viernes, 8 de febrero de 2013

NEGAR EL PASADO

Hay ocasiones en que la propia historia se convierte en un estorbo, y no nos referimos a problemas mentales o de conducta producto de una infancia difícil, aunque se podría hacer la comparación. En ese caso estaríamos hablando de un anciano que está por cumplir 85 años, que se niega a reconocer su edad y que queriéndose poner a la moda reniega de su pasado y recurre a los implantes, a los peluquines, a los tintes para el cabello, al viagra, a la amnesia selectiva. Eso le está pasando al Partido Revolucionario Institucional. Claro que cualquiera puede decir que no es lo mismo el paso del tiempo en un ciudadano cualquiera, que en un partido político que busca la eternidad en el poder, y puede que tenga razón. Pero las instituciones están formadas por personas y estas le imponen su sello. Posterior al proceso electoral federal de julio del año pasado, en una mesa radiofónica de análisis en RADAR FM, sostuvimos que se habían enfrentado solo dos proyectos de país, uno, ubicado en la derecha política y representado por el PAN, el PRI y sus convenencieros aliados; el otro, por una izquierda variopinta con escasa consistencia ideológica. Lo que significaba que el PRI se había corrido hacia la derecha dejando ese amplio espectro que ocupaba oscilando del centro hacia ambos extremos, esa ambivalencia que le había permitido, entre otras cosas, mantener el poder durante 72 años. Pero en un mundo neoliberal, un pasado revolucionario que cristaliza en una Constitución como la firmada en Querétaro hace 97 años, puede ser percibida como un lastre que impide el salto a esa eterna juventud, que supuestamente estaría detrás del “nuevo PRI”. Negar el pasado nunca será buena idea, menos cuando se ha estado presumiendo y se ha convertido en la historia oficial de varias generaciones de mexicanos, se puede reescribir, pero tomará años y requiere de mucho talento que no se ve por ningún lado. Aunque el intento se hará. Parte de ese intento tomará 3 años, esa es la intención de pasear las distintas constituciones por todo el país y de formar una comisión que se encargará de la celebración del centenario de la de 1917. No será una fiesta, será un sepelio con un duelo prolongado en el tiempo y en la geografía. Todo será de “cuerpo presente” para que no haya dudas del fallecimiento. Nuestra clase política prefiere ignorar los principios que quedaron plasmados en ese texto constitucional, en lugar de realimentarse de ellos, de buscar la manera de construir un modelo de país diferente al impuesto por la globalización y un neoliberalismo que presume de ser “el fin de la historia”. El cambio en su lenguaje es una muestra más de ello, se dice que hay que cambiar los principios del partido, revisar sus estatutos, deshacerse de traumas históricos. Simplificarlo todo porque hay “demasiada ideología”. Hay situaciones que la Constitución de 1917 no podía prever, sus adecuaciones y reformas tendrían que estar enfocadas en la aplicación de sus principios a esos temas nuevos. No en renunciar a ellos con el manido argumento de una modernización que obliga a renunciar a todo, porque entonces quedamos a merced de esos intereses particulares que se quieren hacer pasar por generales. Cambiar la solidaridad social por el individualismo, el derecho a un empleo seguro con las seguridades sociales que lo acompañan por la precariedad, la tutela de los intereses mayoritarios por la indefensión absoluta, el reparto equitativo de la riqueza producida por todos por su antitética concentración, la propiedad social de los recursos naturales por su privatización, no parecen ser pasos lógicos ni apegados a esa justicia social de la que ahora se reniega. Por lo pronto parece haber terminado ese lapso de tiempo que caracteriza cada inicio de sexenio, esa hipotética “luna de miel” entre la ciudadanía y el nuevo gobierno apenas aguantó 75 días. Una de las dudas que había durante la campaña electoral era si el aparato político que quedara en el poder tendría la capacidad suficiente para contener y después disminuir los efectos del crimen organizado; más de mil setecientos muertos en lo que va de la administración y su protagonismo en la zona urbana de la ciudad de México ─con prevalencia en los municipios del estado de México─, parecen indicar que no. A lo anterior se suma el excesivo protagonismo presidencial, la explosión en el complejo administrativo de PEMEX y la falta de conclusiones, la renuncia a fincar responsabilidades contra administraciones municipales y estatales con pésimos manejos presupuestales, más cuando son de su propio partido, son factores que no abonan en el optimismo. Mientras, vale la pena darle seguimiento al texto de la semana pasada con la siguiente nota de Ulises Zamarroni, tomada del diario El Universal del 6 de febrero de este año: “A la niña de nueve años que dio a luz a una bebé el pasado 27 de enero en el Hospital General de Occidente (HGO), conocido como hospital de Zoquipan en Zapopan, le fue implantado un anticonceptivo antes de abandonar el nosocomio.”

