energético, los fiscal y hacendario con el neoliberalismo? “El neoliberalismo no es un simple modelo de desarrollo sino una ideología, que tiene como objetivo modificar los patrones de pensamiento, la manera de percibir los problemas y el afán por polarizar el mundo social entre los que están a favor del progreso y los que se le oponen. El neoliberalismo es, por lo tanto, conjunto de ideas que promueve intereses específicos y sataniza todo lo que no comulgue con ella. Es así como su poder no sólo se manifiesta en la manipulación de las políticas públicas o los principios educativos sino que aspira a influir en el tejido cultural de las sociedades contemporáneas, como una plataforma desde la cual puedan ser invadidos todos los campos del conocimiento humano y poder así tener un mayor control social y poder imponerse sin necesidad del uso de la fuerza bruta” (Rafael de la Garza Talavera. http://lavoznet.blogspot.mx/2013/08/la-reforma-laboral-de-la-educacion-y-el.html).
Curioso que las reformas no toquen temas como el combate real a la corrupción, que se tolere la impunidad como si no existiera y beneficiara a algunos a costa de todos los demás, que la transparencia en el uso de los recursos públicos quede mocha y a discrecionalidad del ejecutivo, nada real que acote el aplastante poder manipulador del duopolio informativo, tampoco existen avances para ampliar nuestra deforme democracia, hasta la posibilidad de candidaturas independientes o ciudadanas es una simulación en muchos estados, como en el nuestro.
Este es parte del contexto mexicano actual, que convierte en excepción la existencia y permanencia de medios informativos como el que tienes en tus manos, quizás no sea el ideal, pero se hace lo que se puede, y hasta más.
viernes, 30 de agosto de 2013
LA BATALLA POR LA EDUCACIÓN
El pésimo manejo político de la mal llamada reforma educativa, ha elevado los niveles de confrontación a niveles inimaginables. La prisa legislativa corresponde a un manejo estrictamente cupular de los integrantes del llamado Pacto por México, urgidos de posicionarse y legitimarse después de otro proceso electoral cuestionado. Ponerse de acuerdo y definir prioridades no es malo, siempre y cuando se parta de un diagnóstico que incluya las más diversas voces y jerarquice los intereses colectivos; desgraciadamente no fue el caso, los posibles acuerdos sociales fueron sustituidos por groseras imposiciones unilaterales y excluyentes, los resultados están a la vista aunque manipulados y sesgados por esos poderes fácticos empresariales que no han sido tocados.
Hagamos algo de historia, porque la educación no es una materia aséptica, libre de intenciones y de intereses, en el caso de nuestro país, lo aclara Rafael de la Garza Talavera en: La reforma laboral de la educación y el neoliberalismo en México, “…su carácter público estuvo y está orientado a definir la educación pública como una inversión social y no solamente individual. De otro modo, si la persona invierte recursos para pagarse una carrera en una institución privada de educación superior, al terminar sus estudios saldrá a la calle con el deseo de recuperar su inversión. El compromiso social del egresado del sistema público, se convierte, en el egresado de una institución privada, en un compromiso personal para hacer rentable su inversión. Y es así como existe hoy una visión empresarial del conocimiento, que privilegia el beneficio personal por encima del social. Ya no se concibe a la educación como un bien social, público, sino como un bien privado, personal y es imposible negar que la tendencia neoliberal en la educación se ha ido fortaleciendo en detrimento de la visión social [...] La dinámica neoliberal aspira a la mercantilización de todas las cosas. Así, el agua, la tierra y en general todos los bienes que por siglos han sido considerados públicos son sometidos a la adjudicación de un valor monetario y su capacidad para producir ganancias. La educación, uno de los bienes sociales más importantes para el desarrollo de las sociedades contemporáneas, no ha escapado de este proceso. En efecto, la mercantilización de la educación ha tenido como objetivo primordial transformarla en un buen negocio, aplicando los principios empresariales y organizándola para producir beneficios privados.”
