viernes, 20 de febrero de 2015

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Estrategia es tener claro lo que se quiere y por qué, es el pensar a largo plazo. La táctica es poner en orden lo que se necesita para lograr ese objetivo, es medir la oportunidad, es adaptarse a las condiciones del momento. Se supone que la estrategia de los partidos políticos es ganar las elecciones, pero tal cosa no se cumple en la mayoría de ellos, principalmente en los chiquitos, en esos que saben no podrán triunfar por su escasa organización y arraigo, o por sus continuados errores no admitidos. Por ejemplo, en el caso queretano, los partidos de reciente registro y otros que lo perdieron, tendrán como meta no perder ese registro que da acceso a las cuantiosas prerrogativas y a la representación política, en este segundo caso está el Partido del Trabajo, que a pesar de ya tener candidato a la gubernatura parece estar coqueteando con una coalición que le garantice lograr el mínimo necesario para seguir existiendo con todas las de la ley. Aunque termine aliado con uno de sus enemigos naturales, el PRI. En caso diferente estarían los que, gozando de ese registro, pueden perderlo por sus malas decisiones, tal es el caso del PRD, que en palabras de analistas políticos “se corrompió demasiado rápido” ―en el caso queretano, rapidísimo―, y no solo no ha hecho nada para evitarlo, sino que persiste en su perversión. Peor aún, se está quedando sin dos de sus grandes fuentes de financiamiento, la gubernatura de Guerrero y la jefatura del Distrito Federal, la actual de Mancera y la anterior de Marcelo Ebrard, que puede que tenga sus ahorritos bien guardados. Del PVEM poco hay que decir, ya tiene recorrido su caminito, vivir pegado al PRI, simular que es ecologista, repartirse las migajas que le dejan, no aspira a más con todo y su gober güerito, ese, el de Chiapas. De los naranjas de MC también sabemos su juego, difícilmente habrá sorpresas a no ser el rechazo de los tiburones a los que sirve de rémoras. La táctica del PRI tuvo que cambiar, su candidato a gobernador no levantaba ni con todo el apoyo de la estructura partidaria, ni con su exposición continua a los interesados medios de comunicación. A pesar de sus esfuerzos no había empatía con la ciudadanía, sabe qué decir pero no cómo decirlo, se estaba desgastando inútilmente. Vino el cambio de táctica, menos exposición mediática y más obra pública, de esa que se ve e impacta en los barrios, la rehabilitación de canchas llaneras de futbol y de parques públicos. No las obras faraónicas caras y al servicio de unos pocos automovilistas, sí obras de bajo presupuesto pero de alto impacto social, justo en el centro del tejido social. No los cientos o miles de obras dispersas que cuesta trabajo aquilatar, sí a las que notan miles de usuarios de esas canchas y parques, y los nuevos que se integran a esos espacios que quizá antes despreciaban por estar descuidados y en pésimo estado. De todas formas las campañas no comienzan en lo formal y legal, hay que esperar los cambios de táctica. Los blanquiazules esperaban mayor desgaste interno, el retiro tempranero de Ricardo Anaya les quitó esas preocupaciones aunque no les garantiza el apoyo pleno de su dirigencia nacional con la que están enfrentados. El Yunque y los maderistas no logran hacer click. Como sea y después de sus escándalos nacionales y domésticos, algo tenían que hacer y se les ocurrió algo poco original, típico de la política de hace 20 años o más. Actos masivos con el atractivo principal, quizá el único, de repartir “regalos” con rifas entre los asistentes aún con el riesgo de ser sancionados por actos anticipados de campaña. Pero, al igual que hace 20 años, eso no asegura lealtades ni votos, apenas la asistencia oportunista. La táctica “del dedito” fue ridícula, eso de difundir por redes sociales la foto del dedito del pie supuestamente con un esguince y después aparecer en los medios con muletas, queriendo despertar simpatías, no resultó. Más contando con que cualquier ciudadano ha tenido que ir a trabajar con más que un dedo averiado, sin muletas, en el pésimo transporte público, cargando niños, portafolios o maletas; caminar largas distancias o estar de pie por horas, o padeciendo alguna enfermedad crónica y el mal servicio del sistema público de salud. Brinquemos a otro caso interesante. La candidatura priista “de unidad” al municipio de El Marqués está siendo rechazada abiertamente por los expresidentes tricolores de esa demarcación. Creen que controlan la estructura territorial y que son imprescindibles, a pesar de que hace 3 años fueron los principales artífices de su derrota ―por sus malas administraciones, por su mala fama, por sus cacicazgos obsoletos―, sienten como imposición, y puede que lo sea, la precandidatura de Mario Calzada Mercado. Presumen tener en su poder entre 14 y 19 mil votos, pero se les olvida lo importante. El municipio marquesino está creciendo aceleradamente, ya no es el ranchito de hace algunos años, tiene 15 de los 24 parques industriales y desarrollos residenciales de alta densidad demográfica, al igual que otros para personas de muy altos ingresos. El contexto cambió radicalmente y ellos siguen siendo los mismos de siempre. No han considerado que el proceso de industrialización y los nuevos centros urbanos hacen poco significativa su estructura territorial, sus votantes son nuevos en el municipio, no los conocen y tampoco les harán caso; los que sí son de allí ya se identifican con otro tipo de estructuras, a las de sus maquiladoras, a las de sus escuelas, a las redes sociales que ventilan sus viejas mañas, que evitan el olvido. Peor aún, enfrente no tienen rival de peso que garantice la derrota de su compañero de partido repudiado. No se les ha ocurrido que ya no son necesarios, como no lo han sido antes. Falta saber cómo procesarán, como partido, el conflicto. Táctica y estrategia es también un poema de Mario Benedetti, pero eso es otra historia.

