“Verán sus propias vidas con la mirada de otros, escucharán los cuentos de otros en lugar de sus propias historias, les fascinarán las caras de otros en lugar de las suyas propias”. Orhan Pamuk, El libro negro.
Las cosas no son como parecen ser, la realidad es una construcción social en la que cada quien aporta lo que puede, o lo que los otros dejan que uno ponga. Los gobernantes que se exponen exageradamente a los medios de comunicación terminan convencidos que son esos que aparecen en las magnas fotografías de las primeras planas, que son los héroes renacidos de los que hablan los noticieros, que son más que humanos como les susurran sus consejeros.
Los mexicanos sabemos que nuestros mandatarios, apenas ocupan el cargo ―y a veces desde antes, desde que sueñan ocuparlo― se marean, se creen muy superiores a lo que en realidad son, llegan a pensarse infalibles, indispensables, los grandes guías de súbditos indefensos que no tienen por qué tener voz ni pensamiento propios. El fenómeno es viejo, muy viejo, tanto que las advertencias, las biografías de vidas que terminan en el ridículo debieran servirnos de ejemplo para evitar que siga sucediendo. Pero la ambición y la vanidad no tienen memoria, son profundamente amnésicas y resistentes a la crítica.
El premio Nobel de literatura Orhan Pamuk, desde una novela alucinante como es “El libro negro”, se inventa una reflexión sobre la locura del culto a la personalidad, bueno, esa es una de las posibles lecturas, porque cada quien, desde su contexto, podrá encontrar otros discursos, precisamente ese el mérito de la buena literatura. Entre las muchas historias que se van tejiendo está la del príncipe que, preocupado por ser un buen gobernante para su pueblo, se aísla en su castillo para no recibir la influencia de los otros, de esos interesados en convertirlo en otra cosa diferente a lo que aspira a ser, pero el esfuerzo es vano, parece que el poder no se puede ejercer sin estar sometido al influjo de los demás y pretender lo contrario es más loco que aceptarlo.
“Todos los pueblos que no pueden ser ellos mismos, todas las civilizaciones que imitan a otras, todas las naciones que se contentan con las historias de otras, están condenados a desplomarse, a desaparecer, a ser olvidados”. Ese es el lugar de la historia, de los viejos nacionalismos, de las tradiciones y costumbres que pierden parte de su forma de ser para integrarse a un mundo cada vez menos diferenciado, y caemos en la tentación de copiarlo todo, hasta nuestros representantes populares comienzan a referirse a un país que no existe, recitan ideas que nunca han tenido y tampoco comprenden, llegan a creer en lo que se dice en los medios de comunicación de ese lugar, cada vez más imaginario, que ellos dicen gobernar.
“Los felices años de mi infancia duraron mucho. La estúpida felicidad de mi infancia duró tanto que viví hasta los veintinueve años justos como un niño estúpido y feliz. Un imperio que permite que un príncipe heredero que algún día habrá de subir al trono pueda llevar hasta los veintinueve años la vida de un niño estúpido y feliz está, por supuesto, condenado a desplomarse, a desaparecer”. Allí tenemos a los llamados “juniors”, esos que nunca han tenido carencia alguna, que viven una infancia perpetua porque el sistema político se los permite, que han sido educados en y desde el extranjero, que miran a los otros como los redentores que el destino nos mandó. Son los herederos de las grandes fortunas hechas desde el privilegio, desde la desigualdad consentida, desde la impunidad que les es natural. Esos de apellidos famosos, de imagen impecable, que han convertido las primeras planas y los procesos electorales en una interminable nota rosa.
sábado, 3 de septiembre de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
HABLANDO DE VALORES
“La misión trascendental del educador es desarrollar alas en los que tienen manos y manos en los que tienen alas”. Santiago Ramón y Cajal.
Dos años para terminar el siglo 20, la preocupación por la educación con y en valores estaba latente, la secretaría de educación del gobierno queretano presentaba los materiales para trabajar el programa CRECER tanto en primaria como en preescolar ―este último en abril de 1999―.
El equipo coordinado por la Lic. Ma. Guadalupe Cuadriello del Programa Estatal de Valores, encontró la manera de hacer explícitos los valores presentes en los programas de estudio oficiales y la manera de trabajar con ellos sin necesidad de esperar a que la SEP hiciera las modificaciones pertinentes, proceso engorroso y muy tardado. El objetivo estaba claro y fue producto de una investigación amplia y plural: “No pretendemos imponer una definición o una jerarquía de valores. Nuestra opción es definirlos de manera provisional y operativa y jerarquizarlos a partir de una escala variable, flexible y dinámica. Concebimos que un valor es lo que permite al ser humano crecer en busca de un desarrollo armónico de sus posibilidades, tanto individuales como sociales. Consideramos, además, que la construcción de estos valores es producto de la interacción social”.
Siendo concebido como un programa institucional, su diseño e implementación estuvo al alcance de todos los interesados. Fue conocido, comentado, debatido y finalmente se echó a andar. Su permanencia, porque en las escuelas públicas se sigue aplicando, nos habla de su trascendencia y del consenso que logró, porque hablar de valores desde una educación cuya característica definitoria es ser laica, implica conocimientos, respeto y equilibrios.
Una muestra de lo anterior se encuentra en la página 4 de la guía didáctica para el maestro de primaria, recordemos que estamos refiriéndonos a la primera edición de 1998, puesto que ignoramos si hubo otras posteriores: “Para Pablo Latapí, la crisis que hemos estado sufriendo en el país es, en última instancia, una crisis de valores. Y es que al haberlos desatendido, hemos desatendido también la formación de seres espontáneos, activos, capaces de profundizar y sentir. Este intento por educar en valores va a empezar como tendrían que comenzar todos los proyectos educativos, con un grupo de niños y un maestro… y es que resulta penoso que los maestros, que son quienes permanecen más tiempo con los niños, ―y que junto con la familia, son responsables de su formación―, rara vez participen en la creación de planes y proyectos de estudio. Así esperan sólo cumplir instrucciones dadas por otros. Este es un documento en construcción, que desea la participación de todos los maestros y de los involucrados en el maravilloso proyecto de vida, que es educar”.
¿Borrón y cuenta nueva? Según la nota ―sin fecha― publicada en la página oficial de gobierno del estado, terminado el receso escolar se pondrá en marcha el proyecto “Educando con Valores”, sólo que ahora se origina no en la secretaría de educación, como parecería pertinente, sino en las oficinas del DIF estatal e implementado desde la USEBEQ. Lo único que se sabe públicamente, es que “Se distribuirán en la entidad 216 mil 671 cuadernos de trabajo y 5 mil 806 guías para maestros en mil 301 planteles educativos”.
