viernes, 28 de noviembre de 2014
OTRA VEZ, PERDER GANANDO
Parece una estrategia suicida o quizás sean los resultados del desprecio, pero hay quien se atraganta con el aparente aplastamiento del otro. En política se llama perder ganando. En lenguaje simple se dice que la mejor forma de mostrarle a alguien que no tiene la razón es dejarlo que se salga con la suya. Que pruebe los resultados de sus despropósitos, de sus abusos, de su cinismo. Que el presente y el futuro se junten y se les escapen de entre las manos.
Pero basta de juegos de palabras. En apenas el segundo año del sexenio federal, los efectos de la negociación cupular con dirigencias partidistas instaladas en el pragmatismo y la venta al mejor postor muestran sus efectos. Las reformas alcanzadas en lo que va de la administración actual, tan “modernizadoras”, tan “neoliberales”, tan en contra de los intereses de las mayorías, no logran despegar, y una de sus causas es la cláusula de la tolerancia a la corrupción; al menos en otros países logran disimular por algún tiempo y, cuando son descubiertos, existen mecanismos institucionales que intentan barrer la suciedad debajo de la alfombra después de darse una balconeada en los medios de comunicación. Nada que cambie en lo inmediato el curso de las cosas, pero suficiente para evidenciar la opacidad y la perversidad de lo hecho. Pero aquí no hay contrapesos, todos están metidos hasta el copete en las prácticas corruptas de siempre y algunas nuevas que se han ido refinando. La cancelación de la licitación del tren de alta velocidad México-Querétaro y la llamada casa blanca es apenas una muestra mínima y tímida de lo que ocurre en cualquier dependencia pública y en diversas empresas de las grandotototas.
Lo que más lastimó fue la conjunción de esa corrupción con el ataque inmisericorde a la población indefensa, ese que lleva muchos años perpetrándose y que hizo crisis el 26 de septiembre pasado, dejando al descubierto que “toda la fuerza del Estado” está volcada en contra de sus ciudadanos. Cada día que pasa es más doloroso que el anterior, porque sabemos de más víctimas, más abusos, más injusticias, más incongruencias. Hasta para “poner orden” y castigar a los vándalos se ven intencionalmente desacertados, perversos, con la furia propia de quienes son exhibidos en toda su desvergüenza ante propios y extraños.
Y ahora que la sociedad civil tomó la iniciativa ―allí están los politécnicos rechazando su incorporación a un Sistema Nacional de Bachillerato que persigue que los docentes sean simples administradores de un plan de estudios caduco, saturado, cuya única congruencia es la aspiración a formar mano de obra barata y dócil; algunas organizaciones magisteriales denunciando la pérdida de derechos laborales y que se le culpe del desastre educativo; las madres y los padres de los “desaparecidos” que no cejan en su empeño por encontrarlos y castigar a los responsables por comisión y por omisión; y todas esas pequeñas y cotidianas batallas de millones de ciudadanos para evitar caer en la vorágine corruptora que insiste en imponerse; los pocos pero valientes medios de comunicación que todavía hacen trabajo de investigación y dan a conocer lo que encuentran―, la clase política intenta arrebatar esa iniciativa con el mensaje presidencial, que al momento de redactar este texto todavía no ocurre, proponiendo, seguramente, medidas cosméticas que sirvan para desmovilizar y regresar todo a un equilibrio aparente que siga normalizando la violencia y la impunidad. Falta saber si les alcanzará el tiempo para desenredar los hilos del poder antes de que estalle el siguiente escándalo.
