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sábado, 17 de agosto de 2019

NORMALIZAR LA VIOLENCIA II

Joaquín Córdova Rivas “Vamos a cerrar la puerta porque acaba de haber una balacera aquí cerca y luego a los delincuentes se les ocurre esconderse en los locales que encuentran abiertos”, así dijo la encargada del restaurante mientras procedía, con los meseros, a cerrar la vieja y gruesa puerta de madera que da a la calle, mientras lo hacían pudimos observar que en el restaurante especializado en pizzas de enfrente sucedía lo mismo. Los comensales apenas atinamos a mirarnos los unos a los otros. La advertencia de cierre fue hecha sin revelar pánico o nerviosismo, como si ya fuera procedimiento usual, sin sorpresa. La encargada y los meseros daban seguimiento a los sucesos a través de grupos de whatsapp en sus celulares o por los portales independientes de noticias, otros a través de enlaces radiofónicos. Parecía un guión ensayado. Lo primero que se supo fue el enfrentamiento entre policías municipales y los tripulantes de una camioneta en la avenida Independencia, dos de los policías fueron asesinados. Grabaciones de ciudadanos con los sonidos de los disparos de fondo, incluso ráfagas de metralleta y especulación sobre la ubicación, se hablaba de la Plaza de los Insurgentes, cercana a la sede del Guanajuato International Film Festival (giff) del Centro Cultural Nigromante, versión reforzada por el paso de patrullas por las estrechas y congestionadas calles de San Miguel Allende con la sirena abierta. Estábamos apenas a decenas de metros de La Parroquia, que es como conocen los lugareños a su imponente iglesia de fachada pretendidamente gótica en cantera rosa, apenas a un ladito el escenario público y al aire libre del giff, lugar de proyección de algunas de las películas nominadas a diferentes categorías, escenario de conciertos y de la llamada “alfombra roja” por donde desfilaron artistas, productores, directores y demás celebridades frente a la prensa nacional e internacional. También a corta distancia, el recién remozado Teatro Angela Peralta fue sede de las conferencias magistrales de directores y de la proyección, casi continua, desde la mañana hasta la noche, de algunas de las cintas y documentales participantes, cuya reseña podía leerse en los principales medios impresos y electrónicos. Por lo mismo, parecía increíble que, en esa pequeña ciudad, repleta de galerías, tianguis especializados en diseño independiente de joyería, de vestimenta, de pintura y escultura, con música en vivo en sus bares y cafeterías, con turismo nacional y extranjero aprovechando las vacaciones de verano, a “alguien” se le ocurriera “calentar la plaza” con el asesinato, sin sentido estratégico aparente, de dos policías municipales. Si fue un mensaje para alguien, solo ese alguien se pudo dar por aludido. Mientras, dejó a la población y sus visitantes sumidos en el caos informativo y en medio de operativos policiacos sin un orden aparente, pero, a su modo, muy espectaculares. Saliendo del centro de la ciudad hacia la carretera a Dolores Hidalgo estaba la zona de la persecución, lugares popularmente conocidos como El Mexiquito, Loreto o la colonia San Luis Rey que conviven geográficamente con fraccionamientos residenciales para personas con muy alto poder adquisitivo, muchos de ellos extranjeros, cercanos también a la antigua fábrica de textiles La Aurora convertida ahora en sede de innumerables galerías y talleres artísticos de todo tipo, desde telares, fotografía, pintura, escultura, cerámica y demás. Para presumir de efectividad, la policía pronto reportó dos personas detenidas e hizo circular las fotografías por las redes sociales, los desmentidos no tardaron en llegar, por lo menos uno de ellos, un estudiante de bachillerato simplemente andaba de curioso cuando “se lo cargaron”, su hermana se encargó de compartir por Facebook y el asunto se viralizó con rapidez, afortunadamente lo dejaron libre al día siguiente, el otro al parecer sigue detenido. Con todo y que las cámaras del C4 —que estaban sospechosamente “inhabilitadas” al momento del asesinato de dos jóvenes mujeres en un puesto de tacos hace algunos días y que provocara manifestaciones de repudio— pudieron dar seguimiento a una camioneta negra donde viajaban los presuntos homicidas, todo ocupante de un vehículo de ese color que se encontraba en los rondines policiacos fue acusado de conducir un auto robado, así lo publicó una joven que estaba realizando su examen de ingreso a una universidad y cuyos padres la esperaban estacionados fuera de la misma, hasta foto publicó denunciando el “incidente”. Los vacíos informativos y las reacciones exageradas de algunas autoridades fueron llenadas por las redes sociales, a veces con tino como en los casos relatados anteriormente, en otras incrementando la incertidumbre y queriendo provocar pánico “recomendando” que no se saliera a las calles. A veces hay que llegar a particularizar para que las muertes, el ambiente de violencia no sea una simple nota perdida en los medios de comunicación y se convierta en una estadística. Cualquiera que ande armado por las calles y se sienta impune puede provocar una tragedia, causar pánico, manchar la reputación de un lugar y a sus habitantes, afectar negativamente la economía. Mientras eso sucedía nos enteramos de que Querétaro no será, como sí ha sido en años anteriores, sede del Photo Fest, que ahora estará en noviembre en San Miguel de Allende.