viernes, 13 de febrero de 2015

REALIDADES FUERA DE CONTEXTO

Dice Eduardo Galeano que recordar es volver a pasar por el corazón, sin embargo, nuestros corazones siguen atribulados; aunque no tengan terminaciones nerviosas sensitivas como para sentir cada pulsación, nos duele repasar tanta tragedia, tanta valiosa vida perdida, tanta tranquilidad ausente, tantos sueños despedazados. Por eso, sin importar el paso del tiempo, o como dijo la Dra. Cecilia López Badano, en un discurso plagado de referencias literarias en el mismo evento y evitando la “lógica informativa contemporánea, traducida hoy como compulsión hacia la actualidad, es decir, hacia la exasperación de una actualidad descontextualizadora, que fragmenta y despedaza los hechos, sin dejar espacio para el debate analítico”, hay que seguir recordando el Doctorado Honoris Causa que nuestra universidad pública queretana ―la UAQ―, le otorgara a la periodista Carmen Aristegui, por conducto y a propuesta de su Facultad de Lenguas y Letras. Y es que la literatura está emparentada con el periodismo. Grandes escritores se han ganado el espacio en los medios de comunicación para dar a conocer sus ideas, sus ensayos, cuentos o poemas; para ejercer una crítica punzante, responsable y, por lo mismo, que incita a los criticados para destruir todo lo que no logran entender a plenitud o que atenta contra sus inconfesables intereses. Por eso en nuestro país es peligroso ejercer el periodismo. No aprenden que el poder, por mucho que sea, es tan efímero como la vida. Y sí, es paradójico pero completamente entendible que en Querétaro las radiodifusoras y televisoras locales no transmitan el noticiero de Carmen Aristegui. La visión falsamente idílica que pretenden imponer no soporta la mínima confrontación con los hechos, y entonces hay que ocultarlos, desaparecerlos o, en el último de los casos, saturar a los lectores, escuchas y televidentes con un tsunami de datos irrelevantes, descontextualizados, intencionalmente confusos. Claro que no es un fenómeno exclusivamente queretano, pasa en el país y el mundo, pero las paradojas aparecen también en las primeras planas. El mismo día los diarios daban cuenta de dos hechos, uno de ellos la “toma” de los profesores de Oaxaca de avenidas importantes de la capital del país exigiendo el pago de salarios, a la vez que reseñaba investigaciones de diarios estadunidenses sobre la cuantiosa fortuna utilizada por su exgobernador José Murat, para adquirir propiedades en varios estados de la unión americana y hasta tener un avión privado para viajar frecuentemente a Nueva York o donde le diera la gana. Por su parte y el mismo día, las movilizaciones de los profesores de Guerrero llegaron hasta el bloqueo del aeropuerto internacional de Acapulco; a un ladito y con mayor espacio, la nota de la aprehensión de un hermano y un sobrino de su gobernador con licencia Ángel Aguirre, nada más por el presunto desvío de fondos federales y estatales por más de 270 millones de pesos. No resulta nada difícil relacionar las notas, dos de los estados más pobres sufren quebrantos patrimoniales importantes, mientras sus maestros y estudiantes sufren las consecuencias de querer enseñar y estudiar en condiciones miserables y claramente inadecuadas. Quería poner como ejemplo el porcentaje de escuelas multigrado y a cargo de uno o dos profesores para ilustrar lo anterior, pero las inequidades no nos quedan tan lejos. Nada más aquí cerquita, frente al centro comercial más moderno y caro llamado Plaza Antea, en el Salitre, existe una escuela con maestros incompletos desde el inicio del ciclo escolar, y aunque los padres de familia han mostrado su inconformidad, las cosas no se solucionan. Mientras peleamos por lo más indispensable, otros sistemas educativos se mueven rápido tratando de adaptarse a un mundo que se transforma sin freno alguno, para bien o para mal. Los finlandeses, exitosos en las pruebas estandarizadas como PISA, están pensando seriamente en dejar de enseñar a escribir manualmente ante la proliferación de aparatos con teclado al alcance de todos, hasta de los niños. Los franceses por su parte, plantean un cambio radical en su forma de evaluar el desempeño escolar: El ministro de Educación francés, Benoît Hamon, ha anunciado este martes la creación de un comité para reformar el sistema de evaluación escolar a partir de 2015, con el objetivo de evitar que los escolares se desmotiven ante las malas notas y de implantar un nuevo método para valorar el conocimiento. "Actualmente, nuestro sistema de evaluación subraya las lagunas y los fracasos de los alumnos", explicó Hamon en una entrevista publicada por el periódico 'Le Parisien', donde señaló que los estudiantes franceses fueron los que dejaron más respuestas en blanco por temor a equivocarse en el último informe PISA. http://reevo.org/externo/francia-quiere-quitar-las-notas-para-evaluar-a-los-alumnos-2/ Pero seguimos enfocando los reflectores al circo electoral, a las simulaciones para que todo quede igual o peor. Los medios internacionales, que ahora son los principales críticos de la realidad mexicana, están asombrados de la pasividad de nuestros supuestos partidos de oposición ante las evidencias de conflicto de intereses del presidente y sus principales funcionarios. Debieran, dicen por allá, estarlo investigando, creando comisiones especiales, forzando al congreso a designar un fiscal independiente o algo por el estilo, pero nada. Son todos iguales y defienden los mismos intereses y eso da al traste con cualquier democracia.

