sábado, 5 de enero de 2013
DESESCOLARIZAR LA ESCUELA
Lo único que tenemos seguro es el pasado, el presente se nos escurre constantemente, no hay forma de atraparlo, el futuro no existe, apenas se está haciendo y se convierte en presente, apenas lo estamos viviendo y ya se quedó atrás. Por eso tenemos que recurrir a nuestra historia personal y colectiva para saber qué hacer en circunstancias que se aparecen como nuevas, por eso, ignorar lo que fuimos es desconocer lo que somos y podemos ser.
Este asunto de los tiempos nos trae locos, nos desfasamos, queremos pasarlo por alto pero el mismo tiempo nos aprisiona. La discusión sobre nuestro sistema educativo amenaza con desbordarse, su crisis es apenas un reflejo de algo mucho más amplio, no encontramos cómo insertarnos en un mundo que tecnológicamente cambia tan rápido que parece que deja inservibles los conocimientos que hemos atesorado por generaciones, como si nuestra “humanidad” tuviera fecha de caducidad, igual que los artilugios que nos sorben la vida cotidianamente ?video juegos, teléfonos móviles, ipads, iphones, etc.?
Este 2013 se pone estresante porque le depositamos expectativas muy altas. Ahora sí vamos a cambiar lo que no hicimos en la reciente “docena trágica”, ahora sí nos insertaremos plenamente en una modernidad neoliberal que se antoja porque está de moda, aunque lleguemos a ella con años de retraso e ignorando sus nefastos efectos en regiones enteras, como la Europa actual, ahora sí seremos modernos y desarrollados, como si la voluntad fuera suficiente.
Pero dejemos los rodeos, anclemos la vista en una parte de ese pasado para tratar de comprender el tiempo que vivimos. Antes de salir a las vacaciones decembrinas pasadas, los días 13, 14 y 15 de diciembre se realizó, en la ciudad de Cuernavaca, el denominado Encuentro Intercultural 2012 dedicado a la memoria de Iván Illich, un personaje más que peculiar y que es considerado representante del humanismo radical. De su amplia vida académica solo mencionaremos sus reconocidos estudios en Teología, Filosofía y su doctorado en Historia. “A finales de la década de los cincuentas, Illich fundó en la Universidad Fordham en Nueva York, el Centro de Formación Intercultural (CIF) mientras trabajaba como investigador y profesor del Departamento de Sociología, impartiendo seminarios intensivos dos veces al año. El propósito del CIF era capacitar a los misioneros norteamericanos, no sólo para hablar español, sino sobre todo para entender y respetar las culturas de los países latinoamericanos, no desde la perspectiva de una cultura dominante que piadosamente les lleva la salvación, sino propiciando un diálogo intercultural entre semejantes.” A final de cuentas ese CIF terminó por asentarse en Cuernavaca, fue parte de esa tendencia rara que hizo de esa ciudad un espacio crítico y alternativo mundialmente importante, que buscaba y proponía alternativas frente a esa “aldea global” que ya advertía Marshall McLuhan y que cambiaría nuestra forma de pensar y vivir. Este austriaco cuyas ideas merecen ser revisitadas, tenía ideas muy claras sobre el papel que debiera jugar la educación en la vida de cada uno de nosotros y en nuestras sociedades, la “desescolarización” que proponía no deja de ser polémica pero rica en crítica a algo que creemos eterno e inmutable y que no es ninguna de las dos cosas: nuestro modelo educativo.
Explorar las ideas de Iván Illich en este espacio sería imposible, queda la invitación para que cada quien lo haga, en el ciberespacio hay información abundante al respecto, comenzando con www.ivanillich.org.mx, pero podemos comenzar con lo que es una crítica frontal al modelo de adquisición de competencias, tan socorrido hoy en día: «"Aprender haciendo" no sirve de mucho mientras lo que se hace tenga que ser definido, por los educadores profesionales o por las autoridades, como cierto aprendizaje al que se concede valor social. La aldea mundial puede convertirse en una escuela mundial si los encargados de mover todas las cuerdas son los maestros; sólo el nombre la haría diferente de un manicomio universal administrado por terapeutas sociales o de una prisión mundial a cargo de la policía.» Y es que lo principal es la libertad del estudiante para decidir qué estudiar y cómo utilizar ese conocimiento en su vida diaria, que el individuo tenga a su disposición los aprendizajes necesarios para guiar sus expectativas de vida, en lugar de encontrarse con un ambiente cerrado donde “otros” deciden qué tiene que hacer, qué tiene que aprender, cómo tiene que pensar, dónde lo tiene que hacer, y que solo tiene valor ?certificación? eso predefinido y por tanto obligatorio. Evitar eso es parte de la desescolarización.
