sábado, 12 de octubre de 2013
LEGALIDAD RETORCIDA
Si nos mantenemos atentos es fácil que una idea nos atrape, más cuando parece caer en el momento justo, dando respuesta a las preguntas que nos hacemos; o cuando cuestionan la información predominante y rompen con creencias arraigadas pero inútiles por inaplicables. Eso está pasando ahora, pero para ello es necesario darle espacio a esa idea, dejar que respire, que haga su labor subversiva.
Tenemos más de un mes oyendo a los fetichistas de la normatividad, esos que creen que es suficiente con prohibir cualquier cosa para evitar que suceda, pedir represión y castigo; como si la desbordante realidad pudiera sujetarse con una ley o reglamento.
Vamos con la idea, leámosla con calma dejando que cumpla con su cometido, ofrecer una mirada diferente y quizás explicar lo que no hemos podido, en esta ocasión corresponde al italiano Giorgio Agamben, alumno del filósofo Martin Heidegger y traductor de Walter Benjamin: “Los poderes y las instituciones no están hoy deslegitimados porque hayan caído en la ilegalidad. Es verdad más bien lo contrario, la ilegalidad está tan difundida y generalizada porque los poderes han perdido toda conciencia de su legitimidad. Por ello, es vano creer que se puede afrontar la crisis de nuestra sociedad mediante las acciones –ciertamente necesarias– del poder judicial. Una crisis que embiste la legitimidad no puede resolverse sólo en el plano del derecho.”
Ahora apliquémosla a un caso conocido. Parece obvio que una reforma educativa no puede hacerse sin la participación de quienes tendrán que ponerla en práctica: los maestros frente a grupo, por eso, las frenéticas diatribas de un secretario de educación que ignora esto no tendrán efecto alguno sobre el incremento de la calidad de la educación, más bien al contrario, estorbarán por el rechazo que deja ver su ignorancia sobre el tema. Tampoco servirá invocar una legalidad repudiada. Cualquier cambio en el marco legal debe tener como prerrequisito la voluntad de los involucrados para acatarlo, el simple uso de la fuerza no será suficiente. ¿Cómo se obliga a miles de maestros, manifestándose en al menos 22 estados del país, a cumplir con una legalidad que los agrede directamente? Ninguna fuerza policial será suficiente. Con más calma, no hay policía o ejército que alcance para obligar a miles de maestros, distribuidos a lo largo y ancho del país, para acatar una norma que no reconocen. Esa es su fuerza, de los maestros o de cualquier grupo social organizado alrededor de intereses propios y bien definidos; y esa es la grave falla de una reforma laboral disfrazada de educativa.
Y todavía lo anterior supone un proceso legislativo o judicial también apegado a sus propias normas, lo que tampoco se está cumpliendo puesto que ambos poderes están siendo avasallados por una pequeña cúpula, el llamado Pacto por México, que pretende una representatividad que está muy lejos de tener.
Completemos la idea de Agamben expuesta en una conferencia titulada “Mysterium iniquitatis”, en latín, dado que el italiano encuentra su inspiración en la teología – reseña publicada en la Revista Ñ el 7 de octubre de este año–: “La hipertrofia del derecho, que pretende legislar acerca de todo, traiciona más bien, a través de un exceso de legalidad formal, la pérdida de toda legitimidad substancial.” Allí está nuestro problema y el porqué de la reformitis del gobierno federal y algunos estatales, creer que reglamentarlo todo modela la realidad, sin tomar en cuenta a los afectados, como si no existieran ni tuvieran la capacidad de oponerse. Para acabarla de amolar no se quiere cambiar lo que está podrido, se ignora la corrupción en escala que revienta lo que sea, por muy buenas intenciones que se tengan.
Un ejemplo: “Desde 2009, 43 alcaldes han sido asesinados y otros 30 secuestrados, según ha denunciado esta semana la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm). México tiene 2.457 alcaldes y la organización calcula 983 han sido amenazados por carteles del narcotráfico: un 40%.” (Publicado en el diario español El País el 9 de octubre de este año). Así no se puede gobernar ningún país, tampoco promover su desarrollo, menos exigir el apego a una legalidad rebasada. A pesar de que todos conocemos, diario, de casos de corrupción extrema, pública o privada, no se hace nada. Lo más reciente son los juniors de algunos de nuestros políticos y empresarios, dicen tener ambas vocaciones, que presumen su insultante fortuna legalmente inexplicable; o los policías federales acreditados, que ya pasaron los controles de confianza y que forman parte de bandas de secuestradores o extorsionadores, y de la frustración de que no pasa nada.
