Caminito de la escuela fue la canción adecuada para la semana que recién termina, el genial compositor mexicano Francisco Gabilondo Soler anticipó la alegría que sería el regreso a clases en un país con una sociedad que apreciara el trabajo en las aulas. Esa alegría, esa seguridad de que lo aprendido tiene que servir para tener una vida mejor se ha estado perdiendo con los años, es más, desde fines del siglo 20 y principios de este 21 la utilidad de la dedicación escolar se está poniendo en duda y es que tenemos uno de los sistemas educativos más malos del mundo. Qué esperanzas que el trabajo docente tenga la influencia de transformar la realidad nacional como lo hacía allá por los años 50 y 60, ese acceso a la alfabetización, esa capacidad para descifrar lo que decían los libros y de transformar la vida, la propia y la de los demás, se ha perdido gracias a unos gobernantes y un sindicato que sólo ven por su conveniencia temporal y perdieron los objetivos y proyectos nacionales.
Mientras, la cifras son impresionantes, tan solo en nuestro estado regresaron a clases 440 mil estudiantes en el nivel básico y 17 mil trabajadores entre docentes y administrativos, en la UAQ 27 mil estudiantes y 3 mil trabajadores académicos y administrativos, en el curso de la semana se fueron incorporando los 27 mil estudiantes de educación media superior del sistema COBAQ. Y falta contar los de escuelas privadas de todos los niveles.
Antes de salir a este periodo vacacional los alumnos de las preparatorias de todo el país hicieron su evaluación llamada ENLACE, que significa Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares, fueron 12 mil 231 las escuelas participantes con una cobertura del 99.5 por ciento de los centros escolares, aunque no se indica el número de aplicantes porque ese es un truco que algunas escuelas practican, sus estudiantes de mejor desempeño son citados para resolver la evaluación y a los que tienen un bajo desempeño les dan el día libre, todo para salir bien evaluados aunque estén haciendo trampa.
A partir de esta semana los escolapios de primaria y secundaria estarán entrenando para saber cómo resolver esa evaluación, que como todo hemos distorsionado a extremos inadmisibles, ahora no importan sus resultados como un insumo importante para cambiar lo que haga falta y conservar lo que está funcionando, todo porque esos gobernantes y ese sindicato decidieron repartir más de 900 millones de pesos entre los maestros de los grupos que salgan mejor puntuados y entre las escuelas donde estén esos grupos y alumnos. Ya no vamos a saber qué tanto saben, sino que tan bien fueron preparados únicamente para resolver una prueba que puede tener o no algo de sincronía con los conocimientos, habilidades y actitudes que se requieren en la vida real, fuera de la escuela, que es de lo que se trata.
No nos podemos quejar de que no se producen datos suficientes para diagnosticar y planear cada curso escolar, porque además de ENLACE existen, desde hace años, otros instrumentos de evaluación que no se toman con la seriedad y atención suficiente como PISA, de la que se encarga la OCDE y la propia EXCALE ligada a la SEP.
El tener funcionarios educativos que no conocen el sector y les importa un pepino la trascendencia en el desarrollo de cada mexicano, de sus familias, de sus comunidades y del país entero, ha hecho que las planeaciones estén basadas en puras ocurrencias de personas que no tienen la menor capacidad para encargarse de el diseño, la programación y aplicación de esos planes y programas educativos. Nuestro sistema escolar está lleno de profesionistas que saben algo sobre las materias con que se titularon en las universidades pero que ignoran lo más elemental del proceso de enseñanza aprendizaje, o aprendizaje enseñanza, en el orden que lo quieran poner; y esos mismos son los que desde su ignorancia no reconocida quieren planear y establecer lo que debe ocurrir dentro del aula, el resultado es obvio, los docentes no saben enseñar y los estudiantes no saben aprender, pero allí los tenemos, haciendo lo que no saben porque llegaron a sus puestos por favores, por facturas políticas, porque lograron colarse a buenos puestos con mucho mejores salarios aunque no sepan hacer lo que se supone que deben hacer.
Y entonces la alegría del regreso a clases se opaca y se convierte en un calvario para miles de niños y jóvenes que sólo encuentran en la escuela un lugar dónde convivir, aunque no aprendan gran cosa sobre las materias académicas.
Lo peor del caso es que se está viendo a la escuela como la única institución que puede volver a tejer el desgarrado tejido social, a los docentes se les exige que no solo garanticen la adquisición de conocimientos y competencias, sino que también tomen el papel que no cumplen las familias desintegradas, los padres ausentes o mal preparados para ejercer su paternidad, las distorsiones provocadas por la publicidad y la superficialidad de los medios de comunicación. Si el ingreso familiar no alcanza hay que implementar clases de economía básica en las escuelas; si la alimentación es poco nutritiva y muy “engordadora” que la escuela se encargue de promover lo nutritivo, de vetar la “chatarra”, de poner a hacer ejercicio a los gorditos actuales y potenciales; si los niños y jóvenes consumen cigarrillos, bebidas alcohólicas, portan objetos para agredirse, hay que esculcarles las mochilas; si discriminan, si son objeto de violencia intrafamiliar, si carecen de modelos sanos de comportamiento, si están deprimidos, desmotivados o tienen alguna adicción, si no saben diferenciar y expresar sus sentimientos de manera sana y responsable pues que la escuela lo arregle, en lugar de que las otras instituciones y personas que influyen en su comportamiento le entren al quite, todo hay que dejárselo a la escuela y a los profesores.
Pero como vimos antes, toda la carga se deja a una institución que está también en una grave crisis de la que nadie se quiere hacer responsable, así ni como esperar buenos resultados. Sería conveniente que se dejara en manos de conocedores y estudiosos, de esos que saben procesar los datos, hacer diagnósticos, que conocen del trabajo dentro del aula, que son sensibles a las necesidades sociales y de los alumnos, la dirección de los sistemas educativos, de cada escuela. De otra manera seguiremos cerrando el círculo vicioso que nos asfixia. Por lo visto, en un país con una terrible desigualdad social como el nuestro, con altos niveles de violencia, corrupción e impunidad, la escuela es la última trinchera y la estamos destruyendo.
viernes, 23 de abril de 2010
domingo, 11 de abril de 2010
VÍCTIMAS SIN JUSTICIA
A pesar de las crisis o quizás gracias a ellas, el periodo vacacional anterior lució las playas y ciudades turísticas abarrotadas, como que nos urge aprisionar y exprimir el presente porque el futuro es mejor no verlo. Con todo, sí hubo temas noticiosos en un contexto poco propicio para producirlas. Allí está, como muestra la entrevista entre el periodista Julio Scherer García y el Mayo Zambada, lo que se puede resaltar de lo poco que dijo el poderoso operador de la delincuencia organizada y que coincide con lo que muchos percibimos desde hace tiempo, es que esta guerra está perdida porque tenemos buen rato consintiendo la corrupción cotidiana, la impunidad, las apariencias en lugar de la sustancia, los favores en lugar de los méritos, el hacer como que hacemos sin hacer en realidad nada. Mientras el narcotráfico sea negocio para las élites empresariales, políticas y religiosas, para los jóvenes que no ven un futuro seguro con base en el esfuerzo, esto está perdido.
Y no podemos refugiarnos en la sorpresa, un antecedente inmediato pero que se pierde en la desmemoria, es aquel, cuando los hermanos Carrillo Fuentes encontraron refugio en la sede apostólica de Gerónimo Prigione y desde allí negociaron con el cuestionado señor Carlos Salinas, que cobraba como presidente de la república, desde entonces y desde antes la delincuencia y la corrupción deciden todo lo importante. Y es que es igual de corrupto que un narco el empresario que goza de información oficial privilegiada y juega con la especulación cambiaria para enriquecerse a costa de los demás, el que concentra los favores político en turno y de varios turnos para fortalecer sus prácticas monopólicas, ya sea en telefonía, en líneas aéreas, en la distribución de combustibles, en la concentración de medios de comunicación, en la producción y distribución de pan o tortilla, o el político que cierra los ojos y abre la cartera para recibir financiamiento de actividades ilícitas y queda debiendo y pagando favores, o el jerarca de cualquier iglesia que recibe dinero producto de actividades ilegales, aunque esté sucio de sangre, con el pretexto de que se blanquea y santifica cuando pasa por sus alcancías y sus cuentas bancarias, en fin, las corrupciones son muchas y diarias, y todos hemos caído en la trampa.
Por eso es importante lo que reseña Julio Scherer y su revista Proceso, que además de la entrevista con el capo también dibuja las relaciones con políticos que quieren ser gobernadores y con empresarios que los apoyan. El mismo día el diario Reforma nos muestra, con los trazos de los asistentes, esa fiestecita naca con prostitutas, con fajos de dólares que se convierten en confeti verde y grupos musicales populares que les cantan y reflejan la admiración de amplias capas de la población por el enriquecimiento fácil y sin medida, aunque no dure mucho, aunque se fastidie a los prójimos que son los próximos, aunque el país se vaya al carajo.