Parece haber diferencias de origen con respecto al programa anterior y lo deja ver el todavía ―hasta el miércoles 17 de agosto―, coordinador general de la USEBEQ Jaime Escobedo: “desde las escuelas nuestros maestros y alumnos se sumarán a este programa que busca que todos tengamos una actitud de servicio y honestidad para ver las cosas de manera positiva”. Eso de que los maestros y alumnos “se sumarán” significa que no participaron en el desarrollo del mismo, que se va a cometer el error advertido y evitado hace 13 años, que se espera que los maestros “sólo cumplan instrucciones dadas por otros” y que precisamente por eso, por sentirlo ajeno, resulte en una simulación más y un fracaso. Ojalá que no, pero plantear como nuevo algo que ya existía significa que se está partiendo de cero, además de que causa extrañeza que la secretaría de educación haya permitido que le arrancaran un programa que por su naturaleza le corresponde.
Dos años para terminar el siglo 20, la preocupación por la educación con y en valores estaba latente, la secretaría de educación del gobierno queretano presentaba los materiales para trabajar el programa CRECER tanto en primaria como en preescolar ―este último en abril de 1999―.
El equipo coordinado por la Lic. Ma. Guadalupe Cuadriello del Programa Estatal de Valores, encontró la manera de hacer explícitos los valores presentes en los programas de estudio oficiales y la manera de trabajar con ellos sin necesidad de esperar a que la SEP hiciera las modificaciones pertinentes, proceso engorroso y muy tardado. El objetivo estaba claro y fue producto de una investigación amplia y plural: “No pretendemos imponer una definición o una jerarquía de valores. Nuestra opción es definirlos de manera provisional y operativa y jerarquizarlos a partir de una escala variable, flexible y dinámica. Concebimos que un valor es lo que permite al ser humano crecer en busca de un desarrollo armónico de sus posibilidades, tanto individuales como sociales. Consideramos, además, que la construcción de estos valores es producto de la interacción social”.
Siendo concebido como un programa institucional, su diseño e implementación estuvo al alcance de todos los interesados. Fue conocido, comentado, debatido y finalmente se echó a andar. Su permanencia, porque en las escuelas públicas se sigue aplicando, nos habla de su trascendencia y del consenso que logró, porque hablar de valores desde una educación cuya característica definitoria es ser laica, implica conocimientos, respeto y equilibrios.
Una muestra de lo anterior se encuentra en la página 4 de la guía didáctica para el maestro de primaria, recordemos que estamos refiriéndonos a la primera edición de 1998, puesto que ignoramos si hubo otras posteriores: “Para Pablo Latapí, la crisis que hemos estado sufriendo en el país es, en última instancia, una crisis de valores. Y es que al haberlos desatendido, hemos desatendido también la formación de seres espontáneos, activos, capaces de profundizar y sentir. Este intento por educar en valores va a empezar como tendrían que comenzar todos los proyectos educativos, con un grupo de niños y un maestro… y es que resulta penoso que los maestros, que son quienes permanecen más tiempo con los niños, ―y que junto con la familia, son responsables de su formación―, rara vez participen en la creación de planes y proyectos de estudio. Así esperan sólo cumplir instrucciones dadas por otros. Este es un documento en construcción, que desea la participación de todos los maestros y de los involucrados en el maravilloso proyecto de vida, que es educar”.
¿Borrón y cuenta nueva? Según la nota ―sin fecha― publicada en la página oficial de gobierno del estado, terminado el receso escolar se pondrá en marcha el proyecto “Educando con Valores”, sólo que ahora se origina no en la secretaría de educación, como parecería pertinente, sino en las oficinas del DIF estatal e implementado desde la USEBEQ. Lo único que se sabe públicamente, es que “Se distribuirán en la entidad 216 mil 671 cuadernos de trabajo y 5 mil 806 guías para maestros en mil 301 planteles educativos”.
Parece haber diferencias de origen con respecto al programa anterior y lo deja ver el todavía ―hasta el miércoles 17 de agosto―, coordinador general de la USEBEQ Jaime Escobedo: “desde las escuelas nuestros maestros y alumnos se sumarán a este programa que busca que todos tengamos una actitud de servicio y honestidad para ver las cosas de manera positiva”. Eso de que los maestros y alumnos “se sumarán” significa que no participaron en el desarrollo del mismo, que se va a cometer el error advertido y evitado hace 13 años, que se espera que los maestros “sólo cumplan instrucciones dadas por otros” y que precisamente por eso, por sentirlo ajeno, resulte en una simulación más y un fracaso. Ojalá que no, pero plantear como nuevo algo que ya existía significa que se está partiendo de cero, además de que causa extrañeza que la secretaría de educación haya permitido que le arrancaran un programa que por su naturaleza le corresponde.
lunes, 15 de agosto de 2011
EDUCACIÓN ESTRATÉGICA
Apenas cuatro párrafos, ni siquiera una cuartilla de las 105 que integran el total del documento, dedicados a uno de los temas supuestamente “estratégicos” del actual gobierno estatal, la educación media superior.
Vamos al principio: “La educación es un factor estratégico para el desarrollo personal y social. Le destinamos el 48 por ciento del presupuesto asignado al Poder Ejecutivo en 2011. Más de 7,000 millones de pesos se invierten en beneficio de la formación de niños y jóvenes. Los programas que se aplican en este sector tienen como finalidad contribuir a mejorar la calidad de los aprendizajes, a disminuir la cantidad de personas que no concluyen la primaria y la secundaria y a elevar el nivel de escolaridad de la población de 15 a 24 años”. Del discurso desapareció la educación como un factor relevante para acabar, o siquiera disminuir, la desigualdad social; la educación como palanca para tener una mejor calidad de vida, por la vía de mejores empleos y salarios; la educación como la principal ayuda para entender el mundo y disfrutarlo. Ahora es un “factor estratégico” que busca objetivos internos sin garantía de proyección en la vida cotidiana de las personas. Sólo faltó decir que el cuantioso presupuesto se va en nómina y la inversión nueva se queda muy por debajo de lo que se requiere, además de que el grueso de su presupuesto es federal y ya viene etiquetado. Nada más por citar un dato, la institución no lucrativa llamada Fondo Unido México, señala en su informe 2010 que nuestro país “invierte 11 mil 400 pesos al año por cada estudiante de primaria, lo cual es la inversión más baja entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”.
