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lunes, 8 de febrero de 2021

INTER-CONTAGIADOS


 INTER-CONTAGIADOS

Joaquín Córdova Rivas

 

La cohetería de varias celebraciones de coartada religiosa en La Cañada y El Marqués durante varias madrugadas seguidas a principios de este diciembre, dan cuenta de un carácter festivo que no se apaga ni con las tragedias. Incluso puede que se avive como necesidad de aferrarse a un pasado cercano menos volátil y doloroso. Convivencias necesariamente multitudinarias que dejan espacio para el olvido de precauciones con consecuencias intangibles hasta que la enfermedad o la muerte aparece tocando a la puerta.

 

Pero el virus biológico no es la única amenaza, existen “noticias” que se transmiten a mayor velocidad y son igual o más dañinas. Desde el mes de abril se advertía la propagación de información excesiva y falsa sobre la pandemia:

 

«Además de enfrentar la pandemia de COVID-19, México vive la propagación de noticias falsas que circulan en las redes sociales y algunos medios de comunicación tradicionales, generando un impacto adverso para enfrentar la situación, afirmó Luis Ángel Hurtado, profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM. Las también llamadas fake news tienen efecto directo en el estado de ánimo y éste poco a poco evoluciona hasta generar pánico. “En algunas partes del mundo se han presentado situaciones que derivaron en cuadros de histeria colectiva; este fenómeno es preocupante”.» Boletín UNAM-DGCS-318.  9 de abril de 2020.

 

Los grupos interesados en difundir información falsa no se limitan al tema pandémico, ahora abarcan todo lo que pueden con tal de desprestigiar, insultar, o socavar la credibilidad de políticas públicas (educativas, laborales, de seguridad), de gobiernos, de medidas sanitarias y, ahora, de los esfuerzos por terminar con las muertes, el confinamiento, el distanciamiento social que demoniza las manifestaciones de afecto y la expresión no verbal de emociones (con los cubrebocas ocultando más de la mitad del rostro), a través de la indispensable campaña de vacunación. Noten la tendenciosa difusión de “noticias” promovidas por las farmacéuticas que se disputan un mercado de miles de millones de vacunas que urgen.

 

El uso de la interconectividad, de las redes sociales para provocar miedo y dinamitar la confianza y la solidaridad, a llegado a tal grado que hasta existe una página electrónica —que debiera ser más difundida y consultada— para exhibir algunas de las informaciones falsas de mayor impacto o más “compartidas”: infodemia.mx

 

Ningún gobierno ni sistema de salud, público o privado, estaba preparado para lo que se nos vino encima, menos una economía depredadora y que basa su “éxito” en las desigualdades sociales y la pobreza de la mayoría. Por eso urge un cambio de rumbo que no se dará en automático, aunque parezca increíble y antihumano, existen quienes se benefician de la destrucción del planeta y la explotación bárbara de sus prójimos.

 

El convencimiento y no la represión, es el camino para lograr que la población se autoregule y se moderen —porque no se acabarán hasta que la mayoría sea inmune—los contagios, esos gobernadores panistas que presumen el castigo y la obligación de usar el cubrebocas hasta en espacios públicos sin importarles la sana distancia, muestran su raíz autoritaria y su carencia de autoridad moral para que sus ciudadanos les hagan caso.

 

Quizás por eso fue poco conmemorado el día internacional contra la corrupción. En un mensaje tibio pero indispensable, se recordó —por si hiciera falta—:

 

«Mensaje del Secretario General con motivo del Día Internacional contra la Corrupción. Nueva York, 9 de diciembre de 2020.  

        En los últimos años se han producido estallidos de ira y frustración contra líderes y gobiernos corruptos. En algunos países la gente ha salido a la calle para exigir justicia social y rendición de cuentas.

        Por su parte, la crisis de la COVID-19 ha creado oportunidades adicionales para la corrupción, lo que se suma a esas graves preocupaciones. Los gobiernos están gastando rápidamente para volver a encarrilar la economía, prestar apoyo de emergencia y adquirir suministros médicos. La supervisión en esas circunstancias puede ser más débil, y el desarrollo de vacunas y tratamientos aumenta el riesgo de sobornos y especulación.

        La corrupción priva de recursos a las personas que los necesitan, socava la confianza en las instituciones, exacerba las grandes desigualdades expuestas por el virus y crea obstáculos para una recuperación sólida. No podemos permitir que se malversen los fondos destinado a estimular la economía ni los recursos vitales para hacer frente a la emergencia.

