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viernes, 19 de febrero de 2021

 


HOMBRES Y MUJERES GRISES

Joaquín Córdova Rivas

 

Sin brillo, sin destello alguno, interpretando leyes que ni conocen, a conveniencia o por seguir la línea que les llega “de arriba”, porque no hay intento de paridad que los iguale. Son grises en una sociedad diversa y multicolor, quizás porque saben que no se representan ni a ellos mismos, para colmo, algunos quieren seguir en la misma grisura, en el mismo cargo, haciendo sin hacer, desatinando sin querer atinar. Quieren que se les reelija para seguir con lo mismo.

 

El 17 de febrero pasado se realizó la reunión de la pomposamente llamada Comisión de Gobierno, Administración Pública y Asuntos Electorales de la LIX Legislatura, es la encargada, por lo que se puede ver, de alinear el trabajo de las otras comisiones para que los asuntos corran por el carril marcado desde el poder que sí puede.

 

Es más, está todo tan predeterminado que difícilmente se apartan un renglón del guión establecido y leído, a trompicones, sin emoción ni énfasis alguno, por sus exiguos integrantes. No hay debate, no hay ideas ni argumentación posible. Es el apego absurdo a lo que alguien ya escribió desde el aburrimiento, sin creatividad, sin ritmo, sin trama, todo subordinado a un desenlace anticlimático, como esas telenovelas de 600 capítulos que desde el promo se sabe en qué van a terminar.

 

Es la comisión que emitió una serie de cambios legislativos que fueron juzgados de inconstitucionales por la justicia federal, es la que se mete en los asuntos que le competen a las otras y que quieren sacar en un mal llamado fast track sin importar vulnerar preceptos que tendrán que ser revertidos, otra vez, por los tribunales federales, embrollando innecesariamente lo que les estorba; por ejemplo, la progresividad de los derechos laborales; tienen una irracional aversión a que los trabajadores tengan derechos que les garanticen condiciones de vida dignos, no fallan en proponer y aprobar lo que se les ocurre para revertir lo ya ganado; tampoco disimulan en querer aplicar, retroactivamente, preceptos ya superados en cualquier democracia que se respete.

 

Es la que, sin ser la competente, puesto que para eso existe la del trabajo y previsión social, dictamina sobre las jubilaciones de las exmagistradas que se ampararon contra el tope impuesto de 42 mil pesos mensuales, otra vez sin debate, sin argumentos, sin rectificaciones, sin crítica.

 

El pleno del congreso, de mayoría conservadora, tampoco duda en aprobar iniciativas y dictámenes que van en contra de sus representados quienes incluso tienen que recurrir al amparo federal para defenderse de sus supuestos representantes. En un intento de réplica, mal articulado, pero con algunos datos, el presidente de otra comisión, la del Trabajo y Previsión Social, que desaparecería si el pleno aprueba el dictamen de la de Gobernación, mencionó que se habían recibido 531 amparos de trabajadores porque lo aprobado por esta legislatura violentaba sus derechos. Cualquier “legislador” que recibiera tal avalancha de amparos en contra de su trabajo estaría muriéndose de vergüenza y remendando lo mal hecho, pero esta “mayoría” prefiere seguir las órdenes, hasta la ignominia, del ejecutivo o de su partido.

 

La sesión tenía asuntos que suscitaban interés, el principal porque impacta en la vida de miles de familias, las de los trabajadores al servicio de los tres poderes del estado, que se presentó sin el tiempo suficiente para ser conocida previamente y discutida por los trabajadores, los cambios a la ley respectiva que regula sus derechos y su relación con ese patrón que a la vez es autoridad.

 

Entre las “novedades” del dictamen, que ya podría estar votado a la publicación de este texto, porque las prisas son las prisas, está el incrementar la edad de jubilación de 28 a 30 años, la desaparición de las prejubilaciones o prepensiones, que es el periodo que sucede entre que el trabajador, ya con derecho a cualquiera de estos, solicita se dé trámite a su jubilación o pensión y la aprobación del pleno legislativo por ser trabajadores al servicio del estado.

 

Sin el proceso de revisión del trámite respectivo, de la publicación del dictamen para que cualquiera lo conozca y pueda manifestar alguna inconformidad —por ejemplo, que alguien con influencias se haga pasar por trabajador sin haberlo sido o sin cumplir con los requisitos legales—, ahora todo quedara a discrecionalidad de la oficialía mayor o equivalente de cada dependencia, siendo conocido que algunas de ellas no se apegan a lo legalmente establecido —por ello la gran cantidad de amparos— como COBAQ, CEA, el mismo poder legislativo y los municipios según lo mencionó, sin que lo refutaran, el diputado Néstor Gabriel Domínguez Luna.

 

Imaginen a un trabajador de base, de esos que tienen muchos años llegando a tiempo a su trabajo, cumpliendo con lo que le toca y hasta más, que no está sindicalizado o que sus líderes no lo asesoran por estar “vendidos” con el patrón, que no tiene acceso o los recursos para pagar un abogado que le elabore un amparo que lo proteja de alguna arbitrariedad cometida por la oficialía mayor de su dependencia al momento de determinar su antigüedad, o su percepción como pensionado por vejez o jubilado, que queda indefenso ante un poder para el que trabajó pero que no lo respeta.