Pero los cuatro párrafos que señalamos inicialmente tienen que ver con lo que conocemos como preparatoria o bachillerato, aquí ni siquiera se menciona el presupuesto para poder compararlo con el total de alumnos: “La matrícula de educación media superior creció con respecto al periodo anterior, 5.7 por ciento, registrándose 64,950 alumnos en el ciclo escolar 2010- 2011”. Tampoco se menciona la necesaria vinculación con los niveles precedentes y el superior. Ignoramos, en este documento, cuál es la demanda y qué porcentaje se está cubriendo. No se da cuenta de la desastrosa gestión del C.P Andrés Gerner, designado director general del COBAQ al inicio de esta administración, ni del estado lamentable en que dejó a dicho sistema, no hay autocrítica, ni siquiera un asomo de evaluación.
El Sistema Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ) requiere de adecuaciones urgentes, algunas se están intentando desde su dirección académica, con muchas resistencias porque se tocan intereses enquistados desde hace muchos años. Si desde la Ciudad de México se alerta sobre la pérdida de materias humanísticas ?necesarias para entenderse uno mismo y a la sociedad de la que formamos parte? en este nivel educativo, en el COBAQ tal desmantelamiento inició hace algunos años, con el pretexto de que los estudiantes necesitaban de más horas de Cálculo Diferencial e Integral, con el argumento estúpido de que les iban a preguntar en los exámenes de ingreso a las instituciones de educación superior, el área de Ciencias Sociales y Humanidades perdió horas de clase que se dedicaban a materias propias de ese campo de conocimientos como Sociología, Ciencias de la Comunicación, Temas Selectos de Filosofía, Historia del Arte, Etimologías Grecolatinas o Derecho, como si estas fueran prescindibles. Lo peor del caso es que los egresados terminan por no saber Cálculo ?por el crimen pedagógico que cometen muchos profesores, no todos, que supuestamente imparten la materia? y tampoco saben lo propio del área de conocimientos que eligieron para su futuro. Para colmo muchos de los profesores beneficiados con horas de clase que imparten en un área que no les corresponde, son los más resistentes a cualquier cambio en la didáctica y pedagogía, además de que entregan los resultados más pobres reflejados en muchos reprobados y poco aprendizaje.
Claro que hay cosas valiosas y rescatables que se ven en la cotidianidad de la vida académica, pero las resistencias y privilegios de algunos amenazan con descarrilar los intentos de cualquier cambio, por más necesario y urgente que sea. Muestra de lo que vale la pena: “En noviembre pasado firmamos un convenio para la implementación de la iniciativa Becas Capital Semilla, por medio del cual mujeres queretanas egresadas de educación media superior ganaron 7 de las 24 plazas para estudiar una carrera técnica en la Universidad de Georgetown en Washington”. Ojalá que esas alumnas, con familias de escasos recursos económicos, regresen mejor preparadas y eso impacte en el desarrollo de sus familias y comunidades.
Vamos al principio: “La educación es un factor estratégico para el desarrollo personal y social. Le destinamos el 48 por ciento del presupuesto asignado al Poder Ejecutivo en 2011. Más de 7,000 millones de pesos se invierten en beneficio de la formación de niños y jóvenes. Los programas que se aplican en este sector tienen como finalidad contribuir a mejorar la calidad de los aprendizajes, a disminuir la cantidad de personas que no concluyen la primaria y la secundaria y a elevar el nivel de escolaridad de la población de 15 a 24 años”. Del discurso desapareció la educación como un factor relevante para acabar, o siquiera disminuir, la desigualdad social; la educación como palanca para tener una mejor calidad de vida, por la vía de mejores empleos y salarios; la educación como la principal ayuda para entender el mundo y disfrutarlo. Ahora es un “factor estratégico” que busca objetivos internos sin garantía de proyección en la vida cotidiana de las personas. Sólo faltó decir que el cuantioso presupuesto se va en nómina y la inversión nueva se queda muy por debajo de lo que se requiere, además de que el grueso de su presupuesto es federal y ya viene etiquetado. Nada más por citar un dato, la institución no lucrativa llamada Fondo Unido México, señala en su informe 2010 que nuestro país “invierte 11 mil 400 pesos al año por cada estudiante de primaria, lo cual es la inversión más baja entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”.
Pero los cuatro párrafos que señalamos inicialmente tienen que ver con lo que conocemos como preparatoria o bachillerato, aquí ni siquiera se menciona el presupuesto para poder compararlo con el total de alumnos: “La matrícula de educación media superior creció con respecto al periodo anterior, 5.7 por ciento, registrándose 64,950 alumnos en el ciclo escolar 2010- 2011”. Tampoco se menciona la necesaria vinculación con los niveles precedentes y el superior. Ignoramos, en este documento, cuál es la demanda y qué porcentaje se está cubriendo. No se da cuenta de la desastrosa gestión del C.P Andrés Gerner, designado director general del COBAQ al inicio de esta administración, ni del estado lamentable en que dejó a dicho sistema, no hay autocrítica, ni siquiera un asomo de evaluación.
El Sistema Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ) requiere de adecuaciones urgentes, algunas se están intentando desde su dirección académica, con muchas resistencias porque se tocan intereses enquistados desde hace muchos años. Si desde la Ciudad de México se alerta sobre la pérdida de materias humanísticas ?necesarias para entenderse uno mismo y a la sociedad de la que formamos parte? en este nivel educativo, en el COBAQ tal desmantelamiento inició hace algunos años, con el pretexto de que los estudiantes necesitaban de más horas de Cálculo Diferencial e Integral, con el argumento estúpido de que les iban a preguntar en los exámenes de ingreso a las instituciones de educación superior, el área de Ciencias Sociales y Humanidades perdió horas de clase que se dedicaban a materias propias de ese campo de conocimientos como Sociología, Ciencias de la Comunicación, Temas Selectos de Filosofía, Historia del Arte, Etimologías Grecolatinas o Derecho, como si estas fueran prescindibles. Lo peor del caso es que los egresados terminan por no saber Cálculo ?por el crimen pedagógico que cometen muchos profesores, no todos, que supuestamente imparten la materia? y tampoco saben lo propio del área de conocimientos que eligieron para su futuro. Para colmo muchos de los profesores beneficiados con horas de clase que imparten en un área que no les corresponde, son los más resistentes a cualquier cambio en la didáctica y pedagogía, además de que entregan los resultados más pobres reflejados en muchos reprobados y poco aprendizaje.