El presentar la propuesta del gobierno federal ─por acreditársela a uno de los actores directos─, como la única posible, es una mentira de una magnitud mayor a las protestas de los profesores que han tenido que trasladarse, y poner de cabeza, al distrito federal. Lo que está en juego no son solo medidas administrativas contra los “malos maestros”, sino un vuelco absoluto en la orientación del sistema educativo nacional. Además, es ignorante y falso afirmar, como se ha estado haciendo, que no existan propuestas diferentes a las dictaminadas o aprobadas, con exceso de prisas, por un congreso que se ha prestado al manejo cupular, debilitando su supuesta representación nacional.
Sí hay propuestas, algunas están contenidas en un documento llamado “Análisis y perspectivas de la reforma educativa”, con los análisis y resolutivos de 9 reuniones regionales, un foro y textos de especialistas en la materia ─publicado por la CNTE en julio de este año y difundido por todos los medios a su alcance, que fueron muy escasos por el cerco informativo del que ha sido víctima─, son 218 cuartillas cuyo contenido ni siquiera fue leído por nuestros acuciosos legisladores.
Algunos de los puntos importantes y buscando no repetir, se establece que la reforma aprobada o en camino de serlo: “No tiene un contenido pedagógico: no hay nada en ella que esclarezca hacia donde se quiere caminar en el terreno pedagógico, no hay una sola idea que aclare cómo terminar con la desigualdad y el rezago educativo en el que se encuentran 37 millones de personas”; entre las muchas propuestas examinadas, individuales y colectivas, están las del Proyecto de Educación Alternativa encabezado por personajes como Pablo González Casanova, el obispo Raúl Vera López y otros, que proponen que: “La educación propicie la formación integral de los estudiantes. Promueva la equidad de género. Respete la multiculturalidad y diversidad social. Recupere nuestras raíces históricas y de identidad. Incluya las cosmovisiones de los pueblos originarios y descolonice del pensamiento eurocéntrico. Rescate la relación armónica entre el hombre y la naturaleza en el contexto de la crisis ecológica. Desarrolle desde lo endógeno las comunidades, barrios y entidades ante la globalización mercantilista. Se base en el humanismo para hacer frente a la degradación social, ética y espiritual, producto de las relaciones capitalistas. Retome la ciencia y la tecnología como herramientas al servicio de las mayorías, mejorando sus condiciones de vida y acrecentando el conocimiento universal. Anteponga la solidaridad al individualismo competitivo del modelo neoliberal. Forme en el pensamiento holístico, la inteligencia global, creativa, emocional, crítica, filosófica y lúdica. Promueva la imaginación, la curiosidad y la utopía para romper cualquier límite o paradigma de nuestro tiempo, en la búsqueda constante de nuevas ideas. Sea liberadora, emancipadora y transformadora. Forje la conciencia social, de clase y la pertenencia planetaria a una sola humanidad, sin distinciones de raza, género o condición social. Construya nuevas relaciones de trabajo colectivas desde la escuela, como una forma de generar socialmente la riqueza, sin explotación, ni de dominación alguna.”
El especialista Hugo Aboites, cuya ponencia puede leerse en el documento ya citado, deja en claro que el actual proceso reformista: “es una clara confrontación internacional de clases sociales en torno a un proceso social sumamente importante, como es la educación, con proyectos también radicalmente diferentes y encontrados. Uno, el que promueve la subordinación de los niños y jóvenes a un modelo de sociedad autoritaria, empresarial, donde las personas son consideradas como parte del capital (aunque sean humanos) y como seres cuya función principal sea generar riqueza para otros en la forma más competitiva posible. El otro proyecto busca la formación integral, emancipatoria y solidaria de los niños y jóvenes para convertirlos en actores comprometidos y sabios, capaces de trabajar por su familia y por la transformación de la sociedad en un espacio donde todos tengan los mismos derechos a la vida y al bienestar [...] Por eso decimos que se trata de una reforma profundamente privatizadora, porque el Estado cede a organismos internacionales y al sector privado la determinación de la agenda que debe seguirse, e incluye esa visión y prioridades (“la calidad” y “evaluación”) incluso en la Constitución. La ausencia de un diagnóstico previo es un atropello a la racionalidad y detenida consideración que debería tener una reforma constitucional en un tema tan delicado como el de la educación.”
