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lunes, 30 de noviembre de 2020

MUCHO MÁS QUE DINERO


 MUCHO MÁS QUE DINERO

Joaquín Córdova Rivas

 

Lo que está en juego no es solo las millonarias cantidades de pesos o dólares, esa es una de las muchas formas de medir daños que de por sí son incalculables. Duele que apenas nos conformemos con lo monetario, como si no existieran otras maneras de exhibirlos, de reprocharles, de exigirles arrepentimiento público, porque para la reparación del daño y el perdón no les va a alcanzar nunca.

 

Al jocoso Javidú, Javier Duarte y sus gracejadas, no se le puede perdonar el clima de terror y violencia en que sumió a su jarocho estado, el asesinato de periodistas como forma de silenciar sus sinvergüenzadas (Regina Orozco y tantos otros) –con todo y su costoso fideicomiso de protección a periodistas y defensores de derechos humanos— los pactos con grupos del crimen organizado que desaparecieron, secuestraron, extorsionaron, ejecutaron a quienes les pedían que hicieran su trabajo y a simples ciudadanos para mantenerse en el poder porque solo su esposa y él “merecían abundancia”.

 

Lo mismo podemos decir de tantos sinvergüenzas, de esos políticos que llegaron a tener responsabilidades que nunca cumplieron, que con la retórica de valores conservadores engañaron a sus electores para después sumirse sin el menor recato en la corrupción. Allí está el otro Duarte, sus antecesores y los actuales, y su aparato de simulación al desnudo en casos como los de los feminicidios de ciudad Juárez, como los de Marisela Escobedo y su hija, como los de las hijas de muchos otros.

 

Casi podríamos seguir estado por estado, sexenio por sexenio, en el caso de muchos municipios trienio tras trienio, con una casta política, militar, opinócrata, empresarial y religiosa que abusaba y lo sigue haciendo, que utiliza las diversas formas de violencia para enriquecerse y concentrar un poder que debiera servir para lo contrario que hacen. Imponiendo su visión de las cosas para exprimir y reprimir a quien les estorba, a quien no está de acuerdo con su forma perversa de vivir a costa de los demás.

 

Desviar y robarse recursos públicos no es cosa de pesos y centavos. Es la disminución medible de calidad de vida para millones de mexicanos, la falta de oportunidades, el crecimiento de las desigualdades sociales y la pobreza, la falta de acceso a la educación, las carencias en los sistemas de salud pública, el salario insuficiente, la inseguridad, la injusticia, el sentirse vulnerable porque esos poderosos inventan sus presuntos culpables (el caso Wallace, por ejemplo).

 

No es solo dinero, ni cuentas en paraísos fiscales, ni casas en Miami, Nueva York o en cualquier ciudad o playa privatizada, tampoco los castillos en la vieja y decadente Europa, son los miles de muertos, de desaparecidos; de desplazados que abandonaron sus viviendas, sus negocios, sus familias; son los que buscan justicia, a sus parientes en fosas clandestinas, los que quieren sacar de las cárceles a “presuntos culpables” sin sentencia, sin crimen, sin víctimas, sin defensa alguna; son los extorsionados, los que pagan “derecho de piso”.

 

En fin, es el rencor social acumulado por sexenios fraudulentos y corruptos, que se garantizaban la impunidad por la vía de la compra de votos, del arreglo de resultados, de beneficiarse de la miseria de la mayoría que ellos mismos provocaron. Y eso también hay que tenerlo presente.

lunes, 6 de febrero de 2017

HAGAN SU JUEGO

HAGAN SU JUEGO Joaquín Córdova Rivas
La neta sí dan miedo. Encargar las negociaciones comerciales, o las que sean, de este gobierno —a nombre de todos— con el señor Trump, a los neoliberales que han devastado al país en los últimos 40 años, y que han sido y son completamente dóciles a los designios, deseos y ambiciones de nuestros vecinos del norte, es de antemano una derrota completa. No se trata de conocimientos técnicos, que presumen tenerlos aunque no se les noten; se trata de tener dignidad, ética, conducta intachable y un mínimo de afán nacionalista. Ningunas de tales características poseen. Son parte importante de esa generación de norteamericanos nacidos en México a la que se refería en sus escritos Heberto Castillo, cuando daba cuenta de la tendencia de nuestra élite gobernante por mandar a sus juniors a educarse en universidades gringas, con desprecio a las públicas nuestras, inmersas en un contexto histórico propio y congruentes históricamente con el mismo. ¿Qué sabe de patriotismo o nacionalismo aquél que conoce mejor la historia ajena que la propia? ¿Qué intereses puede defender si no los que conoce y cree que lo identifican? Por eso se portan como virreyes, no como producto de un proceso electoral democrático por muy amañado que esté. Volvamos sobre la dignidad, la responsabilidad y la ética. Imaginemos que los negociadores del señor Videgaray se visten de niños héroes y hacen como que defienden intereses nacionales, y del otro lado les salen con los expedientes de sus numerosas rendiciones anteriores, de sus traiciones, de una que otra corruptela o conflicto de intereses. Ni modo que nuestros vecinos no aprovechen la información sacada a los extraditados que les hemos mandado a lo largo de la historia reciente. Que los amenacen con dar a conocer los fraudes electorales, los financiamientos indebidos, las fortunas mal habidas, las complicidades propias y ajenas con el crimen organizado, la ubicación de fosas “clandestinas”, el destino de muchos “desaparecidos”, alguna nómina vergonzante, las cuentas en bancos extranjeros y paraísos fiscales. Ni modo que no firmen lo que sea, primero yo y los demás a joder a México. El señor Trump y su gabinete de multimillonarios hará uso de todo lo que saben de sus corruptos socios del sur, y en ese lodazal ganará el que esté menos embarrado. El problema es que con esas debilidades se someterán y firmarán a nombre de todos, nos harán responsables de desigualdades perpetuas en aras de sus valores “nacionales”: el libre comercio, la globalización, el fin de la historia. Hasta puede que nos encarguen la construcción, mantenimiento y vigilancia de otro muro en nuestra frontera sur, para que la hagamos de sus policías, de su aborrecible migra contra nuestros semejantes centro y sudamericanos. Para descuadrar más las cosas, no se puede esperar ninguna ayuda de los canadienses, ya dijeron que prefieren un acuerdo bilateral con los gringos a cargar el fardo de un tercer socio que no tiene como defenderse, porque malbarató lo que le daba algo de ventaja: mano de obra barata y reprimida, cuantiosos recursos naturales y energéticos, un proyecto de nación con importantes derechos sociales —nuestra maltrecha Constitución—, una historia rica en culturas originarias. Todo a cambio de empleos mal pagados, derechos laborales disminuidos, subordinación científica y tecnológica, inseguridad, corrupción, impunidad. Mientras, nos desgastamos en procesos electorales trucados. Ojalá sirvan para derribar muros mentales. Ya hemos vivido las pésimas experiencias de las coaliciones electorales pragmáticas, el simple quítate tú para ponerme yo, que al fin somos iguales. De nada sirven al ciudadano común y corriente, de todas formas nos va mal. Por eso no hay que padecer que el PAN y el PRD no presenten un solo candidato para evitar que el PRI y sus satélites ganen una elección, a final de cuentas se instalan los mismos intereses amafiados, allí están los penosos sexenios locales de Guerrero, Chiapas y demás. Nada se ganó y sí se perdió tiempo para provocar un cambio significativo en el fondo y forma de gobernar. Eso de que “las izquierdas” solo ganan si se unen también es una mentira, porque lo que se nos ha presentado como “izquierda moderna o moderada” nada tiene que ver con ese concepto político de contenido vaporoso, para algunos. Por lo pronto podríamos coincidir con que: «Hoy, las formas de igualdad se expresan como igualdad de oportunidades, distribución de la riqueza para reducir las escandalosas brechas entre ricos y pobres, eliminación de los privilegios de nacimiento y preparación para estar en la sociedad competitiva. De otra parte, está el tema de la igualdad ante la ley y del propio sufragio universal, que seguramente representan la mayor extensión de igualdad entre los hombres que ha creado la civilización. Es cierto que la izquierda ha privilegiado históricamente un tipo de igualdad que está orientado a la distribución de los recursos económicos y los servicios esenciales y, por tanto, ha privilegiado el contenido material de la igualdad antes que su legalidad formal. Hoy la izquierda interpreta plenamente la legalidad para asegurar los derechos de las personas. La izquierda trabaja con los conceptos de universalidad y una propuesta suya no puede tener sólo en cuenta los intereses de los grupos que históricamente representaba.» Antonio Leal. Norberto Bobbio: Izquierda y Derecha a partir de la democracia. http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2014/03/21/norberto-bobbio-izquierda-y-derecha-a-partir-de-la-democracia/ El espacio se acaba, ya habrá más para reincidir en el tema.