“La escuela ha convertido a los maestros en administradores de programas de capitalización de los recursos humanos por medio de cambios bien planeados y dirigidos. En una sociedad escolarizada, el desempeño de los maestros profesionales se convierte en una necesidad primaria que lleva a los alumnos a picar el anzuelo de la dependencia y del consumo incesante de servicios escolares.” Como escribimos en el número anterior de este quinceañero Magazine, no estamos propiciando que nuestros niños y jóvenes se conviertan en ciudadanos plenos, que sepan ejercer su libertad de forma responsable y solidaria, producimos empleados obedientes a lo que les ordena alguien más, necesariamente insatisfechos con su propia vida, y eso es injusto, inhumano y peligroso. Pero demos al 2013 el beneficio de la duda, total, lo iremos haciendo cada día.
domingo, 23 de diciembre de 2012
RETOS EDUCATIVOS 2013
“La educación es importante porque hay que fabricar ciudadanos, fabricar ciudadanos es fabricar algo más que empleados. Está muy bien que las personas desarrollen conocimientos para ser capaces de hacer trabajos útiles en la vida, en la comunidad, pero eso no basta, un ciudadano tiene que hacer mucho más que eso […] Un ciudadano tiene que hacerse y tiene que ser educado para eso. Muchas veces, los Estados piensan que la educación es muy cara, porque lo es; la buena educación es muy cara. Exige muchos profesores, apoyo, grupos pequeños, renovación, reciclaje de los conocimientos de los maestros, pero hay que recordar que la mala educación se paga mucho más cara.” La mala educación es la más cara del mundo. Un diálogo entre Fernando Savater y Rafael Pérez Gay en la FIL 2012 publicado el 10 de diciembre en El Universal.
Al momento de redactar este texto se discuten en el Congreso los cambios en el artículo tercero constitucional y en otras leyes y reglamentos relativos a la educación, se dice que son indispensables para que el Estado recupere la rectoría en el tema, como si la dirigencia sindical del SNTE fuera la única interesada en mantener sus privilegios, en influir en lo que aprendemos y en cómo nos comportamos. Aprender a ser ciudadanos no es tarea exclusiva de la escuela, también educan las familias, los medios de comunicación, las iglesias, las empresas, las ciudades; todos educamos y somos educados.
Uno de los primeros retos que tenemos como país, es recuperar esos espacios de decisión que los llamados “poderes fácticos” han estado aprovechando para sus propios intereses, alinearlos en dirección a objetivos comunes, que participen en un ambiente plural, diverso, tolerante; que tengamos acuerdos que todos respetemos porque nos convienen a todos, Savater lo dice así: “La política es la organización institucional de la sociedad. Sociedad quiere decir que somos socios. Los socios no se tratan de manera violenta, no se intentan asesinar, los socios son socios porque intentar colaborar unos con otros, intentan remediar las carencias de unos y otros porque intentan ganar juntos o minimizar pérdidas juntos, eso es la sociedad y la política es el propósito de institucionalizar ese intento de vivir como socios”.
Pero las cosas no se han hecho así y este es el segundo reto. Hay que recordar que desde la primera década de este siglo los contenidos, los planes y programas, la articulación entre los niveles, la manera de evaluar, han tenido cambios importantes con resultados más pobres de los esperados. La experiencia nos dice que mientras esos cambios se decidan en las cúpulas, sin la participación de los docentes solo existirán en los escritorios, en los discursos, en la escasa imaginación de los gobernantes. El reto es abrir la discusión, informar, convencer, sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad y pertinencia de los mismos.
La calidad tampoco es la deseada, no trascendemos en educar para la democracia, no educamos ciudadanos, allí está el tercer reto; las competencias educativas crean empleados sin iniciativa, sin creatividad, apenas para seguir instrucciones muy básicas, apenas para hacer como que entienden. Y mientras, la reprobación ─que desaparece por decreto─ y la deserción incrementan a niveles alarmantes, ya ni mencionar la casi nula comprensión lectora y la escasa habilidad en el uso de las matemáticas para entender, disfrutar e influir en un mundo que cambia cada vez más rápido. El cultivo de las artes sería una estupenda idea, indispensable.
Un cuarto reto lo tenemos en el adecuado reparto de responsabilidades. De unos años para acá se ha desatado una campaña para desprestigiar a la educación pública y a los profesores, a la desgastante actividad de intentar crear ambientes de aprendizaje en escuelas y aulas que carecen de lo más indispensable, hay que agregarle otras que las familias han abandonado, como la lucha contra las adicciones, por una alimentación y estilos de vida saludables, por fomentar hábitos como el de la lectura, de estudio. Nuestros niños y jóvenes llegan a las escuelas desfasados en su desarrollo físico y emocional, se saltan la infancia y adolescencia en un fracasado intento por adquirir una madurez que los adultos que los rodean han renunciado a ejercer. Muy temprano son encargados de criar a hermanos y sobrinos, despuesito a sus propios hijos, tienen que decidir si continúan estudiando o no, porque muchas veces los padres no se comprometen a apoyar sus esfuerzos, no disfrutan a plenitud cada etapa de su vida, a los 15 años no tienen mayor expectativa ni proyecto que “seguirla pasando”. Y esto no se va a arreglar con las escuelas de tiempo completo o de jornada extendida, más de lo mismo agudiza los problemas, no los resuelve.
