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sábado, 24 de agosto de 2013

LA ESCUELA Y LA ACTITUD

“Este ciclo escolar se va a llamar el Ciclo Escolar de la actitud, cuando se tiene actitud todo se puede, todo se vale (…) México necesita gente con determinación, que ponga por encima de cualquier circunstancia el bien de la nación, nada puede estar por encima del bien de la nación”. Boletín de prensa: Encabeza el Gobernador del Estado la Ceremonia de Inicio de Cursos del Ciclo Escolar 2013-2014 del Sistema Estatal de Educación Básica, www.queretaro.gob.mx La opacidad de las páginas electrónicas oficiales hacen casi imposible conseguir información de cualquier cosa, en este caso, y al parecer desde hace años, la oficina de comunicación social de gobierno del estado no publica las versiones estenográficas de los discursos del gobernador; en la cita anterior, de un evento relevante puesto que se trata de un inicio de ciclo escolar, en el boletín de prensa aparecen puntos suspensivos entre paréntesis, lo que significa que se omitió una parte del discurso, así no conocemos lo que sigue al “todo se vale”, frase que se queda colgada sin un contexto que la apoye y justifique. Lo peor es que se queda la duda de qué significa eso del “ciclo escolar de la actitud”, cuál es el problema que obliga a proponer eso, no hay sustento en datos. Lo que no aparece por ningún lado, ni siquiera en la intervención del secretario del ramo, es la mención de los resultados estatales en la última prueba ENLACE, no hay autocrítica o una meta clara. Parece que basta con seguir igual, que todo está bien y no hay necesidad de cambiar nada, si acaso hacer algo ─ ¿mejorar, cambiar, sostener? ─ con la actitud. Pero, ¿con la actitud de quién? Será la de los funcionarios de todos los niveles, la de los líderes sindicales, la de los profesores, la de los estudiantes, la de padres de familia; ni idea. Lo malo es que si la actitud no tiene más base que la voluntad personal y no se apoya con mecanismos institucionales que la aprovechen, quedará en algo meramente temporal, que con la primera frustración se perderá o se revertirá. Parece frivolidad entretenerse en este tema cuando la efervescencia magisterial está en resistir esa falsa reforma educativa que culpa de todo a los maestros, pero que se cuida de mantener inalterados los privilegios y las impunidades de la cúpula sindical, de los funcionarios y supuestos representantes populares que llenan de recomendados un sistema educativo que requiere de conocedores, de expertos en pedagogía y didáctica que revisen a fondo los programas de estudio y propongan una manera diferente de actuar en el aula, en el contacto directo con los niños y jóvenes, en definir objetivos a partir de un proyecto de nación que vea más allá del tramo sexenal respectivo. Pero no es frívolo, porque refleja el estado que guarda la educación en los estados, sujetos a lo que se decida fuera de sus ámbitos de competencia, porque todo se negocia en las cúpulas partidistas reunidas en un pacto por México que está resultando excluyente y sordo a razones divergentes. Los múltiples errores ortográficos de los libros de texto gratuito apenas son una muestra de un contexto cultural plagado de simulaciones e ignorancia. Hasta los boletines oficiales revisados para escribir este texto tienen graves problemas de redacción. El discurso del secretario de educación estatal en el mismo evento es abundante en cifras, refiere el total de alumnos, de escuelas, de maestros y lo puede desglosar por niveles, pero no hay un atisbo de metas, de saber el camino a recorrer, ni siquiera hace eco del “ciclo escolar de la actitud” que refiere el gobernador, como si no se hablaran y apenas coincidieran en un evento donde forzosamente tienen que estar, pero cada quien con su rollo. Qué bueno que se tiene cubierta la demanda educativa básica al cien por ciento, era lo menos que se podía esperar. Parece que la falta de visión de las autoridades no es compartida por los directores de las escuelas, allí sí parecen saber qué es lo que sigue. Un ejemplo, en la primaria Vicente Guerrero ubicada a un costado del mercado del barrio de la Cruz, aparecen varias mantas “informativas”, una de ellas les recuerda a los padres de familia que, si bien la educación es gratuita, los servicios que proporciona la escuela no lo son, con lo que sin más argumento se pasa a los mismos el pago de esa cuota que, sin ser obligatoria por recibir educación, sí lo es para solventar los gastos de reparaciones, de consumo de agua, electricidad y cualquier otro que se le ocurra a la dirección; si eso no es un truco para evitar la obligatoriedad y gratuidad de la educación, entonces ¿qué es? Nada más falta que cobren por usar los sanitarios, tomar agua de los bebederos ─donde existen─, regar las pocas áreas verdes que quedan y darle mantenimiento a las aulas, laboratorios y demás equipamiento necesario. Otra vez se tacha a los maestros que protestan de flojos, irresponsables y hasta de vándalos, cuando sí elaboraron propuestas que fueron completamente ignoradas para una reforma educativa en serio, hasta convocaron y participaron en un congreso nacional con mesas de discusión, análisis y acuerdos. Esas propuestas son interesantes y viables porque surgen de la práctica cotidiana, de los problemas en las aulas, de las comunidades donde existen miles de escuelas en que se trabaja en condiciones muy lejanas a las ideales, y que logran milagros. Quizás sea hora de comenzar a cambiar de estrategia, para salir del cerco de los medios de comunicación y de las organizaciones empresariales que van por lo que queda del presupuesto educativo. Hay que seguir resistiendo y proponiendo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