Esa idea produjo su efecto, cambiar la mirada y la percepción sobre los eventos que nos preocupan y afectan a todos; darles una explicación diferente, salir de la trampa de la simplificación que sólo sirve para polarizar e incrementar la intolerancia. Mientras, las cúpulas empresariales, esas que integran los poderes fácticos, se niegan a contribuir en el desarrollo de un país que se nos deshace entre las manos, prefieren sus privilegios y desvían la atención satanizando a los que menos la deben.
viernes, 4 de octubre de 2013
INEPTITUDES PERVERSAS
“Un inepto es quien ocupa un cargo para el cual no está preparado. No importa su inteligencia, voluntad o lealtad al jefe. Nada sustituye al conocimiento y la experiencia.” ¡Yo no fui! - Columna semanal de Sergio Aguayo - 02 de octubre 2013. www.sergioaguayo.com
Por necesidades editoriales este texto se escribe el 2 de Octubre por la tarde, las noticias se cargan por el lado de las confrontaciones provocadas por grupos, bien identificados, durante la marcha que recuerda la matanza de estudiantes y ciudadanos en 1968. Los medios cubren, con todo el morbo posible, la muy nutrida manifestación sin mencionar el motivo de la misma. Al parecer se cumple el objetivo de desviar la atención de las crecientes inconformidades sociales producidas por una democracia de baja calidad, por un sistema político que escala los niveles de corrupción y que no se atreven a tocar porque todos ellos se benefician, en algún grado, de ello.
Una de esas muchas corrupciones tiene que ver, y por eso la tentación de comenzar con la cita de Sergio Aguayo, con la colocación de los cuates, de los parientes en cualquier grado, de los compadres y demás personajes supuestamente leales, por incompetentes, en cargos importantes de gobierno. Aguayo se refiere en particular al caso del titular nacional de protección civil, un licenciado en turismo sin más antecedente que haber sido brigadista en el sismo de 1985. Pero se puede aplicar a casi cualquier nivel de un gobierno corroído por incompetentes bien pagados y que no cumplen con sus responsabilidades, provocando la gran devastación nacional.
A las muestras locales de ineficiencia ya mencionadas en textos publicados en números anteriores de este semanario, podemos incluir muchas más, pero no abusemos y veamos tres. Una, la todavía fallida puesta en marcha de RedQ, que a los problemas de la falta de unidades, de choferes, al rediseño de las rutas para que queden igual a como estaban; ahora se suma el sabotaje de algunos choferes que se empeñan en provocar problemas, que circulan vacíos y sin detenerse; o que se paran cada 10 metros a subir pasaje, tardándose el tiempo que se les antoja, asegurándose de provocar todo el caos vial que quieren. Dos, la entrega a alumnos de secundaria de certificados de estudios con errores, sabiendo que si no los presentan inmediatamente, con todos los datos correctos, serán dados de baja de las preparatorias y bachilleratos en que se inscribieron y asisten a clases desde Agosto, como en la secundaria Rosario Castellanos de La Cañada, en el municipio de El Marqués. Tres, los intentos de una empresa por amedrentar a los vecinos de varias colonias de la delegación Cayetano Rubio ―Hércules―, y la tibia actuación de las autoridades municipales y estatales que no se atreven a confesar que existe la intención o interés por comprar barato los terrenos y viviendas ya existentes, para construir zonas comerciales y desarrollos verticales de vivienda. Iniciando el quinto año de gobierno estatal, los amigos, parientes y recomendados están haciendo que comience la debacle; de los más de cien programas gubernamentales que supuestamente están funcionando solo resalta Soluciones, destinado a funcionar como maquinaria electoral en el tiempo que resta del sexenio. Un salinismo trasnochado y mal hecho.
Alternemos párrafos y regresemos al 2 de Octubre del 68. “Según estas revelaciones, no fue sino hasta las 7:45 de la noche del 2 de octubre cuando el general Marcelino García Barragán ―secretario de la defensa nacional de 1964 a 1970― supo que los francotiradores apostados en varios edificios que rodeaban la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco no eran estudiantes, sino oficiales del Estado Mayor Presidencial. Lo supo de manera inesperada y por el conducto más oficial posible: el general Luis Gutiérrez Oropeza mismo, en ese momento Jefe del Estado Mayor Presidencial”. Investigación titulada: Rehacer la historia, de Carlos Montemayor en el libro: La guerrilla recurrente.
Pero dilucidar lo que en realidad pasó en esa plaza que representa las tres culturas que conforman nuestra mexicanidad: los vestigios prehispánicos, la iglesia colonial y la arquitectura contemporánea de lo que fue la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, han tenido que pasar más de 30 años. Montemayor refiere una plática del general Marcelino García Barragán con el también general, ya retirado, Lázaro Cárdenas: “Reunidos en mi Despacho, escuché todos los informes y pregunté al Capitán Barrios ―se refiere a Fernando Gutiérrez Barrios quien sería tiempo después secretario de gobernación―: ¿podremos encontrar en el edificio Chihuahua algunos departamentos vacíos, donde meter una compañía? Barrios me contestó, déjeme ver, tomó el teléfono y habló con el General Oropeza, me pasó el audífono y le dije a Oropeza que me consiguiera para antes de las dos de la tarde los departamentos que pudiera para meter una Compañía; en media hora tenía conseguidos tres Departamentos vacíos a mi disposición, uno en el 3er piso y dos en el cuarto piso”. Se refieren al edificio Chihuahua que serviría como tribuna para los oradores del Consejo Nacional de Huelga.