viernes, 1 de febrero de 2013

EL LENGUAJE DEL CUERPO

“La edad promedio de inicio de una relación sexual es a los 14 años, tenemos aproximadamente en el estado de Querétaro 30 mil madres solteras, 10 mil de ellas son menores a los 19 años” Andrea Spinolo Prieto Secretaria de la Juventud del Estado de Querétaro. El cuerpo es el mensaje. La frase original ya conocida en los medios de comunicación no es esa, la teoría de Marshall McLuhan se parece mucho y por eso utilizamos la semejanza. El teórico canadiense elabora la propuesta que se resume en: El medio es el mensaje, pero no nos meteremos en ella, porque cambiar medio por cuerpo parece lo más indicado en esta ocasión. ¿Qué están queriendo decir nuestros adolescentes con sus cuerpos? Lo más fácil es hablar de falta de información, de descuido familiar y excesiva permisividad, de pérdida de unos valores que se añoran sin saber dónde ni cuándo los perdimos, de una educación incompleta porque los prejuicios y las intolerancias impiden que se toquen estos temas en las diversas materias académicas. Pero… “El 28 por ciento de los embarazos, tienen que ver con un embarazo a temprana edad” y seguimos hablando de Querétaro. Los escasos estudios de que se dispone colocan a nuestro estado y a nuestros municipios más urbanos con tasas de embarazo adolescente por arriba del promedio nacional, al menos es lo que han dicho los medios de comunicación. Lo que sí es inevitable notar es la presencia de casi niñas y adolescentes embarazadas en nuestras secundarias y preparatorias, que afortunadamente ya no desertan tanto como antes e intentan terminar sus estudios en el nivel en que se encuentran, aunque después ya no continúen, aunque no se casen o hagan vida de pareja con el cómplice del embarazo, aunque se vean orilladas a iniciar una vida laboral con escasos recursos intelectuales y en situaciones muy precarias. Antes nos preocupamos por la bulimia y la anorexia, aparentemente la problemática ha dejado de ser esa aunque no ha desaparecido del todo, ahora es la obesidad y el comportamiento sexual sin detenerse en las posibles consecuencias. En dos ocasiones distintas mencionamos una investigación llevada a cabo en Argentina que intentaba una interpretación diferente, más por el lado de las carencias materiales y afectivas de una población que veía desaparecer sus expectativas de vivir mejor y tenía que sustituirlas por la cruel realidad de la pobreza creciente, el impacto sobre la población infantil y juvenil es brutal, lo único que tienen seguro es su cuerpo, frecuentemente es su única “posesión” y el único medio para paliar o resolver temporalmente una situación familiar y personal que no entienden. En otras latitudes o en otros grupos sociales las obsesiones son otras, pero hay un punto común: “hay otros discursos que atraviesan la problemática del cuerpo, que proponen distintas representaciones, formas de represión que lo escatiman o exhiben, obsesiones médicas, prácticas donde se juega ese raro borde entre la salud y la enfermedad. El cuerpo que en principio debería ser un espacio mudo termina por ser una superficie donde se pueden leer distintos significados y sobre el cual se pueden inscribir una variedad de sentidos”, al menos eso proponen teóricos como Nikolas Rose, sociólogo y experto en biopolítica en una entrevista publicada en la Revista Ñ apenas el pasado 4 de enero de este año, donde habla y analiza esa excesiva preocupación por retardar el envejecimiento, por modificar la apariencia haciendo uso de cirugías, la cosmética, de bótox, de implantes, de anábolicos, de psicofármacos, de viagra, de actividades físicas llevadas al extremo. Pero el discurso tiene el mismo lienzo, el cuerpo. Nikolas Rose parece irse a un extremo al que todavía muchos no llegamos, aunque algunas de sus ideas puedan sernos útiles y esclarecedoras «¿Cómo decirle “coma frutas y verduras” a una persona que tiene tres chicos, no tiene dinero y está rodeada de restaurantes de comida rápida, donde se pueden comer cantidades de calorías instantáneas por menos de dos dólares? Decirle a esa persona: “tiene que hacerse responsable del manejo de su relación con el cuerpo” es, por supuesto, totalmente cínico.» ¿No estaremos siendo igual de cínicos cuando les exigimos a nuestros adolescentes que si van a ejercitar su sexualidad lo hagan de forma responsable? ¿Será que no nos queremos dar cuenta que no hemos podido construir el contexto social y cultural para que eso sea posible? Y conste que tampoco nos estamos metiendo en territorios frecuentados actualmente en nuestro México, en los mensajes macabros que expresan los cuerpos de las asesinadas de Ciudad Juárez o de otros lugares donde el feminicidio inaugura una forma enferma de expresión, o en las distintas maneras de deformarlo, sacrificarlo para que sirva de mensaje a grupos delicuenciales rivales, ya habrá ocasión para hacerlo. La interrogante subsiste ¿qué están queriendo decir nuestros adolescentes cuando inician su vida sexual a edades cada vez más tempranas sin atender a precauciones y responsabilidades que parecen básicas, sin hacer caso a condenas religiosas ni a tímidos discursos familiares, escolares e institucionales? Quizás ni ellos mismos lo puedan expresar y habrá que intentar diferentes interpretaciones. Lo peor es ignorarlos y dejarlos solos.

