“Imagine que vive en un lugar donde usted pueda matar a quien quiera. Y no pasa nada. Sólo que el muerto cae muerto y ya está. Nada ni nadie le va a molestar. Nadie le va a denunciar. Su vida seguirá el curso normal de la existencia, por dura, atormentada o completamente feliz que ésta sea. De hecho, nada se comentará en los periódicos. Tampoco ningún juez intentará atraparle ni exigirle responsabilidades. Usted cargará con sus asesinatos pero nadie se los echará en cara. Imagine también que usted, sabiendo que no le va a pasar nada, puede violar y decapitar, una vez consumada su hombría, a una mujer. A cualquier mujer. A las que quiera. Y también a sus hijos. Puede secuestrarlas durante días si quiere, y después de violarlas con sadismo, matarlas y abandonar sus trozos en cualquier cercanía. Usted puede estar tranquilo. Porque no pasa ni pasará nada. No se detenga. Siga suponiendo salvajismos con la venia de la imaginación hasta el infinito, hasta ese lugar en que las cosas que ocurren, por alarmantes y sangrientas que sean, acaban reducidas al silencio más brutal e indoloro. Esto, aunque usted lo dude, ocurre. Eso sí, sin ecos ni resonancias. Cada día. En el México de los narcocorridos, donde las lágrimas afiladas perforan las sepulturas de los miles de muertos”. Paco Roda/Rebelión
De eso se trata, de romper con ese silencio brutal e indoloro, de gritar, denunciar, hacer que duela, porque duele. Hay que darle nombres y apellidos a esos más de 40 mil muertos, hay que sacarlos del olvido y de la indiferencia, hay que restregárselos a los culpables de uno y otro lado, hay que verlos como víctimas.
Impunidad significa sin castigo, que se rompe con ese viejo anhelo de cualquier sociedad civilizada, que a quien se porta bien le vaya bien, a quien se porta mal le vaya mal, al menos lo suficiente para tener tiempo de convencerlo de que portarse bien nos conviene a todos, tampoco podemos renunciar a la readaptación social, a la creencia de que cada vez podemos ser mejores seres humanos, todos.
La filósofa francesa Annie Le Brun anda por estos rumbos, asiste a un coloquio organizado por la UNAM, su punto de vista es atractivo por radical, el mal, como una entidad ajena a los seres humanos y que busca poseerlos, no existe: “A los genocidios, a la tortura, a las guerras, no le llamo mal, sino una inhumanidad inherente al ser humano, no niego los hechos, niego la noción del mal”. Curioso, ese punto de vista puede ser compatible con el de los tres dirigentes más conocidos de la Caravana Nacional con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia tiene profundas raíces católicas al igual que Emilio Álvarez-Icaza, o simplemente cristianas como el señor Le Barón, desde ambas posiciones se puede pelear por cambiar el significado de la violencia, de la guerra provocada por la corrupción de nuestra clase política y por la hipocresía interesada de nuestro vecino del norte. Hay que creer en la humanidad como un proceso social.
Saber cuándo y dónde comenzó esta locura es difícil de determinar con precisión, lo que sí sabemos es que las señales de alerta nos brincaron en Ciudad Juárez, en sus atroces feminicidios, en la estúpida inacción de nuestros gobernantes, en el encubrimiento cómplice de las cúpulas partidistas, empresariales y religiosas. Paco Roda lo expresa con toda crudeza: “Juárez nos quema las manos, nos ciega los ojos ante esta oscura bestialidad. Y aunque estemos lejos y aunque seamos prisioneros de nuestro inmovilismo conformista, nos reclama para ladrar rabiosamente contra este Apocalipsis hecho realidad. Uno, a veces desearía morir. Pero en algunos lugares ya no hay sitio a causa de tanta muerte”.
¿Qué hacer mientras nuestra clase política le cierra las puertas a la necesaria reforma política, mientras siguen gastando millones en campañas electorales para mantener sus feudos, mientras siguen con su estúpido discurso de siempre? La respuesta parece más simple de lo que en realidad es, pero es un punto de partida válido: “No podemos construir desde la espiral del odio y la violencia, partimos desde la crítica, desde la No Violencia, pero no con la idea romántica de tirar flores por el camino o en los fusiles, proponemos actos contundentes, durante la Caravana iremos a los lugares con más violencia en el país, lo que podría interpretarse como una provocación, sin embrago queremos recuperar el significado de la No Violencia, reclamarle al Estado el cumplimiento de su responsabilidad” Emilio Álvarez-Icaza, entrevistado por Mario Casasús del Clarín de Chile.
viernes, 10 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
UN PAÍS RARÍSIMO
“…hay tribus de psicópatas recorriendo el país; hay gente que enloqueció por desprotección social, por maldad o por causa de la droga. Durante años hemos vivido muy cómodamente con 50 millones de mexicanos pobres y nunca nos hemos volteado a decirles, ¿necesitarán algo? O sí, pero no masivamente”. Lolita Bosch, entrevistada por Cecilia Boullosa para la Revista Ñ.
La mal llamada sociedad civil es esa parte de la ciudadanía que no se identifica con los funcionarios gubernamentales ni con las cúpulas de los partidos políticos, es esa que crece porque no se siente representada por nadie, ni por los supuestos “representantes populares”; que se siente desprotegida, burlada y explotada por una clase política que sólo responde a los intereses de unos cuantos. Es esa que termina creando sus propias formas de asimilar la frustración, el enojo, de compartir las desgracias que ningún medio de comunicación alcanza a cubrir o quiere decir públicamente, la que le da visibilidad a las víctimas, la que no se resigna a que las agresiones y las muertes sean en vano.
Este texto comienza con las palabras de la escritora Lolita Bosch, nacida en 1970 en Barcelona pero habitante de nuestro país desde hace más de 20 años, tan identificada está que se asume como mexicana y que después del “descubrimiento” de las fosas clandestinas en Tamaulipas crea un espacio en internet que sirve para recoger las traumáticas experiencias de esta “guerra” a la que no se le ve fin. Las más de 100 mil visitas al sitio www.nuestraaparenterendicion.blogspot.com es una muestra más de que nuestros canales de comunicación institucionalizados están secuestrados por la violencia, no por nada México está catalogado como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
NUESTRA APARENTE RENDICIÓN no es solo un espacio, es parte de una extensa red de denuncia que también “funcionan como plataformas de debate, información y homenaje a los muertos por el crimen organizado […] Son 51 autores de 14 países de Hispanoamérica, desde Argentina hasta Puerto Rico. Los invitamos a que contaran en textos de ficción o periodísticos cómo los había afectado la violencia extrema en su intimidad. En el fondo, queremos que nos ayuden a pensar lo que nos está pasando y cuál puede ser nuestro futuro. Desde hace cinco años, cuando el presidente Calderón le declaró la guerra al narcotráfico, México se ha convertido en un país rarísimo”.
