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miércoles, 2 de septiembre de 2020

NO SOMOS LO MISMO

 


NO SOMOS LO MISMO

Joaquín Córdova Rivas

 

Décadas de estar premiando conductas deshonestas, simuladoras, cínicas y corrupciones de todos los tamaños. Nuestro sistema político, nuestra casta política —porque de clase no tiene nada— devoraron o marginaron a sus mejores hombres y mujeres para promover a los “disciplinados”, a los que seguían el juego y se conformaban con las migajas que les dejaban; a destruir carreras basadas en méritos, en conocimientos, en valores civiles y republicanos. Por eso no hay oposición a la vista.

 

«Si me limitase a adjetivar el capitalismo mexicano en el siglo veinte no hay término más apto que capitalismo de compinches. Esto es, el capitalismo limitado estrictamente a las relaciones entre camaradas, personas con las que hay un tácito acuerdo para realizar transacciones comerciales por encima de cualquier precepto moral y legal. El término conlleva implícitamente que la índole de las relaciones comerciales entre compinches suelen obviar las leyes que regulan dicha actividad. Muchas de esas relaciones también conllevan un acuerdo tácito en el que los conflictos de intereses son obviados en pro de un beneficio mutuo entre los compinches que participan en las transacciones, sin consideración alguna por el daño moral a las partes que se ven afectadas por el impacto de dicha actividad. El elemento que cohesiona a este tipo de capitalismo es el desprecio de la ley y de la moral. Los acuerdos de negocio se hacen cuantas veces sea necesario por encima de la ética y por encima de las leyes. Lo único que importa es el beneficio mutuo, sea económico o de acceso a mayores cotas de poder. Es el capitalismo de hampones.» Álvaro de Regil Castilla, 2010, bibliografía completa al final.

 

¿De dónde sacar un programa alternativo de nación que no se regrese como escupitajo tirado al cielo? ¿A poco van a estar en contra de quitarle al neoliberalismo algunas de sus características depredadoras y excluyentes que lo tienen en crisis permanente desde hace 40 años? ¿Quién va a proponer que no exista batalla contra la corrupción, que no se investigue a funcionarios deshonestos, que no se permita el narco financiamiento de las estructuras electorales y políticas? ¿Cómo negar las obras públicas que cuestan 5 veces más que su valor real y que ni siquiera funcionan? —la refinería calderonista, las aulas escolares, las carreteras y caminos, los hospitales y clínicas—. ¿Quién le va a borrar a los viejitos, a los estudiantes, a los que buscan capacitarse para tener su primer empleo, a los discapacitados, de los programas compensatorios? ¿Algún valiente que defienda ante millones de electores el regreso de los “beneficios fiscales” a los más ricos?

 

No hay imaginación, no hay liderazgo moral, no hay personaje que represente la posibilidad de algo mejor sin engañar cínicamente.

 

Y entonces, dentro del espectro ideológico tradicional las principales críticas y propuestas solo pueden venir de un solo lugar: la izquierda. Y a la derecha política le queda como metáfora la de esos canes aburridos que para entretenerse persiguen en círculos interminables, su propia cola. Es que no se han dado cuenta que su agenda conservadora se la robó el actual gobierno y con ella está exhibiendo sus incongruencias. Por eso utilizar la falsa “amenaza comunista” no se la creen ni ellos.

 

Por el lado de la izquierda sí hay mucho qué avanzar, son los temas que AMLO deja continuamente de lado, que no enfrenta porque “el pueblo” no se lo ha dicho con suficiente claridad: la agenda feminista con sus múltiples ramificaciones —contra la penalización del aborto, contra la trata de personas, contra la pedofilia, contra la discriminación laboral y salarial, por un mayor equilibrio en las actividades domésticas y del cuidado de los más vulnerables (los niños, los ancianos, los enfermos, los discapacitados).

 

La agenda ambientalista y todo lo que tiene que ver con las energías “limpias” y renovables, el acceso público a un aire limpio, al agua como derecho humano y no como negocio, el respeto estricto a las áreas naturales protegidas y su expansión, a reglamentaciones más específicas que eviten la rapiña y el despojo de los fraccionadores.

 

Así podríamos seguir con el resto de los temas: la salud, la educación, la alimentación suficiente y nutritiva —contra la comida chatarra—, el acceso a la energía e interconectividad. Pero pueden quedar para otra ocasión.

 

A pesar de sus “asesores” extranjeros, la derecha mexicana no tiene camino, se lo quitaron y no lo quiere reconocer, su última línea de defensa, a la exhibición de sus corruptelas, a sus fracasos discursivos, a sus hipócritas llamamientos es decirnos que todos somos lo mismo.

 

Que somos igual de corruptos, igual de cínicos, igual de avariciosos, igual de sinvergüenzas, igual de pervertidos, que ser todo eso es parte de nuestra “naturaleza” humana y que ellos simplemente lo reconocen y lo practican, pero que los demás también.

 

Ante tal mentira es necesario marcar las diferencias, y en eso perdieron la ventaja, y gritarles a la cara que no todos somos como ellos. Para mayor detalle e información hay abundante bibliografía que documenta históricamente sus corruptelas, solo hay que buscarlas.

