lunes, 3 de octubre de 2016
DOBLE NACIONALIDAD
Joaquín Córdova Rivas
Sabemos que tenemos caducidad, la razón nos dice que vamos a perecer individualmente y como especie, que el planeta, como lo dejemos de devastado y maltratado, nos trascenderá; pero la esperanza por lograr la permanencia, en un delicado equilibrio con el resto de las especies y el universo conocido, nos lleva a imaginar utopías. Queremos seguir creyendo que es posible vivir plenamente siendo cada día mejores seres humanos.
Esta utopía, que creemos realizable aunque suene a paradoja, tiene lugar y fecha de nacimiento, fue en el convento portugués de Arrábida el 6 de noviembre de 1994, también tiene nombre: Carta de la Transdisciplinariedad, no tiene padre ni madre porque igual que muchas familias no es tradicional ni “natural”, sí tiene muchos adoptantes, los iniciales y los que se van sumando de manera consciente, gozosa y solidaria. Para los fines de este texto no la reproduciremos completa, además se puede consultar en múltiples fuentes, aquí está una: http://www.filosofia.org/cod/c1994tra.htm
De sus 15 artículos nos centraremos en el siguiente: “Artículo 8. La dignidad del ser humano es también de orden cósmico y planetario. La operación del ser humano sobre la Tierra es una de las etapas de la historia del universo. El reconocimiento de la Tierra como patria es uno de los imperativos de la transdisciplinariedad. Todo ser humano tiene derecho a una nacionalidad, pero, a título de habitante de la Tierra, él es al mismo tiempo un ser transnacional. El reconocimiento por el derecho internacional de la doble pertenencia –a una nación y a la Tierra– constituye uno de los objetivos de la investigación transdisciplinaria.”
El drama creciente de los exiliados políticos, de los migrantes por motivos económicos —trabajo y salario dignos—, por hambre, por los múltiples conflictos bélicos, por la inseguridad cotidiana, por huir de la violencia —familiar, por los fundamentalismos religiosos, por la discriminación racial o de género—, por tener acceso a una educación emancipadora, no colonializada; o simplemente por buscar un mejor nivel y calidad de vida para los últimos años de la vida, es cada vez mayor y pone en entredicho los múltiples discursos con las escasas realidades.
El embate de la ultraderecha contra los anhelos democráticos, contra los derechos humanos ganados a lo largo de las últimas décadas, no es menor. El discurso maniqueo, incongruente, ignorante, poco humano de quien mejor representa ese polo político, el señor Donald Trump, gana adeptos entre quienes ¿piensan?, que los recursos materiales y humanos del planeta deben quedar resguardados y disfrutados por ellos y nadie más. El conocimiento, el crecimiento económico responsable y equitativo, la diversidad, la tolerancia, la solidaridad y quienes pensamos diferente les estorbamos. Consiguieron su falso enemigo común: los otros.
Vamos a un caso cercano, más digno que el vergonzante jugado por el que cobra como presidente de este atribulado país: “La campaña de odio promovida por el candidato estadounidense Donald Trump pone no sólo en riesgo el futuro y la vida de millones de mexicanos que habitan en los Estados Unidos de América, y cuyo único crimen fue huir de la miseria y la falta de oportunidades en busca de una vida segura y digna, sino también el futuro de una relación respetuosa entre nuestros países”. “(…) San Miguel de Allende ha sido, es y seguirá siendo una tierra abierta al mundo, que recibe con el abrazo sincero a millones de personas independientemente de su origen, credo, raza, ideología, orientación y lengua. San Miguel es una tierra orgullosa de su diversidad, pluralidad e inclusión. San Miguel es una muestra de que el respeto al derecho ajeno puede ser una realidad”. Este gesto, simbólico y significativo, aunque ese municipio no tenga manera de evitar que dicho personaje se presente en esas tierras cuando se le antoje, sucedió el 16 de septiembre pasado, “durante la Sesión Número XXVIII Ordinaria, celebrada en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal se presentó y aprobó la iniciativa […] de declarar al candidato por la presidencia estadounidense, Donald John Trump como una persona non grata ni bienvenida en el territorio sanmiguelense.” https://www.sanmigueldeallende.gob.mx/?p=2465
Me dicen que, en la capital de ese municipio, que apenas rebasa los 140 mil habitantes, viven 18 mil 400 norteamericanos, al menos 4 mil canadienses y una cantidad similar provenientes de otros países. Me dicen que, a diferencia de los mexicanos, esos norteamericanos, mayoritariamente jubilados, tienen la cultura de la donación, que no se guardan el dinero para ellos solos, sino que participan en fundaciones, promueven bibliotecas y museos, dedican algo de sus ingresos a promover actividades culturales y educativas. Me dicen que, a pesar de venir del país que se presenta como adalid del libre comercio y del libre tránsito financiero, no se les permite sacar el dinero de sus jubilaciones y que tienen que hacer algunas maromas bancarias para hacerlo llegar a su actual lugar de residencia, huyendo de los climas extremosos y del estrés citadino de sus lugares de origen. Me dicen que, en caso de ganar el señor Trump las elecciones de nuestro vecino del norte, el desarrollo de lugares como San Miguel de Allende sería severamente afectado, porque endurecería las condiciones para que esos extranjeros jubilados pudieran seguir viviendo, donando e invirtiendo. Curioso que al llegar la etapa final de su vida, algunos descubran que valores tan antiguos como la hospitalidad, la convivencia, el intercambio cultural son deseables y disfrutables. Que nos vuelven más humanos y nos otorgan esa doble nacionalidad, al planeta y al terruño que nos vio nacer.
