sábado, 6 de febrero de 2010

UN PASADO PARA NUESTRO FUTURO

No es por seguirle la corriente a las efemérides, tampoco a los festejos que se están quedando sin significado, es que este sí es importante porque el viernes celebramos el 5 de Febrero de hace 93 años. De ese 1917 que puso a Querétaro en el mapa posrevolucionario porque aquí se discutió, acordó y proclamó la Constitución, que con sus muchas contrahechuras posteriores y parches nos sigue rigiendo.
Como dicen los historiadores, esa Constitución no fue un retrato del país, que en esos momentos quedaba fragmentado, enfrentado en múltiples facciones y que necesitaba de un proyecto común para comenzar a pacificarse, se requería construir las instituciones que tuvieran como pretexto y fin hacer realidad las aspiraciones comunes, garantizar el reparto de tierras para que los campesinos quedaran protegidos de los latifundistas y recuperaran lo perdido durante décadas, había que asegurar los derechos y especificar las obligaciones de los obreros, había que acotar a los poderes que en los hechos, abusaban de un poder que nadie les había dado pero que sí habían arrebatado por la fuerza, por el miedo, por las amenazas y el sojuzgamiento cotidiano.
Tenía que discutirse y firmarse en Querétaro por su lugar privilegiado en el centro del país, porque esta ciudad había sido tomada por el ejército constitucionalista del general Venustiano Carranza y no por los villistas, zapatistas o las tropas de alguien más. Convocar a las distintas fuerzas revolucionarias en Querétaro fue una muestra de estrategia política, había inteligencia y visión de futuro, lo que ahora, 93 años después, brilla por su ausencia.
Hace falta un nuevo pacto social, el de 1917 se desfondó y necesita de una actualización histórica, plantear un nuevo modelo de país, antes no existía la globalización y sus terribles efectos, el orden mundial apenas estaba por cambiar y definirse, estamos hablando de las guerras mundiales y sus nuevos desequilibrios, de la nefasta guerra fría, de un desperdiciado poder unipolar que se rindió a las fuerzas económicas que no ha sabido controlar.
Nuestro panorama mexicano sigue mostrando algunas de las muchas carencias y retrocesos, desfilaron por las calles de un estado vecino, Michoacán, seres humanos flagelados, torturados, maltratados sin posibilidad alguna de defenderse, que fueron “castigados” por una parte del crimen organizado que está más que dispuesto a tomar las funciones de policía y juez con tal de que nadie les dispute el territorio, que prometen protección contra los delincuentes menores y casuales con tal de asegurar que en esos lugares ellos manden, que gobiernen sin marco legal alguno y sin contrapesos, por la pura fuerza y por la incapacidad de los gobiernos para hacer cumplir las leyes. Jóvenes fueron masacrados en Ciudad Juárez en una fiesta, mientras nuestro presidente justificó la matanza, 48 horas después, arguyendo un pleito de pandillas.
Otra contrahechura, develada por una instancia producto de esos afanes revolucionarios y constitucionales, la secretaría de educación pública publicó los resultados de un estudio donde encuentra que: Cuatro de cada diez profesionistas en México trabaja en una actividad que no está ligada a la carrera que estudió; pero quienes terminan buscando un ingreso como taxista o vigilante son los antropólogos, etnólogos, arqueólogos, historiadores, geógrafos, geólogos, agrónomos o ingenieros químicos industriales… El subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán, explicó que ante la crisis económica, que el año pasado dejó sin empleo a más de 400 mil profesionistas, algunos se vieron obligados a obtener un ingreso como operador de transporte o en tareas de protección y vigilancia… no es extraño que en nuestro país una persona sin estudios o que no terminó la primaria tenga más oportunidades de encontrar un empleo que un profesionista. Pésimo mensaje para nuestros niños y jóvenes.
Se habla de reforma laboral pero no de reforma empresarial, se habla de reforma política que por abrirse el tema en un momento inoportuno puede provocar lo contrario de lo que se pretende: “más partidocracia” más pragmatismo, menos apego a los principios, un perfil ideológico desdibujado y menos representatividad ante esos poderes fácticos que cada vez ganan más espacio aunque jueguen, ya no en los límites de la legalidad, sino en la ilegalidad declarada y descarada.
Se confunden las libertades propias de un país sumergido cada vez más en la pluralidad y la diversidad, con una uniformidad impuesta por la culpa y el castigo. Podríamos seguir bordando sobre el mismo tema, las crisis mexicanas, no sólo las económicas, amenazan con volverse permanentes porque casi nadie parece hacer algo para detenerlas y corregir el rumbo. Pero basta por hoy, que cada quien piense en lo que le toca hacer para ser más solidario, respetuoso de lo que creen o no creen los demás, congruente con lo que piensa, dice y practica; dispuesto a convencer y no a imponer.
Un apunte final que no se puede dejar pasar, en la memoria histórica del Colegio de Bachilleres (COBAQ) publicada con motivo del 25 aniversario de esa institución educativa, la mezquindad impidió se reconociera la importancia de personajes como Bárbara Leticia Ruiz Barrios, de las fundadoras de ese sistema y de su Plantel 1. Aunque sea por este medio que sepa que muchos valoran lo que otros se empeñan en querer borrar de la historia.

