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martes, 18 de septiembre de 2018

CANCELAR LA REFORMA

Joaquín Córdova Rivas Se acabaron las vacaciones escolares, los recesos intersemestrales, los períodos de planeación y capacitación docentes, y comenzó el caos citadino con las presiones financieras para equipar a nuestros escolapios con material que, supuestamente, facilitará el aprendizaje. Pero detrás de todo eso hay datos que ilustran el tamaño del reto que cotidianamente se encara en las aulas: «El sistema educativo mexicano es uno de los más grandes del mundo, con poco más de 36 millones de alumnos, de los cuales 30.9 millones están matriculados en algún nivel de educación obligatoria. Éstos son atendidos por 1.5 millones de docentes en 243 000 escuelas o planteles escolares a lo largo y ancho del país. La gran mayoría del alumnado se encuentra matriculada en escuelas y planteles de sostenimiento público.» INEE (2018). La educación obligatoria en México. Informe 2018. México: autor. Estamos tan acostumbrados a la existencia de una educación masiva que ya ni cuestionamos su origen, porque no siempre han existido sistemas educativos con las características actuales —públicos, gratuitos y obligatorios—, es más, su invención o establecimiento como tal data de fines del siglo XVIII y estaba lejos de promover lo que ahora se pretende, pero aun persiste la idea y práctica de producir ciudadanos dóciles y obedientes. Ahora se le incorpora el acceso generalizado a una educación “de calidad” —término incorporado del ambiente fabril e inadecuado por indefinido en la educación— para todos sin importar origen, raza, preferencia religiosa o sexual, ingreso económico y casi cualquier tipo de incapacidad física o mental, con lo que se lograría la anhelada igualdad social o, siquiera, de oportunidad al acceso a un mejor nivel de vida, o de “calidad de vida” sin importar lo privilegiado o jodido. Para lograr el acceso generalizado a la educación se han destinado inmensos recursos en la contratación de docentes y construcción de escuelas, pero también se creó un sistema contrahecho que ha servido descaradamente para el control político, primero de los profesores, a través del que fuera uno de los monopolios sindicales más grandes del mundo, que se impuso incluso con el uso franco de la violencia, de la represión, de la desaparición y del asesinato, y después, de la población en general. No era raro, todavía hace algunos años, que las únicas personas con influencia en poblados y comunidades fueran el cura, el profesor y el cacique; lograr la “sincronía” de esos tres, o que el profesor renunciara a su misión educadora fuera del aula, combatiendo rezagos sociales, prejuicios e intolerancias religiosas, fue el principal “logro” de ese sindicalismo charro, dispensador de “favores” y no defensor de derechos. Por eso, la jiribilla —Palabra que denota doble sentido, doble intención, véase capcioso, maldad, trampa— está en la intención detrás del armado institucional de ese sistema educativo nacional, dejado a su suerte durante décadas hasta que nuestros tecnócratas detectaron que allí también había negocio. http://www.asihablamos.com/word/palabra/Jiribilla.php Desarmar, cancelar, derogar, transformar la reforma educativa impuesta a lo largo de los sexenios de este neoliberalismo depredador no es tan fácil como algunos quieren creer. Veamos algunos aspectos que señala el ya citado informe del INEE: «la reforma constitucional de febrero de 2013, que introdujo cambios fundamentales, entre los que destacan los siguientes: se estableció el derecho de todos a recibir una educación de calidad; se creó el Servicio Profesional Docente (SPD), y la evaluación educativa adquirió el rango de política nacional, en consonancia con lo cual se ampliaron las atribuciones del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), órgano al que se le confirió autonomía constitucional, se le erigió en autoridad en la materia y se le encargó la coordinación del Sistema Nacional de Evaluación Educativa (SNEE), así como la realización de mediciones y evaluaciones de componentes, procesos y resultados del Sistema Educativo Nacional (SEN) y la expedición de directrices para orientar la definición de la política educativa.» Para llegar a ese grado de detalle hubo que reformar los artículos tercero y setenta y tres constitucional, crear instituciones como el propio INEE y darle facultades que parecen excesivas. Como dicen algunos expertos, es un sistema redundante donde cambiar una cosa implica tocar a todas las demás, por eso quedarse solo en que la evaluación no debe ser punitiva deja vigente el resto del entramado que trata a los docentes como individuos sin contrato colectivo de trabajo, con la pérdida de derechos laborales que padecemos: acceso simulado a los programas de estímulo y a una categorización temporal producto del resultado de la evaluación. En el caso de Querétaro, sujetos a los caprichos del gobernador vía un congreso estatal controlado y obediente. Además, legitima el diseño a modo del sistema educativo nacional para satisfacer las demandas de las cúpulas empresariales de “adiestrar” mano de obra barata, “flexible” y dócil, en lugar de la formación de una ciudadanía crítica y reflexiva con conocimientos suficientes para enfrentar los retos sociales y económicos del siglo XXI. Adicionalmente y a pesar de contar con expertos en las ciencias que convergen en el trabajo en aula, en la capacitación docente, en el diseño de programas de evaluación, en el manejo de los aspectos socio-emocionales que implica la enseñanza y el aprendizaje, se ha estado recurriendo a instancias privadas con una visión sesgada y que buscan, en primer lugar, hacer negocio. Por ejemplo, el programa denominado CnstruyeT que promueve el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, en nuestro país se le asignó a una empresa de “coaching”, en lugar de aprovechar a los científicos e instituciones de nuestras universidades privadas. Ni qué decir que existe un desfase muy evidente entre lo que se pretende y las herramientas con que se quiere hacer. En fin, falta que la experiencia de los docentes y estudiantes sea tomada en cuenta para un rediseño en profundidad del sistema educativo nacional, hay que reorientarlo hacia un diseño de país incluyente, tolerante, democrático y que haga realidad, en lo que le toca, la disminución significativa de las desigualdades sociales, a la vez que eduque para la paz.

OBLÍGUESE, PERO NO SE CUMPLA

OBLÍGUESE, PERO NO SE CUMPLA Joaquín Córdova Rivas Que el país está en un estado de desastre lo sabemos todos aunque algunos insistan en no darse cuenta, tan lo sufrimos que los resultados electorales recientes no necesitan mucha explicación. Están los datos duros, están los nombres y apellidos de las víctimas de la dejadez, del desamparo, de la ineficiencia, del valemadrismo. Muchos de ellos oficiales, de estadísticas y evaluaciones que no alcanzan a maquillarse por la velocidad con que circula la información. Nuestro sistema educativo nacional no escapa a la debacle, aunque pretendan decir que por eso se hizo la reforma laboral en la educación, los supuestos cambios, que además ya tiene años tratando de arraigarse sin éxito, no aciertan a corregir el rumbo. Quizás porque los profesores no estamos convencidos, se nos ninguneó, se nos culpó del mal desempeño de funcionarios y directivos que cobran como si supieran y trabajaran. Dice el INEE —Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación—, que no se vale utilizar los resultados de las evaluaciones para afirmar lo antes expuesto, que las distintas evaluaciones tienen diferente intencionalidad y diseño, por lo que hacer “promedios” o establecer “rankings” —clasificación de las escuelas de mayor a menor según el promedio de puntos obtenidos por sus estudiantes—, es un uso perverso de las evaluaciones masivas y estandarizadas. Si bien el INEE admite que conocer esos resultados es indispensable para que el sistema educativo pueda valorar los aspectos significativos que influyen en el aprendizaje de los estudiantes, lo principal es que la sociedad en general tenga la seguridad de que se está cumpliendo con los objetivos para los que se creó y funciona esa inmensa estructura educativa. Garantizar que los recursos, materiales y humanos, necesarios y suficientes, están disponibles para que cualquier niño o joven mexicano aprenda a ser buen ciudadano, mejor ser humano, pueda convivir en sociedad ejerciendo sus derechos y obligaciones, se deshaga de prejuicios, sea crítico y analítico y desarrolle los saberes, las actitudes y aptitudes requeridas para disfrutar de una vida plena en este siglo 21. En su informe La Educación Obligatoria en México 2018, el INEE señala, entre otras muchas cosas que: «En 2015, 77% de la población nacional se concentraba en localidades urbanas y semiurbanas. Según el censo de 2010, en el país había 192 247 localidades, de las cuales 98% eran rurales. A los niños que viven en localidades de entre 100 y 500 habitantes los atiende el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) mediante modalidades comunitarias donde los maestros son becarios egresados de bachillerato, hospedados y alimentados por las comunidades. Sin embargo, en las localidades de menos de 100 habitantes vivían 784 866 niños y jóvenes en edad para asistir a la educación obligatoria para los cuales no existe una política específica de atención educativa. [...] Solamente 53% de los niños indígenas en edad de preescolar y primaria es atendido en una escuela bilingüe intercultural. Esto quiere decir que poco menos de la mitad recibe una educación carente de relevancia y pertinencia lingüística y cultural.» La importancia del tema en nuestro país está en su tamaño y cobertura: «El sistema educativo mexicano es uno de los más grandes del mundo, con poco más de 36 millones de alumnos, de los cuales 30.9 millones están matriculados en algún nivel de educación obligatoria. Éstos son atendidos por 1.5 millones de docentes en 243 000 escuelas o planteles escolares a lo largo y ancho del país. La gran mayoría del alumnado se encuentra matriculada en escuelas y planteles de sostenimiento público. [...] Matricularse y asistir a la escuela es apenas el primero entre varios factores que concurren en el logro de aprendizajes, pero su importancia es innegable. La asistencia a la escuela se ha incrementado en todos los grupos de edad que comprenden la educación obligatoria. [...] Pese a ello, todavía 1 de cada 5 niños de 3 a 5 años y 1 de cada 4 de 15 a 17 años de edad no asisten a la escuela, si bien es este segundo grupo el que reporta el mayor crecimiento en la asistencia, de casi 24 puntos porcentuales en los últimos 15 años. [...] En números absolutos, la cifra de alumnos que abandonaron la escuela en el ciclo escolar 2015- 2016 es considerable: poco más de 1.1 millones, de los cuales 770 000 pertenecían a la EMS —Educación Media Superior— [...] Las causas predominantes del abandono escolar obedecen a factores económicos, ya que los estudiantes tienen necesidad de trabajar. Sin embargo, el abandono también está asociado con factores relativos a la gestión de la escuela y del aula, así como a la relevancia de la enseñanza, factores que el sistema educativo debe combatir.» Considerando los resultados de 4 evaluaciones masivas, una nacional (PLANEA) y las otras internacionales (PISA, LLECE e ICCS) se concluye que: «Los resultados obtenidos a partir de ellas muestran bajos logros de aprendizaje por parte de una proporción muy alta, a veces mayoritaria, del alumnado. Los estudiantes obtienen calificaciones por debajo del nivel básico de desempeño tanto en Lenguaje y Comunicación como en Matemáticas. El porcentaje de alumnos que no logra los propósitos básicos de aprendizaje aumenta conforme se avanza en los niveles educativos.» Curiosamente, entre los posibles factores que hay que tomar en cuenta para superar esa situación, no aparece: el informar puntual y oportunamente a los docentes de las intenciones, resultados e interpretación de la multitud de evaluaciones que se hacen a lo largo de un ciclo escolar, por lo que las planeaciones académicas se hacen a ciegas, ignorando el contexto, sin simulaciones, de los estudiantes de cada escuela; tampoco se menciona la falta de funcionamiento de los órganos e instancias de participación social o académico, que solo se reúnen cuando a los directores se les pega la gana —en EMS— o a rellenar formatos en los consejos técnicos de educación básica; menos se considera el tomar en cuenta la opinión y saber de los docentes respecto de programas y planes de estudio, por lo que se les aparecen como impuestos —lo son— y totalmente ajenos a su práctica cotidiana. Como resultado esperado a tal desorden e imposición: «Los resultados de aprendizaje son más bajos en las comunidades más pequeñas, en alumnos que viven en zonas de alta o muy alta marginación, en niños HLI (hablantes de lengua indígena), y entre los alumnos que proceden de familias de menores ingresos y cuyos padres cuentan con menores niveles de escolaridad.» Insistir en que los profesores tenemos la culpa no se sostiene ni con sus datos: «Los resultados de los docentes evaluados con el primer modelo fueron en general buenos. En 2015, sólo 13.8% de los docentes de educación básica y 17.3% de los de EMS obtuvieron resultados insuficientes. En 2016 la evaluación fue de registro voluntario y, naturalmente, el porcentaje de quienes obtuvieron resultados insuficientes fue menor (5.6% de educación básica y 5.9% de EMS). En cuanto a directores y supervisores, la proporción que obtuvo resultados insuficientes fue mayor: 21% en ambos casos.» Hay muchísimos datos más, solo queda recomendar la lectura de dicho informe, lo que sí se puede concluir es que urge un cambio en la estrategia, la actual no funciona ni funcionará por los vicios de origen ya comentados en esta y otras ocasiones. Ni modo, así estamos.