DECISIONES CORRECTAS

“La deliberación exige responder a razones, y no sólo a intereses. Por eso, se apoya en las libertades fundamentales de pensamiento y expresión, pero también las apuntala. En un régimen democrático de calidad, nadie es, a priori, dueño de la verdad, y se establecen procedimientos que garantizan a todas las posiciones la posibilidad de participar en el debate.” Fernando Castaños Zuno del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Buena razón nos da el investigador universitario para aquilatar la importancia de la instalación formal de la LVII Legislatura del Estado y del relevo en la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, ambos órganos, uno del poder legislativo y el otro del judicial, son colegiados y por tanto deben ser netamente deliberativos. No está de más recordar que el ejecutivo se deposita en una sola persona, el gobernador en este caso, mismo que deberá llevar a cabo, de la forma más puntual deseable, las decisiones tomadas en colectivo por los otros dos poderes Pero a nuestro sistema político lo ahoga el protagonismo, basta revisar las primeras planas de cualquier medio de comunicación impreso para darse una idea de quién las acapara. Nada más fácil que cubrir una nota que se refiera a la construcción de algo, a la invención de un nuevo programa, a la aplicación de otros tantos, pero no existe la cobertura suficiente para seguir al detalle los procesos de discusión que llevan a la toma de decisiones, a menos que se trate de ridiculizar a alguien, o bien ocurra cualquier cosa que parezca un escándalo. Si tuviéramos el detalle de las discusiones, si viéramos aflorar los intereses y las razones, sabríamos con cierta certeza para quién trabaja cada quién, qué representa cada fuerza política que forma parte de la legislatura, si en realidad nos representan o solo se hacen guajes, hasta dónde cuidan las razones los magistrados del Tribunal Superior de Justicia, porque Fernando Castaños lo tiene muy claro: “Para que en nuestro país ─la democracia─ se consolide y llegue a ser de calidad, es necesario que la deliberación entre actores políticos, y entre éstos y la ciudadanía, adquiera un lugar central. Es la mejor compañera del respeto a la pluralidad de posturas y de la toma de decisiones en órganos colegiados representativos, y son imprescindibles en un sistema democrático como el que aspiramos a tener los mexicanos, y se impulsan entre sí”. Ya se complicó el asunto, la democracia, desde esta perspectiva, no solo requiere de conocer la discusión, crítica, propuesta y negociación con base en razones, dentro de los órganos colegiados, sino que estos establezcan mecanismos plurales y transparentes para deliberar con la ciudadanía, para conocer sus puntos de vista, para considerarlos al momento de tomar una decisión que afectará, para bien o para mal, a todos o a los grupos más sensibles o más vulnerados. La práctica de esta característica democrática la ilustra muy bien la legisladora islandesa Birgitta Jónsdóttir (entrevista de Klaudia Álvarez / Barcelona Lunes 24 de septiembre de 2012. Diágonal Número 181) cuando recuerda la discusión respecto de la propuesta de su presidente de asumir las deudas privadas como públicas, vamos, sería la versión islandesa de nuestro FOBAPROA-IPAB: “Nosotros, el pueblo, descubrimos una manera de detener esto. La responsabilidad y el rol del presidente de Islandia es firmar las leyes, pero es el Parlamento quien las aprueba. Él dijo hace unos años que si existía una brecha entre la nación y el Parlamento, se negaría a firmar esa ley y daría a la nación la oportunidad de votarla. Todos lo recordamos diciendo eso, así que reunimos 70.000 firmas (un número enorme, teniendo en cuenta que hay 310.000 habitantes en nuestro país). De esta manera se vio obligado a convocar un referéndum nacional. Después el Gobierno intentó de nuevo firmar un contrato inconstitucional con los británicos y los alemanes, y nosotros lo rechazamos otra vez. Estas dos consultas nacionales fueron muy importantes para formar a las personas en la corresponsabilidad compartida.” Pero la legisladora también hace una advertencia, “Recuperar nuestra democracia es un proceso que no va a pasar en un año, o en cuatro años, es a largo plazo. A ellos les costó mucho tiempo quitárnosla y nos costará tiempo recuperarla.” Entonces, va quedando claro que por muy representativas que crean ser nuestras democracias, necesitan refrescarse y legitimarse, estableciendo formas diferentes de discusión y negociación para llegar a acuerdos, eso de quitarse de encima los intereses propios o ajenos a conveniencia no es nada fácil, es más, nuestros poderes constitucionales siempre serán los primeros en rechazar esas ideas argumentando la falta de tiempo, el presunto desorden de consultarlo todo, su disque alto nivel de representatividad, pero no hay de otra si se quiere evitar el abismo que separa a la clase política del resto de los ciudadanos y que finalmente puede llevar a estallidos sociales. Pero no todo puede quedar a la buena voluntad, si es que la hay, de legisladores, jueces y gobernadores o presidentes, la ciudadanía debe hacer su trabajo para lograr lo que por simple simpatía no se le dará, incluso establecer canales de comunicación, los que sean necesarios, para volcar esa diversidad e identificar posiciones que puedan ser comunes, sin caer en la trampa del consenso, otra vez la experiencia de Birgitta Jónsdóttir: “convencer a la gente para crear una red de medios de comunicación on line basada en el periodismo ciudadano, porque los mass media nunca cubrirían la perspectiva de los activistas.”