jueves, 28 de enero de 2010

EL DESASTRE Y EL NEGOCIO

Joaquín Córdova Rivas

Vivimos diferente, a un ritmo que por su velocidad nos hace tropezar continuamente, pero seguimos pensando como si nada hubiera cambiado. Nos aferramos a moldes o paradigmas rebasados y en lugar de construir formas nuevas de ver este mundo nuevo queremos retroceder en la historia en la búsqueda de falsas seguridades, muchas interpretaciones que ya habíamos desechado, porque no servían para ubicarnos en nuestra vida, las estamos reciclando.
Por ejemplo, la primera reacción que desató la agresión brutal sufrida por el futbolista paraguayo Salvador Cabañas fue la de culparlo, como si no tuviera derecho a desvelarse, a divertirse junto con la parte de su familia que está en este país –su esposa y cuñado—, a asistir a un lugar que debiera garantizar su seguridad y la de sus acompañantes, supervisado por una autoridad que trabaja para todos. Regresamos al viejo esquema de “si le pasó algo fue porque se lo merece”, “quien le manda andar a esas horas en un bar”, “seguramente a esa hora no estaba rezando el rosario”, en resumen: él tiene la culpa. Como si hubiera horas para portarse bien y horas para portarse mal, sin entender que vivir en sociedad sin dañar a alguien, sin cometer delito alguno, viviendo y dejando vivir, no requiere de la supervisión de las autoproclamadas “buenas conciencias” que todo se lo achacan a fuerzas sobrenaturales que castigan a otros porque no los premian a ellos.
La difusión de la fotografía de esta víctima de la sinrazón y la violencia, tirado en el piso, sangrando, va más allá del interés de informar, se están violentando derechos de las personas con el mero pretexto de la oportunidad, de elevar la audiencia –el rating—de los morbosos que no se satisfacen con nada.
En el mediano plazo la rutina nos vuelve insensibles, nos acostumbramos a las escenas sangrientas, al recuento de víctimas, a la repetición sin fin de los edificios derrumbados, de los mutilados, de los que pelean a muerte un pedazo de comida, un techo, una oportunidad para sobrevivir.
Por eso es tiempo de hablar de Haití, porque la emergencia va para largo y en unas cuantas semanas o días ya no será noticia. Porque nuestra forma de vida necesita de nuevos desastres para mantenernos entretenidos y para que el sistema económico siga aprovechándolos para mantenerse como el único posible, a pesar de sus efectos.
Comencemos por lo básico, ahora sabemos que según Roberto Soca y su libro La fascinante historia de las palabras los naturales del lugar, los taínos, llamaban a esa isla Ayití que significa “tierra de las altas montañas” o “la montaña sobre el mar”, también que fue la primera región de nuestra América que logró su independencia, que a pesar de tal antecedente ha sido explotada por otros países y por tiranos propios y extraños, incluso fue protectorado norteamericano por varios lustros y tampoco le fue bien. Así que reciclar esa idea quizás no sea lo mejor, a pesar de la situación actual.
El desastre haitiano no tiene nada que ver con el color de su piel, con sus rituales religiosos, con su origen africano o con la mala suerte, es más, su futuro estará determinado por modelos de globalización sobre los que no tienen influencia alguna, para su mayor desgracia.
Ante la parsimonia de los científicos sociales occidentales, los países que padecieron por décadas el “socialismo real” con su cauda de asesinatos e intolerancias y que, se supondría, estarían profundamente agradecidos con el neoliberalismo capitalista que los liberó, son los que están produciendo las teorías y críticas más interesantes. El filósofo esloveno Slavoj Zizek (Diario El Clarín La crisis vivida como electroshock) intenta una forma diferente de pensar las cosas, de interpretarlas, sin perder y sin renegar de su pasado, sino tomándolo como trampolín para no quedarse sin piso. El panorama que percibe es espeluznante porque desnuda las falsas ayudas y los verdaderos intereses que encubren. Por ejemplo, hace una comparación interesante con información disponible en los medios de comunicación pero que pocos relacionan: “La crisis financiera hizo imposible ignorar la flagrante irracionalidad del capitalismo global. Basta con comparar los 700.000 millones de dólares que se destinaron a la estabilización del sistema bancario tan sólo en los Estados Unidos con el hecho de que, de los 22.000 millones de dólares que los países más ricos iban a destinar a la ayuda a la agricultura de los países más pobres en este año de crisis de alimentos, sólo se aportaron 2.200 millones. La culpa de esa crisis de alimentos no puede atribuirse a los sospechosos habituales como la corrupción, la ineficiencia y el intervencionismo estatal de los países del Tercer Mundo. Al contrario, depende de manera directa de la globalización de la agricultura (…) el vertiginoso aumento del precio de los granos (producto también de su uso para la producción de biocombustibles) de los últimos años ya dio lugar a hambrunas en países, de Haití a Etiopía.”
Según Zizek y algunos otros pensadores, el sistema económico actual se beneficia hasta de los desastres, por eso, según esta lógica, la presencia de más de 10 mil marines estadunidenses y tan sólo 600 médicos y rescatistas de la misma nacionalidad en Haití no es casualidad ni coincidencia. Seguramente detrás de ellos aparecerán los grandes conglomerados empresariales prestos para usar el dinero de la ayuda internacional para pagarse sus servicios en seguridad, construcción de viviendas, asesorías para realizar elecciones, para invertir en los campos o lo que sea, o para prestar dinero para que sigan pagando su deuda externa; ya lo hicieron con Irak y lo harán con quien se deje.
Eso no significa que se deje de ayudar, sino que la ayuda llegue a quienes la necesitan sin que otros busquen hacer negocio, hay que recordar que a pedido de la ONU nuestro país y de nuestros impuestos aportó 8 millones de dólares, además de lo enviado en especie y de los voluntarios que hicieron lo que pudieron.
Otra globalización tomaría la pobreza, el cambio climático, la falta creciente de agua, alimentos, educación, salud, empleos y salarios dignos como problemas a resolver por todos, de forma solidaria, pero dejaríamos de ser humanos, al menos como nos conocemos ahora.