domingo, 15 de abril de 2018

TODOS FORMADITOS

Joaquín Córdova Rivas Mientras las temperaturas —político electoral y climática— se incrementan hasta parecer insoportables, la distorsionada marcha de este país no se detiene ni corrige su rumbo. El tema educativo apenas aparece en los discursos y se centra en defender a ultranza una reforma que comenzó, y sigue culpando a los profesores por el mal desempeño de los estudiantes mexicanos en las evaluaciones locales e internacionales; o en ponerle algunos peros para ganarse los votos de los miles de inconformes. Pero lo básico se sigue escapando de las propuestas, quizás porque se dan por hecho, aunque no sea cierto. Hace algunos meses conocimos el diagnóstico de las escuelas mexicanas del llamado nivel básico, nos horrorizamos con las cifras, aunque su deterioro es parte del cotidiano paisaje nacional, pero hacía falta su complemento, la situación de nuestros espacios escolares en la educación media superior, que abarca a los diferentes subsistemas en que está dividido. Se da a conocer apenas el informe titulado: Condiciones básicas para la enseñanza y el aprendizaje en los planteles de educación media superior en México. Publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, INEE 2018. Compuesto de 198 páginas de información imprescindible para entender mejor lo que pasa con los indicadores y resultados del Sistema Educativo Nacional (SEN). Para ubicar mejor los datos, iremos contrastándolos con los de la prueba PISA 2015, que es el referente internacional que algunos consideran válido, recordando que, en el mes de mayo próximo, del 1 al 4 está programada la aplicación de PISA 2018 en México. Primera advertencia del INEE, con la que estamos de acuerdo: «los estudios sobre oferta educativa se suelen basar en una perspectiva de eficacia escolar; sin embargo, ECEA — Evaluación de Condiciones Básicas para la Enseñanza y el Aprendizaje— se fundamenta en los derechos humanos, lo cual implica enfocarse en elementos básicos que deberían garantizarse en todas las escuelas a fin de asegurar igualdad de condiciones educativas y aspirar a que dichas condiciones se presenten de manera equitativa, lo que implica dotar de mejores condiciones a los planteles que atienden a población con mayores desventajas contextuales.» INEE (2018). Condiciones básicas para la enseñanza y el aprendizaje en los planteles de educación media superior en México. Resultados generales. México: autor. La síntesis de resultados de PISA 2015 para México es esta: «el desempeño de México se encuentra por debajo del promedio OCDE en ciencias (416 puntos), lectura (423 puntos) y matemáticas (408 puntos). En estas tres áreas, menos del 1% de los estudiantes en México logran alcanzar niveles de competencia de excelencia (nivel 5 y 6).» En teoría, si lo establecido en los programas de estudio se cumpliera, la mayoría debería estar en ese nivel de excelencia. Primer contraste, rendimiento de los estudiantes en lectura, según PISA 2015: «Los estudiantes mexicanos obtienen en promedio 423 puntos. Dicho rendimiento está por debajo del promedio de 493 puntos de la OCDE y sitúa a México a un nivel similar al de Bulgaria, Colombia, Costa Rica, Moldavia, Montenegro, Trinidad y Tobago, y Turquía. Los jóvenes mexicanos de 15 años tienen una diferencia de más de 70 puntos por debajo de Portugal y España, y entre 15 y 35 puntos por debajo de los estudiantes de Chile y Uruguay, pero se sitúan por encima de los estudiantes de Brasil, República Dominicana y Perú.» Pero a nadie se le ha ocurrido cruzar esa información con la proporcionada por los actores del proceso educativo en preparatoria o bachillerato, que es donde esos jóvenes, que obtuvieron ese puntaje bajo, están o se seguirán desarrollando: «A los directores se les preguntó por la existencia en su plantel de acervo bibliohemerográfico; 40% reportaron que sus planteles no disponen de éste (sic) acervo o materiales de la biblioteca escolar. Con respecto a la existencia de un espacio que funcione como biblioteca escolar, se puede observar que 41% de los directores respondieron que no cuentan con él.» Sin biblioteca, sin libros de texto o de cultura general, sin revistas ni periódicos ¿cómo exigir que nuestros estudiantes lean? Peor no podría ser, pero sí es: «Es necesario que los planteles cuenten con el material bibliohemerográfico básico de todos los programas que se imparten, y es preocupante que sólo 1 de cada 4 directores reportó tener, en el plantel, este material. 28% de los directores reportaron que no tienen acervo bibliohemerográfico en el plantel y que tampoco tienen internet o sus estudiantes no tienen acceso a él; esto implica que los estudiantes de casi la tercera parte de los planteles no tienen posibilidad de conseguir información adicional a la que les proporcionan sus profesores, mediante recursos escolares.» Segundo contraste, rendimiento de los estudiantes mexicanos en ciencias: «Los estudiantes en México obtienen en promedio 416 puntos. Este puntaje promedio sitúa a México por debajo del promedio OCDE de 493 puntos y a un nivel similar al de Colombia, Costa Rica, Georgia, Montenegro, Qatar y Tailandia. Los jóvenes mexicanos de 15 años tienen una diferencia de más de 70 puntos por debajo de los estudiantes en Portugal y España, y una diferencia entre 20 y 60 puntos por debajo de los estudiantes en Chile y Uruguay, pero se sitúan por encima de los estudiantes Brasil, la República Dominicana y Perú.» ¿Qué dice nuestra infraestructura educativa en media superior? «Si consideramos que, a nivel nacional, 49% de los planteles no cuentan con laboratorio de ciencias experimentales y que 17% no cuenta con materiales instrumentales, tenemos que los estudiantes de 67% de los planteles no pueden realizar actividades de experimentación en el plantel debido a esta carencia.» No se puede pedir lo que nunca se ha dado, nuestros estudiantes muestran interés por la ciencia, pero se quedan allí porque sus planteles no tienen lo mínimo para despertárselos o seguir desarrollándolo, y luego nos sorprendemos de los malos resultados echándole la culpa —como lo hace la SEP— a los maestros, planteando como falsa solución una evaluación que castiga, no que forma o capacita, mucho menos una que reconozca las graves carencias de nuestro sistema educativo nacional. Un análisis más completo, lo hace el INEE en algunos aspectos, encuentra que, aunque se requieren: «aulas multidisciplinarias o de usos múltiples; aulas, laboratorios, talleres o salas de cómputo; aulas o espacios de tutoría para estudiantes; biblioteca escolar; sala de maestros y auditorios. con base en la información proporcionada por el director, sólo 1 de cada 4 planteles tiene todos los espacios.» Y esto por mencionar solo dos aspectos, el informe es una radiografía de nuestras desigualdades, de nuestras carencias en lo más básico. Muchos planteles educativos de este nivel ni siquiera fueron construidos pensando en ser bachilleratos o preparatorias, no están equipados ni tienen las características de suficiencia en espacios, en aulas, en laboratorios, no tienen internet y, en ocasiones, ni siquiera suministro de agua todos los días, menos pedir que tengan rampas de acceso o instalaciones para estudiantes con capacidades diferentes. Los subsistemas encargados de disminuir esas desigualdades —telebachilleratos comunitarios (TBC), EMSAD y demás— más bien las perpetúan, ni siquiera se les asigna a los profesores la carga horaria necesaria frente a grupo para cumplir con los planes de estudio y la mitad de su sostenimiento cotidiano, en los TBC, es responsabilidad de la comunidad; lo que significa que a los más jodidos les sale más caro el educar a sus niños y jóvenes en condiciones precarias. Pero bueno, allí vamos todos formaditos, rumbo a otro fracaso generacional, a pesar de una reforma que no toca ni siquiera lo fundamental que es la infraestructura, porque para todo hay presupuesto menos para la educación, pero si busca a quién echarle la culpa: los maestros.