domingo, 24 de julio de 2016

MODELOS APRENDIDOS

Se sienten diferentes, habitantes de un universo aparte por privilegios adquiridos generacionalmente, por nacer en una familia o grupo político específico, por perseverar en sus relaciones sociales con los poquitos que les garantizan alguna ganancia. Las leyes no se hacen para ellos, el manejo indiscriminado de los presupuestos públicos y privados se da por descontado, no hay conflicto absoluto. Para ellos son los helicópteros, los autos más caros, los yates y playas privadas, las escoltas armadas que los protegen de ellos mismos; también deben ser suyas las mujeres más hermosas según el canon de moda, ya sea por simple interés y conveniencia, o a la fuerza si es necesario; no hay contradicción, es el ejercicio de un privilegio “natural”. Han tenido y siguen teniendo tanto poder que diseñan las leyes a su conveniencia, por eso lo que hacen es “legal” aunque no sea ético, ni moral, ni justo. En los raros casos en que la indignación social los alcanza, primero se indignan, luego demandan alegando daños a una buena reputación de la que carecen, después es más que suficiente pedir perdón, aunque no haya ánimo alguno de rectificar, ni mortificación por haber causado daño, es más, ni siquiera se admite; así no hay nada que reparar ni de qué arrepentirse. Si alguien cuestiona su forma de vida y señala los costos sociales que implica, basta rediseñar la forma de medir la pobreza, o hacer obras faraónicas para encubrir otros “gastos”, o nunca darlas por terminadas para seguir sacando dinero, como nuestras parchadas y malhechas autopistas. Mientras, festejemos el sistema nacional anticorrupción, que, si acaso, se aplicará a algún pez chico que se salga de la red para distraer del abuso de los escualos más grandes; a menos que los órganos ciudadanos de vigilancia sean eso, que tengan la fuerza necesaria para hacer respetar y cumplir las leyes y reglamentos. Que no se nombren “ciudadanos” que se ganan la designación cantándole las mañanitas al presidente en un evento oficial de protección a las víctimas de delitos, no, que sean verdaderos espacios cuya mera existencia prevenga prácticas corruptas, que acote significativamente la impunidad. Se intentó y el fracaso ha sido muy costoso, nuestro modelo de pensamiento positivista, presuntamente objetivo por científico, se impuso en nuestras escuelas y las convirtió en espacios donde los sentimientos y emociones son vistos como estorbos. Nuestros planteles escolares siguen el modelo penitenciario, pretendiendo quedar aislados de una realidad emotiva que nos define como humanos. No importa cómo te sientas, ni si tienes problemas familiares, económicos, fisiológicos o mentales; todo eso debe quedarse fuera, aquí solo cuenta tu rendimiento, la entrega en tiempo, forma y capricho de tareas absurdas con el propósito de doblegar la voluntad infantil o juvenil, o responder exámenes memorísticos mal hechos y peor calificados. Prohibido mostrar tristeza, enojo, desesperación, desánimo, alegría “desbordada”, rebeldía, afecto o cualquier cosa que no sea “racional”. Tampoco es relevante si te aburres, si estás desmotivado, si te sientes solo e incomprendido, igual tienes que rendir como si fueras una máquina que no se descompone. Según lo que se sabe: «El nuevo modelo curricular de la SEP define un perfil de egreso para los estudiantes de educación básica, que incluye desde preescolar a secundaria, con tres grandes componentes curriculares: Aprendizajes Claves, Desarrollo personal y social; y Autonomía Curricular. Los aprendizajes claves, señala el documento, atienden especialmente, aunque no exclusivamente, al crecimiento de la dimensión cognitiva del estudiante. En este componente curricular de observancia nacional, expresa, se definen tres campos formativos: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático, y Exploración y comprensión del mundo material. En el componente curricular Desarrollo Personal y Social, que también es de observancia nacional, se podría organizar en tres áreas: Desarrollo artístico y creatividad; Desarrollo corporal y salud; y Desarrollo emocional.» Sonia del Valle. Reforma 20 de julio del 2016. Pero una cosa son los planes y otra su aplicación, si el sistema educativo no actúa como un conjunto armónico de elementos que se complementan entre sí, esos tres componentes curriculares no se tocarán entre sí, corriendo el riesgo de que, otra vez, el cognitivo le gane espacio e importancia a los otros dos. Una de las hipótesis más aceptadas actualmente es que no hay aprendizaje desligado de las emociones, que esa inteligencia emocional no es algo de lo que se pueda prescindir a riesgo de formar niños y jóvenes incompletos: tan es así, que por no considerarlas tenemos cifras muy altas de reprobación y abandono escolar, además de la deshumanización que padecemos cotidianamente y que se refleja en suicidios, violencia intrafamiliar y en el noviazgo, acoso escolar, intolerancia piadosa y demás engendros sociales por el estilo.

