viernes, 17 de junio de 2016
RADIO GAY
Se cansaron de ser invisibles, se cansaron de ser reprimidos, se cansaron de ser agredidos y se lanzaron a las calles, a los medios y las redes sociales, exhibirse no era “salir del clóset”, era mostrar la hipocresía de los prejuicios, la falta de humanidad de los semejantes.
Hace algunos años, cansados de las agresiones abiertas y simuladas, de las expresiones homofóbicas “chistosas”, un estudiante del Plantel 7 del COBAQ decidió plantarse frente a su grupo escolar y exigir respeto. Respeto a su forma de vestirse, de hablar, a sus ideas y forma de ser, a su preferencia sexual, a sus gustos musicales y literarios. Los enfrentó y se ganó el respeto que produce el asombro, la falta de miedo. Después varios, hombres y mujeres, se agruparon para hacerse visibles, aprovechando el espacio del Taller de Radio —rústicamente realizado en el patio de la escuela con un equipo de sonido portátil, un micrófono y sus reproductores musicales— armaron su propio programa semanal “Radio Gay”, y con el lema “el amor entre iguales no tiene porqué ser diferente”, entre canción y canción hablaban de los temas que les parecían importantes o daban noticias sobre la conquista de nuevos derechos reconocidos en este y otros países. El morbo inicial de profesores y estudiantes fue sustituyéndose, poco a poco, por curiosidad, y después por respeto y una tolerancia festiva. Aunque siguió habiendo resistencias y expresiones despectivas desatadas por el miedo y la propia inseguridad. Las confrontaciones bajaron de tono, ya no era la falsa tolerancia de “ni modo, los tenemos que aguantar”, sino el reconocer y enfrentar los prejuicios y dudar de una educación machista, agresiva e intolerante.
En este ciclo escolar 2015-2016, varias generaciones después, cuando se les pidió a algunos grupos de sexto semestre del área de Ciencias Sociales y Humanidades escogieran un tema a desarrollar utilizando los diferentes medios de comunicación a su alcance, casi en cada uno de los grupos un equipo eligió el de la homofobia. Ya no son los homosexuales defendiendo sus emociones y afectos, que lo siguen haciendo de una forma amable y respetuosa, son sus compañeros heterosexuales reconociendo que cada quien debe ser libre de vivir su vida y de amar a quien se quiera.
Debo reconocer mi propia impericia para sincronizar mi educación familiar y escolar, muy católica, basada en la exclusión de lo que se percibía como diferente y hasta perverso, con una realidad afectiva que queda fuera de mis límites machistas, también homofóbicos. Enfrentar los prejuicios propios y tratar de deshacerse de ellos, también es un aprendizaje, que agradezco y valoro.
«La única libertad que merece ese nombre es la de buscar nuestro propio bien, por nuestro camino propio, en tanto no privemos a los demás del suyo o le impidamos esforzarse por conseguirlo. Cada uno es el guardián natural de su propia salud, sea física, mental o espiritual. La humanidad sale ganando más consintiendo que cada cual viva a su manera antes que obligándose a vivir a la manera de los demás» John Stuart Mill.
Pero nuestra paradójica humanidad sigue avanzando y retrocediendo. Nos lo recuerdan crímenes absurdos como los de Orlando apenas la semana pasada. Notorio no solo por el número de víctimas, o por la exhibición de intolerancia, o por la facilidad con que se pueden conseguir, hasta legalmente, armas de alto poder para matar a los otros; también porque nos cuestionan individual y socialmente, nos descubren todavía inseguros, violentos, inhumanos.
Las omnipresentes redes sociales, entre la gran cantidad de trivialidades que suelen contener, a veces sorprenden recordándonos ideas que parecían perdidas en el actual mar de lo efímero: «El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un "objeto" amoroso. Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica, o un egotismo ampliado. Sin embargo, la mayoría de la gente supone que el amor está constituido por el objeto, no por la facultad. En realidad, llegan a creer que el hecho de que no amen sino a una determinada persona prueba la intensidad de su amor. Trátase aquí de la misma falacia que mencionamos antes. Como no comprenden que el amor es una actividad, un poder del alma, creen que lo único necesario es encontrar un objeto adecuado -y que después todo viene solo-.» Erich Fromm. El Arte de Amar.
Pero hay personas y grupos instalados en la idea de que amar es imponer sus ideas y prejuicios a los demás, y allí se vale todo. Hasta manejar un ideal de familia que en realidad nunca ha existido, porque algunas religiones basan su superioridad en la exclusión de quienes piensan y actúan diferente o creen en otras divinidades, o no creen en ninguna en especial. Ganarse el cielo, el paraíso, la vida eterna, nunca ha sido para todos, casi siempre es para un pequeño grupo de “elegidos”.
