domingo, 18 de abril de 2021

ESTÚPIDA OBEDIENCIA

 


ESTÚPIDA OBEDIENCIA

Joaquín Córdova Rivas

 

La pandemia ha dejado salir lo mejor y lo peor de lo que somos. Los medios de comunicación masiva se han dado vuelo mostrando lo que, a su pobre juicio, dictado más por la búsqueda de audiencia que por lo ejemplificante del caso, creen que es lo que debiera ser públicamente imitado o condenado.

 

Y vuelven viral la excepción y no la regla, los cantantes de ópera en los balcones de alguna ciudad italiana como si todo el país estuviera cantando, o las multitudes chinas o japonesas que están casi condenados a usar el cubrebocas para no respirar tanta porquería que flota en el ambiente de sus contaminadas urbes, como si fuera muestra de la disciplina que hay que imitar para sacarle la vuelta al coronavirus. O los elogios a la aplastante e invasiva cyber vigilancia que en esos y otros países lleva a saber dónde y en qué momento está cada ciudadano.

 

Pero lo peor es esa aparente conformidad para seguir reglamentos, medidas aparentemente legales, ocurrencias de gobernantes ignorantes, pero con muchas ganas de hacerse notar y obedecer. Y allí está el problema: nos acostumbramos a obedecer sin cuestionar, anulando el sentido común, lo aprendido en milenios de historia, lo que nos ha dejado la academia y la experiencia ancestral, para seguir instrucciones aplicadas por aparatos “de seguridad” que no tienen absolutamente nada que ver con el control, contención o solución de un problema global como muchos de los que padecemos.

 

Y hacemos caso y hasta justificamos los “filtros sanitarios” en las carreteras, que violan flagrantemente la libertad de tránsito, sin ninguna manera de demostrar su efectividad más que contando el número de vehículos revisados, o los que se impidieron seguir en su viaje, como si eso limitara los contagios. Llegamos a la tontera de dejar pasar a quienes muestran un código de reservación de un hotel o restaurante, como si los contagios tuvieran relación directa con la capacidad económica de los viajantes. Aquí valdría la pena recordar el repudio que provocara esa propuesta hecha por el infumable gobernador de Guanajuato y el presidente municipal de su capital que se lamentaba del turismo que “no gasta” y solo abarrota las calles y las ensucia, en su pobre visión del “turismo” que ellos mismos promueven. Pues bien, ese repudio pronto se olvidó y ahora se justifica para impedir el libre tránsito por carreteras estatales o federales basados en una campaña de miedo que paraliza las neuronas ciudadanas.

 

¿Cómo se mide la capacidad de afluencia a una playa, a un bosque, a una plaza pública, a un centro comercial? A capricho, no hay de otra. ¿A poco aplican un “coeficiente” para dividir el número de metros cuadrados entre el volumen medio que ocupa un mexicano obeso, típico producto de la mala alimentación impuesta por la industria de la chatarra ultraprocesada? ¿O consideran la marea y la fase lunar en el caso de las playas? ¿Miden también el espacio que ocupa la mercancía en un supermercado, tienda de conveniencia o changarro cualquiera? Claro que no, mandan a alguien que “a ojo de buen cubero” dicta el número de clientes permitidos en cualquier espacio que se le ponga enfrente, con la sabiduría que le da una credencial plastificada, quizás un chaleco mugroso por exceso de uso y falta de lavado y la presencia de algún policía malencarado y harto de seguirle la corriente a esos dictadorcitos que refuerzan la discrecionalidad y abuso de sus meros jefes. Esos que admiran en secreto, porque en público es políticamente incorrecto, a los Franco, Pinochet, Videla, Plutarco Elías Calles o cualquiera que se les parezca sin importar tiempo, lugar o daño histórico.

 

No se les olvida, es que ignoran que cualquier actividad humana implica la presencia social de otros semejantes, hasta el consumo tiene que ver con rituales de comunicación, de vanidad, de comparación, de opinión. De tristeza y estupidez ver librerías vacías que impiden la entrada de dos personas que, con sus propios gustos, expectativas y carteras, que practican el arte de buscar y dejarse conquistar por autores, temas o libros que les llamen la atención, con la absurda regla de no dejar entrar más que una persona por grupo o familia; y en lugar de orientar sobre su materia se contratan “vigilantes” destinados a impedir la compra, la recomendación, el compartir expectativas. Las librerías y espacios culturales convertidos en una ampliación de la absurda lógica reglamentaria que anula el criterio propio, que convierte a empleados en responsables privados del seguimiento ciego de medidas que no sirven para nada ante una pandemia que han logrado que provoque más terror que ganas de indagar, investigar, cuestionar y superar de manera sana y socialmente responsable.

 

Esos grandes espacios comerciales, a veces al aire libre, que se han convertido en lugares de segregación en donde, con un aparato de sonido permanentemente conectado, repiten incansablemente las absurdas “disposiciones oficiales”, ante los oídos torturados de guardianes y público en general, como si la simple repetición incitara a la estúpida obediencia dictada por legisladores y reglamentadores que parece que nunca pasaron por el bachillerato o alguna universidad que los educara sobre lo elemental de los virus y lo complejo de la genética humana. Pero que quieren justificar su ignorancia y falta de empatía con sus representados o gobernados imponiendo reglas sin sentido y que solo provocan lo contrario de lo que dicen evitar.

