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sábado, 16 de agosto de 2014

OPTIMISMO CRÍTICO

Viene la prueba del ácido para las reformas estructurales acordadas por los legisladores federales a lo largo de los últimos 11 meses. Los aficionados a la numeralia cuentan 14 comenzando con la mal llamada educativa, que en realidad fue una reforma laboral que dejó intocados los privilegios de la cúpula sindical del SNTE, pero que afectó gravemente los derechos de cientos de miles de profesores de todos los niveles; y terminando con la energética. Faltaron dos que se antojaban previas, porque ningún país puede esperar que un proceso reformista resulte exitoso en un ambiente de corrupción e impunidad, pública y privada, como en el caso mexicano. Hace falta, por lo menos, ejercer un optimismo crítico y hacer los ajustes y rectificaciones necesarias antes de que nos quedemos embarcados en falsas soluciones por muchas generaciones más. Faltó también la verdadera reforma educativa, esa que toque los planes de estudio que han mostrado ser inadecuados para el siglo 21, bueno, ya ni a fines del siglo pasado servían más que para provocar frustraciones, reprobados y deserciones, con lo que se contribuía a las desigualdades sociales que seguimos padeciendo. Increíble que en un mundo donde se está cambiando drásticamente de paradigma científico sigamos empantanados en conceptos de aprendizaje y enseñanza de hace 100 años. Los del CNTE oaxaqueño y de otros estados no están locos, tampoco los normalistas guerrerenses cuando proponen una revisión a fondo de los programas y planes de estudio; pero saltarse las trancas y exhibir la ineficiencia de la SEP les ha costado mucho, el desgaste ha sido permanente y corren el riesgo de un manotazo brutal de un priismo que no tiene nada de nuevo y sí requiere resucitar el férreo control corporativo al que está acostumbrado. Por eso defiende a los Romero Deschamps, a su exdirigente corrupto del D.F., ese que tenía su propia compañía de “edecanes” para darse sus gustos a cargo del dinero público que se la da a su partido; mejor ni seguirle, porque de empresarios ligados al poder también hay una larga lista. Vamos a algo más local, nos ha faltado darle una revisadita a los resultados que el sistema educativo queretano ha dado en este año por la vía de la Evaluación Nacional del Logro en Centros Escolares mejor conocido como ENLACE, que este año sólo se aplicó en el nivel medio superior, o sea en bachilleratos y preparatorias. Primero hay que recordar que la misma prueba ya no se aplicó en el nivel básico ―primarias y secundarias―, porque se pervirtieron su diseño y aplicación. Había trampas y corrupción por todos lados porque se le ligó a los programas de estímulo a la docencia y nunca se utilizó para lo que estaba diseñada, ofrecer datos del desempeño de cada estudiante, profesor y escuela; de las debilidades y fortalezas. Aterricemos pues. ENLACE 2014 en media superior para Querétaro arrojó los siguientes resultados. En el nivel “excelente” de dominio en comunicación quedamos en cuarto lugar con un porcentaje de 6.2, detrás de Baja California, Durango, Coahuila y Chihuahua que están empatados en el tercero. De las escuelas públicas que más aportaron a ese resultado encontramos al Centro de Educación Artística (CEDART) Mariano de las Casas con un 39.4 por ciento; después el Colegio Nacional de Danza Contemporánea con el 21.4; seguido ―sin diferenciar entre turnos matutino y vespertino porque sería más complicado―, por la Escuela de Bachilleres de la UAQ Plantel SJR con 18.1; luego la Escuela de Bachilleres de la UAQ Plantel Sur con 17.9; en el quinto lugar el EMSAD 28 (Escuela Media Superior a Distancia) de Bella Vista del Río en Ezequiel Montes; sigue el EMSAD 19 de San Miguel Palmas en Peñamiller; a continuación la Escuela de Bachilleres “Salvador Allende” Plantel Pedro Escobedo con 12.9; sigue la Escuela de Bachilleres de la UAQ Plantel Norte con 12.8; luego el EMSAD 3 Concá en Arroyo Seco con 12.5; y en décimo lugar, para no alargarle más el COBAQ Plantel 13 “Epigmenio González” con 10.3 por ciento. En el grado “excelente” de dominio de las matemáticas nuestro estado quedó en quinto lugar con un porcentaje de 22.7, detrás de Durango, Sonora, Baja California y Puebla. Las escuelas públicas que más aportaron a ese resultado fueron: la Escuela de Bachilleres de la UAQ Plantel SJR turno matutino con un 58.8 por ciento; seguida del EMSAD 4 San Antonio de la Cal de Tolimán con 54.7; en tercer lugar el Plantel SJR turno matutino de la UAQ con 49.2; sigue el turno vespertino de ese mismo Plantel Sur de la UAQ con 47.1; atrasito el Plantel Norte de la UAQ con 39.3; luego el turno vespertino del Plantel SJR de la UAQ con 39.0; en séptimo la Escuela de Bachilleres “Salvador Allende” de la UAQ en Pedro Escobedo; después el Plantel Bicentenario de la UAQ turno matutino de Santa Rosa Jáuregui; le sigue el turno vespertino del Plantel Norte de la UAQ con 33.2; y en décimo el Plantel 13 de COBAQ en su turno matutino con 32.5 por ciento. Se pueden hacer muchas comparaciones más y manejar una variedad de hipótesis respecto de los resultados, por ejemplo de la vinculación de la enseñanza artística con el dominio comunicativo y matemático; o entre la cantidad (pequeña) de alumnos y un mejor aprendizaje; o entre el liderazgo académico que se encuentra en la dirección de ciertas instituciones contra la dejadez o incompetencia de otras; o entre el ambiente de libertad y respeto a los derechos de los estudiantes y la pretendida organización casi militar de otras en donde la apariencia y el comportamiento uniforme pesa más que el desempeño académico. En fin, cada quien puede ensayar y comparar los resultados que se pueden consultar con el detalle deseado en www.enlace.sep.gob.mx/ms Por lo menos como estado nos fue bien, pero la eficiencia y los resultados no son parejos y eso debiera ser una fuerte llamada de atención.