Hay jerarquías religiosas que predicando el amor lo suprimen, lo censuran, lo castigan o se avergüenzan: «El dios de los cristianos. Dios de mi infancia, no hace el amor. Quizás es el único dios que nunca ha hecho el amor, entre todos los dioses de todas las religiones de la historia humana. Cada vez que lo pienso siento pena por él. Y entonces le perdono que haya sido mi superpapá castigador, jefe de policía del universo, y pienso que al fin y al cabo Dios también supo ser mi amigo en aquellos viejos tiempos, cuando yo creía en Él y creía que Él creía en mí. Entonces paro la oreja a la hora de los rumores mágicos, entre la caída del sol y la caída de la noche, y me parece escuchar sus melancólicas confidencias.» Eduardo Galeano. Teología/2.
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viernes, 10 de junio de 2016
MENSAJE ENVIADO
El mensaje fue entregado, aunque el alfabeto de nuestra temerosa y modosa democracia es muy limitado, más parece el último aliento de un enfermo terminal que el poderoso grito de una sociedad asqueada con su clase política.
Campañas políticas que mostraron la vaciedad de ideas de nuestros partidos, el lodazal que saben en que se revuelcan y que insisten en salpicar a todos. El cinismo en su máxima expresión hasta llegar a los llamados a la unidad y concordia desde un templete hecho con los restos de los numerosos muertos, en las fortunas mal habidas, en los enriquecimientos inmerecidos y fraudulentos, en la estupidez y la falta de humanidad.
Con todos esas limitaciones y el coraje acumulado el mensaje fue que estamos hartos. No ganó nadie, perdieron todos, aunque ese rollo de la alternancia sin alternativas tuvo que usarse como mensajero. Que no se engañen los que se dicen vencedores, no hubo un voto a favor del mejor, porque no lo hay; sí hubo un voto de castigo contra el que estaba, para que se le quite, para que no se crea seguro, por pura venganza.
Las crónicas internas al círculo presidencial —léase a Carlos Loret de Mola en el Universal—, dan cuenta de la fallida placidez con que se esperaban los triunfos, siguieron sin entender que no entienden, allí estaban los cercanos excepto los principales operadores que despachaban desde sus búnkers: el secretario de gobernación y el presidente nacional tricolor. Muestra también la falsa resignación, el cambio de discurso de aburrido a anodino, nada de cambio de rumbo, nada de asumir la derrota, mejor repartirla a los perdedores propios y ajenos.
No se vale el borrón y cuenta nueva. No es sólo lo que se roban, sino las consecuencias cotidianas de sus hechos, de sus omisiones. No podemos apostar por el olvido, por el “ya nos desquitamos en esta, allí que quede”. Son décadas de abuso, de pisotear la dignidad de cualquiera que se les atraviese, unas perlas de su falta de humanidad tomadas de una sola organización que da cuenta de ellas, Amnistía Internacional, pero puede ser de cualquiera: «Después de casi 10 años de que Jacinta Francisco Marcial fuera condenada injustamente en prisión por un delito que no cometió, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito confirmó que la Procuraduría General de la República (PGR) debe reparar el daño. Cabe recordar que Jacinta Francisco permaneció más de tres años privada ilegalmente de su libertad, de agosto de 2006 a septiembre de 2009, acusada por el presunto secuestro de seis miembros de la Agencia Federal de Investigación (AFI), quienes realizaban un operativo para decomisar mercancía en el tianguis de Amealco, Querétaro. La indígena fue liberada tras la decisión de la PGR de no presentar conclusiones acusatorias en su contra, sin embargo, ésta misma instancia se negó a reconocer su inocencia.»
Otra que debe despertar nuestra indignación, si es que la tenemos dormida: «La decisión de un juez en el norte de México de absolver a Yecenia Armenta Graciano, madre de dos hijos, y ponerla en libertad el día de hoy, pone fin a cuatro largos años de injustica, dijo Amnistía Internacional. Yecenia Armenta Graciano fue detenida arbitrariamente por la Policía Ministerial de Sinaloa el 10 de Julio de 2012 y fue golpeada, casi asfixiada y violada durante 15 horas de tortura hasta que fue forzada a “confesar” su participación en el asesinato de su esposo. “La increíble crueldad de la tortura que sufrió Yecenia es parte de las actividades diarias de las policías mexicanas, quienes rutinariamente presentan evidencias ilegales en investigaciones penales en todo el país. Su puesta en libertad el día de hoy da una luz de esperanza a aquellas personas encarceladas injustamente en México," dijo Erika Guevara Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional. Quienes torturaron a Yecenia provienen de la misma institución que presentó la acusación en su contra. A pesar de la contundente evidencia provista por expertos nacionales e internacionales que prueba la tortura que sufrió Yecenia y de una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa insistió en acusar a Yecenia de un delito grave.»