 

Ya se está volviendo costumbre observar solitarios automovilistas con las ventanas cerradas y el cubrebocas puesto, o ciclistas y corredores al aire libre con el mismo trapo colgado de las orejas, que se ha convertido en un fetiche más, en algo que por el simple gesto de llevarlo —aunque sea mal puesto, esté sucio o muy usado— impide el contagio de algo que puede ser mortal pero que sigue sin comprenderse. Y nuestros gobernantes abonan esa ignorancia para sembrar miedo, para justificar arbitrariedades, medidas que atentan contra los más elementales derechos humanos.

 

Hay que cuestionar, informarse de fuentes confiables, recordar lo que aprendimos en la escuela, consultar a nuestros viejos, hacer uso de la memoria ancestral, inconformarnos ante el abuso, la mala información y la estupidez.

miércoles, 24 de marzo de 2021

 


DESENCUENTROS

Joaquín Córdova Rivas

 

Alguna vez escuché de uno de mis maestros, de esos que conoce uno fuera de las aulas, de esos que tienen amplia experiencia y reflexionan sobre ella, una frase que bien viene a cuento en este advenimiento de supuestas y reales corrientes feministas y el discurso de las nuevas masculinidades: “a los mitos hay que dejarlos en paz”.

 

El contexto era radicalmente diferente, pero entiendo que hay ciertas características de personajes que finalmente pasan a la historia por su oportuno y temerario desempeño, que hacen prescindibles otras que ahora serían social y políticamente incorrectas.

 

Entre la indiscreción, la impertinencia y el sacrilegio podría pasar el revisionismo de heroínas y héroes si solo nos fijáramos en su desempeño amoroso, en su franca transgresión a la moral imperante de entonces y ahora. ¿Qué sería de la historia oficial de doña Josefa Ortíz si solo nos detenemos en sus afanes amorosos? ¿Se le consideraría protofeminista? En el caso de los masculinos, como el cura Hidalgo que mostraba poco respeto por la virtud de la castidad ¿Se le calificaría de acosador sexual, nos quedaríamos en eso?

 

Si hay algún personaje actual que resulta mediáticamente poco presentable es Félix Salgado Macedonio, según los estándares de belleza o guapura queda en el mismo nivel que el 90 y algo por ciento de mexicanos, vamos, si nos comparamos con el modelo de los personajes cinematográficos que vemos diario en las series de paga estamos feos, además su comportamiento público no siempre es ejemplar, su lenguaje tampoco es adecuado para las buenas maneras. Parece que sí hay diferencia si el cortejo o el acoso viene de alguien guapo o famosillo: Roemer, calcetín con rombos ataca de nuevo | SinEmbargo MX

 

Recuerdo algo que en su momento me impactó, era 1983 si la memoria no traiciona, y al interior del Partido Mexicano de los Trabajadores se procesaba una denuncia contra uno de sus fundadores más respetados, dirigente sindical y ferrocarrilero de décadas de lucha, encarcelado en Lecumberri por 12 años, asesor de la que es ahora la cooperativa de refrescos Pascual, secretario general de ese PMT que se jugaría su registro condicionado en 1985, el histórico Demetrio Vallejo. La denuncia, sustentada por dos compañeras integrantes del CEN era por acoso sexual. Y es que el “chaparrito de oro”, como se le llamaba (Demetrio Vallejo, el indoblegable (lasillarota.com) tenía fama de coqueto.

 

Dicen los que saben, que el protagonista de la novela de Elena Poniatowska “El tren pasa primero” Trinidad Pineda, está basado en el rebelde y congruente líder sindical ferrocarrilero.

 

La sinopsis dice: ««Tuve hambre y frío, sentí que ningún fuego, ningún abrazo me calentarían, pero sé que si un solo hombre lucha y no se deja morir, la vida vale la pena.» Este era un hombre que nació en un pueblo del sur de México. Nunca hubiera salido de él, pero un día el tren pasó frente a sus ojos y en el ruido de esa máquina escuchó el relato de su vida; supo el porqué de la indomable ansia de saber que lo empujaba siempre más allá de sus límites. Y en efecto, a Trinidad Pineda Chiñas, el personaje central de esta novela, el tren lo llevó a todo: a lugares que nunca imaginó, a incontables saberes, oficios, personas, posibilidades, y sobre todo al instante en que habló a sus compañeros ferrocarrileros con tal ardor y convicción que los convirtió en vanguardia de la lucha de los trabajadores. Y pusieron de cabeza al país y al régimen. El tren es la vida. Pero si ser ferrocarrilero es asunto de hombres, ninguno de ellos es nada sin las mujeres. Madres, esposas, maestras, amantes, rieleras, transitan por estas páginas con poderosa presencia, con la fuerza inabarcable que late dentro de cada una. Son lo que los hombres no alcanzan a ser, o ni siquiera imaginan.» El Tren Pasa Primero de Poniatowska, Elena 978-84-204-6983-6 (todostuslibros.com)

 

El asunto terminó con la expulsión de Demetrio Vallejo del PMT, aunque la historia oficial dice que él renunció por desacuerdos en el manejo de la huelga y fundación de la cooperativa de refrescos Pascual que él impulsó, de todas formas, fue diputado federal por el Partido Mexicano Socialista en 1985, año en que murió.