Claro que hay cosas valiosas y rescatables que se ven en la cotidianidad de la vida académica, pero las resistencias y privilegios de algunos amenazan con descarrilar los intentos de cualquier cambio, por más necesario y urgente que sea. Muestra de lo que vale la pena: “En noviembre pasado firmamos un convenio para la implementación de la iniciativa Becas Capital Semilla, por medio del cual mujeres queretanas egresadas de educación media superior ganaron 7 de las 24 plazas para estudiar una carrera técnica en la Universidad de Georgetown en Washington”. Ojalá que esas alumnas, con familias de escasos recursos económicos, regresen mejor preparadas y eso impacte en el desarrollo de sus familias y comunidades.
sábado, 6 de agosto de 2011
LAS CIFRAS DE LA POBREZA EN QUERÉTARO
“Detrás de estas cifras, se encuentran personas con historias de injusticia, desposesión, discriminación e inseguridad. En tanto estas historias no sean escuchadas, los responsables difícilmente rendirán cuentas”, Alberto Herrera, Director Ejecutivo de Amnistía Internacional en México.
Más que un tema de solidaridad con nuestra misma especie, o de una moralidad que se desprecia porque no produce riqueza para algunos, el tema de la pobreza ya es de seguridad. Sin asustarse, no de seguridad nacional porque entonces a alguien se le puede ocurrir que hay que utilizar al ejército para combatirla. Sino de algo más cercano, de la certeza de que la forma y calidad de vida de los que tengan suficiente para apreciarla, está en peligro por las graves carencias de necesitados que harán lo posible para subsistir.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad comienza a despertarnos, reaprendemos que las víctimas sociales de las políticas públicas –y aquí encajan la corrupción, la impunidad y la pobreza―, deben tener voz para dimensionar y darle solución a los problemas, que no son de ellos, son de todos; la cita con que comenzamos este texto apunta en el mismo sentido, en un mundo con un sistema económico globalizado en donde sus víctimas son tantas y además hay interés porque carezcan de identidad, los más gravemente afectados no son tomados en cuenta como interlocutores, apenas son cifras que encubren la desesperación y la falta de humanidad.
Las cifras de la pobreza en Querétaro nos descubren, por si hiciera falta, que no somos la islita paradisiaca en un país que funciona mal, que aquí también hay pobres, tantos que cada vez son más. Son las cifras que no aparecen en los informes de gobierno, son los queretanos que no tienen espacio en los medios porque sólo son noticia en montón, como estadísticas macabras, nada más.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), tiene arraigada reputación de hacer estudios serios y bien fundamentados aunque con resultados polémicos, más que nada por lo que miden y que refleja el éxito o fracaso de las acciones de gobierno. En el caso de nuestro estado la situación es real y urgente de atender.
En el lapso de tiempo medido, del 2008 al 2010, el número de queretanos en pobreza extrema incrementó, de 93,400 a 125,800 y no solo por el aumento en la población, sino en el porcentaje (5.3 a 6.9); mientras, los que se encuentran en “pobreza moderada” pasaron de ser 525,400 a 634,300 un incremento de más de cien mil personas en tan solo dos años. Pero el resto no está del todo bien, la disminución en la siguiente categoría que es la de “vulnerables por carencias sociales”, se corresponde con el incremento en las otras ya señaladas, en el 2008 había 629,100, dos años después se cuentan 595,300. Considerando lo que señalamos anteriormente, parece que hay un “corrimiento” de las categorías de queretanos menos vulnerables a los que caen en la pobreza, esta interpretación parece reforzarse porque en la llamada “vulnerables por ingreso” el porcentaje –apenas un 4.9― es prácticamente el mismo entre una medición y otra.
En estas páginas hemos repetido la idea de que la política económica produce concentración de riqueza en cada vez menos manos, y que para que eso ocurra tiene que ir acompañada de incrementos en la pobreza. Aquí se nota, entre los “no pobres no vulnerables”, o sea, los que están bien, cada vez hay menos, de una fecha a la otra pasan de ser 415,300 a 389,600 lo que da un decremento de 25,700, con todo y el aumento en el número total de queretanos. Falta considerar otros factores, ya habrá oportunidad, mientras hay que mencionar que la política social no busca remediar la mala distribución de la riqueza porque hay intereses que se han vuelto poderosos y lo impiden, si acaso se subsidian las múltiples carencias, se atacan los síntomas y se dejan intocadas las causas. De eso, repetimos, no hablan los informes de gobierno. Urge un cambio drástico, pacífico, que haga que unos salgan de la pobreza y vulnerabilidad y los otros puedan aprovechar lo que equitativamente les corresponde, las elecciones federales del próximo año son la oportunidad ideal, hay que aprovecharla.
Más que un tema de solidaridad con nuestra misma especie, o de una moralidad que se desprecia porque no produce riqueza para algunos, el tema de la pobreza ya es de seguridad. Sin asustarse, no de seguridad nacional porque entonces a alguien se le puede ocurrir que hay que utilizar al ejército para combatirla. Sino de algo más cercano, de la certeza de que la forma y calidad de vida de los que tengan suficiente para apreciarla, está en peligro por las graves carencias de necesitados que harán lo posible para subsistir.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad comienza a despertarnos, reaprendemos que las víctimas sociales de las políticas públicas –y aquí encajan la corrupción, la impunidad y la pobreza―, deben tener voz para dimensionar y darle solución a los problemas, que no son de ellos, son de todos; la cita con que comenzamos este texto apunta en el mismo sentido, en un mundo con un sistema económico globalizado en donde sus víctimas son tantas y además hay interés porque carezcan de identidad, los más gravemente afectados no son tomados en cuenta como interlocutores, apenas son cifras que encubren la desesperación y la falta de humanidad.
Las cifras de la pobreza en Querétaro nos descubren, por si hiciera falta, que no somos la islita paradisiaca en un país que funciona mal, que aquí también hay pobres, tantos que cada vez son más. Son las cifras que no aparecen en los informes de gobierno, son los queretanos que no tienen espacio en los medios porque sólo son noticia en montón, como estadísticas macabras, nada más.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), tiene arraigada reputación de hacer estudios serios y bien fundamentados aunque con resultados polémicos, más que nada por lo que miden y que refleja el éxito o fracaso de las acciones de gobierno. En el caso de nuestro estado la situación es real y urgente de atender.
En el lapso de tiempo medido, del 2008 al 2010, el número de queretanos en pobreza extrema incrementó, de 93,400 a 125,800 y no solo por el aumento en la población, sino en el porcentaje (5.3 a 6.9); mientras, los que se encuentran en “pobreza moderada” pasaron de ser 525,400 a 634,300 un incremento de más de cien mil personas en tan solo dos años. Pero el resto no está del todo bien, la disminución en la siguiente categoría que es la de “vulnerables por carencias sociales”, se corresponde con el incremento en las otras ya señaladas, en el 2008 había 629,100, dos años después se cuentan 595,300. Considerando lo que señalamos anteriormente, parece que hay un “corrimiento” de las categorías de queretanos menos vulnerables a los que caen en la pobreza, esta interpretación parece reforzarse porque en la llamada “vulnerables por ingreso” el porcentaje –apenas un 4.9― es prácticamente el mismo entre una medición y otra.