Otra muestra de corrupción e impunidad internacional ha quedado al descubierto, pero las justas críticas y el descrédito correspondiente se disfrazan de “cristianofobia”, nada más alejado, se habla mal de una jerarquía opaca, vertical y autoritaria, no de otra cosa, no de las creencias populares que son respetables y siguen siendo eso y no pretexto para delinquir. No nos vayamos con la finta y defendamos lo indefendible.
Los que sí se fueron con la finta y las críticas cayeron de todos lados son los medios de comunicación, pero es que el caso de la niña asesinada y cuyo cuerpo fue sembrado en una lujosa residencia de Huixquilucan muestra, como pocos, la incompetencia de nuestras policías y disque procuradurías. La atención de los medios sirvió para eso, para evidenciar a quienes se supone que tienen todos los recursos y hasta el respaldo de las leyes para cuidar el orden social y para castigar a quienes delinquen. Vale la pena recordar que nuestra Constitución dice, en su Artículo 17: “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho” que para hacer justicia existen una serie de instituciones y mecanismos aplicables para todos, que: “El Ministerio Público deberá garantizar la protección de víctimas, ofendidos, testigos y en general todas los sujetos que intervengan en el proceso. Los jueces deberán vigilar el buen cumplimiento de esta obligación”, recordar que en el Artículo 21 se dice: “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función”. Que existe un Artículo 22 que establece: “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales. Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione y al bien jurídico afectado”. Que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua la primera acepción de “infamia” es: “descrédito, deshonra” y que la pésima actuación del ministerio público y de la procuraduría mexiquense han permitido que los medios de comunicación y la opinión pública potencializada por internet y las múltiples redes sociales, se hayan cebado metiéndose en la vida privada de las personas sin cuidar y hacerle justicia a la principal víctima del caso. El mismo diccionario dice que “inusitado, inusitada” es un adjetivo que indica a lo “no usado, desacostumbrado” y así es la condena social que evade los controles institucionales, que se han mostrado ineficaces para establecer una verdad jurídica creíble y apoyada en hechos y pruebas incuestionables.
Finalmente, a manera de homenaje, traer a la memoria que hace 13 años desapareció físicamente uno de los personajes importantes y valiosos de este país, tan urgido de ejemplos reales, el 5 de abril de 1997 muere el Ing. Heberto Castillo Martínez, dirigente de maestros universitarios en 1968, creador de un partido político que se resistió a caer en corrupciones, inventor y científico. Que por su esfuerzo y de miles de mexicanos logró llegar al Senado de la República a servir a los demás y no a servirse de los otros.
Y no podemos refugiarnos en la sorpresa, un antecedente inmediato pero que se pierde en la desmemoria, es aquel, cuando los hermanos Carrillo Fuentes encontraron refugio en la sede apostólica de Gerónimo Prigione y desde allí negociaron con el cuestionado señor Carlos Salinas, que cobraba como presidente de la república, desde entonces y desde antes la delincuencia y la corrupción deciden todo lo importante. Y es que es igual de corrupto que un narco el empresario que goza de información oficial privilegiada y juega con la especulación cambiaria para enriquecerse a costa de los demás, el que concentra los favores político en turno y de varios turnos para fortalecer sus prácticas monopólicas, ya sea en telefonía, en líneas aéreas, en la distribución de combustibles, en la concentración de medios de comunicación, en la producción y distribución de pan o tortilla, o el político que cierra los ojos y abre la cartera para recibir financiamiento de actividades ilícitas y queda debiendo y pagando favores, o el jerarca de cualquier iglesia que recibe dinero producto de actividades ilegales, aunque esté sucio de sangre, con el pretexto de que se blanquea y santifica cuando pasa por sus alcancías y sus cuentas bancarias, en fin, las corrupciones son muchas y diarias, y todos hemos caído en la trampa.
Por eso es importante lo que reseña Julio Scherer y su revista Proceso, que además de la entrevista con el capo también dibuja las relaciones con políticos que quieren ser gobernadores y con empresarios que los apoyan. El mismo día el diario Reforma nos muestra, con los trazos de los asistentes, esa fiestecita naca con prostitutas, con fajos de dólares que se convierten en confeti verde y grupos musicales populares que les cantan y reflejan la admiración de amplias capas de la población por el enriquecimiento fácil y sin medida, aunque no dure mucho, aunque se fastidie a los prójimos que son los próximos, aunque el país se vaya al carajo.
Otra muestra de corrupción e impunidad internacional ha quedado al descubierto, pero las justas críticas y el descrédito correspondiente se disfrazan de “cristianofobia”, nada más alejado, se habla mal de una jerarquía opaca, vertical y autoritaria, no de otra cosa, no de las creencias populares que son respetables y siguen siendo eso y no pretexto para delinquir. No nos vayamos con la finta y defendamos lo indefendible.
Los que sí se fueron con la finta y las críticas cayeron de todos lados son los medios de comunicación, pero es que el caso de la niña asesinada y cuyo cuerpo fue sembrado en una lujosa residencia de Huixquilucan muestra, como pocos, la incompetencia de nuestras policías y disque procuradurías. La atención de los medios sirvió para eso, para evidenciar a quienes se supone que tienen todos los recursos y hasta el respaldo de las leyes para cuidar el orden social y para castigar a quienes delinquen. Vale la pena recordar que nuestra Constitución dice, en su Artículo 17: “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho” que para hacer justicia existen una serie de instituciones y mecanismos aplicables para todos, que: “El Ministerio Público deberá garantizar la protección de víctimas, ofendidos, testigos y en general todas los sujetos que intervengan en el proceso. Los jueces deberán vigilar el buen cumplimiento de esta obligación”, recordar que en el Artículo 21 se dice: “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función”. Que existe un Artículo 22 que establece: “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales. Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione y al bien jurídico afectado”. Que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua la primera acepción de “infamia” es: “descrédito, deshonra” y que la pésima actuación del ministerio público y de la procuraduría mexiquense han permitido que los medios de comunicación y la opinión pública potencializada por internet y las múltiples redes sociales, se hayan cebado metiéndose en la vida privada de las personas sin cuidar y hacerle justicia a la principal víctima del caso. El mismo diccionario dice que “inusitado, inusitada” es un adjetivo que indica a lo “no usado, desacostumbrado” y así es la condena social que evade los controles institucionales, que se han mostrado ineficaces para establecer una verdad jurídica creíble y apoyada en hechos y pruebas incuestionables.
Finalmente, a manera de homenaje, traer a la memoria que hace 13 años desapareció físicamente uno de los personajes importantes y valiosos de este país, tan urgido de ejemplos reales, el 5 de abril de 1997 muere el Ing. Heberto Castillo Martínez, dirigente de maestros universitarios en 1968, creador de un partido político que se resistió a caer en corrupciones, inventor y científico. Que por su esfuerzo y de miles de mexicanos logró llegar al Senado de la República a servir a los demás y no a servirse de los otros.
viernes, 26 de marzo de 2010
MÁS INTELIGENCIA Y MENOS BRUTALIDAD
La injusticia se pone de moda, lo decimos porque no hay medio de comunicación local que no se ocupe del lamentable caso de las indígenas otomíes encarceladas 4 años por un proceso que hasta la Comisión Nacional de Derechos Humanos reconoce que fue prefabricado, que hubo dolo, que resultó armado para castigar a alguien por un error, un exceso, una ilegalidad manifiesta por parte de la policía federal preventiva. Después de 4 años todos se trepan a la demanda de excarcelación, pero nadie se quiere meter a la bronca de proponer y aplicar sanciones a los policías que detonaron el problema, los que falsearon sus testimonios, los abogados y el ministerio público que fueron parte del agravio, al juez que sin tener pruebas ciertas de culpabilidad emitió una sentencia que todos reconocen es injusta. Esos policías, sus jefes, los funcionarios de la PGR, el juez siguen en sus funciones haciendo lo que saben hacer, metiendo personas inocentes a la cárcel mostrando la corrupción y la discriminación que permea las instituciones.
Si la ley no se negocia, si el proceso estuvo “viciado de origen”, entonces ¿porqué no se aplica y se castiga con todo rigor a los responsables de esta injusticia? Mientras haya impunidad el caso de Teresa y Alberta, como antes el de su compañera Jacinta que saliera apenas hace algunos meses, o la mujer cuyo delito fuera darle de comer a los migrantes que pululan a lo largo de la vía del tren que supuestamente los llevará al “sueño americano”, quedarán como meramente anecdóticos, apenas para que algunos se alcancen a lucir.