Tanto rollo gastado en fastidiar por la contaminación y la falta de agua, mientras: «El defensor de los bosques y preso de conciencia, Ildefonso Zamora, cumplió seis meses encarcelado injustamente. Está acusado de haber cometido un robo, el cargo carece de fundamento y parece ser de motivación política, como represalia por su activismo pacífico contra la tala ilegal de árboles en el Gran Bosque de Agua, el cual abastece de tres cuartas partes a la Ciudad de México. El 20 de noviembre de 2015 Ildefonso Zamora fue detenido por policías ministeriales del Estado de México, en un acto que para las organizaciones de derechos humanos y de medio ambiente representó la materialización de las represalias de los grupos de taladores que en 2007 asesinaron a su hijo mayor, Aldo Zamora. Es urgente que las autoridades redirijan sus esfuerzos a encontrar a los responsables de los ataques y de la persecución política desatada contra él y su familia.»
Nos distraen fabricando culpables, llenando las cárceles de ciudadanos inocentes disfrazándolos de criminales, cualquiera puede ser una víctima más. ¿Ahora qué van a hacer? ¿Regresar la Casa Blanca? ¿La de Malinalco? ¿Devolver todo lo que se robaron? ¿Castigar a los verdaderos delincuentes? ¿Dejar de fomentar al crimen organizado y la inseguridad para imponer sus reformas? ¿Qué tan bien entendieron el mensaje?
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viernes, 3 de junio de 2016
OJALÁ
Ojalá que nuestra clase política reciba otra señal contundente este domingo en los procesos electorales en turno. A ver si así entienden lo que se niegan a entender: que estamos hartos de sus corruptelas, de su ineficiencia, de sus mentiras crónicas, de sus absurdas poses. Si a pesar de los gastos excesivos en la compra y coacción del voto la ciudadanía muestra un mínimo de contundencia y el mensaje se recibe, algo podremos hacer sin que nos salga tan caro a todos.
Por lo mientras pura hipocresía. Los políticos y sus medios de comunicación escandalizados porque aparece la justicia por propia mano, la búsqueda de desaparecidos y el encuentro de fosas clandestinas y oficiales, los linchamientos públicos, el incendio provocado de las pertenencias acreditadas a diferentes tipos de delincuentes, las tomas de escuelas por padres de familia cansados de no ser tomados en cuenta por una alta burocracia parásita e insensible; las tomas de carreteras, oficinas públicas, gasolineras, bodegas con despensas, tinacos o lo que sea. Pero no les hace mella su propia desvergüenza y cinismo.
Tanto inmolarse frente a los micrófonos, a las cámaras de T.V., en las ocho columnas defendiendo una supuesta reforma educativa y no difundir los datos puntuales y detallados del proceso de evaluación ya realizado, afortunadamente, según notas de prensa como esta de La Jornada del primero de junio pasado: “La Secretaría de Educación Pública (SEP) tendrá que dar a conocer la base de datos con los resultados globales de la Evaluación Docente 2015- 2016, obtenidos por maestros a nivel nacional de Educación Básica y Media Superior, durante el proceso de Evaluación Docente 2015-2016. En su sesión ordinaria, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) resolvió también ordenar a la secretaría de Educación federal, de acuerdo con una solicitud de un particular, entregue información relacionada con el Comunicado 307 mediante el cual informó que 291 docentes y técnico-docentes de todo el país, que sin justificación no participaron en la evaluación serán definitivamente dados de baja.” Parece increíble, y lo es, que la SEP se guarde los datos de un proceso que supuestamente legitima la reforma educativa, pero rascándole tantito a los mismos resultados, estos derrumban la hipótesis principal que le da sustento: que los docentes son los culpables de los malos resultados en las pruebas estandarizadas propias y ajenas, como PLANEA —antes ENLACE—, y PISA.