En estas páginas hemos repetido la idea de que la política económica produce concentración de riqueza en cada vez menos manos, y que para que eso ocurra tiene que ir acompañada de incrementos en la pobreza. Aquí se nota, entre los “no pobres no vulnerables”, o sea, los que están bien, cada vez hay menos, de una fecha a la otra pasan de ser 415,300 a 389,600 lo que da un decremento de 25,700, con todo y el aumento en el número total de queretanos. Falta considerar otros factores, ya habrá oportunidad, mientras hay que mencionar que la política social no busca remediar la mala distribución de la riqueza porque hay intereses que se han vuelto poderosos y lo impiden, si acaso se subsidian las múltiples carencias, se atacan los síntomas y se dejan intocadas las causas. De eso, repetimos, no hablan los informes de gobierno. Urge un cambio drástico, pacífico, que haga que unos salgan de la pobreza y vulnerabilidad y los otros puedan aprovechar lo que equitativamente les corresponde, las elecciones federales del próximo año son la oportunidad ideal, hay que aprovecharla.
sábado, 30 de julio de 2011
INFORMANDO
Cada sexenio y más si hay un cambio en la administración partidista, se reinventa el estado, pareciera que se parte de cero o que lo sucedido anteriormente sea mera anécdota sin valor histórico. Sin embargo hay herencias que van a pesar para bien o no.
En el caso del actual sexenio estatal esa herencia incluye obras que han estado envueltas en la polémica, principalmente porque no se hacen evidentes los verdaderos intereses inmediatos a los que responde, son los casos del aeropuerto –fallidamente intercontinental y que no logra despegar―, el centro de convenciones –con el apellido que le quedó grande: ciudad de las artes―, el Acueducto II –que inaugura la privatización del agua potable y cuyo alto precio tendrá que ser pagado por los consumidores―, y el anillo vial Fray Junípero Serra –mal hecho y que benefició a especuladores inmobiliarios, además de que le cayó de sorpresa a una administración municipal que sigue pensando “en ranchito”―. No tiene caso sumergirse en los detalles, ya ventilados en la prensa, el espacio es valioso para hacer recuentos.
Creo que podemos estar de acuerdo en que la seguridad no está tan vulnerada como en otras partes del país, aunque haya casos que no han trascendido a la opinión pública; que esa diferencia hay que cuidarla para beneficio de todos, pero en el segundo informe de gobierno no se menciona nada de las bodegas y laboratorios para elaborar drogas sintéticas encontrados recientemente, tampoco se dice nada de los casos pendientes de solución como el de la BMW negra, o algunos más recientes que, con todo y el “encargo” personal del gobernador le están quedando grandes a la procuraduría. Parece que detrás de todo está la posición de que la autoridad nunca se equivoca, de que la “verdad oficial” es la única válida, es más, desde el Plan Querétaro 2010-2015 se justifican los abusos: “Los elementos operativos de seguridad y procuración de justicia se encuentran cotidianamente expuestos a situaciones de riesgo potenciales y reales que, eventualmente y por sus intervenciones, pueden derivar en posibles violaciones a los derechos de las personas”. El problema es que eso está pasando y no se corrige.
Las cifras apantallan: “Las denuncias fueron atendidas con prontitud por parte del Ministerio Público quien dio inicio y trámite a 27,844 averiguaciones previas y determinó el 96 por ciento de éstas. La integración de las investigaciones se hizo adecuadamente logrando el libramiento, por parte de la autoridad judicial, de órdenes de aprehensión o comparecencia en 82 por ciento de los casos”. Esa sí es efectividad, pareciera que en un océano de impunidad hay una islita llamada Querétaro donde eso no ocurre, pero los datos disponibles de otras fuentes dan cuenta de otra cosa, por ejemplo, en el Plan antes mencionado encontramos que: “la Encuesta Nacional sobre Inseguridad revela que en el estado de Querétaro durante el año 2008, el 83% de los delitos ocurridos no derivaron en averiguación previa”. Y en las que sí llegan a ese punto hay una confusión muy evidente ya tratada, en otros casos, por analistas como Sara Sefchovich: “el derecho no son solamente leyes, reglas y normas frías sino también (y sobre todo) principios, entendido esto como exigencia de justicia y de moral positiva, de hacer lo correcto pero también lo bueno. El ordenamiento jurídico no puede olvidar la perspectiva ética, ni puede pretender ser neutral, porque todo él se sustenta en una posición moral”. Esa dicotomía está cada vez más presente en la justicia queretana, donde el afán de cargarse por el lado de la “reparación del daño”, está dando lugar a que se hagan verdaderos negocios por la falta de criterio de los agentes del ministerio público primero, y después de los jueces. Tan son problemas la prevención del delito y la procuración de justicia que se está renunciando a las mismas pretendiendo dejar en manos del ejército parte de las mismas, de allí la inversión de 15 millones de pesos en dos bases militares.
En el periodo que abarca el segundo informe de gobierno, la administración estatal ejerció un presupuesto de poquito más de 21 mil millones de pesos, como simple comparación fueron siete veces lo ejercido por el municipio “capital” que casi llegó a los 3 mil millones.
¿Qué tanto es tantito? El segundo informe estatal ya no establece prioridades, se supone que estas estarían señaladas en el Plan Querétaro 2010-2015, pero ambos documentos carecen de pistas al respecto. Si comparamos los 21 mil millones totales contra simples 17.5 millones uno podría suponer que a eso que se dedica tan poquito no es importante: “Querétaro es una de las entidades federativas que cuenta con mayores recursos para la ciencia y la tecnología. Esto ha sido posible, en parte, por la operación del Fondo Mixto de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica a través del cual se han ejercido 17.5 millones de pesos para el desarrollo de 17 proyectos”. Hay rubros completos en los que ni siquiera merece señalarse cantidad alguna, como el programa Cultura y Arte Cerca de Todos. Mientras, podemos presumir los 14 millones de pesos para remodelar el estadio Corregidora.
Sí hay más empleos en comparación con la media nacional, llegan inversiones, hay actividad económica, al grado de que la riqueza que producimos cada año -- El PIB estatal en 2010 ascendió a 248,300 millones de pesos― es más de 10 veces el presupuesto del gobierno estatal en el mismo periodo, solo que esa riqueza está mal repartida; en un país desigual somos uno de los estados más desiguales.