sábado, 17 de febrero de 2018

ASÍ ESTAMOS

Joaquín Córdova Rivas Todavía no nos reponemos de una y allí viene la otra. Los malos resultados obtenidos por los estudiantes de tercero de secundaria en el 2017, que conocimos recientemente, más de medio año después de su aplicación, revelan que las cosas no marchan como presume la SEP, ni cuando tenía como titular a Aurelio Nuño. Primero lo primero: «La Secretaría de Educación Pública (SEP), en coordinación con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y las autoridades educativas de las entidades federativas, en el marco del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), aplicaron la prueba Planea Educación Básica 2017 durante los días 14 y 15 de junio, a 1,096,285 de alumnos de 3er. grado de Secundaria en 33,971 escuelas oficiales y particulares del país. La prueba correspondiente a Planea Educación Básica 3er. grado de Secundaria se aplicó con el propósito de conocer en qué medida los estudiantes logran dominar un conjunto de aprendizajes esenciales al término de la Educación Secundaria, en dos campos de formación: Lenguaje y comunicación y Matemáticas.» http://planea.sep.gob.mx/ba/ Vamos a voltear el análisis y en vez de centrarnos en los niveles bajos (insuficiente y bajo), veamos los que, si los estudiantes aprendieran lo que se supone de acuerdo con planes y programas, serían los esperados (satisfactorio y sobresaliente). De ese casi millón cien mil estudiantes avaluados, apenas el 26.2 por ciento cumplió con lo esperado en Lenguaje y Comunicación, apenitas rebasando la cuarta parte de estudiantes de secundaria con lo suficiente para continuar al siguiente nivel: preparatoria o bachillerato. En Matemáticas apenas el 13.7 por ciento sabe lo que debe de saber. Ya no se hizo alharaca, quizás porque con la centralización educativa producto de las reformas, los estados tienen cada vez menos atribuciones y asumen menos responsabilidades, apenas se dedican a mantener una estructura obsoleta porque allí meten a sus recomendados, con ingresos muy superiores a los de los docentes que sí hacen su chamba. Pero nuestro estado quedó, en un extraño tabulador, en séptimo lugar en Lenguaje y Comunicación —aunque en el “puntaje promedio” sube al cuarto lugar—, y tercero en Matemáticas. Dentro de lo malo, lo menos peor. En el análisis de las variables medidas para encontrar alguna relación con los resultados se encuentra lo obvio: el poder adquisitivo de las familias influye en el desempeño de los muchachos, a mayor poder adquisitivo mejor resultado, y a la inversa: se juntan la ignorancia y la pobreza. También se encuentra relación entre el grado de marginalidad y el puntaje obtenido, aunque aquí entre mayor marginalidad menor aprendizaje. También influyen el tamaño de la localidad donde se encuentren las escuelas, entre más población —y mayores servicios— mejores resultados; entre más urbana sea la localización de la escuela también, amolados los de las escuelas en comunidades rurales, peor si son mayoritariamente indígenas. El grado de desigualdad y descuido es impresionante. Algo que ya se esperaba, pero no deja de sorprender: entre menor es el nivel educativo de los padres, menor es el desempeño escolar de los hijos. Ese “capital cultural” manejado por la sociología expresándose de la manera más cruda, generacional, relación que no se ha logrado romper y misión primordial de la escuela pública. En general, si nuestros adolescentes y niños tienen como actividad principal el estudiar, sus resultados son menos malos, quizás dedicarse por poco tiempo a ayudar en los quehaceres domésticos, o cuidando a algún familiar, o trabajando parcialmente en la actividad remunerativa familiar, los haga valorar el tiempo, hacerse más responsables u organizados, pero cuando esas actividades les consumen más tiempo o esfuerzo, o se les responsabiliza del cuidado permanente de alguien, su rendimiento escolar resulta significativamente afectado. En fin, las correlaciones pueden ser muchas, los datos macro allí están, pero los detalles a nivel comunidad o escuela no son suficientes para que los profesores diagnostiquen con precisión qué pasa en el aula, en cada materia, con cada uno de ellos y su estilo o habilidad para provocar el aprendizaje. http://planea.sep.gob.mx/content/general/docs/2017/RESULTADOS_NACIONALES_PLANEA2017.pdf Nos faltaba mencionar algo de los antecedentes de la reforma educativa, de la que ya deberíamos de estar viendo resultados, ya que: «La educación básica en México, integrada por los niveles de educación preescolar, primaria y secundaria ha experimentado entre 2004 y 2011 una reforma curricular que culminó este último año con el Decreto de Articulación de la Educación Básica. El proceso llevó varios años debido a que se realizó en diferentes momentos en cada nivel educativo: en 2004 se inició en preescolar, en 2006 en secundaria y entre 2009 y 2011 en primaria.» Ya once años tienen las reformas en el nivel secundario, que es nuestro foco de atención, y los resultados están muy lejos de ser los esperados. http://aufop.com/aufop/uploaded_files/articulos/1335398629.pdf Decíamos que no nos reponemos de los resultados de esa evaluación y allí vienen otros. No tardan en darse a conocer los de la evaluación docente de fines del 2017, también está programada la participación en la prueba PISA 2018, del 1 al 4 de mayo en el nivel Medio Superior. Lo bueno, para algunos, es que sus resultados se conocerán hasta después del proceso electoral, pero los pronósticos no son buenos. Así estamos.

jueves, 2 de noviembre de 2017

COMPARACIONES INCÓMODAS

Joaquín Córdova Rivas Hay algunas instituciones que, todavía, quieren justificar su existencia y presupuesto, una de ellas es el polémico Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación que, para este 2017, tardecito porque está por terminar, presenta un análisis necesario sobre los “Resultados Nacionales de Logro 2017” en Educación Media Superior. http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P2/A/328/P2A328.pdf Ni que decir que dichos resultados siguen reflejando, desde la óptica de una prueba masiva y estandarizada, el fracaso de nuestro sistema educativo, por más reformas bien o mal hechas que se han estado implementado desde hace algunos años. Con todo y que nuestro país ha sido cuna y refugio de brillantes pedagogos, seguimos importando modelos que ignoran nuestro contexto histórico y cultural, también pretenden pasar por alto las enormes desigualdades sociales generacionales que no favorecen tener un entorno adecuado para los cambios que se pretenden, o más bien los que serían deseables si tuviéramos un proyecto de sociedad y de país, igualitario, diverso y tolerante. Primer cambio en la mirada, ya no se habla de contenidos, de seguir poniendo el acento en la enorme cantidad de datos sin sentido que todavía contemplan nuestros planes de estudio, ya se refiere a “aprendizajes clave”, que según el INEE: «Son relevantes para la adquisición de nuevos aprendizajes en distintos campos de conocimiento. Son fundamentales para el dominio del campo curricular. Prevalecen en el tiempo con cierta independencia de los cambios curriculares.» Los puntajes se agrupan en 4 niveles, desde el más básico y notoriamente insatisfactorio para un egresado del bachillerato o preparatoria, el malo, el llamado bueno y, finalmente, el excelente. Si las expectativas de los planes de estudio se cumplieran y hablando de aprendizajes clave, todos los estudiantes que salen del nivel medio superior debieran estar en los dos niveles superiores (III y IV), sin excepción. Porque, según lo especifica la propia autoridad educativa: «Los niveles de logro son acumulativos: aquellos estudiantes que han adquirido los aprendizajes de un determinado nivel de logro poseen los del nivel previo (por ejemplo: quienes se ubican en el nivel II, ya tienen los aprendizajes del nivel I; quienes se ubican en el nivel III, poseen los del II y los del I, y así sucesivamente).» Vamos a algunas de las conclusiones, quien quiera consultar los datos pueden complementarlos en la liga electrónica señalada al principio de este texto. En los promedios nacionales, los resultados son consistentes y confiables en la evaluación de los niveles de logro para Lenguaje y Comunicación, y Matemáticas. En los puntajes más altos aparecen los llamados bachilleratos autónomos, es decir las escuelas asociadas con las universidades públicas estatales. Lo que es una paradoja, pues son el sector educativo más golpeado presupuestalmente y más desprestigiado apelando a supuestas razones de disciplina —no llevan uniforme, el control de asistencia a clase no es tan estricto, no se penaliza o se es más tolerante con la apariencia de los estudiantes (no se les está fastidiando con lo largo o corto del cabello, con que si traen piercings o perforaciones “fuera de reglamento”, con que si se ven “extravagantes” a juicio de quién sabe quién, con el color de las calcetas, lo largo de la falda y demás), o a lo variado de su origen económico y cultural. Uno de los muchos factores que podrían ayudar a entender sus mejores resultados, es la expectativa que tienen sus estudiantes, parece lógico imaginar que, quien de inicio prefiere ingresar a un bachillerato asociado a una universidad pública es porque pretende seguir sus estudios en la misma, ya tiene un proyecto de vida que trasciende la educación media superior y en esa dirección enfoca sus esfuerzos, otro, es que el clima de tolerancia los vuelve más autónomos en sus decisiones, ya piensan por sí mismos sin tener encima una “autoridad” que les diga cómo deben verse, qué deben pensar y cómo comportarse. Para los que pagan alguna de las muy caras preparatorias, cuya finalidad principal es el lucro, no la educación, pueden conformarse con un segundo lugar, aunque no muy lejos del resto de las instituciones públicas con administración y financiamiento federal o estatal. Y hasta se puede matizar más, en matemáticas, los bachilleratos de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial (DGETI), tienen un promedio en el puntaje de matemáticas (515) igual al de las preparatorias particulares, aclarando que el máximo es de 800 puntos, así que están igual de mal, aunque arriba del promedio nacional. El capital económico de los estudiantes también influye, entre más acceso a bienes y servicios mejores son los puntajes, pero, los bachilleratos asociados a las universidades autónomas siguen obteniendo los mejores resultados, por arriba de las particulares que concentran a la población con mayores ingresos, así que el tipo de educación cuenta y puede borrar, en algo, las diferencias. Quienes obtienen los puntajes más bajos, prácticamente sin importar el capital económico de sus estudiantes, son los bachilleratos con administración estatal; es lógico si consideramos que a los gobernadores les interesa más utilizar a su sistema educativo como “caja chica”, como lugar dónde depositar a parientes, compadres, ahijados y demás familiares, aunque no tengan la preparación necesaria para ocupar un puesto directivo en ninguna parte. Continua la tendencia cultural de que las estudiantes obtienen mejores resultados en Lenguaje y Comunicación, y los varones en Matemáticas, la diferencia en el promedio nacional es de 20 puntos en el primer caso, y de 30 en el segundo. Hay una parte en que vale la pena acudir a la cita textual, es esta: «En Lenguaje y Comunicación, los alumnos con madres que estudiaron una licenciatura o posgrado obtuvieron un puntaje promedio 112 puntos mayor, en contraste con los alumnos cuyas madres no cuentan con estudios formales. En Matemáticas, los alumnos con madres que estudiaron una licenciatura o posgrado obtuvieron un puntaje promedio 87 puntos mayor, en contraste con los alumnos cuyas madres no cuentan con estudios formales. [...] Diversos autores coinciden en que el nivel de escolaridad de los padres está relacionado con la acumulación de bienes, servicios y recursos que se asocian a la permanencia en la escuela y al desempeño educativo de sus hijos. Además, impacta en la expectativa y el acompañamiento académico que les proporcionan, lo cual puede reflejarse en mejores resultados académicos.» Ese “capital cultural” es importante, influye de manera significativa, pero es generacional y llevará años revertirlo, lo que no se toma en cuenta a la hora de evaluar a los docentes, que tienen un trabajo cuesta arriba desde el inicio de la vida escolar de sus estudiantes. Hay otras comparaciones y conclusiones interesantes, pero se acaba el espacio, basta mencionar, otra vez, que los estudiantes queretanos obtienen el cuarto mejor promedio a nivel nacional en lenguaje y comunicación, y el tercero en matemáticas; dentro de lo malo no estamos tan peor.