domingo, 14 de febrero de 2016

YO NO FUI

Parece un síndrome donde todos los síntomas están alineaditos, se vive en un estado de perpetua gracia e irresponsabilidad porque se aparenta no tener control sobre ninguna circunstancia. Somos simples víctimas de la perversidad ajena, injustamente maltratados, eternamente incomprendidos. Ese es el estado de ánimo que quieren difundir por todos los medios y a cualquier precio, nuestra clase política se cree buena por naturaleza, tanto que pierde de vista sus perversiones, las vuelve invisibles convirtiéndolas en legales, se cree merecedora de las corrupciones y evade sus consecuencias. No soporta la existencia de una ciudadanía harta, incrédula y cada vez más crítica. Comencemos por lo urgente, por lo que duele en últimas fechas, por lo que no se puede dejar pasar y se resume en una “nota a los medios” de la organización Amnistía Internacional: «El descubrimiento del cadáver de una periodista mexicana especializada en la información de crímenes, que había sido secuestrada el lunes, es un trágico recordatorio de la angustiosa realidad a la que se enfrentan miles de periodistas de todo México, uno de los países más peligrosos del mundo para los profesionales de los medios de comunicación. El cuerpo sin vida de Anabel Flores Salazar, de 32 años, fue hallado en el estado de Puebla, a pocos kilómetros del lugar donde fue secuestrada por hombres armados el lunes. Anabel trabajaba para un periódico local en el violento estado de Veracruz, uno de los estados más peligrosos para los periodistas en México. Al menos 16 profesionales de los medios de comunicación han sido víctimas de homicidio allí desde 2010. “Sin perder ni un segundo, las autoridades mexicanas deben iniciar una investigación exhaustiva sobre este brutal asesinato. El mensaje debe ser muy claro: quienes están dispuestos a no detenerse ante nada para silenciar a los periodistas tendrán que pagar por sus crímenes”, ha manifestado Erika Guevara-Rosas, directora del Programa para América de Amnistía Internacional. “Además, México debe brindar la protección fundamental que necesitan los periodistas y otros profesionales de los medios de comunicación que trabajan en condiciones increíblemente peligrosas, especialmente aquellos que informan sobre crímenes. El dejar sin protección a quienes trabajan para exponer la sombría realidad de los abusos que se cometen en México equivale a tratar de barrer esos abusos debajo de la alfombra.” Según Reporteros sin Fronteras, 89 periodistas han sido víctimas de homicidio y 17 han desaparecido en México desde el año 2000.» http://amnistia.org.mx/nuevo/2016/02/10/mexico-el-brutal-asesinato-de-una-periodista-especializada-en-crimenes-deja-patente-la-necesidad-de-
proteccion/ Ese diálogo pagado, que se quiere hacer pasar por ficticio, entre dos estrellas de Televisa no se queda en ellos mismos, revela el grado de impudicia de los privilegiados por una brutal devaluación que no se debe llamar así —es un simple “ajuste” ante un entorno económico adverso—, nadie, de los poderosos que lo manejan todo, que se apropian hasta de nuestro futuro que quieren más miserable, es culpable de la debacle en los precios internacionales del petróleo ni de que paguemos las gasolinas más caras del mundo; tampoco de los miles de despedidos en todo el país, menos de las cifras maquilladas de una inflación que se esconde en las escandalosas ganancias de unas cuantas empresas —nada más 650 millones de dólares costó el nuevo edificio de BBVA BANCOMER, el más alto de la ciudad de México con 264 metros de altura, 50 pisos, 43 elevadores, pero ese derroche no es nada ante los 28 mil 612 millones de pesos de utilidad nada más el año pasado, y nada más en este país—, mientras nuestro peso ya sobrepasó 11 veces sus máximos históricos en lo poquito que va del año, se anuncia que una de la empresas de Carlos Slim: América Móvil, tuvo una utilidad neta, en el cuarto trimestre del 2015 de 15 mil 663 millones de pesos con todo y las “pérdidas cambiarias”, con unos ingresos totales, en el mismo periodo, de 230 mil 577 millones de pesos. Y así por el estilo están las grandes empresas beneficiarias de una relación vergonzante con nuestros gobiernos. Nadie tiene la culpa de la compra de un avión presidencial que envidiaría cualquier mandatario del planeta, porque se pactó el sexenio pasado; nadie es responsable de que no se resuelvan los miles de casos de desaparecidos, secuestrados, asesinados, extorsionados y demás víctimas de la corrupción y de una delincuencia organizada desde los círculos del poder; nadie pierde el sueño por los cientos de miles de desempleados, por los millones de pobres más los que se acumulen en la semana; tampoco hay quien se acredite o se sienta mal por los miles de adolescentes que son abandonados diariamente por un sistema educativo anquilosado pero que sirve de trampolín para pretensiones presidenciales. Todo lo malo que pasa en el país, en los estados, en cada municipio, goza de una orfandad inexplicable, pero que tiene beneficiarios directos porque además son unos cínicos. Moreira puede gritar que se atenta contra su honorabilidad porque, en el mercado político, eso también se compra. La casa blanca, la de Malinalco, los miles de tratos preferenciales como pago a favores a cuenta del presupuesto público, los fraudes, la compra a los cuates de empresas en quiebra a precios increíblemente inflados, las adquisiciones de medicinas o de cualquier tipo de equipamiento a sobreprecios y a empresas inexistentes; el quito a tus cuates para poner a los míos, aunque no sepan hacer nada, todas son prácticas bendecidas y ampliamente aceptadas en los círculos de las páginas de sociales. No somos un país, somos el botín soñado y vuelto realidad de un pequeño grupo de sinvergüenzas.

viernes, 5 de diciembre de 2014

INCREDULIDAD JUSTIFICADA

No es suficiente con tener la fuerza, también hay que tener la razón para utilizarla. Seguiremos insistiendo, porque es lo que se siente, lo que se percibe, lo que se sufre, que en nuestro país la “fuerza del Estado” no está para proteger a la población contra los abusos de quien sea, sino para abusar de la población que queda indefensa ante los influyentes, los recomendados, los poderosos económicamente, los supuestos aristócratas (mileidis y mirreyes), los criminales organizados o no, los políticos sinvergüenzas, los más que codiciosos empresarios, los banqueros agiotistas; cualquiera que no sea de estos puede convertirse en víctima en cualquier momento, si no es que ya lo es o ya lo fue. Muchos se lamentan porque no se castiga a los vándalos que ahora “acompañan” cualquier manifestación de inconformidad, prefieren creer que los detenidos y tratados peor que delincuentes en realidad se lo merecen, todavía les cuesta trabajo darse cuenta que nuestras “fuerzas de seguridad” están acostumbradas al abuso y a la impunidad porque sus jefes se los ordenan y los protegen, y esos jefes a su vez son protegidos y tolerados por otros de mayor jerarquía, y así hasta llegar a la punta de la pirámide. La corrupción, la impunidad y la consecuente inseguridad existen porque algunos se sienten beneficiados con ellas. Y esos no van a permitir que las cosas cambien nada más porque se les pida, claro que no, seguirán utilizando toda la “fuerza del Estado” para defender que las cosas no cambien sustancialmente, allí están los intentos de acotar o criminalizar la protesta social. Allí están sus viejas mañas, como arremeter contra los manifestantes “que parezcan estudiantes” o contra familias indefensas, mientras, por otro lado, se cuidan de no afectar a los poquitos de siempre que causan destrozos y que seguramente conocen a la perfección. Y no hay renuncias ni castigos por el asesinato de 6 estudiantes de la Normal Isidro Burgos y la desaparición de otros 43, a 70 días más los que se acumulen de ese indignante suceso. Pero ahora hay que pelear por la liberación de Ariel Flores López, Demián Reyes Lara, Oscar Espinoza y denunciar el hostigamiento contra Alfredo Martínez http://alfredomartinezclown.blogspot.mx/2014/11/los-origenes-el-teatro.html?spref=fb El problema no son los policías municipales “que se corrompen”, como si sólo los pobres se corrompieran. Es más, en la exposición de motivos de reforma constitucional para eliminarlas se encuentra que 600 alcaldías ni siquiera tienen cuerpo policiaco, no se tiene a quién corromper, bueno, en ese nivel. Ni qué decir sobre sus bajos salarios, su casi nula preparación académica, su vulnerabilidad y desprestigio social. Si ese fuera el argumento habría que desaparecer el Congreso, la Presidencia, los Tribunales, las Procuradurías disque de Justicia. Como podemos ver la misma iniciativa ofrece motivos en su contra: “Tenemos que las 20 corporaciones municipales más grandes concentran el 25 por ciento del total de policías municipales del país. En contraste, el diez por ciento de los policías municipales se dispersa entre mil 110 municipios, promediando alrededor de 12 elementos en cada uno”. Rolando Herrera en Reforma del 3 de diciembre del 2014. Y nadie puede argumentar que esas fuerzas municipales concentradas no hayan sido cooptadas por el crimen organizado y tolerado por sus propios jefes. En el mismo medio Yaotzin Botello da cuenta de los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción 2014 de Transparencia Internacional, con encuestas realizadas hasta julio de este año, es decir, antes de los casos de Tlataya, Ayotzinapa, Iguala y la Casa Blanca; aún sin ellos nuestro país se ubica en el lugar 103, lo que significa que está entre los más corruptos y menos transparentes. Si las encuestas hubieran tomado en cuenta, por su temporalidad, los sucesos ya señalados, el derrumbe sería más que catastrófico. ¿Cómo creerles? Por un lado y con el pretexto de salvaguardar el “derecho a la movilidad”, pero sin tocar los intereses de los poderosos grupos de concesionarios del transporte público, se le contrapone al derecho de manifestarse en lugares públicos. En lugar de legislar para sancionar a los funcionarios que dejan crecer los problemas, por desatenderlos por comisión, omisión o corrupción, y que provocan que los ciudadanos no encuentren otra forma de manifestar sus demandas e inconformidades más que volviéndose visibles; o sancionar a los medios de comunicación que cierran sus páginas, micrófonos y pantallas con el pretexto de no enemistarse con algún influyente o poderoso patrocinador público o privado, se quiere utilizar, otra vez, “toda la fuerza del Estado” contra los más vulnerables, contra las víctimas de sus ineficiencias, de sus intereses ocultos. Edgardo Buscaglia en Twitter: “¿Borrar poder local/polis municipales? ¿Fuerzas únicas? Parece que el objetivo es organizar mejor mafias y coordinar mejor la corrupción”.

