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sábado, 7 de noviembre de 2015
NUEVO PLAZO FATAL
Habíamos escrito que los plazos fatales se llamaban así porque se cumplían, bueno, eso será en otros países, aquí nos equivocamos. Y cómo no, si ya era la tercera fecha para que los 150 mil docentes a evaluar en una primera etapa subieran a la plataforma del Servicio Profesional Docente evidencias de su proceso de enseñanza, y esta se vencía el 31 de octubre. Bueno, pues la cuarta fecha es el 7 de noviembre. Si los acotados daños que provocó el mega huracán Patricia se debieron más a la fe que a lo accidentado de la sierra madre occidental, pues la postergación del plazo fatal también fue intervención divina, por lo que habría que suponer que la mal llamada reforma educativa no cuenta con las simpatías celestiales. Así que todos a rezarle a su santo favorito, quién quita y el 28 y 29 de noviembre, que es cuando hay que presentar el examen de 8 horas y la planeación didáctica argumentada, se cae la red mundial de internet o ya de perdida el sistema se hace bolas y todas las evaluaciones salen correctas al 100 por ciento.
También preguntábamos por qué se habían dejado fuera de la ecuación de las protestas a los partidos políticos del mal llamado Pacto por México, que fueron quienes pusieron en la Constitución la evaluación docente y la convirtieron en jurídicamente inatacable.
Hay que admitir, otra vez, que sí se requieren cambios profundos en nuestro sistema educativo, pero que por unos poquitos pagamos el plato roto todos. Es cierto que hay docentes que se resisten a cambiar, que desde el principio y con una constancia propia de un adicto muestran siempre los mismos malos resultados. Que siguen creyendo que la docencia es apenas para recibir un pago para librar la quincena y se desatienden, absolutamente, de si sus alumnos construyen sus aprendizajes, si tienen cambios positivos de actitud frente al conocimiento, si logran ser cada día mejores seres humanos con todo lo que eso implica. Pero para detectar esas malas prácticas educativas están una miríada de directivos que cobran mucho más que alguien que está frente a grupo, y que no hacen su chamba. Si alguien llega y les gritonea, aunque no tenga la razón de fondo, prefieren doblar las manitas para no meterse en problemas, y entonces, no hay quién los resuelva.
También hay que decirlo, no son lo mismo los derechos adquiridos, que se aplican a la mayoría, que los privilegios tolerados que gozan, desde hace muchos años, las minorías enquistadas en cada centro educativo. Por eso no hay cohesión en la presión por lograr una reforma a profundidad, con un modelo educativo adecuado a nuestro contexto, basado en un proyecto nacional fuera de la coyuntura neoliberal, que de veras mitigue las desigualdades sociales en lugar de justificarlas y convertirlas en dogmas eternos. Para más de uno pelear por una evaluación real y formativa, implicaría no tocar, de inicio, esos privilegios, lo cual ya es insostenible.
Siguiendo la aplanadora oficial, en ese otro plazo fatal, del 28 y 29 de noviembre para los docentes de media superior, de la primera etapa, que están siendo evaluados y que serán sometidos a un examen en línea, de 8 horas programadas, parece que el primer día está divido en la etapa III y IV que consistiría en: Examen de Conocimientos Disciplinares y la Planeación Didáctica Argumentada; y el segundo día, repiten la Etapa III. Pero ahora con el Examen de Casos de Competencias Didácticas con tiempo programado de 3 horas. Si nos atenemos a la farragosa redacción de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, que carecen de la competencia de comunicarse de forma clara y efectiva, así estaría el programa.
En este pantano de cinismo, corrupción y malas noticias, la Suprema Corte de Justicia atina en temas importantes, primero, concede el amparo a las 4 personas que solicitaron se declaren inconstitucionales diversos ordenamientos relativos a la prohibición del consumo de marihuana con fines recreativos. Aclarando, el amparo es para esas 4 personas que caminaron la tortuosa ruta para llegar hasta esa instancia, lo que significa que si alguien más se quiere poner bien pacheco por puro gusto puede ser sancionado. Así que tendremos que llegar a la evaluación docente con los sentidos funcionando, que por cierto son más de cinco; o bien entonados con alguna de las drogas legales como el alcohol y el tabaco, esperando que su efecto no se baje con la primera pregunta. No es cierto, mejor llegar bien y lo más conscientes de lo que pase.