sábado, 5 de marzo de 2016

DOCENTES MUY DECENTES

Hasta el último momento quiso ser aprovechado, en el límite del plazo autoimpuesto por la Secretaría de Educación Pública, apenas el pasado 29 de febrero, se dieron a conocer los resultados de la primera evaluación para la permanencia docente en Educación Básica y Media Superior. Se esperaron a que pasara la efervescencia por la visita papal, no querían que algo le quitara reflectores al señor secretario, además fue lunes, día en que se hace la gira nada sorpresiva y sí muy planeada para visitar una escuela y hacer honores a la bandera, aunque sea puro pretexto para jalar a los medios y exhibirse desde el inicio de cada semana. Pero ahora el motivo era más que importante, como dice el Profesor del Centro de Estudios Educativos de El Colegio de México, analista y crítico de la reforma educativa, Manuel Gil Antón: «La reforma tuvo, como eje fundamental en su diseño, un supuesto: la fuente, si no única, sí la más importante de los problemas educativos en México, era el magisterio. Al ser concebidos como causa, la acusación simplificadora fue inmediata: los profesores y las maestras en el país, desde preescolar al nivel medio superior, estaban mal preparados. Inculpados sin miramientos, ni matiz, como un gremio repleto de flojos, violentos, ignorantes y desobligados, el (también) único remedio era evaluarlos: “el corazón de la reforma es la evaluación”. Ha sido de tal manera central este prejuicio, que ha generado lo propio e inevitable: perjuicios. Sobre todo, la estigmatización de las y los docentes y, derivado de ello, su ubicación en el proceso como objetos, cosas a reformar, y no como sujetos, socios indispensables, en la transformación que sin duda requiere el acceso al conocimiento en el país […] Al establecer, como diagnóstico, que la relación entre capacidad docente y calidad educativa era obvia, y directamente proporcional, la prueba del ácido sería que la medición de los conocimientos y las destrezas pedagógicas fuese muy negativa: a malos maestros, malos resultados. Se requería que los maestros calificados como incapaces fueran la mayoría, para probar la fuerza de su concepción […] En su propia (in)coherencia, los resultados desmienten la expectativa: en términos generales, con ligeros cambios por nivel, solo 15 de cada 100 obtuvieron resultados insuficientes. Fueron ubicados como buenos 42%, y 8% destacados. El resto, un poco más de un tercio, registraron en los exámenes aplicados condiciones suficientes – que son bastantes para ser capaces y aptos, dice el diccionario – al desempeñar su labor.» http://www.educacionfutura.org/la-reforma-educativa-el-fin-de-un-prejuicio/ Parte de los resultados aparecen en el sitio oficial del Registro Nacional del Servicio Profesional Docente, http://servicioprofesionaldocente.sep.gob.mx/, porque no creo que sean los únicos que se generaron y también porque se pueden encontrar otro tipo de correlaciones, que allí no se señalan. Pero hay que comenzar con lo que se tiene. Primero, llama la atención que en su presentación pública a los medios se hayan “juntado” dos categorías, ya que se sumaron los porcentajes de los calificados como “insuficientes” con los “suficientes”, por lo que se dijo, y así se publicó, que el 52 por ciento de los docentes evaluados no eran aptos o idóneos para dar clase frente a grupo, forzando la interpretación que desnuda Gil Antón, para aparentar que los malos resultados de nuestros estudiantes se deben exclusivamente a que los profesores son malos, están mal preparados y no deberían estar trabajando en las aulas del sistema educativo público nacional. Como contraparte, “apenas” el 48 por ciento resultarían aptos o idóneos porque fueron evaluados en las categorías de “bueno”, “destacado” y “excelente”. Pero, como bien se aclara, con todo y los defectos de una evaluación impuesta, técnicamente más que discutible, ya que en muchos casos se anularon los resultados de una de las fases de la misma por mal diseño de los reactivos, los evaluados como “insuficientes” apenas llegaron al 15 por ciento. Lo que no justifica, en modo alguno, la estigmatización de los profesores y la pérdida de sus derechos laborales. Entonces el problema no está en los docentes, o no sólo en ellos. Habría que meterse en temas que la SEP y el INEE han estado rehuyendo, como la impertinencia de unos programas de estudio saturados de información inútil y que se exige sean seguidos al pie de la letra, la existencia de un modelo educativo que no se adapta a nuestros distintos y peculiares contextos sociales, evaluaciones a nivel de aula que no reflejan lo que saben o aprenden los estudiantes; el prejuicio estúpido de que los alumnos son flojos, irresponsables y tramposos; la indiferencia, falta de conocimiento, compromiso y empatía de los directivos, que le deben su puesto a sus influencias o conectes políticos y no a su capacidad e identificación con su comunidad. De la corrupción e incompetencia de los altos funcionarios, salvo excepciones, mejor ni hablar. Quedan muchas cosas que se prestan a una reflexión más pausada sin olvidar la urgencia de los tiempos, baste saber que, por la forma en que la SEP organizó parte de su información, en lo que respecta a nuestro estado y tomando como base únicamente la categoría de Insuficientes, en educación básica nos colocan en el lugar vigésimo quinto con un porcentaje de 16, cuando el promedio Nacional es de 12.4. Nada que festejar. En contraste, a los docentes evaluados en el nivel de Media Superior (bachilleratos y preparatorias) les va mejor, ya que se nos coloca, en porcentajes de “insuficientes”, en el sexto lugar, lo que quiere decir que tuvimos poquitos, detrás de Quintana Roo con 6.8; Hidalgo con 7.2; México con 8.3; Chihuahua con 8.4; Campeche con 9.7; Querétaro con 11.6; mientras que el promedio nacional fue de 17.7. Queda claro pues, que no se puede hacer una revolución educativa, que es lo que se necesita, sin la participación de los actores principales: profesores y estudiantes.

viernes, 5 de febrero de 2016

TA TA TIU, TA TA TIU

Siquiera el memorable “Beto el boticario” era tan chusco que resultaba gracioso — la hora chimengüenchona https://www.youtube.com/watch?v=KjeK26bXZP8—. Con sus fingidas torpezas, ponía el descubierto los trucos con que los magos serios y solemnes nos sorprendían. Nos descubría que la magia estaba al alcance casi de cualquiera, que solo se jugaba con los límites de nuestros sentidos y lo ilimitado de nuestra ignorancia y credulidad. Dejemos de lado la “magia blanca” a la que le cantaban los hermanos Carrión —https://www.youtube.com/watch?v=XuXyjuSVyi8—, esa que lograba hechizar a los enamorados; tampoco cabe aquí la magia negra, esa que busca aliarse a las fuerzas del mal para hacer daño. En este país hay algo peor, la magia chafa de nuestra clase política. En el texto publicado la semana pasada en este semanario, advertíamos que a nuestro secretario de educación se le habían acabado los trucos, que el dúo poco dinámico de la SEP-INEE ya no atinaba una. Bueno, pues esa percepción se incrementó a últimas fechas, a la posposición de la evaluación para la permanencia que se aplicaría a otros 200 mil profesores de educación básica y media superior — de febrero a noviembre de este año—, le siguió la declaración de la jefa del INEE de que no se podría aplicar la prueba PLANEA, programada para marzo-abril de este año, a los estudiantes de sexto de primaria y tercero de secundaria, que tiene como finalidad saber en qué condiciones egresan de cada uno de esos niveles educativos, argumentando problemas de recortes presupuestales y técnicos —hasta ahora sabemos que la plataforma de la SEP para realizar las evaluaciones en línea, no soporta más de 35 mil computadoras conectadas simultáneamente—, además de que se reconocía, sin detallarlos, los fallos en el diseño de los reactivos aplicados, a la de a fuerzas, a los 150 mil docentes evaluados en situaciones poco favorables. A esa mágica “desaparición” correspondió la “aparición” de PLANEA hecha por la SEP que dijo algo así: no es que no se vaya aplicar, es que este año no va a ser externa, con lo que nos ahorramos 200 millones de pesos, sino que será interna, aplicada por los propios profesores en sus escuelas. Ni qué decir que organizaciones como empresarios primero, perdón, Mexicanos Primero, respondieron con iracundia publicando desplegados a plana completa en los diferentes medios de comunicación impresa, además de la correspondiente ofensiva en los medios electrónicos, lo que reveló que ellos tuvieron acceso a esa información antes que cualquiera. A esto hay que sumarle que en las declaraciones desde el INEE se mencionaba, como de pasadita, que las evaluaciones para la permanencia, que ahora son anuales, apenas se alcanzaría a evaluar a 100 mil docentes, lo que eleva el tiempo para una evaluación de la totalidad de la planta magisterial, que aquí habíamos calculado en 7 años, a 13. Todo un fiasco para los supuestos fines de la rimbombante reforma educativa. Mientras esto pasaba, nuestro flamante secretario de educación, estaba comiendo tamales en un hospital infantil en representación presidencial. Tantito antes, ya había provocado el enojo de los maestros cuando puso como ejemplo a una escuela particular, de lo que quería fuera el sistema educativo nacional. Claro, con alumnos que comen diario y bien; con familias con poder adquisitivo muy por encima del promedio, cualquiera logra resultados en aprendizaje por encima de lo esperado. Hay otro plazo que está por cumplirse, a ver si lo logran porque les urge atinar en algo, en esta semana que transcurre tienen que dar a conocer los resultados de la evaluación docente aplicada entre octubre y diciembre del año pasado, que consistió en 4 etapas, culminando con los exámenes masivos en el centro de congresos, con varias horas de duración, y los correspondientes incentivos prometidos aunque nunca definidos con precisión, a ver si no quedan en simples promesas o anuncian otra posposición. Lo que está quedando claro es que, con el pretexto de elevar la calidad de la educación, que buena falta hace, se destruyeron los derechos laborales de cientos de miles de profesores, parece que toda la intención era esa, ahorrarse unos centavos sin percatarse de que se perdía tiempo que no tiene equivalencia monetaria. Se tiene ahora, una masa docente muy enojada, ninguneada, ignorada, que será la encargada de implementar los cambios dentro del aula y en contacto directo con los estudiantes, y ese mal clima no se cambia fácilmente, ni por la fuerza. No hay de otra, si queremos que los resultados cambien hay que hacer las cosas de manera diferente, es una terquedad suicida esperar cambios haciendo lo mismo de siempre, pero como dice el clásico, hay que estar alertas, porque la reversa también es un cambio.