viernes, 25 de enero de 2013

ESPEJITO ¿QUIÉN ES EL MÁS BONITO?

Tanto consenso, tanta aparente unanimidad quiere aparecer como esperanzadora, pero vivir toda una vida sorteando y padeciendo crisis recurrentes nos hace resistentes a los espejismos. Por lo menos a los cincuentones nos pasa eso, ignoro si las generaciones siguientes ─las más jóvenes─ todavía tengan guardada la duda suficiente como para otorgársela a ese nuevo PRI que sigue firmemente anclado a su pasado. Apenas a fines del año pasado y principios de este sostuvimos que el partido en el gobierno seguía el mismo camino de siempre: concentrar el poder y solo repartirlo, o aceptar que alguien más lo tenga, si daba la impresión de estar haciendo algún favor. Para ello tiene que maniobrar en el reino de las apariencias, como si fuera la consecuencia natural de las promesas de campaña, como un sustituto de realidades que necesariamente tienen que posponerse porque son deseables pero no posibles. En la estratosfera política, allá en las alturas, se practica algo que ya tiene nombre, al menos la politóloga Denise Dresser ya le puso nombre, “política de aparador” le llama y es el acaparamiento, un día sí y el otro también, de toda la atención de los medios sobre la figura del presidente de la república, que aparece como el gran hacedor, el gran reconciliador, el gran salvador, el indispensable. Pero eso no es nuevo, en Querétaro lo hemos visto por años, nuestros medios de comunicación, comenzando por la prensa escrita, tenían ─ ¿porqué lo pongo en pasado? ─ que poner en sus ocho columnas cotidianamente al titular del poder ejecutivo estatal o municipal aunque no hiciera nada importante o trascendente, sin importar el partido que gobernara. Los casos más ridículos por obvios eran los anuncios recurrentes de autoridades dando a conocer programas sociales que solo existían en el acto protocolario, en el boletín de prensa, en la pose “espontánea” para la fotografía rodeado de ciudadanos agradecidos. Y después la nada. De allí la importancia de los casos que logran salir del marasmo informativo a fuerza de constancia, de una desesperante paciencia, de inmerecidas injusticias, esos que desnudan al príncipe en turno y dejan al descubierto todas sus miserias. Son los casos, en su respectivo nivel de escándalo, de Florence Cassez, del indígena mazahua Hugo Sánchez Ramírez, de los campesinos ecologistas reprimidos en diferentes partes del país, de las queretanas solidarias con los migrantes acusadas de tráfico de personas, del par de indígenas amealcenses que solitas disque sometieron y sobajaron a una decena de policías federales, del presunto culpable que tuvo que llegar a los cines de México y el mundo, del “madreado” de plaza de armas, y de tantos otros que se escapan a la tinta y a este espacio; y para allá van los casos del “tortillas” de El Colorado, de Daniel Ramírez de La Griega, de las desaparecidas. Se quiere que cuenten los espejismos por encima de una terca realidad, la intencional fabricación de percepciones. Pero lo penal es solo un aspecto, los espejos terminan por reflejarlo todo, hasta las desnudeces. El control en un mundo que desaparece muchas de sus fronteras es también ilusorio, momentáneo, que se revierte cada vez más fácilmente. Antes nos veíamos en esos espejos chiquitos porque eran los únicos al alcance, ahora parece la casa de los espejos, esos que había en las ferias y que multiplicaban al infinito y deformaban las imágenes: “nuestra confianza en las estrategias vitales, los modos de conducta, y hasta los estándares de éxito y el ideal de felicidad que, según se nos repetía constantemente en los últimos años, valía la pena perseguir, se han trastocado como si, de pronto, hubieran perdido una parte considerable de autoridad y atracción. Nuestros ídolos, las versiones modernas líquidas de las bestias sagradas bíblicas, se han ido a pique junto con la confianza en nuestra economía”. Así lo plantea el sociólogo Zygmunt Bauman ─ La globalización del miedo, Revista Ñ 30 enero 2012─, habitual visitante de estas páginas. De allí la necesidad de contrarrestar la soberbia, el control absoluto ya no es posible, aunque para algunos sea un buen negocio. Javier Sicilia, el poeta que está recuperando su voz que también tiene silencios, lo ve claro: “México –no han dejado de mostrarlo los zapatistas y los diversos movimientos sociales que no han dejado de emerger del derrumbamiento de un mundo cuya violencia ha destrozado los significados– está hecho en más de un sentido de los excluidos, es decir, de las víctimas tanto estructurales como de la guerra, de las víctimas que ese mundo que se derrumba no ha dejado de crear y cuyo rostro está condensado en el paliacate y el pasamontañas zapatista. Por lo mismo, México, para resurgir, tiene que contar con ellos. Son esos anónimos, esos excluidos que silenciosa y sorprendentemente tomaron de nuevo las carreteras y las calles de las ciudades, los que pueden, junto con todos los demás, hacer de la noche el día.”