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sábado, 24 de agosto de 2013
LA ESCUELA Y LA ACTITUD
“Este ciclo escolar se va a llamar el Ciclo Escolar de la actitud, cuando se tiene actitud todo se puede, todo se vale (…) México necesita gente con determinación, que ponga por encima de cualquier circunstancia el bien de la nación, nada puede estar por encima del bien de la nación”. Boletín de prensa: Encabeza el Gobernador del Estado la Ceremonia de Inicio de Cursos del Ciclo Escolar 2013-2014 del Sistema Estatal de Educación Básica, www.queretaro.gob.mx
La opacidad de las páginas electrónicas oficiales hacen casi imposible conseguir información de cualquier cosa, en este caso, y al parecer desde hace años, la oficina de comunicación social de gobierno del estado no publica las versiones estenográficas de los discursos del gobernador; en la cita anterior, de un evento relevante puesto que se trata de un inicio de ciclo escolar, en el boletín de prensa aparecen puntos suspensivos entre paréntesis, lo que significa que se omitió una parte del discurso, así no conocemos lo que sigue al “todo se vale”, frase que se queda colgada sin un contexto que la apoye y justifique. Lo peor es que se queda la duda de qué significa eso del “ciclo escolar de la actitud”, cuál es el problema que obliga a proponer eso, no hay sustento en datos.
Lo que no aparece por ningún lado, ni siquiera en la intervención del secretario del ramo, es la mención de los resultados estatales en la última prueba ENLACE, no hay autocrítica o una meta clara. Parece que basta con seguir igual, que todo está bien y no hay necesidad de cambiar nada, si acaso hacer algo ─ ¿mejorar, cambiar, sostener? ─ con la actitud. Pero, ¿con la actitud de quién? Será la de los funcionarios de todos los niveles, la de los líderes sindicales, la de los profesores, la de los estudiantes, la de padres de familia; ni idea. Lo malo es que si la actitud no tiene más base que la voluntad personal y no se apoya con mecanismos institucionales que la aprovechen, quedará en algo meramente temporal, que con la primera frustración se perderá o se revertirá.
Parece frivolidad entretenerse en este tema cuando la efervescencia magisterial está en resistir esa falsa reforma educativa que culpa de todo a los maestros, pero que se cuida de mantener inalterados los privilegios y las impunidades de la cúpula sindical, de los funcionarios y supuestos representantes populares que llenan de recomendados un sistema educativo que requiere de conocedores, de expertos en pedagogía y didáctica que revisen a fondo los programas de estudio y propongan una manera diferente de actuar en el aula, en el contacto directo con los niños y jóvenes, en definir objetivos a partir de un proyecto de nación que vea más allá del tramo sexenal respectivo. Pero no es frívolo, porque refleja el estado que guarda la educación en los estados, sujetos a lo que se decida fuera de sus ámbitos de competencia, porque todo se negocia en las cúpulas partidistas reunidas en un pacto por México que está resultando excluyente y sordo a razones divergentes.
Los múltiples errores ortográficos de los libros de texto gratuito apenas son una muestra de un contexto cultural plagado de simulaciones e ignorancia. Hasta los boletines oficiales revisados para escribir este texto tienen graves problemas de redacción.
El discurso del secretario de educación estatal en el mismo evento es abundante en cifras, refiere el total de alumnos, de escuelas, de maestros y lo puede desglosar por niveles, pero no hay un atisbo de metas, de saber el camino a recorrer, ni siquiera hace eco del “ciclo escolar de la actitud” que refiere el gobernador, como si no se hablaran y apenas coincidieran en un evento donde forzosamente tienen que estar, pero cada quien con su rollo. Qué bueno que se tiene cubierta la demanda educativa básica al cien por ciento, era lo menos que se podía esperar.