sábado, 4 de mayo de 2019

LOS AÑOS Y LOS DÍAS

Joaquín Córdova Rivas A veces hay que dejar pasar algunas conmemoraciones para que los temas se “enfríen” tantito, no porque dejen de tener importancia o se intente disminuir su impacto cotidiano, sino porque también hay que evaluar las reacciones —muchas irreflexivas, en automático— y rescatar lo más valioso. Son 100 días no cien años. Así comenzaba un análisis de ese número de jornadas que como número mágico quién sabe de dónde salió. En días un sexenio tiene 2,190. ¿Por qué menos de una vigésima parte va a ser indicadora de algo que ni se sabe, que está perdido en un futuro incierto? Lo más rescatable y que había mencionado en un texto anterior, el “pegamento” de esas ideologías contradictorias que llevaron al poder al presidente es la lucha contra la corrupción, que, junto con un gobierno austero, serán suficientes para cambiar el rumbo del país, al menos esa es su premisa básica: recursos sí hay, pero se los robaban. La duda que surge es si el neoliberalismo es viable sin corrupción, yo creo que no, y esa confrontación queda pendiente. Las mujeres y su día internacional, la conmemoración que interpela a todos saltándose la frontera de los géneros. Mucho análisis y poca voluntad. Hay avances, eso es innegable, pero han costado mucho y las reacciones en contra se vuelven violentas, allí están los feminicidios, las mujeres son violentadas en el espacio que debiera ser más seguro: el refugio familiar, lugar de supuesta convivencia pacífica aislado, en algo, de los otros que por lo mismo se vuelven incontrolables. Son violentadas por sus parejas que las sienten como propiedad, sujetas a un poder patriarcal, machista, sustentado por siglos de dominación ejercida a través de instituciones que predican la comprensión y la piedad como coartada para hacer lo contrario. Los hombres también mueren, pero mayoritariamente en espacios públicos y víctimas de otros como él, por motivos que poco tienen que ver con esa afectividad enfermiza que convierte a una persona en propiedad de otra. Allí están los datos, refregándonos en la cara una realidad que ya no se puede ocultar: «...a diferencia de los mecanismos de defensa inherentes en el ser humano, la violencia se aprende, tiene una intencionalidad y está tan normalizada en la sociedad “que se encuentra inserta en la publicidad, en el humor, en los memes y en diversos productos y programas que forman parte de nuestro día a día”. [...] “En el caso de la violencia de género, sobre todo hacia las mujeres, sabemos que se asume cultural y socialmente que está condición sexuada es inferior en capacidades, en aporte a la humanidad y hay que dar cuenta que estas violencias pueden ocurrir en la calle y en el espacio privado, dentro del hogar. Y que parece que el motor detrás es controlar a las mujeres, suprimir la libertad de decisión y acción”. ONU Mujeres estimó que de las 87 mil mujeres asesinadas en 2017, más de la mitad de los homicidios fueron perpetrados por las parejas sentimentales o los familiares.» http://www.gaceta.unam.mx/la-violencia-no-es-natural-se-aprende/ Tania Rocha Sánchez, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM entrevistada por: Magali Espinosa / Damián Mendoza, Nayeli Manuel UNAM Global. Mar 4, 2019 «Este sistema es complejo y difícil de erradicar, y no ocurrirá sólo por medio de leyes y reglamentos o políticas públicas, se requiere además de cambios culturales en cuanto al significado que tiene lo femenino y lo masculino, y cómo se traduce en prácticas sociales. [...] Un rezago a superar es la división sexual del trabajo, porque ellas se incorporaron al empleo formal, pero los varones no se integraron a las tareas del hogar, del cuidado y responsabilidad familiares, “y ahí viene el concepto de la jornada doble y hasta triple para las mujeres”. [...] las labores que hacen ellas en sus casas supera el valor económico y es imposible valorizarlo en dinero, “porque no puede ponerse precio al cuidado de los hijos, al apoyo emocional, sentimental y de cuidados que dan”.» Pero el control se cuela hasta en lo más sensible y cotidiano «Patricia Castañeda Salgado, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), indicó que los estereotipos de género son un tipo de violencia. En general se trata de “una imagen fija y al mismo tiempo prefijada; es una manipulación de la realidad que genera una idea que no se cuestiona”. Es un ideal aspiracional que, en el caso de ellas, consiste en ser delgadas, de cabellos largos y, de preferencia, blancas o rubias. Eso conduce a que, a veces, las personas que no responden a ese modelo sean violentadas o se violenten a sí mismas.» http://www.gaceta.unam.mx/persiste-la-desigualdad-entre-hombres-y-mujeres/ Laura Romero / Guadalupe Lugo. Mar 7, 2019 Parece que no hay para donde hacerse, además de la violencia en la familia, en el noviazgo, en las relaciones de pareja en general, la corrupción y el crimen organizado tienen como víctimas preferidas a las mujeres, la cosificación lleva a verlas como simples mercancías en un mercado que parece no tener límites, allí también la educación, escolarizada o informal, tiene mucho qué hacer: sin demanda la oferta se cae. Mientras, hay mecanismos alternos, con las becas para educarse y capacitarse muchas jóvenes podrán tener algo de independencia económica, por lo menos no ser percibidas como una carga a la economía familiar que no valora el trabajo doméstico ni el cuidado de los demás, su permanencia en la escuela y su avance académico servirá para empoderarlas en un contexto sensible a ese tipo de argumentos. Hay muchas cosas por hacer y por cambiar, el entorno parece favorable a pesar de la resurrección de grupos conservadores que, hipócritamente, llaman a la paz utilizando la violencia.