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HACEN FALTA HOMBRES BUENOS
Joaquín Córdova Rivas
Los derechos son de todos o no son de nadie. Como pocas veces en la historia de esta sufrida humanidad se han logrado reconocer derechos que antes no se tenían, lo que demuestra que las luchas sociales no han sido en vano. Pero siempre hay algunos que se creen superiores y con prerrogativas que los demás no deben tener, los privilegiados sienten que lo son cuando el resto queda marginado. ¿Cómo argumentar con quien renuncia a los argumentos? ¿Cómo razonar con quien renuncia a la razón? Entre más falsa es una verdad más inamovible se vuelve, porque depende de la fe ciega, de la abdicación del propio criterio, de la derrota de cualquier tipo de duda. Y si algo nos vuelve humanos es dudar.
Hombres Buenos es una novela de Arturo Pérez Reverte, aunque esté plagada de datos históricos es un intento de acercarse para reflexionar, es la recreación de la aventura por conseguir los 28 volúmenes de una obra prohibida por la iglesia católica, aunque en el acta correspondiente se haya tenido que escribir: «Reunido en su sede de la Casa del Tesoro y obtenidos los necesarios permisos del Rey Nuestro Señor y de la Autoridad Eclesiástica, el Pleno de la Real Academia Española aprueba por mayoría designar entre los señores académicos a dos hombres buenos que, provistos de los correspondientes viáticos para transporte y subsistencia, viajen a París para adquirir la obra completa conocida como Enciclopédie, ou dictionnarie raisonné des sciences, des arts et des métiers, y la traigan a la Academia para que, en su biblioteca, quede en disposición de libre consulta y lectura para los miembros de número de esta institución.» En el relato queda claro que invocar el permiso de la “autoridad eclesiástica” es, en este caso, un forzado formulismo; en realidad fue de las pocas ocasiones en que el rey Carlos III pudo imponer su autoridad civil frente a otro poder, religioso, celoso de conservar sus cuantiosos privilegios.
El silencio no es una opción, el creer que solo la comunidad LGBTI debe defender la vigencia del artículo cuarto de nuestra Constitución es una falsa salida. Los derechos adquieren plena vigencia cuando abarcan hasta a las minorías, y todos, sin excepción, formamos parte de alguna. «El desafío al Estado laico se agudiza. El alto clero sustenta que el matrimonio entre personas del mismo sexo contraviene al dogma. Las iglesias tienen derecho a definir sus propias verdades pero no a auspiciar de manera pública y sistemática prejuicios discriminatorios. Es del dominio público que la jerarquía eclesiástica católica ha promovido el rechazo social de los derechos humanos de la población LGBTI. Incitar a la discriminación no es ejercer el derecho de expresión ni el de libertad religiosa. En tiempos que ya parecían superados el alto clero repudió el ordenamiento constitucional mexicano. Las constituciones de 1857 y de 1917 fueron declaradas nulas por el papado. Ahora la jerarquía eclesiástica auspicia el desconocimiento de los derechos que la Constitución otorga en materia de libertad sexual y de no discriminación.» Diego Valadés, Estado Laico en peligro. Reforma 13 de septiembre del 2016.
Según la polémica va decantándose, queda claro que la indiferencia no puede ser la respuesta al intento de una parte de la sociedad por negarle derechos a otra. Estamos viendo un debate envenenado, en lugar de convocar a la solidaridad para defender todos los derechos de todos, algunos quieren ejercer derechos negándoselos a los demás. Incluso Carlos Loret de Mola pone sobre la mesa el papel de la supuesta objetividad y equilibrio del periodismo en el tratamiento de este tema, en su columna de El Universal del 13 de septiembre del 2016 titulada “Lo que perturbó mi fin de semana”, con la llamada: “El que se está dando ahora no es un debate como cualquier otro. Estamos frente a la propuesta de retirar derechos a un sector específico de la población”, acierta, al igual que muchos otros, en que se trata de negar derechos que ya están reconocidos en la Constitución, que ya fueron revisados por la Suprema Corte de Justicia y que estamos, en realidad, frente a un intento embozado e hipócrita de políticos y empresarios, junto con los infaltables dirigentes religiosos, de impedir el avance en la garantía y disfrute de derechos humanos.