sábado, 7 de febrero de 2015

Nada más se tardaron 3 meses para responder a las denuncias públicas de conflicto de intereses. Nada más 4 meses para dar los pobres resultados de la investigación del caso Ayotzinapa. Otros 3 mesesitos para reconocer que el Tren de Alta Velocidad México-Querétaro era inviable financieramente y había que “suspender” la licitación, ahora reconocen que no será posible hacerla en los próximos 2 años, mencionando, como de pasadita, que requeriría de 48 mil millones de pesos de subsidios. Reaccionan tarde, mal y de malas. Para un régimen político basado en la corrupción, la impunidad y el cinismo la lógica más elemental carece de sentido. Sigamos simulando, total el país aguanta eso y más. Dos regulaciones distintas que no surgen de la coyuntura inmediata, tampoco de la defensa indigna del tótem sexenal: “Un conflicto de interés personal es una situación en que los intereses privados de una persona —como relaciones profesionales externas o activos financieros personales— interfieren o puede entenderse que interfieren con el cumplimiento de sus funciones oficiales. La aceptación de un honor, una condecoración, un favor, un obsequio o remuneración en relación con las funciones oficiales puede dar lugar a un conflicto efectivo o posible de interés por cuanto puede considerarse que crea una obligación. No debemos utilizar nuestro cargo ni los conocimientos obtenidos en su desempeño para favorecer a familiares y amigos. Tampoco debemos prejuzgar la posición de los colegas o clientes que no aprobemos. En la contratación de personal o consultores siempre debemos procurar los candidatos más apropiados para el empleo”. Oficina de Ética de la Organización de las Naciones Unidas. http://www.un.org/es/ethics/conflictofinterest.shtml Va la otra: “Los conflictos de interés son aquellas situaciones en las que el juicio de un sujeto, en lo relacionado a un interés primario para él o ella, y la integridad de sus acciones, tienen a estar indebidamente influenciadas por un interés secundario, el cual frecuentemente es de tipo económico o personal. Es decir, una persona incurre en un conflicto de intereses cuando en vez de cumplir con lo debido, podría guiar sus decisiones o actuar en beneficio propio o de un tercero.” http://www.innsz.mx/opencms/contenido/investigacion/comiteEtica/conflictointereses.html Nunca hubo sorpresa, llevan en precampaña electoral varios meses a pesar de lo que diga la acomodaticia ley electoral y sus órganos rectores y disque vigilantes. ¿Por qué hay que apoyar “proyectos personales” con dinero público? Y todavía van a exigir nuestro voto a su favor. Un día sí y el otro también han estado apareciendo en los medios de comunicación con el pretexto de dar a conocer lo que hacen, en favor de los queretanos, las instituciones que encabezan por gracia de su partido. Ahora hay que fingir asombro, que nadie sabía nada, que su aparición en los medios era simple coincidencia, pero su “destape” real se dio hace mucho en las páginas de sociales, cobijados por los suyos que no somos nosotros. El futuro nos alcanza, nuestras vialidades se colapsan en cualquier momento y producen pérdidas millonarias, en vidas, en tiempo irrecuperable, en calidad de vida. Revelan la pésima planeación o más bien la falta de ella. Circular por la autopista del TLC, vulgarmente llamada carretera 57, es jugar a la ruleta rusa. Ni qué decir del pésimo diseño del anillo vial Junípero Serra, del ya poco eficiente distribuidor Bicentenario, del caprichoso nudo de Corregidora norte y Bernardo Quintana, obras carísimas, para la foto. Mientras, el transporte público naufragando en un mar de intereses particulares, en la simulación del cambio de colores, en los parches de vinil para que no se vea la lámina podrida, en la escasa capacitación de sus choferes. Ya que está de moda el #yopropongo: yo propongo que para ser funcionario educativo en cualquier nivel se tenga como requisito que ellos mismos y sus hijos estén o sean egresados de escuelas públicas; que para ser funcionario se utilice el transporte público de pasajeros cotidianamente, él y su familia, nada de helicópteros o camionetotas blindadas escoltadas por guaruras o policías; que todos los funcionarios públicos y sus familias utilicen para su atención el IMSS o el ISSSTE, que no tengan seguros médicos privados; que tengan salarios dignos que no rebasen 10 veces el salario promedio de un trabajador de su estado o municipio, sin bonos ni compensaciones. También propongo que para ser candidato a cualquier puesto de elección popular se haga público su curriculum vitae, para que cualquiera pueda corroborar esa historia de vida. Ya encarrerado, que las calles, hospitales, escuelas o cualquier obra pública tengan el nombre de un ciudadano que se haya distinguido por su entrega a los demás, como la enfermera Mónica Orta Ramírez del Hospital de Cuajimalpa, quien muriera víctima de la explosión de gas al regresar a rescatar a los recién nacidos que se encontraban en ese nosocomio. Mientras eso sucede, hay que ser optimistas y presionar, sigue la campaña de organizaciones empresariales en contra de los sindicatos y los sistemas de salud y educación, entre otros; les urge tragarse el presupuesto destinado a los mismos. Ahora resulta que se toma como logro que el Estado renuncie a sus obligaciones, que se quiera presentar como avance del Sistema Nacional de Bachillerato el que cada escuela de ese nivel “pueda gestionar” sus propios recursos, como si nadie pagara impuestos para ello; que en plena revolución tecnológica los maestros tengan que contratar el servicio de internet de su escuela para poder dar clase o trabajar utilizando la red mundial de información, o que compren y lleven sus computadoras, impresoras o proyectores porque las escuelas carecen del equipamiento más elemental. Se critica a los “alborotadores” que toman carreteras porque nadie atiende sus demandas, pero se oculta que hay estados en este país donde más del 40 por ciento de las escuelas son multigrado y sólo cuentan con uno o dos profesores; que se les paga, cuando tal cosa llega a suceder, depositándoles en cuentas bancarias teniendo el cajero más cercano a varias horas de distancia; y que además, son objeto cotidiano de robos, extorsiones y atentados contra su vida. Pero eso no cuenta, sigamos simulando que no hay conflictos de interés torciendo la lógica más elemental. Por eso yo tampoco aplaudo los discursos del Presidente.