Parece que la falta de visión de las autoridades no es compartida por los directores de las escuelas, allí sí parecen saber qué es lo que sigue. Un ejemplo, en la primaria Vicente Guerrero ubicada a un costado del mercado del barrio de la Cruz, aparecen varias mantas “informativas”, una de ellas les recuerda a los padres de familia que, si bien la educación es gratuita, los servicios que proporciona la escuela no lo son, con lo que sin más argumento se pasa a los mismos el pago de esa cuota que, sin ser obligatoria por recibir educación, sí lo es para solventar los gastos de reparaciones, de consumo de agua, electricidad y cualquier otro que se le ocurra a la dirección; si eso no es un truco para evitar la obligatoriedad y gratuidad de la educación, entonces ¿qué es? Nada más falta que cobren por usar los sanitarios, tomar agua de los bebederos ─donde existen─, regar las pocas áreas verdes que quedan y darle mantenimiento a las aulas, laboratorios y demás equipamiento necesario.
Otra vez se tacha a los maestros que protestan de flojos, irresponsables y hasta de vándalos, cuando sí elaboraron propuestas que fueron completamente ignoradas para una reforma educativa en serio, hasta convocaron y participaron en un congreso nacional con mesas de discusión, análisis y acuerdos. Esas propuestas son interesantes y viables porque surgen de la práctica cotidiana, de los problemas en las aulas, de las comunidades donde existen miles de escuelas en que se trabaja en condiciones muy lejanas a las ideales, y que logran milagros. Quizás sea hora de comenzar a cambiar de estrategia, para salir del cerco de los medios de comunicación y de las organizaciones empresariales que van por lo que queda del presupuesto educativo. Hay que seguir resistiendo y proponiendo.
viernes, 16 de agosto de 2013
EL CONTEXTO REFORMISTA
Esto de la explotación indiscriminada y salvaje de los recursos naturales y sus respectivas privatizaciones es historia antigua; no se queda en la memoria inmediata del cardenismo como algunos pretenden hacer creer, ni es exclusivo de nuestro país. Su contraparte, la defensa de la propiedad colectiva de lo que la naturaleza ha repartido de manera aparentemente caprichosa, porque sigue una lógica propia y no la del vulgar mercado o dominación impuesta, también tiene siglos y toma la forma de una tenaz resistencia. Pero es la misma historia de siempre, con diferentes pretextos y excusas pero con los mismos beneficiarios: minorías que concentran la riqueza y se la apropian sin más razón que la codicia.
“Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América […] aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.” Este es el reclamo justo de un descendiente de esos pueblos originarios, tan discriminados, tan agredidos hasta casi exterminarlos, que ahora se aferran a lo que queda de siglos de bárbara explotación. Es Evo Morales dirigiéndose a los jefes de estado de la Comunidad Económica Europea en un discurso difundido por SIC Noticias el 30 de junio de este 2013 y que se puede leer completo en: http://chacatorex.blogspot.mx/2013/08/notable-e-ironica-intervencion-de-evo.html
Ante la avalancha informativa que presenta como absolutamente necesaria una reforma constitucional para llegar a la energética, donde se desnudan los intereses de las grandes corporaciones petroleras con la complicidad enmascarada del salinismo revanchista, queda echar mano de los argumentos de estudiosos en la materia, sin mayor interés que defender la propiedad colectiva de esos recursos, protegerlos y usarlos inteligentemente. Es el turno de Heberto Castillo: “Desde el gobierno de Miguel de la Madrid se establecieron las bases para la venta de Pemex al extranjero, bases muy simples: el abandono sistemático de las instalaciones y el olvido de las normas contra la contaminación y la protección de los habitantes en los entornos de las plantas productoras de los derivados del petróleo. Las consecuencias de esta política han sido la baja calidad de los productos que se elaboran y la repetición de accidentes fatales que cualquier sistema de control moderno habría podido evitar. Los accidentes en San Juan Ixhuatepec en 1984, que costó cientos de vidas; el del sector Reforma en Guadalajara, años después con decenas de muertos y centenas de casas destruidas; el de Cactus, Chiapas, con varios muertos, miles de millones de pies cúbicos de gas quemados en la atmósfera, hace apenas unos meses, Y el del 11 de noviembre con más de 35 millones de gasolina quemada, tres bomberos y un empleado de Pemex muertos, revelan lo evidente de la política de abandono de las empresas del Estado y el terrible descuido en cuanto al cumplimiento de las normas de seguridad que debieran cumplir todas las instalaciones susceptibles de incendiarse o de estallar” (El abandono de Pemex. www.hebertocastillo.org). A lo que habría que sumar la explosión del edificio B del complejo de Pemex en el distrito federal, la “pérdida” de millones de litros de combustibles de la red de ductos y todas las corruptelas que conocemos, incluyendo los más de 600 millones, comprobados, que “transitaron” de Pemex a su sindicato y de este al PRI en un proceso electoral de ingrata memoria.