viernes, 18 de enero de 2013

SINDICATOS PARADÓJICOS

Dirigencias cooptadas, centralismo, antidemocracia, opacidad, confusión ideológica, estos son algunos de los vicios que arrastra el sindicalismo en nuestro país, del que nuestro estado, en su etapa industrial, no escapa. Parecen lejanos los tiempos pre revolucionarios de la organización obrera en los ramos textil y minero, donde el sindicalismo era de carácter mutualista “es decir sociedades de asistencia que los obreros construían para apoyarse en caso de alguna desgracia” (http://www.laizquierdasocialista.org/los-sindicatos-en-mexico), y su paso posterior, en 1872, al Gran Círculo Nacional de Obreros de México con una fuerte influencia anarquista que después se vería en las organizaciones inspiradas por los hermanos Flores Magón, más porque el gobierno porfirista no soporta la tentación de intervenir, en 1879, en un conflicto interno de esa primera organización obrera a favor de una de las facciones. Aquí parece inaugurarse la intervención oficial en la vida sindical. No debiera ser ocioso recordar que los sindicatos tienen su razón de ser en la defensa de las condiciones de trabajo y de vida de los obreros, necesariamente confrontados a los intereses y actuar de una clase empresarial dispuesta en todo momento a sacar ventaja de los más vulnerables a través de la imposición de prolongadas jornadas de trabajo, salarios raquíticos y la imposición de modos de producción que atentan contra la sobrevivencia. Las jornadas de 8 horas, el pago de salarios dignos y suficientes para mantener una familia, el derecho al descanso, reparto de utilidades, vivienda, salud, capacitación, reconocimiento de la antigüedad laboral, a una jubilación, han sido conquistas penosamente ganadas y ahora puestas en riesgo. Las cosas no han sido fáciles, ya en 1915 con el pretexto de la insurgencia de los movimientos campesinos en el centro y norte del país (zapatistas y villistas), las organizaciones obreras ligadas al gobierno instauran una supuesta política de colaboración de clases “que se cristalizó en la formación de los "batallones rojos", grupos de obreros armados que combatieron en contra de los ejércitos campesinos de Villa y Zapata.” No seremos puntuales en la historia del sindicalismo, hay material al respecto y no es el objetivo de este texto, en nuestra memoria histórica deben estar Cananea y Río Blanco, los electricistas, tranviarios, ferroviarios, telegrafistas y demás. Basta mencionar que será hasta 1931 con la Ley Federal del Trabajo en que haya un cambio cualitativo en las relaciones de los obreros con el grupo en el poder: “la cual surge con una abierta intención de someter a una rigurosa normatividad la defensa de los intereses de los trabajadores con el fin de establecer un control sobre ellos: el Estado por medio de las juntas de conciliación y arbitraje, se abriga el derecho de declarar legal o ilegal una huelga […] también se atribuye la capacidad de reconocer la existencia o no de un sindicato”. En ese contexto nace la CTM ─Confederación de Trabajadores de México─, con lo que se inaugura formalmente el llamado charrismo sindical, que según las crónicas de la época se debe a: Jesús Díaz de León, “líder” ferrocarrilero gustaba de este deporte nacional, la “charrería” y se vestía con el traje folklórico mexicano tradicional; era el jinete que montaba caballos, era charro. El proceso sindical que se iniciaba llevó a generalizar peyorativamente la palabra “charro” para aplicarla a los supuestos líderes-burócratas dedicados ahora, literalmente, a montarse sobre los obreros y expoliarlos (http://www.fte-energia.org/E77/e77-01.html). Hubo resistencias heroicas, TREMEC en 1981 es un buen ejemplo, la Vidriera, Cardanes, el magisterio disidente, etc. Ese sindicalismo que aún perteneciendo a centrales obreras oficialistas tuvieron sus momentos de independencia. El espacio se termina, la etapa del corporativismo también imprime su sello en esta historia, definido como: “conglomerado de relaciones y apoyos mutuos entre sindicatos, Estado y empresarios, con sus implicaciones en las relaciones laborales” y que “ha establecido entre liderazgo y base trabajadora relaciones de intercambio, sistemas de premios y castigos […] Se trataría de rasgos culturales en los que se combina el estatismo (soluciones de los problemas sólo dentro del Estado), la delegación de las decisiones en los líderes, el patrimonialismo. Los líderes pueden ser vistos como los patrones de los sindicatos en donde las reglas burocráticas no se hacen efectivas sin la intervención personal del líder que implica el favor y el compromiso por parte de quien lo recibe”. Interesaba llegar aquí porque el Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado parece, por los resultados de su más reciente “negociación”, haber caído de lleno en este bache. No que no lo estuviera antes, pero se guardaban las formas, bueno algunas; ahora ni eso según el grueso de sus agremiados, quienes en asamblea general, instancia máxima de decisión, rechazaron de plano sacrificar una parte de su incremento salarial para que se integrara un fideicomiso de vivienda que sacaría a su patrón, el gobierno estatal, de una larga batalla y apuro legal por no haber considerado el derecho a la vivienda que a sus trabajadores, todos, les corresponde. El problema en lugar de resolverse se complicó, está difícil que los trabajadores de este sindicato se queden nada más viendo, sus liderazgos tendrán que responder a lo que se percibe como una entrega de sus representantes.