sábado, 24 de enero de 2015

CIUDADANOS AGRAVIADOS

Nos sentimos ofendidos, humillados, menospreciados, agraviados. En correspondencia no creemos en ninguno de ellos, los políticos, así, en general, no merecen nuestra consideración, ni respeto, ni credibilidad. Es cierto que nuestra incompleta y mañosa democracia está en crisis, pero no es por culpa de los ciudadanos que hasta participan en masa en los procesos electorales, como insaculados para ser capacitados, como capacitadores, como funcionarios de los cientos de miles de casillas, como votantes. La responsabilidad es de esos sinvergüenzas que ven los cargos públicos como un lapso extra de impunidad, como tiempo de vida para corromperse a costa de los demás. Asombra que el Wall Street Journal encuentre otra casa envuelta en la sospecha, de por sí no tuvimos respuesta alguna de la mexicanísima casa blanca, de la casita de descanso en Malinalco, ahora se suma la ubicada en el club de golf de Ixtapan de la Sal, y no pasa nada. Y el asombro no es porque se “encuentren” esas propiedades sospechosamente adquiridas, sino porque lo hagan medios de comunicación extranjeros, esos que hace algunos meses elevaron a nuestro presidente al Olimpo de los más influyentes líderes del mundo por su afán reformista y neoliberador. Ellos están rectificando su percepción, lo están tundiendo duro; y nosotros, los directamente agraviados, ¿qué hacemos? Seguimos con la mirada puesta en Ayotzinapa, más de 100 días sin respuestas satisfactorias, exhibiendo la indolencia y complicidad de todo nivel de autoridad legalmente constituida y exhibida con todo su potencial de perversidad. Mientras, en nuestro Querétaro lindo aparecen cadáveres tirados en nuestras mal hechas vías rápidas, también son despedidos trabajadores de las maquiladoras que nos harían volar a una modernidad prometida y, para colmo, está en la polémica la factibilidad y pertinencia del tren de alta velocidad, cuestionado hasta por las cúpulas empresariales como un ejemplo de dispendio sexenal para beneficio momentáneo de unos cuantos, con el correspondiente salvataje financiero a cargo de los impuestos que pagamos los que no podemos dejar de hacerlo. Primera plana del Reforma del 21 de enero de este año “Propone IP cancelar tren a Querétaro”, nota de Ulises Díaz con la voz de Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado: “Tal vez el tren a Querétaro no debería tener la prioridad que se le está dando y debería cancelarse, y así otros proyectos” […] Explicó que, a partir de la experiencia internacional, se puede decir que, salvo en el caso de China, donde hay una gran población, no se justifican los trenes rápidos, pues su operación tiene que ser subsidiada […] Los trenes que se han planteado, no parecen ser una obra crítica, no parecen ser elementos que vayan a propiciar ni el comercio ni el mayor flujo de bienes y que se genere mejor empleo. Más bien habría que redirigir el gasto hacia aquella infraestructura que es necesaria, que genera empleo y que complementa la inversión privada”. Traducido, porque el lenguaje de las cúpulas empresariales no es directo, abusan de no decir lo que quieren decir, el TAV es visto como un elefante blanco sexenal, como las típicas obras de relumbrón con que nuestros gobernantes buscan pasar a la posteridad. Ese medio, el Reforma, y otros han dado espacio a analistas