“De la Madrid presidente y Carlos Salinas secretario de Programación y Presupuesto implementaron una política de entrega de las empresas de la nación a la iniciativa privada. Entiéndase, de entrega, no de venta. Por ello se hicieron las operaciones tan sucias como las que afloran en estos días. Carlos Salinas entró a la Presidencia a saco, a fuerza, porque tenía que terminar la obra emprendida en el sexenio de Miguel de la Madrid. La venta de las empresas de la nación se dio de la manera más sucia que imaginarse pueda el más pillo de los negociantes. Por ello las enormes fortunas que amasaron los hermanos Salinas, todos ellos, y sus amigos cercanos, a quienes habrá que investigar fiscalmente en vez de amenazar tan torpemente a los ciudadanos, como lo hace la Secretaría de Hacienda mediante sus estúpidos anuncios por la radio y la TV para inducirlos a pagar impuestos (Petroquímica y soberanía. www.hebertocastillo.org).
Este es apenas un pedacito del contexto histórico de este intento de reforma energética, allí están algunas de las voces, de las opiniones, pero falta recurrir a esa terca memoria histórica para no cometer los errores de siempre, provocados por los mismos de siempre. Por lo pronto no se tocan las canonjías de la cúpula del sindicato petrolero, no se le pone fecha a la supuesta disminución en el precio de los energéticos (no incluyen las gasolinas), no hay nada contra la corrupción y la impunidad de funcionarios y empresarios, como si no existieran. No es un nacionalismo trasnochado ni la defensa de una soberanía que algunos juzgan de ilusoria, es mucho más que solamente eso.
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viernes, 9 de agosto de 2013
EL COLETAZO DE ENLACE
Hace cuatro meses se aplicó la última evaluación del logro académico en centros escolares (ENLACE), en educación media superior. Se aplicó en 13,835 escuelas de preparatoria y bachillerato de todo el país, más de un millón de alumnos fueron evaluados casi al término de este nivel de estudios. A pesar de que esta prueba desaparece por causas que no han sido suficientemente explicadas, podemos afirmar que es una fotografía mas apegada a la realidad que los resultados de la misma en educación básica, por una razón muy simple: en el nivel medio superior ni el SNTE ni la CNTE tienen una injerencia importante y por lo mismo no hubo boicot para su aplicación.
Los resultados son interesantes ─se encuentran en www.enlace.sep.gob.mx─, porque muestran, más allá de los discursos, dónde se encuentran las prioridades de los sistemas de educación estatales, que para el caso de Querétaro resulta evidente que no están en el proceso de aprendizaje-enseñanza.
En lo que corresponde a Matemáticas, nuestro estado todavía tuvo un resultado por encima del promedio nacional, es más, se puede presumir el cuarto mejor ─40.9 por ciento de nuestros estudiantes alcanzaron una ejecución entre buena y excelente, contra un 59.1 que se quedó en insuficiente y mala─, detrás de Durango, Sonora y Baja California; pero si recordamos que en años anteriores era más alto, entonces algo pasó.