Pero para criminalizar la protesta social y justificar lo injustificable, hay que tirarle el anzuelo a los medios y a la opinión pública, después de la matanza de Tlatelolco ocurrieron una serie de “atentados terroristas” para encubrir la paranoia y el autoritarismo del presidente y de su partido oficial, otra vez el testimonio del secretario de la defensa “el 19 de septiembre de 1969: La prensa de México amaneció dando la noticia de que había habido 4 explosiones en Excelsior, en Gobernación, en El Sol y en El Heraldo. Confirmando la información convoqué a una junta del Estado Mayor, Directores de las Armas y Servicios, para pedirles su cooperación, ordenando a todo el personal a sus órdenes que pidieran a sus familiares y amigos les informaran si algo sabían o llegaban a saber sobre las citadas explosiones. Al día siguiente se me presentó un oficial con la siguiente información y me dijo: Mi General, en las Barrancas del Complejo del Estado Mayor Presidencial están unos Americanos enseñando defensa personal y práctica de explosivos a personal del Estado Mayor Presidencial, no sé si le pudiera servir esta información para lo que usted desea conocer con relación a las explosiones.” El mismo general García Barragán comentaría después que en una conversación con el presidente Díaz Ordaz, este le confirmaría que su jefe de estado mayor presidencial había traído “unos gringos” en aviones militares mexicanos y que eran los autores de las explosiones presentadas como atentados terroristas.
Increíble, pero si no fuera por la movilización social, ferrocarrilero en el 58, de médicos en el 66, estudiantil y popular en el 68 y los que siguen hasta la fecha, estaríamos peor. Pero no hay que desechar la capacidad perversa del sistema político para provocar retrocesos en nombre de la democracia, la seguridad y el desarrollo nacional.
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viernes, 27 de septiembre de 2013
MÁS ALLÁ DE LO INMEDIATO
Los números son fríos, no entienden de razones ni atienden diferencias en contextos culturales, ese es el problema con las pruebas estandarizadas. Cuando queremos medir lo mismo haciendo todo igual, las diferencias, cualesquiera que sean, como que desaparecen, no son dignas de tomarse en cuenta. Ese es el problema de la prueba ENLACE y la causa de su desaparición.
En un texto anterior titulado “El coletazo de ENLACE” y publicado en el número 753 correspondiente al 8 de agosto de este año, en este semanario, señalamos que los resultados de esa evaluación, en educación media superior, daban cuenta de un grave retroceso, y que, además, esa tendencia negativa o de “menor velocidad” en la mejora, para adoptar el lenguaje encubridor de nuestros funcionarios, era consecuencia de los malos resultados en el nivel inferior, es decir el básico, en primaria y secundaria. Pues tal suposición resultó correcta.
En las prepas y bachilleratos, públicos y privados, en matemáticas, sólo “crecimos” menos que el estado de Guerrero, el resto de las entidades federativas creció en un porcentaje superior su población estudiantil ubicada en la suma de las categorías de bueno y excelente. En comunicación el resultado fue peor, la tendencia manifiesta fue a la baja, pero eso ya lo dijimos.
Regresemos a las primarias queretanas, los resultados concentrados y promediados de tercero, cuarto, quinto y sexto grados ubicados en las categorías de bueno y excelente muestran que estamos en el penúltimo lugar, únicamente San Luis Potosí se queda detrás de nosotros. Consolémonos pensando que los porcentajes de Oaxaca y Michoacán no son representativos porque impidieron, en un número significativo de escuelas, la aplicación de la prueba.
Se ratifica otro dato, las escuelas de estados con una base magisterial combativa, esos que algunos medios de comunicación no bajan de flojos, ignorantes, revoltosos, panzones y feos; los mismos que han obstruido vialidades primarias y rodeado edificios emblemáticos para nuestra incultura, como el Congreso y Televisa, tienen mejores resultados que los dóciles y suertudos queretanos. Los alumnos guerrerenses muestran un avance histórico, del 2006 al 2013, del 44.6 por ciento en bueno y excelente de tercero a sexto grados. Más del doble de lo que avanzamos en estas tierras, apenas el 21.6.