económicos que cuestionan las corridas financieras, que señalan que es imposible que se pueda tener un costo de 300 pesos por viaje sencillo (sería del doble, 600 pesos) y que el aforo tendría que ser también, el doble del pronosticado, todo para que el proyecto resultara posible. Mientras estamos preocupados por la carga vial excesiva del Boulevard Bernardo Quintana y de la autopista México-Querétaro por la terminal del TAV, pasamos por alto el mismo efecto, quizá mucho mayor, por proyectos urbanísticos como Ciudad Maderas con 20 mil viviendas por construir, cuya carga vial caería hacia esa autopista, a Constituyentes Oriente, a avenida Hércules, al puente de Francisco Cervantes y por consecuencia a Bernardo Quintana. El infierno tan temido no se evitará porque dicho proyecto está autorizado, en venta y construcción. Eso de los trenes no nos va bien, por aquí pasa uno de los ramales de La Bestia y es triste y desesperanzador saber de las condiciones inhumanas y de abuso de que son víctimas sus necesitados usuarios; además de que los de carga que pasan por el rumbo de Santa María Magdalena son sospechosamente robados cuando llevan mercancías más valiosas de lo ordinario, 174 asaltos reconocidos oficialmente en el 2014, es decir, un día sí, el otro descansan, y otro también roban. Todas las vialidades y accesos son de responsabilidad local, municipal y estatal, pero nos llenan los oídos de que por ser la vía ferroviaria federal, a ese nivel de gobierno corresponde la bronca. Legalmente sí, en cuanto a seguridad de las colonias y territorios por donde necesariamente transitan los rateros pues no. Un último apunte que será necesario ampliar en otra ocasión, nos saltamos lo ocurrido en la revista Charlie Hebdo y nos unimos a la condena de la intolerancia de los fundamentalismos religiosos que caen en el terror para imponer su censura. Es José Ramón Enríquez en su columna Pánico Escénico del Reforma ―16 de enero del 2015―: También puede servirnos recordar cómo en el teatro mexicano se han dado algunos coletazos de la violencia fanática (mucho menos letales que lo ocurrido en París) y cómo provocaron una reacción de creyentes y no creyentes unidos en pro de las libertades civiles. Quiero recordar sólo cuatro mementos en que el teatro mexicano chocó de frente con el integrismo. En 1962, La ópera del orden, de Alejandro Jodorowski, fue clausurada por las autoridades “laicas” por burlarse del Papa. En 1981, en Cúcara y Mácara, de Óscar Liera, “guadalupanos” del MURO mandaron al hospital al director, Enrique Pineda, y a varios de sus actores. Pero ya en 1987 hubo movilizaciones para que Jesusa Rodríguez consiguiera montar Concilio de Amor, de Oscar Panizza. Cuendo en 1978, Nancy Cárdenas montó Misterio Bufo de Darío Fo, y ante síntomas claros de intolerancia, titulé una crónica como “Desacralizar es recuperar”. Quise escribir como católico y plantear que se debía dar un paso más allá de la tolerancia, dar la bienvenida a lo que pudiera verse como un insulto. Lo hacía, desde mi fe, en la misma línea de lo dicho, cuarenta años después y tras un atentado anterior, por Stéphane Charbonnier, el último director de Charlie Hebdo, asesinado en París: “Si tienes miedo de nuestros dibujos, tu dios es muy pequeño”. La intolerancia también la hemos visto en galerías e instituciones educativas queretanas, no hay que olvidarla.