Es evidente que los porcentajes sumados que se obtuvieron en la escala de bueno y excelente en media superior, están fuertemente influidos por lo que se haga en el nivel inferior, en educación básica; y estos eran cada año menos buenos o más malos, como se le quiera ver. En el 2012 cuando la tendencia a la baja fue más notoria, nuestras autoridades dijeron que sí había habido avance pero que este era más lento que en otras entidades, y que se haría algo para revertir esa tendencia. Se trajo a un motivador de una empresa privada para armar un espectáculo y decir que con poco se podía hacer mucho, que todos somos unos triunfadores frustrados y que el éxito está al alcance de cualquiera, que sólo basta la voluntad para cambiar las cosas, lo que obviamente es completamente falso. Más no se hizo.
En el análisis comparativo de los resultados, en media superior, cada año del 2008 al 2013, se puede apreciar el crecimiento menor al promedio nacional a que hacemos referencia. Por ejemplo, en esos 6 años, en matemáticas, el porcentaje de estudiantes con puntajes buenos o excelentes creció en un 35.4 por ciento en el estado de Sonora, un 33.3 en Durango, el 26.9 en Baja California, y así en orden decreciente hasta sumar 22 estados con mayor crecimiento que Querétaro, que se quedó en el 16.7. Para dimensionar lo que estamos diciendo, estados con graves problemas de violencia, con el crimen organizado desbordado como Tamaulipas, Michoacán, Veracruz o el Estado de México muestran una tendencia favorable mayor a la nuestra; para acabarla de amolar, los estados donde ─según los medios de comunicación y organizaciones como Mexicanos Primero─, dicen que están los peores profesores porque hacen paros magisteriales, marchas, plantones, bloqueos de oficinas gubernamentales y carreteros ─como Michoacán, Oaxaca y Chiapas─, tienen un avance histórico superior al de los suertudos queretanos. Hasta el estado de Guerrero, con toda su conflictividad recurrente, creció sus resultados positivos un 13 por ciento, apenas un 3.7 detrás que Querétaro, una diferencia mínima.
En Comunicación la tendencia negativa es peor aunque todavía alcanzamos, bueno, nuestros estudiantes de preparatoria y bachillerato, un sexto lugar nacional, detrás de Yucatán, Baja California, Durango, Puebla y Jalisco, con un 56.1 por ciento de resultados ubicados en la categoría de bueno y excelente. Pero hace 6 años nuestro desempeño estatal alcanzaba para un porcentaje de 67.4, lo que quiere decir que del 2008 para acá retrocedimos (pongámoslo con signo negativo) un -11.3 por ciento, sólo Tlaxcala tuvo un decrecimiento mayor; además, 10 estados sí tienen crecimiento (positivo, para evitar los perversos usos del lenguaje), en sus resultados buenos y excelentes.
Es evidente que el sistema educativo queretano va en retroceso, al menos en lo que corresponde a los resultados de ENLACE en media superior, que son los que nos ocupan en este momento. Las causas habría que examinarlas en serio y a detalle, cosa que nunca se ha hecho. Lo que sí se puede afirmar, es que muestran que el tema educativo está fuera de las prioridades de la administración gubernamental en cualquiera de sus niveles, a pesar de los discursos que pretenden ir en sentido contrario. La prioridad, porque lo han dicho constantemente al interior de las escuelas de este nivel medio superior, es que los estudiantes formen los comités de soluciones, no que aprendan más y mejor; tampoco que se mejore la eficiencia terminal, lo que significa que disminuyan la reprobación y la deserción escolar, a la vez que se incrementa el acceso a la educación superior. Esa no es su agenda, pero sí de la sociedad queretana que no encuentra eco en sus gobernantes y representantes populares.