Mejor ni mencionar otros estados con movilizaciones magisteriales importantes, sus resultados hablan por sí solos y se pueden consultar en www.enlace.sep.gob.mx
Los promedios son engañosos, se requiere un análisis más detallado, comenzando por funcionarios y directivos hasta aterrizar en escuela por escuela, materia por materia, maestro por maestro; para eso deben ser los últimos viernes de cada mes, para que los consejos técnicos se echen un clavado y reflexionen sobre su realidad y posibilidades, para compartir experiencias, para ponerse de acuerdo, para experimentar e incorporar dinámicas escolares que puedan ser exitosas. Perderle el miedo a vernos en el espejo de nuestros estudiantes, conocer sus debilidades y necesidades, reconocer sus fortalezas y alcances. Hay que romper inercias, nada de reunirse sin saber qué se va a analizar, sin datos duros, sin puntos concretos a discutir, salirse de las inútiles “lluvia de ideas” que sólo sirven para encubrir las ocurrencias sin más sustento que el capricho de las autoridades que no atinan a nada. ¿Qué es eso del ciclo escolar de la actitud? Pura política de aparador, para sacarse la foto, sin más sustancia que el flashazo inmediato, el acaparamiento de las primeras planas de todos los medios impresos del día siguiente, y nada más.
El miedo paraliza, por eso la reforma laboral que se aplicará en exclusiva al magisterio es contraproducente, además de que se violan derechos ganados con mucho esfuerzo se quedan, los profesores, a merced de funcionarios que sólo buscan sus muy personales intereses y quienes los cuestionen arriesgan la vocación y el trabajo. Por eso se ha incrementado el uso y abuso de estudiantes y profesores para rellenar actos oficiales y hasta partidistas, nadie se atreve a negarse, pero los rencores se acumulan y se cobran.
Hay que disminuir los efectos perversos de un sistema de estímulos que premia la simple meritocracia pero ignora el trabajo efectivo en el aula. Que pone a competir a los maestros en lugar de propiciar el trabajo colaborativo. Construir comunidades de aprendizaje donde todos los estudiantes sean importantes y todos puedan contribuir al desarrollo de cada uno. Dejar de contribuir a la fragmentación del conocimiento con el pretexto de una inútil especialización, reforzar la laicidad, trabajar la autoestima y la tolerancia; demostrar que pueden existir espacios de convivencia, estudio y diversión pacíficos, que no necesitan y eviten el consumo de sustancias adictivas. Hay que cultivar el asombro y la curiosidad, regresarle el lugar que tienen los sentimientos y emociones en el proceso educativo. Demostrar que la ciencia y el arte se nutren mutuamente. Porque la desaparición de ENLACE tendrá un efecto perverso inmediato, los funcionarios y autoridades sabrán que no se medirá la debacle educativa a la que con tanto empeño contribuyen y les importarán menos los resultados en el aprendizaje de nuestros niños y jóvenes; sus miras están en el 2015, las nuestras sobrepasan varias generaciones.
viernes, 20 de septiembre de 2013
VIVIR NO ES CONSUMIR
Salgamos de los desastres naturales, de las lluvias torrenciales y sus efectos catastróficos. Si algo hemos aprendido es que las fuerzas de la naturaleza no se pueden dominar, si acaso, si somos inteligentes y previsores, prever y aguantar con los recursos que tengamos a la mano. El problema es que siendo humanos, el demonio se nos aparece con la cara de la corrupción y eleva los costos y los daños.
Mejor hablemos de otra cosa, también de moda pero que queda en segundo plano por el asombro de lo inmediato. Parece que no hay vuelta atrás, que nuestro modelo económico ya no responde eficientemente a nuestras necesidades actuales y, mucho menos, asegura un futuro cierto. No se trata de reciclar el pesimismo de Thomas Malthus en su Ensayo sobre el principio de población, publicado en 1798, donde vaticina que: "Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre. La Población, si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas. No veo manera por la que el hombre pueda eludir el peso de esta ley, que abarca y penetra toda la naturaleza animada. Ninguna pretendida igualdad, ninguna reglamentación agraria, por radical que sea, podrá eliminar, durante un siglo siquiera, la presión de esta ley, que aparece, pues, como decididamente opuesta a la posible existencia de una sociedad cuyos miembros puedan todos tener una vida de reposo, felicidad y relativa holganza y no sientan ansiedad ante la dificultad de proveerse de los medios de subsistencia que necesitan ellos y sus familias." Pero sí se trata de saber que un planeta como el que habitamos tiene límites que ni siquiera nuestra ciencia y tecnología pueden perpetuar.
Los signos están a la vista, cada día, en nombre del progreso, de la sobrevivencia y del consumo desmedido, devastamos amplias zonas del planeta; nos acabamos bosques, ríos, áreas cultivables, el agua dulce, los mares, glaciares y hasta acabamos con otras especies, mientras, nos seguimos reproduciendo ocupando cualquier espacio disponible sin el menor respeto por el entorno.
Hay visiones catastróficas en cualquiera de nuestras mitologías, no podemos fingir ignorancia respecto a los límites que tiene la explotación desmedida, pero, a diferencia de los seguidores de Malthus o de otros personajes siniestros que hasta aparecen en la literatura comercial ─best sellers les dicen─, como el genio loco pero multimillonario que sirve de pretexto para la novela Inferno de Dan Brown, que pretenden resolver el problema por la vía de permitir o provocar epidemias mortales, o quedarse mirando cuando las hambrunas acaban con millones de seres humanos; existen propuestas que apelan a la razón, a la inteligencia de una especie que reconoce sus errores y es capaz de detener su extinción.