El movimiento social que tiene como parte más visible a Javier Sicilia, que concentra numerosos y continuados agravios, que resume una indignante historia de impunidades y desvergüenzas, no es el único esfuerzo para entender y procesar lo que nos está pasando, alrededor existen numerosos intentos que son ignorados por las cúpulas que todo lo quieren controlar para que no les hagan daño; los políticos, los grandes empresarios, los jerarcas religiosos, que solo se indignan y muestran algo de sorpresa cuando el monstruo que crearon se vuelve en su contra.
Pero la violencia sigue escalando hasta extremos difíciles de creer: "El nivel ritual del asesinato, casi estético, es espeluznante. Ya no importa la muerte sino la tortura. Primero con los decapitados, luego con los desmembramientos en vida y ahora con la tortura a niños frente a sus padres. México es un país ritual y esto no es una lucha política sino una lucha por dinero y entre personas que van muy drogadas, con drogas muy puras". Y ¿qué mejor droga que el poder sin límites aparentes, que la impunidad galopante que los protege de sufrir las consecuencias de sus acciones y omisiones, que les permite acumular riqueza sin el menor asomo de solidaridad o ética?
La mal llamada sociedad civil es esa parte de la ciudadanía que no se identifica con los funcionarios gubernamentales ni con las cúpulas de los partidos políticos, es esa que crece porque no se siente representada por nadie, ni por los supuestos “representantes populares”; que se siente desprotegida, burlada y explotada por una clase política que sólo responde a los intereses de unos cuantos. Es esa que termina creando sus propias formas de asimilar la frustración, el enojo, de compartir las desgracias que ningún medio de comunicación alcanza a cubrir o quiere decir públicamente, la que le da visibilidad a las víctimas, la que no se resigna a que las agresiones y las muertes sean en vano.
Este texto comienza con las palabras de la escritora Lolita Bosch, nacida en 1970 en Barcelona pero habitante de nuestro país desde hace más de 20 años, tan identificada está que se asume como mexicana y que después del “descubrimiento” de las fosas clandestinas en Tamaulipas crea un espacio en internet que sirve para recoger las traumáticas experiencias de esta “guerra” a la que no se le ve fin. Las más de 100 mil visitas al sitio www.nuestraaparenterendicion.blogspot.com es una muestra más de que nuestros canales de comunicación institucionalizados están secuestrados por la violencia, no por nada México está catalogado como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
NUESTRA APARENTE RENDICIÓN no es solo un espacio, es parte de una extensa red de denuncia que también “funcionan como plataformas de debate, información y homenaje a los muertos por el crimen organizado […] Son 51 autores de 14 países de Hispanoamérica, desde Argentina hasta Puerto Rico. Los invitamos a que contaran en textos de ficción o periodísticos cómo los había afectado la violencia extrema en su intimidad. En el fondo, queremos que nos ayuden a pensar lo que nos está pasando y cuál puede ser nuestro futuro. Desde hace cinco años, cuando el presidente Calderón le declaró la guerra al narcotráfico, México se ha convertido en un país rarísimo”.
El movimiento social que tiene como parte más visible a Javier Sicilia, que concentra numerosos y continuados agravios, que resume una indignante historia de impunidades y desvergüenzas, no es el único esfuerzo para entender y procesar lo que nos está pasando, alrededor existen numerosos intentos que son ignorados por las cúpulas que todo lo quieren controlar para que no les hagan daño; los políticos, los grandes empresarios, los jerarcas religiosos, que solo se indignan y muestran algo de sorpresa cuando el monstruo que crearon se vuelve en su contra.
Pero la violencia sigue escalando hasta extremos difíciles de creer: "El nivel ritual del asesinato, casi estético, es espeluznante. Ya no importa la muerte sino la tortura. Primero con los decapitados, luego con los desmembramientos en vida y ahora con la tortura a niños frente a sus padres. México es un país ritual y esto no es una lucha política sino una lucha por dinero y entre personas que van muy drogadas, con drogas muy puras". Y ¿qué mejor droga que el poder sin límites aparentes, que la impunidad galopante que los protege de sufrir las consecuencias de sus acciones y omisiones, que les permite acumular riqueza sin el menor asomo de solidaridad o ética?
viernes, 27 de mayo de 2011
Los Plurinominales y el Príncipe de Asturias
RADAR F.M. 107.5 Viernes 27 de Mayo del 2011
Los Diputados de Representación Proporcional o Plurinominales y el Premio Príncipe de Asturias.
Desde hace buen rato y con el pretexto del ahorro en sus altísimos sueldos y sus insultantes prerrogativas, además de que muchos ni siquiera trabajan, desde algunos ambientes sociales se presiona para desaparecer todo lo que huela a candidatos por la vía de la representación proporcional. La cosa parecía planchadita hasta que apareció, en lo local, la opinión del Gobernador, y entonces se hizo bolas el engrudo. De entrada se antoja una pregunta: ¿qué hubiera pasado si no declara, si no se define y deja correr las cosas sabiendo que estar en contra de los plurinominales se ha vuelto popular?
Motivos para su existencia: Primero: La votación por mayoría no garantiza la representación proporcional porque distorsiona los resultados a favor de mayorías frecuentemente efímeras, quien gana un distrito o una demarcación territorial, hasta con una diferencia mínima de votos se lleva todo, haciendo parecer que las demás fuerzas políticas no existen, lo que no es cierto. Tan no lo es que en fechas anteriores al reconocimiento más preciso de las distintas fuerzas políticas, estas hacían fila en las secretarías de gobierno de los estados para obtener las prerrogativas que la ley electoral les negaba, la respuesta de la autoridad era meramente pragmática: “allí están y las tenemos que reconocer aunque la ley no las considere”, obvio que el trato era discrecional y se prestaba para componendas y corrupciones. Por lo menos se transparenta su influencia real y se les otorgan derechos de acuerdo a su presencia electoral.
Segundo y también importante aunque se haya mencionado poco, hay personajes muy valiosos cuyas propuestas y trabajo merecen estar presentes directamente en los órganos colegiados de gobierno, pero que por alguna razón no son populares, vamos, hay que admitir que los ideólogos, los científicos, los artistas, los inventores no son buenos candidatos, quizás algunos ni simpáticos sean y, por lo mismo, los partidos no los registrarían como candidatos a posiciones de mayoría. Pensemos en un Heberto Castillo, que con todo y que recorrió varias ocasiones el país, que fundó un partido político de corte nacionalista y antidogmático, que incluso fue candidato presidencial tuvo que llegar a la cámara de diputados y al senado por la representación proporcional, allí fundó las comisiones de Ciencia y Tecnología en esos órganos de representación nacional, o al Dr. René Drucker, uno de los científicos mexicanos más reconocidos en su campo internacionalmente, que afortunadamente ha formado parte de la Cámara de Diputados y que tiene muy claro que, y cito sus palabras: “los tiempos científicos y políticos son diferentes. La ciencia necesita de tiempo para generar beneficios. El estudio para descifrar el genoma humano tomó 150 años. No hay político que viva 150 años, afortunadamente. En la filosofía de los políticos domina la idea de que no van a recibir las medallas por los nuevos conocimientos. Sí, es una visión miope, porque no se dan cuenta que la ciencia genera bienestar, ayuda a entender de mejor manera el entorno y eso hace que el país sea más democrático”.