Otros que se salieron con la suya y no saben qué hacer son los “chuchos” perredistas. Ya se deshicieron de Cuauhtémoc Cárdenas, pero dan la impresión de que fue algo que no tenían calculado. Sin embargo su descrédito viene de sus prácticas cotidianas a lo largo de décadas anteriores al PRD, hay que recordar que sus genes vienen de quien fuera su padre político: “Para sus compañeros de andanzas, (Rafael Aguilar) Talamantes era un héroe cuando en 1971 salió de la cárcel y se incorporó al Comité Nacional de Auscultación y Coordinación, grupo dirigido por Heberto Castillo al que abandonó en 1973 para crear, con generoso patrocinio de Luis Echeverría, el Partido Socialista de los Trabajadores, negocio que explotó minuciosamente hasta secarle las ubres a la vaquita. El giro mercantil del PST era la venta de protección al PRI, la que cobraba en efectivo y con las curules que le arrojaba el Presidente en turno. La mercancía que ofrecía el PST era presentarse como partido de izquierda para quitarle votos al Partido Comunista, al Partido Mexicano de los Trabajadores y luego al Partido Socialista Unificado de México y al Partido Mexicano Socialista, resultado de la fusión de varias agrupaciones marxistas. El PST fue una generosa vaquita que Talamantes y socios ordeñaron hasta dejarla exhausta. Fue así como en 1987 la res se travistió en Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, del que también fue el líder y hasta diputado. En ese año lo abandonaron algunos de sus compinches, que enojados por no poder pronunciar la sigla del PFCRN —le decían PFerrocarril— se fueron a refugiar con el conglomerado que se convertiría en el PRD, partido en el que hoy despachan como gerentes, administradores, oficiales mayores, tesoreros y otros cargos en los que está el parné, la mosca, la pachocha”. Humberto Musacchio, Talamantes: la resurrección de un cadáver, http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/249/38.pdf
Su franquicia política estuvo siempre detrás del pretexto del cardenismo, primero en el partido del frente cardenista de reconstrucción nacional, después achicado a partido cardenista, ahora que el hijo del general los abandona no les hace falta mayor definición ideológica, de hecho nunca la han tenido, su izquierdismo es el mero pretexto para “cotizar” sus votos en las legislaturas locales y federal, en las regidurías y en donde haga falta. Así siguen a así seguirán, hasta que su membresía se canse.
Ni modo, hay quienes ganando pierden.
Etiquetas:
chuchos,
cuauhtemoc cardenas,
enrique peña nieto,
epn,
humberto musacchio,
IPN,
joaquin cordova,
magazine,
neoliberal,
perder ganando,
prd,
queretaro,
rafael aguilar talamantes,
segundo año
viernes, 21 de noviembre de 2014
ESTABILIZAR LA VIOLENCIA
Estos políticos tan ego maníacos, que se quieren hacer los chistosos, exigen que se les responda para que no crean que nosotros se las creemos.
No es posible que se crean que “normalizar” la violencia, sus corrupciones e impunidades, merecen además ser “estabilizadas”. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, que se puede consultar en http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae, lo estable puede entenderse de estas tres maneras: “Que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer. Que permanece en un lugar durante mucho tiempo. Que mantiene o recupera el equilibrio”.
Resulta difícil de creer ―bueno, es un decir―, que no conozcan alguno de los significados, que estén deseando que el crimen organizado, y no tanto, siga proliferando al grado de poner en riesgo a cualquiera, que ignoren que su “estabilidad” produce millones de pobres y poquísimos billonarios, que quieran que olvidemos que sus reformas se han hecho a costa de los derechos de las mayorías y que están devastando lo poco que queda de las instituciones sociales que operaban ―con sus asegunes, pero lo hacían―, atemperando las desigualdades sociales y propiciando la solidaridad con los más afectados por un sistema imperfecto, pero que algunos resultados daba.
No, no estamos de acuerdo con su “estabilidad” de miles de desaparecidos, con la violencia que pudre nuestras familias, nuestras escuelas, la convivencia cotidiana. Tampoco con su “estabilidad” que dan las leyes hechas a modo y para beneficio de los poderosos; con la actuación corrupta de jueces, ministerios públicos, procuradores, gobernadores, diputados, senadores y cuanto personaje servil ―ser vil― que los acompaña. No estamos de acuerdo con esa “estabilidad” que propicia el tráfico humano, la prostitución forzada, el trabajo sin seguridad de permanencia, el salario insuficiente, la vida indigna, los niños de la calle, los migrantes abusados por propios y extraños, el desprecio a nuestras culturales ancestrales y a los indígenas, la discrecionalidad y opacidad en el destino de los recursos públicos, la pobre educación para los pobres, la destrucción de la naturaleza por la simple codicia de unos cuantos, ni la manipulación grosera de los medios de comunicación.
Esa “estabilidad” debe ser desestabilizada para construir otra, más justa, más equitativa, más segura, más disfrutable, más solidaria. De eso se trata la política.
Tampoco podemos tragarnos el rollo ese de que sólo hay un proyecto de nación, hay muchos y un gobernante debe tener el talento para identificar el que sea más deseable para la mayoría que supuestamente gobierna. La política no puede usar la coartada de que no es lo mismo lo posible que lo deseable, que hay que conformarse con lo primero y posponer indefinidamente lo segundo, como si la vida fuera eterna.
Debemos exigir que los esfuerzos colectivos sean encausados para convertir en posible lo deseable, vencer los intereses personales, familiares ―tan de moda ahora―, de grupo y dar la pelea por las viejas o nuevas utopías, que quizás sean las mismas. Alguien dijo que las utopías nunca se alcanzan, pero sirven para caminar.