 

En fin, en estas estamos, me quedó pendiente darle término a nuestro retrato estadístico del censo del año pasado, no se me olvida.

domingo, 13 de octubre de 2019

APRENDER A PENSAR


APRENDER A PENSAR
Joaquín Córdova Rivas

Fue una mezcla de reacciones justificadas por una visión de la historia anclada en siglos pasados, la indignación corrió por los alfombrados pasillos de la cámara de diputados, por las oficinas de las cúpulas partidarias que creen que el pragmatismo neoliberal —y la corrupción— los liberó de tener una ideología, por los despachos de los órganos empresariales que siguen pensando que los trabajadores que piensan y se defienden deben ser contra natura, por las sacristías y confesionarios de obispos que creen que todo es un servicio que se puede y debe cobrar sin que existan derechos que garanticen nada que no pase por su santa voluntad.

¿A quién se le ocurre que los trabajadores de la educación, los profesores, puedan opinar, proponer, y ser parte de la decisión en asuntos que tienen que ver con su labor cotidiana? Eso es para expertos amaestrados en las artes de la eficiencia, la disciplina y la docilidad ajenas. Por esos vericuetos caminó la aprobación de las llamadas leyes secundarias que aterrizan a la nueva reforma educativa, esa que pretende desarmar los mecanismos punitivos y de desprestigio que nos aplicaron en contra a los millones de docentes en los nefastos y corruptos sexenios anteriores. Falta ver cómo nos va en este.

Lo obvio pero que no se quiere entender, sin la participación y convicción de los profesores, esos que realizan el trabajo cotidiano en las aulas frente a los niños y jóvenes convertidos en estudiantes, ninguna reforma tendrá éxito. Esperar que renunciemos a reflexionar críticamente, a organizarnos, a tener parte de la decisión en lo que nos compete en nuestro trabajo es una estupidez. Así lo entendemos a pesar de que otros se escandalicen y no lo quieran entender.

Hay un viraje importante, se trata de formar ciudadanos completos, integrales e íntegros, que sepan diferenciar entre datos e informaciones ancladas en una realidad cambiante pero que otorga cierto margen de certidumbre en la toma de decisiones; no en los chismes malintencionados, en manipulaciones interesadas, en la defensa de privilegios normalizados pero nada éticos, se trata de regresar a la justa y digna medianía en cuanto a la forma de vida, además el planeta ya no aguanta los excesos de los poderosos, esos que no dudan en devastar lo poco que queda para disque vivir a todo lujo, que no bien, por unos cuantos años si bien les va. Ya no es el simple aprender a aprender, es aprender a pensar.

Se trata de lograr el bienestar social, una forma digna y disfrutable de vivir, no la mera sobrevivencia de la pobreza que se vuelve generacional y origen de odios y violencia, por esos rumbos tiene que transitar la nueva reforma educativa.

El 17 de septiembre de 1913 dio su discurso en el Senado, eran tiempos convulsos y violentos, estaban recientes los asesinatos de Francisco I. Madero y el de José María Pino Suárez (presidente y vicepresidente respectivamente) apenas siete meses antes, pero su valentía y honradez fueron despreciadas por sus compañeros legisladores, a costa de su vida denunció:

«Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente.
Indudablemente, señores senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan en política, que están al corriente de los sucesos del país y que no pueden ser engañados sobre el particular. Se pretende engañar a la nación mexicana, a esa patria que confiando en vuestra honradez y vuestro valor, ha puesto en vuestras manos sus más caros intereses.
¿Qué debe hacer en este caso la representación nacional?
Corresponder a la confianza con que la patria la ha honrado, decirle la verdad y no dejarla caer en el abismo que se abre a sus pies.» https://www.animalpolitico.com/2011/10/discurso-original-de-belisario-dominguez-contra-victoriano-huerta/

«El 23 de septiembre siguiente, Domínguez subió a la tribuna del Senado para llamar asesino y desequilibrado mental a Huerta; y al igual que el discurso del día 16, este fue impreso y distribuido entre la población. 
Irreductible, el 29 de septiembre exhortó a los legisladores, en un discurso aún más radical que los anteriores, a cumplir con su deber de implantar el orden y para ello solicitaba ser comisionado para pedir la renuncia de Huerta mediante un escrito firmado por todos los senadores. Sabía que esa pretensión lo ponía en peligro de muerte, pero pensaba que era la única manera de volver a la legalidad. 
Le costó la vida. La noche del 7 de octubre (algunas fuentes señalan que en la madrugada del 8), dos hombres lo sacaron del hotel donde se hospedaba. Ya no se supo de su paradero hasta unos días después, cuando su cadáver fue encontrado en una fosa, a la orilla del cementerio de Coyoacán. Este artero crimen provocó un gran clamor público. Por su parte, Huerta, en el afán de acabar con la oposición en el Congreso, disolvió la Cámara de Diputados pocos días después y encarceló a más de cien de legisladores.» https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/el-7-de-octubre-de-1913-fue-asesinado-el-senador-belisario-dominguez

Intentando rescatar y tomar el ejemplo de su antecesor, el senado honra a algún mexicano, de los muchos que podrían ser nominados, para recibir la medalla que lleva el nombre del senador chiapaneco, ojalá que en este contexto político que se pretende diferente, sus cualidades fructifiquen en los mexicanos del siglo XXI.