El problema es que ese monopolio de la actividad electoral que se aseguraron los partidos políticos, pervirtió este mecanismo y a los plurinominales los convirtieron en “diputados de partido”, con lo que sus cúpulas, poco brillantes y frecuentemente anti intelectuales se adueñaron, a la mala, de este camino. Contrario a lo que sucede con nuestra clase política, la comunidad científica mexicana tiene buena reputación, una muestra es el reconocimiento que a través del Premio Príncipe de Asturias recibe el neurobiólogo Arturo Álvarez-Buylla, inicialmente formado en la UNAM y que ahora es galardonado en la categoría de Investigación Científica y Técnica, hablar de sus investigaciones y descubrimientos seguramente es apasionante, pero no es esta la mejor oportunidad para hacerlo, basta decir que hace falta que voces como las de él tengan espacios en los medios y en los lugares donde se debieran tomar las decisiones a largo plazo. Nada más como anécdota, cuando los medios de comunicación mexicanos se enteraron de esta distinción a un compatriota, se dieron cuenta de que no tenían una sola imagen del mismo, tuvieron que recurrir a internet y bajar fotos de conferencias en universidades o cualquier otro lugar, esa es la importancia que le damos a la ciencia y a la tecnología.
Los Diputados de Representación Proporcional o Plurinominales y el Premio Príncipe de Asturias.
Desde hace buen rato y con el pretexto del ahorro en sus altísimos sueldos y sus insultantes prerrogativas, además de que muchos ni siquiera trabajan, desde algunos ambientes sociales se presiona para desaparecer todo lo que huela a candidatos por la vía de la representación proporcional. La cosa parecía planchadita hasta que apareció, en lo local, la opinión del Gobernador, y entonces se hizo bolas el engrudo. De entrada se antoja una pregunta: ¿qué hubiera pasado si no declara, si no se define y deja correr las cosas sabiendo que estar en contra de los plurinominales se ha vuelto popular?
Motivos para su existencia: Primero: La votación por mayoría no garantiza la representación proporcional porque distorsiona los resultados a favor de mayorías frecuentemente efímeras, quien gana un distrito o una demarcación territorial, hasta con una diferencia mínima de votos se lleva todo, haciendo parecer que las demás fuerzas políticas no existen, lo que no es cierto. Tan no lo es que en fechas anteriores al reconocimiento más preciso de las distintas fuerzas políticas, estas hacían fila en las secretarías de gobierno de los estados para obtener las prerrogativas que la ley electoral les negaba, la respuesta de la autoridad era meramente pragmática: “allí están y las tenemos que reconocer aunque la ley no las considere”, obvio que el trato era discrecional y se prestaba para componendas y corrupciones. Por lo menos se transparenta su influencia real y se les otorgan derechos de acuerdo a su presencia electoral.
Segundo y también importante aunque se haya mencionado poco, hay personajes muy valiosos cuyas propuestas y trabajo merecen estar presentes directamente en los órganos colegiados de gobierno, pero que por alguna razón no son populares, vamos, hay que admitir que los ideólogos, los científicos, los artistas, los inventores no son buenos candidatos, quizás algunos ni simpáticos sean y, por lo mismo, los partidos no los registrarían como candidatos a posiciones de mayoría. Pensemos en un Heberto Castillo, que con todo y que recorrió varias ocasiones el país, que fundó un partido político de corte nacionalista y antidogmático, que incluso fue candidato presidencial tuvo que llegar a la cámara de diputados y al senado por la representación proporcional, allí fundó las comisiones de Ciencia y Tecnología en esos órganos de representación nacional, o al Dr. René Drucker, uno de los científicos mexicanos más reconocidos en su campo internacionalmente, que afortunadamente ha formado parte de la Cámara de Diputados y que tiene muy claro que, y cito sus palabras: “los tiempos científicos y políticos son diferentes. La ciencia necesita de tiempo para generar beneficios. El estudio para descifrar el genoma humano tomó 150 años. No hay político que viva 150 años, afortunadamente. En la filosofía de los políticos domina la idea de que no van a recibir las medallas por los nuevos conocimientos. Sí, es una visión miope, porque no se dan cuenta que la ciencia genera bienestar, ayuda a entender de mejor manera el entorno y eso hace que el país sea más democrático”.
El problema es que ese monopolio de la actividad electoral que se aseguraron los partidos políticos, pervirtió este mecanismo y a los plurinominales los convirtieron en “diputados de partido”, con lo que sus cúpulas, poco brillantes y frecuentemente anti intelectuales se adueñaron, a la mala, de este camino. Contrario a lo que sucede con nuestra clase política, la comunidad científica mexicana tiene buena reputación, una muestra es el reconocimiento que a través del Premio Príncipe de Asturias recibe el neurobiólogo Arturo Álvarez-Buylla, inicialmente formado en la UNAM y que ahora es galardonado en la categoría de Investigación Científica y Técnica, hablar de sus investigaciones y descubrimientos seguramente es apasionante, pero no es esta la mejor oportunidad para hacerlo, basta decir que hace falta que voces como las de él tengan espacios en los medios y en los lugares donde se debieran tomar las decisiones a largo plazo. Nada más como anécdota, cuando los medios de comunicación mexicanos se enteraron de esta distinción a un compatriota, se dieron cuenta de que no tenían una sola imagen del mismo, tuvieron que recurrir a internet y bajar fotos de conferencias en universidades o cualquier otro lugar, esa es la importancia que le damos a la ciencia y a la tecnología.
OTRO DÍA, OTRA SEMANA, OTRO MES
“…los maestros enfrentan su reto educativo con un enorme déficit del que hasta ahora nadie se hace cargo: ¿Cómo podrían despertar en los niños y jóvenes el interés por la cultura, el arte o la educación física cuando ellos mismos, en su mayoría, se mantienen lejos de esas dimensiones? ¿Cómo nivelar las asimetrías culturales de nuestros maestros? ¿Cómo pertrecharlos mejor para que logren la superación de niños y jóvenes en un país que apenas rebasa los ocho años de escolaridad como promedio?” Hugo Casanova, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“¿A poco no me va a dejar salir?” Casi cara a cara con el profesor de bachillerato que estaba ubicado en la entrada del salón, el estudiante de 18 años, más alto, retaba al maestro que le pedía permanecer dentro del salón de clases para que hiciera el intento por aprender algo, después, a manera de intimidación, vendría parte de la biografía del retador. Padre precoz a los 17 años por embarazar a la novia, firmante frecuente en las instancias de readaptación social por haber matado, en tumulto, a otro joven a golpes. Desencantado de la sociedad y de la vida, ansioso por vivir las etapas que se había saltado por la paternidad irresponsable, sólo acierta a culpar a los demás y hacerse ver como víctima, quizás tenga algo o mucho de razón, mientras, se convierte en victimario de “los que no lo comprenden”.