Hay otros retos, pero quedémonos en un quinto que tiene mucho que ver con el anterior: “En cuanto al laicismo: es uno de los componentes de la democracia. Las democracias tienen que ser laicas porque es la única forma de respetar la religión, en contra de lo que creen los fanáticos o los teócratas que piensan que el laicismo es despectivo o contrario a las religiones. No, el laicismo es la única forma de respetar las religiones, pero todas. Porque, claro, tener creencias religiosas es un derecho de cada cual, pero no es un deber de nadie y mucho menos es un deber de la sociedad; por lo tanto las creencias o no creencias religiosas deben ser respetadas mientras se sometan a unas leyes comunes, porque nosotros no vivimos en una teocracia, sino que vivimos en una sociedad que tiene unas leyes organizadas de acuerdo con las luces de la razón humana. Luego dentro de ellas, cada uno si quiere, puede buscar una trascendencia o no, eso ya depende de cada cual”. Hay valores a los que no podemos renunciar, que trascienden los tiempos porque tienen que ver con nuestra humanidad y por lo mismo están más allá de alguna religión en particular porque aparecen en todas, por eso no se puede privilegiar a ninguna, eso sí sería discriminatorio. Estos son algunos retos, actuemos para vencerlos.
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viernes, 14 de diciembre de 2012
LO NUEVO ES LO VIEJO
Los usos y costumbres también cambian, pero sus cambios son muy lentos, obligados por las circunstancias, porque se tiene la sensibilidad para detectar que está en riesgo la sobrevivencia como individuo, como grupo social, como partido político.
El “nuevo PRI” tiene en sus genes una forma de gobernar que le permitió ser uno de los partidos más longevos en el mundo, apenas el partido comunista ruso, el cubano o el japonés que resultó después de la segunda guerra mundial, le disputaban la casi eternidad en el poder. Actualmente y por circunstancias muy particulares solo prevalece el dirigido por los revolucionarios cubanos, los otros perdieron lo invicto.
El PRI, viejo y nuevo que no es lo mismo pero es igual, intuye que perdió el poder presidencial en el año 2000 porque el salinismo lo precipitó a la derecha, directito a la nueva ola del neoliberalismo, quitándole el flotador y sin saber nadar, porque nadar de muertito sirve cuando no hay oleaje, cuando lo que importa es no moverse aunque no se llegue a ninguna parte.
Salinas primero y Zedillo después, dejaron en manos de otros buena parte de ese poder político que permitía al priismo concentrar las mayores decisiones, en cantidad y calidad. La consecuencia la vimos todos, ese poder se fragmentó cuando la punta de la pirámide fue ocupada por una oposición incompetente, que en doce años no pudo cambiar la forma tradicional de ejercer ese poder que los ciudadanos, a un costo social muy alto, le prestaron.
El PRI necesita la presidencia de la república. La necesita para no desmembrarse, su dependencia a un líder supremo le da cohesión a su estructura. El presidente es a la vez el primer priista, el que decide y reparte las parcelas de poder entre los diferentes grupos, el que concilia o exilia, el que premia o reprime. Por eso, cuando la perdieron, solo encontraron una forma provisional de coordinarse a través de sus estructuras territoriales en los estados y municipios que todavía gobernaban y que fueron, poco a poco, recuperando. Pero el poder que se pierde alguien más lo gana, y aparecieron otras instancias que gustosas lo recibieron y ejercieron, arrebatárselos no será fácil.
Los poderes fácticos son esos grupos que no se atreven a mencionar porque no conviene enfrentarlos directamente, por lo menos en el discurso. Con las privatizaciones y tratos preferenciales los banqueros se volvieron mucho más poderosos; lo mismo el duopolio televisivo que se expandió a la radio, a los medios impresos, a la discografía, a la telefonía, a la internet; ni que decir del crimen organizado que ya estaba presente en las corporaciones policíacas, en los ministerios públicos, en las cárceles, en los juzgados y que se descontroló a tal grado que ya atenta contra sus entusiastas solapadores; o el único sindicato nacional que trascendió a una descentralización inacabada del sistema educativo, que se apropió del mismo y se expandió al grado de adueñarse de estructuras políticas municipales y estatales, de organismos clave como el ISSSTE, la lotería nacional y hasta llegó a tener la coordinación política del tricolor en la cámara de diputados. El cobro de facturas llegará hasta la cúpula de las iglesias, esas que imponen sus doctrinas y creencias por la vía de la penalización de los pecados.
Esos poderes fácticos y algunos más imponían candidatos, las agendas legislativas, se repartían presupuestos y cargos públicos, depredaron y destruyeron cuanto encontraron a su paso sin más horizonte que sus propios intereses personales o de pequeñísimos grupos.