Hay más cifras, más temas interesantes, pero el espacio no da para más.
En el caso del actual sexenio estatal esa herencia incluye obras que han estado envueltas en la polémica, principalmente porque no se hacen evidentes los verdaderos intereses inmediatos a los que responde, son los casos del aeropuerto –fallidamente intercontinental y que no logra despegar―, el centro de convenciones –con el apellido que le quedó grande: ciudad de las artes―, el Acueducto II –que inaugura la privatización del agua potable y cuyo alto precio tendrá que ser pagado por los consumidores―, y el anillo vial Fray Junípero Serra –mal hecho y que benefició a especuladores inmobiliarios, además de que le cayó de sorpresa a una administración municipal que sigue pensando “en ranchito”―. No tiene caso sumergirse en los detalles, ya ventilados en la prensa, el espacio es valioso para hacer recuentos.
Creo que podemos estar de acuerdo en que la seguridad no está tan vulnerada como en otras partes del país, aunque haya casos que no han trascendido a la opinión pública; que esa diferencia hay que cuidarla para beneficio de todos, pero en el segundo informe de gobierno no se menciona nada de las bodegas y laboratorios para elaborar drogas sintéticas encontrados recientemente, tampoco se dice nada de los casos pendientes de solución como el de la BMW negra, o algunos más recientes que, con todo y el “encargo” personal del gobernador le están quedando grandes a la procuraduría. Parece que detrás de todo está la posición de que la autoridad nunca se equivoca, de que la “verdad oficial” es la única válida, es más, desde el Plan Querétaro 2010-2015 se justifican los abusos: “Los elementos operativos de seguridad y procuración de justicia se encuentran cotidianamente expuestos a situaciones de riesgo potenciales y reales que, eventualmente y por sus intervenciones, pueden derivar en posibles violaciones a los derechos de las personas”. El problema es que eso está pasando y no se corrige.
Las cifras apantallan: “Las denuncias fueron atendidas con prontitud por parte del Ministerio Público quien dio inicio y trámite a 27,844 averiguaciones previas y determinó el 96 por ciento de éstas. La integración de las investigaciones se hizo adecuadamente logrando el libramiento, por parte de la autoridad judicial, de órdenes de aprehensión o comparecencia en 82 por ciento de los casos”. Esa sí es efectividad, pareciera que en un océano de impunidad hay una islita llamada Querétaro donde eso no ocurre, pero los datos disponibles de otras fuentes dan cuenta de otra cosa, por ejemplo, en el Plan antes mencionado encontramos que: “la Encuesta Nacional sobre Inseguridad revela que en el estado de Querétaro durante el año 2008, el 83% de los delitos ocurridos no derivaron en averiguación previa”. Y en las que sí llegan a ese punto hay una confusión muy evidente ya tratada, en otros casos, por analistas como Sara Sefchovich: “el derecho no son solamente leyes, reglas y normas frías sino también (y sobre todo) principios, entendido esto como exigencia de justicia y de moral positiva, de hacer lo correcto pero también lo bueno. El ordenamiento jurídico no puede olvidar la perspectiva ética, ni puede pretender ser neutral, porque todo él se sustenta en una posición moral”. Esa dicotomía está cada vez más presente en la justicia queretana, donde el afán de cargarse por el lado de la “reparación del daño”, está dando lugar a que se hagan verdaderos negocios por la falta de criterio de los agentes del ministerio público primero, y después de los jueces. Tan son problemas la prevención del delito y la procuración de justicia que se está renunciando a las mismas pretendiendo dejar en manos del ejército parte de las mismas, de allí la inversión de 15 millones de pesos en dos bases militares.
En el periodo que abarca el segundo informe de gobierno, la administración estatal ejerció un presupuesto de poquito más de 21 mil millones de pesos, como simple comparación fueron siete veces lo ejercido por el municipio “capital” que casi llegó a los 3 mil millones.
¿Qué tanto es tantito? El segundo informe estatal ya no establece prioridades, se supone que estas estarían señaladas en el Plan Querétaro 2010-2015, pero ambos documentos carecen de pistas al respecto. Si comparamos los 21 mil millones totales contra simples 17.5 millones uno podría suponer que a eso que se dedica tan poquito no es importante: “Querétaro es una de las entidades federativas que cuenta con mayores recursos para la ciencia y la tecnología. Esto ha sido posible, en parte, por la operación del Fondo Mixto de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica a través del cual se han ejercido 17.5 millones de pesos para el desarrollo de 17 proyectos”. Hay rubros completos en los que ni siquiera merece señalarse cantidad alguna, como el programa Cultura y Arte Cerca de Todos. Mientras, podemos presumir los 14 millones de pesos para remodelar el estadio Corregidora.
Sí hay más empleos en comparación con la media nacional, llegan inversiones, hay actividad económica, al grado de que la riqueza que producimos cada año -- El PIB estatal en 2010 ascendió a 248,300 millones de pesos― es más de 10 veces el presupuesto del gobierno estatal en el mismo periodo, solo que esa riqueza está mal repartida; en un país desigual somos uno de los estados más desiguales.
Hay más cifras, más temas interesantes, pero el espacio no da para más.
domingo, 24 de julio de 2011
MUROS
“Los muros no detienen la historia, simplemente la retrasan” Muros entre los hombres. Alexandra Novosseloff. Reseña en El Universal 03 de Julio del 2011.
La investigadora y fotógrafa francesa citada publica un libro de fotografías de los muros más famosos del mundo, esas monstruosas edificaciones artificiales que tratan de impedir el paso de un lugar a otro, como si las mercancías y los capitales –legales e ilegales―tuvieran más derecho a habitar este planeta.
Obvio decir que entre los muros fotografiados, tomando como pretexto el 20 aniversario de la caída del de Berlín en el 2009 y hasta la fecha, está el construido por nuestros discriminadores vecinos del norte. Como lo recuerda el mexicano y activista de los derechos humanos Sergio Aguayo, en los 29 años del Muro de Berlín, ese que se preciaba de dividir al mundo en dos ideologías contrapuestas, murieron 239 alemanes intentando cruzarlo; nada comparable a las tragedias cotidianas que enfrentan nuestros migrantes, tan solo en 15 años se han descubierto más de 5 mil 600 cadáveres a lo largo de las zonas áridas de nuestra frontera, principalmente la que colinda y se adentra en Arizona, aunque se estima que la cifra real pueda ser del triple.