lunes, 28 de diciembre de 2009

MÁS INTOLERANCIA

Por si los problemas económicos y del combate a la delincuencia organizada fueran pocos, estamos observando una polarización social inducida por esos poderes que se resisten a perder parte de su influencia terrenal, aunque se ostenten como divinos.
El motivo parece una tontería, el reconocimiento legal a uniones entre personas que son consensuadas, es decir, no forzadas porque tienen como requisito la aceptación mutua y además, y quizás más importante, una base afectuosa o amorosa.
El matrimonio por amor es un producto tardío de nuestras civilizaciones, antes eran por simple conveniencia y esos autores sociales, esas iglesias legitimaban las uniones, no dudaban lo más mínimo en celebrar matrimonios (de esos de hasta que la muerte los separe) aunque los contrayentes estuvieran en contra, aunque no se quisieran, aunque se odiaran mutuamente, total, el tiempo, la costumbre y la convivencia forzada harían surgir el amor (a eso ahora le llamamos el síndrome de Estocolmo, que aparece en casos de personas que son retenidas en contra de su voluntad sujetas a abusos cotidianos y terminan estableciendo relaciones de afecto con sus captores, creo que no es necesario recordar los casos emblemáticos de Patricia Hearst o de las rehenes colombianas que hasta tuvieron hijos con los supuestos guerrilleros que tenían como principal tarea evitar que se escaparan). Pero no todos terminan así, generalmente son larguísimas batallas donde el odio, las agresiones y el uso de los hijos como armas psicológicas vuelven un infierno lo que debiera ser una vida dedicada al desarrollo personal, familiar y social, pero si las cosas empiezan mal casi siempre terminan mal.
También vale la pena traer a la memoria que antes de ese romanticismo que la literatura elevara a la categoría de arte, los señores feudales eran los que aprobaban o no las uniones entre sus siervos, uniones que debían tener como principal tarea incrementar la producción del feudo, el establecer ligas con otros feudos que redundaran en el beneficio económico y en el poderío militar. El amor era un estorbo, algo que debía evitarse.
Nuestras iglesias cristianas crecieron y tomaron fuerza en ese entorno, si alguna vez creyeron en el amor como algo importante en las relaciones humanas, durante tanto siglos de conveniencia se les olvidó hasta parecerles algo aberrante, por eso su oposición cruenta a las leyes de reforma en nuestro país y a las otras leyes, en otros países, que les impidieron ser los únicos en sancionar esas uniones entre seres humanos y que se cristalizaban en la capacidad de adquirir derechos civiles, como heredar, como ser reconocidos legalmente para ejercer la patria potestad sobre la descendencia, para adoptar, para asegurar a la pareja en los sistemas de salud y demás a los que estamos acostumbrados.
Historiadores como Enrique Krauze ubican el llamado “derecho de pernada”, es decir, a ese abuso que se consentía por las autoridades civiles y eclesiásticas incluso en tiempos tan recientes como los del hacendado prerevolucionario que ejercía contra el personal femenino que tenían a su servicio. El derecho a un matrimonio fundado en el amor ha tenido que ser ganado por una ciudadanía heredera de los derechos universales que detonaron la Revolución Francesa, no es un invento de las iglesias, se ha logrado a pesar de ellas.
El reconocimiento de las sociedades de convivencia antes y de los matrimonios entre seres humanos basadas en el afecto y el amor ahora, parecen un paso lógico, en el primer caso hay que reconocer a esos modelos de familia diferentes a las tradicional y que han sido forzadas por un modelo económico que considera todo (hasta el amor) como una mercancía, por eso no les resulta extraño que ya existan miles de núcleos familiares donde sólo la presencia femenina está presente porque los hombres han tenido que emigrar a buscar el trabajo y el ingreso que en su tierra no tienen (aquí habría que criticar y sancionar a esas autoridades que no han sido capaces de construir un modelo económico alternativo, en lugar de irse por lo fácil y hablar mal de la moral o de la pérdida de costumbres que, como siempre, responden a un entorno social y económico específico). En el segundo, hay que reconocer una diversidad que se ha tratado de ocultar, que se señala y discrimina hasta extremos difíciles de entender, hay que legitimar el amor como razón necesaria (aunque quizás no suficiente) para formar un núcleo familiar en donde todos sus integrantes colaboren en el desarrollo de todos.
El embate dirigido no contra una legislación que simplemente reconoce y reglamenta lo existente, sino contra una de las muchas minorías que muestran la diversidad humana, es un botón más de intolerancia, de ganas de fastidiar al prójimo argumentando que se hace por su bien.