sábado, 9 de julio de 2016

ABUSIVOS Y DESCONTROLADOS

Los deslindes, los malos entendidos y las burlas públicas no pueden ser simples problemas de traducción o de desconocimiento de contextos culturales diferentes. Mientras el secretario de gobernación amenazaba a los profesores y pobladores que bloquean carreteras, en un intento más de hacerse oír ante un gobierno sordo y autoritario, y una sociedad grotescamente manipulada por los medios de comunicación de los grandes grupos empresariales, al que trabaja como presidente de este país le iba como en feria en Canadá, con sus supuestos homólogos de Estados Unidos y el país anfitrión. Los videos que circulan por las redes sociales dan cuenta de una percepción que se ajusta a una ceñida interpretación de señales que nuestra clase política sigue sin entender. Es cierto que el sistema económico actual requiere de corrupción y cierto grado de violencia para imponerse y mantenerse, pero el requisito principal es que “reparta” los “beneficios” entre los poquitos ganones de siempre. Pero nuestros políticos insisten en quedarse con todo, en no tener llenadera alguna, ya resultan más un estorbo que un conveniente, aunque estúpido, aliado. Se los dijeron primero, y públicamente, a través de una secretaria de estado que ahora es candidata demócrata a la presidencia, después más claro en una intervención, también pública, ante universitarios de élite de la propuesta, y ahora ratificada, embajadora estadunidense en nuestro país, que les repitió la dosis en la presentación de sus cartas credenciales y, después, en la participación en una marcha celebrando la diversidad sexual. Nuestros gobernantes abusan tanto de la corrupción, de la inseguridad y de la violencia, que están provocando reacciones encontradas cada vez más fuertes, poniendo en riesgo este neoliberalismo que necesita un ligero barniz de legitimidad. Mientras, los informes de organizaciones internacionales dan cuenta del grave estado de los derechos humanos en este país, casi no hay semana en que alguno termine su investigación y nos exhiba como un país de mentiras, porque hasta fabricamos culpables al contentillo de cualquiera, para esconder el fracaso intencional en la guerra contra la delincuencia organizada. Pero quizás las cifras ya no nos digan nada, estamos tan insensibles y “normalizamos” tanto la violencia que corremos el riesgo de tolerarla y creer que es inevitable. Va un caso de los 100 que documentó detalladamente Amnistía Internacional para su informe titulado: Sobrevivir a la Muerte, Tortura de Mujeres por Policías y Fuerzas Armadas en México AMR 41/4237/2016 «Mónica, entonces de 26 años, viajaba en automóvil con su esposo y su hermano el 12 de febrero de 2013 cuando les dio el alto la Policía Municipal de Torreón, en el estado de Coahuila. Mónica relató a Amnistía Internacional los sucesos que siguieron. Los agentes no mostraron orden de aprehensión alguna, pero se los llevaron a los tres a un galpón detrás de las oficinas de la Dirección de Seguridad Pública de Torreón. Mónica al principio se quedó fuera, en una camioneta policial. Un oficial llegó y, cuando vio a Mónica allí, se puso furioso con la agente que la había llevado, y le dijo: “¡Eres una pendeja! ¿Por qué la tienes detenida ahí?”