Celebramos un proceso histórico independentista sin traer a la memoria la coyuntura que lo hizo posible. España estaba invadida por las tropas francesas de Napoleón III, su flota, otrora dominante en buena parte del mundo, señaladamente la actual América Latina, exceptuando Brasil y algunas islas, estaba destruida y el flujo de cuantiosos recursos provenientes de sus colonias estaba bloqueado. Aun así, el pueblo español insistía en resistir y seguir legislando, las llamadas Cortes de Cádiz avanzaban en la posibilidad de separar al Estado de la Iglesia, quitarle parte de sus innumerables privilegios, eso no convenía a la jerarquía eclesial colonial, acostumbrada a los abusos cotidianos sobre una población y territorios sometidos a una explotación brutal. Como sea, la resistencia ante movimientos emancipadores que se desarrollaron en el subcontinente de 1810 en adelante, no contó con la participación de una jerarquía que esperaba continuar ejerciendo un poder que presumían celestial, pero que en la realidad era inmisericordemente terrenal.
«Las ideas y las prácticas diversas anteceden a las leyes que las reconocen. La diversificación social y moral se va internalizando paulatinamente en las conciencias de la ciudadanía. La diversidad que desata fobias en sectores que anhelan la uniformidad valorativa difícilmente puede ser desarraigada, a menos que se recurra a la violencia y la persecución sistemáticas. Incluso así, las conductas fieramente perseguidas permanecen y se reproducen, como ha quedado demostrado en regímenes totalitarios o controladores de las conductas públicas y privadas de sus ciudadanos. Para ser acompañados en su operación de apedreamiento simbólico, la élite clerical católica, y temporales compañeros de ruta, construyen cuidadosamente una imagen monstruosa de sus enemigos. Los presentan como depredadores de familias unidas y felices, causantes de la debacle moral y ruina del país. Así acallan su conciencia, que ha permanecido muda ante los abusos continuos consumados en terrenos de la institución eclesiástica que pretende ser juez de todos y juzgada por nadie.» La piedra y la mano. Carlos Martínez García. La Jornada 14 de septiembre del 2016.
En fin, hacen falta “hombres buenos” para encarrilar la discusión, no podemos quedarnos callados frente a quienes enarbolan la intolerancia para retroceder en derechos humanos que no son concesiones graciosas de unos cuantos “poderosos piadosos”, sino verdaderas conquistas sociales que han costado vidas y atrocidades cotidianas. Es por todos, hasta por los que insisten en negar a los demás.
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LO HEMOS PERDIDO
Joaquín Córdova Rivas
Detrás de cada decisión suponemos que hay información que la sustente, que le dé sentido, que suponga alguna ventaja hacer algo o dejar de hacerlo, pero cuando los dislates se suceden uno tras otro se vale dudar.
De tiempo atrás se han externado preocupaciones por la salud física o mental de los más variopintos gobernantes. Por mencionar algunos de los recientes, allí están las reuniones deliberativas con los órganos encargados de la seguridad nacional de nuestro vecino del norte en las que Ronald Reagan —su entonces Presidente—, se quedaba dormido. La cara de pasmo —por decirlo decentemente—, de George Bush Jr., durante el ataque a las torres gemelas del World Trade Center. La evidente indecisión y pésimo manejo de la crisis producto del terremoto de 1985 de Miguel De la Madrid. Los crímenes de figuras políticas importantes durante el salinato combinado con el exacerbado egocentrismo del titular del ejecutivo de esa época. Ni para qué detenerse en la presunta dipsomanía de otro o en la necesidad de píldoras de la felicidad de su antecesor. De lo que no cabe duda es que la concentración de poder puede enfermar o volver loco casi a cualquiera. Bueno, a algunos se les aparece su mentor en forma de pajarito y hasta platican con él.
La falta de una lógica política que parezca darle algo de coherencia a las decisiones importantes del poder ejecutivo federal actual, que se la pasa rebotando de un error al siguiente sin atinar en casi nada, ha hecho que se revivan las sospechas respecto de la forma en que se procesa la información que llega al primer círculo presidencial; porque en un país presidencialista, si se equivoca el preciso, los demás lo siguen en sus errores, los refuerzan y hasta los presentan como grandes avances, como iniciativas audaces, como el accionar necesario de un estadista incomprendido pero que será salvado por la historia. O en el colmo de la perversidad parece que no dudan en empinarlo para jugar al futurismo personal, sin importarles llevarse al país entre sus mugrosas pezuñas.