Nos resistimos a creerlo, seguimos creyendo que la realidad se puede amoldar y no rebasar nuestros miedos. Cuando las víctimas eran cualquier hijo de vecino muchos no hicieron caso, cuando eran mujeres jóvenes, obreras de maquiladoras, a veces madres solteras, que aparecieron muertas en terrenos baldíos propiedad de las buenas conciencias chihuahuenses, se habló de algún loco; varios aparentemente fueron encontrados culpables y encerrados en esas cárceles que renunciaron, desde hace mucho, a la rehabilitación y readaptación social. Y los crímenes siguieron. Desde entonces las denuncias apuntaban hacia grupos de la delincuencia organizada que eran tolerados mientras sus víctimas no fueran de las familias importantes. A las élites políticas, económicas y religiosas no les importó el crecimiento de los delitos y la impunidad mientras no les afectara.
Pero ahora las cosas están cambiando y se salieron de control. El asesinato de ciudadanos americanos vinculados al consulado en Ciudad Juárez fue una provocación, pero lo peor vino después: la demostración descarada de que se miente cuando víctimas inocentes quedan en medio del fuego cruzado entre delincuentes y las fuerzas armadas, en automático, todos se convierten en merecedores no de su mala suerte, sino del accionar irresponsable de los encargados de cuidar el orden y la vida de las personas, que convierten en blanco todo lo que se les atraviese, sin importar el lugar, la hora, sin la menor duda de que hay que tirar a matar. El tiroteo que se alargó por varias calles de la ciudad de Monterrey hasta llegar a las puertas de uno de sus principales centros educativos, el ITESM campus Monterrey, donde la actividad académica nunca duerme y por tanto sus instalaciones están abiertas y funcionando a toda hora, tuvo entre sus consecuencias la muerte, más bien el asesinato de 2 de sus alumnos de posgrado. Inmediatamente, sin la menor duda, reflejando que se declara en automático porque hay línea para hacerlo así, los boletines oficiales les acreditaron la categoría de sicarios, o sea, que merecían morir y que fueron muertos por las disque fuerzas del orden, tuvo que haber la protesta y exigencia de la madre de uno de ellos, Ingeniero en Mecatrónica por el Instituto Tecnológico de Saltillo, para que la rectoría del Tecnológico de Monterrey emitiera un comunicado desmintiendo la información oficial y reconociendo que eran alumnos de excelencia de esa institución.
No podemos seguir tolerando que haya enfrentamientos en lugares públicos, que con el pretexto de que “estamos en guerra” cualquiera se convierta en blanco de las fuerzas armadas, sean las policías, la marina o el ejército, no podemos seguir tolerando que haya víctimas inocentes, se supone que todos los medios con que cuenta el Estado, bien usados, deben evitar que la ciudadanía resulte afectada, pero no, disparan donde quieren y contra quien les da la gana. Parece que el terror quiere imponerse para que aceptemos la pérdida de libertades, que aceptemos los toques de queda, los retenes que detienen todo menos delincuentes, los tiroteos, la invasión ilegal de domicilios, los levantones por simple capricho, por meros rumores mal intencionados, por ajustes de cuentas particulares. No es cierto que “todo se vale”, ese es el mensaje detrás de los detenidos, de los “presuntos responsables” de algún delito que aparecen muertos después de estar en poder de alguna autoridad, lo dicen analistas como Denise Maerker: “Así por casualidad, y por primera vez, los periodistas tenemos evidencia de que una persona detenida por las autoridad es después encontrada muerta y abandonada en el más puro estilo del crimen organizado. Denuncias en este sentido habíamos recibido antes, pero eran imposibles de verificar. El caso del hombre de la camiseta café, cuyo nombre ayer se supo es José Humberto Márquez, no prueba la veracidad de esos casos, ni es por sí misma una prueba de que se trate de una práctica tolerada o promovida dentro de ciertas corporaciones, pero despierta dudas legítimas… Pedir cuentas de estas muertes no es estar del lado de los narcotraficantes, como algunos afirman buscando así acallar las quejas y denuncias. Efectivamente son ellos los enemigos de la sociedad, pero el Estado pelea en nuestro nombre y lo debe hacer dentro de la legalidad y de forma transparente. Por el bien de todos”. Por el bien de todos coincide, desde otra perspectiva el filósofo y catedrático Fernando Savater: “Un país es tanto más seguro, cuantos más ciudadanos tienen interés en cumplir la ley, es decir, hay que crear una complicidad entre los ciudadanos para que les interese cumplir la ley… en México el problema central es la corrupción, porque es lo que impide que el resto de los problemas se resuelvan… El cumplimiento de la ley es el código genético de las democracias… el ciudadano gana si todos cumplen la ley”.
Lo anterior contrasta con la posición calderonista que pierde de vista el bosque por mirar los árboles: "Los mexicanos no nos vamos a dejar dominar por una bola de maleantes que son una ridícula minoría montada sobre el miedo, la corrupción, con la cobardía de muchos durante mucho tiempo… Aquí se combate porque estamos decididos, precisamente a limpiar México. Que va a costar, sí, y lo dije desde el 1 de diciembre de 2006: Va a costar dinero, tiempo, porque esto no puede hacerse en una administración y va a costar por desgracia vidas humanas, pero lo tenemos que hacer… Quiero una nueva infraestructura legal; un nueva infraestructura de instituciones de seguridad pública, policías más confiables y métodos de investigación, sobre todo una recuperación plena de la autoridad del Estado en cada punto del territorio nacional. Eso es lo que quiero". Eso es lo que quiere, no lo que el país necesita, no le declara la guerra a la corrupción ni a la impunidad, no le interesa la causa, prefiere atacar los síntomas aunque eso signifique mexicanos muertos, mientras que lo otro, la pelea contra la corrupción, implicaría funcionarios, jueces, empresarios, banqueros y poderosos encarcelados, allí no se quiere meter.
Hay que recuperar esa tradición liberal que supuestamente se conmemoró con el natalicio de Benito Juárez. Que no se deje de pelear contra el crimen organizado, pero que se cambie de estrategia por una o varias que sí les hagan mella, no que terminen fortaleciéndolos y dejando mal paradas a las supuestas fuerzas del orden. Más inteligencia y menos brutalidad.
Si la ley no se negocia, si el proceso estuvo “viciado de origen”, entonces ¿porqué no se aplica y se castiga con todo rigor a los responsables de esta injusticia? Mientras haya impunidad el caso de Teresa y Alberta, como antes el de su compañera Jacinta que saliera apenas hace algunos meses, o la mujer cuyo delito fuera darle de comer a los migrantes que pululan a lo largo de la vía del tren que supuestamente los llevará al “sueño americano”, quedarán como meramente anecdóticos, apenas para que algunos se alcancen a lucir.
Nos resistimos a creerlo, seguimos creyendo que la realidad se puede amoldar y no rebasar nuestros miedos. Cuando las víctimas eran cualquier hijo de vecino muchos no hicieron caso, cuando eran mujeres jóvenes, obreras de maquiladoras, a veces madres solteras, que aparecieron muertas en terrenos baldíos propiedad de las buenas conciencias chihuahuenses, se habló de algún loco; varios aparentemente fueron encontrados culpables y encerrados en esas cárceles que renunciaron, desde hace mucho, a la rehabilitación y readaptación social. Y los crímenes siguieron. Desde entonces las denuncias apuntaban hacia grupos de la delincuencia organizada que eran tolerados mientras sus víctimas no fueran de las familias importantes. A las élites políticas, económicas y religiosas no les importó el crecimiento de los delitos y la impunidad mientras no les afectara.
Pero ahora las cosas están cambiando y se salieron de control. El asesinato de ciudadanos americanos vinculados al consulado en Ciudad Juárez fue una provocación, pero lo peor vino después: la demostración descarada de que se miente cuando víctimas inocentes quedan en medio del fuego cruzado entre delincuentes y las fuerzas armadas, en automático, todos se convierten en merecedores no de su mala suerte, sino del accionar irresponsable de los encargados de cuidar el orden y la vida de las personas, que convierten en blanco todo lo que se les atraviese, sin importar el lugar, la hora, sin la menor duda de que hay que tirar a matar. El tiroteo que se alargó por varias calles de la ciudad de Monterrey hasta llegar a las puertas de uno de sus principales centros educativos, el ITESM campus Monterrey, donde la actividad académica nunca duerme y por tanto sus instalaciones están abiertas y funcionando a toda hora, tuvo entre sus consecuencias la muerte, más bien el asesinato de 2 de sus alumnos de posgrado. Inmediatamente, sin la menor duda, reflejando que se declara en automático porque hay línea para hacerlo así, los boletines oficiales les acreditaron la categoría de sicarios, o sea, que merecían morir y que fueron muertos por las disque fuerzas del orden, tuvo que haber la protesta y exigencia de la madre de uno de ellos, Ingeniero en Mecatrónica por el Instituto Tecnológico de Saltillo, para que la rectoría del Tecnológico de Monterrey emitiera un comunicado desmintiendo la información oficial y reconociendo que eran alumnos de excelencia de esa institución.