. Unos minutos después regresó y metió a Mónica en el galpón, amenazándola con cortarla en pedacitos. Según el relato de Mónica, al entrar en el galpón el oficial le dijo, “bienvenida a la fiesta”, y ella vio a su hermano y su esposo sentados, desnudos y ensangrentados. Los policías agarraron a Mónica y empezaron a simular que la ahogaban sumergiéndole repetidamente la cabeza en una cubeta. Luego la asfixiaron con bolsas de plástico, la golpearon en las nalgas con un tablón de madera y la arrastraron por el suelo agarrándola del pelo. Durante todo ese tiempo, no dejaron de hacerle preguntas que Mónica no podía contestar. Mónica vio cómo golpeaban a su esposo con látigos con espuelas de metal y cómo le desprendían la piel de la pierna con un cuchillo. Los policías municipales aplicaron descargas eléctricas a Mónica en los genitales y las piernas. A continuación, un representante de la Secretaría de Seguridad Pública de Torreón la agarró y empezó a besarla bruscamente y a morderla en la cara y el cuello, y luego la violó delante de su esposo y su hermano. Después, seis policías la violaron uno detrás de otro, y a continuación se masturbaron en su cara y la obligaron a practicarles sexo oral y tragarse el esperma. Durante esa brutal violación, unos miembros uniformados del ejército estuvieron allí mirando. Luego la policía llevó a los tres detenidos a las oficinas de la PGR en Torreón. En el camino, el esposo de Mónica murió en sus brazos, a consecuencia de la tortura. Tras permanecer más de 12 horas bajo custodia policial, a Mónica la llevaron en avión a las oficinas de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) en la Ciudad de México, donde la obligaron a firmar una “confesión” en la que decía que formaba parte del cártel de droga de los Zeta. Luego se desmayó, y la llevaron a toda prisa al hospital. En agosto de 2014, expertos forenses de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) confirmaron que Mónica había sido violada y que su esposo había sido ejecutado arbitrariamente a consecuencia de su tortura. En abril de 2016, la CNDH emitió una recomendación en la que pedía una investigación criminal sobre el caso. Mónica está en prisión en espera del resultado de su juicio por cargos de participación en delincuencia organizada. Dos de sus cuatro hijos, de corta edad, están al cuidado de un albergue, ya que su familia no puede asumir el costo de su manutención.» Cualquiera, literalmente, puede ser detenido, torturado y obligado a “confesar” cualquier cosa que a nuestros cuerpos “de seguridad” les dé la gana. Somos rehenes en un país donde sólo tenemos el derecho de sufrir abusos en silencio, apenas algunos de miles de casos salen a la luz y provocan alguna respuesta, como el de la valiente señora que denuncia el robo y la violación en un autobús de la línea de transporte más lujosa y en la autopista más transitada del país, pero primero tuvo que “compartirlo” en las redes sociales para que los medios masivos hicieran algo de eco porque era imposible seguir ocultando lo que siempre desdeñan. Después la respuesta ridícula pero apantallante, la movilización, tardía, insuficiente, de 300 policías para “vigilar” 100 kilómetros de carretera, como si las “fuerzas del orden” no fueran parte del problema, sin dejar de reconocer que entre sus integrantes hay quienes quieren hacer la diferencia, pero el mismo sistema los ahoga y sobrepasa. No es solo Oaxaca, no es solo la CNTE, no son solo los familiares de los desaparecidos, no es solo Ayotzinapa o Tlatlaya o Nochixtlán o San Fernando o la guardería ABC, no son solo las mujeres torturadas o violadas o asesinadas, no son solo los inocentes a quienes les fabrican delitos, también son las mentiras y los abusos cotidianos. Somos casi todos.