 

Soy de la generación que vio crecer al movimiento feminista en este país, cuando lograron conquistar muchos derechos que ahora dan por sentados, como si siempre los hubieran tenido, pero necesito que alguien me explique ¿qué sería de la historia y de sus personajes si se juzgaran desde las redes sociales o desde ese feminismo —de los muchos que hay— que desconoce la historia y persigue más ser “trending topic” que los cambios a profundidad, a largo plazo, cambiando cotidianidades y fundando instituciones que promuevan y hagan realidad nuevas formas de convivencia?

viernes, 19 de febrero de 2021

 


HOMBRES Y MUJERES GRISES

Joaquín Córdova Rivas

 

Sin brillo, sin destello alguno, interpretando leyes que ni conocen, a conveniencia o por seguir la línea que les llega “de arriba”, porque no hay intento de paridad que los iguale. Son grises en una sociedad diversa y multicolor, quizás porque saben que no se representan ni a ellos mismos, para colmo, algunos quieren seguir en la misma grisura, en el mismo cargo, haciendo sin hacer, desatinando sin querer atinar. Quieren que se les reelija para seguir con lo mismo.

 

El 17 de febrero pasado se realizó la reunión de la pomposamente llamada Comisión de Gobierno, Administración Pública y Asuntos Electorales de la LIX Legislatura, es la encargada, por lo que se puede ver, de alinear el trabajo de las otras comisiones para que los asuntos corran por el carril marcado desde el poder que sí puede.

 

Es más, está todo tan predeterminado que difícilmente se apartan un renglón del guión establecido y leído, a trompicones, sin emoción ni énfasis alguno, por sus exiguos integrantes. No hay debate, no hay ideas ni argumentación posible. Es el apego absurdo a lo que alguien ya escribió desde el aburrimiento, sin creatividad, sin ritmo, sin trama, todo subordinado a un desenlace anticlimático, como esas telenovelas de 600 capítulos que desde el promo se sabe en qué van a terminar.

 

Es la comisión que emitió una serie de cambios legislativos que fueron juzgados de inconstitucionales por la justicia federal, es la que se mete en los asuntos que le competen a las otras y que quieren sacar en un mal llamado fast track sin importar vulnerar preceptos que tendrán que ser revertidos, otra vez, por los tribunales federales, embrollando innecesariamente lo que les estorba; por ejemplo, la progresividad de los derechos laborales; tienen una irracional aversión a que los trabajadores tengan derechos que les garanticen condiciones de vida dignos, no fallan en proponer y aprobar lo que se les ocurre para revertir lo ya ganado; tampoco disimulan en querer aplicar, retroactivamente, preceptos ya superados en cualquier democracia que se respete.

 

Es la que, sin ser la competente, puesto que para eso existe la del trabajo y previsión social, dictamina sobre las jubilaciones de las exmagistradas que se ampararon contra el tope impuesto de 42 mil pesos mensuales, otra vez sin debate, sin argumentos, sin rectificaciones, sin crítica.

 

El pleno del congreso, de mayoría conservadora, tampoco duda en aprobar iniciativas y dictámenes que van en contra de sus representados quienes incluso tienen que recurrir al amparo federal para defenderse de sus supuestos representantes. En un intento de réplica, mal articulado, pero con algunos datos, el presidente de otra comisión, la del Trabajo y Previsión Social, que desaparecería si el pleno aprueba el dictamen de la de Gobernación, mencionó que se habían recibido 531 amparos de trabajadores porque lo aprobado por esta legislatura violentaba sus derechos. Cualquier “legislador” que recibiera tal avalancha de amparos en contra de su trabajo estaría muriéndose de vergüenza y remendando lo mal hecho, pero esta “mayoría” prefiere seguir las órdenes, hasta la ignominia, del ejecutivo o de su partido.

 

La sesión tenía asuntos que suscitaban interés, el principal porque impacta en la vida de miles de familias, las de los trabajadores al servicio de los tres poderes del estado, que se presentó sin el tiempo suficiente para ser conocida previamente y discutida por los trabajadores, los cambios a la ley respectiva que regula sus derechos y su relación con ese patrón que a la vez es autoridad.

 

Entre las “novedades” del dictamen, que ya podría estar votado a la publicación de este texto, porque las prisas son las prisas, está el incrementar la edad de jubilación de 28 a 30 años, la desaparición de las prejubilaciones o prepensiones, que es el periodo que sucede entre que el trabajador, ya con derecho a cualquiera de estos, solicita se dé trámite a su jubilación o pensión y la aprobación del pleno legislativo por ser trabajadores al servicio del estado.

 

Sin el proceso de revisión del trámite respectivo, de la publicación del dictamen para que cualquiera lo conozca y pueda manifestar alguna inconformidad —por ejemplo, que alguien con influencias se haga pasar por trabajador sin haberlo sido o sin cumplir con los requisitos legales—, ahora todo quedara a discrecionalidad de la oficialía mayor o equivalente de cada dependencia, siendo conocido que algunas de ellas no se apegan a lo legalmente establecido —por ello la gran cantidad de amparos— como COBAQ, CEA, el mismo poder legislativo y los municipios según lo mencionó, sin que lo refutaran, el diputado Néstor Gabriel Domínguez Luna.