viernes, 1 de agosto de 2014

CONSTRUIR CONFIANZA

“La nota del carácter mexicano que más resalta a primera vista es la desconfianza. Tal actitud es previa a todo con los hombres y las cosas. Se presenta haya o no fundamento para tenerla. No es una desconfianza de principio, porque el mexicano generalmente carece de principios. Se trata de una desconfianza irracional que emana de lo más íntimo del ser. Es casi un sentido primordial de la vida. Aun cuando los hechos no lo justifiquen, no hay nada en el universo que el mexicano no vea y juzgue a través de su desconfianza. Es como una forma a priori de su sensibilidad. El mexicano no desconfía de tal o cual hombre o de tal o cual mujer; desconfía de todos los hombres y de todas las mujeres. Su desconfianza no se circunscribe al género humano; se extiende a cuanto existe y sucede. Si es comerciante, no cree en los negocios; si es profesional, no cree en su profesión; si es político no cree en la política. […] Pero entonces, ¿por qué vive el mexicano? […] La vida mexicana da la impresión, en conjunto, de una actividad irreflexiva, sin plan alguno. Cada hombre, en México, sólo se interesa por los fines inmediatos. Trabaja para hoy y mañana, pero nunca para después. El porvenir es una preocupación que se ha abolido de su conciencia. Nadie es capaz de aventurarse en empresas que sólo ofrecen resultados lejanos. Por lo tanto, ha suprimido de la vida una de sus dimensiones más importantes: el futuro. Tal ha sido el resultado de la desconfianza mexicana.” Samuel Ramos citado por Noemí Luján Ponce. La construcción de la confianza política. IFE 1999. Ensayos 6. Pega en el ánimo la cita anterior, es cierto, los mexicanos somos desconfiados, lo muestran las encuestas que aquí hemos comentado, pero la desconfianza no es pareja, en algunas personas e instituciones confiamos más, en otras menos, mucho menos. Nuestra clase política está en el fondo de nuestra credibilidad, no confiamos en ella y se lo tienen bien ganado. “La confianza, entendida como relación social, tiene dos polos: el del sujeto que confía y el del depositario de la confianza. El sujeto ejecuta la acción de confiar a partir de un universo de conocimientos o creencias que le permiten tener un conjunto de expectativas ciertas sobre su relación con el objeto de su confianza. Confiar significa apostar, mantener expectativas, tener esperanza en que los referentes utilizados son ciertos, esto es, que corresponden realmente a las características del depositario.” Es cierto, la confianza requiere de futuro, de creer que algo se mantendrá sin necesidad de tener que estar permanentemente vigilantes, nos ahorra esfuerzos y recursos, nos podemos dedicar a preocuparnos y ocuparnos de otras cosas menos ciertas. Por eso hay democracias más caras que otras, por eso sobre legislamos aunque sepamos que la corrupción impedirá nuestros afanes. En un texto anterior tratamos de indagar el silencio ciudadano que rodea esas ceremonias llamadas informes de gobierno, un silencio que no significa vacío porque está lleno de significados que se quieren ignorar. Tampoco es indiferencia, menos pasividad, en algún momento adquieren formas de expresión dentro de un marco de convivencia que se construye a las orillas, y a veces fuera, de las instituciones. No se puede confiar a ciegas, tampoco teniendo a mano toda la información y la vigilancia a todo lo que da. Más bien estaríamos hablando de un estado intermedio. Pero nuestra esquizofrenia política impide la mesura y fortalece la radicalización. Según Noemí Luján existen dos cosas que impiden la generación de confianza, la primera es el abismo que separa la ley de la realidad: “Los individuos que habitan estas sociedades se ven escindidos entre dos mundos: el de las leyes, donde se consagra la existencia de ciudadanos, de derechos políticos y sociales y de normas de convivencia democrática, y el de las prácticas, que se guía por criterios particularistas y autoritarios. En este tipo de situaciones los derechos y las garantías se compran o son inexistentes.” Lo peor es cuando tenemos gobiernos que responden a intereses personales o familiares, el caso queretano no es la excepción. El segundo aspecto tampoco lo podemos negar: “Si bien la corrupción no es un fenómeno exclusivo de México, su profundidad en el tiempo y su capacidad para extenderse al conjunto de la vida social lo convierten en una característica fundamental para entender el funcionamiento de la sociedad y del sistema político”. La corrupción requiere de complicidad, un político corrupto necesita de otros que le guarden los pasos, que hagan de la vista gorda, que desvíen la atención, que si son descubiertos minimicen los efectos y castigos. Por eso se vuelven sectarios y autoritarios, porque no pueden permitir que las cosas se desborden y salgan de su control. La desconfianza debilita la vida colectiva, no podemos vivir a gusto si no tenemos asideros relativamente ciertos de que el futuro tiene sentido, Noemí Luján se apoya en Andreas Schedler para reforzar la idea: “Las instituciones débiles destruyen el futuro. La vida en un vacío institucional se ve privada de todo lo confiable, de las certezas que normalmente permiten a la gente ver más allá del futuro inmediato, ahorrar e invertir, planear, prevenir y posponer, desarrollar rutinas, desplazar al futuro costos presentes o, simplemente, confiar y relajarse.” Vale hacerse la pregunta ¿cómo se construye la confianza? Existen instrumentos sociales para ello, pero buena parte del trabajo depende de poder obligar al “defraudador” de la confianza a cambiar, porque un estadista que muestre visión de futuro para saber que es mejor responder a intereses colectivos no tenemos. Bueno, esos instrumentos para construir confianza tienen características en común: “La transparencia, construida a partir de procedimientos o de información, pretende superar la opacidad del entorno y, en especial, de las intenciones del “otro”. La imparcialidad pretende resolver las disputas y los empates entre interpretaciones interesadas de los actores, y los controles, permiten cubrir, a partir de procedimientos objetivos, áreas o actividades riesgosas”. ¿Qué puede pasar si la confianza no se construye? Un primer efecto, y ya lo hemos visto: la sorpresa electoral. Esas volteretas que da un electorado volátil que se burla de las estadísticas pagadas o serias, de las ocho columnas impuestas o negociadas, y que hace creer que su voto se inclinará hacia el que defraudó su confianza, que intentó mantenerlo engañado, que quiso comprar su voluntad con despensas, tinacos, láminas, cubetas de pintura o impermeabilizante. O de plano, saltándose esa legalidad interesada y sujeta al mejor postor, lo que termina siendo peligroso para todos.