        La recuperación de la pandemia debe incluir medidas para prevenir y combatir la corrupción y los sobornos. Debemos forjar alianzas amplias para fortalecer la supervisión, la rendición de cuentas y la transparencia, aprovechando los instrumentos mundiales de lucha contra la corrupción que nos ofrece la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción.

        Las medidas contra la corrupción deben formar parte de las reformas e iniciativas de carácter más amplio adoptadas a nivel nacional e internacional para fortalecer la buena gobernanza, eliminar los flujos financieros ilícitos y los paraísos fiscales y devolver los activos robados, de conformidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda el primer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General contra la corrupción, que se celebrará el próximo año, para proponer reformas e iniciativas ambiciosas en ese sentido.

        En el Día Internacional contra la Corrupción, todos nosotros (los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y todas las partes interesadas) debemos comprometernos a trabajar juntos para promover la rendición de cuentas y poner fin a la corrupción y los sobornos a fin de crear un mundo más justo e igualitario.» ONU México » Mensaje
del Secretario General con motivo del Día Internacional contra la Corrupción

 

Múltiples contagios, unos —la inmensa mayoría— nos sirven para preparar y fortalecer nuestro sistema inmunitario — «es el conjunto de elementos y procesos biológicos en el interior de un organismo que le permite mantener la homeostasis o equilibrio interno frente a agresiones externas, ya sean de naturaleza biológica (agentes patógenos) o físico-químicas (como contaminantes o radiaciones), e internas (por ejemplo, células cancerosas). Reconoce lo dañino y reacciona frente a ello (ya sea agresión externa o interna)» wikipedia— y poder vivir en un equilibrio siempre cambiante en el único planeta que todavía nos soporta. Otros, socavan nuestra confianza, la credibilidad, la esperanza, y esos los provocamos, los creemos, los compartimos —contagiamos— sin que existan defensas suficientes para resguardarnos y permitirnos vivir digna y pacíficamente; las noticias falsas y la corrupción son buen ejemplo de estos.

jueves, 15 de octubre de 2020

LOS NIÑOS DE LA PANDEMIA

 


LOS NIÑOS DE LA PANDEMIA

Joaquín Córdova Rivas

 

Los niños de la pandemia, esos nacidos a fines del año pasado y principios de este 2020, esos que no conocen a sus parientes cercanos mas que a través de una pantalla, a través de la ventana de un auto o en persona, pero de lejecitos. Esos que no interactúan con niños de su edad porque los parques y jardines públicos, los centros de desarrollo infantil, las escuelas preescolares han estado cerrados.

 

O los más grandecitos que han sido impedidos de conocer a otros de su edad, pero con la diversidad y diferencias que dan siglos de cambios y evolución. Los niños que no saben que hay otras formas de ser, de verse, de quererse; los que no saben jugar en grupo, los que no toleran más reglas que sus caprichos, los que quedaron a merced de un núcleo familiar desintegrado o disfuncional y han crecido creyendo que eso es lo normal y deseable. O peor, los que son sometidos a abusos y son maltratados por no ser deseados, ni planeados, los que “aprenden” en ambientes donde la violencia, el alcoholismo, el machismo, la discriminación por cualquier cosa son el pan de cada día.

 

Si antes del confinamiento sanitario había la esperanza de que el sistema educativo público alcanzara a suplir algunas de las desigualdades sociales, a compensar las deficiencias de los padres o del núcleo familiar cualquiera que sea, porque falta recordar que muchas familias son monoparentales o que los niños están a cargo de alguno de los abuelos o tíos, unos cansados por el paso del tiempo y el desgaste de trabajar y vivir muchos años, los otros que tienen sus propias familias o que ni siquiera alcanzan la mayoría de edad y ya se les hace responsables de los hermanitos o sobrinos. Esa esperanza se desvaneció con la supuesta educación a distancia, precisamente en las etapas de desarrollo donde se requiere estar en contacto con otros humanos que sirvan de ejemplo para ser, también, cada vez mejores seres humanos. Además, se rompió la burbuja de creer que el acceso a la tecnología, a las redes de comunicaciones era cosa fácil y al alcance de todos.

 

De por sí la educación escolarizada estaba en crisis por el rebase de una tecnología en las comunicaciones que no atiende a una ética mínima y esta enfocada en la concentración de riqueza en cada vez menos manos, al menos tenía la ventaja de educar en la diversidad social y en el respeto mínimo a unos derechos humanos que, en la teoría, siguen avanzando, pero en la práctica se atoran en una enferma cotidianidad. Pero existía el espacio social para practicar la empatía, la solidaridad, la convivencia con los otros que son diferentes a uno, el conocer otras manera de relacionarse afectivamente, de poder denunciar los abusos o siquiera ser escuchados para no sentirse más solos en una sociedad que ahora prescribe la caricia, el abrazo, el apapacho, el beso, la simple cercanía y hasta el ver los gestos de los que logran vencer el miedo.