 

Imaginen a un trabajador de base, de esos que tienen muchos años llegando a tiempo a su trabajo, cumpliendo con lo que le toca y hasta más, que no está sindicalizado o que sus líderes no lo asesoran por estar “vendidos” con el patrón, que no tiene acceso o los recursos para pagar un abogado que le elabore un amparo que lo proteja de alguna arbitrariedad cometida por la oficialía mayor de su dependencia al momento de determinar su antigüedad, o su percepción como pensionado por vejez o jubilado, que queda indefenso ante un poder para el que trabajó pero que no lo respeta.

 

En fin, en estas estamos, me quedó pendiente darle término a nuestro retrato estadístico del censo del año pasado, no se me olvida.

lunes, 8 de febrero de 2021

SE RECIBE CASCAJO


 SE RECIBE CASCAJO

Joaquín Córdova Rivas

 

Lo que para unos ya es simple desperdicio, para otros tiene múltiple utilidad, lo mismo sirve para allanar lo disparejo y dar una falsa percepción de solidez, que para rellenar oquedades o darle algo de firmeza a lo que de por sí es resbaladizo y traicionero.

 

El cascajo político sirve para lo mismo y daría igual que las oficinas de algunos partidos políticos clavaran su letrerito en su puerta principal.

 

No se trata de despreciar a ciertas figuras de la farándula y del deporte que hicieron lo que podían y disfrutan de cierta fama en lo que parece que sabían hacer y que ahora deciden jugar su resto en los escenarios de la picaresca política. Por lo menos aportan algo: su fama pública y el prestigio que puedan tener, otros ni eso. A fin de cuentas, todavía no hay licenciaturas en candidaturas instantáneas, ni maestrías en regidurías negociadas, mucho menos doctorados en diputaciones plurinominales por influencia. En política todos partimos de cero, a menos que alguien tenga un “padrino” que desde las sombras mueva los hilos, cual eficaz titiritero, o se sea parte de la dinastía de los dueños del circo.

 

En las candidaturas locales el cascajo estará representado por aquellos personajes que se cansaron de ser incidentales o secundarios y que quieren ser protagonistas. Aunque a diferencia de estos últimos, saben que el cacicazgo que ejercen todavía en algunos grupos o comunidades está seriamente socavado por una posmodernidad que nunca han entendido, por un proceso de industrialización que los hace ver como obsoletos y prescindibles, por un neoliberalismo que no diferencia entre el pastoreo de base y el corporativismo ideológico —colonialización intelectual dirían los estudiosos— de la tecnología de la comunicación y sus omnipresentes redes sociales.

 

El problema es que se difumina el perfil ideológico que supuestamente es la base de una democracia sustentada en partidos políticos, donde estos, representan formas diferentes de ver y de presentar soluciones a los problemas sociales de toda índole.

 

Cuando tres partidos aparecen “fundidos” en las boletas electorales —presentando el mismo candidato— y uno supuestamente representa las demandas sociales de la mayoría, el otro los intereses perfectamente caracterizados de la derecha política y económica, y el tercero las propuestas históricas y de nueva generación de la izquierda, la existencia de los tres no se justifica. Para acabarla de refundir, los acuerdos cupulares ni siquiera posibilitan la alternancia puesto que apuestan a la continuidad, partiendo de que quien está en el poder tiene mano en la candidatura —común— respectiva. La reelección perpetua y casi sin cambiar de nombres ni de patrocinadores. Lo conducente entonces es pensar que la amalgama de los hipotéticos desiguales la da la pura conveniencia y las ganas de seguir lucrando con el presupuesto público.

 

Y entonces aparecen los partidos que reciben el cascajo político de los tres ya mencionados. El problema es que esos “sobrantes” han formado parte de la estructura antidemocrática y cupular que ahora no los benefició pero que antes les permitió crecer hasta que se volvieron un estorbo. Obvio, vienen con las mismas mañas.

 

Lo que sigue es un guión ya escrito. Los suspirantes se presentarán ante su nuevo partido portando sus mejores galas: yo tengo estructura para controlar el voto de tantas comunidades; yo puedo aportar ciertas cantidades de dinero para comprar votos; yo soy reconocido —aunque sea por sinvergüenza— en todo el territorio; yo represento a las históricas familias caciquiles del municipio y puedo influir en las preferencias electorales…

 

Pero, así como traicionan a sus partidos de origen, son traicioneros con quien ingenuamente les ofrece su registro para seguir con su modus vivendi. No será la primera vez que negocien, en lo oscurito



, una regiduría o una diputación a cambio de prometer un voto diferenciado a la gubernatura. Es decir, llegarán con el candidato que ellos creen ganará para decirle que “su gente” votará por ellos para la planilla municipal, pero que pueden ofrecer que esos votos cambiarán de color en la elección de la gubernatura o de las diputaciones federales, total, lo que está en juego no es la lucha contra la desigualdad social o la corrupción y la impunidad, ni el desarrollo equitativo del municipio, ni la salud, educación o posibilidad de trabajo para sus representados, ni la reducción de la pobreza o la inseguridad, la prioridad es su puesto durante los próximos tres o seis años o hasta donde su incapacidad los deje llegar.

 

Veremos que hacer lo mismo produce el mismo resultado. Si MORENA está esperanzado, como partido político, en crecer electoralmente a nivel local, haciendo esas alianzas con el cascajo de los demás, se encontrará una candidata a la gubernatura con una votación desinflada en comparación con la de algunos municipios. Ni cómo ganar. En lo federal, la izquierda —con los grupos ecologistas, feministas, los que están en pro de un estado de bienestar; contra la pobreza, la corrupción y la impunidad; los defensores de la diversidad social, política y de género; en favor de la educación pública, la salud y demás— tendrá que refugiarse en esas candidaturas e influir en las propuestas, intentar marcar una diferencia frente al acartonamiento de las candidaturas locales, mostrar que el cascajo se queda abajo y no sirve para construir los pisos superiores.