La percepción de que algo grave pasa no es nueva, en algo atinó el diario inglés The Economist cuando subtitula una de sus columnas más influyentes, refiriéndose al presidente mexicano «A president who doesn’t get that he doesn’t get it», traducido como “El presidente que no entiende que él no entiende”, aunque en el cuerpo de la nota se refiere también al conjunto de sus más cercanos colaboradores, cercados por la corrupción y los conflictos de interés. http://www.economist.com/news/americas/21640397-president-who-doesnt-get-he-doesnt-get-it-mexican-morass
De forma coincidente y desde los extremos ideológicos, primero, Carlos Marín, director de Milenio diario, se pone excepcionalmente crítico con la figura presidencial en una entrevista que ya se volvió viral; segundo, dos de los colaboradores de la revista Proceso, Ernesto Villanueva y Jenaro Villamil —el 5 y 6 de septiembre de este año—, expresan sus dudas e hipótesis sobre la influencia que pudiera tener un proceso de enfermedad en las decisiones presidenciales. De las pocas opiniones que parecen encontrar alguna lógica —torcida y truculenta, porque estarían apostando al peor escenario en las elecciones presidenciales norteamericanas—, en la bochornosa invitación a Donald Trump y su trato como jefe de Estado, es la de Jorge Alcocer el 6 de septiembre en el diario Reforma.
Parece un llamado temporal a la cordura, pero la renuncia del todopoderoso secretario de hacienda, el señor Videgaray, pudiera marcar un giro significativo en la percepción peñanietista, a menos que sea un episodio más de esa realidad paralela que sólo ellos entienden. Peor si resulta que se practica el deporte favorito de un priísmo acrítico y vergonzosamente incondicional a su jefe máximo y el exsecretario “cae para arriba”.
Sin necesidad de llegar a tanto, sí existe la percepción de que se toman decisiones cruciales sin apego a una realidad que muchos padecemos y que nuestra clase política no quiere ver, o que quizás “no entienden que no entienden”.
A fines del siglo pasado, en plena aventura espacial, la agencia norteamericana encargada de los viajes espaciales, de poner en órbita a los satélites de comunicaciones, de llegar a la luna, popularizó una frase cuando alguno de sus artilugios fallaba y se perdía, incontrolado, en las inmensidades del universo: lo hemos perdido. Así parece estar nuestro presidente, desconectado de la realidad, fuera de órbita, sin comunicación con tierra.
NIÑOS SECUESTRADOS
Joaquín Córdova Rivas
Se roban la paz y la tranquilidad, se roban la posibilidad de transitar sin caos y estrés por nuestras ciudades y carreteras, se roban los presupuestos públicos para atender las necesidades más elementales —educación, salud, recreación, jubilación, trabajo, vivienda, alimentación y ambiente saludables—, se roban el trabajo material e intelectual de quien sea, se roban nuestra vida y nuestro futuro.
Podríamos hacer, además, un listado extenso de los muertos y desaparecidos de este sexenio y de los anteriores, pero ahora no se trata de eso. Sí tiene que ver con el secuestro discursivo de nuestros niños y jóvenes, utilizados como pretexto para atentar contra derechos elementales de otros sectores de la población.
Ojalá que la preocupación fuera real, que guiara las acciones de los poderes del Estado para asegurar una educación como la que establece el artículo tercero constitucional, en lo fundamental: «I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa; II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.» Hasta le podemos agregar el “párrafo adicionado” el 26 de febrero del 2013: «El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.» Sin embargo, nuestras autoridades educativas han abusado del “derecho de los niños a una educación de calidad” para oponerlo a los derechos laborales de los profesores de la educación pública, y digo que han abusado porque el mismo artículo dice que: «Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios–, impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias.» Se habla de todo individuo, no solo de los infantes.
Se trata de instalar en la percepción pública, y han tenido éxito en ello, la falsa conclusión de que quien esté contra su reforma educativa está en contra de los niños mexicanos. Han utilizado las emociones en contra de los argumentos, en lugar de hacerlos caminar parejos. Y como las autoridades se han presentado como adalides en la protección de los derechos de los infantes —recordarles sus hipocresías en el trato a las víctimas de la guardería ABC, el trato preferencial e impunidad a ministros religiosos pederastas, las pésimas condiciones de infraestructura en las comunidades más pobres que provocan muertes infantiles, para ellos no cuenta—, cualquier profesor que las cuestione es sospechoso de “infanticidio educativo”.