“Para los docentes, los valores en los jóvenes están a la deriva: 72.1 por ciento cree que se debilita el sentido de justicia en este sector de la población, 72.4 considera que disminuye la responsabilidad, 71.7 opina lo mismo sobre la honestidad y 73.1 apunta que el respeto hacia los demás va en franco deterioro.” Karina Avilés, La Jornada 15 de Mayo 2011. El diagnóstico es certero, las cosas se notan más estando metidos varias horas al día con grupos numerosos de niños o jóvenes que cargan con sus problemas de todo tipo. Para un maestro frente a grupo el gusto por la enseñanza es cada vez más difícil de mantener, los grupos son más difíciles de controlar en el aspecto disciplinario; el conocimiento de cada alumno, de sus capacidades y necesidades se vuelve casi imposible, no hay tiempo ni energía para tanto y para tantos; se multiplica la cantidad de decisiones críticas que hay que tomar en fracciones de segundo, el estrés se vuelve agotador. De un momento a otro las condiciones cambian, igual que la población escolar. Como la alumna con uno de los mejores promedios de su generación, con buen comportamiento fuera y dentro de la escuela, que se harta de que nadie note su esfuerzo, ni sus padres en su casa, ni sus compañeros en la escuela, que decide, repentinamente, convertirse en la pesadilla de todos los demás, esconder mochilas o subirlas a las ramas de los árboles más cercanos, disparar gas pimienta en plena clase y cuanta travesura repudiaba antes, ahora se convierte en el único medio para reclamar a los demás su indiferencia.
“La encuesta Disposición de los docentes al desarrollo profesional, con una muestra de 3 mil 274 entrevistas a maestros de preescolar, primaria y secundaria de escuelas públicas y privadas del país, establece que mayor número de profesores lee textos de pedagogía y educación (29.2 por ciento) y también libros de superación personal (20.1 por ciento), mientras el género narrativo, como las novelas y los relatos cortos, no son de su interés (3.7 por ciento). El 54.8 por ciento nunca acude a la ópera, a la sinfónica o a la presentación de alguna danza clásica; 17.1 no va al cine ni al teatro; 62.1 lo hace a veces y 20.8 va con frecuencia. Sólo 15.6 por ciento acude con regularidad a museos, exposiciones y galerías, 18.9 por ciento nunca visita estos espacios y 65.5 lo hace en ocasiones”. No es por falta de gusto, no es por despreciar las expresiones artísticas y la cultura general, es que hasta el disfrute se vuelve poco accesible, no hay una política cultural congruente con las necesidades de nuestra numerosa población, se gasta para que las élites aparezcan en las páginas de sociales en eventos que desprecian y, a veces, ni se esfuerzan por entender, además, hay que recuperar las energías para enfrentar otro día, otra semana, otro mes, otro ciclo escolar.
“¿A poco no me va a dejar salir?” Casi cara a cara con el profesor de bachillerato que estaba ubicado en la entrada del salón, el estudiante de 18 años, más alto, retaba al maestro que le pedía permanecer dentro del salón de clases para que hiciera el intento por aprender algo, después, a manera de intimidación, vendría parte de la biografía del retador. Padre precoz a los 17 años por embarazar a la novia, firmante frecuente en las instancias de readaptación social por haber matado, en tumulto, a otro joven a golpes. Desencantado de la sociedad y de la vida, ansioso por vivir las etapas que se había saltado por la paternidad irresponsable, sólo acierta a culpar a los demás y hacerse ver como víctima, quizás tenga algo o mucho de razón, mientras, se convierte en victimario de “los que no lo comprenden”.
“Para los docentes, los valores en los jóvenes están a la deriva: 72.1 por ciento cree que se debilita el sentido de justicia en este sector de la población, 72.4 considera que disminuye la responsabilidad, 71.7 opina lo mismo sobre la honestidad y 73.1 apunta que el respeto hacia los demás va en franco deterioro.” Karina Avilés, La Jornada 15 de Mayo 2011. El diagnóstico es certero, las cosas se notan más estando metidos varias horas al día con grupos numerosos de niños o jóvenes que cargan con sus problemas de todo tipo. Para un maestro frente a grupo el gusto por la enseñanza es cada vez más difícil de mantener, los grupos son más difíciles de controlar en el aspecto disciplinario; el conocimiento de cada alumno, de sus capacidades y necesidades se vuelve casi imposible, no hay tiempo ni energía para tanto y para tantos; se multiplica la cantidad de decisiones críticas que hay que tomar en fracciones de segundo, el estrés se vuelve agotador. De un momento a otro las condiciones cambian, igual que la población escolar. Como la alumna con uno de los mejores promedios de su generación, con buen comportamiento fuera y dentro de la escuela, que se harta de que nadie note su esfuerzo, ni sus padres en su casa, ni sus compañeros en la escuela, que decide, repentinamente, convertirse en la pesadilla de todos los demás, esconder mochilas o subirlas a las ramas de los árboles más cercanos, disparar gas pimienta en plena clase y cuanta travesura repudiaba antes, ahora se convierte en el único medio para reclamar a los demás su indiferencia.
“La encuesta Disposición de los docentes al desarrollo profesional, con una muestra de 3 mil 274 entrevistas a maestros de preescolar, primaria y secundaria de escuelas públicas y privadas del país, establece que mayor número de profesores lee textos de pedagogía y educación (29.2 por ciento) y también libros de superación personal (20.1 por ciento), mientras el género narrativo, como las novelas y los relatos cortos, no son de su interés (3.7 por ciento). El 54.8 por ciento nunca acude a la ópera, a la sinfónica o a la presentación de alguna danza clásica; 17.1 no va al cine ni al teatro; 62.1 lo hace a veces y 20.8 va con frecuencia. Sólo 15.6 por ciento acude con regularidad a museos, exposiciones y galerías, 18.9 por ciento nunca visita estos espacios y 65.5 lo hace en ocasiones”. No es por falta de gusto, no es por despreciar las expresiones artísticas y la cultura general, es que hasta el disfrute se vuelve poco accesible, no hay una política cultural congruente con las necesidades de nuestra numerosa población, se gasta para que las élites aparezcan en las páginas de sociales en eventos que desprecian y, a veces, ni se esfuerzan por entender, además, hay que recuperar las energías para enfrentar otro día, otra semana, otro mes, otro ciclo escolar.
viernes, 20 de mayo de 2011
INVENTANDO
Pasaron las celebraciones pero siguen faltando las reflexiones, el repaso de las experiencias individuales y colectivas. La educación de las nuevas generaciones no puede ser la misma que las de antes, las razones están a la vista. Somos educados por los otros, sean buenos o malos; por los medios de comunicación, sea su programación rescatable o deleznable; por la escuela y los maestros, estén bien equipadas o no las unas y bien capacitados o no los otros. Hace falta discutir.