viernes, 11 de enero de 2013

ALGUNOS APRENDEN, OTROS NO QUIEREN

Se dice que “en Querétaro no pasa nada”, pero en un mundo donde las cosas cambian rápidamente aferrarse a ello es más un desastre que una cualidad, por eso se prefiere darle otro enfoque, solo pasa lo bueno y lo malo se omite, o se le deja de dar seguimiento para que desaparezca por sí mismo, o mejor no se comenta para que deje de llamar la atención. Pero a pesar del control férreo algo se cuela. Administraciones municipales anteriores quisieran que el 2013 trajera la amnesia colectiva suficiente para que se olvidaran sus malos manejos financieros, pero no todos los deseos se cumplen, menos cuando los “errores” afectan la calidad de vida de miles de queretanos por varios años. Todavía en la semana que acaba de terminar, los medios de comunicación locales y nacionales ubicaban a dos municipios queretanos dentro de una lista de crecimiento exagerado de su deuda, no porque pidieran prestado, nada más eso les faltó, sino porque gastaron mucho más de lo que recibieron dejando pagos pendientes a proveedores, sin liquidez necesaria para hacer frente a los gastos de operación para terminar el año fiscal, y eso implica todos y cada uno de los servicios públicos municipales ─agua potable, alumbrado público, mantenimiento de vialidades, recolección de basura, servicios de salud, becas estudiantiles, urbanización, seguridad y prevención del delito, etc.─, pago de salarios y prestaciones, lo peor de todo es que no se sabe, con absoluta certeza, en qué se gastó ese excedente en el gasto público. Las cuentas no salen. Por supuesto que la ciudadanía dio su veredicto, tanto el municipio de Corregidora como El Marqués cambiaron de partido en el poder, ambos eran priistas y ahora son panistas, ambos son conurbados a la capital del estado, tanto que forman parte de ella; ambos fueron ganados por personajes que ya fueron polémicos y gobernaron se municipio para perderlo después contra su principal oposición, y aún así sus vecinos los prefirieron. Podemos encontrar más similitudes, los escándalos por gastos considerados excesivos o injustificados aparecieron en repetidas ocasiones en los diversos medios de comunicación, en contraste con acusaciones de serios descuidos en áreas sensibles para la sana convivencia y el desarrollo de sus ciudadanos, ni modo que el gobierno del estado o sus dirigencias partidarias no supieran de las quejas, denuncias y anomalías que comenzaban a circular con insistencia, y sin embargo las dejaron correr. El espacio es limitado así que elijamos el municipio de El Marqués para ejemplificar una situación que por descuido se volvió insostenible. El 9 de octubre del año pasado en un boletín de prensa la recién llegada administración municipal señalaba: “El último balance nos ha mostrado que la deuda pública que se heredó de la pasada gestión de Rubén Galicia Medina, se incrementó de 150 a 200 millones de pesos, lo cual significa el 50 por ciento del presupuesto anual que corresponde al Municipio; por ende, deja un margen reducido para el gasto social y la ejecución de infraestructura”. Pero además se detallaban algunas de las anomalías: “se han detectado hasta hoy 53 licencias apócrifas, para la venta de alcoholes, sin pasar por los procesos oficiales en la Secretaría de Gobierno Estatal; situación en la que ya se ha intervenido iniciando con la clausura de estos lugares clandestinos”. ¿Quiénes fueron los ganones? Veintidós días después, el 31 de octubre en otro boletín, se abundaba: “De manera específica, se encontraron las siguientes irregularidades. En la Secretaría de Finanzas Públicas y Tesorería Municipal, que tenía a su cargo Juan Pablo Muñoz Morales, entre otras irregularidades se detectaron obligaciones de pago a corto plazo por más de 127 millones de pesos, lo que incluye pagos a contratistas, proveedores y prestadores de servicio. A este monto se suman otros pasivos no provisionados, como contingencia laborales, que dan un total de 205 millones de pesos […] que a 16 ex servidores públicos de primer nivel, se les calculó un importe mayor al que les correspondía por los rubros de antigüedad y gratificación especial por los servicios prestados […] ejecución de obras que no cuentan con proyectos ejecutivos, estudios necesarios y permisos requeridos”. Además de afectaciones al parque vehicular por falta de mantenimiento y un largo etcétera. En fin, este no es un recuento de lo sabido por haberse publicado, es un reclamo porque a esos malos manejos, a esas ilegalidades, no se les aplicaron medidas preventivas para que no ocurrieran, o correctivas para que no persistieran, a pesar de que hubo las señales de que algo se estaba haciendo mal, ni, al parecer, habrá consecuencias contra los funcionarios que se pudieron beneficiar. En el boletín señalado anteriormente se advertía de un plazo de 15 días para conocer de las sanciones a que podían hacerse responsables. La ciudadanía de esos municipios ya hizo su tarea, quitó del poder a esos grupos políticos, al menos omisos e ineficientes, falta que la clase política haga lo propio y demuestre que aprende las lecciones, que, desgraciadamente les costarán a los habitantes de esas demarcaciones.