El crecimiento de la criminalidad no es un fenómeno aislado o algo indeseable con lo que hay que cargar, no es voluntad divina, no es mala suerte; buscando explicación Hugo Esteva ―www.jornada.unam.mx/2014/10/27/opinion/022a1pol― cita a Foucault: “La arbitrariedad del tirano es un ejemplo para los criminales posibles e incluso, en su ilegalidad fundamental, una licencia para el crimen. En efecto, ¿quién no podrá autorizarse a infringir las leyes, cuando el soberano, que debe promoverlas, esgrimirlas y aplicarlas, se atribuye la posibilidad de tergiversarlas, suspenderlas o, como mínimo, no aplicarlas a sí mismo? Por consiguiente, cuanto más despótico sea el poder, más numerosos serán los criminales. El poder fuerte de un tirano no hace desaparecer a los malhechores; al contrario, los multiplica […] Un criminal es quien rompe el pacto, quien lo rompe de vez en cuando, cuando lo necesita o lo desea, cuando su interés lo impone, cuando en un momento de violencia o ceguera hace prevalecer la razón de su interés, a pesar del cálculo más elemental de la razón. Déspota transitorio, déspota por deslumbramiento, déspota por enceguecimiento, por fantasía, por furor, poco importa. A diferencia del criminal, el déspota exalta el predominio de su interés y su voluntad; y lo hace de manera permanente... El déspota puede imponer su voluntad a todo el cuerpo social por medio de un estado de violencia permanente. Es, por lo tanto, quien ejerce permanentemente… y exalta en forma criminal su interés. Es el fuera de la ley permanente”.
Parece tener razón el sociólogo francés, sólo habría que añadirle que los déspotas modernos potencializan sus intereses con el uso de los medios de comunicación masiva, para convencernos que son diferentes a los criminales, que son enemigos, que hay que defenderlos y aguantarlos en defensa de un estado de derecho que está muy chueco y que ni así respetan, y de una “estabilidad” abusiva que sacan cuando quieren reprimir.
Etiquetas:
desaparecidos,
desestabilizar,
estabilidad,
estabilizar,
foucault,
hugo esteva,
joaquin cordova,
magazine,
proyecto de nacion,
queretaro,
violencia
viernes, 14 de noviembre de 2014
EL MURO Y LOS HÉROES
“La muerte / con su impecable función / de artesana del sol / que hace héroes, que hace historias / y nos cede un lugar / para morir, / por esta tierra, / por el futuro.” La memoria es veleidosa y por lo mismo da sorpresas. Queriendo encontrar alguna clave para entender los turbulentos tiempos que vivimos, recordé los versos anteriores con la potente voz de la cantautora Sara González. Claro que la canción no era de su autoría, pero sabía bien cómo elegirlas en función de la circunstancia histórica que le tocó vivir y a Eduardo Ramos no le molestó que Sara la volviera conocida.
La memoria colectiva también ayuda y nos hace traer al presente, 25 años después, ese caótico 9 de noviembre de 1989, pasaditas las 9 de la noche, en una Europa aún dividida por tiranías contrapuestas ―con disfraz demócrata―, de un lado los rusos y del otro los norteamericanos, ambos disputándose la hegemonía en ese continente que se repartieron después de la segunda guerra mundial. Conviene recuperar los datos de la Cancillería del Senado berlinés: “En la noche del 9 de noviembre de 1989, poco antes de las 19.00 horas Günter Schabowski, Secretario del Comité Central, anunciaba de forma inesperada al final de una conferencia de prensa que entraba en vigor una nueva reglamentación de salida del país para los ciudadanos de la RDA […] Para aliviar la creciente presión de las masas, los guardias del paso fronterizo de Bornholmer Straße dejaron pasar a los primeros ciudadanos de la RDA hacia Berlín Occidental a partir de las 21:20. Sin embargo, el responsable del servicio de control de pasaportes ordenó sellar y con ello invalidar los pasaportes, privándoles así de su nacionalidad, sin ellos saberlo. No obstante, alrededor de las 23:30 la conglomeración de gente fue tan grande que el responsable del servicio de control, aún sin haber recibido todavía órdenes oficiales, abrió finalmente la barrera. Alrededor de 20.000 personas pudieron pasar en las siguientes horas el puente Bösebrücke sin pasar por control alguno. El resto de los pasos fronterizos de la ciudad fueron abiertos en el transcurso de la noche. A raíz de la revolución pacífica en la RDA y los cambios políticos de los estados de Europa del Este, había caído aquella noche el Muro de Berlín […] Durante los días siguientes, se abrieron cada vez más pasos entre las dos mitades de la ciudad, el 22 de diciembre también el de la Puerta de Brandeburgo.”