¿De qué otra forma pueden, colectivamente, los profesores defender sus derechos laborales si no es deteniendo sus actividades y haciendo notar su ausencia? ¿A poco vamos a caer en el engaño de que los indignados padres de familia “recuperen” una escuela y la hagan funcionar sin profesores? Tomarán la puerta de entrada, pero el proceso educativo requiere de un adulto que domine los saberes y la forma de que los otros construyan los propios, como dice la moda pedagógica. La escuela no es el edificio, es la constante interacción entre docentes y estudiantes, que propicie el aprendizaje de ambos en un ambiente de respeto mutuo e influyendo en un contexto mucho más amplio que el escolar.
La verdadera intención ha quedado al descubierto: «La evaluación, se ha argumentado con razón, es un medio, no un fin; el modelo educativo (si es que lo que se presentó como tal lo fuera) ocupa el sitio de un fin, de un objetivo: la prefiguración de un proyecto. Usar a mansalva un martillo, adorarlo y aclamarlo como “el” logro fundamental durante varios años para construir quién sabe qué, y luego detener los carros para enunciar y poner a consulta lo que se quiere construir, muestra que nunca la evaluación fue concebida como el corazón de un proceso educativo de cambio, sino como instrumento de reacomodo político y corazón del mecanismo de control del magisterio, vía la amenaza, bajo el supuesto de que el miedo a perder el trabajo produciría, por pura añadidura, harta calidad.» Manuel Gil Antón en http://www.educacionfutura.org/reforma-cardiaca/ Aquí sí citamos las fuentes y las marcamos cuando son de otro autor, no como otros.
Por lo pronto, la evaluación docente queda como una caricatura al convertirse en “voluntaria”, esa alternativa no aparece en la reglamentación a menos que alguien quisiera adelantar ese proceso, no retardarlo a voluntad. Nuestros niños y jóvenes han sido discursivamente secuestrados por el rollo oficial, solo las autoridades conocen y protegen sus derechos, ya tenemos un nuevo santo, Santo Nuño de la SEP y su corte celestial de subsecretarios, mientras, que los docentes ardan en los infiernos de la evaluación y amenaza laboral sin fin, y sin incentivos porque no hay recursos o se inventan excusas para no darlos.
domingo, 28 de agosto de 2016
LA EXPOSICIÓN DE LA VERGÜENZA
La punzante Carmen Aristegui entrevista al Juez Roberto F. Caldas, presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos el pasado 22 de agosto, la pregunta es obligada pero pocos la hacen ¿con qué mecanismos cuenta dicha Corte para hacer respetar sus resoluciones en los países que están, como México, adheridos a ella? El Juez llega a la última instancia cuando hay gobiernos que no respetan su legalidad interna ni la internacional, la llamada “exposición de la vergüenza”. Eso significa que el quedar señalado, después de un largo proceso de investigación, como repetido infractor de los Derechos Humanos ante los 26 países firmantes, que abarcan más de 560 millones de pobladores, y el resto del mundo, obliga a los gobiernos renuentes a recibir y acatar esas resoluciones, aunque no quieran. Pero ¿qué se hace con gobernantes que no tienen ni vergüenza?
En nuestro sistema educativo conviven —es un decir—, todas las virtudes y defectos de una sociedad como la nuestra, desde el respeto y consideración por la potencialidad de nuestros niños y jóvenes, hasta la simulación y el chambismo. Por eso, una verdadera reforma educativa debe ofrecer a los docentes, entre otras cosas, un “piso parejo” para demostrar sus capacidades y entrega, independientemente de otras formas de méritos que, con el paso del tiempo, se han ido pervirtiendo hasta extremos increíbles.
Por “no meterse en problemas” nuestras instituciones educativas han aceptado acreditaciones académicas falsas o de instituciones patito que se dedican al negocio de cobrar por grados que se cursan en el papel, algo así como “pague ahora y aprenda si le da la gana”, el affaire Peña Nieto y su tesis es una muestra. Los mismos sindicatos se prestan al juego defendiendo agremiados que no soportan la más mínima investigación de sus antecedentes laborales y académicos; por otro lado, existen docentes altamente capacitados que aprendieron a aprender por su cuenta y riesgo, y que requieren de una instancia propia del contexto en que desarrollan su labor, que reconozca esos saberes e idoneidad. La Ley General del Servicio Profesional Docente, con su propia forma de evaluar, parece una oportunidad ideal para lograr tal propósito. Que su juzgue a los profesores por su desempeño actual, por sus conocimientos reales y puestos en práctica, por sus competencias pues, no por méritos cuestionables, poco adecuados o insuficientes para hacer que sus estudiantes se apasionen por aprender y lo logren.