sábado, 30 de enero de 2016

MAGO CHAFA

Se acabó la magia, el conejo se escapó de la chistera antes de tiempo, el mago descubrió que no le aplaudían por ser bueno sino porque todo su acto lo hizo de espaldas al público, se estaban burlando de él. Así debe de sentirse el señorito Aurelio Nuño después de que se percataran que la dupla SEP-INEE no funciona y se modificara el calendario de las evaluaciones docentes programadas para el próximo mes de febrero, para mandarlas hasta noviembre. Se supone que otros 200 mil docentes de educación básica y media superior tendrían que ser evaluados en un proceso que abarcaría de febrero a mayo de este año, para un total de 350 mil sumados a los de noviembre-diciembre del año anterior. Lástima, la SEP y el INEE resultaron no idóneos para cumplir sus propias metas, tanto que cacarearon lo que iban a hacer para salir con la batea de babas del “no se puede”. El censo de escuelas, maestros y alumnos de educación básica y especial 2013 (cemabe 2013) encuentra que tan solo para ese nivel educativo el número total de maestros es de 1 millón 266 mil 544, lo que significa que el señor Nuño y su súper estructura apenas estaría evaluando a menos del 26 por ciento del total de la planta magisterial puesto que a esa cifra del cemabe hay que agregar los más de 270 mil profesores del nivel medio superior. Ya las cifras no cuadran, si antes estaba pensado evaluar a la totalidad de los maestros cada 4 años aproximadamente, ahora, al ritmo de 200 mil anuales o un poquito más, ese plazo se va a 7 años por lo menos, aunque también habría que agregar los miles de integrantes de la fuerza aérea magisterial, o sea, los aviadores y comisionados sindicales que “regresan” a las escuelas. Como este rollo de la mal llamada reforma educativa no tiene ni pies ni cabeza, todo queda en especulaciones, lo malo es que esa falta de certeza está propiciando un desperdicio criminal de los pocos recursos disponibles. Por ejemplo, creyendo que la programación difundida iba en serio, instituciones educativas como el Colegio de Bachilleres metió a sus maestros a cursos de preparación para la evaluación que iniciaría en febrero, con instructores internos —docentes siendo capacitados por sus propios compañeros, porque no hay dinero para contratar capacitadores externos quizás con mayor experiencia—, quienes, sin cumplir con la mitad de su curso, se enteraron que no serviría para lo que estaba planeado, por los cambios de última hora de la SEP-INEE. Lo anterior tiene, al menos, dos problemas. Primero, se incrementa la falta de credibilidad en la reforma disque educativa en los principales encargados de llevarla a cabo en las aulas. Segundo, ¿qué pasaría si alguno de esos instructores internos, a pesar de su buena intención, resulta con malos resultados en su propia evaluación? ¿Y si le reclaman sus compañeros capacitados por él? Porque, otra bronca, es que no hay certeza de quiénes “pasaron” ese proceso en noviembre-diciembre del año pasado, ni con qué calificación —han dicho que hay cuatro resultados posibles: insuficiente, suficiente, bueno y destacado—, dado que apenas se sabrá, si no hay cambios, en la segunda semana de febrero. Lo que también resulta increíble es, que siendo una prioridad la capacitación docente, no existan los dineros para ello; hay que recordar que la buena educación cuesta, pero la mala educación, a final de cuentas, sale mucho más cara. Pero nuestros tecnócratas no saben de esas cosas, solo suman pesos y centavos para verse bien y seguir gozando impunemente del presupuesto público. Ojalá que el hipotético mago con el que comenzamos este texto, se dé cuenta que se le acabó la magia. Porque ahora se le ocurrió el truco llamado Escuela al Centro, donde presenta lo viejo como si fuera nuevo, como una genial ocurrencia. Por ejemplo, se les olvida que: “más del 40% de las escuelas de educación básica son multigrado; es decir, donde un docente atiende dos o más grupos al mismo tiempo, y no tienen las condiciones básicas para el desarrollo de sus actividades pedagógicas, por lo que el nuevo plan es poco viable en esas circunstancias”, además como analiza Manuel Gil Antón, obviando la realidad de las escuelas, el resultado esperable es que se ahonde la desigualdad social y educativa, “este programa al no atender la diversidad de las condiciones de la escuela en México, sólo favorecerá a los centros educativos que cuenten con óptimas condiciones, aumentando la brecha entre las más pobres.” En el mazacote de declaraciones se anuncia que cada supervisor escolar tendrá dos asesores técnico pedagógicos —llamados ATPs para abreviar—para que lo auxilien en sus tareas, pero esos ATPs ya existían y desaparecieron con la reforma del señor Nuño, quien ahora, quiere que le aplaudan porque los vuelve a “aparecer”. Otra, nos quieren seguir vendiendo la idea de que más días y horas de clase es mejor, cuando la experiencia internacional apunta para otro lado. Los finlandeses, que siempre logran estar en los primeros lugares en las pruebas internacionales estandarizadas, apenas tienen 170 días de clase al año, además en su sistema se evitan al máximo las tareas fuera de clase, aquí atiborramos a los niños y adolescentes con tareas sin sentido pedagógico alguno, y aunque lo tuvieran, la saturación nunca es buena idea ni tiene los resultados esperados. Otra genialidad y allí están las declaraciones en los medios de información, los aviadores y comisionados regresarán a las escuelas como subdirectores, supervisores o ATPs, como si años de cobrar sin trabajar los hiciera en automático idóneos para ocupar esos puestos considerados como directivos en la estructura escolar. Huele mal, parece que fue negociación con el SNTE para que sus cuates sigan gozando de buenos salarios aunque no sepan hacer nada, mientras, friéguense maestros porque son los que tendrán que sacar la chamba. En resumen, nos siguen engañando, sin haber terminado satisfactoriamente con una etapa se supone que ya estamos en otra: “pasamos al segundo nivel de la reforma administrativa, que no es educativa. La primera fase, fue la reorganización administrativa y laboral del sistema educativo, y ahora, la reorganización del organigrama escolar” http://www.educacionfutura.org/el-plan-escuela-al-centro-incrementa-brecha-de-desigualdad-escolar-manuel-gil-anton/ Pero no hay que fijarse en la reprobación y deserción que siguen en inflación galopante, total, las víctimas siguen siendo los más jodidos.

sábado, 5 de diciembre de 2015

UNA BUENA Y OTRA DUDOSA

Comencemos por algo agradable, por puro gusto, porque hace falta: «"Yo nací en una comunidad totalmente indígena, crecí de la milpa, tengo el sabor de la milpa, porque cuando voy a Oxchuc encuentro la diferencia del sabor del elote de mi pueblo recién arrancado de la milpa. Y veo en mis hijos que estudian ahora en la Universidad, ya no encuentran esa diferencia, porque ya no crecieron con ese sabor del maíz. Quiero dejar una constancia de cómo éramos, de cómo vivíamos, escribo en tzeltal porque estoy pensando en mis lectores tzeltales, y traduzco al español porque quiero dar a conocer nuestras formas de vida. Creo que la clave de los escritores indígenas es que lo vivimos nosotros, lo sentimos nosotros; no espero información: es lo que sale de mi corazón, de mi chulel (alma)" […] Le llamó la atención la vida de un viejo curandero a quien querían robarle su palabra, su canto. "Me dije entonces que tenía que escribirlo de una manera digna: inventé la estructura, los diálogos, busqué el nombre del personaje, evité reiteraciones para darle una mayor coherencia narrativa. Así nació mi primer cuento, titulado El ladrón de palabras: es la voz de un viejo curandero, antes jamás escuchada, porque parte desde las raíces de lo más profundo del ser del pueblo maya de Oxchuc, surgido de la profundidad de las montañas. Lo traduje al español y fue publicado en el libro Palabra conjurada en 1999. Imagínese mi sorpresa al ver publicado mi primer cuento, fue crucial para mí, porque me ayudó a tener confianza en mi destino literario". Habla Josías López Gómez (Oxchuc, Chiapas, 1959), quien obtuvo el Premio de Literaturas Indígenas de América, 2015». Javier Molina, La Jornada del 02 de diciembre de 2015. Ahora lo obligado, el fin de semana del 28 y 29 de noviembre se realizó en Querétaro y otros estados del país, la evaluación para la permanencia docente en educación media superior. Para que no sucediera lo mismo que en la evaluación de educación básica, en que se bloquearon algunas de las sedes para impedir la entrada de los convocados, a pesar de que los dirigentes disidentes declararon que sólo harían acto de presencia para difundir su rechazo a la misma y convencer a los asistentes a negarse a realizar tal procedimiento, se cambiaron las sedes a último momento y se concentró todo en una sola, el centro de congresos. Para ello se citó a los profesores en diferentes lugares para, de allí, ser trasladados en camiones y camionetas escoltados por la fuerza pública estatal. El sábado 28, en un gélido salón La Corregidora que provocó espasmos musculares, conjuntivitis y molestias respiratorias en muchos de los asistentes, se realizaron las etapas III y IV de dicha evaluación, 3 horas en la mañana, una hora para comer y otras 3 horas en la tarde, sin posibilidad de abandonar las instalaciones. El domingo 29 la última parte de la etapa III de 10 a 15 horas, es decir, otras 5 horas. Si a Usted le parece que estar casi 11 horas frente a la pantalla de una computadora es poco conveniente y sano, tiene razón, más si le toca que la misma corresponda a una lap-top de 20 pulgadas o menos. Porque la variedad de equipos concentrados en el lugar era amplia, con suerte le podía tocar una computadora de escritorio con pantalla un poco más grande, pero no mucho. Ocho mesas de registro para verificar la identidad de los evaluados, la entrega simultánea y en el momento de las claves personales de acceso a la plataforma y el inicio colectivo de las sesiones fueron parte del operativo. Una breve ceremonia donde solo hablaron, breve, el delegado de la SEP en el estado y el secretario de gobierno; la presencia del secretario de educación estatal y supuestos dirigentes del SNTE. Hay que mencionar que no todos los profesores de ese nivel, medio superior, fueron convocados, sólo una muestra con ciertas características: que fueran docentes con materias del “núcleo básico” y con antigüedad de 6 a 20 años. Por ejemplo, del COBAQ fueron convocados 137 docentes de 14 disciplinas diferentes, de los cuales 107 subieron evidencias a la plataforma (etapa II), y 102 se presentaron a las etapas III y IV los días que estamos comentando. Las críticas de diferentes instancias a esa forma de evaluación se pueden encontrar, con algo de dificultad, en algunos medios de comunicación. Ya viviendo la experiencia y en una opinión personal, es más que difícil encontrarles alguna coherencia y/o congruencia a los más de 200 reactivos de opción múltiple “armados” con la combinación de diferentes y diversos planes de estudio, la variación es amplia y confusa, en literatura se va de términos en latín para referirse a estructuras poéticas, hasta poner como ejemplos de cuento textos de autores de libros de autoayuda como Jorge Bucay, un zigzagueante traslado del culteranismo al kitsch (según la infaltable Wikipedia: En México la palabra tiene un uso limitado al mundo del arte. Su uso generalmente implica definir una obra de arte o un suceso que tiene características vulgares, de mal gusto o popular). En la evaluación consistente en supuestos casos que ejemplifican situaciones de enseñanza-aprendizaje en el aula, la confusión o falta de coherencia parece mayor, da la impresión de que diferentes personas, cada una con su estilo y redacción —aunque difícilmente se percibe alguna experiencia práctica en el salón de clase—, presentaron sus propuestas y sin una jerarquización, orden u homogenización, simplemente se amontonaron en un mismo documento. En fin, los casos eran tan irreales que provocaban desde francas resistencias hasta ataques de risa. Las supuestas secuencias didácticas para abordar cualquier tema eran interminables, complicadas y hasta estúpidas. Más parecían intentos de adoctrinamiento que alguna ocurrencia afortunada para evaluar algo: parafraseando la redacción “el docente, comprometido con la calidad de la educación y la formación integral de todos sus alumnos, tomando en cuenta los acuerdos de las reuniones interdisciplinarias y de la academia de su plantel, arma su planeación del curso y llega al grupo 5.10 y…”. Lo curioso es que en ninguno de los casos, el o la supuesta docente hace algo tan básico como pasar lista para saber quién de sus alumnos llegó o faltó a clase. En ningún momento se plantea consultar a los estudiantes sobre los temas que les interesa abordar, a los padres de familia menos, estos últimos son considerados como simples reforzadores de lo que hace o dice un profesor que está atado a un plan de estudios rígido y vertical. En ese mundo ideal la vinculación con otras instituciones se logra no por un alineamiento de propósitos, sino porque “la mamá de María trabaja en la casa de la cultura del municipio y puede conseguir el auditorio para hacer una representación”. En fin, sería útil que el INEE recopilara la opinión de esta primera nuestra de docentes evaluados, porque la encuesta de salida que aplicaron tampoco permitía profundizar sobre la pertinencia de lo presentado, apenas preguntaban sobre la limpieza de las instalaciones, la facilidad de acceso a la plataforma y cosas por el estilo, con opciones que iban de muy de acuerdo a muy en desacuerdo, pareciera que hay temor por consultar más en serio. Esperemos los resultados que están prometidos para la segunda quincena de febrero, a ver qué pasa.