sábado, 5 de enero de 2013

DESESCOLARIZAR LA ESCUELA

Lo único que tenemos seguro es el pasado, el presente se nos escurre constantemente, no hay forma de atraparlo, el futuro no existe, apenas se está haciendo y se convierte en presente, apenas lo estamos viviendo y ya se quedó atrás. Por eso tenemos que recurrir a nuestra historia personal y colectiva para saber qué hacer en circunstancias que se aparecen como nuevas, por eso, ignorar lo que fuimos es desconocer lo que somos y podemos ser. Este asunto de los tiempos nos trae locos, nos desfasamos, queremos pasarlo por alto pero el mismo tiempo nos aprisiona. La discusión sobre nuestro sistema educativo amenaza con desbordarse, su crisis es apenas un reflejo de algo mucho más amplio, no encontramos cómo insertarnos en un mundo que tecnológicamente cambia tan rápido que parece que deja inservibles los conocimientos que hemos atesorado por generaciones, como si nuestra “humanidad” tuviera fecha de caducidad, igual que los artilugios que nos sorben la vida cotidianamente ?video juegos, teléfonos móviles, ipads, iphones, etc.? Este 2013 se pone estresante porque le depositamos expectativas muy altas. Ahora sí vamos a cambiar lo que no hicimos en la reciente “docena trágica”, ahora sí nos insertaremos plenamente en una modernidad neoliberal que se antoja porque está de moda, aunque lleguemos a ella con años de retraso e ignorando sus nefastos efectos en regiones enteras, como la Europa actual, ahora sí seremos modernos y desarrollados, como si la voluntad fuera suficiente. Pero dejemos los rodeos, anclemos la vista en una parte de ese pasado para tratar de comprender el tiempo que vivimos. Antes de salir a las vacaciones decembrinas pasadas, los días 13, 14 y 15 de diciembre se realizó, en la ciudad de Cuernavaca, el denominado Encuentro Intercultural 2012 dedicado a la memoria de Iván Illich, un personaje más que peculiar y que es considerado representante del humanismo radical. De su amplia vida académica solo mencionaremos sus reconocidos estudios en Teología, Filosofía y su doctorado en Historia. “A finales de la década de los cincuentas, Illich fundó en la Universidad Fordham en Nueva York, el Centro de Formación Intercultural (CIF) mientras trabajaba como investigador y profesor del Departamento de Sociología, impartiendo seminarios intensivos dos veces al año. El propósito del CIF era capacitar a los misioneros norteamericanos, no sólo para hablar español, sino sobre todo para entender y respetar las culturas de los países latinoamericanos, no desde la perspectiva de una cultura dominante que piadosamente les lleva la salvación, sino propiciando un diálogo intercultural entre semejantes.” A final de cuentas ese CIF terminó por asentarse en Cuernavaca, fue parte de esa tendencia rara que hizo de esa ciudad un espacio crítico y alternativo mundialmente importante, que buscaba y proponía alternativas frente a esa “aldea global” que ya advertía Marshall McLuhan y que cambiaría nuestra forma de pensar y vivir. Este austriaco cuyas ideas merecen ser revisitadas, tenía ideas muy claras sobre el papel que debiera jugar la educación en la vida de cada uno de nosotros y en nuestras sociedades, la “desescolarización” que proponía no deja de ser polémica pero rica en crítica a algo que creemos eterno e inmutable y que no es ninguna de las dos cosas: nuestro modelo educativo. Explorar las ideas de Iván Illich en este espacio sería imposible, queda la invitación para que cada quien lo haga, en el ciberespacio hay información abundante al respecto, comenzando con www.ivanillich.org.mx, pero podemos comenzar con lo que es una crítica frontal al modelo de adquisición de competencias, tan socorrido hoy en día: «"Aprender haciendo" no sirve de mucho mientras lo que se hace tenga que ser definido, por los educadores profesionales o por las autoridades, como cierto aprendizaje al que se concede valor social. La aldea mundial puede convertirse en una escuela mundial si los encargados de mover todas las cuerdas son los maestros; sólo el nombre la haría diferente de un manicomio universal administrado por terapeutas sociales o de una prisión mundial a cargo de la policía.» Y es que lo principal es la libertad del estudiante para decidir qué estudiar y cómo utilizar ese conocimiento en su vida diaria, que el individuo tenga a su disposición los aprendizajes necesarios para guiar sus expectativas de vida, en lugar de encontrarse con un ambiente cerrado donde “otros” deciden qué tiene que hacer, qué tiene que aprender, cómo tiene que pensar, dónde lo tiene que hacer, y que solo tiene valor ?certificación? eso predefinido y por tanto obligatorio. Evitar eso es parte de la desescolarización. “La escuela ha convertido a los maestros en administradores de programas de capitalización de los recursos humanos por medio de cambios bien planeados y dirigidos. En una sociedad escolarizada, el desempeño de los maestros profesionales se convierte en una necesidad primaria que lleva a los alumnos a picar el anzuelo de la dependencia y del consumo incesante de servicios escolares.” Como escribimos en el número anterior de este quinceañero Magazine, no estamos propiciando que nuestros niños y jóvenes se conviertan en ciudadanos plenos, que sepan ejercer su libertad de forma responsable y solidaria, producimos empleados obedientes a lo que les ordena alguien más, necesariamente insatisfechos con su propia vida, y eso es injusto, inhumano y peligroso. Pero demos al 2013 el beneficio de la duda, total, lo iremos haciendo cada día.