viernes, 17 de enero de 2014

NOS JUGAMOS LA VIDA

“Si me dieran a elegir, yo elegiría / esta salud de saber que estamos muy enfermos, / esta dicha de andar tan infelices. / Si me dieran a elegir, yo elegiría / esta inocencia / de no ser un inocente, / esta pureza en que ando por impuro. / Si me dieran a elegir, / yo elegiría / este amor con que odio, / esta esperanza que come panes desesperados. / Aquí pasa, señores, / que me juego la muerte.” Juan Gelman. El juego en que andamos. Nos jugamos la muerte y otras cosas como dice el poeta, el exiliado argentino, el que padeció la brutalidad de la dictadura, el que eligió vivir y morir en México, el que visitaba Querétaro con cualquier pretexto y se podía ver relamiéndose el bigote en el patio de los naranjos de nuestra UAQ al ritmo de los dichos de Hugo Gutiérrez Vega o de las décimas de Juan Carreón. Eso y más está en juego en nuestro entrañable Michoacán y en cada rincón del país, carcomido por la corrupción y la impunidad; a ver cuándo aprendemos que ningún tejido social aguanta que las cúpulas del crimen organizado, las empresariales, las políticas y las religiosas emparenten y se diluya la diferencia entre unas y otras. Una impunidad del 98 por ciento destruye cualquier intento de convivencia pacífica, porque todo se vale mientras todo se pueda según enseña el modelo económico, ese que justifica hasta el tráfico humano, las nuevas formas de esclavitud, los no tan nuevos vicios y las viejas perversidades, mientras haya dinero circulando por sus envenenadas venas. Ese es el ambiente que impregna la intervención militar en el estado vecino, donde el ciudadano común y corriente está a merced de lo que hagan otros hasta para asomarse a la calle, donde no se sabe con certeza quienes son los buenos y quienes los malos, porque estos últimos están en todos lados. Los discursos no alcanzan ni para aplacar a las pocas buenas conciencias. Los llamados grupos de autodefensa no se desarmarán nunca, porque no son un ejército regular al mando permanente de alguien; seguirán como tales hasta que pase la emergencia, después entrarán en un periodo de hibernación colectivo. El riesgo es que alguien armado tiende a resolver los conflictos con lo que le resulta más conveniente, y si la justicia no existe porque las instituciones encargadas de procurarla y administrarla actúan a conveniencia, entonces lo más fácil será hacer uso de los recursos disponibles, y las armas aparecerán como la mejor opción, si no es que la única, como ahora. El llamado “efecto cucaracha” no existiría si en todo el país se aplicara la ley y esta fuera justa, no habría para donde escapar. La delincuencia, más el crimen organizado, necesitan de una estructura extensa y una base social que las protejan. Una organización como los caballeros templarios o la familia michoacana no se desarrollan ni sobreviven como tales en un ambiente diferente, requieren de la fertilidad e inaccesibilidad de la sierra, de su clima cálido, de sus costas y puertos; de sus brechas, carreteras y autopistas; de sus policías y gobiernos corruptos. Por eso el famoso “blindaje” de las fronteras estatales está destinado a impedir, si la cosa va en serio, que los delincuentes escapen y haya que corretearlos por todos lados, porque cada región tiene sus propios delincuentes que se benefician de los recursos particulares: geográficos, comerciales, bancarios, gubernamentales, y no los comparten. A lo más, harán alianzas para no estorbarse o expandirse. Pero son excluyentes y a la menor oportunidad buscarán el exterminio del otro, con la ciudadanía indefensa en medio sufriendo las consecuencias. Correrá mucha tinta, interminables discursos televisivos, manipulaciones groseras y descaradas, pocos análisis serios que serán ignorados porque desnudan personajes e intenciones; hay que recuperar la palabra, es lo poco que nos queda y puede servir para salir de la sima en que estamos hundidos. Juan Gelman lo sabía, lástima que ya no pueda contarlo, pero podemos terminar con un fragmento de la Oración de un desocupado: “Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, / que me muero de hambre en esta esquina, / que no sé de qué sirve haber nacido, / que me miro las manos rechazadas, / que no hay trabajo, no hay, / bájate un poco, / contempla esto que soy, este zapato roto, / esta angustia, este estómago vacío, / esta ciudad sin pan para mis dientes, / la fiebre cavándome la carne, / este dormir así, / bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido / te digo que no entiendo, Padre, bájate, / tócame el alma, mírame el corazón,! / yo no robé, no asesiné, fui niño / y en cambio me golpean y golpean, / te digo que no entiendo, Padre, bájate, / si estás, que busco / resignación en mí y no tengo y voy / a agarrarme la rabia y a afilarla / para pegar y voy / a gritar a sangre en cuello.”

sábado, 7 de diciembre de 2013

PISA Y CORRE

Se acaba el tiempo y la tolerancia, las famosas “reformas estructurales” se están quedando en pura política de aparador, nada más para la foto del momento y llenar los titulares algunas semanas, días en el peor de los casos. Eso puede deberse a dos cosas, la primera a que no se está atacando el problema principal, ese que atora cualquier cambio por bienintencionado que sea; en el caso mexicano no es uno solo, es una mezcla explosiva compuesta de corrupción e impunidad institucionales, que hacen que cualquier intento acabe en un repartidero de “moches”, como se dice ahora, para que nada se aplique, o que se haga como que sí pero siempre no. Y es que no tiene sentido cambiar las leyes si en la realidad cualquiera se las puede saltar con módica mordida de por medio, como que es demasiado gasto reformar algo que no se respeta porque las instancias encargadas de vigilar su cumplimiento son interesadamente omisas. La segunda, porque los cambios están tan mal hechos que apuntan en sentido contrario al manifestado públicamente. No nos metamos en muchas broncas, centremos la atención, otra vez, en el problema educativo. Para no cansar nos vamos a saltar la parte de que la “otra” secretaría de educación pública, constituida por el duopolio televisivo, que mal educa con su programación estúpida y sus ejemplos telenoveleros de doble moral, se está quedando fuera de la discusión. Vamos con algo más actual y qué mejor que los recién anunciados resultados de la prueba que aplica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, cuyo nombre es la mejor muestra de una doble contradicción. Comencemos por lo que la publicidad oficial se resiste a mencionar: “En México, la diferencia en el índice de calidad de los recursos educativos entre escuelas es la más alta de toda la OCDE y la tercera más alta de todos los participantes en PISA (detrás de Perú y Costa Rica), reflejando altos niveles de desigualdad en la distribución de recursos educativos en el país. En 32 de los 34 países de la OCDE, más del 90% de los jóvenes de 15 años están escolarizados; en México este índice de cobertura corresponde a menos del 70%. Si bien la cobertura escolar en México ha aumentado, pasando de 58% en 2003 a 70% en 2012, ésta sigue siendo la tercera cobertura más baja de todos los países que participaron en PISA 2012 (Sólo Albania y Vietnam tienen coberturas más bajas que México)” ‒http://www.oecd.org/pisa/keyfindings/PISA-2012-results-mexico-ESP.pdf‒. Con esto podemos asegurar, por si hiciera falta más evidencia, que la “preocupación” que nuestros gobernantes tienen en el tema educativo es pura saliva mal gastada, que no se refleja en lo real y que se utiliza para ganar simpatías y votos; pero no para elevar la comprensión lectora, o para que nuestros niños y estudiantes aprendan algo que los lleve a aprovechar las oportunidades, cada vez más escasas, que se les presenten en la vida. Obvio que tales desigualdades tienden a perpetuarse con un sistema educativo cuyas bases ideológicas están en los grupos de presión como Mexicanos Primero, que, para variar, utiliza los malos resultados para decir que se deben a que no se les hace caso cuando es totalmente lo contrario. Veamos los datos duros de la prueba: “el panorama en matemáticas de los jóvenes mexicanos de quince años y escolarizados es el siguiente: 55% de los alumnos mexicanos no alcanzan el nivel de competencias básico (nivel 2) en matemáticas (promedio OCDE: 23%). Menos de l1% de los alumnos mexicanos de 15 años logra alcanzar los niveles de competencia más altos (niveles 5 y 6) en matemáticas (promedio OCDE: 13%) El alumno promedio en México obtiene 413 puntos en matemáticas. El puntaje promedio en la OCDE es de 494, una diferencia con México que equivale a casi dos años de escolaridad”. En lectura el panorama también es desalentador: “41% de los alumnos mexicanos no alcanza n el nivel de competencias básico (nivel 2) (promedio OCDE: 18%). Menos del 0.5% los alumnos mexicanos de 15 años logra alcanzar los niveles de competencia más altos (niveles 5 y 6) (promedio OCDE: 8%). El alumno promedio en México obtiene 424 puntos. El puntaje promedio en la OCDE es de 496, una diferencia con México que equivale poco menos de dos años de escolaridad”. Leer las cifras sin detenerse a reflexionar sobre su significado no tiene caso, sería injusto decir que nuestros niños y jóvenes no pueden aprender y que los profesores no hacen lo que tienen que hacer. El problema rebasa al simple voluntarismo individual, porque en Ciencias también estamos muy mal: “47% de los alumnos mexicanos no alcanzan el nivel de competencias básico (nivel 2) en ciencias (promedio OCDE: 18%). Menos del 0.5% de los alumnos mexicanos de 15 años alcanza los niveles de competencia más altos (niveles 5 y 6) en ciencias (promedio OCDE: 8%). El alumno promedio en México obtiene 415 puntos en ciencia. El puntaje promedio en la OCDE es de 501…” El informe es abundante en conclusiones e interpretaciones, con algunas estamos de acuerdo, con otras no porque muestran un grave desconocimiento del sistema educativo mexicano, que se está cargando hacia el competir dejando como indeseable el cooperar. Que padece de un sistema de estímulos y escalafonario que podemos calificar, sin exagerar, de perverso, pero que a nadie parece importar por estar metido en el juego de ganar puntos aunque los alumnos no aprendan; más bien sí aprenden, a pasar las materias con mañas y no con aprendizajes que redunden en un buen desempeño académico y de vida. “En México, el nivel de ansiedad hacia las matemáticas es alta. Más de 75% de los alumnos mexicanos declara estar de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación “frecuentemente me preocupa que tendré dificultades en clases de matemáticas” y casi la mitad de los alumnos sienten ansiedad al intentar resolver problemas de matemáticas. En efecto, el índice de ansiedad hacia las matemáticas es, en México, el más alto de entre todos los países de la OCDE […] Los alumnos que asisten a escuelas con malas relaciones entre profesores y alumnos y con mal clima disciplinario tienden a mostrar menores niveles de compromiso con la escuela. Los alumnos en estos establecimientos tienen más probabilidades de llegar tarde, faltar sin autorización y tener actitudes negativas hacia la escuela […] En México la diferencia en el índice de calidad de los recursos educativos entre escuelas socio-económicamente aventajadas y en desventaja social es la más alta de toda la OCDE y la tercera más alta de todos los participantes en PISA (detrás de Perú y Costa Rica), reflejando altos niveles de desigualdad en la distribución de recursos educacionales en México.” Las cosas no van a mejorar con golpes de autoridad como se pretende, hay que consultar a los maestros, aprovechar su valiosa experiencia, convencer, colaborar sin amenazar, sin atascarse de formatos que reflejan algo que sólo existe en el papel. Basta por el momento, démonos tiempo para pensar.