jueves, 17 de diciembre de 2009

PROSPECTIVA 2010

Joaquín Córdova Rivas

La propuesta parecía atractiva pero en algo frustrante. Hacer un número monográfico sobre lo que se espera el próximo año suena más a tarea de adivinos y charlatanes que una cosa seria, pero la tentación por siquiera hacer el intento tampoco es despreciable, así que caigamos en la provocación.
Y es que según el diccionario de la Real Academia Española la palabra prospectiva viene del latín prospicere que significa mirar, pero no es cualquier mirada, no es al menos la del voyeur, palabra francesa que designa a quienes gustan de mirar a personas en situaciones íntimas o eróticas, sino las del curioso que armado de sus conocimientos y experiencias intenta hacer un “Conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o de predecir el futuro, en una determinada materia”. Allí está el intríngulis del asunto, hay que mirar al futuro.
Usted amable lector estará de acuerdo que ninguno de los sentidos con que nos dotó la naturaleza sirve para ver tan lejos en el tiempo, las herramientas tendrán que ser otras, quizás las enlistadas antes, los conocimientos y las experiencias, pero esas sirven para hacer posmoniciones, es decir, para saber lo que ya pasó; para las premoniciones hay que agregar la imaginación.
Comencemos pues. La producción de Magazine Televisión consultó a la ciudadanía sobre lo que espera en los últimos tres años de la administración de Felipe Calderón, las respuestas, como es lógico, fueron variadas y algunas hasta divertidas, se me ocurrió imaginarme qué podría haber respondido si alguien se hubiera tomado la molestia de preguntarme ¿Qué espera del gobierno de Felipe Calderón? Respuesta: que se termine. Tenemos pues, una primera predicción: nos la vamos a pasar el 2010 en la batalla por encontrarle pies y cabeza a la propuesta de reforma política del ejecutivo federal, porque de alguna manera tiene que encarar la difícil tarea de festejar el bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución; siendo ideológicamente contrario a esos movimientos sociales hay que centrar la atención en cambios que busquen deshacer el monopolio de la representación política de los partidos, pero eso no podrá hacerse desde el Congreso, las cúpulas partidistas no se van a suicidar teniendo la mirada y la ambición puestas en el 2012, porque si los festejos mencionados se ponen a bordar sobre esas viejas demandas y anhelos capaz que los resucitan y eso es impensable para un partido de derecha de los antigüitos. Cosa diferente pudiera suceder si la reforma propuesta fuera dirigida a la ciudadanía en su conjunto, a sus organizaciones sociales, apostando a la movilización pero ¿cómo se hace eso metidos en una guerra contra el narco que se libra en las calles y con las fuerzas armadas fuera de los cuarteles?
Aún así algunos de los poderes fácticos, que se refieren según el diccionario mencionado a: “El que se ejerce en la sociedad al margen de las instituciones legales, en virtud de la capacidad de presión o autoridad que se posee; p. ej., la banca, la Iglesia, la prensa”. Tendrán que ceder terreno debido al excesivo desgaste y abuso de su poder extralegal. Ya se está viendo el alto costo político que tiene mantener al duopolio televisivo, o las modificaciones a las constituciones de los estados que imponen creencias religiosas a todos, o los altísimos costos de las prácticas agiotistas de nuestro sistema bancario. Si no tienen la sensibilidad para retroceder corren el riesgo de que otro poder los sustituya completamente ¿el ejército?