domingo, 23 de diciembre de 2012

RETOS EDUCATIVOS 2013

“La educación es importante porque hay que fabricar ciudadanos, fabricar ciudadanos es fabricar algo más que empleados. Está muy bien que las personas desarrollen conocimientos para ser capaces de hacer trabajos útiles en la vida, en la comunidad, pero eso no basta, un ciudadano tiene que hacer mucho más que eso […] Un ciudadano tiene que hacerse y tiene que ser educado para eso. Muchas veces, los Estados piensan que la educación es muy cara, porque lo es; la buena educación es muy cara. Exige muchos profesores, apoyo, grupos pequeños, renovación, reciclaje de los conocimientos de los maestros, pero hay que recordar que la mala educación se paga mucho más cara.” La mala educación es la más cara del mundo. Un diálogo entre Fernando Savater y Rafael Pérez Gay en la FIL 2012 publicado el 10 de diciembre en El Universal. Al momento de redactar este texto se discuten en el Congreso los cambios en el artículo tercero constitucional y en otras leyes y reglamentos relativos a la educación, se dice que son indispensables para que el Estado recupere la rectoría en el tema, como si la dirigencia sindical del SNTE fuera la única interesada en mantener sus privilegios, en influir en lo que aprendemos y en cómo nos comportamos. Aprender a ser ciudadanos no es tarea exclusiva de la escuela, también educan las familias, los medios de comunicación, las iglesias, las empresas, las ciudades; todos educamos y somos educados. Uno de los primeros retos que tenemos como país, es recuperar esos espacios de decisión que los llamados “poderes fácticos” han estado aprovechando para sus propios intereses, alinearlos en dirección a objetivos comunes, que participen en un ambiente plural, diverso, tolerante; que tengamos acuerdos que todos respetemos porque nos convienen a todos, Savater lo dice así: “La política es la organización institucional de la sociedad. Sociedad quiere decir que somos socios. Los socios no se tratan de manera violenta, no se intentan asesinar, los socios son socios porque intentar colaborar unos con otros, intentan remediar las carencias de unos y otros porque intentan ganar juntos o minimizar pérdidas juntos, eso es la sociedad y la política es el propósito de institucionalizar ese intento de vivir como socios”. Pero las cosas no se han hecho así y este es el segundo reto. Hay que recordar que desde la primera década de este siglo los contenidos, los planes y programas, la articulación entre los niveles, la manera de evaluar, han tenido cambios importantes con resultados más pobres de los esperados. La experiencia nos dice que mientras esos cambios se decidan en las cúpulas, sin la participación de los docentes solo existirán en los escritorios, en los discursos, en la escasa imaginación de los gobernantes. El reto es abrir la discusión, informar, convencer, sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad y pertinencia de los mismos. La calidad tampoco es la deseada, no trascendemos en educar para la democracia, no educamos ciudadanos, allí