viernes, 25 de octubre de 2013

TRISTEZAS

Para los gobiernos los problemas que en verdad importan a los ciudadanos “no son tema”, no aparecen en sus preocupaciones, en sus planes, en su agenda. Vivimos sumergidos en las llamadas “reformas estructurales”, que en el contexto actual sólo es el nombre que se le pone a la progresiva pérdida de derechos sociales y laborales de los trabajadores manuales o intelectuales. Las reformas son regresiones a estados casi de barbarie, no es exageración, lo venimos señalando desde hace meses, quizás años. Allí están los casos de los países de la zona euro, los mileuristas españoles que le pusieron nombre a la caída de su salario promedio, antes cercano a los 2 mil euros mensuales, ahora debajo de los mil; sus crisis recurrentes, la baja drástica en sus pensiones y jubilaciones ya ganadas, ya trabajadas; las condiciones precarias en los pocos que logran acceder a alguna plaza laboral, las penurias de sus sistemas de salud, de educación. La protección cínica e indiscriminada a las cúpulas empresariales, a los grandes corporativos bancarios, energéticos, mineros, que no conocen más patria que la de sus propias carteras. Mientras vivimos esas regresiones permanecen las corrupciones en todos los niveles gubernamentales y directivos, públicos y privados, con su carga de impunidad y desvergüenza. Antes mataban jóvenes, ahora matan niños, a plena luz del día, en la calle, por un celular y los tenis que le arrebatan al cadáver. O los acribillan por aparentes problemas entre narcomenudistas, o los secuestran para sacarle dinero a sus familias y nunca más aparecen vivos, a veces ni muertos porque a nuestros aparatos de procuración y administración de justicia no les interesan, porque no hay ganancia, todavía, con los muertos. Y nos asombramos de que el movimiento magisterial lleve 8 meses en la brega, que se expanda a otros estados, que adquiera múltiples formas para manifestarse y resistir a la pérdida de los más elementales derechos laborales, a que no se les tome en cuenta en un cambio necesario en lo que toca al enfoque pedagógico y de contenidos curriculares, a que se les ofenda y desprecie en los medios de comunicación masiva. Para nuestras cúpulas políticas y empresariales es peor que pecado capital que los profesores se piensen a sí mismos, en lugar de permitir ser pensados por ellas. Si para el foxismo su filósofa de cabecera fue la chimoltrufia, porque como decía una cosa quería decir otra; para el calderonismo lo fue chespirito, y para el actual despeñadero su inspiración es Eugenio Derbez, y entonces hay que llevar a los muchachos de los bachilleratos a ver su película, según denuncia de Agustín Escobar en Tribuna de Querétaro, donde los temas que nos preocupan, que alimentan nuestros temores —la corrupción, el narcotráfico, las desapariciones, las extorsiones, los secuestros, las ejecuciones, las riquezas fácilmente explicables que no son delitos graves, la invención cotidiana de presuntos culpables, la impunidad—ni siquiera son parte de la escenografía. Si algo descubrieron las catástrofes naturales recientes es la cadena de corrupciones que elevaron la cantidad de víctimas mortales, de pueblos enteros devastados, de destrucción de selvas, bosques y humedales, la irresponsable construcción de casuchas y hasta complejos turístico-residenciales en cauces de ríos y desfogues de lagunas. Lo dice con precisión Sergio Gómez Montero en su ensayo Tecnología y consumo: el futuro enfermo: “Cuerpo, comunidad y naturaleza gravemente enfermos producen por necesidad tristeza. Todo dolor –acompañante común de la enfermedad– genera tristeza, tanto en quien lo padece como en aquellos que lo contemplan o lo acompañan; un dolor enfermizo y enfermo que se multiplica cuando los servicios de salud que, se supone, lo deben de paliar atendiendo a la enfermedad, son insuficientes o ineficaces. Estar cerca o sufrir la enfermedad en México (aunque, claro, no sólo aquí) es hoy reflejo fiel de esos efectos: la saturación de los servicios de salud (más los públicos que los privados) lastima ante su contundencia y refleja, sobre todo, el grave daño de malestar enfermizo que aqueja a la sociedad y la torna hoy una sociedad triste.” Pero para evitar la tristeza hay distractores, allí entran, otra vez, los medios de comunicación y sus monopólicos dueños. Tristeza no es perder todo el patrimonio o hasta a algún familiar por culpa de la corrupción y el crimen organizado, tampoco perder derechos sociales por la progresiva privatización de todo, hasta de la felicidad; tristeza es que la “selección nacional” de futbol no vaya al mundial.

viernes, 2 de agosto de 2013

CONTEO MACABRO

“Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto -desde diciembre que tomó posesión hasta el final de junio pasado- han ocurrido al menos 7 mil 119 asesinatos en diferentes hechos violentos, según cifras de la Secretaría de Gobernación.” La Jornada 12 de Julio del 2013. Desaparecer la violencia de los discursos no la ha evitado, las mismas cifras oficiales indican que está desbocada, que se está volviendo la manera “natural” de imponerse en grupos sociales ligados a actividades abiertamente ilegales. Malo que las cifras macabras no disminuyan, por lo menos no a un nivel mucho menor, digno de una sociedad que se precie de ser democrática, apegada a acuerdos de convivencia pacífica. Ya la semana pasada citábamos al especialista Carlos Montemayor quien develaba la mañosa estrategia en la guerra contra el crimen organizado: solo se atacan los segmentos más débiles, donde están los deshechables, los que tienen que ver con el descontrol de los grupos de sicarios, con las venganzas, con la barbarie que aterroriza, pero se olvidan o se dejan de lado los que tienen que ver con el control territorial de zonas indispensables para el cultivo, el procesamiento, el trasiego de precursores químicos traídos por toneladas del extranjero; la necesaria relación perversa y cómplice con autoridades ejecutivas, judiciales y policiales, con banqueros y empresarios que “lavan” el dinero, que crean empresas fantasma para entrar a los circuitos financieros, de eso nada. ¿Alguien recuerda que el tema de los narcolaboratorios encontrados en, al menos, dos zonas industriales queretanas, apareciera en alguno de los informes de gobierno, en algún boletín de prensa donde se identificara algún responsable siquiera de mediano calibre? Pero además “desaparecen” a las víctimas, a los miles de ciudadanos extorsionados, “levantados”, secuestrados, mutilados, esos “daños colaterales” que a los sinvergüenzas les parecen una simple consecuencia de sus hazañas guerreras. En las discusiones del Pacto por México no aparecen, no hay nada que revele la mínima preocupación por rescatar sus historias, siquiera sus nombres y edades. El memorial calderonista quedó como una burla más de un presidente cínico y desbordado. La mejor forma de hacer ese fallido acto de ilusionismo, desaparecer a las víctimas, es convertirlas en simples cifras, en estadísticas de nota roja que por su cuantía saltan a las primeras planas salpicándolo todo. Hay que recuperar la indignación que produce el horror de saber, como lo consigna la nota de Juan Carlos Miranda del 31 de julio del año que transcurre, en el diario La Jornada, que: “El número de homicidios en México subió casi 150 por ciento en el sexenio de Felipe Calderón, en cuyo último año de gobierno se cometieron 71 asesinatos diarios, revelan datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La dependencia informó que en 2012 se cometieron en México 26 mil 37 homicidios, la segunda cifra más alta registrada en el país desde 1990 (último año del que ofreció datos el Inegi), tan sólo ubicada por debajo de la que se documentó en 2011, que fue de 27 mil 213 muertes violentas.” Pero los esfuerzos interesadamente incompletos, los malos resultados no se agotan en sí mismos, producen nuevas formas de lastimar a una sociedad agraviada, allí está la trata de niños y mujeres, principalmente, con fines de comercio y explotación sexual; nuevas formas de esclavitud que se aprovecha de los migrantes, de los pobres, de la precarización laboral. Habrá que denunciarlos para prevenir que sucedan más casos. Existen intentos dignos por darles voz a esas víctimas, regresarlas del injusto olvido, allí están poblando las redes sociales, en las valientes investigaciones de periodistas que no se han ahogado con las olas de silencio y ausencia de los medios de comunicación que se conforman con los boletines oficiales; es cuestión de buscarlos para encontrarlos, aquí siguen para darnos aliento, para que no desfallezcamos exigiendo justicia, seguridad, democracia, reparto equitativo de la riqueza; para que la impunidad y la corrupción no sean formas de intercambio de favores y privilegios, en perjuicio de los que somos más.