 

Dicen los que saben que más del noventa por ciento de nuestra comunicación es no verbal, es decir, las palabras no nos alcanzan para decir lo que queremos transmitir, recurrimos a los gestos, a la forma de caminar, de acercarnos o alejarnos, al parpadeo, a la mirada, a la sonrisa, al tono y volumen de la voz, a las pausas, a los silencios. Casi todo eso está impedido o queda muy mocho con el uso de cubrebocas, peor con las pantallas de los celulares, de las computadoras, que no logran siquiera simular la experiencia de la cercanía física. El texto escrito en cualquiera de las redes sociales, los emoticones, no son suficientes para saber si quien nos “habla” está bromeando, usa la ironía o la contradicción juguetona, y nos quedamos sin entender lo que nos dicen o, peor, lo malinterpretamos y adjudicamos falsas intenciones a quien nos manda un mensaje.

 

Primero nos dijeron que las medidas sanitarias eran para proteger nuestra salud física, que había que proteger la vida casi a cualquier costo, pero ese costo se negocia por motivos económicos y los otros se olvidan. Este capitalismo neoliberal, ya en franco proceso de destrucción planetaria, no aguanta más días de inactividad, de falsa inactividad deberíamos decir, ya que las maquiladoras en gran parte del mundo nunca detuvieron su marcha, y esas medidas sanitarias quedaron en pura apariencia a contentillo del político de la comarca, aunque lo que se impusiera fuera francamente absurdo.

 

Pero nadie quiere hablar de los otros costos de la pandemia, de la salud emocional francamente deteriorada de gran parte de la población sumida en el miedo y en los cambios con una convivencia forzada que agudizó sus carencias y distorsiones. Tampoco de los muertos provocados por falta de atención médica adecuada porque todo el sistema de salud se volcó a atender a enfermos que todavía no llegaban, ocultando también que los graves y necesitados de respiradores mecánicos tienen una sobrevivencia de apenas el 30 por ciento. O de las más de 600 mil intervenciones quirúrgicas que, solo en nuestro país, se han pospuesto alegando lo mismo.

 

Mientras, nos entretienen con “noticias” sobre el virus, sus innumerables formas de transmisión —ahora resulta que es omnipresente y omnipotente como cualquier dios—, sus posibles secuelas y efectos secundarios, los otros costos se ocultan, el problema es que ignorarlos no sirve, de todas formas, habrá que pagarlos.

lunes, 16 de marzo de 2020

PÁNICO INFORMADO


PÁNICO INFORMADO
Joaquín Córdova Rivas

Mejor vivir en el error y el pánico que buscar el conocimiento. Las páginas de instituciones científicas o de divulgación no son tan visitadas, ni siquiera para informarnos de qué es un virus, sus características, y lo que pueda sernos útil en momentos como este, que no son los primeros ni serán los últimos en que se presente una pandemia con el grado de enfermedad y mortalidad que le corresponda. En cambio, las páginas sensacionalistas que anuncian catástrofes basadas en la ignorancia y desinformación son millonarias en visitas.

Vamos por partes. No se ha podido rastrear el origen de los virus, hay varias teorías, pero solo coinciden en que están desde el principio de los tiempos conocidos, así que hemos convivido con ellos desde nuestro origen como especie y más allá.

Echando memoria de nuestras clases de biología para comprender la información: «Un virus es un agente infeccioso que está en el límite de lo que consideramos un organismo vivo. Es una partícula mucho más pequeña que una célula bacteriana, y consiste en un pequeño genoma de ADN o ARN rodeado por una cubierta proteica. Los virus entran en las células huésped y secuestran las enzimas y los materiales de dichas células huésped para producir más copias de sí mismos. Los virus causan una amplia variedad de enfermedades en plantas y animales, incluido el SIDA, el sarampión, la viruela y la poliomielitis. Los virus son submicroscópicos, lo que significa que no se pueden ver en el microscopio (óptico). […] Los virus son muy interesantes en cuanto que sólo pueden sobrevivir dentro de una célula viva. Necesitan una célula viva para poder sobrevivir y replicarse. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, pero sí lo son las vacunas, así como algunos antivirales.» https://www.genome.gov/es/genetics-glossary/Virus