Mientras, trasciende que las vejaciones a directores y supervisores que tanto vuelo dieron los medios de comunicación, acreditándoselos a maestros del CNTE, no fue cierta en su parte medular. El noticiero radiofónico de Ciro Gómez Leyva tuvo que dar cuenta del testimonio del supervisor escolar Armando Castellanos, quien declara que no había profesores entre los agresores y que incluso él está contra la reforma educativa, que no es tal, sino laboral. https://soundcloud.com/user-976908775/no-eran-maestros-de-la-cnte-los-que-nos-raparon-castellanos
Seguimos a la defensiva y sin atinar a lo principal, ya sabemos que la estructura burocrática de la SEP sólo trabaja para darle reflectores al señorito secretario en sus afanes presidenciales, pero poco hemos hecho para exigirles a los diputados y senadores, a los partidos políticos que nos ensartaron con el Pacto por México, la derogación de la Ley del Servicio Profesional Docente. Hay que cambiar de objetivos, darles lata a los que votaron a favor por semejante engendro laboral, insistir en las propuestas a partir de los múltiples diagnósticos que tienen como fuente principal la rica experiencia docente, en las aulas, frente a los niños y jóvenes mexicanos. Por ejemplo, recuperar ideas como esta, que siguen teniendo vigencia: «Siguen instaladas viejas ideas que son parte de la lentitud del sistema para reaccionar. A veces con el razonamiento de que si siempre se hizo así para qué cambiar (…) Una de las tendencias es regalarle el fracaso a la familia o al niño y no asumir la responsabilidad de que todos los chicos pueden aprender y deben aprender. Andan buscando desde antes que empiece el año escolar quiénes van a repetir o quiénes son los disléxicos o los que tienen alguna patología por la cual la cosa no va a andar. Y realmente todo cambia muy fuerte cuando el maestro dice “aquí no va a haber repetidores” y cuando asume desde el inicio que “aquí van a aprender todos”. Eso exige un involucramiento fuerte del maestro con el aprendizaje; ahí entramos en otra vertiente, en la que el oficio del maestro se ha ido burocratizando cada vez más y desprofesionalizando al mismo tiempo. Recibe instrucciones y las ejecuta: esa es la definición de un burócrata. En tanto, el profesional es el que sabe lo que está haciendo, por qué lo está haciendo y tiene una racionalidad y una especificidad que puede defender profesionalmente […] Cuando un maestro está convencido de que puede hacer algo termina descubriendo la manera de hacerlo, y si deja que el malestar general lo apabulle no va a poder hacer nada. Si acepta estar ahí es porque cree que algo puede hacer. Si forma parte de la desesperación colectiva, si se deprime junto con el ambiente, no va a poder hacer nada. Pero hay maestros creativos que consiguen llevar adelante algo que da esperanza… El maestro tiene que decir “aprender es posible”, como el médico decir “la salud es posible”.» Emilia Ferreiro. https://canalcultura.org/2015/01/21/si-los-docentes-no-leen-son-incapaces-de-transmitir-el-placer-de-la-lectura/
En fin, ojalá que sepamos provocar los cambios que nuestra clase política se resiste a hacer.
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viernes, 20 de mayo de 2016
DESAPASIONADOS
El señalamiento corrió a cargo de un cineasta, nuestro presidente no emociona dijo, lo que dice no provoca sentimiento alguno que eleve la esperanza, que marque nuevos derroteros, que unifique alrededor de una idea, un concepto, una palabra que nos defina frente a los sucesos que aparecen absolutamente fuera de control.
Lo dijo un politólogo, qué ganas de querer hacer las cosas mal de nuestra clase política, que teniendo todos los elementos para hacer algo bien se resiste y se exhibe frente a una ciudadanía que exige un cambio radical.
Lo dijo un periodista: «No hay un día en que no nos enteremos de los excesos de un gobernador, las extorsiones de un alcalde, los abusos contra el presupuesto de un funcionario público o de un legislador. En México, las noticias sobre la corrupción han logrado lo que parecía imposible: desplazar a las notas de inseguridad y violencia de las portadas de los diarios. Y no sólo en los periódicos. Por vez primera la corrupción ha superado a la inseguridad o el deterioro económico (empleo o pobreza) como la principal preocupación de los ciudadanos en los sondeos de opinión. Una percepción que hace estragos en la de por sí escasa confianza de los ciudadanos en las instituciones.» Jorge Zepeda Patterson, El País 18 de mayo 2016.
Lo dicen cientos de miles, quizás millones de mexicanos en las redes sociales y en los pocos espacios comunicativos a los que tienen acceso sin filtro ni censura, aunque se pierda en precisión y se eleve la temperatura social. Se suma la indignación por la justicia mocha y convenenciera del caso ABC, la exoneración cotidiana de gandallas plenamente identificados por un sistema judicial acostumbrado a hacer las cosas mal porque nadie les ha enseñado a hacerlas bien, la impunidad del caso Tlataya, el pantano de los levantados y desaparecidos, mejor no seguir, ya sabemos el rosario de males de cada día.
¿Dónde pudiera estar la respuesta? Todo parece apuntar en la misma dirección, nuestra democracia sigue siendo un aparatote caro y sin contenido, apenas sirve para que los poderosos de siempre la usen para seguir medrando a costa de los demás.