sábado, 31 de octubre de 2015

PLAZO FATAL

Sería irresponsable no hacerse cargo del tema: este sábado 31 de octubre a las 23:59 horas, si no hay otro cambio de por medio, se venció el plazo para que 150 mil profesores de educación básica y media superior, escogidos para esta primera etapa, suban a plataforma las evidencias que sustenten su actuar en el aula y garanticen, de pasar la evaluación en sus 4 etapas, su permanencia frente a grupo. No hay que pasar por alto que esta fecha fatal es la tercera a que se convoca a los docentes, dado que las otras fueron del engaño al fracaso. La primera fecha límite fue el 15 de agosto y fue “suspendida” unilateralmente y sin explicación alguna por la SEP, aún con la oposición pública del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) y de grupos como Empresarios Primero (perdón, Mexicanos Primero); la segunda fecha se fijó para el 18 de septiembre y tampoco fue posible cumplirla, se argumentaron problemas técnicos con la plataforma, aunque también, y desde el principio, se notaron discrepancias entre lo que decían las convocatorias personalizadas a los docentes y su pertenencia disciplinar, es decir, en el caso de media superior, las autoridades pretendían evaluar a docentes con criterios diferentes a los que correspondían en los hechos, más claro, en materias que los profesores no tenían asignadas frente a grupo; finalmente llegamos al tercer intento, fecha límite este 31 de octubre. Difícilmente habrá cambio porque le pegaría directamente al señor Aurelio Nuño, que un día y al otro también, sale en las notas principales de los medios de comunicación masiva con cualquier pretexto, en abierta precampaña rumbo a la presidencial del 2018. Desde el principio se sabía que la reforma laboral aplicada al magisterio, sólo podía ser detenida o cambiada, mediante la expresión pública de inconformidad de los mismos profesores, las marchas, plantones y demás movilizaciones no han logrado burlar el cerco que el gobierno federal, junto con los dueños de los principales medios de comunicación, han construido para desprestigiar a los docentes; ellos sí, ilusionados falsamente en que podría existir la protección de la justicia federal a la pérdida de sus derechos laborales, muchos fueron engañados por abogados que pidieron hasta 4 mil pesos por persona, por promover un amparo que los mismos licenciados sabían que no iba a prosperar. Querétaro no fue la excepción, hubo movilizaciones, exigencias a los sindicatos respectivos (SNTE, STSPE) para que defendieran lo defendible, cosa que no hicieron; publicación de desplegados apelando a la sensibilidad de gobernantes y representantes que tampoco tuvieron eco. Todavía unos días antes de vencer este tercer plazo límite, ante reclamos públicos en su semanal visita a una de las escuelas que maquillan para que se vean bonitas por media hora, uno de los funcionarios encargados del proceso de evaluación declaró que, de haber problemas técnicos en el acceso a la plataforma, los profesores no debían preocuparse, puesto que podrían hacerlo el día que les tocara hacer el examen en línea (tercera etapa de las 4 que tiene el proceso evaluatorio), a realizarse el 14 o 15 de noviembre (sábado o domingo). Pero, no se ha aclarado si eso equivale a un nuevo aplazamiento o es una treta para ganar tiempo y desinflar las nuevas inconformidades. Pequeño detalle, el tiempo programado para realizar el examen en línea es de 8 horas, para subir evidencias son otras dos, para hacer la argumentación de las mismas otras 4, es decir, serían 14 horas de trabajo en línea en un solo día, máximo en 2, esperando que no hubiera ningún problema técnico en todo ese esclavizarse frente a la pantalla. En todo este padecer hay aspectos que no se han aclarado. ¿Por qué si los diputados federales de todos los partidos amafiados en el Pacto por México fueron los responsables de aprobar, sin siquiera haberla leído, una supuesta reforma educativa, las protestas, presiones y reproches no se dirigieron contra ellos? ¿Por qué se evitó dañar a los candidatos de los partidos que aprobaron, en el 2013, esa reforma, en el proceso electoral de este 2015? ¿Por qué no se activó el “voto de castigo”? Quizás porque la única fuerza electoral opositora a tal ordenamiento era MORENA dirigida por Andrés Manuel López Obrador. Ni modo, aunque no sea de todas nuestras simpatías, MORENA antes de tener el registro como partido político y ahora que ya lo tiene, sigue manifestando en el discurso, y en los hechos, su cuestionamiento y oposición a ese neoliberalismo educativo tan apoyado por las cúpulas empresariales, donde están algunos de los más ricos del mundo. Pero cuestionar los dogmas oficiales sigue siendo pecado capital, el octavo, el de populismo según ellos. Habrá que esperar los resultados de esta primera evaluación al desempeño y para garantizar la “permanencia temporal”, de las horas frente a grupo de los 150 mil profesores en lo que resta del año, otros 200 mil para febrero del 2016. Mientras, el nuevo modelo educativo prometido no aparece por ningún lado, no hay responsables del desastre a nivel de funcionarios federales y estatales de primer nivel, anteriores o actuales, porque un sistema educativo, público y privado, que llega a los malos niveles que todos notamos, requiere de décadas de descuido, de corrupciones, de complicidades, de influyentismos, de saqueos. De eso nadie dice nada.

sábado, 8 de agosto de 2015

PLANEANDO ANDAMOS

Más datos, más estadísticas; nos hundimos en un mar de cifras que no sirven para hacer nada. CONEVAL, INE, INEE, OXFAM, SEP, todas y cada una de las dependencias gubernamentales, organizaciones nacionales e internacionales no gubernamentales, financieras, de derechos humanos, de alimentación, de todo tipo tamaño y prestigio. Cada quien da números que pretenden, inútilmente la mayoría de las veces, atrapar una realidad que se presenta descuartizada y sin relación entre sus innumerables pedacitos. Pero es que nosotros, en el afán de disque conocer, la hemos partido para, después, tratar de rearmarla. Empeño fútil, la realidad es mucho más que la suma de sus partes. Pero bueno, hay más datos vertidos en números, en hojas de Excel que hay que descifrar, interpretar y ver si sirven para algo. Ahora se llama PLANEA, o sea, Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes, que sustituye al anterior ENLACE, Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares, puras mayúsculas hasta marearse. Pero esa sustitución no significa equivalencia, así que partimos en este 2015, de cero. Dada la advertencia, hay que señalar que Querétaro, como entidad y tomando en cuenta los resultados generales de todos los alumnos que cursaban el último año o semestre de bachillerato o preparatoria este año, sea en planteles públicos o privados, independientemente del grado de marginación y sistema, alcanza el quinto lugar, sumando los “niveles de dominio” III y IV (que son los que implican un desarrollo aceptable de la competencias) en lo correspondiente a Lenguaje y Comunicación, 42.1, por encima del promedio nacional que es de 36; mientras que en Matemáticas logra un puntaje de 22, para quedar en sexto lugar nacional, cuyo promedio es de 18. Entre las características de dicha prueba según la SEP y el INEE (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) están: “Es una prueba objetiva y estandarizada. Está alineada al Marco Curricular Común, en particular a los campos disciplinares asociados con las competencias de Lenguaje y Comunicación (Comprensión Lectora) y Matemáticas. Está conformada por 110 reactivos de opción múltiple, 50 que evalúan Lenguaje y Comunicación (Comprensión Lectora) y 60 de Matemáticas. Es una prueba criterial (palabra que no existe ni en el diccionario) que NO está diseñada para derivar conclusiones al respecto del desempeño de las escuelas o los docentes. Sus resultados NO deben tener consecuencias académicas o de otro tipo para los estudiantes, sus escuelas o los docentes.” Entonces ¿para qué sirve? Antes de intentar una respuesta veamos la siguiente información generada, también, por ambas instancias oficiales. “La evaluación del área de Lenguaje y Comunicación (Comprensión Lectora) explora la capacidad del alumno para comprender, analizar, interpretar, reflexionar, evaluar y utilizar textos escritos, mediante la identificación de su estructura, sus funciones y sus elementos, con el fin de desarrollar una competencia comunicativa y construir nuevos conocimientos que le permitan intervenir activamente en la sociedad. La evaluación del área de Matemáticas explora la capacidad para identificar, interpretar, aplicar, sintetizar y evaluar matemáticamente su entorno, haciendo uso de su creatividad y de un pensamiento lógico y crítico que le permita solucionar problemas cuantitativos, con diferentes herramientas matemáticas.” Podemos comenzar por cuestionar algunos de los supuestos en que está basada esa “evaluación”, primero porque se cree que “estandarización”, o sea, preguntarles a todos lo mismo, de la misma manera y al mismo tiempo, significa “objetividad”, sin tomar en cuenta que preguntar una cosa en lugar de otra ya lleva una valoración previa de “alguien” o “algunos” que consideraron que eso era más importante que otra cosa. El elegir las posibles opciones de respuesta también lleva cierta tendencia que pretende esconderse detrás de protocolos muchas veces absurdos, hasta en matemáticas donde se supone que sólo una de ellas es, o puede ser, la correcta. Ya vimos para qué no sirve. Pero hay que darle utilidad, no sólo para poner el cartelito o tremendo espectacular en la entrada de las escuelas supuestamente mejor calificadas, que además, en muchas ocasiones, son las que menos alumnos evaluados tienen, ya sea porque sus grupos son reducidos en número o porque prefieren darles asueto, el día de la aplicación, a los estudiantes que creen que pueden bajarles el promedio general. Sí puede ser útil cuando la misma escuela se compara a sí misma año con año, tomando en cuenta que su población estudiantil se renueva completamente cada tres años, en el caso de media superior, y que cada generación es completamente diferente a las anteriores. Pero sirve como un complemento al resto de las evaluaciones más cualitativas, valiosamente subjetivas y continuas. Otra cosa que hay que evitar es que esas pruebas y otras, como PISA, administrada por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, se conviertan en la currícula escolar, que determine los contenidos o formas de enseñanza y aprendizaje, que se establezcan como proyectos permanentes y excluyentes. Faltan más datos, de los que complementen la comprensión completa de una evaluación como esa, la parte de la contextualización todavía no aparece en la página de la SEP y es importante, porque así podremos entender el por qué los alumnos de una escuela tienen mejores resultados que otra, si el grado de marginación es determinante, si la adecuada infraestructura física cuenta, si la preparación meritocrática de los profesores es significativa o pesa más la creatividad de los mismos, si es mejor el conocimiento de los contenidos o la forma de procesarlos en el salón de clase, la pedagogía pues. Podemos presumir que con todo y que no estamos contentos con un sistema educativo producto de la complicidad entre dos mafias, las estructuras burocráticas y sindicales, tenemos resultados por encima del promedio nacional, pero debajo de lo esperado para un estado cuyo gobierno presume un crecimiento económico y un ambiente de seguridad y paz social excepcionales. Mientras, la inconformidad magisterial contra la mal llamada reforma educativa sigue, y ese ambiente es poco favorable para iniciar otro ciclo escolar; los profesores estamos cansados del hostigamiento continuo y de las campañas de desprestigio que han aterrizado en la pérdida de derechos laborales importantes, para favorecer la imposición de un proyecto que no es nuestro, que no atiende las necesidades y expectativas de una mayoría empobrecida y que mira, con asombro e indignación, cómo nos seguimos hundiendo en la corrupción, la desigualdad, la impunidad y la violencia.