Esa dependencia de una célula viva para sobrevivir y replicarse es, en opinión de algunos estudiosos, la responsable de que los virus efectivos no “maten” a todos sus huéspedes, porque si lo hacen atentan contra ellos mismos y desaparecen. Por ello no es raro encontrar virus que sobreviven en gran número de especies, el problema con el covid-19, que pertenece al conjunto de coronavirus, es que parece haber “saltado” de portadores animales al humano, por tanto, este último carece de los mecanismos para defenderse o amortiguar los efectos y entonces el riesgo de propagación es muy alto, más en estos casos donde la vía de transmisión es aérea, se esparce con un simple estornudo o tos.

«Un amplio rango de animales pueden haber servido de "huésped" del virus, especialmente el murciélago, conocido por portar un número considerable de distintos coronavirus. De los excrementos de los murciélagos el virus puede haber pasado a los pangolines, cuya piel se usa para fines medicinales en China. Pero todavía no se sabe exactamente qué animal lo transmitió a las personas.» https://www.bbc.com/mundo/noticias-51469198

El conjunto completo de material genético de un organismo es su genoma, esto es importante porque los virus se vuelven inefectivos si crecen mucho en tamaño, como todos los organismos, tienen errores al momento de replicarse y por eso “mutan” y pueden evitar las defensas de sus huéspedes o la efectividad de una vacuna diseñada para un virus en específico.

«El tamaño del genoma varía mucho entre especies. […] Los virus ARN suelen tener genomas más pequeños que los virus ADN debido a una tasa de error más alta a la hora de replicarse, y tienen un límite superior de tamaño. Por encima de este límite, los errores en la replicación del genoma hacen que el virus sea inofensivo o incluso, incompetente. Para compensar esto, los virus ARN a menudo inician un proceso de segmentación en el que el genoma es separado en moléculas más pequeñas, reduciendo así las posibilidades de error. En cambio, los virus ADN tienen genomas mayores gracias a la elevada fidelidad de sus enzimas de replicación.» https://es.wikipedia.org/wiki/Virus

Si bien su capacidad de propagación depende de una gran cantidad de factores, hay cifras que contradicen el estado extremo de alarma manejado por medios de comunicación poco conocedores que prefieren la venta de información, aunque sea inexacta y hasta estúpida, que los datos duros y cercanos a una realidad cambiante.

«Todavía no se sabe cómo o cuándo el virus se volvió infeccioso para las personas. Pero sí se sabe que el virus se transmite de persona a persona. Según los científicos, cada persona infectada puede transmitir el virus a entre 1,4 y 2,5 personas, desde antes que los síntomas aparezcan. […] Según un informe publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés), la edad media de los pacientes en el actual brote es de entre 49 y 56 años. Los casos de niños son raros, dice el estudio. […] Otro estudio publicado en la revista médica británica Lancet sobre los datos de 99 pacientes infectados con el virus reveló que la edad media era de 55,5 años y que había infectados tres veces más hombres que mujeres.» https://www.bbc.com/mundo/noticias-51469198

Información apegada a los hechos hay mucha, solo hay que buscarla y dejar de acudir a sitios o fuentes poco serias o especializadas en provocar alarma. Es cierto que la probabilidad de una pandemia y los esfuerzos por controlarla aislando las fuentes de contagio provocará efectos económicos, por razones simples. China, donde se originó el primer contagio en humanos es el principal fabricante de y proveedor de productos que se han vuelto indispensables, como pantallas, computadoras, teléfonos celulares y demás artilugios tecnológicos, por ejemplo, los productos de Apple se manufacturan mayoritariamente en China y, asómbrese usted, el 80 por ciento de los vestidos de novia de diseñador, también se fabrican allá, así que vaya haciendo sus previsiones. De rebote «China es el mayor proveedor de turistas del mundo. Y el dinero que gastan supera a cualquier otra nacionalidad. Las cifras más recientes de la Academia de Turismo de China muestran que los turistas chinos hicieron casi 150 millones de viajes al extranjero en 2018. También gastaron más de US$270.000 millones, muy por delante de los US$ 144.200 millones que los turistas estadounidenses gastaron en el extranjero, según la Organización Mundial de Turismo de Naciones Unidas (OMT).» https://www.bbc.com/mundo/noticias-51645409

Mejor informarse que andar despavoridos haciendo compras de pánico de inefectivos cubrebocas o de cubetas completas de gel antibacterial, inútil contra los virus.