RETAZOS ARMÓNICOS


 RETAZOS ARMÓNICOS

Joaquín Córdova Rivas

 

No, no es una guerra, no se arregla con policías, ni bloqueando carreteras con falsos filtros sanitarios; tampoco evitando el acceso a espacios abiertos como playas, bosques, plazas y jardines; es un problema de salud pública, de devastación de la naturaleza, de contaminación de ríos, de mares, de destrucción de tierras agrícolas, de maltrato extremo y de extinción de especies, de una relación enferma con la naturaleza propia y externa —que a final de cuentas es la misma—; es un problema de maltrato planetario, de desigualdades sociales, de pobreza, de individualismo a ultranza. Por eso no se arregla con policías antiCOVID que buscan reprimir a los ciudadanos hasta en sus espacios más íntimos, como el interior de sus hogares, tampoco poniéndonos unos en contra de otros. Es un problema de educación, de solidaridad, de humildad con la Tierra y el Universo. Lo advertimos desde el principio, esta pandemia no se detendrá hasta que nos contagiemos todos, sea de manera directa o con las vacunas, el problema es que según avanzan los días se convierte en una enfermedad de pobres, de los que no tienen acceso a un sistema público de salud digno, suficiente y eficiente porque sus gobernantes lo fueron desmantelando a través de varios sexenios; de los que no tienen para comprar las medicinas, el oxígeno (concentradores, tanques); de los que tienen que usar un transporte público hacinado, sin medidas de salud necesarias para evitar el contagio directo, de los que mueren en sus domicilios contagiando a quienes los cuidan; de los que no tendrán disponibilidad de vacunas (parece que no será nuestro caso).

 

Es el daño, no el año. Creemos que la distribución arbitraria del tiempo, de su fragmentación en días o años, hará que el estado de cosas cambie sin hacer nada más que arrancarle hojas al calendario. Renegamos de un 2020 por fatídico, por desgraciado, como si el 2021 tuviera que ser, en automático, diferente, sin necesidad de modificar nuestro comportamiento suicida colectivo. Es el daño que le hemos hecho al único planeta que nos soporta, no el número que le imponemos al paso inexorable del tiempo que todo recompensa o se termina cobrando. Lo peor es que viene un proceso electoral con las mismas mañas de siempre, con el empleo discrecional, arbitrario e ilegal de los recursos públicos para comprar votos, para burlar la voluntad ciudadana a cambio de promesas que no se cumplirán; de lo mismo de siempre sin presentar alternativas que cambien el rumbo de una humanidad extraviada que destruye su entorno para beneficio de una casta política y económica que se apropia de lo ajeno y lo convierte en aglomeraciones de viviendas mal hechas, en espacios no adecuados para la convivencia familiar ni comunal, en el simple lucro inmoderado desplazando a los habitantes tradicionales de barrios ricos en historia para imponer sus plazas agringadas y sus conjuntos departamentales amurallados. No hay medida alguna para detener o revertir lo que se pierde para todos —en aire limpio, en agua potable suficiente y sin provocar déficit entre el agua que se capta y la que se saca de los mantos acuíferos, en espacios de convivencia, en tierra cultivable, en ríos y cuerpos de agua convertidos en cloacas y demás que ya sabemos y no arreglamos—

 

Otro mundo es posible, otra forma de relacionarnos con lo que nos rodea y con los que nos rodean:

 

«Las relaciones afectivas constituyen el verdadero poder y el eje de los procesos económicos. La sociedad occidental, el capitalismo y el modelo actual de globalización, menosprecian y combaten el vínculo emocional, lo consideran un peligro. Para que el sistema capitalista funcione se requieren menores índices de cohesión, más impersonalidad, concebir a los demás como medios para extraerles determinados beneficios. Pero hay muchas demostraciones de que un equipo, un grupo, un país, cohesionado, integrado emocionalmente, logra niveles de productividad mucho mayores que aquellos en los que cada uno dedica tiempo y esfuerzo a cuidarse de los demás.  Como germen de la nueva sociedad se necesita generar y desarrollar una “tecnología afectiva” que propicie enlaces progresivos entre quienes buscan la justicia, para elevar su poder de con-vocar a muchos más. El verdadero poder no lo da un cargo público ni el dinero. El poder en esencia significa “poder hacer”. El poder efectivo de una persona o de un grupo debe medirse por su capacidad de convocatoria y de organizar los variados intereses y esfuerzos de los convocados.

Cuantos esfuerzos actuales se desgastan por falta de integración afectiva entre los seres humanos: hay que “vigilar y castigar” (Foucault, 1996), porque los otros constituyen amenazas latentes o chivos expiatorios. Cuántas horas de esfuerzos y vidas humanas, se gastan en hacer y usar armas, así como sistemas de vigilancia, de represión y reclusorios. Cuántos problemas de salud y cuántas muertes son causadas por el estrés en las ciudades; cuántas parejas rotas por la rutina y las presiones; cuántos niños y adolescentes crecen sin respaldo afectivo suficiente; cuántas venganzas, reproches e insultos; cuánta monotonía; cuántas muertes prematuras.