“Discutere --en latín--, ustedes recuerden sus lenguas clásicas, discutere es tirar de un árbol, para ver si tiene raíces; discutir una opinión es ver si tiene raíces en la realidad o es un capricho, una fantasía o una superstición, y la educación no está para respetar todas las opiniones, sino para aprender a seleccionar entre esas opiniones, las verdaderas, las útiles, y las socialmente necesarias […] la educación es el arte de aprender a navegar por la información, es más útil que nunca, porque precisamente en las informaciones que nos llegan a través de redes sociales, de medios de comunicación como la televisión, etcétera, viene todo mezclado, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo atroz y lo piadoso, todo está junto, todo está revuelto. La educación es el arte de gobernar a los jóvenes, a los niños para que aprendan a manejarse en ese caos informativo”. Sí, la cita es del filósofo Fernando Savater, de esa conferencia que vino a dar a la cúpula sindical educativa de nuestro país, quién sabe si le hayan entendido y el efecto que tengan sus palabras a largo plazo en ese auditorio tan sui generis por ser refractario a las ideas, pero nosotros las podemos aprovechar.
En sociedades tan masivas como las que tenemos, que incluso compiten en el desarrollo de más conocimiento, es imposible enseñarlo todo. Por ello la necesidad de regresar a lo básico, a dotar a nuestros niños y jóvenes los saberes, las habilidades para procesar la gran cantidad de información que se genera y difunde cada segundo, que sepan desechar lo falso o inútil, que aprendan a aprovechar lo que los hace mejores y ayude a desarrollarse en lo individual y social: “El problema verdadero en nuestra sociedad es de educación, no es que la gente se quede sin educar, nadie se queda sin ser educado; la educación está tan unida a la condición humana que es imposible que nadie se quede sin ser educado, el problema es quién le va a educar, el problema es si va a ser educado por personas con conocimientos, por personas con una buena voluntad social, por personas que quieren hacer progresar sus comunidades o van a ser educados por la banda de gánster de su barrio, por los peores ejemplos que ven en la televisión, por los que creen que o el triunfo social se basa exclusivamente en la acumulación de dinero”.
Podemos creer que prohibiendo que los niños vean televisión, o que usen las redes sociales, o censurando páginas de internet, tenemos resuelto parte del problema; esa es la forma de trabajar de ciertas organizaciones que se disfrazan detrás de una moralidad que frecuentemente resulta ser hipócrita e inútil. Seguido nos desgastamos creyendo que podemos elegir las compañías de nuestros hijos, manipular sus opiniones; logrando luego el efecto contrario al que deseamos. Lo mismo pasa con la educación: “no podemos elegir los padres de los niños, no podemos elegir probablemente los programas que van a ver en la televisión, ni las compañías que van a tener, ni el comportamiento de muchas figuras públicas célebres, pero nosotros sí podemos elegir lo que vamos a transmitir”.
Ser docente en cualquier nivel educativo no es algo simple, no puede ser un trabajo rutinario, tiene que ser algo especial, importante socialmente: “Educar es, en el mundo de los valores, de las propuestas, de los anhelos, de las creaciones humanas, seleccionar lo imprescindible y transmitirlo a las nuevas generaciones. Aquello que queremos que se perpetúe, aquello que queremos que prospere, el mundo en el que queremos vivir, porque en el fondo nosotros estamos preparando el mundo en el que van a tener que vivir todos”.
Como conclusión provisional, una buena noticia que no ha sido divulgada por los otros medios de comunicación, en nuestro Querétaro se acaba de graduar el primer egresado de la Licenciatura en Tecnología impartida en el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de Juriquilla y la FES Cuautitlán de la UNAM. La nota es importante porque se trata de una carrera diferente a las demás, según cuenta el boletín de prensa del 11 de mayo pasado «Inventor es quien crea algo, tangible o intangible, nunca antes hecho. Por ello, toda idea o proyecto que me viene a la mente, aspiro a que tenga estas características y, sobre todo, que beneficie a la sociedad”, compartió Rodrigo Gutiérrez Landa, primer egresado de la licenciatura en Tecnología de la UNAM […] De no haber estudiado esto, no sé qué hubiera hecho. Antes de concluir el bachillerato ignoraba a qué dedicarme, pero tenía la inquietud de estudiar todo. La física y las matemáticas eran mis favoritas, pero la biología, la química y las etimologías también me gustaban […]‘¿qué es lo que soy y qué hago?’, soy inventor y me dedico a producir inventos, no hay nada más que decir».
Muchas veces oímos esas expresiones de: “Todas las opiniones son respetables”, vaya tontería, por supuesto que todas las opiniones no son respetables, todas las personas son respetables, tenga las opiniones que tengan, eso es cierto, salvo que sean opiniones criminales, pero las opiniones en sí, no son respetables, están precisamente para ser discutidas, para ser validadas si son ciertas y rechazadas si son falsas.
no es que sea malo el internet, no es que sean malas las redes sociales, lo que es malo es la adoración por esos medios, es creer que un instrumento técnico va a resolver lo que no resuelve la preocupación de la sociedad, lo que no resuelve la preocupación de tener unos enseñantes bien dotados y bien preparados. Es verdad, se suele decir “la buena educación es muy cara”, es cierto, una buena educación que tenga grupos de trabajo pequeños, profesores de apoyo, instrumentos, como estamos diciendo, para los alumnos, etcétera, es evidentemente una educación cara, pero yo les aseguro que la mala educación la pagan los países mucho más cara todavía, pagan mucho más cara la mala educación que la buena. Al final la buena educación sale barata en cuanto a rentabilidad y en cuanto a progreso de la sociedad.
“Discutere --en latín--, ustedes recuerden sus lenguas clásicas, discutere es tirar de un árbol, para ver si tiene raíces; discutir una opinión es ver si tiene raíces en la realidad o es un capricho, una fantasía o una superstición, y la educación no está para respetar todas las opiniones, sino para aprender a seleccionar entre esas opiniones, las verdaderas, las útiles, y las socialmente necesarias […] la educación es el arte de aprender a navegar por la información, es más útil que nunca, porque precisamente en las informaciones que nos llegan a través de redes sociales, de medios de comunicación como la televisión, etcétera, viene todo mezclado, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo atroz y lo piadoso, todo está junto, todo está revuelto. La educación es el arte de gobernar a los jóvenes, a los niños para que aprendan a manejarse en ese caos informativo”. Sí, la cita es del filósofo Fernando Savater, de esa conferencia que vino a dar a la cúpula sindical educativa de nuestro país, quién sabe si le hayan entendido y el efecto que tengan sus palabras a largo plazo en ese auditorio tan sui generis por ser refractario a las ideas, pero nosotros las podemos aprovechar.