sábado, 17 de enero de 2015

LA MODERNIDAD QUERETANA Y LOS LIBROS

El pretexto es lo de menos cuando dos recuerdos se entrelazan y surgen de la memoria sin causa aparente. Cuando se habla de la “modernización” de Querétaro muchos se refieren al incremento en el tráfico vehicular, a la proliferación de centros comerciales, a la saturación del centro histórico, a la aparición de nuevas colonias y fraccionamientos, a la desaparición de comercios tan tradicionales que cerraban los fines de semana, a la supuesta pérdida de la tranquilidad y seguridad tan provincianas que se medían por el añorado “no pasa nada”. Tal pareciera que el progreso es convertirse en sucursal del mismo infierno tan temido, nuestras descontroladas megalópolis. Para un vicioso de la lectura, Querétaro era un páramo donde sólo existían las heroicas librerías de libros usados y alguna de una cadena comercial más dedicada a la venta de libros de texto y algún best-seller. Por eso, cuando aparecen otro tipo de librerías, como la llamada Librería Cultural del Centro del Instituto Queretano para la Cultura y las Artes, y después la Ricardo Pozas Arciniega del Fondo de Cultura Económica, entendimos que la modernidad iba en serio y tenía otra cara. No era todavía el Querétaro de las grandes cadenas, esas que había que visitar los fines de semana o vacaciones en la ciudad de México para regresarse cargado de libros de todo tipo, de preferencia novelas. Ahora hasta las podemos comprar por internet y llegan a domicilio. Recordar, dice Eduardo Galeano, es volver a pasar por el corazón. Y por el corazón pasa ese modelo de “modernidad” cuestionado por el recientemente fallecido sociólogo Ulrich Beck, cuyo libro Libertad o capitalismo (conversaciones con Johannes Willms), fue una recomendación de Paco García, quien regenteó la sucursal del Fondo de Cultura Económica hasta su lamentable y muy reciente cierre apenas a finales del 2014; como premonición personal, puesto que el sociólogo alemán moriría el primero de enero de este 2015. “La situación intelectual es desoladora. Los muros fronterizos que se levantaron para durar eternamente se están desmoronando. No es la Internacional de los Trabajadores la que está produciendo este desorden, sino la Internacional del Capital. Todo lo que es sólido se está licuando y evaporando, dijo en sus tiempos un Marx jubiloso. Y ¿qué hacen actualmente los intelectuales? Los intelectuales han dejado de pensar. Los teóricos de la posmodernidad, del neoliberalismo y de la teoría de los sistemas ―que, por cierto, se contradicen en todo― anuncian a golpe de trompeta, sentados en el butacón de su despacho, el fin de la política. Y todos siguen este dictado. Todos, pero no la realidad. Es algo verdaderamente paradójico: darían ganas de echarse a reír si no fuera tan grave. Este enamoramiento de los propios límites mentales, que por si fuera poco pretende imponerse teóricamente y erigirse en guardián de la verdadera ciencia, es algo que me saca de quicio y me deja sin voz al mismo tiempo […] Entre tanto yo sigo en pos de mi objetivo, maravillosamente inalcanzable: pensar de nuevo la sociedad.” El dramatismo de Beck tenía razón, muchos se creyeron “el fin de la historia” decretada por el consenso de Washington y Francis Fukuyama. La ciencia social, incluyendo a la sociología, parecía caer en un marasmo autocomplaciente, pero la advertencia llegó a tiempo y la curiosidad por entender e interpretar una nueva realidad reactivó la producción de teorías cuestionando esa “modernidad” que se presenta como único camino, como la personificación del progreso, mientras las cifras referentes a la pobreza, la inseguridad y violencia crecen incontrolablemente. Paradójico por lo menos, que la librería que nos permitiera acceder a explicaciones sobre esta etapa de nuestra historia, que tuviera un acervo considerable de buena literatura, de libros de arte que en otras partes no se conseguían, sea una víctima más del acelerado afán modernizador que no sabe a dónde va. Nuestros gobernantes y los ciudadanos comunes y corrientes, no alcanzamos a captar que necesitamos marcos teóricos que nos permitan entender lo que estamos provocando sin saberlo. Que los efectos de un tren de alta velocidad sobrepasan, con mucho, los problemas de tráfico de la zona donde se instale su terminal. Que creer que es suficiente con seguir construyendo más viviendas, más parques industriales para trasnacionales que quieren todo gratis ―terrenos, accesos, drenaje, agua potable, energía, mano de obra barata, privilegios fiscales, sindicatos charros y demás―, más shopping centers y seguir privatizando todo lo que se pueda, para acceder al anhelado paraíso neoliberal, terminará por convertirse en lo contrario. Lástima por la muerte repentina de un sociólogo inquieto y rebelde, lástima por el cierre de la librería Ricardo Pozas Arciniega.

viernes, 9 de enero de 2015

¿Qué pasará?