Serge Latouche no es ningún improvisado, según el periodista Gabriel Asenjo (Revista Ñ, 11 de febrero del 2011) su currículo señala que es “especialista en relaciones económicas Norte / Sur, premio europeo Amalfi de sociología y ciencias sociales.” Este francés, que debe ser odiado por las grandes corporaciones, lidera desde los años setentas del siglo pasado, al movimiento decrecentista, que defiende algo que parece lógico y hasta deseable: “la sobriedad en la vida y la preservación de los recursos naturales antes de su agotamiento.” Pero, su propuesta va en contra de poderosos intereses políticos y económicos y, además, contra las expectativas individualistas de un consumo sin freno que lo iguala con la felicidad neoliberal a la que todos aspiramos.
En la interpretación de Gabriel Asenjo: Desde su punto de vista “vivimos fagotizados (quizás quiso decir fagocitados, absorbidos) por la economía de la acumulación que conlleva a la frustración y a querer lo que no tenemos y ni necesitamos”, lo cual, afirma, conduce a estados de infelicidad. “Hemos detectado un aumento de suicidios en Francia en niños”, agregó, para aludir más adelante a la concesión por parte de los bancos de créditos al consumo a personas sin sueldo y patrimonio como sucedió en Estados Unidos en el inicio de la crisis económica mundial. Para el profesor Latouche, “la gente feliz no suele consumir”.
En un mundo donde las utopías han cedido el paso al más estúpido y ciego pragmatismo, voces como las de Latouche resultan refrescantes y esperanzadoras. Actualmente estamos, bueno, algunos y con los pocos medios a su alcance, peleando contra las minas a cielo abierto y su venenosa forma de extraer los pocos metales preciosos que quedan; contra el cambio climático que amenaza al ártico, que lo disuelve con todos los problemas que eso nos trae; contra la explotación petrolera irracional e intensiva que envenena la poco agua potable de que disponemos. La cadena de devastaciones es larga y apabullante, y lo único que se nos receta es resignación y la absurda esperanza de que el planeta sea inagotable y aguante cualquier tontería que le hagamos. Pero el futuro nos está alcanzando, aunque cerremos los ojos, la razón y la inteligencia.
Finalmente, recordar a un estupendo ser humano, a Eduardo Mendoza Zaragoza, quien partió a otra dimensión de su existencia, quien puso su vida y conocimiento al servicio de los demás y eso se agradece.
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sábado, 14 de septiembre de 2013
CAMBIAR PARA QUEDAR IGUAL O PEOR
Hay urgencia, las prisas parecen inevitables, nos deja el tren de la posmodernidad porque nuestras estructuras materiales y mentales son viejas, atienden a tiempos idos donde ideas como nacionalismo y soberanía tuvieron vigencia, pero se fueron desgastando con el uso y hasta el abuso, y ahora yacen apolilladas en el baúl de la historia patria.
Lo primero que habría que cuestionar es si lo anterior es cierto, si la reformitis del gobierno actual y sus partidos políticos está motivada por una necesidad histórica cuyo camino está perfectamente señalado, que sabemos con certeza hacia dónde ir, que solo basta ponernos de acuerdo y dar los primeros pasos.
Entonces, vamos por pasos. El primero, saber que una reforma es, para los efectos de lo que estamos tratando: “Aquello que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora en algo” (DRAE). Si los cambios que se proponen son la simple copia de los hechos en otras geografías, además con resultados contraproducentes o cuestionables, no se cumple ninguna de las condicionantes. La primera reforma, la laboral, se nos vendió como la solución inmediata al desempleo, pero produjo lo contrario, la precarización de los ya existentes y el despido de miles de trabajadores con antigüedad y derechos reconocidos, ahora desconocidos por una legislación “reformada”. Le siguió la mal llamada reforma educativa, que se quedó en un retroceso de 50 años en los derechos y condiciones de trabajo de los docentes, que es una mala copia del modelo estadunidense impulsado por el pasmado de George Bush Jr., y relanzada por los dueños de los grandes corporativos tecnológicos, quienes necesitan de mano de obra calificada, barata, dócil y que sea fácil deshacerse de ella; que además está siendo rechazada por una sociedad cada vez más crítica por desencantada. La supuesta reforma hacendaria estaría llamada a corregir la grave desigualdad económica en un país que tiene a los millonarios más grandes del mundo, dueños de monopolios que se esparcen por varios países, destruyendo y absorbiendo empresas más pequeñas o con menos privilegios; mientras más de la mitad de la población mexicana está en pobreza y otro porcentaje significativo va para allá. Pero esta también se quedó corta, de una posible reforma está cayendo en miscelánea fiscal.