En sociedades tan masivas como las que tenemos, que incluso compiten en el desarrollo de más conocimiento, es imposible enseñarlo todo. Por ello la necesidad de regresar a lo básico, a dotar a nuestros niños y jóvenes los saberes, las habilidades para procesar la gran cantidad de información que se genera y difunde cada segundo, que sepan desechar lo falso o inútil, que aprendan a aprovechar lo que los hace mejores y ayude a desarrollarse en lo individual y social: “El problema verdadero en nuestra sociedad es de educación, no es que la gente se quede sin educar, nadie se queda sin ser educado; la educación está tan unida a la condición humana que es imposible que nadie se quede sin ser educado, el problema es quién le va a educar, el problema es si va a ser educado por personas con conocimientos, por personas con una buena voluntad social, por personas que quieren hacer progresar sus comunidades o van a ser educados por la banda de gánster de su barrio, por los peores ejemplos que ven en la televisión, por los que creen que o el triunfo social se basa exclusivamente en la acumulación de dinero”.
Podemos creer que prohibiendo que los niños vean televisión, o que usen las redes sociales, o censurando páginas de internet, tenemos resuelto parte del problema; esa es la forma de trabajar de ciertas organizaciones que se disfrazan detrás de una moralidad que frecuentemente resulta ser hipócrita e inútil. Seguido nos desgastamos creyendo que podemos elegir las compañías de nuestros hijos, manipular sus opiniones; logrando luego el efecto contrario al que deseamos. Lo mismo pasa con la educación: “no podemos elegir los padres de los niños, no podemos elegir probablemente los programas que van a ver en la televisión, ni las compañías que van a tener, ni el comportamiento de muchas figuras públicas célebres, pero nosotros sí podemos elegir lo que vamos a transmitir”.
Ser docente en cualquier nivel educativo no es algo simple, no puede ser un trabajo rutinario, tiene que ser algo especial, importante socialmente: “Educar es, en el mundo de los valores, de las propuestas, de los anhelos, de las creaciones humanas, seleccionar lo imprescindible y transmitirlo a las nuevas generaciones. Aquello que queremos que se perpetúe, aquello que queremos que prospere, el mundo en el que queremos vivir, porque en el fondo nosotros estamos preparando el mundo en el que van a tener que vivir todos”.
Como conclusión provisional, una buena noticia que no ha sido divulgada por los otros medios de comunicación, en nuestro Querétaro se acaba de graduar el primer egresado de la Licenciatura en Tecnología impartida en el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de Juriquilla y la FES Cuautitlán de la UNAM. La nota es importante porque se trata de una carrera diferente a las demás, según cuenta el boletín de prensa del 11 de mayo pasado «Inventor es quien crea algo, tangible o intangible, nunca antes hecho. Por ello, toda idea o proyecto que me viene a la mente, aspiro a que tenga estas características y, sobre todo, que beneficie a la sociedad”, compartió Rodrigo Gutiérrez Landa, primer egresado de la licenciatura en Tecnología de la UNAM […] De no haber estudiado esto, no sé qué hubiera hecho. Antes de concluir el bachillerato ignoraba a qué dedicarme, pero tenía la inquietud de estudiar todo. La física y las matemáticas eran mis favoritas, pero la biología, la química y las etimologías también me gustaban […]‘¿qué es lo que soy y qué hago?’, soy inventor y me dedico a producir inventos, no hay nada más que decir».
Muchas veces oímos esas expresiones de: “Todas las opiniones son respetables”, vaya tontería, por supuesto que todas las opiniones no son respetables, todas las personas son respetables, tenga las opiniones que tengan, eso es cierto, salvo que sean opiniones criminales, pero las opiniones en sí, no son respetables, están precisamente para ser discutidas, para ser validadas si son ciertas y rechazadas si son falsas.
no es que sea malo el internet, no es que sean malas las redes sociales, lo que es malo es la adoración por esos medios, es creer que un instrumento técnico va a resolver lo que no resuelve la preocupación de la sociedad, lo que no resuelve la preocupación de tener unos enseñantes bien dotados y bien preparados. Es verdad, se suele decir “la buena educación es muy cara”, es cierto, una buena educación que tenga grupos de trabajo pequeños, profesores de apoyo, instrumentos, como estamos diciendo, para los alumnos, etcétera, es evidentemente una educación cara, pero yo les aseguro que la mala educación la pagan los países mucho más cara todavía, pagan mucho más cara la mala educación que la buena. Al final la buena educación sale barata en cuanto a rentabilidad y en cuanto a progreso de la sociedad.
viernes, 13 de mayo de 2011
MÁS ALLÁ DEL ACOSO
“No hay político en el mundo que piense las cosas a 15 ó 20 años vista, la mayoría de ellos sólo la piensa 3 ó 4 meses cuando mucho. Entonces, tiene que ser la sociedad la que exija el interés por la educación, tiene que ser la sociedad la que fuerce de alguna manera a los políticos a preocuparse por la educación, no simplemente a preocuparse por mejorar la tecnología educativa, yo que he frecuentado a muchos ministros de educación en varios países y antes o después siempre sale: “Vamos a dotar a todos los niños de una computadora”, bueno me parece muy bien naturalmente que unos niños tengan computadora, y tengan zapatos, y tengan ropa y tengan todas las cosas útiles para la vida. Pero la educación es algo que se hace de persona a persona, cuerpo a cuerpo como otras muchas cosas importantes de la vida, como el amor no se puede hacer de manera virtual, hay que hacerla cuerpo a cuerpo, porque sólo otro ser humano nos puede enseñar a ser humanos, sólo otro ser humano nos puede enseñar a vivir como humanos, ninguna máquina, ningún aparato”. Fernando Savater, versión estenográfica de conferencia ante dirigentes del SNTE, mayo 2011.
Esa visión corta e inmediatista de los políticos, los lleva a creer que hay soluciones casi mágicas para los problemas sociales. Desde hace unos meses para acá nos han estado bombardeando con estadísticas acerca de la gravedad de un problema como el acoso escolar, llamado bullying por muchos comentaristas. Ahora se les ocurrió que para atacar tal problema hay que legislar para penalizarlo, sin saber lo que cualquier educador sabe, que los efectos de la educación son a largo plazo, que el problema del acoso escolar refleja cosas más profundas que nos retratan como una sociedad discriminadora e intolerante.
Se discrimina y agrede al más chaparro o al más alto, al más moreno o al más descolorido, al más gordo o al más flaco, al más callado y al más gritón, al supuestamente más feo o más guapo, al fresa o al emo, al amanerado, al homosexual, al que no puede hacer ejercicio, al “burro” y al aplicado, al borracho y al abstemio. Todos discriminamos y somos objeto de discriminación, pero las víctimas perfectas son los que menos se saben defender, los que no han adquirido la seguridad suficiente para que no resulten tan afectados por lo que dicen o hacen los demás, los que no tienen la habilidad para crear lazos con otros y saber cubrirse de abusos con el grupo de amigos, los que no dicen nada, los que no acusan a los abusadores, los que sufren todo calladamente, con vergüenza, como si fuera su culpa.