Toca a los artistas de todos los géneros y a los científicos de todas las áreas, especialmente a los psicólogos, producir los símbolos y técnicas necesarios para contribuir a la expansión y profundidad de los afectos (Gramsci, 1975). Despertar en muchos el poder para construir un sueño colectivo posible: la sociedad del afecto.» De la “sociedad del conocimiento” a la “sociedad del afecto” en la perspectiva de la Teoría de la praxis. Marco Eduardo Murueta (2010). Alainet.org

 

Esa democracia es puro espectáculo, es pura escenografía para hacernos creer que lo que no cambia de fondo se transforma mágicamente, porque parece lo que no es y nunca ha sido. Allí está la ejemplar, envidiable y exportable democracia norteamericana. Cercada por las armas, las “legítimas” de las policías, de los miles de elementos de su Guardia Nacional que impide el paso, aísla a un presidente de sus ciudadanos, muestra que les teme, que su enemigo principal es interno, que sus propias contradicciones afloran de maneras poco dignas, más descaradas. Los enemigos no están detrás de un inacabable e inútil muro fronterizo, ni escondido debajo de un turbante o de una piel no blanca, tampoco cubierto por un hiyab o un burka. Míster Biden no será diferente del aborrecible Trump, del hipócrita y mediático Obama o del extraviado Bush. Cambia la cara, pero es el mismo sistema político excluyente, el mismo sistema económico injusto y depredador.

 

Se burlan, hacen memes, quieren exhibir la ignorancia ajena mostrando la propia. Y es que, otra vez, el presidente de la república acierta al exponer el tema: en las redes sociales ¿quién define la verdad? El dueño de Facebook y Whatsapp —es el mismo— el de twitter o el de cualquier otro medio de comunicación masiva se apropian e imponen su verdad, sus falsas buenas maneras, el disfraz cínico de sus intereses comerciales escondidos detrás de supuestos algoritmos sin intención alguna, que miden la “libertad de expresión” con la censura de ciertos términos o temas, de imágenes que a ellos les resultan inoportunas, repulsivas, indecentes; mientras “moldean” la opinión pública y se apropian de contenidos y de la vida expuesta disque “voluntariamente” por sus numerosos usuarios. Y es que no hay una red social alternativa, fuera de intereses particulares y simplemente comerciales o complicadamente políticos. Hay intentos, pero no han madurado por la falta de difusión, como ejemplo está «facepopular.net». Hay que construir esos medios alternativos de comunicación, esas redes sociales que respeten los contenidos y no se los roben, que no les teman a los disensos y exhiban las “noticias falsas”, espacios virtuales de intercambio de experiencias, de desarrollo de habilidades sociales y artísticas, con reglas claras y sin intereses políticos y económicos ocultos. Hay que hacerlo.

MALDITAS MATEMÁTICAS


 MALDITAS MATEMÁTICAS

Joaquín Córdova Rivas

 

Un poco de historia no viene mal, más cuando sirve para entender el panorama político actual de nuestro estado, quizás este “clavado” en las engañosamente tranquilas aguas queretanas sirva para explicar lo que sucede con la actual corriente “morenista”.

 

Ahora cualquiera sabe que la reforma electoral de 1982 sirvió para despresurizar un ambiente político que amenazaba con radicalizarse debido a la intransigencia del partido oficial y sus satélites, para reconocer el crecimiento y representatividad de una corriente de izquierda, que veía, en las elecciones, la oportunidad de incluir sus propuestas en la agenda legislativa nacional. Desde el movimiento ferrocarrilero de 1958, pasando por diferentes luchas sociales que se expresaran en diferentes momentos posteriores (1966, 1968, 1971…), había la necesidad de abrir el abanico electoral porque, ante la cerrazón oficial, la vía armada seguía siendo, para algunos, la única posible.

 

No nos metamos en más fechas, basta decir que lo que queda de esa izquierda histórica se encuentra en una coyuntura que comparte algunos elementos comunes a la del proceso electoral de 1985 (antes del enorme fraude del 88).

 

Regresemos a Querétaro. Una parte significativa de la izquierda local estaba agrupada en el Partido Mexicano de los Trabajadores, surgido a mediados de los setenta y dirigido por el expreso político, inventor e Ingeniero Heberto Castillo Martínez. El llamado PMT por sus siglas, había solicitado su registro condicionado en 1984 para participar en el proceso federal del año siguiente. En ese momento recibimos varias visitas de dirigentes nacionales para solicitar que fuera el PMT queretano quien se encargara de la parte operativa de la campaña en la circunscripción correspondiente (que abarcaba varios estados grandotes y por tanto importantes), dado que era uno de los comités más activos y mejor organizados. El mensaje era claro, aunque nos negábamos a verlo: Querétaro, con menos del 2 por ciento del padrón electoral, no era prioridad, había que sacrificar a los cuadros locales para reforzar el trabajo en otros lugares con mayor porcentaje de participación en las urnas y lograr, a pesar de ataques, hostigamiento y la maquinaria del fraude, el registro definitivo.