Viene la energética, la privatización presentada como la única solución posible al despilfarro, a la supuesta carencia de conocimiento técnico, a la falta de tecnología para explorar y extraer de aguas profundas cuando no hemos terminado de aprovechar lo que existe debajo de nuestra plataforma continental; las ansias por “compartir” la renta petrolera y por extraer excedentes que nuestro desarrollo interno no necesita. Eso sí, sin tocar las corrupciones del sindicato petrolero, sin exigirle cuentas del despilfarro porque buena parte terminaba en las arcas electorales de numerosos candidatos oficiales.
Entonces ¿de qué se trata? De cambiarlo todo para que todo siga igual, diría el italiano Lampedusa. De las ansias ?estas sí?, de un sistema político y económico que no quiere perder sus poderes y privilegios, de un partido político, el PRI, que no sabe cambiar, que sigue con las mismas mañas y usando las mismas trampas; que, a pesar de las apariencias, no ha resuelto el trauma de saberse rechazado por la población en el proceso electoral de 1988 hasta perder, sin duda alguna en el 2000; que sabe que este sexenio puede durar dos años si se le cae el maquillaje y se le malogran las reformas, o ganar el tiempo suficiente, antes de que las verdaderas razones queden al desnudo, para afianzarse en el 2015 y hacer un salto mortal al 2018. El resto de las fuerzas políticas, el PRD de los chuchos y el PAN de los maderistas, calderonistas y del Yunque, también se juegan la sobrevivencia, por eso se treparon al pacto por México y desde allí, sin respeto alguno por los poderes constitucionales ?que tampoco lo exigen?, empujan cambios para ellos no cambiar.
Espeluznantes las declaraciones presidenciales que, en el mismo acto donde anuncia la reforma “educativa” promete que, ahora sí, se revisará el modelo de enseñanza y los planes de estudio, ¿Qué no se supone que una reforma debería comenzar por eso?
Hay una irracional fascinación por cambiar lo que da buenos resultados, como si el mero hecho de ignorar el pasado y renegar del presente lograra que cualquier cosa fuera mejor. Ya lo vimos, reformar tiene una intencionalidad que no siempre se cumple, menos si las reformas están envenenadas porque son simples copias, mal hechas, de lo que otros ya han aplicado con resultados disparejos. Parece que no aprendemos en cabeza ajena y necesitamos equivocarnos para, muchos años después, corregir, sin que importen los costos sociales.
El neoliberalismo es el nuevo dios que pide sacrificios humanos sin parar, sin satisfacerse nunca: “En la actualidad se impone un ideal consumista, propuesto desde la economía occidental, que afecta a todo el planeta. En apariencia vivimos en una sociedad más justa e igualitaria, pero en la práctica ocurre todo lo contrario: una vuelta más en la espiral lampedusiana. Lamentablemente vamos a peor; esta certeza aciaga de un resultado final negativo también es revelada en El gatopardo con una sentencia clara y precisa que no necesita comentario: “E dopo sarà diverso, ma peggiore”, es decir, “y después será diferente, pero peor”. Xabier F. Coronado El gatopardismo de la existencia. La jornada semanal 01 sept 2013.
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jueves, 5 de septiembre de 2013
MAGAZINE Y EL CONTEXTO MEXICANO
Hacer periodismo en Querétaro no es fácil, me consta. Por lo que cumplir 15 años aguantando los vaivenes económicos y políticos tiene su mérito. No solo hay que hacerla de equilibrista con los anunciantes y patrocinadores, también hay que cuidar la excesiva sensibilidad de una clase política que personaliza el análisis de los asuntos públicos, que no sabe utilizar la crítica para mejorar y que prefiere, en muchos casos, vivir como los erizos de mar, agrupados pero sin tocarse, listos para hacer daño si alguien se les acerca.
Por eso hay que celebrar los 15 años de Magazine con la dirección de Andrés Estévez, el formato de semanario ha permitido traspasar las simples coyunturas y mirar los acontecimientos importantes con mayor profundidad, escapando de las tentaciones de las opiniones fáciles o a bote pronto. Al lector le da la oportunidad de darse cuenta que detrás de cualquier noticia pueden coexistir múltiples interpretaciones, que le toca ejercer su criterio y libertad para jerarquizarlas y elegir la que su inteligencia le dicte. No es alguien pasivo, se requiere de su conocimiento, esfuerzo y curiosidad.
Esta celebración coincide con acontecimientos políticos turbulentos, tanto, que el presidente de la república tuvo que leer su mensaje con motivo del primer informe de gobierno desde su residencia temporal, en una carpa instalada en un jardín preparada como set televisivo. No en Palacio Nacional, tampoco en el congreso, no frente a los diputados y senadores, apenas ante unos supuestos e ideales ciudadanos instalados, si acaso, en la lejanía de sus televisores y sin posibilidad de réplica.