Pocas figuras sociales destacan en el firmamento opaco y mediocre mexicano, de los que seguirán aprovechando los reflectores por ser considerado como una voz diferente seguirá siendo: el rector de la UNAM, que ya escogió las batallas en que sabe que puede ganar, la primera, la propuesta de un proyecto de Nación (así, con mayúsculas) aprovechando la riqueza cultural y científica que contiene una Universidad Nacional bien posicionada internacionalmente. La segunda, enmarcada en la anterior pero que merece una consideración aparte, el deslinde del que podría despegar como el único proyecto visible y “exitoso” del calderonismo, las reformas integrales a la Educación Básica (RIEB) y a la Educación Media Superior (RIEMS) y su apuesta por una educación basada en “competencias”. Ambas con un soporte único y fácil de tirar, la prueba ENLACE.
Lo queretano resulta más fácil de adivinar. Terminará la “luna de miel” de los ciudadanos con el nuevo gobierno, no gracias a la actividad opositora del resto de las fuerzas políticas que buscan acomodarse al cambio en los colores y en la redacción de los lemas, sino por el afán revanchista de algunos priistas que se vieron desplazados 12 años de las definiciones y los negocios. Se ve difícil un ataque directo a la figura del gobernador lo que hace más fácil pegarle a alguno de sus inexpertos colaboradores o a alguno de los viejos que no se han percatado que las cosas no pueden ser como antes, aunque su cerebro y sus deseos les digan lo contrario. Predecir una desilusión ciudadana total es casi imposible, los desastres que dejaron las administraciones panistas dan mucha ventaja, pero si no se ventilan se pueden revertir, por eso hay que escarmentar en algunos que resulten representativos por lo desastroso de su gestión ¿qué le parecen los ex de la CEA y de obras públicas estatales?
Las presiones sobre el sistema educativo estatal serán brutales, principalmente en educación media y superior. Para nadie es desconocido que uno de los principales apoyos del gobierno anterior era y sigue siendo la gran cantidad de escuelas privadas y su ideología conservadora, los caminos para neutralizar esa situación serán dos: llevarlas al cumplimiento estricto del marco legal constitucional y reforzar significativamente la educación pública masiva, laica y de calidad; eso traducido en cambios urgentes y reforzamiento de la UAQ, el COBAQ, CECYTEQ, meter en estos sistemas a personas que sepan de educación y no a simples administradores o a cuates del rector y del director general respectivamente, como suele suceder.
Podemos seguir imaginando el futuro, pero entre más temas se incluyan se incrementa el margen de error, además no se trata de hacer una lista de buenos deseos, hasta lo malo hay que verlo, las resistencias a cambiar las cosas serán importantes, hay que contar con ellas y saber convencer.
Sería bueno hacer un corte a mitad del 2010 para ver si en algo atinamos o hay que corregir, conocer los factores que no se tomaron el cuenta y que corrigieron el curso de la historia.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Copenhague y el cambio climático