Por eso el “nuevo PRI” busca, madrugando a esos poderes fácticos que tardarán en coordinarse y ponerse de acuerdo, implementar reformas que le permitan concentrar el poder, allí están las nuevas supersecretarías de gobernación y de hacienda, los amarres en la estructura partidaria, en las coordinaciones de los grupos parlamentarios, en las gubernaturas y presidencias municipales. Se reconstruye la pirámide desde arriba, vuelve la disciplina, la línea, y todo con la complacencia de una oposición fragmentada que parece que añora el viejo reparto de las migajas del poder.
Aparte, muy aparte, quedan los ciudadanos. Que si se ponen vivos alcanzarán a meter algunos cambios que les den mayor presencia, más influencia, que les permitan defenderse y acotar esos poderes que encontrarán un nuevo equilibrio para tratar de seguir haciendo lo que saben hacer, abusar de los demás.
El PRI no es nuevo, el contexto en que se mueve sí lo es. Falta que aprenda la principal regla de la evolución: no sobrevive el más fuerte, ni el más rápido, ni el más corrupto, sino el que mejor se adapta a las nuevas circunstancias.
viernes, 7 de diciembre de 2012
RELIGIOSIDAD MESTIZA
Las efemérides corren el riego, por repetitivas, de perder todo significado. En fechas importantes, esas que forman parte de nuestra forma colectiva de procesar la vida, apenas nos quedamos con el día de descanso, de no asistencia a un trabajo que por obligatorio se vuelve indeseable; si acaso nos quedamos con algunos rituales sin saber de dónde vienen o para qué sirven.
Nuestro país tiene una fecha especial en el 12 de diciembre de cada año. Parte de nuestro comportamiento barroco es que definiéndonos como un Estado laico respetemos festividades religiosas, pero es que es parte de nuestra historia, de lo que podríamos llamar nuestra genética espiritual.
Variedad de autores han intentado explicar el guadalupanismo mexicano, tan vital que trasciende fronteras, aunque sigue siendo profundamente nuestro, nada más lo prestamos por ratitos, somos celosos, ni modo; pero no hay que olvidar que sin el proceso de conquista por parte de unos españoles frecuentemente invadidos y conquistados no se podría explicar.
“Encerramos el hecho de la conquista en el siglo XVI, pero no es verdad, la conquista todavía no ha terminado. Desde comienzos del siglo XIX, los estados latinoamericanos retomaron el proyecto de la corona española de sustituir el mundo americano por el mundo europeo. Los pueblos que no pudieron ser exterminados fueron expulsados de sus regiones y obligados a vivir en regiones inhóspitas, donde debieron resguardar sus restos culturales en pésimas condiciones. Los herederos de ellos son los que ahora reaparecen en el escenario de América Latina, para su última defensa, antes de ser conquistados definitivamente, es decir, son los indios que ya no pueden restablecer, reconstruir su propia identidad y en ese sentido, lo que se percibe justamente y como fenómeno negativo del mestizaje es esto: la imposibilidad de reconstruirlos. Los indios de hoy en los Andes ya no pueden reconstruir el incario; los mayas de hoy no podrían ya reconstruir su sociedad, sus religiones, sus lenguas. Es imposible, todo eso está perdido, o peor aún, como una herida abierta, está terminando de perderse. Esa pérdida es una llaga que está sangrando desde hace siglos y que no tiene la salida ideal que uno podría imaginar, la de recomponer el mundo prehispánico; y sin embargo los restos de esas culturas continúan allí siendo completamente destruidos” ?Bolívar Echeverría, Mestizaje y Codigofagia en: http://www.lai.fu-berlin.de?.
Pero Bolívar Echeverría lo sabe y nosotros también, la conquista no fue una relación pasiva, de simple sometimiento, hubo resistencias hasta donde se pudo, también hubo formas de influenciar las nuevas creencias, los nuevos dioses, de hacerlas y hacerlos a la imagen de esos pueblos originarios que ya no existen en estado puro, original. Sucede con el lenguaje pero no se queda allí, abarca todo lo que el lenguaje puede representar: “El proceso de mestizaje es un proceso lleno de violencia; las identidades culturales no se encuentran para resolver o dirimir sus diferencias en una mesa redonda, sino para devorarse las unas a las otras, para golpear una a otra hasta dejarse inerme y devorarse. Es un proceso muy doloroso históricamente. Ya en el siglo XVII es la tragedia de la destrucción de las culturas prehispánicas, la que prevalece en la mínima población indígena que quedó después de la devastación del siglo XVI. Y es esta situación de desesperación la que los lleva, imposibilitados de reconstruir su propia civilización, a reconstruir la civilización europea devorándola desde adentro y construyendo de esa forma la peculiaridad de la cultura latinoamericana. Esto podemos observarlo en la reconstrucción de la lengua española como español americano”. Allí puede estar una de las razones del porqué el 12 de diciembre nos parece tan entrañable, tan metido en nuestros genes como mestizos que somos, porque le damos la vuelta a esa conquista y la devoramos por dentro, le incluimos, disfrazada, una cosmogonía que se presentaba como incompatible, como pecaminosa.