 

La meta se cumplió, para las elecciones federales de 1985 el PMT logra traspasar el porcentaje mínimo para conservar su registro, mismo que serviría años después como base para el registro del Partido Mexicano Socialista y la fusión para formar el PRD viejo, el de los principios y no la caricatura actual. Para una síntesis apretada están los múltiples artículos del propio Heberto Castillo, de Eduardo Valle “el búho”, y de otros, en los medios escritos de la época, el impactante trabajo de caricaturistas y artistas plásticos, los testimonios de intelectuales y escritores, el trabajo fino de pemetistas que fomentaron cambios legislativos importantes para el desarrollo de instituciones “ciudadanizadas” y algunos que siguen en la brega, como Marco Eduardo Murueta, proponiendo hasta nuevos modelos constitucionales. Una breve revisión se puede hallar en: A 45 años de la fundación del Partido Mexicano de los Trabajadores - La Crónica de Hoy | Rodolfo Torres | (cronica.com.mx)

 

Sobra decir que los valiosos aprendizajes en la lucha sindical y social del PMT queretano quedaron frustrados y postergados para continuarlos en otras oportunidades, que no se concretaron porque las prioridades siempre fueron otras y porque parte de sus liderazgos cayó en el pragmatismo del corto plazo, cansados de una lucha desigual y desgastante.

 

El proceso electoral federal de este año (2021), marca otra postergación para la izquierda queretana refugiada en MORENA. En las prioridades pesa más la elección de diputados federales porque hay que asegurar la mayoría legislativa, y los procesos locales importantes quedan solo en estados donde hay cierta seguridad de ganar sin distraer los escasos recursos con que se contará, frente al dispendio del dinero privado prometido por cúpulas empresariales que han estado perdiendo privilegios ilegales e inmorales.

 

Más claro. MORENA priorizará las candidaturas federales a costa de algunas locales; en el caso queretano, la propuesta de Celia Maya cumple con esos criterios. Primero, ayuda a cumplir con la cuota de género; segundo, al ser un estado con poco porcentaje en el padrón electoral no distrae recursos que tendrán que invertirse en los 4 distritos electorales federales; tercero, queda, en algo, fuera del desgaste que provocará el golpeteo por la gubernatura y las presidencias municipales, que si bien se “reparte” alegremente el PRIAN —donde las mismas familias de siempre aparecen en los dos partidos aparentemente enfrentados— corre el riesgo de radicalizarse al ser más escasos los espacios a repartir. MORENA participará de lleno en candidaturas locales donde tenga el triunfo más seguro según sus propios cálculos, Zacatecas y Sonora podrían ser ejemplo de ello, y algunas ciudades importantes, pero lo principal es conservar la mayoría legislativa.

 

El método de encuesta para definir las candidaturas locales en realidad encubre ese pragmatismo electoral, a los morenistas queretanos les quedará la tarea de ganar alguno(s) de los distritos federales de mayoría, allí es donde será la batalla y donde pueden demostrar que están listos para ganar, a futuro, presidencias municipales y la gubernatura con candidatos fuertes y no de sacrificio, de perfil diferente y no figuras recicladas de otros partidos políticos con las mismas mañas de siempre. Quizás exigir que un partido amalgamado apenas en las banderas de la lucha contra la corrupción y la impunidad, muy disperso en lo ideológico, presente un perfil definido a poco de su fundación sea demasiado.

 

Las inercias no se detienen en seco. Un sistema político tan corrupto como el mexicano no cambia súbitamente ni solo por las buenas, hace falta mucho músculo político durante un largo tiempo para revertir las prácticas y los daños de décadas de corrupción e impunidad. Hay que construir Patria (así, con mayúsculas) rompiendo moldes que se presentaban como los únicos posibles, a costa de la pobreza y desigualdad de la mayoría.

 

En otras coordenadas geográficas, los zapatistas planean una gira mundial para relacionarse con otros movimientos sociales, pero nos deben la explicación de porqué fracasaron en su intento de formar el FZLN —como un frente aglutinador de múltiples organizaciones ciudadanas dispersas— en esa asamblea fundacional que naufragó en Querétaro, después de su gira nacional. ¿Cómo se les ocurre que tendrán éxito internacional si aquí no pudieron? ¿Dónde está la autocrítica que a otros les reprochan?

 

Mientras, nuestros vecinos del norte, andan fingiendo sorpresa e indignación porque, creyéndose el país más poderoso del mundo, sucumben ante el embate de un puñado de radicales. No es que los dejaran entrar al Capitolio, es que ya estaban adentro desde hace más de cuatro años.

NOS CUESTA TANTO

 NOS CUESTA TANTO

Joaquín Córdova Rivas

 

La infodemia insiste en la catástrofe como futuro inmediato. Insiste en culpar a los ciudadanos individuales de la crisis prolongada de un sistema político y económico insostenible. Toda nuestra civilización occidentalizada está en jaque, ese virus diminuto que aprovecha todas nuestras debilidades, desarrolladas a través de generaciones de malas prácticas nutricionales, de devastadoras prácticas económicas, de promover desigualdades y pobreza, le pegó a nuestras principales festividades religiosas, a nuestras creencias más arraigadas, cuestionándolas aunque no queramos enterarnos.

 

El día de acción de gracias de los anglosajones, el día de muertos de nosotros los latinos, su Halloween, nuestro 12 de diciembre, y vienen el 24 y el 31 de este año, y no hablamos de las celebraciones judías o musulmanas que también han sido acalladas, interrumpidas, acotadas. Los dioses permanecen callados e impotentes, nuestra Basílica y numerosos templos vacíos y tristes. Nuestro cristianismo católico requiere de las concentraciones multitudinarias, por eso los campanarios que convocan a reunirse, a diferencia de los minaretes musulmanes que convocan al rezo dondequiera que se esté en ese momento.