Ante los dirigentes del SNTE, el filósofo y docente Fernando Savater señaló el objetivo principal de la educación en una sociedad masiva y tecnologizada como la nuestra, necesariamente plural y diversa: “Pero el objetivo de la educación va más allá, es la formación de ciudadanos; es decir, formar personas capaces de rentabilizar las garantías democráticas, de poder utilizar la democracia”. Y precisamente se requiere de un ambiente de tolerancia y de respeto a los demás para que exista la democracia. Nuestro problema es que los menos interesados porque haya una educación que apunte en ese sentido son los políticos, cuando debiera ser al contrario.
Si bien educa la escuela, también lo hacen otras instancias sociales: las familias, los medios de comunicación, las iglesias y sus ministros, las autoridades de cualquier tipo; las ciudades, comunidades y barrios con su organización peculiar, con sus costumbres y tradiciones, pero hay algo que no consideramos: “el ser gobernado educativamente, es el primer paso para poder llegar a ser gobernante y la importancia de la educación en nuestras sociedades es pensar que hay que educar a cada niño, a cada joven, a cada adolescente, como si el futuro del país dependiera de él, de las decisiones que él va a tomar, porque en último término es así”. El peligro es perder la perspectiva y creer que lo inmediato es lo importante, que aprender a leer, a compartir, a disfrutar y trabajar con los demás es un desperdicio de tiempo y recursos, con esa mentalidad nos convertimos y hacemos a los demás ignorantes: “los ignorantes tienen voto y voz como los demás, pero naturalmente los ignorantes pueden ser manipulados, los ignorantes pueden ser engañados, los ignorantes pueden vetar las transformaciones necesarias que implican algún sacrificio en primer término, poder apoyar propuestas demagógicas, etcétera”. No es la ignorancia académica que todos tenemos, es “la ignorancia de quien es incapaz de comprender las demandas sociales inteligibles que otros hacen. Quien es incapaz de expresar de manera argumentada e inteligible sus demandas sociales a los demás, de quien no puede, en una palabra, ni persuadir, ni ser persuadido”.
Atacar la intolerancia, promover el respeto a los demás porque todos somos diferentes, aprender a ser solidarios, saber identificar nuestros intereses, argumentarlos, contrastarlos, negociar la mejor solución para todos, impedir el acoso escolar o bullying rebasa con mucho las intenciones castigadoras de nuestros políticos; es hacer lo que ellos no saben, atender razones y trabajar a largo plazo.
Esa visión corta e inmediatista de los políticos, los lleva a creer que hay soluciones casi mágicas para los problemas sociales. Desde hace unos meses para acá nos han estado bombardeando con estadísticas acerca de la gravedad de un problema como el acoso escolar, llamado bullying por muchos comentaristas. Ahora se les ocurrió que para atacar tal problema hay que legislar para penalizarlo, sin saber lo que cualquier educador sabe, que los efectos de la educación son a largo plazo, que el problema del acoso escolar refleja cosas más profundas que nos retratan como una sociedad discriminadora e intolerante.
Se discrimina y agrede al más chaparro o al más alto, al más moreno o al más descolorido, al más gordo o al más flaco, al más callado y al más gritón, al supuestamente más feo o más guapo, al fresa o al emo, al amanerado, al homosexual, al que no puede hacer ejercicio, al “burro” y al aplicado, al borracho y al abstemio. Todos discriminamos y somos objeto de discriminación, pero las víctimas perfectas son los que menos se saben defender, los que no han adquirido la seguridad suficiente para que no resulten tan afectados por lo que dicen o hacen los demás, los que no tienen la habilidad para crear lazos con otros y saber cubrirse de abusos con el grupo de amigos, los que no dicen nada, los que no acusan a los abusadores, los que sufren todo calladamente, con vergüenza, como si fuera su culpa.
Ante los dirigentes del SNTE, el filósofo y docente Fernando Savater señaló el objetivo principal de la educación en una sociedad masiva y tecnologizada como la nuestra, necesariamente plural y diversa: “Pero el objetivo de la educación va más allá, es la formación de ciudadanos; es decir, formar personas capaces de rentabilizar las garantías democráticas, de poder utilizar la democracia”. Y precisamente se requiere de un ambiente de tolerancia y de respeto a los demás para que exista la democracia. Nuestro problema es que los menos interesados porque haya una educación que apunte en ese sentido son los políticos, cuando debiera ser al contrario.
Si bien educa la escuela, también lo hacen otras instancias sociales: las familias, los medios de comunicación, las iglesias y sus ministros, las autoridades de cualquier tipo; las ciudades, comunidades y barrios con su organización peculiar, con sus costumbres y tradiciones, pero hay algo que no consideramos: “el ser gobernado educativamente, es el primer paso para poder llegar a ser gobernante y la importancia de la educación en nuestras sociedades es pensar que hay que educar a cada niño, a cada joven, a cada adolescente, como si el futuro del país dependiera de él, de las decisiones que él va a tomar, porque en último término es así”. El peligro es perder la perspectiva y creer que lo inmediato es lo importante, que aprender a leer, a compartir, a disfrutar y trabajar con los demás es un desperdicio de tiempo y recursos, con esa mentalidad nos convertimos y hacemos a los demás ignorantes: “los ignorantes tienen voto y voz como los demás, pero naturalmente los ignorantes pueden ser manipulados, los ignorantes pueden ser engañados, los ignorantes pueden vetar las transformaciones necesarias que implican algún sacrificio en primer término, poder apoyar propuestas demagógicas, etcétera”. No es la ignorancia académica que todos tenemos, es “la ignorancia de quien es incapaz de comprender las demandas sociales inteligibles que otros hacen. Quien es incapaz de expresar de manera argumentada e inteligible sus demandas sociales a los demás, de quien no puede, en una palabra, ni persuadir, ni ser persuadido”.
Atacar la intolerancia, promover el respeto a los demás porque todos somos diferentes, aprender a ser solidarios, saber identificar nuestros intereses, argumentarlos, contrastarlos, negociar la mejor solución para todos, impedir el acoso escolar o bullying rebasa con mucho las intenciones castigadoras de nuestros políticos; es hacer lo que ellos no saben, atender razones y trabajar a largo plazo.
viernes, 6 de mayo de 2011
LO FUGAZ Y LO PERMANENTE
“Nueve de cada diez niños tienen caries; pero en vez de curarlos se propuso agregar una asignatura más al ya de por sí recargado currículo de las escuelas primarias. Y es que ahora prácticamente cualquier problema que padece la infancia: maltrato, mala alimentación, desnutrición, adolescencia, etcétera, se pretende que sea solucionado a través de una asignatura, quizás para que dentro de 10 o 20 años –cuando los niños sean doctores, abogados, ingenieros, políticos—arreglen lo que nuestros actuales profesionistas, funcionarios, burócratas no pudieron hacer y aventaron la chamba a los profesores”. Alexander Schaunard Las Asignaturas del Rey Midas, en revista Educación 2001, Abril 2011.
A la lista de la cita anterior podemos agregarle otras puntadas, como esa de que hay que implementar la asignatura de educación financiera para que nuestros niños aprendan a ahorrar, como si fuera a ser cierto que a su magro gasto diario para medio desayunar le fuera a sobrar algo para guardar y gastárselo en su ¿vejez? Pero lo que revela ese enfoque es que para todo se quiere que la escuela y los maestros resuelvan lo que los demás no quieren solucionar, porque no les da la gana, por corruptos, por flojos, por indiferentes.