La gran sorpresa fue la manera en que reaccionaron las autoridades de la llamada República Democrática de Alemania, ya sea por presión, por pasmo, por la falta de órdenes terminantes de alguien que no se animó a pasar a la historia como cruel asesino, o por cansancio ―porque, como estamos viendo, también se cansan―, nadie se atrevió a dar la orden de reprimir a la creciente cantidad de ciudadanos que comenzaron a llegar a los puestos fronterizos sin más objetivo que constatar que se podía cruzar de un lado al otro del Muro. Los militares encargados de la vigilancia tampoco quisieron ejercer una responsabilidad que les correspondía, quizás previendo las fatales consecuencias por simplemente ser obedientes. Como haya sido, la historia no registra el nombre de algún héroe que guiara a las masas, todo parece indicar que fue una acción colectiva que supo leer y aprovechar la oportunidad que, seguramente, tardaría mucho en volverse a presentar. No hubo necesidad de tirar el Muro, simplemente forzar el paso libre por los puestos fronterizos restringidos, y eso se hizo, ese día y en los que siguieron, sin un solo muerto.
“Entre 1961 y 1989, tan sólo en el Muro de Berlín perdieron la vida, por lo menos, 136 personas o murieron en relación directa con el régimen fronterizo de la RDA: 98 fugitivos que intentaron superar las instalaciones fronterizas fueron abatidos a tiros, murieron de otra forma o se suicidaron; 30 personas tanto del Este como del Oeste fueron tiroteadas o murieron de otra forma a pesar de que no tenían las intención de huir; 8 soldados fronterizos de la RDA que fueron abatidos por desertores, camaradas, fugitivos o un policía de Berlín Este. Además, murieron, por lo menos, 251 viajantes procedentes del Este y del Oeste al llevarse a cabo los controles en los pasos fronterizos de Berlín. Incontables son las personas que murieron de tristeza y desesperación por los efectos que tuvo para su vida la construcción del Muro.” Pero fue hasta seis meses después cuando el Muro comenzó a ser físicamente destruido: “La demolición del muro que pasaba por el centro de la ciudad se llevó a cabo entre junio y noviembre de 1990. Cazadores de souvenirs de todo el mundo, los denominados pájaros carpinteros del muro, se habían asegurado entretanto pedazos del símbolo de la Guerra Fría y su superación.” http://www.berlin.de/mauer/oeffnung/index.es.html
Regresemos a los versos de Eduardo Ramos: “A los héroes, / se les recuerda sin llanto, / se les recuerda en los brazos, / se les recuerda en la tierra; / y esto me hace pensar / que no han muerto al final, / y que viven allí / donde haya un hombre / presto a luchar, / a continuar.” Vienen a cuento porque nuestros héroes yacen en fosas clandestinas o atrapados en el miedo de ser, otra vez, violados, secuestrados, levantados, extorsionados, mutilados, explotados, amenazados, desaparecidos, por una delincuencia institucional que se apoderó de la fuerza del Estado para ejercer cuanta forma de violencia se le ocurre contra una ciudadanía que se ha tardado años y miles de víctimas en reaccionar. Los crímenes contra los normalistas de Ayotzinapa fueron la gota que derramó el vaso, nos hicieron abrir los ojos y recuperar la memoria de los agravios sufridos por generaciones, nos hicieron avergonzarnos de nuestra pasividad cómplice. Nuestras víctimas son tantas y nos duelen tanto que puede pasar que se conviertan en esos héroes que marcan el camino a seguir. Quizás por eso las autoridades formales se niegan a investigar, a reconocer a las víctimas de sus corrupciones una por una, a siquiera encontrarlas, para mantenernos esperando y sin movernos. Parece vano esperar que alguien tome el papel de guía de la creciente movilización que requiere convertirse en organización. Hay que tomar rumbo y fuerza de esos, que nunca quisieron ser héroes, pero que tampoco se resignan a ser simples víctimas.
viernes, 7 de noviembre de 2014
EL TELAR Y LA VIOLENCIA
Las reacciones han sido torpes, tardías, indignas. Se hacen intentos por convertir a las víctimas en merecedoras de su propia desgracia. Si la estrategia no funciona se prueba otra y otra, si la ciudadanía no se traga los cuentos esparcidos por medios de comunicación irresponsables y convenencieros entonces hay que distraer con detalles, aunque sean macabros.
