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sábado, 9 de julio de 2016
ABUSIVOS Y DESCONTROLADOS
Los deslindes, los malos entendidos y las burlas públicas no pueden ser simples problemas de traducción o de desconocimiento de contextos culturales diferentes. Mientras el secretario de gobernación amenazaba a los profesores y pobladores que bloquean carreteras, en un intento más de hacerse oír ante un gobierno sordo y autoritario, y una sociedad grotescamente manipulada por los medios de comunicación de los grandes grupos empresariales, al que trabaja como presidente de este país le iba como en feria en Canadá, con sus supuestos homólogos de Estados Unidos y el país anfitrión.
Los videos que circulan por las redes sociales dan cuenta de una percepción que se ajusta a una ceñida interpretación de señales que nuestra clase política sigue sin entender. Es cierto que el sistema económico actual requiere de corrupción y cierto grado de violencia para imponerse y mantenerse, pero el requisito principal es que “reparta” los “beneficios” entre los poquitos ganones de siempre. Pero nuestros políticos insisten en quedarse con todo, en no tener llenadera alguna, ya resultan más un estorbo que un conveniente, aunque estúpido, aliado. Se los dijeron primero, y públicamente, a través de una secretaria de estado que ahora es candidata demócrata a la presidencia, después más claro en una intervención, también pública, ante universitarios de élite de la propuesta, y ahora ratificada, embajadora estadunidense en nuestro país, que les repitió la dosis en la presentación de sus cartas credenciales y, después, en la participación en una marcha celebrando la diversidad sexual. Nuestros gobernantes abusan tanto de la corrupción, de la inseguridad y de la violencia, que están provocando reacciones encontradas cada vez más fuertes, poniendo en riesgo este neoliberalismo que necesita un ligero barniz de legitimidad.
Mientras, los informes de organizaciones internacionales dan cuenta del grave estado de los derechos humanos en este país, casi no hay semana en que alguno termine su investigación y nos exhiba como un país de mentiras, porque hasta fabricamos culpables al contentillo de cualquiera, para esconder el fracaso intencional en la guerra contra la delincuencia organizada. Pero quizás las cifras ya no nos digan nada, estamos tan insensibles y “normalizamos” tanto la violencia que corremos el riesgo de tolerarla y creer que es inevitable. Va un caso de los 100 que documentó detalladamente Amnistía Internacional para su informe titulado: Sobrevivir a la Muerte, Tortura de Mujeres por Policías y Fuerzas Armadas en México AMR 41/4237/2016 «Mónica, entonces de 26 años, viajaba en automóvil con su esposo y su hermano el 12 de febrero de 2013 cuando les dio el alto la Policía Municipal de Torreón, en el estado de Coahuila. Mónica relató a Amnistía Internacional los sucesos que siguieron. Los agentes no mostraron orden de aprehensión alguna, pero se los llevaron a los tres a un galpón detrás de las oficinas de la Dirección de Seguridad Pública de Torreón. Mónica al principio se quedó fuera, en una camioneta policial. Un oficial llegó y, cuando vio a Mónica allí, se puso furioso con la agente que la había llevado, y le dijo: “¡Eres una pendeja! ¿Por qué la tienes detenida ahí?”. Unos minutos después regresó y metió a Mónica en el galpón, amenazándola con cortarla en pedacitos. Según el relato de Mónica, al entrar en el galpón el oficial le dijo, “bienvenida a la fiesta”, y ella vio a su hermano y su esposo sentados, desnudos y ensangrentados. Los policías agarraron a Mónica y empezaron a simular que la ahogaban sumergiéndole repetidamente la cabeza en una cubeta. Luego la asfixiaron con bolsas de plástico, la golpearon en las nalgas con un tablón de madera y la arrastraron por el suelo agarrándola del pelo. Durante todo ese tiempo, no dejaron de hacerle preguntas que Mónica no podía contestar. Mónica vio cómo golpeaban a su esposo con látigos con espuelas de metal y cómo le desprendían la piel de la pierna con un cuchillo. Los policías municipales aplicaron descargas eléctricas a Mónica en los genitales y las piernas. A continuación, un representante de la Secretaría de Seguridad Pública de Torreón la agarró y empezó a besarla bruscamente y a morderla en la cara y el cuello, y luego la violó delante de su esposo y su hermano. Después, seis policías la violaron uno detrás de otro, y a continuación se masturbaron en su cara y la obligaron a practicarles sexo oral y tragarse el esperma. Durante esa brutal violación, unos miembros uniformados del ejército estuvieron allí mirando. Luego la policía llevó a los