Este texto estaba pensado para comenzar con otra cosa, así que volvamos al redil sin perder el estilo y la opinión ya expresada. Debido a la complejidad en su implementación, a la cobertura internacional, al exhaustivo procesamiento de los datos, se acaban de dar a conocer los resultados de lectura en PISA 2009, recordando que el nombre completo de dicha investigación es: Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, que se realiza cada 3 años y que los temas centrales van cambiando sucesivamente de Lectura en el 2000, Matemáticas en el 2003 y Ciencias en el 2006, para repetir en el 2009 con Lectura, por lo que ya hay material para comparar e intentar algunas conclusiones.
Entre las ventajas de PISA están: la cantidad de países que cubre, en este caso fueron 65, con un total de 475 mil estudiantes de entre 15 años tres meses y 16 años dos meses, independientemente del grado escolar en que estuvieran en ese momento, lo que nos permite vernos con otros sistemas educativos, para saber que tan mal o bien estamos.
Lo primero a comentar es que los 38,250 estudiantes que nos representaron quedaron, en promedio general, en el lugar 48 de los 65 que mencionamos, con una media de 425 puntos, arriba del promedio para América Latina que fue de 408. Además, como esos muchachos estuvieron agrupados por estado, nos podemos enterar que los estudiantes queretanos tuvieron un promedio de 427 en desempeño de Lectura en el año 2000 y que subieron a 432 en el 2009, un avance chiquito, de 5 puntos, al menos no hubo retroceso y están arriba del promedio nacional. Nada más viendo los resultados nacionales están en octavo lugar, detrás del Distrito Federal con 469, Nuevo León 450, Chihuahua y Aguascalientes con 449, México 440, Jalisco 438 y Colima con 436. Si agregamos al resto de los países resulta que se tiene una media por encima de Uruguay, Colombia, Brasil, Argentina, Panamá, Perú y otros más. Dentro del contexto nacional y latinoamericano no estamos tan mal, si agregamos al resto de los países participantes el resultado sigue siendo preocupante.
Regresemos a la opinión de Alexander Schaunard porque con tantos detalles se nos pierde lo importante: “La escuela tiene una misión y me temo que no estamos para abandonar su misión principal que es hacer que los niños aprendan a leer y escribir, que será el único medio de usar el cerebro contra ese adminículo del diablo (se refiere a la computadora) tan seductor, que nos dice «no pienses» ya todo está hecho para que disfrutes, ni siquiera tienes que guardarlo en la memoria (porque la computadora tiene más de la que necesitas). Todo es fugaz”.
PISA nos señala el reto, todavía el 38.1 por ciento de los queretanos que rondan los 15 años están en el mínimo de capacidad lectora, se esperaría que ya pudieran “comprender, emplear, reflexionar e interesarse en textos escritos con el fin de lograr metas, desarrollar conocimientos y participar en la sociedad”, pero no lo logran, el 54.8 están en un nivel intermedio y apenas el 7.1 logra un nivel alto de desempeño lector. A trabajar, a usar el cerebro, a leer y escribir porque eso desarrolla el pensamiento, el criterio, forma los valores, nos vuelve actores y no forzados espectadores.
A la lista de la cita anterior podemos agregarle otras puntadas, como esa de que hay que implementar la asignatura de educación financiera para que nuestros niños aprendan a ahorrar, como si fuera a ser cierto que a su magro gasto diario para medio desayunar le fuera a sobrar algo para guardar y gastárselo en su ¿vejez? Pero lo que revela ese enfoque es que para todo se quiere que la escuela y los maestros resuelvan lo que los demás no quieren solucionar, porque no les da la gana, por corruptos, por flojos, por indiferentes.
Este texto estaba pensado para comenzar con otra cosa, así que volvamos al redil sin perder el estilo y la opinión ya expresada. Debido a la complejidad en su implementación, a la cobertura internacional, al exhaustivo procesamiento de los datos, se acaban de dar a conocer los resultados de lectura en PISA 2009, recordando que el nombre completo de dicha investigación es: Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, que se realiza cada 3 años y que los temas centrales van cambiando sucesivamente de Lectura en el 2000, Matemáticas en el 2003 y Ciencias en el 2006, para repetir en el 2009 con Lectura, por lo que ya hay material para comparar e intentar algunas conclusiones.
Entre las ventajas de PISA están: la cantidad de países que cubre, en este caso fueron 65, con un total de 475 mil estudiantes de entre 15 años tres meses y 16 años dos meses, independientemente del grado escolar en que estuvieran en ese momento, lo que nos permite vernos con otros sistemas educativos, para saber que tan mal o bien estamos.
Lo primero a comentar es que los 38,250 estudiantes que nos representaron quedaron, en promedio general, en el lugar 48 de los 65 que mencionamos, con una media de 425 puntos, arriba del promedio para América Latina que fue de 408. Además, como esos muchachos estuvieron agrupados por estado, nos podemos enterar que los estudiantes queretanos tuvieron un promedio de 427 en desempeño de Lectura en el año 2000 y que subieron a 432 en el 2009, un avance chiquito, de 5 puntos, al menos no hubo retroceso y están arriba del promedio nacional. Nada más viendo los resultados nacionales están en octavo lugar, detrás del Distrito Federal con 469, Nuevo León 450, Chihuahua y Aguascalientes con 449, México 440, Jalisco 438 y Colima con 436. Si agregamos al resto de los países resulta que se tiene una media por encima de Uruguay, Colombia, Brasil, Argentina, Panamá, Perú y otros más. Dentro del contexto nacional y latinoamericano no estamos tan mal, si agregamos al resto de los países participantes el resultado sigue siendo preocupante.
Regresemos a la opinión de Alexander Schaunard porque con tantos detalles se nos pierde lo importante: “La escuela tiene una misión y me temo que no estamos para abandonar su misión principal que es hacer que los niños aprendan a leer y escribir, que será el único medio de usar el cerebro contra ese adminículo del diablo (se refiere a la computadora) tan seductor, que nos dice «no pienses» ya todo está hecho para que disfrutes, ni siquiera tienes que guardarlo en la memoria (porque la computadora tiene más de la que necesitas). Todo es fugaz”.
PISA nos señala el reto, todavía el 38.1 por ciento de los queretanos que rondan los 15 años están en el mínimo de capacidad lectora, se esperaría que ya pudieran “comprender, emplear, reflexionar e interesarse en textos escritos con el fin de lograr metas, desarrollar conocimientos y participar en la sociedad”, pero no lo logran, el 54.8 están en un nivel intermedio y apenas el 7.1 logra un nivel alto de desempeño lector. A trabajar, a usar el cerebro, a leer y escribir porque eso desarrolla el pensamiento, el criterio, forma los valores, nos vuelve actores y no forzados espectadores.
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