Al momento de escribir este texto se tiene detenidos a los delincuentes que mal gobernaban Iguala, nada de “pareja imperial”, término chusco inventado por alguien para desviar la atención, esos dos sujetos no eran los jefes de nada, eran los sirvientes de muchos que ahora esconden la cara, como siempre lo han hecho.
No se puede fingir ignorancia, es todo un modus operandi que ha funcionado por décadas y que en momentos se descontrola, hasta que se logra otro equilibrio aparente, porque el negocio es despiadado, las ganancias no conocen la solidaridad y los socios rápidamente devienen en enemigos a muerte, literal.
¿Qué sería de nosotros si no tuviéramos al narcotráfico para enmascarar el resto de las actividades delincuenciales firmemente ancladas en nuestro sistema político, económico y religioso? «Excusamos la inoperancia de las instituciones del Estado diciendo que todo es producto del narcotráfico, pero no creas que todo lo que sucede en tu país es producto del narcotráfico; en tu país hay secuestros que no tienen nada que ver con el narcotráfico, hay extorsión, hay delincuencia organizada, hay criminalidad en todos los niveles y en todos los estamentos que se suponen deben combatirlos. Pero todas esas turbulencias que suceden se las achacamos a los narcotraficantes para justificar la inoperancia de las fuerzas que se suponen deben combatirlos… Si no existiera en tu país el narcotráfico, te aseguro que los índices de violencia continuarían porque la corrupción es infinita en todos los estamentos; o sea que el señor narcotraficante en verdad tiene el propósito de enviar droga de un país a otro y venderla. Lo que pasa es que ahí han venido ramificaciones de ochenta mil hojas y toda la criminalidad que sucede en tu país no viene directamente ligada al narcotráfico; también hay ochenta mil cosas distintas a eso.» Así habla el reconocido narcotraficante colombiano Andrés López López, autor del libro El cártel de los sapos, con Rafael Molina, prologuista del libro titulado Las Jefas del Narco, desde Miami.
Es cierto, mucha de nuestra delincuencia organizada y no tanto no tiene nada que ver con el narco; sí tiene que ver con un Estado en descomposición avanzada, donde, comenzando por sus autoridades de todo tipo, toman las actividades violentas e ilegítimas, como parte de su patente de corso, para enriquecerse como se les dé la gana.
Por eso existe un pacto de impunidad no declarado pero firmemente acatado, hasta que una parte exagera y la sociedad responde poniendo en peligro el negocio de todos, entonces fingen que las instituciones funcionan, que los buenos son los buenos y los otros son los malos, y se convierte en una batalla moral. Pero lo que estamos padeciendo es la delincuencia cotidiana, que no por ello deja de ser ferozmente violenta.
No, las cosas no empiezan y terminan con los Abarca en Iguala, tienen décadas y nuestra clase política no podría sobrevivir sin ejercer cuanto abuso se le ocurra y pueda cometer usando las fuerzas del mismo Estado, esas que se suponen tienen su razón de ser en proteger a la sociedad. Por eso hay que insistir: lo del 68, lo del 71, lo de las muertas de Ciudad Juárez, lo de Acteal, lo de Aguas Blancas, lo de San Fernando, lo de Iguala, el desmantelamiento paulatino y tenaz del Estado de Bienestar mexicano, el embate contra los trabajadores, contra los maestros, contra los estudiantes que sólo pueden acceder a la educación pública, la impunidad cotidiana que recorre todo el territorio nacional desde principios del siglo veinte para acá sirven al mismo objetivo, perpetuar los intereses de una clase política y económica que se beneficia de ello.
Creí que había perdido la fuente, pero la memoria ayuda, es Manuel Gil Antón y su columna en El Universal titulada “La marcha y el telar” del 25 de octubre de este año «Desde hace tiempo se ha dado en llamar “reparación del tejido social” a lo que necesitamos […] La bronca es el telar. Ya sea en su forma artesanal o industrial, para formar en tejido se requiere de un soporte de madera o metal, resistente, en el que se colocan, en paralelo, hilos verticales que forman la urdimbre y que han de estar tensos, firmes […] Si el telar está podrido y se rompe, no se puede conseguir la prenda, Imagine que las cuerdas del mecapal de la tejedora, con que jala y detiene los hilos para entrecruzar los otros, quiebra la madera: todo se afloja y se pierde lo avanzado: que el tensor con que se juntan las vueltas también se ha apolillado y se troza en sus manos. No hay nada qué hacer […] Las instituciones son, en el caso de la acción política organizada, lo que el telar a la tela. Y las nuestras están apolilladas, llenas de bichos que la horadan y debilitan.»