Un fin de semana movidito. El sábado fue 12 de diciembre, fecha importante para muchos mexicanos, de movilizaciones rumbo a la Basílica situada en el centro geográfico y sede de los poderes de este país. Cientos de miles de personas depositando sus esperanzas, sus ilusiones, sus peticiones y agradecimientos en su fe, porque parece que ya no hay de donde agarrarse. Un sincretismo religioso de muchos años que mueve conciencias y esas que mueven voluntades.
El domingo también hubo movilizaciones en donde casi nunca se ven, en ese viejo continente que ahora fue sede de la reunión convocada por las Naciones Unidas para analizar y tomar acuerdos sobre el acelerado cambio climático, ese que amenaza con cambiar radicalmente nuestra forma de vida y pone en peligro la sobrevivencia de la especie humana en el único planeta en que hemos podido evolucionar. La suerte de todos está en riesgo.
Seguramente por eso se originó la marcha de más de 100 mil manifestantes en la capital danesa, Copenhague vio en sus calles algo que es frecuente en otros lugares pero no allí. La globalización ha producido organizaciones no gubernamentales que traspasan fronteras y favorece la organización en temas específicos como este, el Cambio Climático.
Las crónicas de lo sucedido fuera de los foros de discusión gubernamentales son expresivas. Por ejemplo, el corresponsal del diario La Jornada Mateo Dean escribe: “Al mediodía de este sábado, (…) la Plaza Bertel, frente al parlamento danés, comenzó a llenarse de miles de colores de la decenas de organizaciones. Las de signo ecologista fueron las más visibles en un primer momento, por su mayor capacidad organizativa. Sin embargo, al cabo de una hora era casi imposible distinguir quién era quién: una enorme mancha coloreada, un arco iris de banderas, mantas y carteles que poco a poco se transformó en un reclamo de miles de voces, decenas de idiomas distintos, hacia los llamados poderosos del mundo, no sólo para que tomen decisiones sabias y en favor del planeta, sino para que cambien el rumbo de la economía con el fin de encontrar un sistema que no destruya al planeta y la vida que existe en él.”
Esto último hay que resaltarlo, hay conciencia de que el actual sistema económico tiene una poderosa influencia sobre la destrucción del planeta tal y como lo conocemos, que esas ansías de lucrar con todo y a pesar de todos, nos puede llevar a desaparecer definitivamente como especie, ya sabemos que las acciones que se tomen hoy, si es que se toman, no podrán impedir que desaparezcan especies completas de animales y plantas, que cada vez será más riesgoso vivir en la Tierra por los fenómenos climáticos que incrementan su furia y destrucción. Ni siquiera en las cuevas, donde se refugiaron nuestros antepasados, serán seguros para defenderse de los fenómenos naturales que están dejando de serlo por la intervención humana mal planeada y que sólo busca el beneficio de unos poquitos a costa de la vida de muchos otros.
Las organizaciones ecologistas no se quedaron en lo superficial, cuestionaron asuntos de fondo como la falta de legitimidad y representación de los gobernantes que deben tomar decisiones que nos van a impactar a todos, por eso “la marcha del 12 (de diciembre fue) también para denunciar la falta de legitimidad de los gobiernos que buscan soluciones falsas, acuerdos basados en los mecanismos de mercado.”
Hay conciencia de que hablar de ecología involucra todo, los organizadores de esa marcha advierten de que “hay un cambio de paradigma que obliga a los ecologistas clásicos a hablar también de economía… La ecología social está consciente de que sólo se salvará al planeta si hay justicia social, y sólo habrá justicia social si hay justicia ecológica.” Otra periodista, Mariana Norandi da cuenta de (que) Grupos ambientalistas y ciudadanas de México se sumaron al Día de Acción Global contra el cambio climático para exigir a los gobiernos participantes en la cumbre de Copenhague la firma de un acuerdo justo y ambicioso de protección al clima. Ciudadanos de más de 140 países realizaron unos 3 mil actos para demandar a los gobernantes que pasen del discurso a la acción y que tomen medidas firmes para detener el fenómeno.”
Con todo y las movilizaciones, los cambios sufridos recientemente en todo el mundo por ese desarrollo basado en la quema intensiva de combustibles fósiles para producir bienes que están fuera del alcance de la mayoría de los terrícolas, pero que están matando los recursos naturales que debieran ser de todos, los poderosos no han producido acuerdo alguno que sea digno de mencionarse, pero a la reunión le faltan todavía algunos días para concluir, todos podemos todavía participar y presionar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