La política debiera ser el arte de hacer posible lo deseable, pero nuestros gobernantes convierten lo deseable en imposible. La mencionada Ley del Servicio Profesional Docente parece tener objetivos claros que se van opacando según avanza su articulado, por ejemplo: «Artículo 4. XXXII. Servicio Profesional Docente o Servicio: Al conjunto de actividades y mecanismos para el Ingreso, la Promoción, el Reconocimiento y la Permanencia en el servicio público educativo y el impulso a la formación continua, con la finalidad de garantizar la idoneidad de los conocimientos y capacidades del Personal Docente y del Personal con Funciones de Dirección y de Supervisión en la Educación Básica y Media Superior que imparta el Estado y sus Organismos Descentralizados.» Suena bien, pero las cosas se embrollan y comienzan los candados que permiten que dichas funciones queden como simples promesas o casi vacías de contenido: «Artículo 13. VIII. Desarrollar un programa de estímulos e Incentivos que favorezca el desempeño eficiente del servicio educativo y contribuya al reconocimiento escolar y social de la dignidad magisterial. Artículo 14. V. Establecer niveles de competencia para cada una de las categorías que definen la labor de quienes realizan las funciones de docencia, dirección y supervisión, a efecto de que dicho personal, las escuelas, las zonas escolares y, en general, los distintos responsables de la educación en el sistema educativo cuenten con referentes para la mejora continua y el logro de los perfiles, parámetros e indicadores idóneos.» Muy bonito, pero en la redacción se abre la puerta, al establecer “perfiles, parámetros e indicadores”, a que el chambismo o la falsa meritocracia se cuelen y se apropien, otra vez, de todo el andamiaje de promoción, incentivos y reconocimientos, al “piso parejo” le aparecen los baches que lo pueden volver intransitable o desalentador. Hay que advertir que buena parte de la crisis educativa tiene que ver con la poca o nula preparación pedagógica de licenciados, maestros y doctores que pueden dominar su materia, pero resultan incapaces de mediar entre un programa de estudios y el aprendizaje real de los niños y jóvenes.
Peor todavía, hay que esperar hasta casi la mitad del articulado para caer en el franco desánimo porque dice: «Artículo 39. […] El acceso al primer nivel del programa y el avance de niveles estarán sujetos a la disponibilidad presupuestal.» Y ya sabemos que en este país la educación es prioridad en los discursos, pero no en el presupuesto, de hecho, cuando hay que “ajustar”, lo primero que se les ocurre es desaparecer el financiamiento que ya estaba autorizado, bueno, el último “recorte” fue de 6 mil 500 milloncitos, más los que se quiten para lo que resta del año y el que entra. Eso significa que docentes evaluados que logren una destacada o excelente calificación, no podrán entrar a los programas de promoción o de incentivos porque no hay dinero, con promesas incumplidas no se estimula a nadie, más bien se provoca un efecto contrario. En la misma Constitución debería establecerse la obligación del Estado para que se destine el presupuesto suficiente para que nuestro sistema educativo pueda “atraer y retener a los mejores docentes”, como dice la propuesta de Modelo Educativo 2016, porque ahorita se están fugando.
Cualquier país con buenos resultados educativos sabe que tener buenos maestros —bien capacitados, los mejores en su profesión y con vocación, bien pagados para atraer y quedarse con los mejores—, es indispensable para eso que llaman “calidad”. No se puede presumir que la educación es una prioridad y derecho supremo de los niños, cuando en lo real se desprecia al magisterio, se le mal trata, se le insulta y señala como irresponsable y convenenciero, menos recortando los recursos para premiar a los que se lo merecen y, en última instancia, serán los encargados de transformar mucho de lo malo que padecemos.
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domingo, 14 de agosto de 2016
LOS INVISIBLES Y LOS VENCEDORES
Respeto a los atletas mexicanos que se esforzaron por dar las marcas para asistir a las olimpiadas, porque además tuvieron que sortear las corruptelas, ineficiencias y chicanadas de los dirigentes deportivos. Somos un país que devora comida chatarra, que produce obesidad infantil y enfermedades crónico degenerativas, a nuestra clase política no le interesa el deporte, la salud, la educación o la desigualdad social, sólo sus negocios, su vida bonita, su vacía felicidad. No, los atletas no tienen la culpa.
A otra cosa. Los vencidos no quieren revancha, los vencidos no quieren guerra, los vencidos ya no son invisibles, sí son la alternativa viable a un sistema de despojo sistemático, que concentra la riqueza natural, económica y cultural en unas cuantas personas a costa de la destrucción del planeta y lo poco que nos queda de humanidad.