No podemos seguir tolerando que haya enfrentamientos en lugares públicos, que con el pretexto de que “estamos en guerra” cualquiera se convierta en blanco de las fuerzas armadas, sean las policías, la marina o el ejército, no podemos seguir tolerando que haya víctimas inocentes, se supone que todos los medios con que cuenta el Estado, bien usados, deben evitar que la ciudadanía resulte afectada, pero no, disparan donde quieren y contra quien les da la gana. Parece que el terror quiere imponerse para que aceptemos la pérdida de libertades, que aceptemos los toques de queda, los retenes que detienen todo menos delincuentes, los tiroteos, la invasión ilegal de domicilios, los levantones por simple capricho, por meros rumores mal intencionados, por ajustes de cuentas particulares. No es cierto que “todo se vale”, ese es el mensaje detrás de los detenidos, de los “presuntos responsables” de algún delito que aparecen muertos después de estar en poder de alguna autoridad, lo dicen analistas como Denise Maerker: “Así por casualidad, y por primera vez, los periodistas tenemos evidencia de que una persona detenida por las autoridad es después encontrada muerta y abandonada en el más puro estilo del crimen organizado. Denuncias en este sentido habíamos recibido antes, pero eran imposibles de verificar. El caso del hombre de la camiseta café, cuyo nombre ayer se supo es José Humberto Márquez, no prueba la veracidad de esos casos, ni es por sí misma una prueba de que se trate de una práctica tolerada o promovida dentro de ciertas corporaciones, pero despierta dudas legítimas… Pedir cuentas de estas muertes no es estar del lado de los narcotraficantes, como algunos afirman buscando así acallar las quejas y denuncias. Efectivamente son ellos los enemigos de la sociedad, pero el Estado pelea en nuestro nombre y lo debe hacer dentro de la legalidad y de forma transparente. Por el bien de todos”. Por el bien de todos coincide, desde otra perspectiva el filósofo y catedrático Fernando Savater: “Un país es tanto más seguro, cuantos más ciudadanos tienen interés en cumplir la ley, es decir, hay que crear una complicidad entre los ciudadanos para que les interese cumplir la ley… en México el problema central es la corrupción, porque es lo que impide que el resto de los problemas se resuelvan… El cumplimiento de la ley es el código genético de las democracias… el ciudadano gana si todos cumplen la ley”.
Lo anterior contrasta con la posición calderonista que pierde de vista el bosque por mirar los árboles: "Los mexicanos no nos vamos a dejar dominar por una bola de maleantes que son una ridícula minoría montada sobre el miedo, la corrupción, con la cobardía de muchos durante mucho tiempo… Aquí se combate porque estamos decididos, precisamente a limpiar México. Que va a costar, sí, y lo dije desde el 1 de diciembre de 2006: Va a costar dinero, tiempo, porque esto no puede hacerse en una administración y va a costar por desgracia vidas humanas, pero lo tenemos que hacer… Quiero una nueva infraestructura legal; un nueva infraestructura de instituciones de seguridad pública, policías más confiables y métodos de investigación, sobre todo una recuperación plena de la autoridad del Estado en cada punto del territorio nacional. Eso es lo que quiero". Eso es lo que quiere, no lo que el país necesita, no le declara la guerra a la corrupción ni a la impunidad, no le interesa la causa, prefiere atacar los síntomas aunque eso signifique mexicanos muertos, mientras que lo otro, la pelea contra la corrupción, implicaría funcionarios, jueces, empresarios, banqueros y poderosos encarcelados, allí no se quiere meter.
Hay que recuperar esa tradición liberal que supuestamente se conmemoró con el natalicio de Benito Juárez. Que no se deje de pelear contra el crimen organizado, pero que se cambie de estrategia por una o varias que sí les hagan mella, no que terminen fortaleciéndolos y dejando mal paradas a las supuestas fuerzas del orden. Más inteligencia y menos brutalidad.
sábado, 20 de marzo de 2010
LOS TIRANOS Y LA LIBERTAD
Los tiranos y los déspotas, [dice Kant], prometen felicidad a la gente sólo si permanecen en un estado de subordinación. El despotismo es paternalista, proporciona, como mínimo a sus sujetos, las necesidades elementales de la vida. Vivir bajo la capa protectora del padrinazgo, es cómodo mientras que el camino de la libertad es difícil. […] En el momento en que empezamos a preguntarnos si los tiranos pueden cumplir sus promesas, si es o no razonable sacrificar las libertades a cambio de la satisfacción de ciertas necesidades urgentes, si tenemos que posponer o no nuestras ansias de libertad hasta que tengamos cubiertas ciertas necesidades, voluntaria o involuntariamente estamos preparando el camino para que la tiranía nos someta. Felicidad y Libertad en la filosofía política de Kant. Ágnes Heller.
Citar un ensayo como el anterior no es usual, se parte de la creencia de que el lector promedio evitará meterse en temas “espesos”. Pero no hay nada más espeso que nuestra realidad mexicana y como muestras allí están los botones que aparecen cotidianamente en los medios de comunicación.
Por ejemplo: la guerra contra el crimen organizado se está perdiendo en todos los frentes abiertos, se equivocó la estrategia y la única que ha mostrado efectividad no se quiere implementar. Hasta nuestro convenenciero vecino del norte tuvo que reconocer, después de la muerte de su personal ligado al consulado en Ciudad Juárez, que la presencia del ejército en las calles de esa ciudad había sido un error. Afortunadamente no ha habido voces que expresen, abiertamente, la posibilidad de de suspender las garantías individuales con el pretexto de implantar el orden, aunque en los hechos la violación de tales garantías se está volviendo común. Por eso son importantes los ciudadanos, principalmente mujeres, que habiendo “perdido” algún familiar en manos de cualquiera de los bandos que se enfrentan no sólo en los lugares públicos sino también dentro de los hogares, centros de trabajo, escuelas y demás; se siguen manifestando por el respeto a un estado de derecho vulnerado pero que sigue vigente.
En un texto anterior escribimos que la única manera de distinguir a los buenos de los malos en este tipo de “guerra”, es que los buenos respetan los derechos humanos y se conducen dentro del marco legal, los malos no. Por tanto, para saber si esa guerra se está ganando es necesario que la legalidad se extienda e impida las actividades que se salen de ella. Quizás esa visión sea simplista, pero es lo básico para ubicarnos en medio de tanto desastre y desesperación.
Hace 122 años el Congreso del Estado de Chihuahua decidió cambiarle el nombre a la Villa Paso del Norte por el de Ciudad Juárez en homenaje al Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García, ya que allí se refugió a la instauración del Imperio de Maximiliano apoyado por los conservadores. No puede haber nada más paradójico que sea en esa ciudad donde se vulnere con tal gravedad ese valor de libertad tan defendido por los liberales.
Comencé con Kant y terminé con Juárez, ahora hay que buscar la forma de relacionarlos, no en lo personal porque les separan más de 100 años de distancia, pero quizás, sí en las ideas. Ágnes Heller escribe que Kant “descubrió el inmenso poder político de ideas orientadas hacia el futuro en la vida moderna y la centralidad de la idea de libertad entre ellas. Quiere asegurar también el uso «legal» de este impresionante poder de la imaginación colectiva”. La historia “oficial” nos ha enseñado la terquedad de un Juárez que cargaba con una presidencia, más simbólica y legal que real, en su carruaje, pero no se nos dijo que mucha de esa persistencia pudiera tener como origen esa imaginación colectiva que se detonara en las Leyes de Reforma, un paréntesis histórico significativo en un país ansioso de superar los agravios de una clase política y religiosa que sólo ve por sus intereses, a costa de lo que sea.
Regresemos a la interpretación que hace la filósofa húngara de su colega alemán: “Los tres principios de libertad en que se apoya toda república y para siempre son los siguientes: la libertad de todos los hombres como miembros de la sociedad, la igualdad de las personas como sujetos, y la independencia de cada miembro de la comunidad como ciudadano. […] Los tres principios son fundacionales. No contienen una constitución sino que todas las constituciones de cualquier república deben fundarse en ellos independientemente de sus diferencias”. En este contexto, el que la Ciudad de México reconozca la legalidad de los derechos de las personas, respetando su libertad de elegir cómo relacionarse, independientemente de su sexo o preferencia, es una bocanada de aire puro en un ambiente contaminado por prejuicios disfrazados de buenas intenciones.
Abusando de las citas podemos terminar con esta que no tiene desperdicio: “nadie debe hacer (o estar en posición de hacer) feliz a otra persona en contra de su voluntad” por la simple razón de que la felicidad no se puede imponer, tiene que ser una elección en ejercicio de la libertad.
Citar un ensayo como el anterior no es usual, se parte de la creencia de que el lector promedio evitará meterse en temas “espesos”. Pero no hay nada más espeso que nuestra realidad mexicana y como muestras allí están los botones que aparecen cotidianamente en los medios de comunicación.