sábado, 27 de junio de 2015

MIRÁNDOSE AL ESPEJO

No nos confundamos, los profesores no estamos en contra de ser evaluados, de hecho lo somos a través de múltiples mecanismos y por una diversidad de actores, en educación media y superior hasta los estudiantes nos evalúan; el problema es que dichas evaluaciones no son tomadas en cuenta, pesan más otros criterios como los sistemas de estímulo que propician el individualismo, el obtener diplomas o posgrados hasta de instituciones patito, el servilismo a los jefes inmediatos, el sindicalismo corrupto. Pero la solución que se plantea tampoco es la adecuada, una evaluación estandarizada que sólo sirve para reforzar un sistema educativo deficiente, es como cambiar de amo y pensar que eso es ser libre. Pero la deficiencia de ese sistema educativo no está centrado en los contenidos de los programas de estudio, obsoletos, aburridos, saturados; tampoco en la grave carencia en el dominio de algún modelo pedagógico, aunque sea del memorista; estamos encubriendo lo que Erwin Fabián García López y Alejandra Jaramillo Morales del Instituto de Investigación en Educación IIEDU, de la Universidad Nacional de Colombia ponen de esta manera «Es evidente que todo proyecto político, autoritario o no, utilizará la escuela para transmitir e imponer (en algunos casos) su propia comprensión del mundo, su propia idea de la convivencia, su propia manera de entender el uso de los recursos y su forma de organizar la sociedad. El gran problema de esa “utilización” de la escuela radica en que se naturalizan esas comprensiones, al punto que se intenta constituirlas en un discurso oficial que no se pone en duda.» http://reevo.org/externo/siete-temas-imprescindibles-siguiendo-a-un-gran-maestro/ Y ese discurso trae detrás la forma neoliberal de entender el mundo, ese que justifica la inmensa concentración del poder económico y político en pocas manos, el que presenta como natural e inevitable el crecimiento de la pobreza de las mayorías como efecto de “la mano invisible del mercado”, y no de sus especulaciones financieras, de sus convenientes conflictos de intereses, de sus relaciones perversas con el poder público; ese discurso que justifica la explotación inmisericorde de la naturaleza y de los hombres, en lugar de la convivencia armoniosa y equitativa; ese que promueve el despojo del trabajo, de la salud, de la seguridad, de la vida plena de miles de millones de personas sin más pretexto que el consumo desenfrenado de unas élites insensibles y corruptas. Para eso está diseñada la evaluación que imponen, hasta constitucionalmente, la SEP y el INEE, que con la pretensión de la objetividad y la transparencia sólo están reforzando un sistema educativo excluyente, que refuerza las desigualdades sociales y las oculta detrás del derecho “de los niños” y jóvenes a ser educados, y de una calidad que sale del ámbito laboral para transitar por las aulas de las nuevas fábricas de empleados y obreros sin derechos laborales, a merced de lo que piensen y hagan los poderes fácticos organizados en cúpulas empresariales, en los monopólicos medios de comunicación, en Mexicanos Primero y sus tentáculos con diferentes denominaciones. Si alguien de otro planeta viniera y mirara nuestras escuelas, no distinguiría entre éstas y una prisión, pues el modelo arquitectónico es el mismo, advierte el arquitecto indio Prakash Nair. http://reevo.org/externo/la-escuela-no-debe-ser-una-prision/ “Hace 25 años el maestro era alguien que venía a la escuela para aprender de él, pero ahora ha cambiado con Internet, ahora pasó de ser alguien para dar información, a ser algo más: él tiene la sabiduría, él puede ayudarte de forma emocional y social; enfocar los esfuerzos del estudiante en las necesidades y no en lo meramente académico, ayudar al niño a encontrar algo por lo que se sienta motivado, si tiene un deseo estará feliz, pero a veces son muy aburridas las escuelas. No podemos forzar la atención en algo que de por sí es aburrido”. Tiene razón el arquitecto especialista en el diseño de espacios educativos, en escuelas pues, porque todo espacio educa, significa, provoca sensaciones y facilita ciertos aprendizajes, o impide otros: “Donde un adulto controla 50 pequeños en un salón… eso fue diseñado para las fábricas, donde querías que las personas trabajaran sin pensar por sí mismos, sin retar al jefe, pero ¿cómo puedes decir que te importa cada niño si lo pones en una prisión? Eso no tiene sentido, deben ser libres; no es un problema de dinero sino de decisiones, hay que tratar a los niños como queremos que nos traten a nosotros”. Hay otras formas de pensar el mundo y el universo, de vivirlo, de disfrutarlo, pero la visión oficialista quiere ignorarlas porque no sirve a los intereses de los grupos dominantes y entonces los sataniza, los presenta como indeseables, como subversivos —que sí lo son pero en buen sentido—. ¿Más claro? Va el fragmento del discurso del que trabaja como presidente de la república durante la instalación del Consejo Nacional de Transparencia apenas el pasado 23 de este mes y año: “lo que hemos o lo que estamos haciendo, y a lo mejor le voy a dar con ello material a más de un caricaturista, pero el Estado mexicano y su sociedad, lo que estamos haciendo es domar auténticamente la condición humana, llevarla por nuevos caminos, estableciendo parámetros, estableciendo límites, controles…”. Bueno, pues parte de esos límites y controles se llama “reforma educativa”, con “esa” evaluación docente incluida. Lastima que un presidente piense y crea que los mexicanos tenemos que ser “domados”, nos cree perversos, tramposos, deshonestos, desordenados nada más porque sí, quizás se está mirando al espejo y no alcanza a reconocerse.

sábado, 6 de junio de 2015

TODO POR NADA

No se da algo a cambio de nada, menos el gobierno federal que tiene negociadores expertos hasta para imponer lo impensable. No lo pueden todo pero no regalan nada. Por eso no tienen sustento las interpretaciones de que la suspensión indefinida de la evaluación a los docentes de educación básica y media superior, se debe exclusivamente a las presiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y su boicot electoral en las regiones donde tiene presencia. Un escenario más realista hubiera sido que las secretarías de gobernación y la de educación, propusieran un simple intercambio, por un lado se emite el comunicado de dicha suspensión indefinida y, a continuación, la CNTE anunciaría la suspensión de sus movilizaciones hasta un próximo encuentro y negociación. Con eso se salvaba la jornada electoral y la CNTE tendría una victoria para presumir y afianzar su posición. Pero nada de eso sucedió y entonces podemos sospechar que los motivos del comunicado que tiene a todos alborotados, son otros completamente diferentes. El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) no tiene la infraestructura necesaria para operar por su cuenta, está montado en la de la SEP y allí es donde aparece un primer problema ¿Se tiene la infraestructura suficiente para realizar la prueba de opción múltiple a cientos de miles de profesores de manera simultánea? Porque se requieren computadoras y la plataforma que soporte tal tráfico de datos sin colapsar. Parece que no. No queda claro hasta dónde o qué abarca el comunicado de dos renglones de la SEP. Si se refiere a todas las evaluaciones y convocatorias planeadas o sólo a las dirigidas a los profesores en activo. Porque el calendario del INEE tiene en las fechas más próximas lo siguiente: Concurso para la Promoción a cargos con funciones de Dirección y Supervisión de Educación Básica y Media Superior 2015 (15 al 30 de junio para Básica, 4 al 19 de julio para Media); Concurso para la Promoción a Funciones de Asesoría Técnica Pedagógica Educación Básica y Media Superior 2015 (¬15 al 30 de junio para Básica, 4 al 19 de julio para Media); Concurso de Asignación a la educación media superior en la zona metropolitana de la Cd. de México COMIPEMS (27 y 28 de junio); Evaluación al personal de Nuevo Ingreso al término del primer año escolar en Educación Básica y Media Superior 2015 (4 al 19 de julio para Básica, al 25 de julio para Media), y así por seis convocatorias más, hasta llegar a lo que parece el meollo del asunto: Evaluación del Desempeño Educación Básica y Media Superior 2015 (Fecha Límite: 9 de septiembre al 30 de noviembre de 2015 para EB y EMS 1er Grupo, 1 de febrero al 31 de mayo de 2016 para EB y EMS 2do Grupo). Lo que sí hay que señalar es que quienes se han mostrado más interesados en que se aplique la reforma laboral en la educación —mañosamente a eso le llaman “reforma educativa”—, son las organizaciones promovidas por los verdaderos poderes fácticos en este país, las cúpulas empresariales, señaladamente TELEVISA a través de Mexicanos Primero y la COPARMEX. Y es que el mercado educativo es muy atractivo, porque después de desprestigiar a los maestros, echándoles la culpa de los resultados obtenidos en pruebas estandarizadas como PISA y PLANEA (antes conocida como ENLACE), lo siguiente es imponer un modelo que en lugar de educar para la vida, produzca mano de obra barata y obediente. ¿Cómo se hace? Fácil. Con los poderosos grupos editoriales de los que son dueños o accionistas, retacar las escuelas públicas y privadas de libros de texto hechos como recetas de cocina, donde se especifique, hora por hora y día por día, lo que los profesores y estudiantes deben hacer, decir y aprender. En los mismos ya están “diseñados” los exámenes y la forma de calificar el “desempeño” de los niños y jóvenes. Nada de diversidad de interpretaciones, nada dejado al criterio del profesor que sabe, de inicio, que no hay mayor injusticia que tratar igual a desiguales, nada de tomar en cuenta la infraestructura física de cada centro escolar, nada de conocer a los alumnos para identificar sus fortalezas y debilidades, sus estilos propios de aprendizaje; ¿para qué interesarse en ellos si van a ser etiquetados y tratados como un número más en un mar de “indicadores académicos”? Mejor hagamos negocio con ellos y posteriormente explotémoslos como obreros o empleados. Esa es su reforma. Por lo anterior, la base magisterial, en educación básica y media, se siente agredida y está dejando, si es que algunos lo han hecho, de participar en las diferentes convocatorias; por ejemplo, se sabe que la respuesta a formarse como “evaluadores del desempeño”, así nomás dice, o como apoyos técnicos pedagógicos, no tuvieron la respuesta esperada, y es que “evaluar” el desempeño en aula de los propios compañeros es algo equivalente a hacerla de esquirol —según la RAE: “L'Esquirol, localidad barcelonesa de donde procedían los obreros que, a fines del siglo XIX, ocuparon el puesto de trabajo de los de Manlleu durante una huelga”— a servir de pretexto para que haya castigos por no seguir al pie de la letra un formato que a alguien se le ocurrió que era el ideal para conducir una clase, sin importar el nivel, la materia, los contenidos, ni las características propias de cada grupo y de cada niño o joven. Mucho menos se atiende al contexto sociocultural en que está inmersa cada escuela. Hay que llenar formatos y ya. Pues que lo hagan los directivos, para eso están, para eso se les paga, que asuman los costos de sus decisiones. En fin, una “reforma educativa” hecha sin el mínimo respeto a la opinión y conocimiento de los estudiantes, a sus expectativas de vida; menos consultar a los profesores, que son los directamente encargados de implementar los cambios en el aula, que deben estar convencidos y apasionados por su labor; tampoco preguntar a los padres de familia, para qué si se les convence a través de la telebasura que se les receta hora tras hora. Bueno, pues así no resultan las cosas. Ya que se detuvo el proceso, por la razón que sea, hay tiempo para corregir lo que está mal planteado desde el principio, sólo falta voluntad, visión de futuro y que prevalezcan los intereses de la mayoría sobre la de los grupos interesados en seguirse hinchando de billetes a costa de los demás.

viernes, 8 de mayo de 2015

¿QUIÉNES ESTÁN EN LAS ESCUELAS?