viernes, 11 de enero de 2013

ALGUNOS APRENDEN, OTROS NO QUIEREN

Se dice que “en Querétaro no pasa nada”, pero en un mundo donde las cosas cambian rápidamente aferrarse a ello es más un desastre que una cualidad, por eso se prefiere darle otro enfoque, solo pasa lo bueno y lo malo se omite, o se le deja de dar seguimiento para que desaparezca por sí mismo, o mejor no se comenta para que deje de llamar la atención. Pero a pesar del control férreo algo se cuela. Administraciones municipales anteriores quisieran que el 2013 trajera la amnesia colectiva suficiente para que se olvidaran sus malos manejos financieros, pero no todos los deseos se cumplen, menos cuando los “errores” afectan la calidad de vida de miles de queretanos por varios años. Todavía en la semana que acaba de terminar, los medios de comunicación locales y nacionales ubicaban a dos municipios queretanos dentro de una lista de crecimiento exagerado de su deuda, no porque pidieran prestado, nada más eso les faltó, sino porque gastaron mucho más de lo que recibieron dejando pagos pendientes a proveedores, sin liquidez necesaria para hacer frente a los gastos de operación para terminar el año fiscal, y eso implica todos y cada uno de los servicios públicos municipales ─agua potable, alumbrado público, mantenimiento de vialidades, recolección de basura, servicios de salud, becas estudiantiles, urbanización, seguridad y prevención del delito, etc.─, pago de salarios y prestaciones, lo peor de todo es que no se sabe, con absoluta certeza, en qué se gastó ese excedente en el gasto público. Las cuentas no salen. Por supuesto que la ciudadanía dio su veredicto, tanto el municipio de Corregidora como El Marqués cambiaron de partido en el poder, ambos eran priistas y ahora son panistas, ambos son conurbados a la capital del estado, tanto que forman parte de ella; ambos fueron ganados por personajes que ya fueron polémicos y gobernaron se municipio para perderlo después contra su principal oposición, y aún así sus vecinos los prefirieron. Podemos encontrar más similitudes, los escándalos por gastos considerados excesivos o injustificados aparecieron en repetidas ocasiones en los diversos medios de comunicación, en contraste con acusaciones de serios descuidos en áreas sensibles para la sana convivencia y el desarrollo de sus ciudadanos, ni modo que el gobierno del estado o sus dirigencias partidarias no supieran de las quejas, denuncias y anomalías que comenzaban a circular con insistencia, y sin embargo las dejaron correr. El espacio es limitado así que elijamos el municipio de El Marqués para ejemplificar una situación que por descuido se volvió insostenible. El 9 de octubre del año pasado en un boletín de prensa la recién llegada administración municipal señalaba: “El último balance nos ha mostrado que la deuda pública que se heredó de la pasada gestión de Rubén Galicia Medina, se incrementó de 150 a 200 millones de pesos, lo cual significa el 50 por ciento del presupuesto anual que corresponde al Municipio; por ende, deja un margen reducido para el gasto social y la ejecución de infraestructura”. Pero además se detallaban algunas de las anomalías: “se han detectado hasta hoy 53 licencias apócrifas, para la venta de alcoholes, sin pasar por los procesos oficiales en la Secretaría de Gobierno Estatal; situación en la que ya se ha intervenido iniciando con la clausura de estos lugares clandestinos”. ¿Quiénes fueron los ganones? Veintidós días después, el 31 de octubre en otro boletín, se abundaba: “De manera específica, se encontraron las siguientes irregularidades. En la Secretaría de Finanzas Públicas y Tesorería Municipal, que tenía a su cargo Juan Pablo Muñoz Morales, entre otras irregularidades se detectaron obligaciones de pago a corto plazo por más de 127 millones de pesos, lo que incluye pagos a contratistas, proveedores y prestadores de servicio. A este monto se suman otros pasivos no provisionados, como contingencia laborales, que dan un total de 205 millones de pesos […] que a 16 ex servidores públicos de primer nivel, se les calculó un importe mayor al que les correspondía por los rubros de antigüedad y gratificación especial por los servicios prestados […] ejecución de obras que no cuentan con proyectos ejecutivos, estudios necesarios y permisos requeridos”. Además de afectaciones al parque vehicular por falta de mantenimiento y un largo etcétera. En fin, este no es un recuento de lo sabido por haberse publicado, es un reclamo porque a esos malos manejos, a esas ilegalidades, no se les aplicaron medidas preventivas para que no ocurrieran, o correctivas para que no persistieran, a pesar de que hubo las señales de que algo se estaba haciendo mal, ni, al parecer, habrá consecuencias contra los funcionarios que se pudieron beneficiar. En el boletín señalado anteriormente se advertía de un plazo de 15 días para conocer de las sanciones a que podían hacerse responsables. La ciudadanía de esos municipios ya hizo su tarea, quitó del poder a esos grupos políticos, al menos omisos e ineficientes, falta que la clase política haga lo propio y demuestre que aprende las lecciones, que, desgraciadamente les costarán a los habitantes de esas demarcaciones.

viernes, 10 de junio de 2011

IMAGINE

“Imagine que vive en un lugar donde usted pueda matar a quien quiera. Y no pasa nada. Sólo que el muerto cae muerto y ya está. Nada ni nadie le va a molestar. Nadie le va a denunciar. Su vida seguirá el curso normal de la existencia, por dura, atormentada o completamente feliz que ésta sea. De hecho, nada se comentará en los periódicos. Tampoco ningún juez intentará atraparle ni exigirle responsabilidades. Usted cargará con sus asesinatos pero nadie se los echará en cara. Imagine también que usted, sabiendo que no le va a pasar nada, puede violar y decapitar, una vez consumada su hombría, a una mujer. A cualquier mujer. A las que quiera. Y también a sus hijos. Puede secuestrarlas durante días si quiere, y después de violarlas con sadismo, matarlas y abandonar sus trozos en cualquier cercanía. Usted puede estar tranquilo. Porque no pasa ni pasará nada. No se detenga. Siga suponiendo salvajismos con la venia de la imaginación hasta el infinito, hasta ese lugar en que las cosas que ocurren, por alarmantes y sangrientas que sean, acaban reducidas al silencio más brutal e indoloro. Esto, aunque usted lo dude, ocurre. Eso sí, sin ecos ni resonancias. Cada día. En el México de los narcocorridos, donde las lágrimas afiladas perforan las sepulturas de los miles de muertos”. Paco Roda/Rebelión

De eso se trata, de romper con ese silencio brutal e indoloro, de gritar, denunciar, hacer que duela, porque duele. Hay que darle nombres y apellidos a esos más de 40 mil muertos, hay que sacarlos del olvido y de la indiferencia, hay que restregárselos a los culpables de uno y otro lado, hay que verlos como víctimas.

Impunidad significa sin castigo, que se rompe con ese viejo anhelo de cualquier sociedad civilizada, que a quien se porta bien le vaya bien, a quien se porta mal le vaya mal, al menos lo suficiente para tener tiempo de convencerlo de que portarse bien nos conviene a todos, tampoco podemos renunciar a la readaptación social, a la creencia de que cada vez podemos ser mejores seres humanos, todos.