“La primera pieza de la literatura guadalupana es el breve y delicado texto de la relación del aparecimiento de la Virgen Maria al indio macehual Juan Diego; relación conocida como el Nican mopohua (Aquí se relata) y redactada en 1556 como es ya reconocido por todos, por Antonio Valeriano, un indio cultivado -sin ser pilli o noble de nacimiento- en el famoso Colegio de Tlaltelolco, discípulo aventajado de Fray Bernardino de Sahagún, el autor de la gran Historia general de las cosas de la nueva España. (El Nican mopohua fue publicado sólo en 1649 por Luis Lasso de la Vega. Su manuscrito se conserva actualmente en la Bibioteca Pública de Nueva York.)” Bolívar Echeverría Meditaciones sobre el barroquismo.
Se termina el inclemente espacio, todavía hay que relatar que el culto mariano no fue aceptado a buenas y primeras, también hubo resistencias por parte de una jerarquía eclesial que notaba una desviación del catolicismo ortodoxo, va la última cita: En 1556, fray Francisco de Bustamante pronuncia un sermón, que causa gran escándalo en el auditorio y en la ciudad, en contra de la creciente devoción, según él idolátrica, a la imagen de Guadalupe en el Tepeyácac, “adorada allí como si fuera Dios” lo mismo por los naturales que por los españoles, como el famoso “ganadero” español curado milagrosamente por ella. Escándalo que el Arzobispo Montúfar aprovecha para promover la “Información de 1556”, cuyo procurador, Juan de Salazar, deberá concluir con la consideración de que es prudente censurar a Bustamante, y esto no sólo porque la devoción, que reúne ya a todos, ha crecido desmesurada e indeteniblemente, sino porque la devoción guadalupana resulta útil contra la idolatría abierta, precristiana, a la que Salazar llama eufemísticamente “excesos que la gente hacía antes de que se venerara a la Madre de Dios en el Tepeyac”.
viernes, 30 de noviembre de 2012
REALIDAD LITERARIA
Hay muchos lugares desde donde mirar nuestro país. Lo podemos hacer desde las vallas que amurallan nuestro Congreso, en una muestra más de miedo que de simple precaución; lo podemos hacer desde nuestra frontera norte, carcomida por un indefinido crimen organizado que lo contamina todo, con sus cientos de mujeres asesinadas y desaparecidas, con la impunidad y corrupción rampantes; también desde el otro lado, a las riveras del Suchiate, en los techos de los vagones de ese gusano metálico y privatizado llamado “la bestia”; o desde un mirador que lo abarca todo, que permite escudriñar los detalles, saborearlos o repudiarlos.
Más importante que un cambio de gobierno, la cultura trasciende las coyunturas políticas, se salta la censura, sin falsos pudores le pone nombre a las cosas: “Tenemos casi 60 millones de pobres. La pobreza es la mayor derrota de un país. Nuestros jóvenes no tienen sueños. Cuando pregunto a mis alumnos donde quieren estar dentro de 50 años no lo saben, no tienen proyecto de vida”. Élmer Mendoza entrevistado por el diario El País el 26 de este mes, sabe de lo que habla, es uno de los escritores de la llamada narcoliteratura, autor de 3 novelas con ese tema: Balas de plata, La prueba del ácido y Nombre de Perro, además, es profesor desde hace un buen tiempo. Lo dice desde una tribuna privilegiada, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), una de las más importantes de habla hispana donde este año se dan cita más de 2 mil editoriales diferentes, 17 mil profesionales del libro, que tiene programada la realización de más de 300 mesas redondas, conferencias, debates y entrevistas; con la presencia de más de 600 escritores y con la invitada de honor, la literatura chilena.
En un país donde escribir es jugarse el pellejo, y allí están como muestra macabra los periodistas asesinados y desaparecidos, referirse al narco aunque sea desde la ficción tiene su chiste: “Es una estética de la violencia que se está dando en el cine y la música pero también en la ópera, la danza, las artes plásticas y el teatro. Es todo un movimiento, no es oportunismo. Es como descubrir una veta de metales: habrá quien saque las mejores pepitas y quienes solo rasquen. Me gusta la palabra narcoliteratura porque los que estamos comprometidos con este registro estético de novela social tenemos las pelotas para escribir sobre ello porque crecimos allí y sabemos de qué hablamos”.