Por ejemplo: la guerra contra el crimen organizado se está perdiendo en todos los frentes abiertos, se equivocó la estrategia y la única que ha mostrado efectividad no se quiere implementar. Hasta nuestro convenenciero vecino del norte tuvo que reconocer, después de la muerte de su personal ligado al consulado en Ciudad Juárez, que la presencia del ejército en las calles de esa ciudad había sido un error. Afortunadamente no ha habido voces que expresen, abiertamente, la posibilidad de de suspender las garantías individuales con el pretexto de implantar el orden, aunque en los hechos la violación de tales garantías se está volviendo común. Por eso son importantes los ciudadanos, principalmente mujeres, que habiendo “perdido” algún familiar en manos de cualquiera de los bandos que se enfrentan no sólo en los lugares públicos sino también dentro de los hogares, centros de trabajo, escuelas y demás; se siguen manifestando por el respeto a un estado de derecho vulnerado pero que sigue vigente.
En un texto anterior escribimos que la única manera de distinguir a los buenos de los malos en este tipo de “guerra”, es que los buenos respetan los derechos humanos y se conducen dentro del marco legal, los malos no. Por tanto, para saber si esa guerra se está ganando es necesario que la legalidad se extienda e impida las actividades que se salen de ella. Quizás esa visión sea simplista, pero es lo básico para ubicarnos en medio de tanto desastre y desesperación.
Hace 122 años el Congreso del Estado de Chihuahua decidió cambiarle el nombre a la Villa Paso del Norte por el de Ciudad Juárez en homenaje al Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García, ya que allí se refugió a la instauración del Imperio de Maximiliano apoyado por los conservadores. No puede haber nada más paradójico que sea en esa ciudad donde se vulnere con tal gravedad ese valor de libertad tan defendido por los liberales.
Comencé con Kant y terminé con Juárez, ahora hay que buscar la forma de relacionarlos, no en lo personal porque les separan más de 100 años de distancia, pero quizás, sí en las ideas. Ágnes Heller escribe que Kant “descubrió el inmenso poder político de ideas orientadas hacia el futuro en la vida moderna y la centralidad de la idea de libertad entre ellas. Quiere asegurar también el uso «legal» de este impresionante poder de la imaginación colectiva”. La historia “oficial” nos ha enseñado la terquedad de un Juárez que cargaba con una presidencia, más simbólica y legal que real, en su carruaje, pero no se nos dijo que mucha de esa persistencia pudiera tener como origen esa imaginación colectiva que se detonara en las Leyes de Reforma, un paréntesis histórico significativo en un país ansioso de superar los agravios de una clase política y religiosa que sólo ve por sus intereses, a costa de lo que sea.
Regresemos a la interpretación que hace la filósofa húngara de su colega alemán: “Los tres principios de libertad en que se apoya toda república y para siempre son los siguientes: la libertad de todos los hombres como miembros de la sociedad, la igualdad de las personas como sujetos, y la independencia de cada miembro de la comunidad como ciudadano. […] Los tres principios son fundacionales. No contienen una constitución sino que todas las constituciones de cualquier república deben fundarse en ellos independientemente de sus diferencias”. En este contexto, el que la Ciudad de México reconozca la legalidad de los derechos de las personas, respetando su libertad de elegir cómo relacionarse, independientemente de su sexo o preferencia, es una bocanada de aire puro en un ambiente contaminado por prejuicios disfrazados de buenas intenciones.
Abusando de las citas podemos terminar con esta que no tiene desperdicio: “nadie debe hacer (o estar en posición de hacer) feliz a otra persona en contra de su voluntad” por la simple razón de que la felicidad no se puede imponer, tiene que ser una elección en ejercicio de la libertad.
lunes, 8 de marzo de 2010
DÍA DE LA MUJER Y PACTOS VERGONZOSOS
Hoy es 8 de Marzo, desde 1975 se celebra en esta fecha el Día Internacional de la Mujer, una lucha de muchos años se reconocía, desde las sufragistas de principios del siglo 20 hasta las feministas de fines del mismo siglo la recuperación y el reconocimiento de las mujeres y de su actividad social, laboral, científica, artística y familiar ha sido una pelea constante. Y es que hemos aprendido que el camino avanzado hay que seguirlo caminando, porque si no se tuerce y terminamos muy atrás de donde comenzamos. Cada generación tiene que mantener y consolidar lo ya logrado, pero para eso falta conservar la memoria y respetar lo que hicieron quienes empujaron, con muchos sacrificios, el reconocimiento de derechos constantemente negados.
Las mexicanas contribuyeron en serio con esas luchas a favor de los derechos de las mujeres, un año después de instituido internacionalmente su día, en 1976, salió el primer número de la revista fem, que sería una buena muestra de esas luchas que aparecían aisladas y desarticuladas pero que tenían el mismo trasfondo: recuperar ese papel que a lo largo de la historia han tenido y que se les ha negado su reconocimiento, ni modo, las sociedades machistas tienen que fastidiar a alguien para poderse imponer.
Cómo no recordar a Alaíde Foppa, quien fuera asesinada por la dictadura guatemalteca, a su otra cofundadora Margarita García Flores, a Marta Lamas, Ángeles Mastreta, Berta Hiriart y tantas que escribieran en sus páginas y le dieran visibilidad a la actividad femenina, a las injusticias, a los problemas de violencia, al desprecio cotidiano y al no dejarse, a la recuperación de esos espacios, a desvelar la dignidad que parecía escondida. 29 años duró el proyecto editorial de la revista fem, después, por breve tiempo, intentó subsistir en formato electrónico pero ya no fue posible, faltó el relevo y empuje generacional, se creyó que lo ganado ya no se perdería, que no habría vuelta atrás.
Las conmemoraciones comenzaron de muchas maneras, desde lo comercial y de entretenimiento hasta lo político, desde las ferias callejeras hasta las manifestaciones del grupo Eureka exigiendo la aparición de las desaparecidas en esa guerra sucia que todavía nos avergüenza y de sus hijos, que desaparecieron junto con ellas. Desde los festejos oficiales que buscan más congraciarse y recuperar votos para los candidatos guapos pero con cerebro de chorlito, hasta la fundación de grupos como “Las Insurgentes”, mujeres políticas que no encuentran un espacio donde puedan desarrollar propuestas de género y desligarse de las prácticas políticas a lo macho.
En este tema, del que se puede todavía hablar y escribir mucho, me quedo con una conclusión, las generaciones actuales, de hombres y mujeres que piensan que la igualdad de derechos debe ser reconocida, tienen que dar sus propias peleas, tienen que recuperar esas luchas porque la igualdad es algo que se practica, no solo que se festeja un día al año para caer después, en feminicidios como los de Ciudad Juárez y otras muchas ciudades y hogares que han sido poco documentados pero que existen y se están extendiendo.
Necesito cambiar de tema, no nos hemos dado cuenta porque la polvareda levantada por los políticos para ocultar sus vergüenzas ha resultado efectiva, pero poco a poco está quedando al descubierto que ese pacto entre el PRI y el PAN donde se reparten gubernaturas para el partido tricolor a cambio de nuestro dinero recolectado con impuestos para el PAN, de ese que nos ganamos con tanto esfuerzo, estrés y frustraciones, puede ser un punto de ruptura tan importante como algunas fechas emblemáticas, como el 68, como julio del 88, de ese tamaño puede ser la reacción en el corto y largo plazo. Los máximos dirigentes de esos dos partidos más el secretario de gobernación que no tenía nada que hacer allí en sentido ético y de dignidad política, que ya vimos que no tienen ni él ni si jefe; pactaron los resultados de unas elecciones que todavía no se efectúan, haciendo prácticamente nulo el derecho a elegir a los gobernantes, clave en una democracia, tanto que sin él, sin ese derecho real a elegir entre diferentes candidatos con posibilidades de ganar, no se puede hablar de un régimen democrático y todas las decisiones tomadas con ese pretexto pueden cuestionarse seriamente.
Por lo menos las elecciones de estados como los de México y Oaxaca son procesos falsos porque los ciudadanos no tendrán opciones reales para votar, será un candidato oficial y algunos paleros que sólo van a legitimar lo que Beatriz Paredes y el señor Nava ya habían acordado y firmado, con la mirada vigilante del personaje que debería evitar, a toda costa, que ese tipo de cosas sucedan, que todo se tenga que hacer de acuerdo con las reglas de la democracia y se comportó como cuentachiles, el secretario de gobernación del régimen calderonista. Por eso los intentos vanos de dejar al presidente de la república fuera de esta cochinada, ¿con qué cara se planta frente a los presidentes de otros países sabiendo que tranza con los resultados electorales a cambio de incrementos en los impuestos, de más pobreza, de más violencia, de más ilegalidad y corrupción?
El problema es que ahora la tranza se puso por escrito, se firmó y hasta hubo testigo no de honor, sino de la desvergüenza y la absoluta falta de ética.
Las mexicanas contribuyeron en serio con esas luchas a favor de los derechos de las mujeres, un año después de instituido internacionalmente su día, en 1976, salió el primer número de la revista fem, que sería una buena muestra de esas luchas que aparecían aisladas y desarticuladas pero que tenían el mismo trasfondo: recuperar ese papel que a lo largo de la historia han tenido y que se les ha negado su reconocimiento, ni modo, las sociedades machistas tienen que fastidiar a alguien para poderse imponer.