Luisa Etxenike, escritora española de nuestra generación, de la que estamos en los cincuentas acercándonos a los sesentas de edad, lo cuenta desde su punto de vista: «La reflexión viene de la constatación de la desertización que avanza en determinados campos que considero fundamentales, que son el de la cultura, el pensamiento, el arte, la creación intelectual. Y que tiene que ver también con un empobrecimiento del lenguaje. La relación con el lenguaje es la relación estelar de nuestras vidas y el perder ese matiz, esa ambición, se convierte en una catástrofe personal y social. Las Humanidades están siendo desterradas del sistema educativo y eso tiene consecuencias. Vemos cómo se ha despertado la conciencia ecológica y la ciudadanía comprende la pérdida colosal que supone la devastación del Amazonas, del mismo modo, hay bienes culturales, patrimonio, libros, capacidad de lectura de referencias que se están perdiendo, que se están devastando por el poco aliento que desde instancias institucionales se da a la preservación de ese patrimonio. […] Es verdad que hay una identificación excesiva de la cultura con el entretenimiento, pero la cultura no es una actividad del tiempo libre sino lo que nos hace libres todo el tiempo. Hay una poderosísima industria del entretenimiento y eso nos hace perder de vista el sentido emancipador, el sentido de crecimiento personal y social que la cultura, y lo fundamental que es en este sentido la capacidad del lenguaje. No es lo mismo poseer 1.000 palabras que 40.000, en ningún orden de la vida. No en la vida del conocimiento íntimo, pero tampoco en la comunicación social y política, por eso creo que hay democracias de 1.000 palabras y democracias de 40.000. La cultura está mucho más cerca de la creación artística que del entretenimiento. […] Es que al mismo tiempo que hablamos de la falta de siembra en el lenguaje, hay que citar la manipulación del mismo, acompañado por un conformismo con la ausencia de matiz, con la brocha gorda, con la perversión de los conceptos. Lo que llamo las apropiaciones indebidas del lenguaje, que es llamar a las cosas por nombres que no les corresponde. Todo forma parte del mismo conjunto que nos hace vulnerables a cualquier tipo de manipulación. Es fundamental tener del otro lado un receptor que sepa distinguir lo que le cuentan. Y no solo es responsabilidad de la escuela, también los medios de comunicación que no informan con el rigor que corresponde, o los discursos públicos que no preconizan el matiz, el hilar fino en la expresión.» http://www.eldiario.es/norte/cultura/cultura-actividad-tiempo-libre-libres_0_380062062.html
En ese hilar fino habría que pensar si nuestras democracias son compatibles con sociedades bien informadas, donde se aprecien los matices del lenguaje porque los manejamos todos, críticas porque no toleremos las sinvergüenzas y las corrupciones por muy humanas que sean, éticas porque atienden a lo que nos trasciende como individuos. Por eso la mención y el reflexionar lo conveniente o no de tener políticos que no entusiasmen, o de tan pocas palabras que sería preferible que se quedaran callados. Las palabras sin contenido de ideas, la simple verborrea a la que muchos están acostumbrados, debiera estar desterrada de cualquier modelo democrático.
Pero allí están, aburren, engañan, no saben hablar y eso refleja su pensamiento. Malo por nosotros que los seguimos tolerando.
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sábado, 14 de mayo de 2016
TRUMP Y LA MALA EDUCACIÓN
No hay aprendizaje, a un escándalo anterior se suman otros más y ninguno se resuelve; lo peor, faltan más ya anunciados pero perversamente administrados. Alguien está sacando raja de los múltiples errores, pero no hay beneficio para la población en general, sólo para los que tienen capacidad de espiar, exhibir y negociar su silencio.
Lo mencionamos en textos que parecían tempraneros, el señor Donald Trump no es ningún payaso, representa la reacción, quizás tardía, del habitante promedio estadunidense a los efectos locales de la política neoliberal. Hace más tiempo todavía señalamos lo dicho por estudiosos sociales respecto de los tratados de libre comercio, por ejemplo, Zygmunt Bauman, que tomando como caso el Tratado de Libre Comercio de América del Norte —TLCAN— firmado durante el salinato entre México, los Estados Unidos y Canadá, revelaba su peculiar integración. Palabras más o menos decía que todo acuerdo de este tipo tenía que ser asimétrico, que beneficiaba más a unas partes sobre las otras y por tanto no podían ser equitativos, que siempre habría quien tendría como función principal aportar mano de obra abundante, barata y dócil para producir lo que los otros países consumirían. En nuestro caso no sólo suministramos eso, también les damos recursos naturales y energéticos tan baratos que los volvemos incosteables, cortando de tajo cualquier ventaja que pudiéramos tener.