Cierto, el telar no sirve, no se puede tejer nada en él porque terminará por romperse, por deshilarse otra vez; trabajo y tiempo perdidos que ya no se pueden desperdiciar. Hay que romper con la impunidad, con la legalidad “a la medida” de los corruptos, esa que mete a la cárcel al que roba por hambre mientras permite el disfrute de las ganancias ilegales multimillonarias. Eso no es justicia.
Tienen razón los estudiantes del IPN al rechazar que sus escuelas queden integradas al PROFORDEMS y al CERTIDEMS, esos inventos maquiavélicos que buscan orientar la educación pública para crear mano de obra barata y sin prestaciones sociales para beneficio de los grandes capitales; en lugar de construir un proyecto de nación incluyente y equitativo. Tienen razón los que exigen la presentación, con vida, de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, porque vivos se los llevaron.
Etiquetas:
abarca,
andres lopez lopez,
ayotzinapa,
cartel de los sapos,
iguala,
IPN,
joaquin cordova,
magazine,
manuel gil anton,
queretaro,
rafael molina
domingo, 2 de noviembre de 2014
LA FIESTA DEL UNO POR CIENTO
¿Cómo leer la XII Cumbre de Negocios celebrada en Querétaro? Una forma es como lo indica el título de este texto, ese uno por ciento más rico del país o del planeta ―no cambia gran cosa el porcentaje―, necesita verse y reconocerse, aunque cuenten con los más modernos medios de comunicación a su alcance y sus canales privados para intercambiar datos y ponerse de acuerdo para defender sus particulares intereses, necesitan también la parafernalia suficiente para convencernos de que lo que piensan y hacen es por el bien de todos, aunque la terca realidad señale otra cosa.
El espacio no perdona y exige que nos centremos en un tema, será el educativo aprovechando que el lord Tony Blair vino a darnos cátedra sobre el asunto, la nota es de Carmen Luna para CNN Expansión del 26 de octubre de 2014 «"La reforma educativa es probablemente la más importante en el largo plazo", comentó Blair en su participación en la 12a México Cumbre de Negocios que se celebra en Querétaro. Blair recordó que como primer ministro de Reino Unido, la reforma de educación fue la más difí¬cil de implementar, no obstante recalcó la importancia que esta da, pues es un elemento que realmente crea prosperidad en el futuro y brinda justicia social, ya que justamente la población más pobre y con menos educación es la que tiene mayores probabilidades de ser ví¬ctima del crimen.» Otros medios especializados en finanzas también siguieron la nota «Considerar a la educación como un imperativo para crear una fuerza de trabajo competente. “México no se puede dar el lujo de no contar con un sistema educativo que ofrezca oportunidades vastas y suficientes para las generaciones por venir”». http://www.elfinanciero.com.mx/economia/consejos-de-tony-blair-para-mexico.html
Pero ¿qué tipo de educación es de la que habla lord Blair y conviene al uno por ciento más rico? Aquí es donde el consenso se rompe. La reforma educativa mexicana no existe como tal, lo que hay es una precarización laboral y una denostación interesada a la labor docente sin tocar las absurdas decisiones tomadas desde las autoridades federales y estatales. Sí hay intentos por imponer una educación para crear y capacitar mano de obra barata, dócil y adecuada al desarrollo maquilador en que estamos metidos, tan es así que la principal universidad pública del país, la UNAM, no le ha querido entrar a los amagos reformistas impulsados desde las subsecretarías de educación media y superior, y ahora, hasta los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional están manifestándose en contra de las mismas.