Cómo no recordar a Alaíde Foppa, quien fuera asesinada por la dictadura guatemalteca, a su otra cofundadora Margarita García Flores, a Marta Lamas, Ángeles Mastreta, Berta Hiriart y tantas que escribieran en sus páginas y le dieran visibilidad a la actividad femenina, a las injusticias, a los problemas de violencia, al desprecio cotidiano y al no dejarse, a la recuperación de esos espacios, a desvelar la dignidad que parecía escondida. 29 años duró el proyecto editorial de la revista fem, después, por breve tiempo, intentó subsistir en formato electrónico pero ya no fue posible, faltó el relevo y empuje generacional, se creyó que lo ganado ya no se perdería, que no habría vuelta atrás.
Las conmemoraciones comenzaron de muchas maneras, desde lo comercial y de entretenimiento hasta lo político, desde las ferias callejeras hasta las manifestaciones del grupo Eureka exigiendo la aparición de las desaparecidas en esa guerra sucia que todavía nos avergüenza y de sus hijos, que desaparecieron junto con ellas. Desde los festejos oficiales que buscan más congraciarse y recuperar votos para los candidatos guapos pero con cerebro de chorlito, hasta la fundación de grupos como “Las Insurgentes”, mujeres políticas que no encuentran un espacio donde puedan desarrollar propuestas de género y desligarse de las prácticas políticas a lo macho.
En este tema, del que se puede todavía hablar y escribir mucho, me quedo con una conclusión, las generaciones actuales, de hombres y mujeres que piensan que la igualdad de derechos debe ser reconocida, tienen que dar sus propias peleas, tienen que recuperar esas luchas porque la igualdad es algo que se practica, no solo que se festeja un día al año para caer después, en feminicidios como los de Ciudad Juárez y otras muchas ciudades y hogares que han sido poco documentados pero que existen y se están extendiendo.
Necesito cambiar de tema, no nos hemos dado cuenta porque la polvareda levantada por los políticos para ocultar sus vergüenzas ha resultado efectiva, pero poco a poco está quedando al descubierto que ese pacto entre el PRI y el PAN donde se reparten gubernaturas para el partido tricolor a cambio de nuestro dinero recolectado con impuestos para el PAN, de ese que nos ganamos con tanto esfuerzo, estrés y frustraciones, puede ser un punto de ruptura tan importante como algunas fechas emblemáticas, como el 68, como julio del 88, de ese tamaño puede ser la reacción en el corto y largo plazo. Los máximos dirigentes de esos dos partidos más el secretario de gobernación que no tenía nada que hacer allí en sentido ético y de dignidad política, que ya vimos que no tienen ni él ni si jefe; pactaron los resultados de unas elecciones que todavía no se efectúan, haciendo prácticamente nulo el derecho a elegir a los gobernantes, clave en una democracia, tanto que sin él, sin ese derecho real a elegir entre diferentes candidatos con posibilidades de ganar, no se puede hablar de un régimen democrático y todas las decisiones tomadas con ese pretexto pueden cuestionarse seriamente.
Por lo menos las elecciones de estados como los de México y Oaxaca son procesos falsos porque los ciudadanos no tendrán opciones reales para votar, será un candidato oficial y algunos paleros que sólo van a legitimar lo que Beatriz Paredes y el señor Nava ya habían acordado y firmado, con la mirada vigilante del personaje que debería evitar, a toda costa, que ese tipo de cosas sucedan, que todo se tenga que hacer de acuerdo con las reglas de la democracia y se comportó como cuentachiles, el secretario de gobernación del régimen calderonista. Por eso los intentos vanos de dejar al presidente de la república fuera de esta cochinada, ¿con qué cara se planta frente a los presidentes de otros países sabiendo que tranza con los resultados electorales a cambio de incrementos en los impuestos, de más pobreza, de más violencia, de más ilegalidad y corrupción?
El problema es que ahora la tranza se puso por escrito, se firmó y hasta hubo testigo no de honor, sino de la desvergüenza y la absoluta falta de ética.
sábado, 6 de marzo de 2010
LOS DESASTRES Y LA DEMOCRACIA TONTA
Los desastres mostrando mucho más de lo que creíamos que había, no sólo la arrogancia humana que cree que puede domar a la naturaleza, también el miedo a la incertidumbre, la pérdida de las seguridades que damos por ganadas y que cuando se tambalean, en este caso literalmente, hacen que perdamos cualquier asidero con una realidad que primero negamos y después nos enloquece. No hay nada más difícil que controlarse en medio de una multitud que actúa irracionalmente. Eso han mostrado los desastres naturales o no.
Por ejemplo, el sismo en la República de Chile y sus lamentables consecuencias que no tiene caso mencionar una por una, ya la crónica de los hechos y el recuento de los daños los hemos estado viendo y escuchando por los diversos medios de comunicación internacionales, lo que vale la pena destacar es la oportunidad para que ese nuevo organismo recién nacido en Cancún, esa asociación de países latinoamericanos sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, podrá probar en los hechos si es viable, si esa integración alcanza siquiera para contribuir de forma importante en la reconstrucción de ese país sin que hagan falta los dólares del imperio del norte. Y es que hay que recordar que lo actuales gobernantes chilenos, comenzando por su todavía presidenta Michelle Bachelet, son de los damnificados, de los afectados directamente por la represión militar que de la mano de los norteamericanos ejerció una represión brutal contra ese pueblo y que a pesar del cerco informativo cruzó fronteras y se ganó el repudio internacional de la mano y la voz del canto latinoamericano. La dictadura militar y sus efectos que trascienden generaciones. El pinochetismo como símbolo de la brutalidad, de las ganas de destruir cuerpos y mentes alegando las buenas intenciones y las libertades que convirtió en represión, en tortura, en desapariciones forzadas, en miles de muertos.
Los agravios cometidos por nuestros vecinos del norte son muchos, y aunque se adueñaron de la situación de desastre en Haití para hacer negocio con ello, el caso chileno es diferente y esa diferencia debe verse al momento de entrarle a la reconstrucción material y social de esos lejanos vecinos sureños, pero cercanos en la cultura y la sensibilidad.
Hablando de cultura y sensibilidad, estamos lamentando la muerte de un ser humano excepcional, de un mexicano que se dio la oportunidad y aprovechó al máximo la vida, aunque esta haya sido relativamente corta temporalmente, apenas 62 años, lo que logró Carlos Montemayor da envidia. Ojalá y todos nos decidiéramos a vivir como él. Su biografía, sus obras, su influencia sobre el arte y la cultura está en todas partes, sólo bastan las ganas de buscarlas para encontrarlas. Sólo podemos aquí, traerlo a la memoria para que su obra se siga disfrutando y nos sirva para explicarnos la realidad.
En Querétaro también hay personajes entrañables, de esos que hurgando en el pasado no pierden su anclaje en el presente aunque vean seriamente amenazado su futuro. Y es que nuestro sistema de salud está destrozado como resultado de la aplicación criminal de las políticas neoliberales y los damnificados ya se cuentan por millones. Don José Félix Zavala es uno de ellos, pero no se resigna, pelea por sus derechos y los de los demás, y a pesar de las dificultades, de los graves problemas de salud propios y de su familia no deja de producir, de recoger y compartir esos temas culturales y sociales que tienen espacio en su página electrónica de “El oficio de historiar”. Ojalá que su persistencia y la solidaridad rompan con la indiferencia, el cinismo y la ineficacia de autoridades que no sirven para lo que se les paga.
Otro tema persistió este fin de semana. Una entrevista más, de las muchas que se preocupa en ofrecer por todo el mundo y principalmente en los países, como el nuestro, que están sumidos en la violencia de la acción cruel del crimen organizado. El señor Edgardo Buscaglia, ya conocido en estas páginas, lanza una advertencia más producto de su amplia experiencia y de su trabajo como especialista de la ONU. El crimen organizado seguirá con su espiral corruptora mientras las élites política y empresarial mexicanas no se convenzan de que perdieron el control de la situación y están directamente amenazados. Y es que para que el crimen organizado crezca a los niveles que estamos padeciendo, es porque las élites creen que pueden mantenerlo fuera de sus colonias y campos de golf, fuera de sus familias, ajeno a su forma de vida, creen que todavía les alcanza para controlarlo y beneficiarse de las ganancias, que son muchas y que se cuelan por todos lados. Pero los está perdiendo la ambición y su criaturita se los está comiendo. Buena parte del país ya está bajo control de la ilegalidad, venga del lado que venga, hasta hacer una fiesta resulta más que riesgoso, y es que quieren que nos acostumbremos a la presencia de las fuerzas armadas en las calles, como si no hubiera otras cosas qué hacer, más efectivas, más inteligentes, dentro del marco legal.