Tan saben de lo que hablan que Tijuana se ha convertido en la ciudad que más campeones de boxeo ha producido en los años recientes, nos lo platica Omar Millán, entrevistado el 27 de noviembre desde la FIL por el mismo diario español, su libro se titula La fábrica de boxeadores en Tijuana e intenta ser un homenaje a esa sufrida parte de nuestra geografía nacional. L. Prados lo reseña así: De los barrios y gimnasios de Tijuana han surgido en los últimos 30 años 18 campeones mundiales, entre ellos Julio César Chávez y Erik el terrible Morales, hombres cuyos éxitos y fracasos simbolizan el alma de esta ciudad, que como dice el periodista John Lee Anderson en el prólogo, “parece maldecida” por su cercanía a EE UU, “condenada a ser un lugar del que se quiere partir y al que nunca se quiere llegar”. Terrible sentencia esta última, la joya de nuestro experimento neoliberal convertida en un lugar de paso que se convierte en permanencia, que muestra un proceso de descomposición que se está viviendo en otras partes, como Querétaro, con la instalación de maquiladoras con miles de trabajadores jóvenes provenientes de otras partes del país, condenados a no pasar de ser simples obreros por más educación y capacidad que tengan, porque los puestos de supervisión y superiores están destinados a extranjeros.
Omar Millán nos da un retrato poco halagüeño de la juventud tijuanense, cuya imagen comienza a aparecer en nuestros barrios y comunidades: “Éramos, sin saberlo ni quererlo, hijos de las devaluaciones y las crisis económicas que azotaban el país cada sexenio. Nuestros padres habían grabado en nuestros cromosomas los funerales de la esperanza. Así que pelear a puñetazos, conocer el sexo y emborracharse hasta olvidar nuestros nombres antes de cumplir los 15 (…) significaba nuestro mundo; el mundo que nacía cada vez que nos levantábamos del sillón donde dormíamos porque ninguno tenía una recámara propia”.
Finalmente, la literatura y la política tienen puntos de encuentro, en este caso lo hace Élmer Mendoza con una declaración que explica, quizás, el porqué el triunfo del partido de la dictadura perfecta, según Mario Vargas Llosa, otro de los asiduos protagonistas de esta feria internacional: “Comparto la indignación de los 50 millones de mexicanos sometidos a la angustia de ver al Ejército en sus calles. En mi ciudad jamás había estallado una bomba y más de 60 policías fueron asesinados. La guerra contra el narco creó terror y una atmósfera de desconfianza. Dicen que la van ganando, pero la guerra no afectó a las actividades principales de las bandas. Todos tenemos la esperanza de que se acabe esta guerra, por eso voté al PRI, porque queremos recorrer las calles sin ir mirándonos la espalda”.
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sábado, 24 de noviembre de 2012
LOS EDUCADORES
“La educación es corregir siempre cosas. La idea de que la libertad de expresión se debe dar desde niño no es viable porque simplemente no educaríamos. El asunto es quién lo va a educar, ¿las personas que lo quieren y que se van a preocupar por él o lo va a educar el medio ambiente, la banda del barrio, el tipo que quiere aprovecharse de ellos? Los que se aprovechan de los niños y los convierten en niños soldados y a los ocho años les dan un fusil también los están educando, los están educando para el horror, para la muerte o la esclavitud. Nosotros lo que queremos es educar para otras cosas. Eso naturalmente exige que al niño le quites el Kaláshnikov, y que si le ves que quiere estrangular a su hermanita le digas que no se puede hacer, y si quiere estar todo el día apretando un botón en vez de aprender a leer o a sumar, tienes que decirle que tiene que aprender a leer y a sumar. Los educadores tenemos que caer antipáticos porque el que halaga y da la razón no educa. Lo más repugnante para mí son los viejos que siempre se pasan la vida dándoles la razón a los jóvenes.” Fernando Savater. A cierta edad dejas de ser vendible y eres como un florero. Por Juan Cruz Ruiz, en Revista Ñ 16 de Octubre del 2012.
¿Quién educa? La pregunta no es ociosa porque detrás del quién está el para qué. Aprovechando los malos resultados en evaluaciones internas y externas, nuestro sistema educativo sufre el embate de organizaciones supuestamente preocupadas y bien intencionadas. Nada más falso.
Se nos olvida que no solo la escuela educa, también lo hacen las familias, las integradas y desintegradas, las tradicionales y monoparentales, las violentas y las indiferentes, las colaborativas y las castrantes; pero también educan los medios de comunicación, sus estúpidas telenovelas, sus enajenantes reality shows, sus sermoneantes noticieros, sus interesadas ignorancias. Poner el acento únicamente en un sistema educativo público que sufre del desmantelamiento compartido con el de salud, el de generación de energía, el financiero, y demás, es injusto y nada casual.