La muestra fotográfica tiene además su propia investigación, se muestran los efectos que los muros tienen sobre las expectativas de vida e ilusiones de millones de seres humanos que buscan huir de la simple sobrevivencia y encontrarse una vida que puedan compartir con sus familias desde la lejanía y la inseguridad. Así podemos encontrar: “El muro entre México y Estados Unidos; la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur; la Línea Verde que divide la isla de Chipre; las “líneas de paz” en Irlanda del Norte; un muro de arena que cruza el oeste del Sahara de norte a sur; el cerco de alambre de púas alrededor de los enclaves españoles de Cauta y Melilla en Marruecos; el cerco electrificado a lo largo de la línea de control entre Paquistán e India y el muro que divide a Israelíes y Palestinos son los ocho muros retratados”.
Esos muros destinados a separar, a impedir el paso, también han servido para reflejar los sentimientos, las añoranzas de esos que han intentado cruzar, con éxito o sin él; concentran las emociones, la resistencia, es el llamado “border-art”. También sirve como denuncia, como muestra allí están los cientos de cruces con los nombres, con los lugares de procedencia de esos miles de víctimas.
Como bien dice el reportero cultural Octavio Pineda: “Muros altos, muros eléctricos, muros de redes y muros franqueados por el hombre en su afán de libertad o de superar las barreras que lo separan de su familia y de sus amigos, que han migrado y están del otro lado del muro.”
La investigadora y fotógrafa francesa citada publica un libro de fotografías de los muros más famosos del mundo, esas monstruosas edificaciones artificiales que tratan de impedir el paso de un lugar a otro, como si las mercancías y los capitales –legales e ilegales―tuvieran más derecho a habitar este planeta.
Obvio decir que entre los muros fotografiados, tomando como pretexto el 20 aniversario de la caída del de Berlín en el 2009 y hasta la fecha, está el construido por nuestros discriminadores vecinos del norte. Como lo recuerda el mexicano y activista de los derechos humanos Sergio Aguayo, en los 29 años del Muro de Berlín, ese que se preciaba de dividir al mundo en dos ideologías contrapuestas, murieron 239 alemanes intentando cruzarlo; nada comparable a las tragedias cotidianas que enfrentan nuestros migrantes, tan solo en 15 años se han descubierto más de 5 mil 600 cadáveres a lo largo de las zonas áridas de nuestra frontera, principalmente la que colinda y se adentra en Arizona, aunque se estima que la cifra real pueda ser del triple.
La muestra fotográfica tiene además su propia investigación, se muestran los efectos que los muros tienen sobre las expectativas de vida e ilusiones de millones de seres humanos que buscan huir de la simple sobrevivencia y encontrarse una vida que puedan compartir con sus familias desde la lejanía y la inseguridad. Así podemos encontrar: “El muro entre México y Estados Unidos; la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur; la Línea Verde que divide la isla de Chipre; las “líneas de paz” en Irlanda del Norte; un muro de arena que cruza el oeste del Sahara de norte a sur; el cerco de alambre de púas alrededor de los enclaves españoles de Cauta y Melilla en Marruecos; el cerco electrificado a lo largo de la línea de control entre Paquistán e India y el muro que divide a Israelíes y Palestinos son los ocho muros retratados”.
Esos muros destinados a separar, a impedir el paso, también han servido para reflejar los sentimientos, las añoranzas de esos que han intentado cruzar, con éxito o sin él; concentran las emociones, la resistencia, es el llamado “border-art”. También sirve como denuncia, como muestra allí están los cientos de cruces con los nombres, con los lugares de procedencia de esos miles de víctimas.
Como bien dice el reportero cultural Octavio Pineda: “Muros altos, muros eléctricos, muros de redes y muros franqueados por el hombre en su afán de libertad o de superar las barreras que lo separan de su familia y de sus amigos, que han migrado y están del otro lado del muro.”
CALIFICACIÓN PENDIENTE
Allí están los datos, acomodados de la forma más lucidora posible aunque sea la más incomprensible, ¿cómo esperar que un ciudadano cualquiera se lea hojas y hojas de autoelogios con chispitas de cifras que pretenden justificarlos? Imposible.
Más que dar cuenta de una obligación legal, los informes de gobierno se convirtieron en una coyuntura esperada y previsible, es la fiesta con que una administración municipal o estatal celebra a su titular. No quiere decir que es mejor que no se haga, al menos es una oportunidad para verle las entrañas al monstruo que constituye el creer que se gobierna un municipio o un estado.
A final de cuentas, el ciudadano tendrá la idea de su gobernante que le provoque el enfrentamiento cotidiano con las primeras figuras de autoridad, con el policía, el agente de tránsito, el ministerio público, el burócrata de ventanilla, el profesor y director de la escuela; o las ausencias de los mismos, que también pesan. Cuenta la existencia o no de los servicios públicos, su buena o mala calidad, como el transporte público, las vialidades, la disponibilidad de agua potable, el ordenamiento urbano, las áreas verdes y zonas de esparcimiento, el goce cotidiano del arte y la cultura.
Si algo queda claro después de revisar el texto de 142 páginas –incluyendo fotografías grandototas―del informe de la Presidencia Municipal de Querétaro, que por ser el más grande y que mayores recursos maneja tiene prioridad, es que “administrar” una ciudad de 1 millón de habitantes tiene su complejidad y su mérito. Por lo mismo ¿cómo evaluar? ¿Cómo saber si el presupuesto se utiliza en lo más importante? ¿Qué calificación merece?
Parece necesario partir de un falso consenso, creer que se hace lo indiscutible, que se interpretan con fidelidad los deseos de la gente, que lo que se hace está legitimado de antemano, por tanto la crítica sale sobrando: “Hace casi dos años convocamos a todos los habitantes del Municipio a construir y a compartir una visión común para el futuro de Querétaro”, la pregunta es obligada, ¿cuál es esa visión común y entre quienes la “vieron”?, principalmente porque implica el ejercicio de una buena cantidad de presupuesto público, en 11 meses: “la presente administración ejerció 2 mil 689 millones 846 mil 882 pesos”, comparado con: “un total de ingresos de 2 mil 960 millones 485 mil 533 pesos”, lo que significa que hay un guardadito, pero lo importante es que no existe una valoración de si es poco o mucho de acuerdo a un diagnóstico certero de necesidades. Lo que sí es que hay un deslinde respecto del gobierno estatal que no es de su partido: “el 51.5% correspondió a ingresos propios y el 48.5% a ingresos de origen federal”. Pero hay algo que hay que llenar y por eso la necesidad de legitimarse, lo dice el psicólogo social Pablo Fernández Christlieb: “Tal vez la tragedia de la época contemporánea, esa tragedia que se llama desánimo, desgano, descorazonamiento, desaliento, hastío, aburrimiento, es por el hecho de que los pensamientos que se producen son muchos y pueden ser verificados y correctos, pero no creídos, no habitados, y por lo tanto uno está ausente de ellos”.