Para terminar, dice nuestro secretario de educación pública que la mexicana es una “democracia tonta”, porque desperdicia el talento político –bueno, el poquito que llega a notarse—por no permitir la reelección legislativa, nada más que nuestro secretario se mordió la lengua porque acaba de despedir a dos de los funcionarios más importantes para la implementación de las reformas educativas en los diferentes sistemas, truncando, en los hechos, el avance y consolidación de las mismas. Y eso sin necesidad de adentrarse en los asegunes de cada una. Quizás estaría pensando, también, en instituciones como el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro, que en lugar de aprovechar el capital humano que ha desarrollado en sus 25 años de existencia, lo está desperdiciando; por ejemplo, después de muchos años no hubo cursos de actualización para los docentes el pasado mes de enero y las prácticas autoritarias están ocupando el lugar de lo que debiera ser un espacio rico en investigación, diagnósticos serios y propuestas fundamentadas. Se antoja que las autoridades educativas y la oficina del gobernador le echaran un ojo a este sistema.
Por ejemplo, el sismo en la República de Chile y sus lamentables consecuencias que no tiene caso mencionar una por una, ya la crónica de los hechos y el recuento de los daños los hemos estado viendo y escuchando por los diversos medios de comunicación internacionales, lo que vale la pena destacar es la oportunidad para que ese nuevo organismo recién nacido en Cancún, esa asociación de países latinoamericanos sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, podrá probar en los hechos si es viable, si esa integración alcanza siquiera para contribuir de forma importante en la reconstrucción de ese país sin que hagan falta los dólares del imperio del norte. Y es que hay que recordar que lo actuales gobernantes chilenos, comenzando por su todavía presidenta Michelle Bachelet, son de los damnificados, de los afectados directamente por la represión militar que de la mano de los norteamericanos ejerció una represión brutal contra ese pueblo y que a pesar del cerco informativo cruzó fronteras y se ganó el repudio internacional de la mano y la voz del canto latinoamericano. La dictadura militar y sus efectos que trascienden generaciones. El pinochetismo como símbolo de la brutalidad, de las ganas de destruir cuerpos y mentes alegando las buenas intenciones y las libertades que convirtió en represión, en tortura, en desapariciones forzadas, en miles de muertos.
Los agravios cometidos por nuestros vecinos del norte son muchos, y aunque se adueñaron de la situación de desastre en Haití para hacer negocio con ello, el caso chileno es diferente y esa diferencia debe verse al momento de entrarle a la reconstrucción material y social de esos lejanos vecinos sureños, pero cercanos en la cultura y la sensibilidad.
Hablando de cultura y sensibilidad, estamos lamentando la muerte de un ser humano excepcional, de un mexicano que se dio la oportunidad y aprovechó al máximo la vida, aunque esta haya sido relativamente corta temporalmente, apenas 62 años, lo que logró Carlos Montemayor da envidia. Ojalá y todos nos decidiéramos a vivir como él. Su biografía, sus obras, su influencia sobre el arte y la cultura está en todas partes, sólo bastan las ganas de buscarlas para encontrarlas. Sólo podemos aquí, traerlo a la memoria para que su obra se siga disfrutando y nos sirva para explicarnos la realidad.
En Querétaro también hay personajes entrañables, de esos que hurgando en el pasado no pierden su anclaje en el presente aunque vean seriamente amenazado su futuro. Y es que nuestro sistema de salud está destrozado como resultado de la aplicación criminal de las políticas neoliberales y los damnificados ya se cuentan por millones. Don José Félix Zavala es uno de ellos, pero no se resigna, pelea por sus derechos y los de los demás, y a pesar de las dificultades, de los graves problemas de salud propios y de su familia no deja de producir, de recoger y compartir esos temas culturales y sociales que tienen espacio en su página electrónica de “El oficio de historiar”. Ojalá que su persistencia y la solidaridad rompan con la indiferencia, el cinismo y la ineficacia de autoridades que no sirven para lo que se les paga.
Otro tema persistió este fin de semana. Una entrevista más, de las muchas que se preocupa en ofrecer por todo el mundo y principalmente en los países, como el nuestro, que están sumidos en la violencia de la acción cruel del crimen organizado. El señor Edgardo Buscaglia, ya conocido en estas páginas, lanza una advertencia más producto de su amplia experiencia y de su trabajo como especialista de la ONU. El crimen organizado seguirá con su espiral corruptora mientras las élites política y empresarial mexicanas no se convenzan de que perdieron el control de la situación y están directamente amenazados. Y es que para que el crimen organizado crezca a los niveles que estamos padeciendo, es porque las élites creen que pueden mantenerlo fuera de sus colonias y campos de golf, fuera de sus familias, ajeno a su forma de vida, creen que todavía les alcanza para controlarlo y beneficiarse de las ganancias, que son muchas y que se cuelan por todos lados. Pero los está perdiendo la ambición y su criaturita se los está comiendo. Buena parte del país ya está bajo control de la ilegalidad, venga del lado que venga, hasta hacer una fiesta resulta más que riesgoso, y es que quieren que nos acostumbremos a la presencia de las fuerzas armadas en las calles, como si no hubiera otras cosas qué hacer, más efectivas, más inteligentes, dentro del marco legal.
Para terminar, dice nuestro secretario de educación pública que la mexicana es una “democracia tonta”, porque desperdicia el talento político –bueno, el poquito que llega a notarse—por no permitir la reelección legislativa, nada más que nuestro secretario se mordió la lengua porque acaba de despedir a dos de los funcionarios más importantes para la implementación de las reformas educativas en los diferentes sistemas, truncando, en los hechos, el avance y consolidación de las mismas. Y eso sin necesidad de adentrarse en los asegunes de cada una. Quizás estaría pensando, también, en instituciones como el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro, que en lugar de aprovechar el capital humano que ha desarrollado en sus 25 años de existencia, lo está desperdiciando; por ejemplo, después de muchos años no hubo cursos de actualización para los docentes el pasado mes de enero y las prácticas autoritarias están ocupando el lugar de lo que debiera ser un espacio rico en investigación, diagnósticos serios y propuestas fundamentadas. Se antoja que las autoridades educativas y la oficina del gobernador le echaran un ojo a este sistema.
sábado, 27 de febrero de 2010
LA HISTORIA Y LOS HÉROES
Vamos a fugarnos, brevemente, de las tragedias. Vamos a olvidarnos de los diagnósticos lapidarios que nos llegan de todos lados, desde el estratega de la selección nacional de fut-bol hasta el presidente del colegio nacional de economistas, parece que el país necesita del milagro de un cambio radical pacífico aunque nadie quiere empezar a entrarle.
Vamos a los festejos del Centenario y del Bicentenario porque una de las reflexiones interesantes tiene que ver con los héroes, con el papel social que les tocó jugar, con lo que los hizo reaccionar a situaciones insostenibles y enarbolar algunas de esas demandas que podrían resolver esas broncas que parecía que no tenían forma de enderezarse.
De entrada tengo que reconocer que soy refractario a la historia nacional, en la escuela me enseñaron los nombres de algunos de esos héroes míticos con conductas y ropajes extraños, nunca entendí para qué servía aprenderse fechas, lugares en donde se habían realizado batallas y todo lo demás que caracteriza una historia acartonada con pírricas victorias y apabullantes derrotas. Esos héroes nacionales se me hacían igual de irreales que los dioses del Olimpo de la Grecia antigua.
Mi visión comenzó a cambiar a través del arte, una canción volvió a despertar la curiosidad aletargada con una estrofa que dice que “a los héroes se les recuerda sin llanto”, que cumplen una función social importante porque son ejemplos a seguir siempre y cuando se entiendan sus circunstancias históricas y la de sus pueblos y regiones, esa canción interpretada por Sara González, que ahora sé que es de la autoría de Eduardo Ramos, que se titula “Su nombre es pueblo” y cuya última parte dice: A los héroes/ se les recuerda sin llanto,/ se les recuerda en los brazos,/ se les recuerda en la tierra;/ y eso me hace pensar/ que no han muerto al final, /y que viven allí/ donde haya un hombre presto a luchar,/ a continuar. (http://www.cancioneros.com/nc/2902/0/su-nombre-es-pueblo-eduardo-ramos). Que habla de esos personajes homenajeados pero en realidad poco conocidos y menos apreciados, esos que parecen revivir y acompañar a los que rescatan esas banderas secuestradas por la corrupción, la desidia, el cinismo, la discriminación, la intolerancia, la delincuencia, la sinrazón de la miseria, de la ambición extrema y criminal.
La investigadora María Rosa Lojo hace un repaso de lo escrito sobre ¿Cómo se hacen los héroes? (Revista Ñ), por ejemplo, menciona que: “Los héroes emergen en los mitos de todas las tradiciones culturales, desde los comienzos de la imaginación humana… A través de ellos los distintos pueblos negocian con el mundo sus terrores y sus deseos y avanzan sobre lo desconocido”. Eso ya me gusta más y no lo enseñan en la escuela, esas personas que la historia singulariza no son los viejos ridículos y acartonados que aparecen caricaturizados solemnemente en estampitas y en los libros escolares, representan mucho más que eso y además proyectan su influencia sobre el futuro. Son acompañantes indispensables en estas luchas nuevas que algunos no encontramos relación con el pasado, precisamente por esa mala educación de una historia que ya pasó y que no hay necesidad de sacar de los libros.