Resulta fácil hablar del sistema educativo nacional sin conocerlo, las frases huecas rellenas de aparentes buenas intenciones surgen a la menor provocación, lo que sí no deja de extrañar es que el gobierno federal se haya planteado una disque reforma educativa sin haber tenido actualizado el estado de su planta docente, el perfil de sus profesores en cuanto a dónde están, los promedios de edad, su origen académico, capacitación y demás detalles importantes; pero ya estamos acostumbrados, y eso es malo, a que las cosas se hagan al fregadazo y si algo funcionan pues es su mérito, y si no, es culpa de los maestros o de los padres de familia. Vamos con algunos datos duros. “La mayor parte de los docentes de educación básica (86.8%) labora en escuelas de sostenimiento público: 81% en preescolar, 90% en primaria y 86% en secundaria. Es importante destacar la casi nula existencia de un mercado de servicios educativos privados en las modalidades indígena, comunitaria y para trabajadores.” A pesar de los pesares la educación pública sigue siendo estratégica en este país, los esfuerzos por incrementar la oferta y que más niños y jóvenes tengan acceso a la escuela ha sido importante, pero las cosas cambian de un momento al otro, la escuela de hace 50, 20 o 10 años no puede seguir siendo la misma que la de este siglo 21, y sin embargo, sigue metida en esquemas viejos porque al gobierno así le ha convenido, y ha convertido la antes crítica presencia magisterial en corrupción sindical, con los altísimos costos sociales que padecemos. De la información anterior hay que señalar que para las organizaciones privadas la educación no es un servicio, sino un negocio que hay que explotar al máximo, por eso su nula presencia en las modalidades educativas indígena, comunitaria y de trabajadores, allí no hay lana. “Para la prestación del servicio en educación media superior concurren diversas instancias federales, estatales, universitarias y privadas. La oferta privada es mayor que en la educación básica, al contratar a 34 de cada 100 docentes y atender a casi una quinta parte del total de los alumnos. Respecto de los profesores que laboran en el servicio público, 17.6% lo hace en planteles federales, 37.5% en estatales y 11% en escuelas dependientes de universidades autónomas”. Aquí si hay más negocio, por eso 1 de cada 5 estudiantes en bachilleratos y preparatorias están en escuelas privadas, aprovechando también que el presupuesto público es limitado respecto de la cantidad de egresados del nivel básico que debieran, en un proceso lógico en la décimo segunda economía mundial, continuar sus estudios escolarizados. Continuamente escuchamos que la productividad del país depende de la vinculación entre la educación y la empresa privada. Que si los estudiantes son motivados para desarrollar habilidades y tener conocimientos técnicos tienen asegurado un trabajo y un ingreso seguro. Pero esa supuesta guía hacia lo técnico parece que existe desde hace mucho: “Mientras la gran mayoría de los docentes de planteles federales imparte clases en bachilleratos tecnológicos (87%), los profesores estatales participan de forma importante en el bachillerato general (69%) y, en menor medida, en el tecnológico (30%). En contraste, 86% de quienes laboran en planteles autónomos y casi 80% de quienes lo hacen en los privados se encargan fundamentalmente de impartir el bachillerato general”. Y es que no podemos seguir engañándonos, nuestras escuelas siguen siendo parte importante del mecanismo de desigualdad y marginación social, mientras por un lado buscamos que existan más probabilidades de acceso a las carreras que requieren una licenciatura o ingeniería de buen nivel, la educación tecnológica está orientada hacia los estudiantes de familias de bajos ingresos y mayor grado de marginación, y esa aparente ventaja de empleos más seguros y salarios mejores no más no cristaliza. Mientras la educación privada se enfoca en preparar a los aspirantes a mirreyes o a profesionistas de alta especialización. “Se sabe que los docentes ubicados en contextos de alta vulnerabilidad social enfrentan mayores retos que sus pares que laboran en ambientes de menor marginación y pobreza. En educación preescolar, casi dos terceras partes de los docentes en la modalidad general (65.7%) laboran en localidades de marginación media, baja o muy baja. En contraste, casi todos los de escuelas indígenas (96.2%) y cuatro quintas partes de aquellos docentes en comunitarias (81.4%) se encuentran en zonas de alta y muy alta marginación”. Otra vez los datos duros revelan las increíbles desigualdades sociales que padecemos, y luego nos asombramos de que esas escuelas no obtengan los mismos resultados en las pruebas estandarizadas que sí tienen los finlandeses. Los indicadores de marginación resultan poco creíbles y aun así, como son oficiales, hay que usarlos para la organización de los datos: “tres cuartas partes de los docentes de telesecundaria y 89.6% de los instructores de secundarias comunitarias prestan sus servicios en localidades de alta y muy alta marginación. En el caso de la educación media superior, sin importar el modelo educativo al que están adscritos, más de tres cuartas partes de los docentes se encuentran en zonas de reducida marginación”. Eso revela que ese nivel medio sigue estando inaccesible, hasta geográficamente, para una parte importante de la población de nuestro país, con el problema de que nuestros legisladores, por dedazo, decidieron que para el 2020 será obligatorio. La buena intención de ofrecer educación media para todos los egresados de las secundarias puede quedar en un obstáculo más que agrave la desigualdad social si las escuelas de bachillerato no se acercan a las comunidades más pequeñas y apartadas. Se termina el espacio, nada más dejamos las siguientes cifras para ir precisando el perfil de nuestras maestras y maestros: “Las escuelas de educación preescolar y primaria son preferentemente atendidas por mujeres. En preescolar hay 93 educadoras por cada 100 docentes; en primaria la presencia femenina disminuye a 67%, mientras que en secundaria es ligeramente superior (52%) a la de los varones […] En educación media superior, la participación de las mujeres es menor a la de los varones en los planteles federales, estatales y autónomos. En los privados esta relación se invierte”. No se puede negar la participación femenina en nuestro sistema educativo, sea por cultura o por oportunidad, nuestras mujeres han estado encargadas de hacernos lo que somos, con nuestras cualidades y defectos, considerando que la participación femenina como estudiantes es cada vez más importante hasta ser mayoritaria, el dato es significativo. Pero seguiremos después.

viernes, 24 de abril de 2015

CULTURA CONTRA EL ABURRIMIENTO

Sí, los candidatos que más probabilidades tienen de ganar son los más cuestionables y cuestionados. El pisoteo mutuo de sus largas o cortas colas está ocupando el tiempo y los espacios de las campañas, eso no es necesariamente malo, los procesos electorales sirven como catalizadores para que cada quien le saque sus trapitos sucios a sus contrincantes, de otra forma los ciudadanos viviríamos en la ignorancia perpetua y se daría lugar a la permanencia de los acuerdos perversos por debajo de la mesa, fuera de la mirada ciudadana, de esos al estilo de “perro no come perro”, de complicidades convenientes porque “todos cometemos tropelías ¿para qué descobijarnos?” Ojalá la pobreza de sus propuestas esté encubriendo una estrategia política, la de dejar lo mejor para el final, pero si seguimos con las mismas grisuras y opacidades los ganadores lo serán a pesar de sí mismos y sus colaboradores más cercanos. Bien lo vaticinó nuestro director general de Magazine, puede ganar el que cometa menos errores; por contraste, no sería necesario hacer buenas propuestas basadas en atinados diagnósticos, sólo hay que aguantar, callar, ganar y gobernar como mejor les convenga. Los votantes quedaríamos, otra vez, fuera de las coordenadas de sus afanes, hasta las próximas elecciones. Hacer un recuento de las propuestas manejadas hasta el momento sería condenarse al tedio y al sinsentido, mejor expresar que no hemos visto planteamiento serio, justificado y atractivo en temas que se consideran importantes siempre, fuera de coyunturas y oportunismos, de esos que calan hasta la médula y que sólo son objeto de referencias demagógicas, como ejemplos, la cultura, el arte y la educación. ¿Qué van a hacer con la radio y televisión del estado? ¿No se les antoja que sea pluricultural, que tenga repetidoras y producciones en todos los rincones del estado? ¿Podría servir para que el poder se entere de la opinión y propuesta ciudadana, sin censuras, sin gazmoñerías, sin miedos? ¿Están de acuerdo en que las escuelas públicas le entren a lo gorras a la reforma educativa, que sigan siendo simples correas de transmisión de lo que se decide en otras geografías? ¿Qué opinan del modelo educativo, de los contenidos de los programas de estudio, de las campañas de desprestigio contra el magisterio? ¿Inscribirían a sus hijos en alguna escuela pública de nivel básico, medio o superior? ¿De cuánto va a ser el gasto en “comunicación social”, con qué criterios informativos y comunicativos se va a utilizar? ¿Incrementamos significativamente la matrícula en la Normal del estado, su presupuesto, la investigación pedagógica? ¿Cuál será la relación con los sindicatos que cuentan con docentes, el SNTE, el STSPE, la CNTE, los de nuevo registro? ¿Qué hacemos con nuestras casas municipales de cultura, con sus entregados trabajadores, con sus esforzados y talentosos estudiantes, saben que existen? ¿Y la Orquesta Filarmónica? ¿Y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes? ¿Y las bibliotecas, centros de medios, organismos e instalaciones deportivas? ¿Qué hacemos con nuestros escritores, cineastas, videastas, fotógrafos, teatreros, músicos, bailarines, pintores, escultores y demás artistas? ¿Y si en lugar de hacer plazotas vacías y elefantes blancos, a donde no llega ni el transporte público, construimos escenarios adecuados para conciertos, escenificaciones, galerías, exposiciones, salas de lectura? ¿Qué hacemos para que la población en general se acerque al arte y tenga la posibilidad de desarrollar cualquier talento que tenga, por gusto, por disfrutar de la vida? Toc, toc, ¿hay algún candidato por allí? En lo que responden a las preguntas anteriores, aquí cabría un emoticón que expresara sarcasmo, metámonos en uno de esos temas aprovechando la publicación del Informe 2015 titulado Los Docentes en México, publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Comienza con varias declaraciones tronantes de su junta de gobierno, detengámonos en esta: “En relación con las condiciones laborales, se busca advertir sobre la necesidad de hacer de la carrera docente una profesión atractiva, no sólo por medio del mejoramiento salarial, sino también mediante el diseño y la puesta en marcha de un sistema de incentivos que reconozca y premie el mérito.” Primero, y se especifica después, se reconoce que con la mentada reforma educativa la profesión docente perdió atractivo, cada vez a menos jóvenes les interesa, en las condiciones laborales y salariales actuales, elegir el magisterio para desarrollarse profesionalmente. Todo lo contrario a lo que ocurre en los países con mejores indicadores académicos. Segundo, se especifica que lo ideal es un sistema meritocrático, donde, hasta el momento, se cree que es mejor quien acumule un mayor número de papeles o grados académicos, aunque sean patito, no de quien logre mejores resultados en el aula. ¿Qué tan rápido vamos? “Durante los primeros años del siglo XX, los esfuerzos del Estado mexicano se concentraron en la ampliación de los servicios educativos, principalmente en educación primaria. En 1934 se establece en el texto constitucional la obligatoriedad y gratuidad de dicho nivel; en 1993 se agrega la de la educación secundaria, y en 2002, la de preescolar. A inicios de 2012 se eleva a rango constitucional la obligatoriedad de la educación media superior, cuya universalidad se alcanzará en el año 2021.” Casi un siglo para intentar que la población mexicana llegue a un promedio de 16 años de escolaridad, porque en preescolar hacemos trampa, con un año es suficiente y no los tres que estaban contemplados, porque no hay instalaciones ni docentes suficientes para ese nivel. Vamos a dejarlo allí, no sin antes mencionar que el informe citado, de la institución encargada de la evaluación de los profesores y de asegurar una educación de calidad, tiene errores ortográficos y de redacción como para reprobarlos. Una perlita, hablando de los docentes dice que: “son coresponsables de mejorar los aprendizajes de sus alumnos”. En una consulta al diccionario de la Real Academia Española: “La palabra coresponsables no está registrada en el Diccionario. La que se muestra a continuación tiene formas con una escritura cercana, corresponsable.” El colmo.