El filósofo mexicano Enrique Dussel, en su análisis de las ideas europeas que nos llegaron con la colonialización, que pretendió destruir o volver invisibles a las culturas indígenas lo pone así: «La modernidad está llegando a su límite de destrucción de la vida en la tierra y generando una desigualdad gigantesca. Eso es eurocentrismo porque creen que han construido una gran civilización. En parte sí, pero fue algo que empezó en China y en el mundo árabe, como lo evidencian las matemáticas y los vestigios de revolución industrial en China mucho antes que en Inglaterra. Además, los europeos dependen de Asia y no lo reconocen. Por supuesto en Asia también hay otras formas que están aniquilando el mundo, como el estalinismo chino que ha superado en producción a los Estados Unidos causando igual o más daños ecológicos con su modelo de producción.» http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/filosofia-europea-no-universal-articulo-552386
Los vencidos tienen otra forma de ver el mundo, de relacionarse con él, de pensarse como parte de algo mucho más grande que hay que cuidar porque así nos cuidamos todos: «Las epistemologías del sur son un proyecto para valorar y validar los conocimientos nacidos de la lucha de grupos sociales que han sufrido sistemáticamente las injusticias, las discriminaciones, las exclusiones del capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Normalmente, nuestros conocimientos, los valorados, por ejemplo, por las universidades, son los de los vencedores. Nuestra historia, la que se cuenta en las escuelas, es la contada por los vencedores. Los vencidos nunca contaron la historia. Las epistemologías del sur pretenden demostrar que la comprensión del mundo es mucho más amplia que la occidental y que el pensamiento occidental produjo una línea abismal que dividió las sociedades entre metropolitanas, las visibles, y las coloniales, las que no cuentan, las invisibles. Esto llevó a que se produjera todo un vastísimo campo de ausencias.» http://ctxt.es/es/20160323/Politica/4947/Boaventura-de-Sousa-Santos-entrevista-Europa-fronteras-derechos-humanos-colonialismo.htm
Pero esas ausencias se convierten en presencias cuando los modelos actuales se derrumban y dejan al descubierto lo que querían esconder. La ONU declara que, en este mes de agosto, el día 9, sea el día internacional de los Pueblos Indígenas, durante el mismo, en una declaración conjunta de 4 relatores especiales, hace una recomendación que deberíamos considerar para nuestra reforma educativa; ya no se trata de “integrar” a los pueblos indígenas a nuestra forma colonizada de educar, sino de que: «los Estados y los pueblos indígenas deben trabajar juntos para satisfacer el derecho de esos pueblos a establecer y controlar sus sistemas e instituciones educativas.» http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=35581#.V6pbs5grK1s
La vieja Europa no consumó, pero sí consumió, los pretendidos derechos universales del hombre. Esa Revolución Francesa que se dio como producto del rompimiento de formas de pensamiento dogmáticas para instalar un cientificismo que sirvió en su momento y hasta varios siglos después, llegó a su límite y no creció para ofrecer otra alternativa. Incluso sus avances presentados como un ejemplo de lo que debería ser a escala planetaria, dependían de subordinar a los no europeos: «Se basa en una idea muy vieja de Europa, debido a toda su tradición colonial, la del nosotros y ellos. Los ellos no tienen los mismos derechos. Durante muchos siglos Europa logró mejorar la vida de sus obreros y de sus mujeres, pero ¿con qué? Con todas las rentas que venían de las colonias, del saqueo de los recursos naturales. Al inicio del siglo XIX en Europa emergía un derecho laboral que protegía a los trabajadores. En ese mismo momento, en el otro lado de la línea, en las colonias, era derecho penal, trabajo forzado. Esta dualidad es tan abismal que la gente no la ve, parece que nuestros derechos humanos son universales, pero están en vigor sólo acá. Del otro lado de la línea, no.» Boaventura De Sousa Santos.
Las desigualdades ya llegaron al límite, sus efectos descarnados muestran que nuestro consumismo depredador no tiene futuro y nosotros tampoco si lo seguimos ciegamente, a pesar de lo que digan y hagan esos poquitos que insisten en quedarse con todo y a pesar de todos. Por eso las comunidades y pueblos indígenas se están coordinando para presentar propuestas colectivas, una de ellas es la del Buen Vivir, una muestra de ello es lo declarado por el representante de la Organización Hñahñu para pueblos indígenas del Valle del Mezquital Cesar Cruz Benítez, quienes a pesar de estar rodeados de plantas industriales siguen defendiendo sus tierras y lugares sagrados y que se puede consultar en http://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2016/08/9/hnahnu-otomies-se-resisten-la-modernidad#.V6nHkXRR3eM.facebook
Mientras, en Querétaro, tuvo lugar la Conferencia "El Buen Vivir. La Cosmovisión de los Pueblos Originarios frente a la barbarie capitalista, impartida por Jorge Mansilla Torres (ex embajador de Bolivia en México) el jueves 11 de agosto en el auditorio de la Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Los vencidos ofreciendo su sabiduría ancestral a los vencedores. Esperando que haya tiempo para corregir el rumbo.