Desde organismos internacionales se han desenmascarado esas reformas que sólo convienen a los más ricos, por ejemplo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que depende de las Naciones Unidas (ONU), en voz de una mexicana sostiene « Contra el extraccionismo que caracteriza el reciente crecimiento rápido de varias economías de Sudamérica, subrayó la importancia de la industrialización (insertar nuestra economías en las cadenas de valor internacional) para eliminar la vulnerabilidad externa que genera la dependencia de la exportación de minerales, petróleo y productos agrícolas. Pero fue mucho más allá de lo económico al señalar que se requiere fortalecer la sociedad y que los cambios estructurales se hagan con consentimiento previo de ésta. Nada sobre nosotros; nada sin nosotros, señaló. Hizo notar que la baja de la pobreza en AL llegó a una meseta y que, para ir más allá, se requiere una nueva política social que se centre en el empleo con derechos. El enfoque de derechos debe ser el centro de las políticas públicas. Aclaró que éste va más allá de la equidad pues supone una igualdad plena. La igualdad de derechos (que incluye la igualdad territorial) promueve dignidad, autonomía y sentido de pertenencia. También llamó a adoptar nuevas visiones y dejar de importar conceptos en América Latina. Es decir, llamo a la soberanía intelectual de la región. El lunes 29 de septiembre, en la División de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, presentó el documento Pactos para la igualdad: hacia un futuro sostenible, que el organismo presentó a los gobiernos de América Latina (AL) en Lima en mayo de este año […] el pacto por México no fue un pacto por la igualdad, contraponiéndolo al tercer documento de la CEPAL, que justamente propone pactos por la igualdad; también señaló, refiriéndose a toda AL, que la ciudadanía debe ser el sujeto de los pactos y no su objeto; México es el único país de América Latina que no ha aumentado el salario mínimo; en México, comentó, estamos atrapados en la maquila.» Julio Boltvinik http://www.jornada.unam.mx/2014/10/03/opinion/030o1eco
Queda claro que nuestros gobernantes ni se dieron por enterados de esa propuesta, aunque se podría decir que llegó cuando estaba avanzado el proceso reformista local esa sería una verdad a medias, puesto que los documentos anteriores, que dan origen a este, ya tienen rato: La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir (presentado en Brasilia en 2010), y Cambio estructural para la igualdad: una visión integrada del desarrollo (presentado en San Salvador en 2012).
¿Cuál es la envoltura con que justifican “su” reforma educativa? Manuel Pérez Rocha lo explica pero tratemos de resumirlo «De acuerdo con esta teoría del capital humano, entre más inversión se haya hecho en estos rubros, más capital se habrá incorporado a la persona del trabajador y más valor incorporará éste en la producción (no él, sino su capital); para esos economistas esto explica el intrigante residuo y justifica tanto el salario como el pago mayor a quienes llevan consigo más capital. De esta manera pretenden explicar (y justificar) muchas situaciones, entre ellas las diferencias de ingreso de las personas. Y como para esa visión simplista educación es igual a escuela, su teoría plantea que el capital humano es proporcional a los años de escolaridad y que la correlación observada entre años de escolaridad e ingresos es imagen fiel de la relación causal entre ambas variables. El trabajador queda degradado, pues, a la condición de depósito o vehículo de un capital, lo cual, para los teóricos de esa corriente, lo convierte en capitalista. » La Jornada 12/06/2014.
Hay otras propuestas educativas que atienden a nuestro contexto cultural y a afanes propios en cuanto a modelos de crecimiento incluyente, no nada más para ese uno por ciento que no tiene límites en su ambición.
Etiquetas:
alicia barcena,
cepal,
cumbre de negocios,
joaquin cordova,
julio boltvinik,
manuel perez rocha,
precarizacion,
queretaro,
reforma educativa,
unam,
uno por ciento
viernes, 24 de octubre de 2014
PACTEMOS ENTRE NOSOTROS
Ya urge hablar de otra cosa, no por indiferencia, sino porque el problema esté resuelto. Pero la magia es una ilusión, es un juego de espejos, la rapidez de las manos, el engaño del ojo, el asombro de la lógica, pero no es lo que necesitamos.
Tampoco basta la simple voluntad, es cierto que se cuentan por millones los mexicanos que rechazan las transas, que se pueden dar el lujo y la dignidad de trabajar honestamente, de apegarse a normas justas de convivencia, que siguen pensando que abusar del otro no está bien porque se abre la puerta a que los sinvergüenzas abusen de uno. Esa es la reserva humana que puede hacer que los problemas se resuelvan cada que se presenten, es una lucha de nunca acabar pero que se puede hacer.