Un sistema económico que requiere del consumo desmedido para prevalecer, también tiene crisis y límites. Es una economía irreal porque pretende romper la barrera de los ingresos de los consumidores otorgando créditos que a final de cuentas resultan impagables, nada más recordar los casos de ENRON, la crisis inmobiliaria que arrastró a las grandes compañías como Fannie Mae y Freddie Mac, que además evidenciaron la fraudulenta evaluación que hicieron y hacen grandes compañías como Lehman Brothers y Merrill Lynch, que se atreven a calificar la deuda de países, estados y municipios. Pero esa es otra historia.
Para Querétaro y otros estados del país cuya economía regional se basa en las manufacturas para compañías trasnacionales, que en cualquier momento pueden cambiar de ubicación y que gozan de exenciones fiscales, accesos a autopistas, ramales ferroviarios, aeropuertos de carga, puertos, agua casi ilimitada, energía eléctrica y demás que exijan y necesiten, las pretensiones de Donald Trump para limitar o cancelar el TLCAN son desastrosas. Si ya estamos con la amenaza de que el avance tecnológico logre robotizar las líneas de producción de las maquiladoras y volver obsoletos a los obreros poco calificados —que son la mayoría—, enviándolos directamente al desempleo, “castigar” a las empresas norteamericanas que muden su producción de allá para acá, o limitar el acceso al mercado norteamericano de lo aquí fabricado por empresas coreanas, francesas, o del país que sea, sería devastador en lo inmediato.
Para provocar el caos los republicanos ni siquiera necesitan ganar, la simple posibilidad de que puedan acceder a la presidencia de nuestro vecino del norte ya produce efectos indeseables. Y no porque seamos partidarios de ese tipo de acuerdos comerciales, donde llevamos la peor parte, sino porque cualquier cambio no planeado en las condiciones actuales nos tomaría, valga la expresión, con los pantalones en las rodillas. Y nuestra clase política para nada muestra el talento mínimo para ver lo que se viene, es más, ni le interesa. Para el norteamericano WASP —blanco, anglosajón y protestante— quizás sea la última elección presidencial en que sea mayoría y no querrán perder la oportunidad para vengarse de lo que su propio estilo de vida ha producido: constantes crisis económicas, la casi desaparición de sus ciudades-fábricas, la amenaza creciente del desempleo, la pobreza de gran parte de su población que se esconde dentro de sus estadísticas oficiales y, el mayor de los males, convertirse en minoría poblacional por el crecimiento demográfico de sus minorías raciales, por eso les urge la deportación masiva y el impedir el acceso por su frontera sur. Por eso no se les ha ocurrido construir un muro en su frontera con Canadá, una de las más porosas del mundo. Curioso, la democracia ha llevado al gobierno al nacionalsocialismo de Hitler, al fascismo de Mussolini y hasta a dictadores militares, hay que preguntarse porqué.
Para dilucidar lo anterior hay que recordar que es la fecha para prestigiar la labor docente, tan golpeada por nuestro gobierno, que no entiende que no entiende, hay poco espacio así que recurriremos a la filósofa norteamericana Martha Nussbaum: «Cambios radicales se están produciendo en lo que las sociedades democráticas enseñan a los jóvenes, y estos cambios no han sido bien pensados. Ansiosas de lucro nacional, las naciones y sus sistemas de educación, están descartando descuidadamente habilidades que son necesarias para mantener vivas las democracias. Si esta tendencia continúa, las naciones de todo el mundo pronto estarán produciendo generaciones de máquinas útiles, en lugar de ciudadanos completos que puedan pensar por sí mismos, criticar la tradición y entender el significado de los sufrimientos y logros de otra persona. ¿Cuáles son estos cambios radicales? Las humanidades y las artes están siendo eliminadas, tanto en la educación primaria/secundaria como en la técnica/universitaria, en prácticamente todas las naciones del mundo, vistas por los responsables políticos como adornos inútiles, en momentos en que las naciones deben cortar todas las cosas inútiles con el fin de mantener su competitividad en el mercado global, éstas están perdiendo rápidamente su lugar en los planes de estudio y también en las mentes y corazones de padres y niños. De hecho, lo que podríamos llamar aspectos humanísticos de la ciencia y las ciencias sociales —el aspecto creativo imaginativo y el aspecto del pensamiento crítico riguroso— también están perdiendo terreno, debido a que las naciones prefieren perseguir beneficios a corto plazo cultivando habilidades útiles y altamente aplicables, adaptadas a fines lucrativos.» Párrafo del discurso que la filósofa norteamericana Martha Nussbaum pronunció el jueves 10 de diciembre de 2015 al recibir el doctorado honoris causa por parte de la Universidad de Antioquia.
Por eso el rechazo a la actual reforma educativa mexicana, que no se limita a la grave pérdida de derechos laborales, también tiene que ver con el presente y futuro de nuestra democracia.