Otra de la misma Suprema revocando los permisos para sembrar soya transgénica en Yucatán, parte de la nota de sinembargo.com dice: “La siembra de soya genéticamente modificada en la región, ha provocado un proceso de deforestación acelerada en la que es considerada la última selva mexicana. También tiene otras consecuencias como la concentración de la tierra, pérdida de empleos y daños a la salud. Según el testimonio de los apicultores, la pérdida de árboles dificulta el control sobre las abejas y éstas a su vez presentan desorientación. Luego del fallo, miembros de Greenpeace, Indignación y LITIGA OLE, presentes en la sesión, afirmaron que las comunidades mayas consideran que el permiso para sembrar soya transgénica vulnera sus derechos a la consulta, libre, previa e informada y un medio ambiente sano. Ello pone en riesgo la producción de miel en Yucatán, de la cual viven más de 15 mil familias campesinas de origen maya, pues “el cultivo de esa planta requiere del uso del herbicida Glifosato, clasificado como probablemente cancerígeno”.
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viernes, 16 de marzo de 2012
SIN MONTAJES, SIN MENTIRAS
“Primero, la verdad absoluta es, sin ninguna duda, falsa porque no quiere reconocer que es verdad interpretada. Luego, cuando alguien dice “te estoy diciendo la verdad”, tenés que prestar atención de no creerle. Si alguien te dice: Yo lo pienso de esta forma, puede convertirse en un problema de negociar, en cambio, si te dice: Yo lo pienso así y es tu jefe, es difícil que negocies; si él te dice “yo lo veo así”, tenés que estar atento. Siempre se puede disentir, pero depende de la relación de poder que tengas. Ese discurso del jefe y la verdad, la interpretación y el dominio, siempre es un problema referido a si podemos prescindir de la verdad absoluta [...] La verdad sería una forma de última instancia, como un tribunal, que debemos no obstante instituir, es decir que debemos fundar democráticamente, y no aceptarla como si fuera un hecho natural […] Después en lo que se refiere a las verdades de hecho siempre hay criterios para verificar. Por ejemplo, la verdad jurídica, cuando un tribunal termina condenando a alguien, ¿sabemos si fue realmente él el asesino? No, pero hay un sistema de verificación y falsificación por el cual según esos cánones, podemos decir que es verdad que fulano mató a la viejita.” Estas citas, que ya habíamos utilizado en otro texto publicado aquí, pertenecen al filósofo italiano Gianni Vattimo, en una entrevista que con el título de “La construcción de la verdad” realizara el periodista argentino del diario El Clarín Héctor Pavón.
Viene a cuento porque parte del bombardeo mediático está dirigido a justificar un linchamiento social, donde “la verdad” no es investigada y verificada por instituciones que deben respetar, estrictamente, ciertas reglas convenidas o aceptadas por todos. Cuando ese proceso no se sigue, nadie puede afirmar ni imponer su interpretación personal de un hecho a todos los demás. Esto es lo que está pasando en el caso de la ciudadana francesa que ha interpuesto una serie de recursos legales, previstos y permitidos, para cuestionar una sentencia que se le ha impuesto sin seguir ese proceso.
Lo peor del caso es que la justificación para pervertir y permitir lo inaceptable se apropia y habla a nombre de las víctimas, que ahora resultan doblemente victimizadas porque se les utiliza para imponer una “verdad” fundada en la empatía y la compasión, no en una investigación e interpretación de los hechos que esté, lo más posible, libre de errores.
El proyecto del juez de la Suprema Corte Arturo Zaldívar no se refiere a la culpabilidad o inocencia de Florence Cassez, simplemente establece que no se hicieron las cosas como debieron hacerse, que esa falta impide conocer la verdad legal y por tanto no se puede condenar a alguien saltándose lo que la ley establece, porque entonces todos quedamos a merced de lo que a las autoridades policiacas se les antoje, a lo que a las televisoras que se prestan a los montajes se les ocurra, a sufrir las injusticias que los más poderosos arman para su lucimiento personal.
Las maniobras están a la vista de los que las quieran ver, pero la manipulación sentimental también surte efecto. Las víctimas de la banda de secuestradores que les quitó la libertad, que los extorsionó, que los mutiló, que los mató, que deshizo sus vidas y las de sus allegados deben estar seguras de que se hará justicia, y la forma en que eso se puede lograr es seguir el debido proceso, para que se castigue a todos incluyendo a los que hicieron las cosas mal y nos impusieron su interesada versión de los hechos. Que los que sean señalados como culpables lo sean con el menor margen de duda.
Los peligros de linchamientos por parte de masas que no atienden a leyes ni razones es que nos regresan a una situación de salvajismo donde los más influyentes y poderosos siempre ganan, y eso sólo conviene a la delincuencia organizada y a quienes han permitido que operen con los grados de corrupción e impunidad que comenzamos a vislumbrar, lo que se ha dejado de hacer bien es intolerable en un país y para un gobierno que se asumen como democráticos. Otra vez quedamos exhibidos ante propios y extraños. No se trata de liberar delincuentes, se trata de saber quiénes en realidad lo son, sin trampas, sin montajes, sin mentiras.
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