Por lo menos se hace política, eso lo señalan la forma en que se toman las decisiones en un cuerpo colegiado como es un Ayuntamiento: “celebramos 30 sesiones de Cabildo: 24 ordinarias, cuatro extraordinarias y dos solemnes, en las cuales autorizamos 388 acuerdos: 324 por unanimidad y 64 por mayoría”, para que luego no salgan los otros partidos con regidores diciendo que no se les hace caso, obligándolos a ser corresponsables, sería bueno que ellos hicieran su propia evaluación y la dieran a conocer.
Lo demás son cifras y cifras acomodadas en 4 ejes de gobierno, pero resulta casi imposible aquilatarlos en conjunto, no se mencionan antecedentes, no se confrontan con necesidades, de qué sirve saber que se reforestaron “67 mil 200 m2 con plantas nativas del Municipio” si al mismo tiempo “Revisamos y autorizamos 17 proyectos inmobiliarios que representan 6 millones 210 mil 749 m2 de tierras para la construcción…”. O que se utilizaron “102 millones 587 mil pesos del recurso federal SUBSEMUN en el rubro de equipamiento para la adquisición de armas cortas, largas y municiones”, mientras que “Logramos asegurar 10 mil 635 kilogramos de mariguana, 276 dosis de cocaína, 63 dosis de metanfetamina, 188 pastillas psicotrópicas y 51 armas de fuego”.
Como dijimos antes, la valoración dependerá del contacto directo del ciudadano con su cotidianidad territorial y del oso que haga la propia autoridad municipal con las obras grandototas, como la pifia del llamado Distribuidor Capital, y todo por rescatar a un funcionario que lo mejor que le sale de la obra pública es la ineficacia y la polémica.
Más que dar cuenta de una obligación legal, los informes de gobierno se convirtieron en una coyuntura esperada y previsible, es la fiesta con que una administración municipal o estatal celebra a su titular. No quiere decir que es mejor que no se haga, al menos es una oportunidad para verle las entrañas al monstruo que constituye el creer que se gobierna un municipio o un estado.
A final de cuentas, el ciudadano tendrá la idea de su gobernante que le provoque el enfrentamiento cotidiano con las primeras figuras de autoridad, con el policía, el agente de tránsito, el ministerio público, el burócrata de ventanilla, el profesor y director de la escuela; o las ausencias de los mismos, que también pesan. Cuenta la existencia o no de los servicios públicos, su buena o mala calidad, como el transporte público, las vialidades, la disponibilidad de agua potable, el ordenamiento urbano, las áreas verdes y zonas de esparcimiento, el goce cotidiano del arte y la cultura.
Si algo queda claro después de revisar el texto de 142 páginas –incluyendo fotografías grandototas―del informe de la Presidencia Municipal de Querétaro, que por ser el más grande y que mayores recursos maneja tiene prioridad, es que “administrar” una ciudad de 1 millón de habitantes tiene su complejidad y su mérito. Por lo mismo ¿cómo evaluar? ¿Cómo saber si el presupuesto se utiliza en lo más importante? ¿Qué calificación merece?
Parece necesario partir de un falso consenso, creer que se hace lo indiscutible, que se interpretan con fidelidad los deseos de la gente, que lo que se hace está legitimado de antemano, por tanto la crítica sale sobrando: “Hace casi dos años convocamos a todos los habitantes del Municipio a construir y a compartir una visión común para el futuro de Querétaro”, la pregunta es obligada, ¿cuál es esa visión común y entre quienes la “vieron”?, principalmente porque implica el ejercicio de una buena cantidad de presupuesto público, en 11 meses: “la presente administración ejerció 2 mil 689 millones 846 mil 882 pesos”, comparado con: “un total de ingresos de 2 mil 960 millones 485 mil 533 pesos”, lo que significa que hay un guardadito, pero lo importante es que no existe una valoración de si es poco o mucho de acuerdo a un diagnóstico certero de necesidades. Lo que sí es que hay un deslinde respecto del gobierno estatal que no es de su partido: “el 51.5% correspondió a ingresos propios y el 48.5% a ingresos de origen federal”. Pero hay algo que hay que llenar y por eso la necesidad de legitimarse, lo dice el psicólogo social Pablo Fernández Christlieb: “Tal vez la tragedia de la época contemporánea, esa tragedia que se llama desánimo, desgano, descorazonamiento, desaliento, hastío, aburrimiento, es por el hecho de que los pensamientos que se producen son muchos y pueden ser verificados y correctos, pero no creídos, no habitados, y por lo tanto uno está ausente de ellos”.
Por lo menos se hace política, eso lo señalan la forma en que se toman las decisiones en un cuerpo colegiado como es un Ayuntamiento: “celebramos 30 sesiones de Cabildo: 24 ordinarias, cuatro extraordinarias y dos solemnes, en las cuales autorizamos 388 acuerdos: 324 por unanimidad y 64 por mayoría”, para que luego no salgan los otros partidos con regidores diciendo que no se les hace caso, obligándolos a ser corresponsables, sería bueno que ellos hicieran su propia evaluación y la dieran a conocer.
Lo demás son cifras y cifras acomodadas en 4 ejes de gobierno, pero resulta casi imposible aquilatarlos en conjunto, no se mencionan antecedentes, no se confrontan con necesidades, de qué sirve saber que se reforestaron “67 mil 200 m2 con plantas nativas del Municipio” si al mismo tiempo “Revisamos y autorizamos 17 proyectos inmobiliarios que representan 6 millones 210 mil 749 m2 de tierras para la construcción…”. O que se utilizaron “102 millones 587 mil pesos del recurso federal SUBSEMUN en el rubro de equipamiento para la adquisición de armas cortas, largas y municiones”, mientras que “Logramos asegurar 10 mil 635 kilogramos de mariguana, 276 dosis de cocaína, 63 dosis de metanfetamina, 188 pastillas psicotrópicas y 51 armas de fuego”.
Como dijimos antes, la valoración dependerá del contacto directo del ciudadano con su cotidianidad territorial y del oso que haga la propia autoridad municipal con las obras grandototas, como la pifia del llamado Distribuidor Capital, y todo por rescatar a un funcionario que lo mejor que le sale de la obra pública es la ineficacia y la polémica.
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