tres detenidos a las oficinas de la PGR en Torreón. En el camino, el esposo de Mónica murió en sus brazos, a consecuencia de la tortura. Tras permanecer más de 12 horas bajo custodia policial, a Mónica la llevaron en avión a las oficinas de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) en la Ciudad de México, donde la obligaron a firmar una “confesión” en la que decía que formaba parte del cártel de droga de los Zeta. Luego se desmayó, y la llevaron a toda prisa al hospital. En agosto de 2014, expertos forenses de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) confirmaron que Mónica había sido violada y que su esposo había sido ejecutado arbitrariamente a consecuencia de su tortura. En abril de 2016, la CNDH emitió una recomendación en la que pedía una investigación criminal sobre el caso. Mónica está en prisión en espera del resultado de su juicio por cargos de participación en delincuencia organizada. Dos de sus cuatro hijos, de corta edad, están al cuidado de un albergue, ya que su familia no puede asumir el costo de su manutención.»
Cualquiera, literalmente, puede ser detenido, torturado y obligado a “confesar” cualquier cosa que a nuestros cuerpos “de seguridad” les dé la gana. Somos rehenes en un país donde sólo tenemos el derecho de sufrir abusos en silencio, apenas algunos de miles de casos salen a la luz y provocan alguna respuesta, como el de la valiente señora que denuncia el robo y la violación en un autobús de la línea de transporte más lujosa y en la autopista más transitada del país, pero primero tuvo que “compartirlo” en las redes sociales para que los medios masivos hicieran algo de eco porque era imposible seguir ocultando lo que siempre desdeñan. Después la respuesta ridícula pero apantallante, la movilización, tardía, insuficiente, de 300 policías para “vigilar” 100 kilómetros de carretera, como si las “fuerzas del orden” no fueran parte del problema, sin dejar de reconocer que entre sus integrantes hay quienes quieren hacer la diferencia, pero el mismo sistema los ahoga y sobrepasa.
No es solo Oaxaca, no es solo la CNTE, no son solo los familiares de los desaparecidos, no es solo Ayotzinapa o Tlatlaya o Nochixtlán o San Fernando o la guardería ABC, no son solo las mujeres torturadas o violadas o asesinadas, no son solo los inocentes a quienes les fabrican delitos, también son las mentiras y los abusos cotidianos. Somos casi todos.
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viernes, 13 de marzo de 2015
NO HAY MÁS PODER
No tienen más poder que el de su palabra, pero por ser artistas, de los buenos no de los prefabricados por las televisoras y sus programas zopiloteros de chismes, tienen el valor de la sensibilidad, de la percepción que burla los controles de la conciencia que la adormece y la traiciona.
Fernando del Paso es un creador prolífico aunque poco apresurado, su obra literaria es reconocida y ha transitado por la poesía, la novela, el ensayo, el teatro y el cuento, apenas la semana pasada se presentó en la Feria Internacional del Libro de Yucatán, su discurso fue reproducido dentro y fuera del país por ser él quien lo dijo y por lo que dijo, en un imaginario diálogo con otro grande de nuestra literatura recientemente fallecido, José Emilio Pacheco: “Quiero decirte que a los casi 80 años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé sólo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas…. ¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia! ¡Qué pena también, que aprendamos cuando estamos viejos que los rarámuris o los triques mazatecas, son los nombres de pueblos mexicanos que nunca nos habían contado, y que sólo conocimos por la vez primera cuando fueron víctimas de un abuso o de un despojo por parte de compañías extranjeras o por parte de nuestras propias autoridades! […] Sí, dime cuándo empezamos a olvidar que la patria no es una posesión de unos cuantos, que la patria pertenece a todos sus hijos por igual: no sólo a aquellos que la cantamos y que estamos muy orgullosos de hacerlo: también a aquellos que la sufren en silencio […] creo que también es una vergüenza que tengamos que vivir muchos años para enterarnos de la existencia de más de sesenta lenguas en nuestro territorio, por ejemplo el wixárica o kickapoo, cada vez que el grupo indígena que habla una de esas lenguas, sea víctima de un despojo, de un ultraje a la sacralidad de su territorio, o cuando el río o los ríos que lo sustentan se vean contaminados por una empresa minera o por la irresponsabilidad de las autoridades, o por la fracturación salvaje en busca de petróleo o gas shale que amenaza con consumir millones de litros de sus reservas acuáticas.”