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domingo, 24 de julio de 2016
MODELOS APRENDIDOS
Se sienten diferentes, habitantes de un universo aparte por privilegios adquiridos generacionalmente, por nacer en una familia o grupo político específico, por perseverar en sus relaciones sociales con los poquitos que les garantizan alguna ganancia. Las leyes no se hacen para ellos, el manejo indiscriminado de los presupuestos públicos y privados se da por descontado, no hay conflicto absoluto. Para ellos son los helicópteros, los autos más caros, los yates y playas privadas, las escoltas armadas que los protegen de ellos mismos; también deben ser suyas las mujeres más hermosas según el canon de moda, ya sea por simple interés y conveniencia, o a la fuerza si es necesario; no hay contradicción, es el ejercicio de un privilegio “natural”. Han tenido y siguen teniendo tanto poder que diseñan las leyes a su conveniencia, por eso lo que hacen es “legal” aunque no sea ético, ni moral, ni justo. En los raros casos en que la indignación social los alcanza, primero se indignan, luego demandan alegando daños a una buena reputación de la que carecen, después es más que suficiente pedir perdón, aunque no haya ánimo alguno de rectificar, ni mortificación por haber causado daño, es más, ni siquiera se admite; así no hay nada que reparar ni de qué arrepentirse. Si alguien cuestiona su forma de vida y señala los costos sociales que implica, basta rediseñar la forma de medir la pobreza, o hacer obras faraónicas para encubrir otros “gastos”, o nunca darlas por terminadas para seguir sacando dinero, como nuestras parchadas y malhechas autopistas. Mientras, festejemos el sistema nacional anticorrupción, que, si acaso, se aplicará a algún pez chico que se salga de la red para distraer del abuso de los escualos más grandes; a menos que los órganos ciudadanos de vigilancia sean eso, que tengan la fuerza necesaria para hacer respetar y cumplir las leyes y reglamentos. Que no se nombren “ciudadanos” que se ganan la designación cantándole las mañanitas al presidente en un evento oficial de protección a las víctimas de delitos, no, que sean verdaderos espacios cuya mera existencia prevenga prácticas corruptas, que acote significativamente la impunidad.
Se intentó y el fracaso ha sido muy costoso, nuestro modelo de pensamiento positivista, presuntamente objetivo por científico, se impuso en nuestras escuelas y las convirtió en espacios donde los sentimientos y emociones son vistos como estorbos. Nuestros planteles escolares siguen el modelo penitenciario, pretendiendo quedar aislados de una realidad emotiva que nos define como humanos. No importa cómo te sientas, ni si tienes problemas familiares, económicos, fisiológicos o mentales; todo eso debe quedarse fuera, aquí solo cuenta tu rendimiento, la entrega en tiempo, forma y capricho de tareas absurdas con el propósito de doblegar la voluntad infantil o juvenil, o responder exámenes memorísticos mal hechos y peor calificados. Prohibido mostrar tristeza, enojo, desesperación, desánimo, alegría “desbordada”, rebeldía, afecto o cualquier cosa que no sea “racional”. Tampoco es relevante si te aburres, si estás desmotivado, si te sientes solo e incomprendido, igual tienes que rendir como si fueras una máquina que no se descompone.
Según lo que se sabe: «El nuevo modelo curricular de la SEP define un perfil de egreso para los estudiantes de educación básica, que incluye desde preescolar a secundaria, con tres grandes componentes curriculares: Aprendizajes Claves, Desarrollo personal y social; y Autonomía Curricular. Los aprendizajes claves, señala el documento, atienden especialmente, aunque no exclusivamente, al crecimiento de la dimensión cognitiva del estudiante. En este componente curricular de observancia nacional, expresa, se definen tres campos formativos: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático, y Exploración y comprensión del mundo material. En el componente curricular Desarrollo Personal y Social, que también es de observancia nacional, se podría organizar en tres áreas: Desarrollo artístico y creatividad; Desarrollo corporal y salud; y Desarrollo emocional.» Sonia del Valle. Reforma 20 de julio del 2016.
Pero una cosa son los planes y otra su aplicación, si el sistema educativo no actúa como un conjunto armónico de elementos que se complementan entre sí, esos tres componentes curriculares no se tocarán entre sí, corriendo el riesgo de que, otra vez, el cognitivo le gane espacio e importancia a los otros dos. Una de las hipótesis más aceptadas actualmente es que no hay aprendizaje desligado de las emociones, que esa inteligencia emocional no es algo de lo que se pueda prescindir a riesgo de formar niños y jóvenes incompletos: tan es así, que por no considerarlas tenemos cifras muy altas de reprobación y abandono escolar, además de la deshumanización que padecemos cotidianamente y que se refleja en suicidios, violencia intrafamiliar y en el noviazgo, acoso escolar, intolerancia piadosa y demás engendros sociales por el estilo.
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