El recuento de los daños será generoso, cada quién y cada medio de comunicación tendrá su manera, más o menos completa, de revisar lo pasado en estos 365 días. Medida caprichosa pero que de algo sirve para no borrar todo del disco duro y aprender de la experiencia. Nos quedamos con San Agustín y su forma de ver el tiempo: “El presente de las cosas idas es la memoria. El de las cosas presentes es la percepción o la visión. Y el presente de las cosas futuras la espera.” Entre la espera y la esperanza hay alguna diferencia, la primera parece ser pasiva, que llegue lo que sea porque algo habrá de llegar; la segunda es más activa, quiere moldear eso que vendrá, prepararlo y prepararse para recibirlo, es más, hasta se desea. Por lo pronto y aunque el tiempo sea líquido y fluya a velocidades diferentes, esperamos que los siguientes 365 días sean escasos en calamidades y llenos de gratificaciones, pero no hay que perder de vista que hasta nuestro tiempo es una construcción colectiva, que nuestra felicidad depende de la de los demás. ¿En qué fundar la esperanza? La buena voluntad ayuda pero nunca es suficiente. Es más, la pura buena voluntad sin una visión solidaria y sin acciones reales que la cumplan puede ser muy peligrosa, porque enmascara los problemas, los eterniza, hace que parezca que no tienen solución. La construcción colectiva de la esperanza apuesta por la educación de las nuevas generaciones, no porque las anteriores ya no tengan remedio, sino porque su influencia temporal está más limitada, en una sociedad “normal” los viejos mueren antes que los jóvenes, aunque en una sociedad caracterizada por su inhumanidad y salvajismo hasta eso está en duda, México es un fiel reflejo de lo anterior. Mientras en nuestro país la reforma educativa no tiene, a propósito, ni pies ni cabeza y hasta los cargos principales en la Secretaría de Educación Pública sean para los leales al presidente, aunque no tengan la menor idea sobre el tema, en otras latitudes aprovechan el paso del tiempo para provocar que pasen cosas. ¿Cuál es la importancia real de la escuela? Se pregunta, entre otros, el argentino y blogonovelero Hernán Casciari ―La escuela es valiosa por todas las cosas negativas que tiene―: “Su importancia no es educativa, es social. Yo no me apoyo en el sistema escolar para que mi hija sea más inteligente, me apoyo para que sea sociable. La inteligencia y la sensibilidad intentamos dársela en casa. No confiamos en un sistema de competitividad donde tranquilamente te puede tocar una maestra que se separó del marido y está loca […] Yo confío en que vaya al patio en el recreo y haga lío, que se encuentre con otros, que cuenten historias, que hablen del último programa de televisión que vieron, que sean amigos, que se enamore de un nene, que tenga todos esos traumas de amor preadolescente. Pero qué me importa que se sepa todos los reyes de España o cómo se llaman todas las batallas de no sé qué. Eso no interesa.” El filósofo y catedrático Rafael Narbona recuerda y dice lo que muchos no queremos recordar porque decirlo es políticamente incorrecto: “Simplemente, odiaba la escuela. Cuando años más tarde, me convertí en profesor de filosofía, descubrí que mi odio no había desaparecido y que la escuela sólo era una estructura opresiva concebida para matar el espíritu. Algunos se preguntarán por qué he ejercido la enseñanza durante dos décadas. Podría responder con cinismo, alegando que necesitaba el dinero, pero no sería sincero. Me gustaba el contacto con los jóvenes y disfrutaba enseñando. Eso sí, hice todo lo posible por desviarme de las consignas de la Administración, evitando los exámenes y propiciando los debates, la lectura y el inconformismo. No sé si conseguí gran cosa, pero al menos experimenté la sensación de actuar como un piloto de combate que decide arrojar sus bombas sobre el Estado mayor que le ha enviado a masacrar a la población civil […] La mayoría de los profesores no son conscientes de su verdadera función social o no les molesta. De hecho, algunos están encantados con haber sido investidos con la condición de autoridad pública, convirtiéndose en colegas de los energúmenos que apalean con la misma saña a indignados, antisistema o agitadores de la marea verde. Las voces críticas son minoritarias y suelen acallarse mediante represalias de la Administración o cuadros de acoso laboral, a veces promovidos por sus propios compañeros. En los últimos tres años, la caza de brujas se ha incrementado hasta niveles insospechados, con expedientes, cambios de destino o intimidaciones verbales. http://reevo.org/externo/reflexion-porque-odio-la-escuela/ Darío Mizrahi en entrevista para la agencia Infobae ―10 de agosto del 2014―, lo resume así: “La explicación de los docentes es que los alumnos no quieren estudiar, que las familias se están desintegrando y que los niños están desadaptados. Pero los jóvenes lo ven diferente. Dicen que lo que les enseñan los maestros no es interesante, que es aburrido. Entonces los intereses de los actores están enfrentados, […] No va a haber una escuela del futuro con una única forma, sino que habrá múltiples maneras de llegar al final del camino, que puede ser la universidad. Muchos caminos: escuelas como las de ahora, otras mucho más abiertas, a distancia, familiares. Siempre garantizando el derecho de todo ciudadano a educarse.” Trabajar en un cambio radical de nuestras instituciones educativas podría ser una buena esperanza, ojalá dejaran de ser esas fábricas de aburrimiento, de niños y adolescentes frustrados, de proyectos de vida truncados, de conciencias asesinadas. Mientras eso pasa, se construyen espacios extraescolares desde las más diferentes instancias, por ejemplo el colectivo Nuestra Labia que busca: «descolonizar» el conocimiento que durante siglos ha sido controlado por Europa/Occidente con el argumento de que su conocimiento es «universal» mientras los demás conocimientos del mundo no valen nada, lo que ha producido un verdadero «epistemicidio», según pensadores como el sociólogo portugués Boaventura Sousa Santos. Terminemos con una reflexión de ese grupo de 80 hip hoperos en palabras de Hugo Jara: ¿Tú te has puesto a pensar, qué pasaría?… ¿Qué pasaría si tu realidad cambiara?, ¿Qué pasaría si antes de juzgar, conocieras o, si en vez de juzgar, respetaras?, ¿Qué pasaría si lo más valioso que poseyeras fuera tu dignidad?… ¿Qué pasaría si no le tuviéramos miedo al futuro?, ¿Qué pasaría si en lugar de pelear, nos uniéramos en contra de los que nos están manejando?, ¿Qué pasaría si nuestro futuro fuera como nosotros soñamos y no como ellos quieren hacerlo?, ¿Crees que valdría la pena luchar y saber? ¿Qué pasaría? http://subversiones.org/archivos/28850