El historiador Martín Kohan que examina este rollo de los héroes en la austral argentina, llega a la conclusión de que: “héroe nacional por excelencia no es el que no merece ninguna crítica, sino aquel que parece capaz de soportarlas y trascenderlas todas”.
No sólo los mexicanos padecemos de esa historia nacional escolarizada y aburrida, parece ser un mal latinoamericano producto de la necesidad de homogenizar y crear una identidad nacional, la receta parece repetirse por todos lados, más ahora que a nuestras autoridades escolares queretanas se les ocurrió que hay que hacer honores a la bandera cada semana, como si eso arreglara algo o contribuyera a cambiar esa historia que nos parece lejana e inútil, bueno, la receta es esta: “lectura de los hechos heroicos, efemérides del día, coro patriótico, himno a la bandera, conmemoración de todas las fechas patrias, visita al museo histórico, visita a todo tipo de monumentos y reliquias, retratos y cuadros de los héroes en las escuelas, concursos de composición, de lecturas y recitaciones de textos y temas patrióticos”. Como si la historia vuelta rutina y tarea escolar pudiera inspirar algo o servirle de ejemplo a alguien. Los rituales “patrióticos” apenas alcanzan para comenzar a construir una identidad colectiva, que no es algo menor, pero no suficiente, menos en un mundo globalizado donde las identidades culturales se desdibujan y se refugian en el “patrioterismo”.
Los héroes no son “personajes míticos ni figuras plenamente humanas instaladas en el mundo real, con sus intereses económicos y sus contradicciones, nuestros héroes reconocidos quedaron a la espera de un debate que en efecto se produjo en las últimas décadas, tanto de la mano de la novela histórica, como de la historiografía académica y de divulgación, para "humanizarlos" y reinsertarlos junto a los actores populares en los procesos históricos concretos. La novela contemporánea ha estado dispuesta a ver los claroscuros de los héroes tradicionales, a crear para las figuras del panteón establecido espacios de intimidad donde no se permitían o eran inexistentes… También se ha preocupado por develar otro lado en sombra: la participación histórica de las mujeres, no sólo como madres y esposas, ayudantes y oponentes de los héroes, sino como heroínas cofundadoras”.
Habría que aprovechar este Centenario y Bicentenario para recuperar a nuestros héroes, sacarlos de los panteones y de debajo de las lápidas para traerlos a una historia viva, más de nosotros y menos de los libros de texto, más de procesos sociales y menos de ritos semanales, más de luchas para reivindicar demandas de una población que busca vivir mejor y menos de una historia oficial que no nos dice nada. Habría que aprovechar para abrirle la puerta a héroes contemporáneos producto de esas luchas que han quedado enterrados en la “guerra sucia” de cualquier país de nuestro subcontinente. Como dice Eduardo Ramos: La muerte/ con su impecable función/ de artesana del sol,/ que hace héroes,/ que hace historia/ y nos cede un lugar/ para morir,/ en esta tierra,/ por el futuro.
Vamos a los festejos del Centenario y del Bicentenario porque una de las reflexiones interesantes tiene que ver con los héroes, con el papel social que les tocó jugar, con lo que los hizo reaccionar a situaciones insostenibles y enarbolar algunas de esas demandas que podrían resolver esas broncas que parecía que no tenían forma de enderezarse.
De entrada tengo que reconocer que soy refractario a la historia nacional, en la escuela me enseñaron los nombres de algunos de esos héroes míticos con conductas y ropajes extraños, nunca entendí para qué servía aprenderse fechas, lugares en donde se habían realizado batallas y todo lo demás que caracteriza una historia acartonada con pírricas victorias y apabullantes derrotas. Esos héroes nacionales se me hacían igual de irreales que los dioses del Olimpo de la Grecia antigua.
Mi visión comenzó a cambiar a través del arte, una canción volvió a despertar la curiosidad aletargada con una estrofa que dice que “a los héroes se les recuerda sin llanto”, que cumplen una función social importante porque son ejemplos a seguir siempre y cuando se entiendan sus circunstancias históricas y la de sus pueblos y regiones, esa canción interpretada por Sara González, que ahora sé que es de la autoría de Eduardo Ramos, que se titula “Su nombre es pueblo” y cuya última parte dice: A los héroes/ se les recuerda sin llanto,/ se les recuerda en los brazos,/ se les recuerda en la tierra;/ y eso me hace pensar/ que no han muerto al final, /y que viven allí/ donde haya un hombre presto a luchar,/ a continuar. (http://www.cancioneros.com/nc/2902/0/su-nombre-es-pueblo-eduardo-ramos). Que habla de esos personajes homenajeados pero en realidad poco conocidos y menos apreciados, esos que parecen revivir y acompañar a los que rescatan esas banderas secuestradas por la corrupción, la desidia, el cinismo, la discriminación, la intolerancia, la delincuencia, la sinrazón de la miseria, de la ambición extrema y criminal.
La investigadora María Rosa Lojo hace un repaso de lo escrito sobre ¿Cómo se hacen los héroes? (Revista Ñ), por ejemplo, menciona que: “Los héroes emergen en los mitos de todas las tradiciones culturales, desde los comienzos de la imaginación humana… A través de ellos los distintos pueblos negocian con el mundo sus terrores y sus deseos y avanzan sobre lo desconocido”. Eso ya me gusta más y no lo enseñan en la escuela, esas personas que la historia singulariza no son los viejos ridículos y acartonados que aparecen caricaturizados solemnemente en estampitas y en los libros escolares, representan mucho más que eso y además proyectan su influencia sobre el futuro. Son acompañantes indispensables en estas luchas nuevas que algunos no encontramos relación con el pasado, precisamente por esa mala educación de una historia que ya pasó y que no hay necesidad de sacar de los libros.
El historiador Martín Kohan que examina este rollo de los héroes en la austral argentina, llega a la conclusión de que: “héroe nacional por excelencia no es el que no merece ninguna crítica, sino aquel que parece capaz de soportarlas y trascenderlas todas”.
No sólo los mexicanos padecemos de esa historia nacional escolarizada y aburrida, parece ser un mal latinoamericano producto de la necesidad de homogenizar y crear una identidad nacional, la receta parece repetirse por todos lados, más ahora que a nuestras autoridades escolares queretanas se les ocurrió que hay que hacer honores a la bandera cada semana, como si eso arreglara algo o contribuyera a cambiar esa historia que nos parece lejana e inútil, bueno, la receta es esta: “lectura de los hechos heroicos, efemérides del día, coro patriótico, himno a la bandera, conmemoración de todas las fechas patrias, visita al museo histórico, visita a todo tipo de monumentos y reliquias, retratos y cuadros de los héroes en las escuelas, concursos de composición, de lecturas y recitaciones de textos y temas patrióticos”. Como si la historia vuelta rutina y tarea escolar pudiera inspirar algo o servirle de ejemplo a alguien. Los rituales “patrióticos” apenas alcanzan para comenzar a construir una identidad colectiva, que no es algo menor, pero no suficiente, menos en un mundo globalizado donde las identidades culturales se desdibujan y se refugian en el “patrioterismo”.
Los héroes no son “personajes míticos ni figuras plenamente humanas instaladas en el mundo real, con sus intereses económicos y sus contradicciones, nuestros héroes reconocidos quedaron a la espera de un debate que en efecto se produjo en las últimas décadas, tanto de la mano de la novela histórica, como de la historiografía académica y de divulgación, para "humanizarlos" y reinsertarlos junto a los actores populares en los procesos históricos concretos. La novela contemporánea ha estado dispuesta a ver los claroscuros de los héroes tradicionales, a crear para las figuras del panteón establecido espacios de intimidad donde no se permitían o eran inexistentes… También se ha preocupado por develar otro lado en sombra: la participación histórica de las mujeres, no sólo como madres y esposas, ayudantes y oponentes de los héroes, sino como heroínas cofundadoras”.
Habría que aprovechar este Centenario y Bicentenario para recuperar a nuestros héroes, sacarlos de los panteones y de debajo de las lápidas para traerlos a una historia viva, más de nosotros y menos de los libros de texto, más de procesos sociales y menos de ritos semanales, más de luchas para reivindicar demandas de una población que busca vivir mejor y menos de una historia oficial que no nos dice nada. Habría que aprovechar para abrirle la puerta a héroes contemporáneos producto de esas luchas que han quedado enterrados en la “guerra sucia” de cualquier país de nuestro subcontinente. Como dice Eduardo Ramos: La muerte/ con su impecable función/ de artesana del sol,/ que hace héroes,/ que hace historia/ y nos cede un lugar/ para morir,/ en esta tierra,/ por el futuro.
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