 

“México frente a la escoria ladrona” es un estudio sobre la indignante situación que padece nuestro país. Se trata de las ilegalidades sistemáticas efectuadas por los gobernantes en contra invariablemente de sus ciudadanías. Se trata de un entramado institucional que establece los privilegios depredatorios para la coalición gobernante. Se trata, inequívocamente, de una “isla despótica” que mantiene, acentuadas, todas las lacras autoritarias e ilegales del Estado mexicano, con efectos profundamente lesivos para el bienestar público. Como si su reloj histórico se hubiese detenido antes de ajustarse con el de Occidente, y la hora de la modernidad quedara en una inalcanzable promesa.» Guadalupe Lizárraga. Periodista y escritora independiente. Prólogo al libro México frente a la Escoria Ladrona. Dignidad o capitulación frente al secuestro de México por las mafias político-empresariales. Álvaro de Regil Castilla. 2010. La Alianza Global Jus Semper. Portal en red: www.jussemper.org/Inicio/Index_castellano.html

 

 

lunes, 13 de julio de 2020

TODAVÍA NO ENTIENDEN


TODAVÍA NO ENTIENDEN
Joaquín Córdova Rivas

Dicen que polariza al país sin entender que fueron sus prácticas, su “modus vivendi”, su modelo económico y su mañosa forma de justificarlo lo que ya había producido millones de pobres. Todos los indicadores apuntaban a lo mismo y nunca lo quisieron ver porque no les convenía: México era, y sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.

Pero no era una desigualdad “natural” ni producto de un crudo darwinismo social, era la desigualdad de la falta de oportunidades, de la negación de derechos, del injusto reparto de la riqueza que generamos todos, de la corrupción e impunidad vergonzantes por cínicas.

Les sigue ganando la soberbia y el rencor por eso fallan en el diagnóstico. Siguen sin entender que no entienden.

En un pasado no muy remoto, muchos escuchamos y leímos, sin poderlo creer, que al hartazgo social se respondiera con el borrón y cuenta nueva. Que el candidato puntero y después amplio triunfador propusiera casi una amnistía a esos que se habían enriquecido a tal grado que sus prácticas antiéticas y corruptoras les habían alcanzado para legalizarlas o convertirlas en delitos no graves. Parecía que se buscaba negociar el “déjennos trabajar y bajarle a la corrupción” a cambio de disminuir los afanes persecutorios.

Así comenzaba la nota publicada en La Jornada y replicada en un tono parecido por el resto de los medios de comunicación, el 17 de marzo del 2018: «Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, integrada por Morena, Partido del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), extendió ayer su mano abierta y franca a sus adversarios, a quienes rechazó ubicar como enemigos. Tras su derrota, dijo, no habrá represalias, persecución ni destierro para nadie, porque lo que se necesita es justicia, no venganza.»

Pero también fijó un límite que, a la larga, no sería tomado en cuenta ni respetado por los que ahora se dicen víctimas de sus propias fechorías: «el tabasqueño envió a integrantes del poder político y económico del país el mensaje de que no les guarda rencor, pero advirtió que de llegar a la Presidencia ningún grupo, por importante y poderoso que sea, podrá seguir conspirando contra la paz social en beneficio propio.»

Allí estaba la oferta monda y lironda —«Limpio, sin añadidura alguna.» según consigna el DRAE—. Y es que el neoliberalismo va de la mano de la corrupción, pero no tanta, porque hasta abusar impide que funcione con cierto grado de legitimidad.

Nuestra casta política y económica nunca quiso entender que estaba atentando contra sí misma al dejar al descubierto los mecanismos perversos que le daban ventajas y riquezas indebidas. Traducido, hay que ser tramposo, pero sin que se note mucho y dejando espacio para algunos otros que le quieran entrar. Pero aquí no, se fueron por todo y contra todos y allí están las consecuencias.

No entienden que el actual presidente es más conservador de lo que aparenta, que si ha radicalizado su discurso es porque lo obligaron a hacerlo, porque se mofaron de su oferta de paz, porque siguen creyendo que pueden hacer lo que se les da la gana sin límite alguno.

No entienden que el actual modelo político y económico, del que tanto se beneficiaron, necesita una urgente remodelación para seguir funcionando el tiempo que le queda, y que esos cambios están en las propuestas del régimen actual.

No entienden que la desigualdad, la corrupción, la delincuencia organizada deben tener un tope antes de que todo se desborde y atente contra ellos. Ahora se les revierte de forma ordenada, legal e institucional.

Por eso no extraña que en plena visita presidencial a Washington el ambiente haya sido tan terso y amable, hasta alguien tan necio como Trump entiende que las diferencias ideológicas con su par mexicano no son tan profundas como algunos se empeñan en proclamar. Falta ver si después aguantó la tentación y no salió con una de sus “trumpadas”, pero dejó pasar la principal oportunidad y eso manda un mensaje. Además, el mismo día de la visita a la capital estadunidense se informó que se detuvo, con fines de extradición al exgobernador de Chihuahua César Duarte, eso también significa algo, pero aquí, las primeras reacciones de los “analistas” prefieren eludir el tema y mandan el distractor del pragmatismo pre-electoral de nuestro vecino.

Tampoco entienden que no pueden seguir menospreciando a los votantes y simpatizantes de López Obrador, ese bullying racista está provocando que esa caracterización política de liberales contra conservadores tenga sentido.