LA PARED

Hay momentos para la nostalgia, y no porque se esté triste, sino porque hace falta detenerse y reflexionar sobro lo que se hizo y lo que falta por hacer. Se antoja que para eso deben de servir los aniversarios, los propios y los ajenos, porque hay aniversarios personales, generacionales e históricos.
Hoy me refiero a esos últimos, hace 30 años el rock dio uno de sus frutos más acabados, no sólo en términos musicales porque se rompieron falsos límites y se llevó la denuncia social a alturas artísticas. Los que son seguidores y degustadores de ese género musical sabrán que me refiero a la producción titulada The Wall (la Pared) del grupo inglés Pink Floyd, que ya antes había dado muestras de su genialidad con algo desconcertante como El lado oscuro de la Luna.
Bueno, pues La Pared explicaba y criticaba una sociedad producto de una insensata segunda guerra mundial, de sus efectos en la enorme cantidad de huérfanos y viudas que quedaron después de la muerte de cientos de miles de soldados, de un sistema social que con el pretexto de la guerra era intolerante, mojigato, castrante; y eso permeaba hasta al sistema educativo que, según estos ingleses, era una cadena de transmisión de abusos cotidianos. Para varias generaciones esa crítica fuerte, ácida pero musicalmente presentada, se convirtió en la película con el mismo nombre, filme que presenta en imágenes lo que se representaba en el pentagrama y que no se desmerecen entre sí.
Otro punto de reflexión, otro aniversario al que ya nos referimos brevemente es el de los 20 años de la caída del Muro de Berlín, ese muro más ideológicamente real que de ladrillos y alambre de púas que ha dado origen a otros, por lo menos a ese muro que se fragmenta y se reproduce por todas partes, el producido por un mal llamado neoliberalismo que no es otra cosa que el capitalismo en su fase turbo, en su forma más salvaje.
Estos muros de construcción reciente, igualmente intolerables, segregacionistas, productores de falsas seguridades son los que “separan y protegen” a unos pocos privilegiados de la gran masa de despreciados. Bien lo dicen los que estudian este tipo de fenómenos, la globalización ha producido un pequeño grupo de privilegiados económicamente poderosos que en las ciudades donde viven, porque tienen que vivir en algún lado, se sienten inseguros, amenazados, la inseguridad es su principal temor y lo que no los deja dormir y vivir, por eso construyen muros, por eso se van a las alturas esperando que nadie los alcance, por eso se rodean de aparatos de seguridad y de tecnología que deben impedir que se relacionen con los demás que no son como ellos. Pero están atrapados en su propia inseguridad y paranoia, porque en algún lugar deben comprar sus alimentos, en algún lugar deben estar sus escuelas, en algún lugar deben poder divertirse y esos lugares están llenos de extraños, de esos que no entienden y que perciben como amenaza. Esos muros que fallan en aislarlos de las colonias vecinas también existen en sus mentes y los tienen aterrorizados.
“La finalidad de dichos espacios es dividir, segregar y excluir; en vez de construir puentes, facilitar accesos y lugares de encuentro, facilitar la comunicación y el acercamiento entre los habitantes de la ciudad”, Zygmunt Bauman revisa la opinión de diferentes urbanistas, arquitectos y científicos sociales, las conclusiones parecen apuntar al mismo punto, a pesar de la globalización: “La experiencia humana se constituye y se recaba en torno a lugares, donde se trata de administrar la vida compartida, donde se conciben, absorben y negocian los sentidos de la vida. Y es en lugares donde se gestan e incuban los estímulos y los deseos humanos, donde se espera satisfacerlos, donde se corre el riesgo de la frustración y donde casi siempre terminan frustrados y sofocados”. Por eso son importantes los planes y programas de gobierno, los urbanos y de desarrollo, no sólo se afectan las tierras y el clima, también son base de discriminación, de segregación, de desprecios disfrazados de falsas seguridades, se trata de crear esos espacios por donde circularemos y buscaremos satisfacer nuestras necesidades, básicas y de esparcimiento, donde se dará la búsqueda de los deseos, donde se materializarán o frustrarán las ilusiones, de todos, amurallados o no.
Podemos construir muchas paredes incluso internas como la locura, como los vicios que nos sacan inútilmente de la realidad, incluso escoger la pared definitiva, la que separa la vida de la muerte y allí están los ejemplos: los adictos a las bebidas alcohólicas, a los enervantes, al tabaco, a la comida y a la neurosis; o los suicidas, que prefieren separarse definitivamente del resto de sus congéneres a edades cada vez más tempranas porque en la muchedumbre se sienten terriblemente solos, incomprendidos, desechables. O los que sienten que sólo cuentan con su cuerpo para disfrutar de la vida con sus secuelas de embarazos tempranos, de infecciones de transmisión sexual, de abandonos prematuros. O los que miden fuerzas y orgullos al volante de sus autos y provocan accidentes, tan comunes en nuestras ciudades y carreteras.
Así están nuestras ciudades y los que las habitamos.
Terminemos con otra cita que no tiene desperdicio: “las ciudades son espacios donde los extraños viven y conviven en estrecha proximidad… Esta presencia imposible de evitar salvo por algún instante, es una fuente inagotable de ansiedad y de agresividad, por lo general latente, que de vez en cuando explota”. Para evitar esas frustraciones y explosiones está la acción gubernamental que sigue siendo local aún en un mundo globalizado.