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sábado, 7 de mayo de 2016
LA PAZ QUERETANA
En algo coincidimos con el titular del poder ejecutivo estatal, lo sucedido el primero de mayo en la capital queretana fue histórico. Pero las coincidencias terminan allí, en lo demás hay diferencias de percepción.
¿A quién se le ocurrió que no habría inconformidad con el madruguete respecto de los nuevos lineamientos para la jubilación de los trabajadores al servicio de los poderes del Estado? ¿Quién, en su sano juicio, esperaba que le agradecieran que se incrementara la edad y los años de antigüedad para jubilarse, cuando nunca apareció en su plataforma electoral, ni tampoco hubo diálogo, ni convencimiento, ni acuerdo sobre ello? ¿Cómo esperar cooperación, comprensión o resignación cuando se ventila un faltante de mil millones de pesos o un gobierno prácticamente en quiebra sin que existan denuncias, averiguaciones, ni responsables de ese tamaño? ¿A poco creen que nadie nota que, con todo y la supuesta reforma educativa, ese sector se llenó de amigos, ahijados y recomendados de funcionarios presentes y pasados, sin conocimientos del tema, sin apegarse a los lineamientos de la misma y desplazando a quienes tienen experiencia y capacidad? Ya no hay mirones de palo, hay trabajadores inconformes con lo que les están haciendo injustamente, tratándolos como simples objetos de los que se puede disponer a discreción.
Nuestra dictadura perfecta se está desmoronando por la falta de inteligencia y pericia de una clase política que sólo se mira el mugroso ombligo. Apenas alcanza a funcionar y sostenerse cuando se respeta la división de controles. Por ejemplo, el presidente de la república y algunos integrantes de su gabinete controlan a los gobernadores, diputados federales y senadores concentrando los ingresos fiscales y repartiéndolos a contentillo. Los gobernadores y presidentes municipales, a cambio de una tajada del mismo, se comprometen a controlar políticamente su territorio —incluyendo a los otros dos poderes que son designados con la descarada injerencia del ejecutivo, y que sólo fingen independencia—, de esa manera se crea una sincronía que les permite dar la ilusión de que sólo existe ese camino y quien disienta será catalogado como subversivo, revoltoso, anarquista, alborotador, instigador contra el sacrosanto orden institucional y el bien común.
Por eso no se vale que se diga que los gobernadores no tienen la culpa de la disque reforma educativa, pues son parte importante de la maquinaria política que la tiene que implementar, además de su pertenencia a un partido político que la impulsó y aprobó, o cuando ellos mismos eran parte de esas instancias decisorias y las votaron hasta sin leerlas. El gobernador de un estado se convierte en el representante político más importante en su demarcación, debe tener el pulso de las inconformidades y el diagnóstico de las desigualdades, compartirlo con las autoridades federales y, entre todos, trabajar por resolverlas. Pero si entre ellos no se comunican, o falta oficio para hacer diagnósticos certeros, aunque públicamente digan las barbaridades que suelen decir, esa sincronía no aparece por ningún lado y los conflictos les estallan en la cara. Uno de los muchos errores fue la inasistencia del presidente municipal de la capital, para que se responsabilizara de sus metidas de pata y se viera obligado a convencer o a rectificar.
La versión oficial es increíble porque nadie se la cree, eso de inventar que los inconformes eran de otros lugares, o que eran unos poquitos “enmascarados”, o que fueron instigados por los mismos de siempre —léase Gerónimo Sánchez o Pablo González, o los dirigentes magisteriales de la región serrana— es parte de ese imaginario que busca descargar culpas por un pésimo manejo político. Tampoco es posible que se sigan creyendo que la gerontocracia sindical oficial sigue teniendo la capacidad de control que nadie tiene ya.
La paz queretana no se rompió el primero de mayo, viene desgarrándose desde años atrás, pero las válvulas para controlar el enojo y la indignación —“mal humor” le llama el otro que no entiende—, ya no funcionan, y una clase política incompetente buscará descargar su ineficacia inventando enemigos públicos para no encarar las consecuencias de su mala práctica cotidiana. La tentación autoritaria está en el anzuelo que se apresuran a morder. A menos que aparezca alguien que sepa poner orden en el desbarajuste que armaron, que no se crea nada de lo que están diciendo, que resista la tentación de creer que los medios de comunicación son el espejo mágico que les repite que son los más hermosos e infalibles, y que sepa de trabajo político fino, el primer año de las administraciones locales serán parte del desastre nacional. Allí sí hay sincronía.