sábado, 18 de junio de 2011

FALACIAS

“… si las palabras son el reflejo de las cosas, la comunicación es el reflejo de su entendimiento”. Eulalio Ferrer, Información y Comunicación. Fondo de Cultura Económica.

Comunicar es hacer común algo, es compartirlo, es provocar y dar lo elementos suficientes y necesarios para interpretarlo y entenderlo. No se vale utilizar la comunicación para confundir, para engañar, para ocultar, y sin embargo se hace.

Por ejemplo, hemos estado patinando durante semanas sobre el tema de la violencia escolar o bullying, con cifras que no sabemos si son alarmantes o alarmistas, nadie se ha metido a examinar la fuente originaria de los datos, si a cualquiera le preguntan si en algún momento de su vida ha sido víctima de violencia escolar todos diremos que sí, porque es algo prácticamente inevitable en la vida en comunidad, más en una escuela y más en edades en que apenas estamos aprendiendo a comportarnos con los demás, pero si nos voltean la pregunta a si nosotros hemos hecho víctima de violencia escolar a alguien más, también todos tendremos que decir que sí. Entonces ¿quién define al bullying y cómo se investiga?

No todas las conductas antisociales que se presentan en un ambiente escolar son bullying, los especialistas hacen distinciones importantes, por ejemplo, no son lo mismo: “Disrupción en las aulas, es decir, el desorden dentro de la clase por parte de un grupo de alumnos, problemas de disciplina relacionados con conflictos entre profesores y alumnos, vandalismo y daños materiales, violencia física caracterizada por agresiones y extorsiones, maltrato entre compañeros denominado como bullying, que incluye insultos verbales, rechazo social, intimidación psicológica, entre otras manifestaciones de intimidación y acoso sexual”. La investigadora educativa Leticia Araujo (Educación 2001, Abril 2010) enfatiza la importancia de ubicar con precisión las conductas antisociales porque: “Cada conducta antisocial involucra cierto nivel de conflictividad” y estos son diferentes. Para solucionarlas o controlarlas hay que tomar medidas que correspondan a un diagnóstico preciso, de otra manera, se puede tener un efecto contrario al esperado y deseado. Para saber más la investigadora nos remite al estudio titulado “Disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas a la salud” del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Entonces, cuando los medios de comunicación, haciéndose eco de fuentes imprecisas, hablan de bullying y hacen que otros hablen de lo mismo ¿a qué se refieren? Peor aún cuando se crea el ambiente social para justificar medidas penales para controlar algo que se puede y debe solucionar de otra manera, para no tener que llegar a casos extremos que sí necesitarían ser castigados con otros mecanismos, si llegaran a presentarse.

Otra falacia producto de la ocurrencia, de las ganas de aparecer en los medios. Desde la subsecretaría de educación básica de la SEP surge la declaración de que para mejorar ese nivel educativo hay que contratar profesores que tengan un nivel de maestría, ignorando lo que la evidencia demuestra: que el problema del trabajo en aula no es la capacidad de los profesores en cuanto al manejo de los contenidos, sino al desfase que existe entre lo que se sabe ―por parte del docente―y lo que los alumnos deben aprender. Vamos, no hay una pedagogía actualizada que considere las transformaciones en las formas de apropiarse de la realidad, por parte de las nuevas generaciones, y las técnicas aplicadas en el salón de clase. Incluso, algunos ingenuos creen que el uso de las tecnologías nos catapultará directo al primer mundo del saber.

Para documentar el escepticismo, Nicholas Carr, (Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?) periodista especializado en tecnología, nos dice que: “Cuando almacenamos nuevos recuerdos a largo plazo, no limitamos nuestros poderes mentales. Los fortalecemos. Con cada expansión de nuestra memoria viene una ampliación de nuestra inteligencia. La Web proporciona un suplemento conveniente y convincente para la memoria personal, pero cuando empezamos a usar Internet como sustituto de la memoria personal, sin pasar por el proceso interno de consolidación, nos arriesgamos a vaciar nuestra mente de sus riquezas”. Y luego nos preguntamos por qué tenemos problemas de desorden en las aulas, o por qué los programas destinados a incrementar el hábito de la lectura no funcionan. Internet, las redes sociales, están determinando la forma en que trabaja nuestro cerebro, lo está cambiando: “Si usted no pertenece a la generación de los nativos digitales pero ha estado usando Internet por diez años o más es posible que sufra de los siguientes síntomas: inhabilidad para concentrarse por largos períodos de tiempo (por ejemplo para leer un libro); lapsos preocupantes de desmemoria; impaciencia general”. Andrés Hax, Revista Ñ. Entonces, las respuestas para mejorar nuestro sistema educativo están en otra parte y no precisamente en la proletarización del trabajo intelectual.