está el tercer reto; las competencias educativas crean empleados sin iniciativa, sin creatividad, apenas para seguir instrucciones muy básicas, apenas para hacer como que entienden. Y mientras, la reprobación ─que desaparece por decreto─ y la deserción incrementan a niveles alarmantes, ya ni mencionar la casi nula comprensión lectora y la escasa habilidad en el uso de las matemáticas para entender, disfrutar e influir en un mundo que cambia cada vez más rápido. El cultivo de las artes sería una estupenda idea, indispensable. Un cuarto reto lo tenemos en el adecuado reparto de responsabilidades. De unos años para acá se ha desatado una campaña para desprestigiar a la educación pública y a los profesores, a la desgastante actividad de intentar crear ambientes de aprendizaje en escuelas y aulas que carecen de lo más indispensable, hay que agregarle otras que las familias han abandonado, como la lucha contra las adicciones, por una alimentación y estilos de vida saludables, por fomentar hábitos como el de la lectura, de estudio. Nuestros niños y jóvenes llegan a las escuelas desfasados en su desarrollo físico y emocional, se saltan la infancia y adolescencia en un fracasado intento por adquirir una madurez que los adultos que los rodean han renunciado a ejercer. Muy temprano son encargados de criar a hermanos y sobrinos, despuesito a sus propios hijos, tienen que decidir si continúan estudiando o no, porque muchas veces los padres no se comprometen a apoyar sus esfuerzos, no disfrutan a plenitud cada etapa de su vida, a los 15 años no tienen mayor expectativa ni proyecto que “seguirla pasando”. Y esto no se va a arreglar con las escuelas de tiempo completo o de jornada extendida, más de lo mismo agudiza los problemas, no los resuelve. Hay otros retos, pero quedémonos en un quinto que tiene mucho que ver con el anterior: “En cuanto al laicismo: es uno de los componentes de la democracia. Las democracias tienen que ser laicas porque es la única forma de respetar la religión, en contra de lo que creen los fanáticos o los teócratas que piensan que el laicismo es despectivo o contrario a las religiones. No, el laicismo es la única forma de respetar las religiones, pero todas. Porque, claro, tener creencias religiosas es un derecho de cada cual, pero no es un deber de nadie y mucho menos es un deber de la sociedad; por lo tanto las creencias o no creencias religiosas deben ser respetadas mientras se sometan a unas leyes comunes, porque nosotros no vivimos en una teocracia, sino que vivimos en una sociedad que tiene unas leyes organizadas de acuerdo con las luces de la razón humana. Luego dentro de ellas, cada uno si quiere, puede buscar una trascendencia o no, eso ya depende de cada cual”. Hay valores a los que no podemos renunciar, que trascienden los tiempos porque tienen que ver con nuestra humanidad y por lo mismo están más allá de alguna religión en particular porque aparecen en todas, por eso no se puede privilegiar a ninguna, eso sí sería discriminatorio. Estos son algunos retos, actuemos para vencerlos.