Lo más fácil, como siempre, será culpar a los maestros, a los estudiantes o a los padres de familia, pero ese jueguito ya lo conocemos.
viernes, 2 de agosto de 2013
CONTEO MACABRO
“Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto -desde diciembre que tomó posesión hasta el final de junio pasado- han ocurrido al menos 7 mil 119 asesinatos en diferentes hechos violentos, según cifras de la Secretaría de Gobernación.” La Jornada 12 de Julio del 2013.
Desaparecer la violencia de los discursos no la ha evitado, las mismas cifras oficiales indican que está desbocada, que se está volviendo la manera “natural” de imponerse en grupos sociales ligados a actividades abiertamente ilegales.
Malo que las cifras macabras no disminuyan, por lo menos no a un nivel mucho menor, digno de una sociedad que se precie de ser democrática, apegada a acuerdos de convivencia pacífica. Ya la semana pasada citábamos al especialista Carlos Montemayor quien develaba la mañosa estrategia en la guerra contra el crimen organizado: solo se atacan los segmentos más débiles, donde están los deshechables, los que tienen que ver con el descontrol de los grupos de sicarios, con las venganzas, con la barbarie que aterroriza, pero se olvidan o se dejan de lado los que tienen que ver con el control territorial de zonas indispensables para el cultivo, el procesamiento, el trasiego de precursores químicos traídos por toneladas del extranjero; la necesaria relación perversa y cómplice con autoridades ejecutivas, judiciales y policiales, con banqueros y empresarios que “lavan” el dinero, que crean empresas fantasma para entrar a los circuitos financieros, de eso nada. ¿Alguien recuerda que el tema de los narcolaboratorios encontrados en, al menos, dos zonas industriales queretanas, apareciera en alguno de los informes de gobierno, en algún boletín de prensa donde se identificara algún responsable siquiera de mediano calibre?
Pero además “desaparecen” a las víctimas, a los miles de ciudadanos extorsionados, “levantados”, secuestrados, mutilados, esos “daños colaterales” que a los sinvergüenzas les parecen una simple consecuencia de sus hazañas guerreras. En las discusiones del Pacto por México no aparecen, no hay nada que revele la mínima preocupación por rescatar sus historias, siquiera sus nombres y edades. El memorial calderonista quedó como una burla más de un presidente cínico y desbordado. La mejor forma de hacer ese fallido acto de ilusionismo, desaparecer a las víctimas, es convertirlas en simples cifras, en estadísticas de nota roja que por su cuantía saltan a las primeras planas salpicándolo todo.
Hay que recuperar la indignación que produce el horror de saber, como lo consigna la nota de Juan Carlos Miranda del 31 de julio del año que transcurre, en el diario La Jornada, que: “El número de homicidios en México subió casi 150 por ciento en el sexenio de Felipe Calderón, en cuyo último año de gobierno se cometieron 71 asesinatos diarios, revelan datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La dependencia informó que en 2012 se cometieron en México 26 mil 37 homicidios, la segunda cifra más alta registrada en el país desde 1990 (último año del que ofreció datos el Inegi), tan sólo ubicada por debajo de la que se documentó en 2011, que fue de 27 mil 213 muertes violentas.”
Pero los esfuerzos interesadamente incompletos, los malos resultados no se agotan en sí mismos, producen nuevas formas de lastimar a una sociedad agraviada, allí está la trata de niños y mujeres, principalmente, con fines de comercio y explotación sexual; nuevas formas de esclavitud que se aprovecha de los migrantes, de los pobres, de la precarización laboral. Habrá que denunciarlos para prevenir que sucedan más casos.
Existen intentos dignos por darles voz a esas víctimas, regresarlas del injusto olvido, allí están poblando las redes sociales, en las valientes investigaciones de periodistas que no se han ahogado con las olas de silencio y ausencia de los medios de comunicación que se conforman con los boletines oficiales; es cuestión de buscarlos para encontrarlos, aquí siguen para darnos aliento, para que no desfallezcamos exigiendo justicia, seguridad, democracia, reparto equitativo de la riqueza; para que la impunidad y la corrupción no sean formas de intercambio de favores y privilegios, en perjuicio de los que somos más.
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