Es cierto que había que romper con el pasmo legislativo, con la ausencia de cambios, con la anomia gubernamental. Por eso la ventaja con que comenzó un sexenio que pareció preferir el dinamismo creando una primera estructura para llegar a acuerdos. El llamado Pacto por México puso en la mira algunas reformas estructurales que valía la pena trabajar, pero la urgencia por legitimarse ha llevado a sus integrantes ─la presidencia y las cúpulas de los 3 principales partidos políticos─, a suplantar y pasar por encima de las instituciones legales y procedimientos democráticos para presumir su eficacia. Es una vergüenza ver, en vivo y en directo, cómo nuestros supuestos representantes populares dejan pasar cambios constitucionales a modo de los poderosos de este país y del extranjero, sin siquiera haberlas leído, analizado, discutido y asegurando que se salvaguardara el interés de las mayorías empobrecidas de este país. Por ejemplo, escribir este texto llevó el doble de tiempo que les tomó a los senadores discutir la ley general del servicio profesional docente. Más de un millón de profesores de educación básica y media superior, vieron afectados sus derechos laborales en apenas 25 minutos de “trabajo legislativo” en el Senado; para no referirnos al papel lamentable de más de 400 diputados federales que aprobaron lo mismo con un supuesto dictamen que ni conocían.
Nos vendieron la reforma laboral general con la promesa de miles de empleos instantáneos, porque la pérdida de derechos de los trabajadores facilitaría, haría más barata y rápida, la creación de empleos; en la cruda realidad produjo lo contrario, se abarataron los despidos. Estamos ya en plena recesión económica en muchos sectores productivos, pero nuestros políticos pactistas nos quieren hacer creer que es, apenas, un bache mundial, huyendo de toda responsabilidad por obstinarse con un modelo neoliberal depredador e insostenible.
¿Qué tiene que ver lo laboral, lo educativo, lo energético, los fiscal y hacendario con el neoliberalismo? “El neoliberalismo no es un simple modelo de desarrollo sino una ideología, que tiene como objetivo modificar los patrones de pensamiento, la manera de percibir los problemas y el afán por polarizar el mundo social entre los que están a favor del progreso y los que se le oponen. El neoliberalismo es, por lo tanto, conjunto de ideas que promueve intereses específicos y sataniza todo lo que no comulgue con ella. Es así como su poder no sólo se manifiesta en la manipulación de las políticas públicas o los principios educativos sino que aspira a influir en el tejido cultural de las sociedades contemporáneas, como una plataforma desde la cual puedan ser invadidos todos los campos del conocimiento humano y poder así tener un mayor control social y poder imponerse sin necesidad del uso de la fuerza bruta” (Rafael de la Garza Talavera. http://lavoznet.blogspot.mx/2013/08/la-reforma-laboral-de-la-educacion-y-el.html).
Curioso que las reformas no toquen temas como el combate real a la corrupción, que se tolere la impunidad como si no existiera y beneficiara a algunos a costa de todos los demás, que la transparencia en el uso de los recursos públicos quede mocha y a discrecionalidad del ejecutivo, nada real que acote el aplastante poder manipulador del duopolio informativo, tampoco existen avances para ampliar nuestra deforme democracia, hasta la posibilidad de candidaturas independientes o ciudadanas es una simulación en muchos estados, como en el nuestro.
Este es parte del contexto mexicano actual, que convierte en excepción la existencia y permanencia de medios informativos como el que tienes en tus manos, quizás no sea el ideal, pero se hace lo que se puede, y hasta más.
viernes, 30 de agosto de 2013
LA BATALLA POR LA EDUCACIÓN
El pésimo manejo político de la mal llamada reforma educativa, ha elevado los niveles de confrontación a niveles inimaginables. La prisa legislativa corresponde a un manejo estrictamente cupular de los integrantes del llamado Pacto por México, urgidos de posicionarse y legitimarse después de otro proceso electoral cuestionado. Ponerse de acuerdo y definir prioridades no es malo, siempre y cuando se parta de un diagnóstico que incluya las más diversas voces y jerarquice los intereses colectivos; desgraciadamente no fue el caso, los posibles acuerdos sociales fueron sustituidos por groseras imposiciones unilaterales y excluyentes, los resultados están a la vista aunque manipulados y sesgados por esos poderes fácticos empresariales que no han sido tocados.
Hagamos algo de historia, porque la educación no es una materia aséptica, libre de intenciones y de intereses, en el caso de nuestro país, lo aclara Rafael de la Garza Talavera en: La reforma laboral de la educación y el neoliberalismo en México, “…su carácter público estuvo y está orientado a definir la educación pública como una inversión social y no solamente individual. De otro modo, si la persona invierte recursos para pagarse una carrera en una institución privada de educación superior, al terminar sus estudios saldrá a la calle con el deseo de recuperar su inversión. El compromiso social del egresado del sistema público, se convierte, en el egresado de una institución privada, en un compromiso personal para hacer rentable su inversión. Y es así como existe hoy una visión empresarial del conocimiento, que privilegia el beneficio personal por encima del social. Ya no se concibe a la educación como un bien social, público, sino como un bien privado, personal y es imposible negar que la tendencia neoliberal en la educación se ha ido fortaleciendo en detrimento de la visión social [...] La dinámica neoliberal aspira a la mercantilización de todas las cosas. Así, el agua, la tierra y en general todos los bienes que por siglos han sido considerados públicos son sometidos a la adjudicación de un valor monetario y su capacidad para producir ganancias. La educación, uno de los bienes sociales más importantes para el desarrollo de las sociedades contemporáneas, no ha escapado de este proceso. En efecto, la mercantilización de la educación ha tenido como objetivo primordial transformarla en un buen negocio, aplicando los principios empresariales y organizándola para producir beneficios privados.”