 

Apenas iniciadas las primeras acciones de confinamiento social ya había un virus anónimo —como todos— que advertía:

 

«La globalización, la competencia, el tráfico aéreo, los límites presupuestarios, las elecciones, el espectáculo de las competiciones deportivas, Disneyland, los gimnasios, la mayor parte de los comercios, el Parlamento, la reclusión escolar, las reuniones masivas, los empleos burocráticos, toda esa sociabilidad ebria que no es más que el reverso de la soledad angustiosa de las mónadas metropolitanas: Todo era innecesario una vez que se ha puesto de manifiesto el estado de necesidad. Agradecedme las dosis de verdad que probareis durante las semanas que vienen: empezareis por fin a habitar vuestra propia vida, sin las mil escapatorias que, bien que mal, os hacen soportar lo insoportable. Sin haberos dado cuenta, nunca os habíais mudado a vuestra propia existencia. Vivíais entre las cajas de cartón y no os dabais ni cuenta. Desde ahora tendréis que vivir con vuestros amigos más cercanos. Vais a vivir juntas. Vais a dejar de estar como de paso hacia la muerte. Aborreceréis quizás a vuestro marido. Vomitareis quizás sobre vuestros hijos. Quizás querréis hacer volar el decorado de vuestra vida cotidiana. A decir verdad, no estaréis ya más en el mundo, en las metrópolis de la separación. Vuestro mundo no era habitable en ninguno de sus puntos más que a condición de una huida eterna. Teníais que aturdiros con frecuentes desplazamientos y distracciones ya que el horror había ganado en presencia. Y lo fantasmático reinaba entre los seres. Todo se había optimizado tanto que nada tenía ya ningún sentido. ¡Estad agradecidos conmigo por todo esto y sed bienvenidos de nuevo sobre la tierra!» Monólogo del virus. Anónimo. Publicado en Lundi matin 21 de marzo, 2020.

 

¿Qué hemos aprendido? Al parecer muy poco. El exceso de información (contradictoria, mal interpretada) y de notas falsas parecieran indicar que sabemos muchos más que al principio, sin embargo, esa presunción es falsa. Lo que sí ha crecido es la resistencia para reconocer que, quizás, mucho de lo hecho ha sido inútil y hasta contraproducente. Nos cuesta tanto reconocer que nos equivocamos.

 

Que quizás las terapias extremas, la intubación y el coma inducido para soportarlo, no sea la mejor decisión dada la alta mortalidad observada —que se acredita a la irresponsabilidad individual por acudir tardíamente a los servicios de emergencia—, en lugar de cuestionar su pertinencia. Tampoco hay autocrítica respecto de la efectividad —si es que tienen alguna— de los toques de queda, de los horarios limitados que provocan las aglomeraciones que se pretenden evitar, de los cierres de espacios deportivos y parques produciendo un sedentarismo que va contra la salud, el no entender la necesidad que tenemos de relacionarnos cara a cara y de cómo convencernos de limitarnos temporalmente, en lugar de usar amenazas, represiones abiertas y abusivas, el inducir el odio social contra el otro aunque sea familiarmente próximo. Que posiblemente sea más confiable, barato y oportuno usar un medidor de oxigenación para detectar algún posible infectado, que intentar medir la temperatura corporal en distintas partes anatómicamente inadecuadas o en momentos inoportunos que dan datos inútiles.

 

Ahora el asunto se complica por el temor de algunos gobiernos por el término de la pandemia y el confinamiento, más preocupados por la reacción de una ciudadanía que, en muchas ocasiones, se siente agraviada por una autoridad represora, que dicta medidas estúpidas con el pretexto de “proteger la vida”.

 

Tampoco hemos medido cambios aparentemente insignificantes: «Llevamos meses de cuarentenas voluntarias u obligatorias y las videollamadas abundan en nuestras vidas, ya sea en el ámbito del trabajo, la familia, los amigos u otro que necesite de este formato de comunicación. De esta manera, nos hemos percatado de que se abre una puerta a la intimidad y nos cuidamos de no estar en pijama, de que nuestros convivientes no deambulen cerca, de que la casa no se vea desordenada, etc. Así, lo que era nuestro espacio íntimo se vuelca como un espacio público, donde entra todo tipo de personas, incluso quienes jamás pensamos que entrarían a nuestro hogar.» Videollamadas, la pérdida de la intimidad y la falsa libertad.
Camila Rojas Sánchez (Temuco, Chile). covid-19. La comunicación en tiempos de pandemia Rodrigo Browne & Carlos del Valle, editores. Ediciones universidad de la frontera. Julio 2020.

 

Vienen los cambios provocados por las campañas masivas de vacunación, en el entendido de que aún así habrá afectados —aunque la esperanza es que sean menos y de menor gravedad—, lo que no debe tolerarse es que se utilice como pretexto para un nuevo tipo de discriminación o represión. Apostar por el consenso social, el convencimiento, no por la obligatoriedad disfrazada o no.

 

Y exigir que las propuestas electorales incluyan cambios profundos en nuestra relación con la naturaleza de la que somos parte, con nosotros mismos; nada de que la “nueva normalidad” se restringa a embarrarse de gel antibacterial, esconderse aterrorizado detrás de un cubrebocas, lavarse las manos o esconderse para estornudar.