viernes, 19 de diciembre de 2014

LOS TIEMPOS DEL 2014

Apenas un suspiro. Ni siquiera la unidad fundamental del tiempo, un segundo, alcanza para representar la distancia temporal que separa un año del otro. Para variar, las cosas son más emocionantes de lo que parecen, definir el tiempo no es cualquier cosa, ni los santos alcanzan para entenderlo: “¿Qué es, pues, el tiempo? Sé bien lo que es, si no se me pregunta. Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Pero me atrevo a decir que sé con certeza que si nada pasara no habría tiempo pasado. Y si nada existiera, no habría tiempo presente”. San Agustín Confesiones, XI, 14, citado en: Las preguntas de la vida de Fernando Savater. Ya se sabía pero Einstein tuvo que demostrarlo físicamente, no con su físico, con su ciencia: el tiempo es relativo. No todos lo sentimos igual, no a todos nos desgasta igual, no todos lo vivimos igual. El marxismo ya lo había postulado cuando dejaba al descubierto la arbitrariedad de la jornada laboral, y por consiguiente del salario, medido en turnos de 8, 12 o cualquier número de horas. Dejando en claro que cada quien siente y consume su fuerza de trabajo de forma desigual, por la simple razón de que no somos iguales ni vivimos en las mismas condiciones. Pero vamos a un tiempo colectivo: “El tiempo pasa porque las cosas pasan o a las cosas les pasan otras cosas. Donde nada pueda pasar no podrá hablarse de «tiempo». Por ejemplo, en la aritmética: a la pregunta «cuándo» no podemos responder «cuando dos y dos sean cuatro» porque tal relación existe siempre, sin que ningún cambio pueda afectarla. ¿Diremos que es eterna? Para evitar esta palabra de linaje teológico, quizá sea mejor decir que es «intemporal». Las verdades lógicas o matemáticas están «fuera» del tiempo aunque de ellas nos ocupemos seres con los que el tiempo tenga muchísimo que ver.” Demasiadas cosas han pasado en este 2014 en nuestro país, el tiempo para algunos ha sido frenético, violento, rabioso; para otros se ha dilatado tanto que tortuoso apenas alcanzaría a describirlo. Lo peor es cuando ambas vivencias se juntan, cuando el tiempo nos aprisiona y presiona tanto que dan ganas de volverse invisible, de ver las cosas pasar sin que nos afecten. Pero eso es imposible. Manipular el tiempo ha sido una permanente ambición humana, no solo para conocer el pasado y prever el futuro, también para simular que no merece la pena moverse, movilizarse, manifestarse o protestar porque “no pasa nada”. Y si “no pasa nada” el que se mueve es sospechoso de tener algún trastorno mental, de ser un malvado a quien no le importa la paz, esa paz que se confunde con inmovilidad, con insensibilidad, con conformismo, con apatía. Como acallar lo que pasa queriendo manipular los medios de comunicación ya no es tan fácil ―principalmente por la diversidad de los mismos y porque su distribución ya no pasa por los canales oficiales, sino que emplean las inabarcables redes sociales, que a su vez generan ellas mismas información no controlada―, el recurrir al “no pasa nada” es en sí mismo sospechoso. Este 2014 no se mide por los días o los meses, se mide por hechos concretos que permanecerán en la conciencia colectiva por muchos años, igual que el 68 estudiantil, el 71 y los halcones, el 94 y el EZLN, el 95 de Aguas Blancas, el 97 de Acteal, o las narco fosas de San Fernando del 2011. Este 2014 se recordará por la puesta en marcha de las contra reformas peñistas, por Ayotzinapa y las masacres, las desapariciones, las corrupciones en todo el país, por el uso faccioso de las policías, del ejército, de la marina, de los sicarios de distinto signo o denominación; por los incrementos en los precios de la energía, de los impuestos; por la devaluación del peso, por el derrumbe de los precios de nuestro petróleo, por la rebeldía de los alumnos del IPN que rechazan ser parte de una reforma educativa que busca formar mano de obra barata y dócil, por la exoneración de Raúl Salinas de Gortari, y nos estamos quedando cortos con los eventos memorables para todos. Por eso las cosas no se pueden “superar” por decreto, porque a alguien le conviene o se le ocurre, San Agustín lo plantea de forma entendible: “Tampoco se puede decir con exactitud que sean tres los tiempos: pasado, presente y futuro. Habría que decir con más propiedad que hay tres tiempos: un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras. Estas tres cosas existen de algún modo en el alma, pero no veo que existan fuera de ella. El presente de las cosas idas es la memoria. El de las cosas presentes es la percepción o la visión. Y el presente de las cosas futuras la espera.” El olvido no es opción, no para los mexicanos del siglo 21, no para tantas víctimas cotidianas de un sistema político y económico de por sí violento, corrupto, intolerante, amnésico. Este 2014 es el resumen de muchos agravios que se volvieron presente, que encontramos reprimidos pero no resueltos en nuestra memoria colectiva. La memoria, por más dolorosa que sea, puede convertirse en esperanza. Pero la espera, que dice San Agustín, será motivo de otro texto.