El presentar la propuesta del gobierno federal ─por acreditársela a uno de los actores directos─, como la única posible, es una mentira de una magnitud mayor a las protestas de los profesores que han tenido que trasladarse, y poner de cabeza, al distrito federal. Lo que está en juego no son solo medidas administrativas contra los “malos maestros”, sino un vuelco absoluto en la orientación del sistema educativo nacional. Además, es ignorante y falso afirmar, como se ha estado haciendo, que no existan propuestas diferentes a las dictaminadas o aprobadas, con exceso de prisas, por un congreso que se ha prestado al manejo cupular, debilitando su supuesta representación nacional.
Sí hay propuestas, algunas están contenidas en un documento llamado “Análisis y perspectivas de la reforma educativa”, con los análisis y resolutivos de 9 reuniones regionales, un foro y textos de especialistas en la materia ─publicado por la CNTE en julio de este año y difundido por todos los medios a su alcance, que fueron muy escasos por el cerco informativo del que ha sido víctima─, son 218 cuartillas cuyo contenido ni siquiera fue leído por nuestros acuciosos legisladores.
Algunos de los puntos importantes y buscando no repetir, se establece que la reforma aprobada o en camino de serlo: “No tiene un contenido pedagógico: no hay nada en ella que esclarezca hacia donde se quiere caminar en el terreno pedagógico, no hay una sola idea que aclare cómo terminar con la desigualdad y el rezago educativo en el que se encuentran 37 millones de personas”; entre las muchas propuestas examinadas, individuales y colectivas, están las del Proyecto de Educación Alternativa encabezado por personajes como Pablo González Casanova, el obispo Raúl Vera López y otros, que proponen que: “La educación propicie la formación integral de los estudiantes. Promueva la equidad de género. Respete la multiculturalidad y diversidad social. Recupere nuestras raíces históricas y de identidad. Incluya las cosmovisiones de los pueblos originarios y descolonice del pensamiento eurocéntrico. Rescate la relación armónica entre el hombre y la naturaleza en el contexto de la crisis ecológica. Desarrolle desde lo endógeno las comunidades, barrios y entidades ante la globalización mercantilista. Se base en el humanismo para hacer frente a la degradación social, ética y espiritual, producto de las relaciones capitalistas. Retome la ciencia y la tecnología como herramientas al servicio de las mayorías, mejorando sus condiciones de vida y acrecentando el conocimiento universal. Anteponga la solidaridad al individualismo competitivo del modelo neoliberal. Forme en el pensamiento holístico, la inteligencia global, creativa, emocional, crítica, filosófica y lúdica. Promueva la imaginación, la curiosidad y la utopía para romper cualquier límite o paradigma de nuestro tiempo, en la búsqueda constante de nuevas ideas. Sea liberadora, emancipadora y transformadora. Forje la conciencia social, de clase y la pertenencia planetaria a una sola humanidad, sin distinciones de raza, género o condición social. Construya nuevas relaciones de trabajo colectivas desde la escuela, como una forma de generar socialmente la riqueza, sin explotación, ni de dominación alguna.”
El especialista Hugo Aboites, cuya ponencia puede leerse en el documento ya citado, deja en claro que el actual proceso reformista: “es una clara confrontación internacional de clases sociales en torno a un proceso social sumamente importante, como es la educación, con proyectos también radicalmente diferentes y encontrados. Uno, el que promueve la subordinación de los niños y jóvenes a un modelo de sociedad autoritaria, empresarial, donde las personas son consideradas como parte del capital (aunque sean humanos) y como seres cuya función principal sea generar riqueza para otros en la forma más competitiva posible. El otro proyecto busca la formación integral, emancipatoria y solidaria de los niños y jóvenes para convertirlos en actores comprometidos y sabios, capaces de trabajar por su familia y por la transformación de la sociedad en un espacio donde todos tengan los mismos derechos a la vida y al bienestar [...] Por eso decimos que se trata de una reforma profundamente privatizadora, porque el Estado cede a organismos internacionales y al sector privado la determinación de la agenda que debe seguirse, e incluye esa visión y prioridades (“la calidad” y “evaluación”) incluso en la Constitución. La ausencia de un diagnóstico previo es un atropello a la racionalidad y detenida consideración que debería tener una reforma constitucional en un tema tan delicado como el de la educación.”
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