La filósofa francesa Annie Le Brun anda por estos rumbos, asiste a un coloquio organizado por la UNAM, su punto de vista es atractivo por radical, el mal, como una entidad ajena a los seres humanos y que busca poseerlos, no existe: “A los genocidios, a la tortura, a las guerras, no le llamo mal, sino una inhumanidad inherente al ser humano, no niego los hechos, niego la noción del mal”. Curioso, ese punto de vista puede ser compatible con el de los tres dirigentes más conocidos de la Caravana Nacional con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia tiene profundas raíces católicas al igual que Emilio Álvarez-Icaza, o simplemente cristianas como el señor Le Barón, desde ambas posiciones se puede pelear por cambiar el significado de la violencia, de la guerra provocada por la corrupción de nuestra clase política y por la hipocresía interesada de nuestro vecino del norte. Hay que creer en la humanidad como un proceso social.

Saber cuándo y dónde comenzó esta locura es difícil de determinar con precisión, lo que sí sabemos es que las señales de alerta nos brincaron en Ciudad Juárez, en sus atroces feminicidios, en la estúpida inacción de nuestros gobernantes, en el encubrimiento cómplice de las cúpulas partidistas, empresariales y religiosas. Paco Roda lo expresa con toda crudeza: “Juárez nos quema las manos, nos ciega los ojos ante esta oscura bestialidad. Y aunque estemos lejos y aunque seamos prisioneros de nuestro inmovilismo conformista, nos reclama para ladrar rabiosamente contra este Apocalipsis hecho realidad. Uno, a veces desearía morir. Pero en algunos lugares ya no hay sitio a causa de tanta muerte”.

¿Qué hacer mientras nuestra clase política le cierra las puertas a la necesaria reforma política, mientras siguen gastando millones en campañas electorales para mantener sus feudos, mientras siguen con su estúpido discurso de siempre? La respuesta parece más simple de lo que en realidad es, pero es un punto de partida válido: “No podemos construir desde la espiral del odio y la violencia, partimos desde la crítica, desde la No Violencia, pero no con la idea romántica de tirar flores por el camino o en los fusiles, proponemos actos contundentes, durante la Caravana iremos a los lugares con más violencia en el país, lo que podría interpretarse como una provocación, sin embrago queremos recuperar el significado de la No Violencia, reclamarle al Estado el cumplimiento de su responsabilidad” Emilio Álvarez-Icaza, entrevistado por Mario Casasús del Clarín de Chile.

sábado, 31 de octubre de 2009

CONTRA LOS INDOLENTES

El poder ha cambiado de manos pero no de horizonte. Los partidos han pasado de la oposición al gobierno y del gobierno a la oposición sin que haya aparecido una idea distinta de lo político. Esa noción hermana a los partidos que han ocupado la presidencia en las últimas décadas. El nuevo partido gobernante ha resultado el mejor discípulo de su antecesor, mientras los priistas mantienen fidelidad por sí mismos. Ambos rinden culto a la tradición. Su imaginación es presa de sus lealtades y de sus temores. Se aferran a la herencia como si no hubiera opción, como si cualquier innovación fuera un precipicio. La democracia es el gobierno de los vivos, dijo Thomas Paine. La nuestra no es el reino de la vida, sino el imperio de los indolentes. Jesús Silva-Herzog Márquez. 23 de Octubre 2009.

A pesar de los pesares, con todo y que la política a la mexicana está desprestigiada porque pasan cosas que no deben suceder y no pasa nada, parece que no hay otro camino. Estas sociedades masivas por su tamaño, por su número, por los recursos que consumen y por las necesidades que deben satisfacer requieren de invenciones humanas que la vuelvan gobernable.
Se supone que la política debe cumplir con esa misión, pero como dirían los gurús de la calidad, el saber qué hacer implica saber a donde se quiere llegar, tener esa visión, un proyecto de país que sea incluyente, igualitario, que dé las mismas oportunidades y acceso a sistemas eficaces de salud, educación, vivienda y garantizando el acceso a todos los servicios públicos que Usted ya conoce.
Pero este país hace buen rato que navega sin rumbo que lo guíe, se está a merced de los vientos y de los sabotajes internos, de esos que les conviene que no se llegue a ninguna parte porque de llegar a algún puerto los meterían a la cárcel por andar de polizontes o traficando con mercancías prohibidas.
Mejor dejemos las metáforas marinas, total, Querétaro no tiene acceso al mar y sus cuerpos de agua son ínfimos y están gravemente contaminados.
Bueno, pues la política mexicana no está funcionando, al momento de escribir este texto no hay una definición total, ya sabemos que se incrementa la carga impositiva a cigarros, cerveza y sorteos, pero del resto de los impuestos no hay acuerdo, ni el PRI, ni el PAN ni el gobierno calderonista quieren asumir el costo político de votar a favor de incrementos en los impuestos porque todos sabemos que las propuestas de nuestro rozagante secretario de hacienda van en contra de la lógica y de las teorías económicas modernas; que van a provocar más desigualdad y pobreza, más desempleo y desesperación.
El salario miserable ya no alcanza para el transporte de los niños y jóvenes a la escuela, las deserciones por motivos económicos se incrementan, la solución no es más subsidios disfrazados de becas, sí lo es más empleos, salarios dignos, vida de calidad.
Pero como lo advierte Silva-Herzog, la política mexicana es la de la inmovilidad, la de no tocar intereses poderosos, la de beneficiar a unos a costa de todos. Hay temor y falta de audacia para hacer algo diferente por motivos diferentes.
Ese pasmo no sólo es típico de la administración federal, ya permeó los gobiernos estatales y municipales, donde hay alternancia en algunos nombres, en el color de las patrullas y del equipamiento público, pero faltan las ideas nuevas, las acciones audaces, que se note que estamos vivos.
El “imperio de los indolentes” ya no nos sirve a los ciudadanos. Allí están como muestra los miles de correos electrónicos protestando contra el incremento de esos impuestos, las convocatorias a organizarse, a no dejar pasar sin costo político esas decisiones que nos lastiman y protegen privilegios, la amenaza cierta y válida de ejercer el poder del voto las veces que sean necesarias, hasta que la clase política entienda que no tiene seguro el futuro. Pero la simple protesta y el desquite no es suficiente, hay que producir acuerdos, de esos que huelen a futuro, de esos que nos movilizan para lograr algo: un mejor país, más igualitario, para vivirlo y disfrutarlo todos.
Y es que no hay vergüenza ni decencia ni sanciones. Cualquier gobernante con algo de ética renunciaría si le dijeran que todos los indicadores apuntan a que su forma de gobernar ha producido más pobreza, más desempleo y peores condiciones de vida para sus gobernados, pero aquí no, aquí buscan a quien echarle la culpa y siguen haciendo lo mismo.
¿Cómo está eso de que varios gobiernos municipales queretanos se encontraron con que no había dinero ni para salarios, liquidaciones y aguinaldos? ¿No hay sanciones contra esos exmunícipes, tesoreros, regidores, diputados y alta burocracia que planeó mal, que aceptó irregularidades, que gastó mal, que derrochó, que desvió presupuesto público a campañas electorales de su partido? ¿Cómo está eso de que no se terminaron las obras públicas presupuestadas y que hasta se debe dinero a proveedores? ¿A quién le importa que el Arq. Covarrubias haya dejado un caos en el acceso a Bolaños, Rancho San Antonio, El Campanario y Lomas del Marqués, o los tumbos en la construcción del centro cultural y de convenciones, o el desinflado dragón azul que terminó quemado, políticamente, con su propio fuego? ¿No hay sanciones? ¿Brincan de puestos? ¿Amenazan con regresar?
Esos poco más de mil millones de pesos que se consiguieron para poner a flote a los municipios mal administrados podrían estarse utilizando en otras cosas socialmente más productivas, no es dinero de la cartera del presidente o de su secretario de hacienda, es producto de nuestro trabajo y que se nos quita vía impuestos. No debiera ser para mantener y sacar de apuros a los indolentes. Su impunidad nos cuesta a todos.