Ya no se sabe si es por cinismo o simple ignorancia, quizá porque la genialidad no se puede ocultar y hay que reconocerla a ver si algo se pega, pero el que cobra como presidente de la república lo felicitó cuando su más reciente película ganó varios óscares; poquitos días después Alejandro González Iñárritu reincidió en una entrevista al diario italiano La Reppublica ―Reporte Índigo. Lunes 9 de marzo de 2015―: “Puedo volar a donde quiera, pero no puedo cortar mis raíces pues parece que hoy en día la corrupción ha llegado a los niveles más básicos de la vida. Antes sólo secuestraban a los ricos, ahora también se llevan a las personas que venden verduras, refrescos para el camino y hasta el mecánico. Los gobiernos ya no son parte de la corrupción, el Estado es la corrupción […] Es un miedo como el que te dan los lobos; existe porque no los vemos. Usted puede ir a una oficina para presentar una queja y el lobo puede estar allí, pero no lo ve. Vivimos en una estepa”.
Su imaginación le da para crear cualquier tipo de monstruos, recrearlos para cuestionar lo que se supone nos separa de ellos, o nos iguala. Pero nunca imaginó que el país podría llegar al punto de quiebre que se encuentra ahora y lo dijo en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara apenas el martes 10 de marzo en una entrevista para el diario Reforma: “Me encantaría sentarme con la clase política y prenderles el fuego para que hubiera voluntad histórica, no nomás voluntad de robar. A muchos de nosotros nos van a olvidar, pero a ellos, las chingaderas que hacen, las va a recordar la historia […] Si tuviéramos el porcentaje de fallas que ha tenido el gobierno mexicano, estaríamos desempleados. Es un banquete de mierda tan enorme, que cuando lo cortas en pedacitos te lo alcanzas a comer. Está basculado el gobierno mexicano por la corrupción y el recorte”. Con su desparpajo dijo cosas más duras, pero a buen entendedor pocas palabras.
Diversos organismos internacionales han señalado, en diferentes momentos y tonos la grave situación en que se encuentra nuestro país, pero nuestra clase política ―gobernantes, medios de comunicación, cúpulas empresariales, partidistas, religiosas y militares― ha optado por alinear su discurso y negar lo evidente, señalados como cínicos además de corruptos prefieren imponer su proyecto de país a costa de lo que sea. El relator especial de Naciones Unidas sobre la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes declaró, desde su sede en Ginebra a la agencia EFE que: “Mi afirmación de que la tortura es generalizada en México se basa en cientos de testimonios que yo mismo recogí en mis visitas a las cárceles y centros de detención en México, donde casi todos, incluidos niños y niñas, me dijeron que habían padecido actos de brutalidad durante su detención”, dice la nota: El relator denunció que existe un “patrón muy similar” de tortura que se filtra a todas las fuerzas de seguridad tanto federales, como estatales y locales, como en el Ejército. http://www.sinembargo.mx/11-03-2015/1277683
Todos lo vemos menos ellos, apenas pegan algún brinquito cuando la delincuencia se les descontrola y los ataca directamente, pero mientras sus ganancias sean mayores que sus pérdidas, y eso se mide en dólares no en afectos, y menos, mucho menos en principios éticos, religiosos o siquiera morales. Su preocupación es evidente, el “efecto Peña Nieto” (corrupción, inseguridad, impunidad, crisis económica, inequidad social) amenaza con restarles tantos votos que pueden no lograr el control del congreso ni con las tranzas del Partido Verde y las complicidades de un INE que nació envenenado. Pero… una oposición domesticada tampoco es garantía de nada.
Por lo pronto no hay más poder que el de nuestras voces.
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