“La corrupción política le da el incentivo a la delincuencia organizada a ser violenta. Porque grupos criminales intentan captar a diputados, a senadores, alcaldes, a gobernadores y los usan para aniquilar y neutralizar a sus grupos adversarios. La policía de un estado asesina a los políticos y a criminales pertenecientes a grupos adversarios. Cuando Sinaloa usa a la policía de Durango, por ejemplo, para asesinar a los Zetas. Y los Zetas utilizaban a la policía de Tamaulipas para asesinar en Sinaloa. Esa orgía de violencia está energizada por la corrupción política al más alto nivel. Si se acaba con la corrupción política y se comienza a atacar patrimonialmente a esos grupos criminales, se vuelven más pequeños, como sucedió en Colombia. ¿Cómo se traduciría esa situación en México? Quedarían unos 300 o 400 grupos pequeños que ya no tendrían la capacidad de enfrentarse al Estado mexicano de igual a igual y de generar este tipo de masacres masivas, que son crímenes de lesa humanidad en donde políticos están involucrados. Eso tiene que generarse a través de un movimiento masivo en México, no quemando edificios de Gobierno. Esto no se soluciona con violencia porque así se le da la excusa a las autoridades corruptas para reprimir, para sacar el ejército a la calle y a matarlos. Esto se soluciona con un movimiento social pacífico, en donde medios internacionales como CNN y Deutsche Welle estén al lado viendo cómo la población presiona e intenta rescatar a su Estado, de limpiarlo de esta podredumbre que se tiene en México.” La opinión es de alguien informado, que sabe de la historia y desarrollo de la delincuencia organizada en diferentes partes del mundo, que se apasiona en rastrear las soluciones y que no se deja engañar fácilmente. Es Edgardo Buscaglia entrevistado por la agencia alemana de noticias Deutsche Welle http://aristeguinoticias.com/2010/mexico/en-mexico-hay-un-pacto-de-impunidad-entre-politicos-dice-buscaglia-a-la-tv-alemana/
Nuestros analistas e intelectuales también ven la gran porquería en que se ha sumido la clase política y lo han estado denunciando permanentemente, algunos han sido involuntarias y sorprendidas víctimas; es cierto que no se puede administrar el infierno como dice Javier Sicilia que el PRI pretende hacer. Se denuncia que nuestro gobernantes tampoco se sustrajeron a la tentación de transformar al cacareado Pacto por México en un pacto de impunidad como señala Jesús Silva-Herzog Márquez, en donde toda la clase política, sin importar el partido ni el poder gubernamental en el que se supone que trabaja, se convierte en aliada para cometer cuanta ignominia se le ocurre; en lugar de ejercer una sana vigilancia los unos de los otros, en ese anhelado equilibrio de poderes que caracteriza a una democracia.
Esos millones de mexicanos que hacen bien las cosas, por convicción, por solidaridad, por el mero hecho de vivir bien sin hacer daño a nadie, se merecen otra cosa. Y sí hay alternativas fuera del modelito que nos presentan como el único posible, allí están las experiencias probadas, pero necesitamos creerlo: “cuando los hombres y la mujeres no creemos en algo es lo más desastroso, porque este animalito que somos es de lo más utópico y necesita creer en algo […] cuando no se cree en algo, se vive para uno, en el egoísmo. Las utopías son que se puede construir un mundo mejor, lo debemos hacer entre todos y defender a la vida. Vivimos en una vida hermosa que hay que cuidar”. No lo dice un ilusionista que busca engañar a la gente, es el presidente uruguayo José Mujica en http://aristeguinoticias.com/2210/entrevistas/a-los-que-les-gusta-la-plata-hay-que-correrlos-de-la-politica-son-un-peligro-mujica-en-cnn/
Los tantísimos muertos, desaparecidos, levantados, extorsionados, explotados, engañados, envilecidos, victimizados ―sin olvidar que muchas son mujeres, pero se usa el masculino por una simple regla del lenguaje que se puede cuestionar―, no pueden ser en vano. Mal haríamos si no utilizáramos ese dolor, su recuerdo, su vida, como motivo para hacer nuestro mejor esfuerzo para detener el caos que beneficia a unos poquitos, que se van a defender con todos los medios al alcance de su falta de ética y humanidad. Que no nos pase lo que en otras oportunidades perdidas “Hoy tienes a la sociedad civil en las calles mexicanas haciendo un acto de asco, porque es un asco la situación mexicana hoy en día, pero en pocas semanas vas a tener a la sociedad civil mexicana comprada por el PRD o por el PAN o por el PRI en donde les empiezan a dar contratitos” http://aristeguinoticias.com/0910/mexico/epn-tiene-el-mismo-rol-que-calderon-es-coordinador-del-pacto-de-impunidad-buscaglia/
Una vida bien vivida deja aprendizajes valiosos, que lo diga un viejo como José Mujica es creíble por congruente “pero en la política tenemos que separar. A los que les gusta mucho la plata hay que correrlos de la política, son un peligro en la política.
Lo cual no quiere decir que en la política no existan intereses, pero son intereses no materiales, son morales, lo que se apetece es el cariño y reconocimiento de la gente. La política es la lucha por la felicidad de todos”. Ese sería nuestro pacto.
Etiquetas:
ayotzinapa,
carmen aristegui,
edgardo buscaglia,
jesus silva-herzog marquez,
joaquin cordova,
jose mujica,
magazine,
pacto,
queretaro
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