Como sustituir de golpe y porrazo a casi dos millones de profesores es imposible en el corto plazo, se utiliza un atajo, arrancar al Estado la capacitación y actualización de los mismos, reeducarlos para que lleven a las aulas los intereses particulares de los grupos de poder que se quieren eternizar utilizando la democracia formal. Por eso y de forma creciente, la capacitación y actualización están encargándose a empresas privadas, de esas que asesoran bancos, refresqueras, grandes corporativos. Se trata de darles chamba con el dinero de nuestros impuestos a la vez que inoculan la visión de sus dueños y accionistas en el pensamiento y actuar de los educadores, para que estos hagan lo mismo en las mentes y acciones de los niños y jóvenes que contribuyen a formar.
Renegamos de nuestro sistema educativo mientras queremos implementar unas reformas que nos son ajenas. Es cierto, el mundo de hoy no es el mismo al de hace algunos años, nunca lo ha sido. Pero el modelo, el currículo no es lo único importante, Fernando Savater ahora premiado por su obra literaria con el premio Octavio Paz, reflexiona sobre su experiencia docente: “Se les educa a los jóvenes en unas realidades que cambian, puedes cambiar de canal, utilizar el photoshop para quitar arrugas, pero la realidad no tiene mando ni zapping posible. Es importante manejar ordenadores pero también es importante la relación de tú a tú, por eso creo que el aula es más importante que todo lo que se enseña en ella. El hecho de estar ahí sentado con 40 personas a las que no conoces, a las que tienes que respetar pero con las que no tienes por qué tener ningún tipo de relación afectiva y que sean lo más variadas posible es muy importante. Separar a los niños de las niñas es un disparate. El aula debe darte esas divergencias que hay en la realidad, de género, de etnias, de estratos sociales, y cuanto más variados sean más te educan. Luego, además, aprendes geografía pero lo importante es la educación que te da la pura convivencia dentro del aula. No puedes modificar al otro como tú quieras”. Esa rica experiencia colectiva puede fastidiarse echando mano de intentos repetidos que busquen la uniformidad de pensamiento, si los educadores se muestran persistentes en inculcar interpretaciones de la realidad que atenten contra los intereses colectivos.
No estamos hablando solo de sumas y restas, de puntos cardinales, de ríos y cordilleras, de átomos y moléculas, de hardware y software: “Mientras que la técnica se preocupa de las cosas que pasan y se transforman, la ética se preocupa de lo que no pasa, de lo que está ahí permanentemente. Esos principios se ejercen sobre cosas que están modificándose. La ética de Aristóteles está llena de reflexiones importantes sobre la vida humana pero no habla de biogenética porque Aristóteles no la podía conocer. La combinación es que hables de biogenética pero sabiendo que en el fondo estás vinculado a Aristóteles […] la visión ética más profunda es la que ve la parte invulnerable que hay en el hombre, el sentido de su vida. El entender que efectivamente estamos amenazados por muchas cosas pero que en cambio en nosotros mismos hay algo que no va a pasar o que no va a morir. El que es generoso, solidario, tierno, está actuando desde el lado invulnerable que hay en él, no desde el lado de lo perecedero y asustadizo”.
También se privatiza la educación cuando pierde su esencia crítica, cuando mata la diversidad, cuando se culpa y se asusta a los educadores para después adularlos y volverlos dóciles. Para que acepten lo que sea sin cuestionar.
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viernes, 16 de noviembre de 2012
NO DESAPARECEN, ALLÍ ESTÁN
«Al menos catorce mujeres han desaparecido en un período de 37 días (del 1 de octubre al 6 de noviembre de 2012), en el estado de Querétaro, es decir, dos por semana […] Se trata de Andrea Zermeño Hernández de 17 años de edad; María Magdalena Hernández Ayala de 16 años; Ximena Andrea Ramírez Reséndiz de 16 años; Diana Jiménez Ordaz de 15 años; Brenda Luna Hernández de 17 años; Teresa de Jesús García Sánchez de 15 años; Andrea Alejandra Camacho Amaro de 15 años; Verónica Tovar Sánchez de 16 años; Samantha Costello N. de 14 años (a la que se le agrega en su ficha de datos que es originaria de la ciudad de Guadalajara y que “anda en Querétaro con un joven”); María Fernanda Trejo Sánchez de 16 años; Vanessa Pozos Hernández de 15 años; y Vanessa Tapia Moreno de 17 años de edad (consultar http://www.pgjqueretaro.gob.mx/Extraviados/Ext_MujMen.html).» Iván Alcama Garnica, Libertad de Palabra 13 de Noviembre del 2012.
Lo que pasa en Querétaro ya lo vimos y seguimos viendo en otras partes de nuestro país, en los estados donde predomina la incorporación femenina al mercado laboral. Es uno de los muchos productos perversos de un modelo neoliberal que beneficia a los grandes capitales que se mueven con el modelo maquilador.