domingo, 15 de noviembre de 2009

MUROS POR DERRIBAR

Esa caída del muro de Berlín hace 20 años marcó un antes y un después en la historia mundial. No sólo había caído un muro que marcaba una franja de la muerte, Berlín y de hecho toda la Alemania y la Europa oriental, estaban partidas en dos como producto de las negociaciones de fines de la segunda guerra mundial, donde las potencias vencedoras se repartieron esa y otras partes del globo terráqueo, lo que en lógica simple significa que al menos Inglaterra, Estados Unidos y Francia tuvieron responsabilidad sobre esa atrocidad construida sobre la dignidad y la libertad de muchos países.
El derrumbe de la estructura completa de ese mal llamado socialismo real dio la impresión de que se desmoronaban también las ideologías, en realidad quedó una, una que ha reinado los últimos 20 años, que se ha arropado en las banderas de la democracia y de las libertades civiles aunque no tema violarlas a su conveniencia, y que ha mostrado los efectos benéficos sí, pero también maléficos de esa forma de pensamiento conocida como neoliberalismo, tan promovido y hasta impuesto por personajes tan olvidables como Margaret Thatcher, Ronald Reagan y algunos personajes locales como Carlos Salinas de Gortari.
Acreditarle a la “guerra fría”, con sus inmensos arsenales nucleares, con su guerra de espías, con las invasiones, asesinatos e intervenciones en nombre de la libertad o del socialismo, todo el mérito del derrumbe de un sistema autoritario es injusto y falso. Somos herederos de las luchas civiles que marcaron el siglo veinte, por el sufragio libre, a favor de la libertad y diversidad de géneros, por la ecología, por el derecho al placer sin la obligación de la maternidad, por la igualdad de oportunidades, contra cualquier forma de discriminación, todas que se concentraron en movimientos culturales de una diversidad pocas veces vista, tan sólo en música el blues, el jazz y el rock no hubieran sido concebidos sin esas ansias por cambiar las cosas y construir un mundo mejor.
A partir del salinismo, nuestro país es la muestra de lo malo que tiene la puesta en marcha de esa forma neoliberal de pensar y gobernar. El panorama a 20 años de la caída de ese muro, de esa falta de equilibrios reales nos arrojó a varias crisis económicas de las que hemos sido protagonistas sufrientes. ¿Ya no nos acordamos del efecto tequila y de todos los procesos de crisis y empobrecimiento que hemos sufrido en las últimas décadas?
Hagamos una pausa, demos un salto en el tiempo y en el espacio, nos trasladamos de una Europa pujante e integrada, con visión de futuro a México, un país que como pocos ha seguido al pie de la letra los dictados de esa no ideología del mercado libre con todo y su supuesta mano invisible, que todo lo ordena y que se cree, ingenuamente, que no depende de factores humanos que la manipulen. Tengo en mis manos un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que coloca a México junto con países como Camerún, Congo, Sudán, Kenia, Paquistán, San Vicente y Kirgizstán como las 8 naciones con bajo desempeño educativo y que están en riesgo de caer aún más como producto de los ajustes presupuestales, a la baja, que se atribuyen a la crisis económica. Otro indicador internacional en que nuestro país aparece en la cola del desarrollo, todo por ser obedientes y fieles seguidores de ese modelo económico que declaró el fin de la historia y se proclamó como gran vencedor de la guerra fría.
Ese estudio que con el título de “Impacto de la crisis financiera y económica global en el sector de la educación” nos da a conocer que en nuestro país el presupuesto real dedicado a este rubro en el año que corre (2009), será menor al ejercido en el 2007, nos regresamos dos años en la cantidad de recursos y en los resultados en cuanto al incremento de la calidad educativa. El mismo documento advierte sobre los efectos que tendrá esta crisis. El más alarmante es que los padres de familia y los estudiantes le huirán a las escuelas públicas cuya educación sea de poca calidad, juzgarán que es mejor no estudiar que perder el tiempo, y sabe qué, van a tener razón. Entre los más pobres, que cada día son más, el efecto será devastador, además de sufrir la baja calidad educativa muchos padres preferirán “sacar a sus hijos del sistema educativo y mandarlos a trabajar en la economía informal”. El problema es que no se habla en teoría, ya hay experiencias respecto a lo que pasa en ambientes de crisis económica, porque las padecemos a cada rato, se sabe que “todo aumento de la pobreza constituye una amenaza para la educación. Cuando crece el desempleo y bajan los ingresos aumenta el costo de la oportunidad de la educación”.
Las inconformidades sociales crecen aunque carecen de organización que las aglutine, pero el riesgo de que lo hagan es cada vez mayor, ya tenemos queretanos que no tienen acceso a los servicios públicos elementales, esos que nos alejan de la simple sobrevivencia y nos acercan a la humanidad, esos que evitan que regresemos a las cavernas; la deserción en las escuelas públicas es cada vez mayor en cantidad y frecuencia, no alcanza ni para el transporte, las deudas a la CFE terminan con denuncias penales que por ser una institución federal se van hasta la PGR y disque son delito federal, la embestida contra las organizaciones de ciudadanos y trabajadores incrementan en ferocidad, nuestros migrantes ya no pueden cruzar la frontera norte, hay un muro de cientos de kilómetros que cada día es más largo e impenetrable, la violencia contra las mujeres y niños es motivo de escándalo pero poco hacemos por evitarla, hay crímenes de odio y discriminación contra los que son o piensan diferente. Esos son algunos de nuestros nuevos muros, los que hay que derribar antes de que les crezcan los cimientos, las intolerancias y los prejuicios que los vuelven casi invulnerables.