Lo peor que pueden hacer es ignorar las inconformidades que provocaron. Tienen que tomar en cuenta el desacuerdo respecto del incremento en la edad y años de servicio de los trabajadores al servicio de los poderes del estado, tienen que dialogar y reportar de forma fidedigna el problema de los profesores cesados de educación básica y media superior, el franco rechazo a la disque reforma educativa, la injusticia en la privatización del servicio de limpia del municipio de Querétaro y de los que se apresuran a seguir su mal ejemplo, la inconformidad de los policías, el incremento cotidiano en la inseguridad, el maltrato a organizaciones sociales que denuncian violencia de género o desaparición de personas. Tienen que dejar de pensar en el gobierno como un botín para saquear impunemente y lugar para poner a sus cuates aunque no sepan hacer nada. En fin, hay mucho por repensar y por hacer. Olvidarse que la paz queretana se basa en la falsa unanimidad o en una ciudadanía cobarde y temerosa.
Aun así, pésele a quien le pese, se está haciendo historia.
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viernes, 29 de abril de 2016
HACIENDO HISTORIA
Lo estamos viendo y sintiendo, algo está por suceder, pero, como en toda coyuntura, no sabemos con certeza hasta dónde será el aterrizaje. A las presiones internas y externas se siguen sumando acontecimientos que pueden servir como resortes para dar un salto, pero si el impulso es chiquito nos hundiremos en el abismo, si es suficiente podremos caer en la otra orilla.
Parece que ya hay muchos coincidiendo, como escribe Sergio Aguayo en el Reforma este 27 de abril: “El México del 2016 cumple los requisitos tras las grandes transformaciones: un régimen debilitado, nuevos actores y un ambiente internacional favorable al cambio”.
Que el peñanietismo está en plena decadencia lo muestran sus pésimos niveles de aceptación entre la población en general como también en los líderes de opinión. Los reformadores neoliberales no le perdonan que el grupo compacto presidencial —algunos políticos, algunos empresarios, algunos dirigentes religiosos, algunos militares—, se esté quedando con los beneficios de los cambios impuestos, esos que han maltratado a la población por la vía de la pérdida de derechos laborales muy importantes, y el desmantelamiento de las instituciones públicas que servían de colchón a la debacle social —educación, salud, fondos de retiro, energéticos y demás—. Los antineoliberales, los partidarios de un desarrollo equitativo, justo, igualitario, siguen cuestionando los efectos perversos de ese empeño antes llamado tecnocrático.
El frente externo está dinamitado, a las advertencias que señalamos aquí en semanas anteriores se suman los cuestionamientos ya francos de la casi candidata demócrata a la casa blanca —la de allá—, de la OCDE dirigida por el experto en provocar crisis económicas Jaime Serra Puche —recordar en error de diciembre de 1994 es necesario aunque parezca masoquismo—, el rechazo a la labor del GIEI y su informe sobre la perversidad oficial para ocultar datos que lleven al esclarecimiento del caso Ayotzinapa, las presiones y denuncias con datos concretos de Amnistía Internacional, Human Rights International, Green Peace y los que se sigan acumulando. Ya ni mencionar al descarado posible candidato presidencial republicano Donald Trump, cuya principal característica es decir en voz alta lo que las cúpulas políticas de su país piensan sobre nuestro país y su gobierno.
En lo interno hay noticias. Las marchas contra la violencia feminicida, simultáneas, mostrando capacidad de indignación, de organización, de movilización. El hartazgo reflejado en las más de 600 mil firmas exigiendo una legislación anticorrupción con seguimiento estricto a las denuncias, con sanciones, golpeando el corazón de la impunidad —atorado en el Senado como era de esperarse, incrementando la crispación social—. Los bloqueos y sus repercusiones recordando los 9 meses de la vergüenza de Iguala-Ayotzinapa, las filtraciones de videos demostrando la sistemática tortura para fabricar culpables, las forzadas disculpas públicas de mandos policiacos y castrenses, las recomendaciones cada vez más precisas de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, las movilizaciones que no terminan contra la reforma educativa; la búsqueda tenaz de los familiares de desaparecidos, secuestrados, quizás ejecutados; la heroica insistencia de Andrea Noel, Daphne Fernández, la huida cobarde de los porkys de la costa de oro; el abierto balconeo de las fortunas de candidatos, de sus paraísos fiscales, de sus grupos amafiados; la expropiación, así sea temporal, de avenidas para celebrar una boda; el bloqueo de un carril de la lateral de Bernardo Quintana con guaruresca camioneta negro mate con torretas encendidas para que los patrones puedan asistir a un antro. Todo eso se fija en la inmediatez de los involuntarios testigos y puede que trascienda a las redes sociales, pero permanece en eso que la estupidez insiste en calificar de “mal humor social”, sin querer entender que siguen sin entender.
Para bien o para mal, porque el progreso no es una vía de un solo sentido, estamos haciendo historia.
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