Todavía no lo digerimos, estamos metidos en un solo ángulo del problema que no puede ser desdeñado pero que no es suficiente. Las alertas queretanas se prendieron con la creciente violencia dentro de las familias y en las relaciones de noviazgo, algo estamos haciendo mal como sociedad que producimos, toleramos, callamos ante el maltrato y la desigualdad contra la mujer. Parece que nuestro machismo no alcanza a soportar y solucionar, de manera inteligente, el que las mujeres puedan tener oportunidades laborales, ingresos propios no sujetos al capricho del hombre ─sea el padre, el esposo, el novio o cualquier otra forma que adquiera una relación sentimental o de pareja─, que puedan decidir sobre su maternidad, el ejercicio de su sexualidad, en fin, que se produzca un desequilibrio en esa relación de poder que tradicionalmente beneficia y fortalece al lado masculino. Eso hay que conocerlo, asumirlo, solucionarlo.
Pero las llamadas “desapariciones” o el encontrar con mayor frecuencia los cuerpos maltratados de jovencitas en lugares apartados o abandonados, puede que obedezcan a otros factores. Es un problema grave que ya vimos aparecer y crecer en Tijuana, Ciudad Juárez, en muchas ciudades y municipios del norte y centro del país cuyo común denominador parece ser el asentamiento de numerosas empresas maquiladoras de capital extranjero, de esos enclaves manufactureros que se benefician de privilegios fiscales que casi nadie conoce, de la mano de obra numerosa, barata, dócil y con un elevado grado de eficiencia, de la impunidad que se les garantiza por debajo de la mesa, de la existencia de sindicatos fantasma que hacen todo menos proteger a las trabajadoras, porque su mano de obra es mayoritariamente femenina y muy joven. Al menos algunos de nuestros lectores opinan que por esa línea investigativa puede encontrarse algo. Reproduzco un mensaje electrónico que me llegó como reflexión al texto titulado “Crímenes sin sentido” publicado en este semanario en el número correspondiente a la semana del 4 al 10 de noviembre de este año, me reservo la dirección electrónica y el nombre del remitente: “acabo de estar por Tijuana este fin de semana y a propósito de tu artículo crímenes sin sentido, quiero mandar una alerta. Allá comenta la gente que los casos de las muertas de Juárez son producto de empresas orientales que le dan gran precio a la virginidad y que hay grupos de trata de personas que les consiguen a las mujeres y una vez vendidas las matan pues ya cumplieron su función, desde luego se comenta que esto es avalado por políticos corruptos desde la época de Fox porque como uno de sus negocios, está el favorecer el capital chino en varias de sus modalidades aquí en México… Cierto o no, más de uno lo comentó en la plática del aeropuerto, hotel, etc. Y cuando el río suena… Yo solo mando la alerta, no sé si sirva de algo, solo soy un ciudadano sin más interés que la seguridad en Querétaro.” Este comentario hay que considerarlo como eso, no se trata de contribuir a la creación de una ola xenofóbica por su coincidencia temporal con los maltratos sufridos por un trabajador en una empresa coreana y que fue ampliamente difundido, en contraste con otros muchos de los que no se quiere saber nada; anteriormente señalamos que difícilmente se puede creer que la narco delincuencia “caliente las plazas” nada más por el capricho de algún descontrolado, lo que sí, es que estos crímenes incrementan su frecuencia y salvajismo a partir de la negligencia de las autoridades que deben investigarlos, esa es la experiencia manifestada por luchadoras sociales como Marisela Ortiz de Nuestras Hijas de regreso a casa A.C.: “En Ciudad Juárez desaparecen mujeres y no se vuelve a saber más de ellas, a menos que sus raptores decidan hacer aparecer sus cuerpos sin vida y con evidencias claras de haber sido brutalmente torturadas y asesinadas, violadas de manera tumultuaria y arrancadas partes de su cuerpo o quemadas. Es un dolor terrible para esta sociedad. ¿No hay nada que mueva a quienes pueden hacer algo al respecto? La desesperación y miedo de las familias de vivir en tal inseguridad al ver a las hijas salir del hogar sin saber si van a regresar, no son motivo que afecte la voluntad de nadie de poner un freno a estos hechos. A la fecha estos crímenes están impunes, y a las mujeres desaparecidas nadie las busca... y los asesinatos y desapariciones continúan sin que a la fecha haya responsable alguno.”
Ya no son “incidentes aislados”, es algo mucho más grave que hay que encarar abiertamente, no ocultándolos alegando un falso ambiente de paz y tranquilidad que se resquebraja aún más por el desconocimiento.
Una nota triste. Los que conocimos a don Salvador Canchola Pérez no podemos hacer otra cosa que lamentar su muerte, este gran viejo se caracterizó por la congruencia con sus ideales, con sus luchas, con su visión optimista de que el mundo puede cambiar para mejorar, ser más justo e igualitario. Aunque muchos pretendieron abusar de su buena fe, los exhibidos fueron esos otros porque don Salvador nunca transó ni se traicionó, tampoco se envenenó guardando rencores. Su firme compromiso con los más pobres y necesitados marcó su vida desde muy joven, desde su ministerio religioso y después con su testimonio cotidiano, 87 años bien vividos y bien merecidos.
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